Historical fiction

Los miserables - Tomo 2 (de 2)

En la versión de texto sin formatear el texto en cursiva está encerrado entre guiones bajos (_cursiva_), el texto en negritas está marcado =así=, el texto en Versalitas está marcado en MAYÚSCULAS y un superíndice (texto en tamaño más pequeño por encima de la línea de escritura...

Chapters

1. Part 1

En la versión de texto sin formatear el texto en cursiva está encerrado entre guiones bajos (_cursiva_), el texto en negritas está marcado =así=, el texto en Versalitas está mar...

2. Part 2

Las sombras esquivas que vagan por esa mina, medio brutos y medio fantasmas, no se ocupan en el progreso universal; ignoran la idea y la palabra; no se cuidan más que de la vora...

3. Part 3

«Os escribe, señora, una desgraciada madre de familia con seis hijos, el menor de los cuales sólo tiene ocho meses. Yo, enferma desde mi último parto, abandonada de por mi marid...

4. Part 4

Haciéndose estas reflexiones, que eran lecciones de moral, porque había momentos en que Mario, como todos los corazones verdaderamente honrados, se erigía en su propio mentor y...

5. Part 5

--Ya lo veis, hermosa señorita,--prosiguió Jondrette;--su puño está ensangrentado. Es un accidente que le ha ocurrido trabajando en una máquina para ganar seis sueldos al día. Q...

6. Part 6

--Tiene el pelo muy largo, añadió... Es igual; ha hecho endiabladamente bien en dejármelo el tunante del viejo. Sin esto no habría podido salir yo, y todo se lo hubiera llevado...

7. Part 7

--¡Mucho cuidado! La una del lado del portillo, la otra á la esquina de la calle del Petit-Banquier. No perdáis de vista un minuto la puerta de la casa; y en notando la menor co...

8. Part 8

Entonces Jondrette se llegó hasta la mesa. Inclinóse por encima de la vela, cruzó los brazos, aproximando su mandíbula angulosa y feroz al rostro sereno del señor Leblanc, y ava...

9. Part 9

Era evidentemente una alma inaccesible al miedo, é ignorante de lo que fuese la desesperación. Era uno de esos hombres que dominan las situaciones apuradas. Por extrema que fues...

10. Part 10

Los bandidos asustados se arrojaron sobre las armas, que habían abandonado en el momento de evadirse. En menos de un segundo, aquellos siete hombres espantosos se agruparon en a...

11. Part 11

Puede ser, y es útil que sea revolucionario, es decir, partícipe personal de esta revolución, por haber puesto en ella la mano, ó haberse comprometido ó distinguido en ella, ó h...

12. Part 12

Por aquéllos de éstos que se refieren al derecho hereditario por la gracia de Dios, se cree que habiendo nacido las revoluciones del derecho de insurrección, tienen también el d...

13. Part 13

En la calle Popincourt, en casa de un prendero, se cogieron en el cajón de una cómoda siete pliegos de papel gris, todos doblados del mismo modo, á lo largo, en cuatro partes; e...

14. Part 14

Aquel hombre tenía su parte heroica y su parte dudosa. ¿Por qué no había gritado en su auxilio? ¿Por qué había huido? ¿Era el padre de la joven? ¿Era realmente el hombre que Thé...

15. Part 15

El buen hombre veía esta aparición que llevaba los pies desnudos y un zagalejo completamente destrozado; veía, decimos, cómo corría por las calles del jardín derramando la vida...

16. Part 16

Juan Valjean se ponía el uniforme y entraba de guardia tres ó cuatro veces al año, y lo hacía con gusto, porque el uniforme era para él un verdadero disfraz que le mezclaba con...

17. Part 17

Bajó al jardín creyéndose reina, oyó cantar á los pájaros; era verano, miró al cielo dorado, al sol en los árboles, á las flores en las matas, conmovida, loca, entre una embriag...

18. Part 18

Estas ideas pueriles, ya lo hemos dicho, y seniles al mismo tiempo, le dieron por su misma puerilidad una noción bastante justa de la influencia de los adornos de pasamanería so...

19. Part 19

Y por obedecer á su padre, volvió á pasear por el jardín, casi siempre sola, porque, como hemos dicho, Juan Valjean, que probablemente temía ser visto por la verja, no paseaba c...

20. Part 20

Al día siguiente, más temprano, á la caída de la noche, se estaba paseando por el jardín, y en medio de los confusos pensamientos en que estaba sumergida, creyó oir claramente u...

21. Part 21

--Perdonadme, aquí estoy. Tengo el corazón henchido; no podía vivir como estaba, y he venido. ¿Habéis leído lo que he puesto en ese banco? ¿Me conocéis? No tengáis miedo de mí....

22. Part 22

Y contó rápidamente el pilluelo que aquella misma mañana Babet había sido trasladado á la Conserjería; y se había escapado, tomando la izquierda en vez de tomar la derecha en el...

23. Part 23

«Después os llevaré al teatro á ver á Federico Lemaitre. Tengo billetes; conozco á los actores, y aún he representado una vez en una pieza. Éramos todos monigotes como ése, y co...

24. Part 24

Allí quedaba esperando, pálido, rendido, perdida toda esperanza, cubierto aún por la obscuridad de la noche, pero pensando en que iba á venir el día, aterrorizado ante la idea d...

25. Part 25

Al otro historiador le pertenece el interior, el fondo, el pueblo que trabaja, que sufre y espera; la mujer abatida, el niño que agoniza, las guerras sordas de hombre á hombre,...

26. Part 26

Que pueda el principio pensador del hombre ser empujado hasta nivel tan bajo, pueda ser arrastrado y agarrotado allí por las obscuras tiranías de la fatalidad; que pueda quedar...

27. Part 27

La vegetación ardiente y vigorosa temblaba llena de savia y de alegría en torno de aquellos dos inocentes, y ellos se decían palabras de amor que hacían estremecer los árboles.

28. Part 28

--Mi querido Montparnasse,--respondió Eponina dulcemente,--es preciso tener confianza en las personas. Yo soy quizá la hija de mi padre. Babet, Gueulemer, á mí es á quien se enc...

29. Part 29

El teniente Teódulo era alegre sin duda, pero charlatán; frívolo, y luego vulgar; buen vividor, pero de mala sociedad; tenía también sus queridas, y hablaba mucho de ellas, es v...

30. Part 30

Pero ¿qué era? ¿Una dirección? ¿Una señal para otros? ¿Un aviso para él? En todo caso, era evidente que había sido violado el jardín, y que había penetrado en él algún desconocido.

31. Part 31

¿Hay, por ejemplo, nada más extraño que esa larga y sangrienta protesta de los falsificadores políticos, legítima rebelión crónica, que en el momento decisivo, en el día de la s...

32. Part 32

Empieza por el clamoreo, se cierran las tiendas, desaparecen los escaparates; después se oyen algunos tiros aislados, huye la gente, los culatazos chocan en las puertas cocheras...

33. Part 33

--Todo va bien. Me duele mucho la pata izquierda; me he roto la crisma, pero estoy contento, ciudadanos. Los burgueses no tienen qué hacer sino agarrarse bien; voy á echarles un...

34. Part 34

Comíanse á la luz de una vela de sebo, ó de un quinqué del tiempo de Luis XVI, en mesas que tenían, á guisa de mantel, un hule clavado. Iban la gente á comerlas desde muy lejos.

35. Part 35

--Bartelote y Gibelotte, no deis más vino á Grantaire: se está comiendo locamente el dinero; desde esta mañana ha devorado en prodigalidades sin seso dos francos y ochenta y cin...

36. Part 36

Entre tanto, se había encendido una antorcha en la barricada pequeña, y en la grande una de esas hachas que el martes de carnaval se ven precediendo á los coches cargados de más...

37. Part 37

La policía invisible del motín velaba en todas partes, y conservaba el orden, es decir, la noche; porque la táctica necesaria de la insurrección es ocultar los pocos en la gran...

38. Part 38

Algunas horas antes de que fuese atacada la barricada había tomado una postura que no había abandonado; con ambas manos apoyadas sobre las rodillas y la cabeza inclinada hacia a...

39. Part 39

Así es el corazón del hombre; no había apenas cerrado los ojos la desventurada muchacha, cuando Mario no pensaba ya sino en desdoblar aquel papel. Separó suavemente á Eponina, d...

40. Part 40

¡Ay! Si cuando la sangre está caliente, cuando son negros los cabellos, cuando la cabeza se endereza sobre el cuerpo como la llama sobre la antorcha; cuando la rueda del destino...

41. Part 41

Donde no se pierde de vista el asunto, no hay digresión. Así, permítasenos llamar por un momento la atención del lector hacia las dos barricadas, únicas en su clase, que acabamo...

42. Part 42

--Todo el ejército de París está sobre las armas. La tercera parte de esa tropa pesa sobre la barricada que defendéis, y además la Guardia nacional. He distinguido los chacós de...

43. Part 43

«¡Oh, hermanos míos! Aquí está el lazo de unión entre los que piensan y los que sufren; esta barricada no está hecha ni de adoquines, ni de maderos, ni de hierro viejo; está hec...

44. Part 44

Pero reflexionó que debía haber recibido su carta, que sabía donde estaba, y que hallándose dotado de tanto talento, encontraría medio de llegar hasta ella... Y muy pronto, sin...

45. Part 45

La calle se llenó de un humo espesísimo, y al cabo de algunos minutos por entre aquella bruma rayada de llamaradas, se pudo distinguir confusamente á las dos terceras partes de...

46. Part 46

En cuanto se perdieron de vista, el mayor se tendió inmediatamente boca abajo en el borde circular del estanque, y aferrándose á él con la mano izquierda, inclinado sobre el agu...

47. Part 47

Yo existo, murmura ese alguien que se llama Todo. Soy joven y estoy enamorado; soy viejo y quiero descansar; soy padre de familia, trabajo, prospero, emprendo buenos negocios, p...

48. Part 48

Antes que la tropa de línea estuviese en el interior del reducto, hubiera podido abrirse y cerrarse una puerta; para esto bastaba el espacio de un relámpago; y la puerta de la c...

49. Part 49

París, esa ciudad modelo, patrón de las capitales bien construidas, y de la que cada pueblo procura tener una copia, metrópoli de lo ideal, augusta patria de la iniciativa, del...

50. Part 50

Tortuoso, agrietado, desempedrado, cuarteado, lleno de baches, atravesado por recodos extraños, subiendo y bajando sin lógica, fétido, salvaje, feroz, sumido en la obscuridad, c...

51. Part 51

Si Juan Valjean hubiese tenido alguna noción de todo lo que acabamos de indicar, habría advertido pronto, con sólo tocar la pared, que no estaba en la galería subterránea de la...

52. Part 52

Rasgó la camisa, vendó las heridas lo mejor que pudo y restañó la sangre que corría; luego, inclinándose sobre Mario, que continuaba sin conocimiento y casi sin respiración, le...

53. Part 53

--Te estoy haciendo preguntas, y haces tú muy bien en no contestarme. Es un ensayo para cuando comparezcas ante el juez, que es por cierto un cuarto de hora bien poco gracioso....

54. Part 54

El médico examinó á Mario, y después de cerciorarse de que continuaban los latidos del pulso, de que el joven no tenía en el pecho ninguna herida profunda, y de que la sangre de...

55. Part 55

Sin ser, ni aun en último grado, lo que se llamaba volteriano ó filósofo, ó incrédulo y respetuoso, al contrario, instintivamente con la Iglesia establecida considerábala tan só...

56. Part 56

El señor Guillenormand atravesó primero todas las angustias para experimentar luego todos los éxtasis. Costó mucho impedirle que pasase las noches enteras junto al herido. Hizo...

57. Part 57

Se habrá comprendido, sin alargar explicaciones, que Juan Valjean, después del lance judicial de Champmathieu, había podido, gracias á su primera evasión de algunos días, ir á P...

58. Part 58

Una caída en las tinieblas se lo había llevado todo, excepto á él. Parecíale aquélla una desaparición como detrás de una cortina de teatro. Hay telones en la vida que bajan tamb...

59. Part 59

Como de tantas torpezas amontonadas resulte un total de alegría; como escalonando la ignominia sobre el oprobio, se engolosine al pueblo; como el espionaje, sirviendo de cariáti...

60. Part 60

Debe haber resplandores sobre tales moradas. El goce que encierran debe escaparse á través de las piedras de los muros, convertido en claridad, é irradiar vagamente en las tinie...

61. Part 61

--Convenía que no asistiese yo al casamiento, y me he alejado cuanto he podido. He supuesto esta herida para evitar una falsedad, para no introducir nulidad alguna en los contra...

62. Part 62

Existe en el sollozo algo de sofocación. Dióle una pequeña convulsión, se inclinó hacia atrás contra el respaldo como para respirar, dejando caer sus brazos, y pudiendo ver Mari...

63. Part 63

Vasco volvió, puso sobre la chimenea una bujía encendida y se retiró, sin que Juan Valjean, con la cabeza inclinada y la barba sobre el pecho, advirtiera la presencia de Vasco n...

64. Part 64

Un día se quedó en la esquina de la calle de Sainte Cathérine, y desde allí miró á la de las Hijas del Calvario. Después movió silenciosamente la cabeza de derecha á izquierda,...

65. Part 65

--Señor barón, dignaos escucharme. Hay en América, en un país por el lado de Panamá, un pueblo que se llama la Joya. Este pueblo se compone de una sola casa. Esta gran casa cons...

66. Part 66

Luego, arrancando el girón de manos de Thénardier, se inclinó sobre la levita y aplicó al faldón roto el pedazo arrancado. Lo desgarrado se adaptaba exactamente, y el girón comp...

67. Part 67

«Todo ello son cosas ya pasadas. Los bosques por donde uno ha andado con su niña, los árboles bajo los cuales se ha paseado, los conventos donde uno se ha ocultado, las inocente...