6 Best Loved Spanish Literary Classics

Los cuatro jinetes del apocalipsis

Debían encontrarse á las cinco de la tarde en el pequeño jardín de la Capilla Expiatoria, pero Julio Desnoyers llegó media hora antes, con la impaciencia del enamorado que cree adelantar el momento de la cita presentándose con anticipación. Al pasar la verja por el bulevar Hau...

Chapters

1. Chapter 1

Debían encontrarse á las cinco de la tarde en el pequeño jardín de la Capilla Expiatoria, pero Julio Desnoyers llegó media hora antes, con la impaciencia del enamorado que cree...

2. Chapter 2

Y los demás asintieron, despojándolo repentinamente de la ciudadanía que le habían atribuído poco antes. El consejero, con una rudeza militar, le había vuelto la espalda, y toma...

3. Chapter 3

Había aproximado su silla á la de ella todo lo posible. Sus rodillas estaban en contacto. Tomaba una de sus manos, acariciándola, introduciendo un dedo por la abertura del guant...

4. Chapter 4

--Entonces no sería un disparate que un día me proclamase yo rey. Figúrese, gabacho. ¡Don Madariaga _primero_!... Lo malo es que también sería el último, porque la _china_ no qu...

5. Chapter 5

Que perteneciesen á dos naciones enemigas nada significaba. En todas partes hay buenas gentes, y este Karl era un subordinado digno de aprecio. Se mantenía á distancia de sus ig...

6. Chapter 6

Lo que más irritaba al estanciero era que la familia le recordase su vejez. Los consejos de Desnoyers para que permaneciese tranquilo en casa los acogía como insultos. Así como...

7. Chapter 7

Se había instalado la familia en una casa ostentosa de la avenida Víctor Hugo: veintiocho mil francos de alquiler. Doña Luisa tuvo que entrar y salir muchas veces para habituars...

8. Chapter 8

Julio, bajo la dirección de sus primos, se sumió en el ambiente virtuoso de Berlín. Con el mayor, «el sabio», no había que contar. Era un infeliz, dedicado á sus libros, y que c...

9. Chapter 9

Margarita Laurier también huyó de estos lugares. Las entrevistas de los dos se desarrollaron con arreglo á lo que ella había leído en las novelas amorosas que tienen por escenar...

10. Chapter 10

--Hasta ahora, las guerras han sido de soldados--continuó Hartrott--. La que ahora va á empezar será de soldados y de profesores. En su preparación ha tomado la Universidad tant...

11. Chapter 11

--A estas horas, en Berlín todos aceptan la guerra, todos creen seguro el triunfo, ¡mientras que aquí!... No digo que los franceses sientan miedo. Tienen un pasado de bravura qu...

12. Chapter 12

--En Berlín, las masas expresan su entusiasmo en forma elevada, como conviene á un pueblo superior. Los de abajo, que se consuelan de sus humillaciones con un grosero materialis...

13. Chapter 13

--Y aunque entrasen, ¿qué importa?... No por esto moriría el Derecho. Sufre eclipses, pero renace; puede ser desconocido, pisoteado, pero no por esto dejar de existir, y todas l...

14. Chapter 14

Desnoyers sólo había estado dos veces allí, á la ida y al regreso de su viaje á Alemania. Otros emprendían ahora el mismo camino. Las muchedumbres populares iban acudiendo de lo...

15. Chapter 15

Otros llegaban sueltos, despegados de sus compañeros, pero no por esto iban solos. El fusil colgaba de uno de sus hombros, las espaldas estaban abrumadas por la joroba de la moc...

16. Chapter 16

Lo decían con cierta envídia. Pensaban sin duda en los individuos amados que arrostraban á aquellas horas las privaciones y riesgos de la guerra... Pero su condición de extranje...

17. Chapter 17

La indignación de don Marcelo tomaba otra forma cuando su esposa le repetía las noticias de su hermana. ¡Todo mentira!... La guerra marchaba perfectamente. En la frontera del Es...

18. Chapter 18

Y fué en estos momentos de general angustia cuando don Marcelo visitó á su amigo el senador Lacour para asombrarle con la más inaudita de las peticiones. Quería ir inmediatament...

19. Chapter 19

Nadie se opuso ahora á la liberalidad del dueño del castillo. Toda su bodega pareció desbordarse hacia la carretera. Rodaban los toneles de la última cosecha, y los soldados lle...

20. Chapter 20

El equipaje no exigió grandes preparativos. Los trenes se negaban á admitir otros bultos que los que llevaban á mano los viajeros. Argensola no quiso aceptar la liberalidad de J...

21. Chapter 21

¡Laurier!... Los ojos de Julio examinaron con larga duda al militar antes de convencerse. ¡Laurier este oficial ciego que permanecía inmóvil en el banco como un símbolo de dolor...

22. Chapter 22

Los hombres armados se esparcieron por las habitaciones en busca de enemigos. Metían las bayonetas debajo de camas y divanes. Otros, con un automatismo destructor, atravesaron l...

23. Chapter 23

Al fin se refugió en el pabellón del conserje. La mujer le veía con asombro, caído en un asiento de su cocina, desalentado, la mirada en el suelo, súbitamente envejecido al perd...

24. Chapter 24

El sobrino borró parte del letrero y sólo dejó el principio: _«Bitte, nicht plündern.»_ «Se ruega no saquear.» Luego, en la entrada del parque repitió la inscripción. Considerab...

25. Chapter 25

Al entrar en el salón tardó en reconocer á Su Excelencia. Vió un hombre ante el piano llevando por toda vestidura una bata japonesa, un kimono femenil de color rosa, con pájaros...

26. Chapter 26

Soldados formando parejas llevaban objetos envueltos en sábanas que el dueño del castillo reconocía como suyas. Estos bultos eran cadáveres. El parque se convertía en cementerio...

27. Chapter 27

La línea de infantería se aplastó en el suelo. Los hombres se contraían, para hacerse menos visibles, junto á las aspilleras por las que asomaban sus fusiles. Muchos se habían c...

28. Chapter 28

Al entrar en París, las calles solitarias le parecieron llenas de gentío. Nunca había encontrado tan hermosa la ciudad. Vió la Opera, vió la plaza de la Concordia, se imaginó es...

29. Chapter 29

Vestía un uniforme flamante, del nuevo color azul grisáceo, color de «horizonte», adoptado por el ejército francés. El barboquejo del kepis era dorado y en las mangas llevaba un...

30. Chapter 30

Una noche, comiendo en casa de Desnoyers, apuntó una idea que hizo estremecer á éste. «¿No le gustaría ver á su hijo?...» El senador estaba gestionando una autorización del Cuar...

31. Chapter 31

Pero se tranquilizaba al considerar la solidez de la bóveda: vigas y sacos de tierra se sucedían en un espesor de varios metros. Quedó de pronto en absoluta obscuridad. Otro se...

32. Chapter 32

Los dos experimentaron cierta emoción al pensar que el enemigo estaba á tan corta distancia, oculto en el suelo, en una invisibilidad misteriosa que aún le hacía más temible. ¡S...

33. Chapter 33

--¡Pobre señora von Hartrott! Su carta, escrita un mes antes, sólo contenía fúnebres noticias y palabras de desesperación. El capitán Otto había muerto. Muerto también uno de su...

34. Chapter 34

Algunos de ellos, los más ilustrados y temibles, ostentaban en el rostro las teatrales cicatrices de los duelos universitarios. Eran soldados que llevaban libros en la mochila y...