Category: Novels

Los enemigos de la mujer

CUENTOS VALENCIANOS 60.000 ejemplares. LA CONDENADA (cuentos) 64.000 id. EN EL PAÍS DEL ARTE (viajes) 64.000 id. ARROZ Y TARTANA (novela) 68.000 id. FLOR DE MAYO (novela) 80.000 id. LA BARRACA (novela) 104.000 id. SÓNNICA LA CORTESANA (novela) 56.000 id. ENTRE NARANJOS (novela...

Chapters

1. Part 1

CUENTOS VALENCIANOS 60.000 ejemplares. LA CONDENADA (cuentos) 64.000 id. EN EL PAÍS DEL ARTE (viajes) 64.000 id. ARROZ Y TARTANA (novela) 68.000 id. FLOR DE MAYO (novela) 80.000...

2. Part 2

El príncipe asintió. Era como esos enormes trasatlánticos que, al naufragar, hacen la fortuna con sus despojos de todo un pueblo de miserables instalado en la orilla. Pero esta...

3. Part 3

--¿Me pregunta usted por la Infanta?--contestó el coronel gravemente--. Sí; ayer la encontré en el atrio del Casino. ¡Pobre señora! ¡Si esto no es una lástima!... ¡Una hija de r...

4. Part 4

Y él, que había sido el primer sable del ejército carlista y llevaba sobre su conciencia una cabeza partida hasta la mandíbula en un duelo durante la campaña contra los turcos,...

5. Part 5

Una noche, al volver al palacio Lubimoff pasadas las dos, vió que había una cena en el gran comedor de gala. Los convidados eran unos cincuenta, y en el curso de la noche fueron...

6. Part 6

Volvió el príncipe á su yate, y un año después le alcanzó la noticia triste y esperada, hallándose en el Norte de Noruega, al regreso de una excursión por los mares árticos. Su...

7. Part 7

Cuando el príncipe hubo puesto en orden todo lo concerniente á la herencia de su madre, pensó en reanudar sus viajes, pero con mayor suntuosidad. Ya no necesitaba pedir dinero á...

8. Part 8

El príncipe se vió arrastrado por los sucesos de un modo brusco. Una fuerza misteriosa é irresistible le empujaba, le hacía perder el equilibrio en lo más alto de aquella vida t...

9. Part 9

--La vieja también ha muerto--continuó--, y su marido sólo viene aquí de tarde en tarde. Si encuentra que uno de sus pinos se ha venido abajo por el movimiento de las tierras, s...

10. Part 10

Después del almuerzo, los dos se apresuraban á marcharse al Casino. El príncipe, si no asistía á un concierto, se quedaba con Novoa y el coronel en una _loggia_ del piso alto, c...

11. Part 11

--La llaman «la Generala» por su carácter algo varonil, por la rudeza con que trata á veces á las gentes. ¡Una mujer extraordinaria! ¡Una verdadera amazona!... Tira á las armas,...

12. Part 12

Sus tierras se habían perdido lo mismo que si fuesen bienes muebles que pueden ser trasladados y ocultados. Una revolución agraria, cuyos ecos apenas llegaban al viejo continent...

13. Part 13

Ella también volvió á la realidad con este incidente. Pareció fijarse por primera vez en el lujo discreto y sólido de aquella vasta pieza. Se levantó para ver de cerca algunos c...

14. Part 14

--Mi familia ha terminado. ¡Tantos jóvenes que había en ella!... La vida es rara. Transcurre el tiempo sin que surjan sucesos extraordinarios, y de pronto, las horas valen meses...

15. Part 15

Al recordar esta protesta humilde, el príncipe no vaciló más. Y volviendo la espalda al Casino, empezó á subir las calles en pendiente hacia el límite fronterizo que separa Mont...

16. Part 16

--No tardó mucho en ser piloto. ¡Cómo aborrecí la facilidad con que dominaba el manejo de los aparatos! Sus progresos me inspiraron orgullo y cólera. Estos jóvenes sienten un ve...

17. Part 17

A la hora del almuerzo, Spadoni no se presentó en Villa-Sirena. Atilio le había visto en el Casino con sus amigos los ingleses de Niza. Estarían almorzando juntos en el Hotel de...

18. Part 18

El príncipe se acordó del famoso «banco de los suicidas» en los jardines del Casino. Una leyenda para periódicos. No existía. Cuando se mataban varios en un mismo banco, la admi...

19. Part 19

--¡Y qué incoherencias en la vida de los jugadores! Arriesgan el dinero sin miedo y no hay gente más avara. Fíjate en las mujeres que juegan con mayor pasión. Todas mal vestidas...

20. Part 20

Sonaba en todas las conversaciones el nombre de un americano, lo mismo en los tés elegantes que en los cafetuchos del pueblo; el único americano conocido en Europa: el inventor...

21. Part 21

Lubimoff saboreaba este recuerdo como un triunfo. Podría repetirlo siempre que quisiera; estaba seguro de ello. Reconocía que, al final, todos los jugadores acaban perdiendo, y...

22. Part 22

--Nosotros mismos--añadió él, después de una larga pausa--sólo nos conocemos verdaderamente desde que perdimos nuestra riqueza. ¡Quién sabe si de nacer pobres nos hubiésemos ent...

23. Part 23

Este incidente le devolvió su serenidad. Sí; efectivamente, era ridículo. Y como viese en Alicia la intención de desandar el camino, volviendo á los jardines, Miguel, para inspi...

24. Part 24

Pasaba Toledo la tarde y las primeras horas de la noche en el atrio, esperando siempre buenas noticias, aceptando las malas con un optimismo ágil que encontraba excusa y justifi...

25. Part 25

Los salones resultaban pequeños después de media noche; se caminaba pisando colas de vestidos femeninos; había que valerse de hábiles deslizamientos para pasar entre los grupos....

26. Part 26

Se sumieron en la fresca atmósfera nocturna, con los ojos fatigados aún por la espléndida iluminación, con la piel ardorosa por el ambiente enrarecido de los salones. Los dos se...

27. Part 27

--Fué asunto de precio: yo no iba á regatear por millón más ó menos. Lo único que me ocasionó disgustos fué escoger entre varios miles de hermosas solicitantes. Tuve que arrostr...

28. Part 28

--Déjame, olvídame; es lo mejor que puedes hacer... No; tú no has cambiado, pobrecito mío. ¿Qué mal puedes haberme causado tú, tan bueno, tan generoso? Me has ayudado á conocer...

29. Part 29

Miguel sintió que una mano se agarraba á los botones de su chaleco. Era como un pájaro temblón y agresivo, que se detenía un instante en su ciego impulso para seguir volando hac...

30. Part 30

Había ido en busca de Martínez con cierta indecisión. Contra su deseo, encontraba razonadas las protestas de Atilio. Tal vez era cierto cuanto decía, y este duelo resultaba un d...

31. Part 31

Subió á su habitación, para revestirse con la levita de los desafíos. Había llegado el momento de oficiar. Quedó indeciso ante el espejo, apreciando la falta de concordancia ent...

32. Part 32

Miguel dobló su cuerpo, se encogieron sus rodillas, se llevó á la boca aquella mano que tenía en la suya, con el mismo gesto humilde de los siervos de la estepa ante sus poderos...

33. Part 33

Lo más notable de esta explanada era la artillería, una cantidad de cañones del siglo XVIII que estaban allí decorativamente, como las armaduras que adornan un salón... A ambos...

34. Part 34

--Cuando nos vimos aquí la última vez, yo me había buscado un refugio plácido dentro de mi dolor. Rezaba por mi hijo en la iglesia, hablaba con él, le describía cómo era el herm...

35. Part 35

El aspecto de ella repelía toda duda. Marchaba con cierto desaliento, como el que se ve obligado á seguir adelante contra sus fuerzas. Vió su rostro sin verlo. Era triste, profu...

36. Part 36

Y ella, para que el otro no dudase, se apresuró á contar el gran pecado de su existencia. Viajando por Andalucía había visto al borde de un río unos muchachos que intentaban aho...

37. Part 37

A los devoradores de las partes blandas sucederán los irresistibles artífices del hueso. Miriadas de trabajadores microscópicos laborarán el esqueleto, limpiándolo de las última...

38. Part 38

Cada uno de los contendientes, al pensar en la victoria, calculaba las indemnizaciones que debería cobrar para compensarse de sus esfuerzos y sacrificios. La República americana...