Category: Historical Novels

El 19 de marzo y el 2 de mayo

En marzo de 1808, y cuando habían transcurrido cuatro meses desde que empecé a trabajar en el oficio de cajista, ya componía con mediana destreza, y ganaba tres reales por ciento de líneas en la imprenta del _Diario de Madrid_. No me parecía muy bien aplicada mi laboriosidad,...

Chapters

1. Part 1

En marzo de 1808, y cuando habían transcurrido cuatro meses desde que empecé a trabajar en el oficio de cajista, ya componía con mediana destreza, y ganaba tres reales por cient...

2. Part 2

Algunos meses antes de aquel suceso, yo hubiera acogido las proposiciones de D. Mauro Requejo con el imprevisor optimismo, con el necio entusiasmo que afluían de mi alma juvenil...

3. Part 3

--¿Y usted lo cree? Parece mentira que tenga usted más de sesenta años. Pues yo digo y repito que ese endiablado D. Mauro me parece un farsante hipocritón. Yo, en lugar de usted...

4. Part 4

--No, señor: soy de los Santos de Maimona. ¿No recuerda V. A. esa villa? En el camino de Fuente de Cantos. Allí se cogen unas sandías que pesan muchas arrobas, y también hay muc...

5. Part 5

Al día siguiente no hallé tampoco quien me llevase a Madrid; pero deseando vivamente saber de Inés y oír de sus propios labios si era verdad o mentira la bienaventuranza que le...

6. Part 6

Yo no sé si los asaltadores de la casa del Príncipe de la Paz creían estar quemando algo más que muebles muy finos y primorosas obras de arte; pero por lo que en boca de alguno...

7. Part 7

Hubo momentos angustiosos en que la turba se arremolinaba estrechándose, y parecía próxima a devorar al prisionero y a los jinetes que le custodiaban; pero estos sabían abrirse...

8. Part 8

Aparteme de la puerta, y alzando la vista observé otra muestra colocada en la ventana del entresuelo, la cual decía: _Préstamos sobre alhajas_. En la ventanilla donde campeaba t...

9. Part 9

--Y ya veremos --contestó Lobo frotándose las manos--. ¿Pero qué hace ahí tan callado el Sr. D. Juan de Dios? ¡Ay, Restituta, qué marido tan mudo va usted a tener! Y lo que es p...

10. Part 10

De los balcones de las casas nobles pendían las ricas colgaduras de damasco con su ancho escudo y brillantes flecos, prendas vinculadas que hasta hace poco han lucido, ya marchi...

11. Part 11

Un día salieron los amos, encargándole como de costumbre la custodia de la casa. Inés, encerrada en su aposento, habló conmigo como Tisbe al través del muro, y en mi desesperaci...

12. Part 12

Mi seductora ama tenía la costumbre, harto lucrativa, de asistir a todas las almonedas que se anunciaban en el _Diario_, y hacíalo con la benemérita intención de pescar muebles,...

13. Part 13

Cuando me vio, su espanto fue tan grande, que la linterna con que se alumbraba estuvo a punto de caer de sus manos. Temblando y mudo, me miraba como se mira una aparición diaból...

14. Part 14

Pero lejos de determinar la presencia de los artilleros una dispersión general, casi toda la multitud corría hacia la calle Nueva[1]. La curiosidad pudo en mí más que el deseo d...

15. Part 15

Era entre doce y una. Dando un gran rodeo pudimos al fin entrar en la calle de San José, y desde lejos distinguí las altas ventanas de mi casa entre el denso humo de la pólvora.

16. Part 16

Difícilmente salvamos la vida; y no fuimos muchos los que pudimos dar con nuestros fatigados cuerpos en la huerta de las Salesas Nuevas o en el Quemadero. Los franceses no se cu...

17. Part 17

Fui nuevamente rechazado; pero de tal modo me dominaba el deseo de penetrar, y tan terriblemente pesaba sobre mi espíritu aquella horrorosa incertidumbre, que la vida me parecía...