Category: Historical Novels

La segunda casaca

¡Qué infames eran los liberales de mi tiempo! En vez de conformarse a vivir pacífica y dulcemente gobernados por el paternal absolutismo que habíamos establecido, no cesaban en sus maquinaciones y viles proyectos para derrocar las sabias leyes con que diariamente se atendía al...

Chapters

1. Part 1

¡Qué infames eran los liberales de mi tiempo! En vez de conformarse a vivir pacífica y dulcemente gobernados por el paternal absolutismo que habíamos establecido, no cesaban en...

2. Part 2

—Harías la obra más meritoria y más patriótica de tu brillante carrera, Pipaón —manifestó Baraona con semblante adusto—. Mi nieta y yo te lo agradeceríamos mucho más que esos mi...

3. Part 3

La causa de su elevación a la silla de Gracia y Justicia fue el desmedido y loco amor que a Fernando tenía, el cual era de tal naturaleza que raras veces se presentaba ante Su M...

4. Part 4

—No quiero cuentas con el Supremo Consejo —repuso Villela—. Bien sabemos todos que este no hace sino lo que le manda el ministro de Gracia y Justicia. Haga usted que pongan en l...

5. Part 5

—Vivió allí tres días. Hízose, por encargo mío, la desenvuelta, para comunicarse con los demás huéspedes, y principalmente con un tal Núñez, algo misterioso, que en la misma cas...

6. Part 6

Yo estaba tan sorprendido como satisfecho. Presentábanse aquel día las cosas a pedir de boca, pues después de conseguir del ministro amenazado lo que poco antes me resultara imp...

7. Part 7

Poco después Jenara y yo, luego que dejamos dormido al viejo, nos reunimos en el comedor, junto al brasero. Soltaba ella la labor para tomar un libro, y luego el libro para coge...

8. Part 8

—No hay nada de eso —me dijo riendo—. Huye de esas reuniones formularias que establecen el sainete en los sótanos. Ahora no se trata de eso. Cuando los pueblos padecen y luchan...

9. Part 9

—Buenos barriles de vino les he regalado en mis tiempos. No volvía nunca a Madrid de mis viajes sin traerles la sarta de chorizos, la pieza de cotonía inglesa, el jamón de Portu...

10. Part 10

Lentamente fueron desfilando todos. Hubo despedidas cariñosas, apretones de mano, promesas, citas particulares para el día siguiente. Todo era concordia y entrañable afecto. Mon...

11. Part 11

—Pues yo sí lo entiendo —repuso con tristeza—. Esto que hablo, ella misma me lo ha dicho. Me lo dijo a poco que nos casamos. ¡Ah!, señor de Pipaón, yo no debí casarme con Jenara...

12. Part 12

—¡Yo liberal! —exclamé—. Pero no se trata aquí de ser liberal ni de dejar de serlo. Trátase de ver si esta oleada que se ha levantado en Andalucía llegará a la corte y nos anega...

13. Part 13

—También a ti, por lo visto, han querido prenderte —exclamé con furia—. ¿Has conocido hombre más infame que ese don Buenaventura? ¡Miserable mastín del absolutismo! ¡Dios podero...

14. Part 14

Inmediatamente dio órdenes a su doncella para que me trajese lo que tan imperiosamente pedía mi pobre cuerpo. Ella misma tendió un mantelito en el velador de aquella estancia, q...

15. Part 15

¡Cobardía y debilidad!... Pero a mí no me importaba averiguar los sentimientos que dictaron aquella resolución, y salí gritando como todo el pueblo, como los discretos y los ign...

16. Part 16

Acercábase uno a mirar de cerca el rostro del anciano, y con ademán pavoroso decía: «Está muerto.» Reían todos, mirándose unos a otros, y ya se disponían a retirarse juntos, cua...

17. Part 17

Carlos alzó con movimiento brusco a la infeliz dama, y de nuevo la dejó caer o la impulsó contra el suelo. Una imprecación horrible sonó en la sala, y en el mismo instante sonar...