Los miserables - Tomo 2 (de 2)
Part 1
NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
En la versión de texto sin formatear el texto en cursiva está encerrado entre guiones bajos (_cursiva_), el texto en negritas está marcado =así=, el texto en Versalitas está marcado en MAYÚSCULAS y un superíndice (texto en tamaño más pequeño por encima de la línea de escritura) está indicado por el símbolo ^, de modo que, por ejemplo, ^e representa al superíndice e.
El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido en general el de respetar las reglas vigentes de la Real Academia Española cuando la presente edición de esta obra fue publicada. El lector interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia Española.
En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está en mayúsculas.
El Índice y la lista de ilustraciones han sido reubicados al principio de la obra.
Se han corregido errores evidentes de puntuación y otros errores tipográficos y de ortografía.
La portada incluida en este libro electrónico fue modificada por el transcriptor y se concede al dominio público.
El transcriptor quiere expresar su agradecimiento a quienes, con sus opiniones en el foro del proyecto, ayudaron a resolver algunos puntos importantes.
Algunas aclaraciones que conviene mencionar:
1) El traductor ha traducido "sous" (vigésima parte de un franco) del francés a "sueldo", lo cual es correcto, ya que "sueldo", además de "salario", en español se refiere a moneda, de distinto valor según los tiempos y países, igual a la vigésima parte de la libra respectiva.
2) En el original, el autor haciendo referencia a la actitud de Javert, uno de los principales personajes de la obra escribe:
Lo que ocurría en Javert era el Fampoux de una conciencia recta, el descarrilamiento de un alma, el aplastamiento de una probidad lanzada irresistiblemente en línea recta y destrozándose contra Dios.
El esmero de un revisor del texto del presente proyecto, permitió establecer que Fampoux se refiere a un accidente ferroviario que ocurrió en 1846, debido a un descarrilamiento en una localidad con ese nombre.
3) En el siglo XIX, fecha en que se tradujo la presente obra, era una costumbre muy habitual la utilización de los pronombres enclíticos. Los pronombres enclíticos son los pronombres personales que aparecen pospuestos cuando se adjuntan al verbo. En el español actual se adjuntan sólo a los infinitivos, a los gerundios y a los imperativos afirmativos. Durante la transcripción de esta obra se respetó la utilización de los pronombres enclíticos independientemente del modo verbal, salvo en el caso del pretérito indefinido, modo indicativo, del verbo "ir" (fue). Se prefirió cambiar "fuese" en este modo verbal por "se fue" porque "fuese" también es la forma de los verbos "ir" y "ser" en pretérito, modo subjuntivo, y se consideró que esa circunstancia, producto de una costumbre no fundada en el uso correcto de la lengua, podría llegar a generar alguna confusión en la interpretación correcta del texto.
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LOS MISERABLES
LOS MISERABLES
POR
VÍCTOR HUGO
_Edición adornada con láminas al cromo y grabados intercalados en el texto_
VERSIÓN ESPAÑOLA DE J. A. R.
TOMO II
BARCELONA Casa Editorial «MAUCCI» 296, CONSEJO DE CIENTO, 296 1897
Establecimiento Tipográfico de Timoteo Susany.--Valldoncella, 20, Barcelona.
[Illustración]
ÍNDICE DE LO QUE CONTIENE ESTE SEGUNDO TOMO
=LIBRO SÉPTIMO.=--PATRON-MINETTE
Pág.
I La mina y los mineros 5
II La hondonada 7
III Babet, Gueulemer, Claquesous y Montparnasse 8
IV Composición de la cuadrilla 10
=LIBRO OCTAVO.=--EL MAL POBRE
I Buscando Mario una joven con sombrero, encuentra un hombre con gorra 13
II Hallazgo 14
III Cuatro personajes 16
IV Una rosa en la miseria 19
V El ojo de la providencia 25
VI El hombre embrutecido, en su madriguera 27
VII Estrategia y táctica 31
VIII El rayo de luz en la caverna 34
IX Jondrette casi llora 35
X Tarifa de los carruajes de alquiler: dos francos por hora 39
XI Ofertas de servicio de la miseria al dolor 41
XII Solus cum solo, in loco remoto, non cogitabuntur orare pater noster 48
XIII Donde un agente de policía proporciona dos cachorrillos á un abogado 50
XIV Jondrette hace sus compras 53
XV Donde volverá á encontrarse la canción sobre música inglesa de moda en 1832 55
XVI Empleo de la moneda de cinco francos de Mario 58
XVII Las dos sillas de Mario frente á frente 61
XVIII Preocuparse de los fondos oscuros 63
XIX La emboscada 68
XX Se debería empezar siempre por prender á las víctimas 86
XXI El chiquillo que lloraba en la segunda parte 89
CUARTA PARTE
EL IDILIO DE LA CALLE DE PLUMET Y LA EPOPEYA DE LA CALLE DE SAN DIONISIO
=LIBRO PRIMERO.=--ALGUNAS PÁGINAS DE HISTORIA
I Bien cortado 91
II Mal cosido 96
III Luis Felipe 98
IV Grietas en la base 104
V Hechos de los que sale la historia y que la historia ignora 111
VI Enjolrás y sus tenientes 121
=LIBRO SEGUNDO.=--EPONINE
I El campo de la Alondra 125
II Formación embrionaria de los crímenes en la incubación de las cárceles 130
III La aparición del señor Mabeuf 134
IV Aparición de Mario 137
=LIBRO TERCERO.=--LA CASA DE LA CALLE DE PLUMET
I La casa del secreto 141
II Juan Valjean guardia nacional 145
III Foliis ac Frondibus 147
IV Cambio de reja 150
V La rosa descubre que es una máquina de guerra 155
VI Comienza la batalla 158
VII Á tristeza, tristeza y media 161
VIII La cadena 166
=LIBRO CUARTO.=--SOCORROS DE ABAJO QUE PUEDEN SER SOCORROS DE ARRIBA
I Herida exterior, curación interna 174
II La tía Plutarco se apura mucho para dar la explicación de un fenómeno 176
=LIBRO QUINTO.=--CUYO FIN NO SE PARECE AL PRINCIPIO
I La soledad y el cuartel en combinación 183
II Miedos de Cosette 185
III Enriquecido con comentarios de la tía Santos 188
IV Un corazón bajo una piedra 190
V Cosette después de la carta 193
VI Los viejos están hechos para ser oportunos 196
=LIBRO SEXTO.=--EL NIÑO GAVROCHE
I Endiabladuras del viento 198
II Donde el pequeño Gavroche saca partida de Napoleón el Grande 202
III Peripecias de la evasión 221
=LIBRO SÉPTIMO.=--LA GERMANÍA
I Origen 233
II Raíces 239
III Germanía que llora y germanía que ríe 247
IV Los dos deberes: velar y esperar 251
=LIBRO OCTAVO.=--ENCANTOS Y DESOLACIONES
I Plena luz 255
II El aturdimiento de la felicidad completa 260
III Principio de sombra 262
IV Cab: rueda en inglés y ladra en germanía 265
V Cosas de la noche 271
VI Mario retrocede hasta la realidad, llegando á dar las señas de su casa á Cosette 271
=LIBRO NOVENO.=--¿Á DÓNDE VAN?
I Juan Valjean 287
II Mario 289
III El señor Mabeuf 291
=LIBRO DÉCIMO.=--EL 5 DE JUNIO DE 1832
I El exterior de la cuestión 295
II El fondo de la cuestión 298
III Un entierro: ocasión de renacer 303
IV El hervor de otros tiempos 308
V Originalidad de París 313
=LIBRO DECIMOPRIMERO.=--EL ÁTOMO FRATERNIZANDO CON EL HURACÁN
I Algunas notas aclaratorias acerca de los orígenes de la poesía de Gavroche, é influencia de un académico en dicha poesía 316
II Gavroche en marcha 318
III Justa indignación de un peluquero 321
IV El niño se admira del anciano 322
V El anciano 324
VI Reclutas 325
=LIBRO DECIMOSEGUNDO.=--CORINTO
I Historia de Corinto desde su fundación 327
II Alegrías previas 331
III La noche empieza á dominar sobre Grantaire 340
IV Prueba de consuelo hacia la viuda Haucheloup 342
V Los preparativos 346
VI Esperando 347
VII El hombre reclutado en la calle de Billettes 350
VIII Varias preguntas á propósito de un tal Cabuc, que quizá no se llamaba Cabuc 353
=LIBRO DECIMOTERCERO.=--MARIO ENTRA EN LA SOMBRA
I Desde la calle Plumet al barrio de San Dionisio 357
II París á vista de búho 359
III El último extremo 361
=LIBRO DECIMOCUARTO.=--GRANDEZAS DE LA DESESPERACIÓN
I La bandera: primer acto 367
II La bandera: acto segundo 369
III Más le hubiera valido á Gavroche tomar la carabina de Enjolrás 371
IV El barril de pólvora 372
V Fin de los versos de Juan Provaire 375
VI La agonía de la muerte después de la agonía de la vida 376
VII Gavroche, profundo calculador de distancias 380
=LIBRO DECIMOQUINTO.=--LA CALLE DEL HOMBRE ARMADO
I Carta canta 383
II El pilluelo enemigo de las luces 390
III Durante el sueño de Cosette y Santos 394
IV El exceso de celo de Gavroche 395
QUINTA PARTE
JUAN VALJEAN
=LIBRO PRIMERO.=--LA GUERRA ENTRE CUATRO PAREDES
I La Caribdis del arrabal de San Antonio, y la Scila del arrabal del Temple 400
II Qué se ha de hacer en el abismo sino hablar 407
III Luz y sombra 410
IV Cinco de menos y uno más 412
V ¡El horizonte que se descubre desde lo alto de la barricada! 417
VI Mario rudo y Javert lacónico 421
VII La situación se agrava 423
VIII La artillería se va poniendo seria 426
IX Empleo de aquel talento de cazador furtivo y de aquella puntería infalible, que influyó en la condena de 1796 429
X Aurora 430
XI Un tiro que no deja de ser certero ni mata á nadie 433
XII El desorden partidario del orden 434
XIII Luces que pasan 437
XIV Donde se leerá el nombre de la querida de Enjolrás 439
XV Gavroche fuera 441
XVI De cómo un hermano puede trocarse en padre 448
XVII Mortuus pater, filium expectat 451
XVIII El buitre convertido en presa 452
XIX Venganza de Juan Valjean 456
XX Los muertos tienen razón y los vivos no se equivocan 458
XXI Los héroes 466
XXII Palmo á palmo 470
XXIII Orestes en ayunas y Pilades borracho 473
XXIV Prisionero 476
=LIBRO SEGUNDO.=--EL INTESTINO DE LEVIATÁN
I La tierra empobrecida por el mar 478
II Historia antigua del alcantarillado 482
III Bruneseau 484
IV Detalles ignorados 487
V Progreso actual 490
VI Progreso futuro 491
=LIBRO TERCERO.=--CIENO Y ALMA
I La cloaca y sus sorpresas 495
II Explicación 500
III El hombre filado 502
IV También lleva su cruz 506
V La arena como la mujer, tiene cierta finura pérfida 509
VI El hundidero 513
VII Á veces se encalla donde se cree desembarcar 514
VIII El jirón de la levita 516
IX Mario produce el efecto de un cadáver á alguien que lo entiende 521
X La vuelta del hijo pródigo de su vida 524
XI Sacudimiento de lo absoluto 526
XII El abuelo 527
LIBRO CUARTO
I Javert desviado 532
=LIBRO QUINTO.=--ABUELO Y NIETO
I Donde se ve de nuevo el árbol de la plancha de cinc 542
II Deja Mario la guerra civil y se apresta para la guerra doméstica 545
III Mario ataca 549
IV La señorita Guillenormand acaba por no parecerle mal que el señor Fauchelvent hubiese entrado con algo bajo el brazo 552
V Depositad antes el dinero en un bosque cualquiera que en casa de un notario 556
VI Los dos viejos, cada uno á su modo, hacen cuanto pueden para que Cosette sea feliz 557
VII Efectos del sueño mezclados á la felicidad 564
VIII Dos hombres imposibles de encontrar 568
=LIBRO SEXTO.=--NOCHE CLARA
I El 16 de febrero de 1833 569
II Juan Valjean continúa con el brazo en cabestrillo 577
III La inseparable 584
IV Immortale jecur 586
=LIBRO SÉPTIMO.=--LA ÚLTIMA GOTA DEL CÁLIZ
I El séptimo círculo y el octavo cielo 590
II Obscuridades que puede contener una revelación 605
=LIBRO OCTAVO.=--DECRECIMIENTO CREPUSCULAR
I El cuarto bajo 611
II Otro paso atrás 615
III Recuerdan el jardín de la calle Plumet 617
IV Atracción y extinción 621
=LIBRO NOVENO.=--SUPREMA SOMBRA, SUPREMA AURORA
I Piedad para los desgraciados, é indulgencia para los dichosos 622
II Últimas palpitaciones de la lámpara sin aceite 624
III Encuentra pesada una pluma quien pudo levantar la carreta de Fauchelvent 625
IV Botella de tinta que sólo blanquea 628
V Noche tras de la cual se encuentra el día 643
VI La yerba guarda y la lluvia borra 653
PLANTILLA Para la colocación de las láminas del tomo 2.º
Traigo una carta para vos señor Mario 20
Era un sobre de papel blanco 190
Inspector Javert,--dijo Juan Valjean 523
Cosette y Mario, ahogados por el llanto 651
LIBRO SÉPTIMO PATRON-MINETTE
I =Las minas y los mineros=
Las sociedades humanas tienen todas lo que en los teatros se llama _el foso_. El suelo social está por lo tanto minado por todas partes, ya en favor del bien, ya en favor del mal. Estas obras se superponen. Hay las minas superiores y las minas inferiores. Hay un alto y un bajo en ese obscuro subsuelo que se abre á veces bajo la civilización, y que nuestra indiferencia y dejadez huellan á cada paso. La Enciclopedia del siglo último era una mina casi á cielo abierto.
Las tinieblas, esas sombrías incubadoras del cristianismo primitivo, sólo esperaban una ocasión para explotar en tiempo de los Césares, y para inundar de luz al género humano. Porque en las tinieblas sagradas hay luz latente. Los volcanes están llenos de una sombra capaz de arrojar llamas. Toda lava comienza por ser noche. Las catacumbas, donde se dijo la primera misa, no eran sólo la cueva de Roma, sino que eran á la vez el subterráneo del mundo.
Hay bajo el edificio social, la complicada maravilla de los sótanos de todo edificio grande, excavaciones de todas clases. Hay la mina religiosa, la mina filosófica, la mina política, la mina económica y la mina revolucionaria. Unos cavan con las ideas, otros con las cifras, otros con la cólera. Se llaman y se responden desde una catacumba á otra. Las utopías caminan por bajo tierra en las galerías, y se ramifican en todos sentidos. Encuéntranse á veces y fraternizan. Juan Jacobo presta su piqueta á Diógenes, quien á su vez le presta su linterna. Algunas veces luchan. Calvino anda á la greña con Socino. Pero nada detiene ni interrumpe la tensión de todas esas energías hacia su fin, ni la vasta actividad simultánea que va y viene, sube, baja, y vuelve á subir en aquellas obscuridades, y que transforma lentamente lo superior desde abajo, y lo exterior desde dentro; inmenso hormiguero desconocido. La sociedad apenas sospecha esta excavación, que le deja la superficie y le cambia las entrañas. Tantos pisos subterráneos suponen otros tantos trabajos diferentes, otras tantas extracciones diversas. ¿Qué sale de todas esas profundas simas? El porvenir.
Cuanto más se ahonda, más misteriosos resultan los trabajadores. El trabajo es bueno hasta el grado que el filósofo social sabe conocer. Más allá de este grado es dudoso y mixto; más abajo llega á ser terrible. Á cierta profundidad, las excavaciones no son ya penetrables al espíritu de civilización; el límite respirable del hombre está traspasado, y es posible pues, que sea aquello un principio de monstruos.
La escala descendente es extraña; cada uno de sus escalones corresponde á un piso en que la filosofía puede racionalmente asentar todavía el pie, y donde se encuentra alguno de esos obreros, á veces divinos, otras deformes. Más abajo de Juan Huss, se encuentra á Lutero; más abajo de Lutero, está Descartes; después de Descartes, está Voltaire; después de Voltaire, está Condorcet; después de Condorcet, se encuentra Robespierre; más abajo de Robespierre, Marat; más abajo de Marat, está Babeuf. Y así va siguiendo. Más abajo todavía, en los límites que separan lo indistinto de lo invisible, se divisan confusamente otros hombres sombríos, que acaso no existen todavía. Los de ayer son espectros; los de mañana larvas. La vista del espíritu los distingue vagamente. El trabajo embrionario del porvenir es una de las visiones del filósofo.
¡Un mundo en el limbo, en el estado de feto! ¡Qué bosquejo más raro!
Saint Simón, Owen, Fourier, se hallan allí también en cavidades laterales.
Realmente, aunque cierto encadenamiento divino, invisible, une entre sí, y sin ellos mismos saberlo, á todos esos mineros subterráneos que casi siempre se creen aislados, y no lo están, sus trabajos son muy diversos, y la luz de los unos contrasta con las llamaradas de los otros. Los unos son paradisíacos, los otros trágicos. Sin embargo, sea el que quiera el contraste, todos estos trabajadores, desde el más brillante al más obscuro, desde el más sabio al más loco, tienen una semejanza, y es: el desprendimiento. Marat se olvida á sí mismo como Jesús. Prescinden de sí propios, abandonan su individualidad, no piensan en ellos; ven otra cosa antes que á sí mismos. Tienen una mirada, y esa mirada busca lo absoluto. El primero tiene todo el cielo en los ojos; el último, por enigmático que sea, tiene también en sus pupilas la pálida claridad del infinito. Venerad, haga lo que haga, á quienquiera que tiene por signo la pupila estrella.
La pupila sombra es el otro signo.
En ella empieza el mal. Ante quien no tenga mirada, meditad y estremeceos. El orden social tiene también sus mineros negros.
Hay un punto donde el ahondar es enterrarse, y donde se apaga la luz. Por debajo de todas esas minas que acabamos de indicar, más abajo de todas esas galerías, más abajo de todo ese inmenso sistema venoso subterráneo del progreso y de la utopía, mucho más tierra adentro, más bajo que Marat, más bajo que Babeuf, más bajo, muchísimo más bajo, y sin relación ninguna con los pisos superiores, está la última cavidad. Lugar formidable. Es lo que hemos designado con el nombre de foso de teatro. Es la fosa de las tinieblas. Es la cueva de los ciegos. _Inferi._
Ésta comunica con los abismos.
II =La hondonada=
Allí el desinterés desaparece. El demonio se bosqueja vagamente; cada cual para sí. El yo sin ojos aúlla, busca, tantea y corroe. El Ugolino social se halla en ese abismo.