Category: Novels

La Quimera

Había prescindido en mis novelas de todo prefacio, advertencia, aclaración ó prólogo, entregándolas mondas y lirondas al lector, que allá las interpretase á su antojo, puesto que tanta molestia quisiera tomarse; y esta costumbre seguiría en _La Quimera_ si, apenas iniciada su...

Chapters

14. Part 14

Gesto de asentimiento mío. ¡Seguramente, no se me habría ocurrido cometer ninguna incorrección en Palacio! Las palabras (bien intencionadas y bondadosas, sin embargo) de la rica...

7. Part 7

Nadie se acusa con mayor severidad que me acuso yo; pero, al fin y á la postre, cuando me azotan así, es cuando me sublevo. ¿Qué hicieron ellos, vamos á ver; qué hacen, qué hará...

28. Part 28

Y le respondo en español: “¡Nos importa, caramba!” enviando un beso á una figura divina vestida de azul y amarillo verdoso, uno de esos Arqueros del Gremio, que hacen competenci...

6. Part 6

El miércoles pruebo; el sábado me traen sólo el traje de diario y el abrigo, lo que me corría más prisa. Las corbatas, las camisas, ¡maldición! hay que abonarlas al contado. Mi...

5. Part 5

Prefería ser Goya. El equilibrio y la indiferencia de Velázquez, bien; el desate de Goya, mejor. ¿Por qué mejor? No lo sé explicar; pero me gustaría tener un modo _mío_ de senti...

27. Part 27

Loco de alborozo, Silvio se echó á la calle. Almorzó en un restaurant menos promiscuo que los _bouillons_, socorrido recurso de los flacos de bolsa; se invitó á media botellita...

4. Part 4

Provisto del volumen; sorteando los charcos que la tierra embebía poco á poco, el artista se refugió en el largo cenador tupido de trepadoras; allí no se oía más ruido que el ca...

12. Part 12

--De ti misma no sabes... Es natural, niña mía, pobrecita. ¡Qué natural es! Ni nos sospechamos, lo mismo en lo físico que en lo otro. Ni nuestras enfermedades conocemos; solemos...

15. Part 15

Y cuando resuelvo enviarles otra vez á su reino irónico de mentira, oigo que el imperceptible murmullo musical forma acentos balbucientes, palabras rotas, que reconstruyo y que...

10. Part 10

--¡Á estas horas!--refunfuñó, corriendo á la puerta.--¡Ah, eres tú!--murmuró desalentado, al vislumbrar la castiza jeta de Crivelo tras el embozo de una capa raída. Aquel eterno...

11. Part 11

--¡Ah! ¡Si yo pudiese inculcarle _eso_!--Y Minia bajó la fervorosa voz.--Pero eso no se inculca. Eso es lo más inefable: es la _gracia_... Dice Fray Luis de Granada que la graci...

29. Part 29

--¡Pero qué divino!--exclamaba el escandinavo.--Cierre los ojos. ¿Lo ve usted bien? Ya no es el fondo de oro de los bizantinos: he ahí el arranque, la iniciativa de los Van Eyck...

21. Part 21

La Flandes, erguida, larga de líneas como una ninfa de Goujon, no parece sentir el peso de la soberbia corona ducal que surmonta sus negros cabellos, ni el del collar de perlas,...

2. Part 2

_Casandra._--Aquí debe de ser. Veo la boca del antro. Escondida detrás de aquellos peñascales asistiré al combate; y si mi amado perece, saldré á entregarme al monstruo para que...

9. Part 9

Á la misma hora, Clara Ayamonte se disponía á sacar á paseo á su sobrina Micaela Mendoza. Mientras Adolfina enseñaba á su cuñada algunos trapos de reciente adquisición, y la ins...

19. Part 19

Valdivia no aparece hasta la tarde. ¡Hago con él, desde luego, migas excelentes! Toda mi prevención se ha desvanecido ante el primer apretón de manos.--Llega difícil de respiro,...

25. Part 25

--¡Ah, sí, el _Harem turco_! Ya recuerdo... Labor de muchacho... Como usted no conoce lo que hice después... He enviado á los Estados Unidos mi producción seria. Aquí ni siquier...

3. Part 3

--Mil gracias... Decía que á veces leo en los periódicos que echan el guante á un monedero falso, y me asombro de que no prendan á los infelices que sofisticamos lo más sagrado,...

23. Part 23

Alzábase ya más segura y timbrada la voz de la recitadora, y su dicción pura y dulce iba encendiéndose con apasionados acentos, expresando la cuita, la incurable añoranza del ay...

18. Part 18

El marqués, alzando una cortina de terciopelo bordada de seda y oro, nos hace pasar al último salón--el ojo del boticario.--Aquí se guarda la espuma del Museo. Plata repujada, r...

16. Part 16

Corrida una quincena, Mariano empezó á vislumbrar una chispa de esperanza por el favorable cambio que creyó observar en las costumbres de la convertida. Clara, á la verdad, tamp...

13. Part 13

¿Qué importa lo material de eso que llaman _lucha_ en nuestro lenguaje bohemio? Comer poco y mal, tiritar de frío, no mudarse, ver siempre al soslayo la misma mancha aceitosa en...

24. Part 24

Silvio no iba á decirle: “Estoy porque Espina me ha llamado”. Limitábase á exagerar la actitud correcta, el mutis de respeto, el implícito reconocimiento de los derechos de Vald...

8. Part 8

No revistió el acceso forma penosa; al contrario. Fué una exaltación, una embriaguez dulce y violenta de mi espíritu, que comunicaba á mi cuerpo ligereza y fluidez, desprendiénd...

17. Part 17

Tenía razón la antojadiza. Cuanto más impertinencia, mayor prestigio. Lo malo es mi pícara condición, mi incapacidad de ahorrar, por lo cual tengo que admitir trabajos que no me...

1. Part 1

Había prescindido en mis novelas de todo prefacio, advertencia, aclaración ó prólogo, entregándolas mondas y lirondas al lector, que allá las interpretase á su antojo, puesto qu...

31. Part 31

Se recogieron á casa. Silvio, los primeros días, mejoró visiblemente. Una persona inexperta hubiese podido creer que la tuberculosis se batía en retirada. El júbilo de recobrar...

30. Part 30

--Aquí no dice que el retrato sea el de usted... Es una invitación como todas... Taza de té y exhibición... Verdad que en el mío añadía: “Retrato, obra de Marbley”.

20. Part 20

Y, pronunciada la primera frase, quitado el primer tapón, la confidencia, de un modo casi involuntario, surte de los labios secos, marchitos. Sale á pedazos, unas veces brusca y...

26. Part 26

En realidad, Silvio no podía decir que le sucediese ninguna grave desgracia. Traducido en prosa su contratiempo, era sencillamente la _cebolla_ del verano, que alcanza desde el...

33. Part 33

La campana de Monegro rompió á doblar. No era el _Angelus_. Una casualidad: doblaba á muerto por algún aldeano que había terminado su jornada, soltado el azadón y empezado el re...

32. Part 32

Silvio (tal es la fuerza del instinto que nos apega á la persistencia de nuestra individualidad) no apreciaba su destrucción. Alentado, asistía con goce de los sentidos--de la v...

22. Part 22

Al formular la interrogación, la mirada del celoso era indefinible. Silvio creía notar en ella una interrogación, un reproche, algo bien distinto de la cordialidad de antes. Por...

34. Part 34

Como si la proximidad del fin sacase á luz en Silvio ese verdadero é íntimo modo de ser que reaparece en las horas críticas, empezó desde aquella hora á deplorar especialmente (...