Category: Adventure

Historia de Gil Blas de Santillana: Novela (Vol 2 de 3)

Un tantico de honor y de religión que conservaba todavía en medio de tan estragadas costumbres me obligó, no sólo a dejar a Arsenia, sino a romper toda comunicación con Laura, a quien, sin embargo, no podía menos de amar, aun conociendo que me hacía mil infidelidades. ¡Dichoso...

Chapters

1. Part 1

Un tantico de honor y de religión que conservaba todavía en medio de tan estragadas costumbres me obligó, no sólo a dejar a Arsenia, sino a romper toda comunicación con Laura, a...

2. Part 2

Después de haber hecho Aurora las exequias correspondientes a un hombre de su distinguido nacimiento, entró en la administración de todo lo que tocaba a la casa. Dueña ya de su...

3. Part 3

»Abrazado este designio, se sosegó un poco, y volviéndose a Constanza le confirmó lo que el gran canciller le había dicho en público; pero en el mismo punto en que hacía traició...

4. Part 4

»Representósele entonces a la imaginación con la mayor viveza la fortuna de su rival, acompañada de todos los horrores de los celos; y esta pasión se apoderó tan fuertemente de...

5. Part 5

Mientras se hacía quitar las botas y se mudaba de ropa, un paje que le buscaba para entregarle una carta encontró por casualidad a doña Aurora en la escalera, y teniéndola por d...

6. Part 6

En fin, todo estaba ya prevenido cuando llegó don Luis. Recibióle doña Jimena con el mayor agrado y tuvo con Aurora una conversación que duró de dos a tres horas. Al cabo de ell...

7. Part 7

Cierta mañana, muy temprano, fuí a entregar un billete a la tal niña de parte de mi amo, según la costumbre diaria. Hízome entrar en su cuarto y divisé en él los pies de un homb...

8. Part 8

«Nada, padre mío, os ocultaré, como ni tampoco a este caballero que me escucha. Haríale gran agravio en desconfiar de él a vista de la generosa acción que usó conmigo. Voy, pues...

9. Part 9

»Figuraos el trastorno que la lectura de esta carta causaría en mi ánimo. Quedé inmóvil algunos instantes, sin espíritu ni fuerza para hablar. En medio de aquel desmayo y desali...

10. Part 10

»Apeámonos en un mesón del arrabal. Morales se puso otro vestido que sacó de su mochila, y fuimos a andar por la ciudad para descubrir terreno y ver si se nos presentaba algún b...

11. Part 11

»Al oír esto, Pedro se quedó mudo y confuso, y los dos mercaderes, abriendo tanto ojo, quedaron como absortos; pero el alguacil, como acostumbrado a mirar las cosas por el mal l...

12. Part 12

»Animáronme estas palabras y me hicieron cobrar un espíritu y seguridad que acrecentó el contento de mi patrona. «Esclavo--me dijo--, tu persona me ha agradado y quiero hacerte...

13. Part 13

»Don Manuel de Jérica--éste era el nombre de mi esposo--me condujo luego a su hacienda. La casa tenía cierto aspecto de antigüedad, de lo que hacía mucha vanidad el dueño. Decía...

14. Part 14

»Aunque éste era un _aviso al lector_ de que yo debiera haberme aprovechado, proseguí, no obstante, en hablar de mi pasión a la mujer de Mascarini, y aun la importuné con más ef...

15. Part 15

»Aunque nada me espantaron las pesquisas del corregidor de Toledo, no obstante, tomé desde luego la determinación de salir cuanto antes de Castilla la Nueva, haciéndome cargo de...

16. Part 16

Apeámonos, pues, y hacíamos ánimo de pasar allí aquel día alegremente; pero cuando fuimos a almorzar nos hallamos con poquísimos víveres. Empezaba a faltarnos el pan y nuestra b...

17. Part 17

Fuí, pues, a Chelva, a llevar al buen Simón los tres mil ducados que le habíamos robado. Confieso francamente que en el camino me dieron tentaciones de quedarme con ellos, para...

18. Part 18

Me tocó sentarme al lado de un antiguo ayuda de cámara, llamado Melchor de la Ronda, quien tenía cuidado de servirme buenos bocados. Viendo su atención, procuré yo tenerla con é...

19. Part 19

Mientras me hablaba le trajeron su ración. Empezó a comer, pero sin cesar de decirme de cuando en cuando alguna lisonja. En uno de estos intervalos, con motivo de haberme pregun...

20. Part 20

»Entre las actrices que se presentaron en el teatro vi a una de mis antiguas amigas, a Fenicia, aquella moza gorda, pero muy alegre, que te acordarás era criada de Florimunda y...

21. Part 21

Todo lo maravilloso sorprende, y una vez preocupada la imaginación, el juicio se extravía. Pasmado de ver un secreto tan bueno, y persuadido de que era menester ser poco menos q...

22. Part 22

No bien habíamos enterado de él a este joven tan lleno de buen deseo, cuando preguntó dónde vivía don Aníbal. Nos dió palabra de que el día siguiente se vería con nosotros y se...

23. Part 23

El gran deseo de ver a Fabricio me llevó bien de mañana a su casa. «¡Buenos días--le dije al entrar--, señor don Fabricio, flor y nata de la nobleza asturiana!» Al oírme se echó...

24. Part 24

Mi asistenta fué la que me lo contó todo, y me dijo que ella era la que había buscado médico y boticario para que no muriese sin su asistencia. Estas bellas noticias me hicieron...