Category: Novels

Historia de Gil Blas de Santillana: Novela (Vol 3 de 3)

Como en todo este tiempo no había oído hablar de Núñez, discurrí había ido a divertirse a algún lugar. Luego que pude andar fuí a su casa, y supe que, en efecto, hacía tres semanas estaba en Andalucía con el duque de Medinasidonia.

Chapters

1. Part 1

Como en todo este tiempo no había oído hablar de Núñez, discurrí había ido a divertirse a algún lugar. Luego que pude andar fuí a su casa, y supe que, en efecto, hacía tres sema...

2. Part 2

Separámonos a media noche, porque no les insté a que bebieran más. Ellos se marcharon a casa de su viuda y yo me retiré a mi soberbia habitación, lleno de rabia de haberla alqui...

3. Part 3

En el impulso de gozo que me causaron estas palabras, besé los pies al ministro, quien, habiéndome mandado levantar, siguió hablando conmigo familiarmente. Por mi parte, quise r...

4. Part 4

Yo conocí la verdad de aquel refrán que dice que «el comer y el rascar todo es empezar». Pero además de que advertía que la codicia iba creciendo en mí a medida que iba adquirie...

5. Part 5

Con efecto, al día siguiente fuí a dar puntual cuenta de cuanto había pasado al duque de Lerma, callando la parte que había tenido Escipión en el negocio para pasar yo por autor...

6. Part 6

Una noche, después de haber despedido a la concurrencia que había ido a cenar conmigo, viéndome solo con Escipión, le pregunté qué había hecho aquel día. «Dar un golpe de maestr...

7. Part 7

Dos horas por lo menos se me pasaron en reflexionar sobre lo que me había dicho Tordesillas. «¿Conque aquí me estoy--decía--por haber contribuído a los placeres del heredero de...

8. Part 8

»Ramiro evacuó su comisión con tanta presteza que llegó a Plasencia tres horas después que yo. Díjome que doña Leonor se había alegrado más que no afligido de un combate que rep...

9. Part 9

Escipión, sin embargo de su desahogo, se quedó turbado de oír hablar de esta suerte al ministro; pero, a pesar de su turbación, no dejó de interceder por mí. «Señor--replicó--,...

10. Part 10

«En verdad--repuse--que el doctor Sangredo, cuyo método seguía yo fielmente, era de este carácter. Aunque viese morir cada día veinte enfermos entre sus manos, vivía tan persuad...

11. Part 11

Saliéronle muy bien; celebróse un funeral tan magnífico que irritó contra mí a la ciudad y arrabales; a todos los vecinos de Oviedo, desde el mayor hasta el menor, chocó infinit...

12. Part 12

Detúveme algunos momentos a la puerta para hacerme cargo de las personas que entraban, y habíalas de todas calidades. Vi caballeros de buena traza y ricamente vestidos y gentual...

13. Part 13

«Amigo mío--dije a Escipión luego que pasé la vista por mi librería--, aquí sí que tenemos en qué divertirnos; mas por ahora no pienso en otra cosa que en reformar nuestra famil...

14. Part 14

Al día siguiente de mi boda los señores de Leiva regresaron a Valencia, después de haberme dado otras mil señales de amistad, de tal modo que mi buen secretario y yo nos quedamo...

15. Part 15

»Hacía ya casi un mes que pasaba tan buena vida cuando el amo me preguntó un día si estaba contento con él, y habiéndole contestado que no podía estarlo más, «Pues bien--me repl...

16. Part 16

»Tuve buen cuidado de no faltar; volví al día siguiente al mismo sitio, en donde no tardó mucho en presentarse el mendigo, que, acercándose a mí, me dijo que tuviera la bondad d...

17. Part 17

»Mi amo era uno de los que más frecuentemente obsequiaban a esta señora. Una noche que acababa de separarse de ella me pareció verle en un desasosiego que no era natural. «Señor...

18. Part 18

»También era gran comentador, y estaban tan llenos de erudición sus comentos, que a cada paso hacía notas sobre cosas que no merecían reparo, así como en las medias cuartillas d...

19. Part 19

Llegóme al alma este proceder y tuve tentaciones de regresar inmediatamente a Valencia; pero Escipión no cesó de oponerse a ello, no pudiendo resolverse a renunciar a las espera...

20. Part 20

Comencé por exponer que era preciso conservar con todo rigor los fondos que había en las arcas reales, que no debían emplearse absolutamente sino en las necesidades de la Monarq...

21. Part 21

«Pero tú no me enteras--le dije--de lo que más deseo saber. ¿Te pagan bien tus epigramas epistolares?» «Con mucha liberalidad--me respondió--. No todos los ricos son espléndidos...

22. Part 22

Después de recíprocos abrazos me dijo don Gastón: «Señor de Santillana, tenemos muchas cosas que decirnos y no estamos en paraje a propósito para ello; permítame usted que le co...

23. Part 23

Al oír el nombre de Estela pregunté con precipitación al tal caballero si aquella Estela era actriz de la compañía de Toledo. «Y de las mejores--me replicó--. Hoy no ha represen...

24. Part 24

A pesar de esto, yo no dudaba que Laura exhortaría más bien a Lucrecia a desviarse de su deber que a mantenerse en él, y contaba positivamente con esta exhortación. Sin embargo,...

25. Part 25

Esta fué la primera vez de su vida que el monarca dejó de seguir el dictamen de su privado; novedad que le llenó de amargura, considerándola como una terrible afrenta. Al mismo...

26. Part 26

Salimos por último de Madrid al amanecer y tomamos el camino de Cuenca. Iba ordenado el equipaje de la manera siguiente: mi confidente y yo íbamos en una calesa de dos mulas, co...

27. Part 27

CAPÍTULO II.--Da Santillana cuenta de su comisión al ministro, quien le encarga el cuidado de hacer que venga Lucrecia a Madrid; de la llegada de esta actriz y de su primera rep...