Category: Novels

La Casa de los Cuervos

Produced by Andrés V. Galia, María C. Fernández Q. and the Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive)

Chapters

1. Part 1

Produced by Andrés V. Galia, María C. Fernández Q. and the Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made availa...

2. Part 2

La niña creció sola en el antiguo caserón de la escuela. Una mulata fiel, hija de una esclava de los Insúa, sirvióles allí hasta que murió, y enseñó a Rosarito a rezar y a ser d...

3. Part 3

--No tanto. Ayer me crucé en la puerta con uno de los pesquisas de Jarque. Por lo que se hizo el indiferente al verme, sospecho que no dejó de notar mi presencia en el sitio. Po...

4. Part 4

--¿Qué podríamos temer? Todo está tranquilo, a su fiesta irán amigos y adversarios del gobierno, y será ésa una ocasión de acercarse, de tratarse, quizás de hacer la paz que tod...

5. Part 5

Tres pavas de hierro, negras de hollín, empezaban a cantar la alegre canción del agua dispuesta para el mate, confortante y engañador para los estómagos vacíos, y mientras eso o...

6. Part 6

No era ya la actitud algo bravía de Insúa, lo que atraía las miradas: era su manera superior de presentarse, natural y elegante, tranquilo y serio, correspondiendo todos sus ade...

7. Part 7

--¡Cobarde!--gritó--¡A él lo has muerto a traición y yo lo voy a vengar!--y volvió a cargar con su espada sobre la blanca pechera que atraía sus furiosas estocadas, que el revol...

8. Part 8

La gente del boliche, un matrimonio de catalanes sin hijos, tímidos como liebres, pero acostumbrados ya a las revoluciones, que tenían por teatro inevitable aquel barrio de la c...

9. Part 9

Pasaban largas temporadas en la estancia y era el bote su gran distracción. Lo conducía admirablemente. Tenía un par de remos finos y ligeros, y una velita blanca, que se tendía...

10. Part 10

--¡No puedo más, niña!--dijo con tristeza. Y Gabriela de nuevo comenzó a remar.--La terrible incertidumbre de lo que en Santa Fe podía haber pasado, aquellos sucesos desconocido...

11. Part 11

Reunían la vacada en un vasto corral, de palo a pique, un poste de ñandubay clavado contra otro y otro, de tal modo que ni los perros podían disparar, cuando quedaban dentro, y...

12. Part 12

Hablaba despacio, con voz monótona, pero se adivinaba en sus ojos chispeantes, a pesar de la calma de sus facciones, la sagacidad del paisano, que lee las intenciones en la cara...

13. Part 13

Fué cuando se recibió en la ciudad la noticia de la muerte de Insúa. ¡Cómo lloró su niña! Al alba del día siguiente, la vió salir enlutada, en dirección a la iglesia de los jesu...

14. Part 14

El montecito de chañares les salvó del tiroteo que los perseguidores pudieron dirigirles al sorprenderlos a menos de medio tiro de rémington; y cuando, más allá, el obstáculo de...

15. Part 15

Y empezó de nuevo la carrera, a través del monte, lleno de silencio y de sombra, azotándose con las ramas espinosas que se alargaban sobre él, como para detenerlo a traición, oy...

16. Part 16

Ya algunos de los suyos,--lanceros que cruzaban a nado, a la par de sus caballos,--empezaban a llegar a la opuesta orilla, y la segunda canoa cargada de rifleros, había pasado d...