Category: Novels

La Espuma Obras completas de D. Armando Palacio Valdés, Tomo 7.

A las tres de la tarde el sol enfilaba todavía sus rayos por la calle de Serrano bañándola casi toda de viva y rojiza luz, que hería la vista de los que bajaban por la acera de la izquierda más poblada de casas. Mas como el frío era intenso, los transeuntes no se apresuraban a...

Summary

A las tres de la tarde el sol enfilaba todavía sus rayos por la calle de Serrano bañándola casi toda de viva y rojiza luz, que hería la vista de los que bajaban por la acera de la izquierda más poblada de casas. Mas como el frío era intenso, los transeuntes no se apresuraban a pasar a la acera contraria en busca de los espacios sombreados: preferían recibir de lleno en el rostro los dardos solares, que al fin, si molestaban, también calentaban. A paso lento y menudo, con el manguito de rica piel de nutria puesto delante de los ojos a guisa de pantalla, bajaba a tal hora y por tal calle una señora elegantemente vestida. Tras sí dejaba una estela perfumada que los tenderos plantados a la pu...

Chapters

1. Part 1

A las tres de la tarde el sol enfilaba todavía sus rayos por la calle de Serrano bañándola casi toda de viva y rojiza luz, que hería la vista de los que bajaban por la acera de...

10. Part 10

--¡Sí, sí; no ha sido mala guasa! ¡Maldita sea mi suerte! ¡Si cuando un día principia mal!... Tres mil duros de la fianza y cerca de once mil ahora.... ¡Pues señor, no ha sido m...

18. Part 18

Aquella sonrisa, aquel tono superior y desdeñoso, querían sin duda significar que era ridículo hablar de las interioridades de Clementina en presencia de él. Pusiéronse sobre el...

14. Part 14

Oyéronse en esto pasos en la habitación contigua, y una tos que los presentes conocían admirablemente. D.ª Esperanza, al escucharla, entregó con precipitación, mejor dicho, arro...

25. Part 25

--Mira, chica, cuando nos vayamos, deseo que Emilio me acompañe. Estoy nerviosa y no podría dormir si no le ajustase antes las cuentas. No quiero más escándalos, ¿sabes? Le voy...

15. Part 15

El pobre Pinedo sintió un estremecimiento de dolor que trató de ocultar. Clementina había tocado con frivolidad en la parte más sensible de su corazón. Su sueldo ya sabemos que...

8. Part 8

El duque de Requena había formado por iniciativa y consejo de Llera, hacía cuatro años, una sociedad o sindicato de azogues con el objeto de acaparar todo el mercurio que salies...

26. Part 26

--Déjalo de mi cuenta. Haré lo posible por arreglarlo.... Pero es necesario que me prometas no dar un paso sin consultarme. Es un negocio diplomático que hay que llevar con prud...

31. Part 31

Por estos días se dijo que aquél había experimentado un nuevo ataque y que de resultas había quedado casi enteramente imbécil. Confirmaba este rumor el que no salía de casa y el...

9. Part 9

El duque, de algún tiempo a esta parte, menudeaba las visitas a su amigo y compañero. Empezaba a hacerle la rosca para atraerle al negocio de las minas de Riosa. Se aproximaba e...

21. Part 21

Salabert hizo un gesto de impaciencia y volvió a quedar sumido en sus reflexiones. Estaba decidido a celebrar una conferencia con su esposa acerca de intereses. Esta jamás le ha...

30. Part 30

--Yo también me alegro.... Me alegro de que mi muerte te sirva de algo.... Si hubiera podido darte en vida lo que me pertenece ... todo te lo hubiera dado.... Es triste ¿verdad?...

29. Part 29

A medida que el almuerzo avanzaba, la tierra pesaba menos sobre ellos. Los ricos vinos enardecían su sangre, la charla los animaba. Todo el mundo se olvidaba de la mina, creyénd...

22. Part 22

Pero como todavía se quedase en el despacho adivinándose en su actitud un resto de inquietud, Raimundo, con esa audacia peculiar de las mujeres y de los hombres débiles en las c...

6. Part 6

Un año después llegó a Valencia Salabert, si no hecho un potentado, con alguna hacienda. Enteráronle de lo ocurrido. Fué a ver a su hija al colegio de niñas pobres. La sacó de a...

23. Part 23

Justamente en aquel instante se acercó a ellos un grupo de pollastres de los que revoloteaban en torno de los millones de Calderón, felicitando calurosamente a la niña. Entre el...

16. Part 16

Poco después que éstos entró en el salón Fuentes, un hombrecillo vivaracho, feo, raquítico, bastante marcado por las viruelas. Nadie sabía de qué vivía: suponíansele algunas ren...

17. Part 17

Un grupo de cinco o seis niñas, entre las cuales estaba Esperancita, hablaba animadamente con algunos pollastres. Cobo Ramírez y nuestro inteligente amigo Ramoncito Maldonado, e...

12. Part 12

El club empieza a animarse siempre después de las doce de la noche, llega a su período álgido a las tres de la madrugada, y desde esta hora comienza a descender. A las cinco o s...

24. Part 24

El tiroteo siguió aun después de haber salido la mayor parte de la gente a los salones. El grupo se había reforzado con algunos pollastres. Esta fué la razón de que Pepa se leva...

3. Part 3

El padre Ortega no era un clérigo vulgar, al menos en la opinión de la sociedad elegante de la corte, donde tenía mucho partido. Sin pecar de entremetido frecuentaba las casas d...

7. Part 7

Dentro de casa, marido y mujer se hablaban muy poco, lo indispensable solamente. Para evitar la molestia que les produciría sentarse solos a la mesa tenían siempre algún convida...

5. Part 5

Y le tomó la mano y se la apretó suavemente, y le condujo luego sin soltarle al través de los corredores, hasta un gabinete que debía ser el despacho del mismo joven. Era una pi...

4. Part 4

El despecho, la ira del joven concejal no tuvieron límites. Todavía luchó algunos momentos con palabras y ademanes descompuestos. Pero como se contestase a sus enérgicas protest...

20. Part 20

Raimundo iba al Real todas las noches que le tocaba el turno a Clementina. Subía al palco a saludarla, y muchas veces, por exigencia de ella, se quedaba allí uno o dos actos. En...

27. Part 27

Ramoncito Maldonado se hallaba en el otro coche acompañando a Esperancita, a su madre y a otras damas y damiselas a quienes tenía el decidido propósito de encantar con su plátic...

2. Part 2

La niña de Calderón, que era bastante fea, poseía, no obstante, cierto atractivo que provenía acaso de sus cortos años, acaso también de una boca de labios gruesos y frescos y d...

28. Part 28

El hospital de mineros estaba fuera de los cercos, muy próximo al cementerio, sin duda para que los enfermos se fuesen acostumbrando a la idea de la muerte y también para que si...

19. Part 19

¿En qué pararía todo aquello? En nada probablemente. Sin embargo, hacía lo posible por que siguiese adelante y cuajase; no cabía duda. Al ver paralizado su deseo por causas que...

13. Part 13

--Lo mismo, chico.... Tan pronto arriba como abajo.... Unos días la encuentro muy amable ... es decir, amable, no; pero al menos habladora. Otros con un hocico de tres varas: se...

11. Part 11

No quería saber más, y se despidió. Aquella dama se parecía de un modo asombroso a su madre. La situación de su espíritu, todavía agitado y dolorido, hizo que tal semejanza adqu...

32. Part 32

El joven no replicó. Se dirigieron a esta pieza del cuarto fría y desmantelada, porque nadie la usaba, y Clementina colocó por su mano el paquete sobre el fogón. Mas de repente,...