Category: Historical Novels

Los monfíes de las Alpujarras: novela original

El dia 30 de mayo del año de 1546, una inmensa multitud de gentes de todos clases y condiciones, llenaba en Granada la estrecha plazuela comprendida entre la Capilla Real, sepulcro de los Reyes Católicos, la Casa de la Ciudad y las desembocaduras de algunas callejas, que desde...

Chapters

1. Part 1

El dia 30 de mayo del año de 1546, una inmensa multitud de gentes de todos clases y condiciones, llenaba en Granada la estrecha plazuela comprendida entre la Capilla Real, sepul...

2. Part 2

En uno de esos admirables retretes árabes, cuyo recuerdo nos ha inspirado la anterior digresion, recostado en un divan, profundamente pensativo, con los elocuentes ojos negros c...

3. Part 3

Isabel, que se habia puesto flaca y pálida en un mes, volvió á la magnífica turgencia de sus formas, á su admirable hermosura, en una semana: sus ojos brillaban exhalando con un...

4. Part 4

Los dos ancianos se contemplaron frente á frente, y en silencio durante algun tiempo: parecia como que en aquella mútua mirada recordaban todo su pasado: una larga historia de l...

5. Part 5

--Mi padre, al ceñirse esta corona que yo he ceñido tambien, y que ahora ciñe vuestra cabeza, se ciñó esta valiente espada: durante treinta años, esta espada ha estado desnuda e...

6. Part 6

--Mi edad ha pasado de los sesenta años, el dia en que Granada, destrozada por las guerras civiles, vendida por el cobarde Muley Abd-Allah, su último rey, se entregó á los crist...

7. Part 7

Don Juan no me contestó á esta última decision mia; es de advertir que cuando yo le dí esta contestacion no conocia á su hermana doña Ana: solo tenia noticia de ella y de sus ex...

8. Part 8

--Pues mal camino llevais hidalgos, replicó el alférez: con el edicto del emperador que, como sabeis acaba de pregonarse en las Alpujarras, andan revueltos esos malditos monfíes...

9. Part 9

--Si señor, y al verme se puso pálida, muy pálida... y me miró de una manera que sin duda queria decir: cuenta á tu señor que me has visto vestida de blanco, con corona de rosas...

10. Part 10

Dió dos vueltas el marqués á la carta, quedóse pensativo y no sabemos por qué presentimiento vago, renunció á su aventura y se decidió á ir á la cita que se le pedia á nombre de...

11. Part 11

Don Diego se aterró, y por mas que quiso dominarse, palideció densamente: de tal importancia era la carta á que se referia Miguel Lopez; tan graves los secretos que en ella esta...

12. Part 12

--Hermano, dijo asiéndole las manos con cariño; tengo que hablaros, y vosotros, señores dispensad; pero la repentina indisposicion de mi esposa, de que antes os he hablado y que...

13. Part 13

--Es verdad: se nos aprieta tanto por ese endiablado rey de España, que será necesario romper por todo y hacer lagos de sangre cristiana para bañarnos en ella. Dia llegará en qu...

14. Part 14

--Es verdad, dijo profundamente el extranjero: mi impaciencia por rescatar á las prendas de mi alma, me hizo ser imprudente... recuerdo que fuí preso como un ladron, en el momen...

15. Part 15

--¡Yo soy Calpuc, el rey del desierto! exclamó el extranjero; yo soy el rey elegido por los mejicanos libres, y soy el padre de esa jóven con quien hablaste, de la hermosa donce...

16. Part 16

Sin embargo Harum era uno de los walíes ó capitanes mas tremendos de los monfíes; una vez á caballo, al frente de una banda de ballesteros, y acometiendo una villa que se habia...

17. Part 17

--Si, aquí, entre el mas profundo misterio, en las entrañas de la tierra; cuando nadie mas que yo está á vuestro lado, cuando á nadie veis mas que á mi. Vos no me amais, Yaye......

18. Part 18

Al entrar en él notó el jóven que algunos objetos que antes estuvieron sobre la mesa, estaban rotos y esparcidos por el suelo; levantadas las ropas del lecho, como si alguien hu...

19. Part 19

--Ademas, id por una litera, y tenedla preparada: dos de vosotros entrad; dejad las capas, los sombreros y las armas, como si solo fueseis criados; encended las linternas del za...

20. Part 20

Ya no hubo medio de contener el paso de los monfíes; precipitáronse por las vertientes sobre la llanura, con la fuerza de la tempestad: las primeras poblaciones que encontramos...

21. Part 21

Despojéme de mis espuelas, y como no era de presumir que Calpuc se valiese de su hija para tenderme un lazo, me limité á llevar por única arma mi daga, que aun conservaba en la...

22. Part 22

--Si, es cierto en alguna parte lo que dices; pero ten en cuenta, Yuzuf, que tú habias apurado los tesoros de tu padre: que la contribucion que te pagaban las Alpujarras, no bas...

23. Part 23

--Tu hijo, Yuzuf, supo en mi casa sin que yo lo pudiese evitar, que mi hermana doña Isabel acababa de casarse con Miguel Lopez: ya te he dicho las terribles razones que tuve par...

24. Part 24

Una vez en la cámara de su esposo, doña Elvira encendió de nuevo su luz en una lámpara que ardia delante de un Cristo de talla sobre un reclinatorio, fué á la puerta secreta, la...

25. Part 25

A medida que adelantaba, la soledad que encontraba en su casa, le hacia sentir un terror frio, semejante al presentimiento de un suceso terrible; siguió adelante, atravesó algun...

26. Part 26

Luego aquellos ojos irresistibles parecieron aumentar su fuerza, su brillo, su expresion; se entreabrieron los rojos labios de Estrella, y Yaye la oyó murmurar con un acento apa...

27. Part 27

--El emir de las Alpujarras no es el rey de Granada: bien lo sabeis: los xeques del Albaicin habian elegido por su señor á don Diego de Válor, segun le llaman los cristianos, á...

28. Part 28

Conoció el marqués de Mondéjar que aquellas gentes mas que de socorro le servia de embarazo; pero para no disgustarlas las metió en la Alhambra, las hizo distribuir por los adar...

29. Part 29

En el primer momento de peligro, doña Elvira, sin cuidarse de la seguridad de su cuñada doña Isabel, á quien aborrecia de muerte, corrió al aposento de don Diego, abrió la puert...

30. Part 30

El dia siguiente al de la malograda tentativa de los moriscos, no se hablaba en Granada de otra cosa que del peligro en que habia estado la ciudad; decíanse los nombres de los q...

31. Part 31

--¡Ira de Dios! exclamó el marqués: ¡pues échese vuesamerced á buscar niñas perdidas! ¡encárguese de un negocio en que habrá pleito y ruido! porque los parientes del duque no se...

32. Part 32

El amor que Yaye sentia por doña Isabel y que solo estaba, por decirlo así, sobresanado, brotó con nuevo ímpetu, de una manera incostrastable, y á pesar del memorandum de su pad...

33. Part 33

Desde el momento en que los jóvenes tuvieron noticia el uno del otro, se desearon; pero de una manera ardiente. Puede decirse que desde el punto en que el nombre del uno sonó en...

34. Part 34

Entre tanto la mujer que habia permanecido en la puerta de la calle hasta que doña Esperanza entró en la litera y Yaye se alejó con ella y su servidumbre, dijo volviéndose á su...

35. Part 35

--Si; acaso sea verdad que soy irresistible. Un príncipe real, exclamó con amargura Amina, un pobre loco, arde por mí en deseos impuros, y por mí es capaz de atentar á los de su...

36. Part 36

--Por lo mismo el servicio que voy á pedirte es mas humilde, mas degradante, que el oficio que tienes delante de todo el mundo, siendo alferez de los tercios viejos de Flandes.

37. Part 37

Don Juan cerró con disgusto, con horror, los ojos de su alma á estas suposiciones, y sin embargo, aquellas sospechas crueles, le perseguian, le torturaban, magullaban, por decir...

38. Part 38

--No don Juan; acostumbrado, sin duda, á tratar con ciertas mujeres, sois demasiado audaz. Sin embargo de que me ofendió vuestra confianza en vos mismo, no pude menos de recorda...

39. Part 39

--Tus zelos, divino amor mio, dijo don Juan asiendo por sorpresa el talle de la princesa y estrechándole amorosamente, acabaran por volverme loco, porque ellos me demuestran cua...

40. Part 40

--En verdad, duque, repuso el príncipe con un acento en que habia una ligera indicacion de cólera, que tratándose de una persona tan misteriosa como tú, tan oscura, es difícil s...

41. Part 41

Hay situaciones en que no se habla, porque el lenguaje humano no tiene palabras para expresar lo que en tales momentos el alma siente; situaciones en que los ojos que lucen con...

42. Part 42

Atravesó algunas habitaciones y algunos corredores oscuros, bajó una escalera, cruzó un patio, pasó de él á un huerto, y abrió una puerta oculta bajo un emparrado: tras aquella...

43. Part 43

Algunos criados se ocupaban en cargar cofres á la zaga de un enorme coche de camino, y algunos lacayos armados á la gineta sacaban de las caballerizas fuertes caballos: las lanz...

44. Part 44

Y mucha fuerza de voluntad tenia indudablemente Yaye dentro de su alma, porque logró dominar el vértigo, sus ojos perdieron su sangriento color y su expresion de tigre, dominóse...

45. Part 45

El camino estaba desierto, y la luna blanqueaba las ruinas de los sepulcros romanos. El embozado hizo una seña á Visconti de que le siguiese, y este le siguió hasta un bosque ce...

46. Part 46

Contenia las pruebas que contra Yaye poseia la princesa Angiolina: la historia del casamiento del emir con Estrella, la muerte del anterior marqués de la Guardia, la declaracion...

47. Part 47

Anunció, pues, que su esposo el príncipe Lorenzini, la llamaba á su lado á Italia, noticia que causó gran sensacion en la córte, porque mataba las esperanzas tenaces de muchos e...

48. Part 48

Molina de Medrano á la luz de una vela de sebo que ardia sobre una mesa, vió un aposento reducido, humedo, y por únicos muebles una silla, la mesa que hemos indicado, y sobre el...

49. Part 49

--Tu soberbia, le dijo, no te deja comprender la razon que tengo para ser tu enemigo. Sin embargo, debia bastarte para conocerla, saber que yo soy rey de los moros de las Alpuja...

50. Part 50

Aben-Humeya, era otro tipo enteramente distinto: su semblante blanco, pálido, de cútis fino y denso, y sus grandes ojos negros de mirada sensual y lánguida recordaban la antigua...

51. Part 51

--Bien venido seas, hermano, dijo el ermitaño tomando la mano derecha del peregrino y llevándola á la frente, muestra de aprecio y de amistad entre los moros, recibida por ellos...

52. Part 52

--Pero eso es imposible, imposible de todo punto. Ayer tarde se me mandó de órden del emir, que estuviese hoy en Granada, y yo me he apresurado á cumplir su mandato. Pero no sab...

53. Part 53

--Nada menos que eso, señor, nada menos: pero os ruego que mireis bien lo que me pedis, aunque no sea mas que por el apuro en que me poneis: si supiérais quiénes son vuestros in...

54. Part 54

Era tan concluyente el mandato, que el hostalero, tomó dos bugías de sobre un anden donde habia otras muchas, encendió la una, y tomando una única llave de una larga espetera, l...

55. Part 55

--¿Y quién os manda ceder hasta tal punto á los caprichos de esa mujer? Hemos ganado un rio de oro, en un año que andamos representando por Andalucía, y esa mujer ha sido el emb...

56. Part 56

--Nada tiene esto de extraño. Habia venido á la ligera y no queria presentarme con el lodo del camino. Afortunadamente encontré á mano al marqués que se prestó á venderme un tra...

57. Part 57

--¡Traidores! exclamó con sarcasmo el primer embozado: ¡es verdad! hace mucho tiempo que viven entre nosotros: allí ha vivido el primer traidor de nuestro pueblo... y señalaba l...

58. Part 58

--Ya se vé: mi padre ha acudido secretamente á las necesidades de esa desgraciada, á la que nada absolutamente falta, mas que el amor de su esposo: mi padre ha hecho de modo que...

59. Part 59

--¡Oh! amadla cuanto querais: yo mismo os llevaré de noche, tarde, á la puerta de su aposento. Llamaré y en vez de entrar yo entrareis vos. Pero decidme: ¿esa doña Inés es hermosa?

60. Part 60

--He preferido que ella sea quien te revele lo que no te he querido revelar hasta este momento: queria retenerte junto á mí para que no hicieses una locura, pero no quise impone...

61. Part 61

--Farax-aben-Farax, es el valiente de los valientes de Granada, y contentaremos su ambicion, y daremos entretenimiento á su valor, haciéndole la segunda persona despues del rey;...

62. Part 62

--El reino es libre para elegir su rey, Farax-aben-Farax, exclamó el emir bajando de su trono: y mientras yo lleve espada al costado, nadie se atreverá impunemente á contrariar...

63. Part 63

--Ese hombre, continuó reposadamente Yaye, me salió al camino ayer cuando volvia con mi hija de Granada á mi heredad de Yátor: empezamos á subir la cuesta, cuando hé aquí que si...

64. Part 64

--¡Oh! es muy dificil olvidarlo: mi madre y mi tia aman al emir: el emir ama á mi madre; el marqués de la Guardia está casado con la sultana Amina y tiene de ella una hija... ¿S...

65. Part 65

--Bien venido sea vuesamerced entre nosotros: por mi parte, mi casa y cuanto en ella tengo está para serviros y á ese honrado hidalgo que os acompaña: juro á Dios que no os ha d...

66. Part 66

--Si, y que el miedo os enturbia los ojos: lo que os parece un hombre acurrucado, no es otra cosa que un asno de las Alpujarras, que come tranquilamente su pienso.

67. Part 67

No era aquel un pueblo cristiano, que lleno de fe y por su libre y espontánea voluntad acude al templo y se arrodilla ante los altares: era un pueblo que iba allí llamado por un...

68. Part 68

Cuando entró en la cámara, el marqués, que siguiendo las instrucciones que le daba en la carta Amina, no habia dicho al esclavo una sola palabra, se sentaba á la mesa.

69. Part 69

Anudósele la voz en la garganta; se puso pálido como un cadáver, tembló, se anonadó; quedó tal como si la tremenda cabeza de Medusa, con toda su terrible virtud y sus sierpes po...

70. Part 70

--¿Y qué habiamos de hacer aquí con ella una vez empeñada la guerra? No, no: era prudente ponerla fuera del incendio. Si Dios nos ayuda y triunfamos tiempo tendremos de verla.

71. Part 71

--¡Oh! ¡silencio! ¡silencio, imprudente! exclamó el emir palideciendo de una manera mortal: cuando yo entré aquí estaba contigo una mujer terrible, esa italiana, esa farsanta......

72. Part 72

--¿Sabes, Alida, la dijo el capitan, que ha sido mucho que me acuerde de tu cita? Solo el amor que te tengo ha podido ayudarme, como que hemos estado bebiendo de lo lindo mi cuñ...

73. Part 73

La corona necesitaba vengar los ultrajes que debia á la nobleza: esta habia escarnecido el poder real durante centenares de años, y habia pesado con gravamenes insoportables sob...

74. Part 74

--Hé aquí un buen exámen de doctrina cristiana, dijo Aben-Aboo volviéndose al inquisidor que no le oia. Dejad, dejad á esas buenas muchachas que despachen á su gusto al señor co...

75. Part 75

Pero de repente los monfíes se detuvieron cortados: por otra avenida de la plaza habia aparecido el teniente Cristóval de Belorado, y los barria enfilándolos con las descargas d...

76. Part 76

Solo Dios sabe lo que hubiera acontecido aquella noche, si los moriscos del Albaicin se hubiesen levantado á la voz de Farax, ó si hubiesen llegado los restantes monfíes, que á...

77. Part 77

Ni es nuestro objeto entrar en los detalles de aquellas inhumanas carnicerías, ni nuestro carácter se presta á ello: en el relato de los acontecimientos de Cádiar de que no hemo...

78. Part 78

Doña Isabel llevaba por la primera vez de su vida un traje árabe: aquel traje se lo habia enviado aquel mismo dia Yaye en una caja de sándalo, y dentro de aquella caja, sobre aq...

79. Part 79

Harum-el-Geniz, Suleiman y algunos de los mas leales walíes de Yaye, acompañados de cuadrillas compuestas de los monfíes mas astutos y mas prácticos y conocedores de los escondr...

80. Part 80

Era que Angiolina no tenia sobre sí misma dominio bastante para llevar su fingimiento hasta el punto de mostrarse alegre por la muerte del marqués, cuando estaba transida de dol...

81. Part 81

Todos quedaron inmóvibles, aterrados; doña Isabel con el semblante desencajado, con la mirada extraviada, dió algunos pasos hácia el cadáver, luego se detuvo, vaciló, lanzó uno...

82. Part 82

--Pero lo que nos queda que salvar es mi viznieta; sin duda ha sido abandonada por Aben-Aboo en el lugar donde ha tenido oculta á mi nieta. Corramos, Harum, corramos: salvemos a...

83. Part 83

El corregidor Juan Rodriguez de Villafuerte, que dormia en una sala del palacio de la Audiencia, oyó entre sueños el ruido del combate de la cárcel, se levantó y mandó á un sold...

84. Part 84

El insensato jóven nada sospechaba: ensoberbecido con algunas ventajas obtenidas sobre los castellanos, con la ayuda decidida del dey de Argel que le habia enviado algunos cente...

85. Part 85

--Mientras Aben-Humeya esté en el trono, respondió Carcax; mientras haya una sola villa en las Alpujarras que le aclame rey, no entraran en la pelea mis gentes: haced vosotros l...

86. Part 86

A pesar de la gente que tenia en el pueblo Aben-Humeya, ni un solo hombre armado ni que se les opusiese, ni que diese aviso ó hiciera señal, encontraron los conspiradores, en su...

87. Part 87

Recibida la aprobacion del dey se procedió formalmente á la coronacion, poniéndole en la mano derecha una espada desnuda, y en la izquierda un estandarte, corona de oro en la ca...

88. Part 88

Y cuando huyendo de estas voces se precipitaba por las escaleras de los adarves, y se perdia en la profunda penumbra de los muros, pareciale ver deslizarse delante de él como pr...

89. Part 89

--Tan cierto dijo Abu-Amer, como que ha encargado á su esclavo Alí que la lleve á otro lugar, y que os envie una carta que ha escrito para Sidy Harum. Ya, cuando yo dije á este...

90. Part 90

--¡No queda ni uno solo! exclamó roncamente Harum: si uno solo quedase, estaria precisamente aquí, en el lugar mas inaccesible, mas solitario, mas seguro. En otro tiempo, cuando...