Category: Historical Novels

Los apostólicos

Tradiciones fielmente conservadas, y ciertos documentos comerciales que podrían llamarse el Archivo Histórico de la familia de Cordero, convienen en que doña Robustiana de los Toros de Guisando, esposa del héroe de Boteros, falleció el 11 de diciembre de 1826. ¿Fue peritonitis...

Chapters

1. Part 1

Tradiciones fielmente conservadas, y ciertos documentos comerciales que podrían llamarse el Archivo Histórico de la familia de Cordero, convienen en que doña Robustiana de los T...

2. Part 2

Doña Robustiana sucumbió. Las buenas costumbres y el respeto a las apariencias morales, que no sin razón auxilian a la moral verdadera, no permitían que una joven soltera vivies...

3. Part 3

Pasaron. Aquel río de morriones, pelucas, sables desnudos, entorchados, pompones y cabezas mil que se movían al compás de la marcha de tanto caballo festoneado y lleno de garamb...

4. Part 4

Reuníanse primero en el café de Venecia y después en el del Príncipe, que desde entonces sacó el nombre de _Parnasillo_. Entonces la juventud no tenía más que dos medios para da...

5. Part 5

—No... me duele la cabeza... Abur, Pipaón, no olvide usted mis recomendaciones, a saber: la canonjía, la canonjía, santo Dios; que esos benditos primos me tienen loca..., la ban...

6. Part 6

Para la astuta dama no pasó inadvertida la circunstancia de que si la joven se turbó al recibir la primera impresión de la pregunta, supo contestar con serenidad a ella. Ya fues...

7. Part 7

—¿Te asombras, hija?... Más me asombré yo... No, no; no me asombré: al contrario, me pareció muy natural. Le conviene por mil razones; y ahora te pregunto yo: cuando Benigno tom...

8. Part 8

La criada, que al punto conoció lo grave de tales síntomas, quiso llamar a don Benigno y a Crucita; pero Sola no consintió que se les molestara por ella. Era la madrugada. Mient...

9. Part 9

La rabia más que el dolor sacó dos ardorosas lágrimas a sus ojos; pero se las limpió prontamente con el pañuelo, cual si tuviera vergüenza de llorar. Después rompió en dos el ab...

10. Part 10

—Iba mejor, pero ha recaído. ¡Cristo, qué desgracia! —exclamó Sagrario en un desentono tan singular que parecía enjuagarse la boca con las palabras—. Cruz fue esta tarde a la ig...

11. Part 11

Jenara, preciso es declararlo, no tenía puestos los ojos en la cárcel de Villa por el solo interés de Salustiano y su apreciabilísima familia. Allí, en la siniestra torre que mo...

12. Part 12

Aquel mismo día corrió por Madrid la noticia de haberse escapado de la cárcel de Villa el preso que ya estaba destinado a la horca. Jenara se alegró tanto cuando Pipaón se lo di...

13. Part 13

Por fin vino el último día de junio, y el héroe, con sus dos hijos y el padre Alelí, se embanastó en el coche, y helos aquí en camino de los Cigarrales. Durante el viaje hablaba...

14. Part 14

—Lo soy, sí señor, soy liberal en idea, y deploro que el país entero no lo sea. Si no estuvieran tan arraigadas aquí las rutinas, la ignorancia, y, sobre todo, la docilidad para...

15. Part 15

—Son las seis, y Micaelita me espera para ir al Prado. Yo estoy libre también; ya me ha dicho hoy don Felicísimo, por encargo del _esposo de la jorobada_ (Calomarde), que se aca...

16. Part 16

Innecesario será decir, pero digámoslo, que don Benigno, si bien trataba familiarmente a Sola, no traspasó jamás, en aquella larga antesala de las bodas, los límites del decoro...

17. Part 17

Pero estas son cosas de invierno, y volvamos a nuestro verano y a nuestros jardines de la Granja. Todos los que esto lean, convendrán en que no podría darse cosa más bonita que...

18. Part 18

Dijo, y se sentó cansado. Las infantas dejaron a sus abanicos la expresión del orgullo y vanagloria que sentían por aquellas cristianísimas palabras. ¿Qué cosa más admirable que...

19. Part 19

Cuenta también el testigo presencial de aquella escena que el primero que habló, y habló con entereza, fue el obispo de León. Puesto de pie, parecía que llegaba al techo. Su voz...