Category: Novels

Lo prohibido (novela completa)

En Septiembre del 80, pocos meses después del fallecimiento de mi padre, resolví apartarme de los negocios, cediéndolos á otra casa extractora de Jerez tan acreditada como la mía; realicé los créditos que pude, arrendé los predios, traspasé las bodegas y sus existencias, y me...

Chapters

19. Part 19

--Como no es eso lo que te pido --observé al fin--; como eso es un disparate, no hay que pensar en ello. Es un recurso estratégico tuyo. Te pido lo razonable y te escapas por lo...

30. Part 30

Los moscones no se habían ido; pero la hermana de Cícero se estaba despidiendo ya. María Juana y yo pasamos al gabinete y nos sentamos juntitos en un diván. Ella estaba pensativ...

32. Part 32

Mis negociaciones de aquellos días, y no fueron pocas, hícelas con cierto aturdimiento, jugando por rutina ó por querencia del oficio, muchas veces sin darme cuenta clara de la...

38. Part 38

Observé con inquietud que Camila se daba aire como sofocada, que palidecía y cerraba los ojos. ¿Acaso estaba enferma? De repente salió; la sentí en mi alcoba. Hice señas á Sever...

37. Part 37

La puerta vino sobre mí con estrépito. ¡Ay, cómo me quedé! ¿Qué haría? ¿Volver á llamar, ó retirarme? Esto era lo mejor. Dí media vuelta; pero en aquel instante sentí en mi alma...

29. Part 29

--¡Oh! ¡qué mal me siento! La cabeza se me abre, se me desvanece, se me va; se me arranca la vida... me muero esta noche. ¿Estarás aquí cuando dé las boqueadas?... ¿Me cerrarás...

16. Part 16

Volví antes que ella al lado de Carrillo. Encontrémele acometido de espantosos dolores, doblándose por la cintura como si quisiera partirse en dos, profiriendo ayes profundos, r...

24. Part 24

Inclinándose zalamera, apoyó su hombro sobre el mío; dejóse ir hasta que su cabeza vino á apoyarse en la mía. Estos signos de reblandecimiento amoroso me desagradaron. En mí no...

28. Part 28

Y ya que hablo de negocios, diré que había logrado con ellos lo que me propuse, á saber: distraerme y ganar algún dinero. A estas ventajas debo añadir la actividad física que po...

20. Part 20

--No --me respondió, poniéndose más bien grave, y quizás algo enojada--. Los de _La Palma_ te han mirado mucho y me miraban á mí. Nada, no vuelvo contigo á las tiendas. Y no lo...

31. Part 31

Constantino me daba abrazos sofocantes, demostrándome su leal cariño y su corazón de angelote. No recuerdo bien lo que hice después: tan aturdido estaba y tan requemada tenía la...

35. Part 35

Felizmente, de estas abominaciones, producto momentáneo de estados instintivos en que casi se pierde la responsabilidad, arrepentíame yo pronto, conociendo y condenando mi propi...

18. Part 18

En efecto: al día siguiente piafaban á la puerta de casa seis caballos hermosos, con rojos caparazones recamados de plata, tirando de la carroza fúnebre-carnavalesca más bonita...

36. Part 36

El 1.º de Julio, día de liquidación, fuí al Bolsín, en donde me encontré á Medina, que hablaba con Cecilio Llorente con cierto misterio. Mandáronme que me acercara, y á las prim...

23. Part 23

¡Ojalá que quisiera arruinarme! Con secreta satisfacción observé que el aspecto de las tiendas de Bayona la puso seria, que miraba mucho y con atención profunda, que ella y la m...

7. Part 7

--Porque verás --me dijo, juntando los dedos de entrambas manos como quien se pone en oración--, yo sé contenerme, sé consolarme cuando esas bribonadas de la aritmética me priva...

26. Part 26

--Nada, cosa del estómago... Las comidas de viernes no les caen bien... Pero Bárbara no quiere que en casa se falte á lo que manda la Iglesia, y yo le digo: «_Partiendo del prin...

6. Part 6

Eloísa, en confianza, me había manifestado cierto disgusto pocos días antes, porque lo primerito que se le había ocurrido á su marido, al tener dinero, era contribuir á la funda...

3. Part 3

Item: cuarenta acciones del Banco de España que mi padre había comprado, por dicha mía, cuando estaban á tres mil reales, y que á fin del 80 valían cuatrocientos cincuenta duros...

11. Part 11

He dado á conocer algunas de las principales figuras de aquellos dichosos jueves. Aún faltan bastantes. Entre éstas no merece preterición una que, como sombra errante, iba de aq...

15. Part 15

--Sostengo --decía-- que no existen, contantes y sonantes, más que veinte mil reales. Cuando uno los tiene, los demás están á cero. Pasan de mano en mano haciendo felices sucesi...

1. Part 1

En Septiembre del 80, pocos meses después del fallecimiento de mi padre, resolví apartarme de los negocios, cediéndolos á otra casa extractora de Jerez tan acreditada como la mí...

21. Part 21

Cuando Camila me dijo: «nosotros no tenemos dinero para veranear y nos quedamos en Madrid», sentí una gran aflicción. ¿De qué trazas me valdría para costearles el viaje y llevár...

17. Part 17

A estas meditaciones me entregaba la tarde del entierro, encerrado en el despacho, sin otra compañía que la del busto de Shakespeare. El gran dramático me miraba con sus ojos de...

8. Part 8

El perro pequeño entró, obedeciendo á las voces de su ama. Puso las patas en su falda, luego en la cintura, por fin en aquel seno hermosísimo. Ella le daba besos, le agasajaba,...

22. Part 22

¿A que no aciertan lo que se me ocurrió para pasar el rato? Pues emprender un trabajo que á la vez me entretuviera y aleccionara. Sí: de aquel anhelo de distracción nacieron est...

25. Part 25

Luego proseguía contándome cómo, al fin, reunidos unos seis mil duros, dejó los pianos para meterse de hoz y de coz en la Bolsa, que era su ideal, por suponerse con aptitud nati...

13. Part 13

Aunque tal visita me disgustaba, corrí al aposento de Carrillo, y al alejarme del tumulto de los salones, sentí como un secreto miedo supersticioso. Fuerte olor de láudano denun...

33. Part 33

No sé por qué me dió mala espina la tal visita. Y mi corazonada se acentuó más cuando ví á Eloísa. Había recobrado su hermosura, y fuera de la palidez y demacración, no quedaban...

34. Part 34

Pero aun contando con lo infructuoso de mis esfuerzos, algo había que hacer. Por de pronto, determiné no subir á la casa de Camila. Si Constantino persistía en que nos pegáramos...

12. Part 12

Réstame hablar del marqués de Cícero, tío de Carrillo. Era primo de Angelita Caballero, quien le había dejado dos casas y la corona, la cual, á su muerte, pasaría á exornar la f...

5. Part 5

Mi tío me acompañaba poco, porque sus ocupaciones se lo impedían; pero siempre, al entrar y salir, pasaba á decirme alguna palabra consoladora. Mi tía Pilar bajaba algunas veces...

27. Part 27

Paca era la mujer de Torres, y aunque amiga de mi prima, la amistad no obstaba para que ésta la tratase como la trató en aquella ocasión: con increíble menosprecio. Hízome de el...

2. Part 2

»Por último, mi hija Camila, la menor de las tres, es la menos favorecida en dotes morales. No es esto decir que sea mala. ¡Oh! no, no la juzgues por la apariencia. Como era la...

9. Part 9

A lo hecho, pecho. Aunque felizmente había abierto los ojos al _tanto_, reintegrándome en el equilibrio de mi sér, por un lado concupiscente, por otro positivista, mi desvarío p...

10. Part 10

Una vez por semana, Eloísa daba gran comida, á la que asistían diez y ocho ó veinte personas, pocas señoras, generalmente dos ó tres nada más, á veces ninguna. No gustaba mi pri...

4. Part 4

--¿Sabes --me dijo de súbito, contestando á mis preguntas-- cuál es uno de los principales síntomas del reblandecimiento? La _afasia_, ó sea pérdida de la palabra. Empieza por i...

14. Part 14

El año 83 hallóme, pues, con una merma considerable en mi fortuna y con cierta tendencia á trocar la condición de rentista por la de propietario. Mi cuenta corriente no me recor...

39. Part 39

¡Y qué observación tan oportuna! Sobre esto de pensar disparates tengo que relatar una cosa que no quisiera se me quedase en el tintero. Una mañana que estábamos solos Severiano...