Category: Historical Novels

Un voluntario realista

La ciudad de Solsona, que ya no es obispado, ni plaza fuerte, ni cosa que tal valga, y hasta se ha olvidado de su escudo, consistente en cruz de oro, castillo y cardo de los mismos esmaltes sobre campo de gules, era, allá por los turbulentos principios de nuestro siglo, una de...

Chapters

1. Part 1

La ciudad de Solsona, que ya no es obispado, ni plaza fuerte, ni cosa que tal valga, y hasta se ha olvidado de su escudo, consistente en cruz de oro, castillo y cardo de los mis...

2. Part 2

Era Pepet de cuerpo más bien pequeño que mediano, de enjutas carnes, complexión acerada y movimientos fáciles. Su rostro no tenía gracia alguna, a no ser la fijeza y vivacidad d...

3. Part 3

Era la sala grande y no muy clara, a pesar de la blancura de sus paredes. Zócalo de pintados azulejos cubría, hasta la altura de dos varas, la parte inferior de aquellas, y años...

4. Part 4

El señor Guimaraens era un tipo militar de los de la guerra del Rosellón, viejo, sin barba ni bigote, con el blanco pelo un poco largo, cual si no hubiese renunciado aún a poner...

5. Part 5

—Sí, señor... Ahora empieza usted su vida militar. Por lo mismo que la ha empezado gloriosamente, verá que todos esos figurones ineptos, todos esos holgazanes llenos de vanidad,...

6. Part 6

Por las mañanas visitaba la sacristía, ayudaba algunas misas, y si se lo permitían, pasaba a ver a las madres y a departir con ellas acerca de los negocios de la causa apostólic...

7. Part 7

Y sin más razones fue a buscar la escalera. Viósele después sobre el emparrado, sobre el palomar y andando por el filo de la gran tapia. Parecía el gato de San Salomó recorriend...

8. Part 8

Desde aquel infausto día de septiembre de 1810, cuyo recuerdo, a pesar del lento paso de los años, no se había borrado aún de la memoria de la madre Monserrat, la casa de San Sa...

9. Part 9

La devoción externa amenguó tanto en ella, que hubo de causar algo de escándalo. Esto la obligó a hacer esfuerzos para no parecer menos monja que sus compañeras. Pero al mismo t...

10. Part 10

El caballero don Jaime Servet (de quien hemos de ocuparnos ahora con algún detenimiento) se retiró al campo y a la casa de Guimaraens, donde estuvo solo todo el siguiente día. I...

11. Part 11

Sin detenerse echó agua en una jofaina de plata, añadiéndole gotas de una esencia aromática que perfumó la celda. Después de lavar la herida aplicó sobre ella el vino que había...

12. Part 12

Aquella noche (nos referimos a la noche del caballero hambriento, que fue noche muy célebre en San Salomó) la de Monserrat hizo su viaje de inspección, porque ya era la una y la...

13. Part 13

—Eso se dice para que soltemos las armas, para que nos entreguemos como corderos... ¡Perdón, perdonar! ¡Qué horrible ironía! Linda cosa es el perdón masónico. Los mismos que des...

14. Part 14

—Tilín —añadió la señora—, ¿no oyes lo que te he dicho? Ten compasión de mí, acuérdate de aquellos días en que asistiéndote en tu enfermedad, te salvé esa vida que ahora vuelves...

15. Part 15

—La verdad, no quise dejarle en Solsona porque no tengo confianza en la gentuza que queda allá. Es probable que le dejaran escapar. Después tuve intención de fusilarle en el cam...

16. Part 16

—Los de Chaperón no, porque no conocen a mi hermano —dijo sor Teodora—. Los de Guimaraens tampoco... Mi pobre hermano ha entrado de noche. Don Pedro me responde de que se atreve...

17. Part 17

Mucho más tarde (a ella le pareció que sería al anochecer), dos hombres entraron en la sala. Sintió al verles turbación tan honda que estuvo a punto de desmayarse. Eran Guimarae...