Category: Novels

Los argonautas

Al sentir un roce en el cuello, Fernando de Ojeda soltó la pluma y levantó la cabeza. Una palmera enana movía detrás de él con balanceo repentino sus anchas manos de múltiples y puntiagudos dedos. Para evitarse este contacto avanzó el sillón de junco, pero no pudo seguir escri...

Chapters

6. Chapter 6

--Pero todo es igualmente relativo si miramos hacia abajo. A este _Goethe_ se lo puede tragar una tempestad, conforme; pero con su panza de acero y su triple quilla, es como una...

10. Chapter 10

--Otra mentira que me irrita--dijo Isidro a los pocos momentos--es la de las persecuciones que la ignorancia de la Iglesia hizo sufrir al Almirante. Yo no tengo nada que ver con...

38. Chapter 38

Al entrar en su camarote, después de media noche, sus ojos tropezaron con la imagen de Teri erguida sobre el tocador en el encierro de un marco dorado. ¡Pobre Teri! Por primera...

40. Chapter 40

Paseó Ojeda por la cubierta para entretenerse hasta la hora de la cita. ¿En qué día estaba?... Miércoles nada más. Era el mismo día en que había entrado por primera vez en el ca...

21. Chapter 21

--Es nuestro y muy nuestro--continuó Misiá Zobeida--. Allá en nuestra casa guardamos los papeles. El pleito lo empezó mi finado tío, aquel que se carteaba con nuestros parientes...

9. Chapter 9

También en los libros sagrados y en la literatura clásica encontraba argumentos en su apoyo. Unos versos de la tragedia _Medea_, de Séneca, eran para él profecía indiscutible. «...

39. Chapter 39

Estaba triste, y su tristeza era de engaño y arrepentimiento. Aquella pobre mujer había dicho la verdad: las ilusiones de él iban a morir de un golpe con la satisfacción del des...

17. Chapter 17

Recosían unas mujeres sus ropas; otras, patiabiertas dentro de sus batones sucios y repantingadas en pobres sillones de lona, se agarraban con las manos a lo más alto del respal...

28. Chapter 28

Cuatro indios arqueros se apostaron para herir a traición al capitán blanco que salía indemne de los combates, y un día que Ojeda avanzaba por la selva, extrañando la ausencia d...

47. Chapter 47

Cuando el árabe cesó de bailar, jadeante y sudoroso, ella avanzó por la explanada con el aire de una princesa que visita a sus vasallos. Se reflejaba en su persona la popularida...

50. Chapter 50

Un movimiento general de las gentes que ocupaban la cubierta interrumpió esta conversación, haciendo abandonar sus sillones a las francesas. Corrían todos al costado de estribor...

25. Chapter 25

--Usted creerá haberme aplastado preguntando: «¿Dónde está el capital?...». Se hacen figurar todos esos millones y más si se desea en los Estatutos, y sobre todo en las vidriera...

42. Chapter 42

Intentaba vencer la resistencia de Ojeda con los recuerdos de aquella capital, en la que había transcurrido lo mejor de su vida. Ella no conocía París. Su padre se había negado...

7. Chapter 7

--¡No me diga!... ¡Valiente zoquete fui en bajar! Cuatro veces he ido a Europa, y nunca he querido conoser la España. Ahí no hay adelantos: ahí no hay nada. A mí déme usted la I...

37. Chapter 37

Vio de pronto con toda claridad la conducta de Mrs. Power, que le había parecido hasta entonces inexplicable... No mentía al alabar la frialdad de su carácter, que ella llamaba...

31. Chapter 31

Estas historias disparatadas y heroicas agrandaban los ánimos, quitando toda significación a la palabra «imposible». Los más de los lectores y auditores llevaban espada al cinto...

46. Chapter 46

Una explosión de gritos y aplausos saludó el automóvil en el que llegaba Nélida con su hermano y Ojeda. Los padres, que habían sido de los primeros en regresar al buque, aguarda...

44. Chapter 44

--Mírelo... tan tranquilo, como quien no teme nada. Pero toda su calma debe ser pura comedia; por dentro quisiera yo verle. Debe temer que le echen el guante de un momento a otr...

49. Chapter 49

--Cada época tiene su moral y sus preocupaciones. Durante la Edad Media, lo mismo en España que en otros países, el monopolio de las mancebías fue una de las mejores rentas de m...

14. Chapter 14

Se analizaba Ojeda con una minuciosidad cruel. No era digno de la dicha que había acompañado los mejores años de su existencia. Y sin embargo, él no se creía responsable; era su...

2. Chapter 2

Pero la amante, arreglándose el pelo ante el espejo, hablaba con una frialdad fingida, temblándole la voz. «Vístete... Vámonos pronto. ¡Y pensar que una noche como ésta tengo qu...

16. Chapter 16

--Cuando por sus negocios pasaba cerca de mi tienda, entraba a saludarme. Tenía un modo suyo de anunciarse: un garrotazo sobre el mostrador. «¿Quién está aquí?» Y al salir yo de...

1. Chapter 1

Al sentir un roce en el cuello, Fernando de Ojeda soltó la pluma y levantó la cabeza. Una palmera enana movía detrás de él con balanceo repentino sus anchas manos de múltiples y...

32. Chapter 32

--Y todo este pasado vive ennoblecido e indiscutible bajo una pátina de siglos que lo hace cada vez más venerable. Créame, Maltrana. Al llegar allá, enfunde su burla y procure n...

26. Chapter 26

Y fue en esta hora cuando Ojeda entabló su cuarta conversación con Mina Eichelberger. Habían cruzado la palabra por vez primera en la tarde anterior, al avistar el buque las isl...

30. Chapter 30

--Tuve que sufrir toda clase de privaciones: hasta pasé hambre muchas veces. Y eso que tenía cerca el ferrocarril, y los ríos podía remontarlos en buques de vapor en vez de ir a...

23. Chapter 23

--Es incalculable, amigo Ojeda, la masa de confitería que esas muchachas han metido en el vapor. Cada amiga, al despedirlas en París, ha creído su deber aportar el correspondien...

43. Chapter 43

Al sentir intranquila su conciencia, adoraba a Teri mucho más que cuando podía contemplarla sin miedo frente a frente. «La quiero--pensó--como no la he querido nunca. La traició...

19. Chapter 19

La actividad de los hombres corría canalizada sobre la costra del globo en el punto que se dignaban señalar ellos con un dedo. Soberanos de miles y miles de kilómetros de vías f...

35. Chapter 35

Hubo que hacer esfuerzos para apaciguar a los _cow-boys_, que encontraban el juego muy de su gusto. Ellos estaban prontos a pagar todos estos desperfectos y los que pudieran hac...

13. Chapter 13

Ojeda conocía a este intruso invisible y juguetón que revolucionaba el trasatlántico, y el intruso lo conocía igualmente a él desde algunos años antes. Tal vez le rozase, como a...

29. Chapter 29

Quedaban dos pajes cerca de la bitácora velando la ampolleta, un reloj de arena que molía--dejaba pasar--su contenido en media hora. Así medían el tiempo en la obscuridad de la...

51. Chapter 51

Cuando la gente del _Goethe_ creía que el buque iba a seguir avanzando, hasta pegarse a un muelle, se detuvo en mitad de la dársena, lo mismo que los otros trasatlánticos, y son...

12. Chapter 12

--Y junto al catalán... el hombre misterioso; ese vecino mío de camarote, del que le he hablado algunas veces. Es el que va con traje de luto, todo afeitado. No habla con sus ve...

18. Chapter 18

Ojeda la siguió con la vista. Era alta, y su enfermiza delgadez estaba disimulada en parte por lo recio del esqueleto. Las caderas marcaban su ósea firmeza bajo una falta de dri...

27. Chapter 27

--Mi madre murió... y yo tuve a Karl, para mayor desgracia. Quedé enferma, creo que para siempre: enferma por ser madre; enferma por haber sido esposa... ¡Ah, ese hombre!... Y s...

48. Chapter 48

Estaba ya en su camarote preparándose para dormir, pero al saber lo que deseaban de él, se enfundó de nuevo en la sotana. Era un bracero de la Iglesia, siempre dispuesto al trab...

20. Chapter 20

¡Los milagros de la ilusión! Muchos de aquellos hombres habían trabajado otra vez en América, huyendo luego desalentados. Preferían la miseria en la patria a la vida vagabunda d...

8. Chapter 8

Por el Occidente habían avanzado los hermanos Almagrurinos, ocho moros vecinos de Lisboa, que mucho antes de 1147--año en que los musulmanes fueron expulsados de la ciudad--junt...

15. Chapter 15

--Un chileno forzudo, gran amigo mío, se levantó con resolución. «Oiga, _godito_: vamos a ver si nos traemos a algunas de esas damas.» Abajo, en un corredor, cazamos a dos coris...

34. Chapter 34

Bebieron fuerte los tres compañeros de Ojeda. Mrs. Power tenía los ojos levemente lacrimosos. De pronto se agrandaban, como si los dilatase el asombro de una visión interna, al...

33. Chapter 33

En las grandes ciudades de los Estados Unidos, los negocios habían ocupado su pensamiento de mujer práctica y calculadora; después, en París, se había aturdido con la alegre vid...

22. Chapter 22

Señalaba a dos compañeras de Marcela que arreglaban sus sillones para tenderse en ellos, fatigadas sin duda de la ascensión desde los camarotes a la cubierta. La de más edad era...

41. Chapter 41

Rencor no podía sentirlo Ojeda; era incompatible con el agradecimiento que le inspiraba esta mujer después del regalo de su belleza hecho liberalmente. Pero en la hora que todav...

24. Chapter 24

--Le dejo, Fernando; me reclama mi público. En los primeros días tenía más éxito. Pasaba de un grupo a otro: de los «pingüinos» a las «potencias hostiles»; pero no se puede dar...

45. Chapter 45

Hundíase la cascada en una pequeña laguna, corriendo después, espumosa y susurrante, por los pendientes canalizos entre las peñas. La vegetación enmarañada y las rocas sueltas s...

36. Chapter 36

Se separó de su amigo para dirigirse corriendo a los pisos altos del buque, y antes de llegar a ellos oyó que la música rompía a tocar una marcha. El cortejo neptunesco avanzaba...

5. Chapter 5

Los vendedores de la tierra pasaban ofreciendo cajas de cigarros empapelados de plata, con las marcas más famosas de Cuba, a pesar de que procedían de las fábricas de Tenerife....

4. Chapter 4

Ella, por su parte, hablaba del pleito, la gran empresa de su vida, con todas las vehemencias del interés material y del odio. Pasaban por su boca adorable palabras curialescas,...

3. Chapter 3

Al morir este personaje, en vísperas de ser ministro por séptima vez, Fernando acababa de ingresar en el cuerpo diplomático, como si con esto siguiese una tradición de familia....

11. Chapter 11

Deslizábanse rápidas todas ellas, entre saludos y sonrisas, para sumirse, más allá de las mamparas de cristales, en un mar de luz en el que nadaban los colores de inquietas band...

52. Chapter 52

El número de buques aumentaba considerablemente. Muchos permanecían inmóviles. Los veleros cabeceaban con los trapos caídos a lo largo de los mástiles, en espera de las irregula...