Category: Novels

Lo prohibido (tomo 2 de 2)

Una tarde del mes de Mayo fuí á ver á Eloísa con firme propósito de hablarle enérgicamente. No la encontré. Estaba en no sé qué iglesia, pues por aquel tiempo se le desarrolló la manía filantrópico-religioso-teatral, y se consagraba con mucha alma, en compañía de otras damas,...

Chapters

16. Part 16

Cortó la frase, quedándose como perpleja, los ojos fijos con pensadora atención en el busto de Shakespeare que estaba sobre mi chimenea. Era el bronce que había pertenecido á Ca...

15. Part 15

Entré con ella en la cocina, y me senté en una silla que tenía el fondo hundido. Junto á esta silla había otra. El magnífico mueble que estaba á mi derecha era una tinaja; enfre...

20. Part 20

Y á la mañana siguiente llegaron María y su marido, ambos obsequiándome al entrar con sendos suspiros. Medina no pudo contener los pruritos dogmáticos que se le vinieron de la m...

11. Part 11

Manolo Trujillo había sido, antes de perder la vista, uno de los más fervientes y al mismo tiempo más discretos admiradores de Eloísa. Después de su ceguera, la visitaba de vez...

14. Part 14

En Abril se me recrudeció de un modo espantoso aquel desatinado cariño que le puse á mi borriquita, y me dejé dominar y vencer de mi desvarío hasta llegar á un punto cercano á l...

19. Part 19

Dióme vergüenza de contestar la verdad, que era ésta: «He estado en la Casa de Fieras del Retiro, en el relevo de la guardia de Palacio, y por las calles viendo subir sillares á...

18. Part 18

A mi tío le devolví también unas quince mil pesetas que me había entregado con el mismo objeto que las Pastoras. No quería ya hacerme cargo de capitales ajenos. A Morla, de quie...

3. Part 3

Yo no había oído nada, no lo _sabía_, en el rigor de la palabra; pero lo sospechaba: tenía de ello un presagio muy vivo, equivalente en mi espíritu á la certidumbre del suceso....

2. Part 2

¡Y aquella tunanta de Camila no parecía!... Ya me sabía de memoria todos los escaparates de la zona por donde andaba; ya había visto cien veces las abigarradas muestras del moli...

5. Part 5

Nada, nada, que el dichoso idilio no parecía por ninguna parte, ni en la calma ni en la tempestad. Aquel naufragio de novela con que yo soñaba no quería venir tampoco, y eso que...

12. Part 12

No había pasado un cuarto de hora, cuando sentí abrir la puerta. Hallábame en elástica, con la toalla sobre los ojos, la cabeza toda mojada, y no ví quién entró.

10. Part 10

Decíamelo con tal complacencia y regodeo, que me lastimaba. No era costumbre entre jugadores hablar así. Indudablemente tiraba á dar de veras, y hacía las combinaciones con saña...

7. Part 7

Por la tarde, muy á disgusto suyo, le mandé á su casa con Evaristo, que le había traído. Despedíase de mí con resignación, preguntándome si su mamá le dejaría volver otro día. E...

6. Part 6

El buen señor no hablaba de otra cosa. Su patriotismo sano y leal había sentido la injuria como un sér delicado que recibe una coz. ¡Y el mulo que la daba era el ejército, nuest...

13. Part 13

Vimos pasar á Manolo Trujillo, á quien Camila conducía de la mano hasta la antesala, donde le esperaba un criado. El infeliz sonreía con tristeza, y en cada habitación dejaba un...

9. Part 9

Por fin aquel misterio se aclaró. La joven que me proponía mi prima era la hija segunda de Trujillo. Yo la había visto alguna vez no sé si en la calle ó en el teatro; pero no me...

21. Part 21

--¡Pobrecillos... ángeles de Dios... niños de mi corazón!... --exclamé rompiendo á hablar, aunque de una manera estropajosa--. Te juro que van á ser mis herederos... Para ellos,...

8. Part 8

Por supuesto, María Juana no perdonaba ocasión de echarme en cara la más grave de mis faltas. ¡Oh! no me la perdonaría fácilmente, porque yo había envilecido á su hermana y á to...

17. Part 17

Pasó no sé cuánto tiempo, hasta que sentí en mi frente humillada dos dedos de María Juana. Empujando hacia arriba me levantó la cabeza, y yo no hacía nada por impedirlo, porque...

1. Part 1

Una tarde del mes de Mayo fuí á ver á Eloísa con firme propósito de hablarle enérgicamente. No la encontré. Estaba en no sé qué iglesia, pues por aquel tiempo se le desarrolló l...

4. Part 4

¡Oh, cien mil veces dichosos! Lo poco que tenían lo disfrutaban y lo gozaban con inefables delicias. El día que recibieron ciertos dineros de doña Piedad, con los cuales contaba...

22. Part 22

Habiéndome quedado casi solo en Julio y Agosto, sin más compañía que la de aquellos pedazos de mi corazón, Camila y Constantino, pensé en continuar mis Memorias, interrumpidas e...