Category: Novels

El cuarto poder

El autor de esta obra ha autorizado a LA NACIÓN para editarla y venderla solamente en las Repúblicas Argentina y Uruguay. Esta edición no puede circular fuera de las dos Repúblicas mencionadas.

Chapters

1. Chapter 1

El autor de esta obra ha autorizado a LA NACIÓN para editarla y venderla solamente en las Repúblicas Argentina y Uruguay. Esta edición no puede circular fuera de las dos Repúbli...

2. Chapter 2

En aquel momento, Periquito, que era un muchacho pálido y enteco, de ojos azules y poca y rala barba rubia, apareció en las lunetas. Las miradas de toda la familia Belinchón se...

3. Chapter 3

Y sin tomar carrera, pero con extraña velocidad, gracias a sus descomunales piernas, salvó las calles, alumbradas por algunos raros faroles de aceite, en dirección al teatro. Cu...

4. Chapter 4

Por bajo que lo dijo la niña lo oyó. Se puso seria con afectación, hizo un leve mohín de desdén con los labios, y se fué derecha al comedor, ocultando el cosquilleo placentero q...

5. Chapter 5

Don Roque de la Riva, alcalde constitucional de Sarrió, a quien hemos tenido el honor de comparar, cuando por primera vez le vimos en el teatro, a un cortesano de Luis XV, o a u...

6. Chapter 6

Eran muy frecuentes, casi cotidianos, tales altercados en el Saloncillo. Como todos los que tomaban parte tenían un modo directo, enteramente primitivo de apreciar las cuestione...

7. Chapter 7

De este modo serio, modesto, patriarcal, se emborrachaban aquellos venerables ancianos todas las noches del año. Dos de ellos, don Juan el Salado, escribiente del Ayuntamiento,...

8. Chapter 8

Algunos días Piscis entraba en la sala de costura, y sin decir nada aguardaba sentado un rato, no muy largo casi nunca, porque abrigaba vehementes sospechas de que las costurera...

9. Chapter 9

Este, que durante la anterior escena había empalidecido y vuelto a su ser varias veces, tornó a desconcertarse. Nada menos se le ocurrió que don Rosendo se había percatado de la...

10. Chapter 10

A los dos minutos el joven la siguió. Halló la puerta del cuarto entornada, y entró. La habitación de Venturita, era como su dueña, pequeñita y linda, amueblada con lujo. La cam...

11. Chapter 11

La entonación firme y sosegada que dió a esta palabra, y la pausa larga que después hizo asegurando los lentes sobre la nariz y paseando una mirada de grande hombre por el concu...

12. Chapter 12

La mirada de la doncella al entregárselo, donde creyó advertir a pesar de la sonrisa una tácita censura, le turbó un poco. Despidióla con larga propina. Al abrir después con man...

13. Chapter 13

Gonzalo, a pesar de la viva inquietud en que la conversación con su tío le dejara, sintió la fascinación de aquel mar, de aquel cielo, de aquella luna, y su _agitación_ se fué t...

14. Chapter 14

Había motivos para sospechar que aquella G... era cierta Gumersinda, esposa de un comerciante de harinas, mujer notable por la abundancia de carnes, que la hacían caminar con di...

15. Chapter 15

Pero al jueves siguiente, Alvaro Peña dejaba descansar a don Benigno y «se metía» con el capellán de las monjas, publicando de él una semblanza en verso, en que se hacía muy gra...

16. Chapter 16

—¡Dilo francamente! ¡Dilo francamente, pedazo de oso!... Esta boca es mía, y la beso. Esta barba es mía, y también la beso. Este cuello es mío, y lo beso. Estos brazos son míos,...

17. Chapter 17

—Perfectamente. Muchas gracias, Alvaro—respondió el señor de Belinchón alargándole una mano que Peña halló demasiadamente fría. Y añadió con voz débil:—Aunque se limasen un poqu...

18. Chapter 18

La bordadora traía un pañuelo rojo atado a la cintura. Esta frase de su ex galán le causó un efecto tan vivo, que no supo qué contestar. Sonrió de nuevo, y dijo: ¡ah!... ¡sí!......

19. Chapter 19

—Yo no sé qué decirte a todo eso, Gonzalo. Meterse en las desavenencias que pueda haber en un matrimonio es muy peligroso. Si a alguien corresponde intervenir en vuestras cosas...

20. Chapter 20

Ella, en cambio, permanecía impenetrable para él, como para todo el mundo. O porque no tuviese secretos que contar, o por su temperamento excesivamente reservado, la primogénita...

21. Chapter 21

En aquel momento se acercaban los testigos. Al ver la escena se pararon sorprendidos. Mostráronse alegres de tal solución en apariencia, pero cada cual se separó por su lado, y...

22. Chapter 22

—¿Cómo es eso?—preguntó don Mateo incorporándose en el lecho en que aun yacía, y echando mano a las gafas que tenía sobre la mesa de noche..—¿Suprimir? ¿Por qué la han de suprimir?

23. Chapter 23

Lo que traía preocupados a tirios y troyanos a la sazón era la venida del duque de Tornos. El vigilante y prudentísimo don Rosendo había averiguado por medio de sus agentes de M...

24. Chapter 24

El duque de Tornos decía una verdad. Pocos espectáculos tan bellos y risueños podían ofrecerse en paraje alguno de la tierra. La romería, antes de morir, se agitaba con un frene...

25. Chapter 25

_El Faro_ dedicó casi todo su número del jueves a cantar ditirambos al duque de Tornos. Publicó su biografía en la primera plana, describió en la segunda su entrada triunfal en...

26. Chapter 26

—Sí los tienes, Gonzalo. Aunque no te des cuenta de ellos, los tienes... Ese furor, esa exaltación, ¿qué son en el fondo más que celos?... Y mira, chico, perdóname que te diga q...

27. Chapter 27

Don Jaime dió otro paseo por la sala, se detuvo en el medio a meditar unos instantes, y concluyó por hacer un gesto de desdén con los labios, levantando al mismo tiempo los homb...

28. Chapter 28

—¡Oh, siempre estás con esa tonadilla!... Me parece que te haces la modesta para que te regalen el oído... Demasiado sabemos todos que tú puedes brillar como la primera... Tiene...

29. Chapter 29

En los días que siguieron, éste no se mostró irritado, ni aun severo con la delincuente. Toda su cólera y malquerencia eran para el Duque. Le acusaba de haber abusado inicuament...

30. Chapter 30

En la antesala, separada sólo por algunas columnas del salón, charlaban los padres graves, echando ojeadas satisfechas a éste, donde veían a sus hijas divertirse. Alguna vez, se...

31. Chapter 31

—Gracias, Pablo, gracias—respondió Gonzalo gravemente con voz temblorosa, apretándole la mano con efusión.—Eso no puede ser. Medita un poco sobre el asunto, y verás que te engañ...

32. Chapter 32

Gonzalo no dejó la casa de su suegro, quien al cabo de cinco o seis días del desafío, tornó de llevar a Ventura al convento de Ocaña. Pero su vida fué triste, sombría por demás....