Category: Historical Novels

De Oñate a La Granja

Debemos dar crédito a los cronistas que consignan el extremado aburrimiento de los reos políticos, don Fernando Calpena y don Pedro Hillo, en sus primeros días de cárcel. Y que los subsiguientes también fueron días muy tristes no debe dudarse, si hemos de suplir con la buena l...

Chapters

1. Part 1

Debemos dar crédito a los cronistas que consignan el extremado aburrimiento de los reos políticos, don Fernando Calpena y don Pedro Hillo, en sus primeros días de cárcel. Y que...

2. Part 2

«Si tiene usted algo que decirme, escríbalo y dé la carta a _Edipo_. Pero mucho cuidado, amigo mío: este recurso no debe usted emplearlo sino en caso urgentísimo y perentorio. N...

3. Part 3

«¿No sabes? La belleza marmórea tiene otro novio, Ramón Narváez, no sé si te acordarás, coronel de ejército, cara dura, dejo andaluz, carácter de hierro, más propio para manejar...

4. Part 4

Toda la tarde la entretuvieron con estas bromas. Durmió Calpena intranquilo, y al despertar sobresaltado, no se apartaba de su mente la imagen de los dos Fonsagrada, a quienes c...

5. Part 5

Instalados al fin de mala manera, se descolgó por allí Fonsagrada, que había convenido con Fernando en verse aquella misma noche. No le hizo gracia a don Pedro tal visita, temer...

6. Part 6

Olózaga, que en aquellos días hizo su estreno parlamentario, sentando plaza de orador de primer orden, sostenía lo mismo que Iglesias, aunque con menos ardor, porque su posición...

7. Part 7

No pudo apreciar el desdichado presbítero el tiempo que tendido estuvo en aquel terreno, más parecido a muladar que a campo de sembradura. Harapientas mujeres le ayudaron a leva...

8. Part 8

Y en un grupo que se formó después, agregándose varias señoras, repitió el grande hombre lo de los _ochocientos reales_ que le bastaban para vivir con su familia en el _cottage_...

9. Part 9

Entró en el cuarto doña Cayetana, con el quinqué encendido. _Fiat lux_. ¡Dios poderoso! Cuando don Pedro cogió con mano trémula la carta y vio en el sobrescrito la tan conocida...

10. Part 10

—Arreglos de familia, ciertas negociaciones, ¿me entiende usted?, para las cuales llevo poderes de Su Majestad el rey de las dos Sicilias, de la princesa Carolina... y de otras...

11. Part 11

Continuó picando la conversación en el candente asunto de la embestida de los cristinos a las posiciones de Arlabán, que unos tenían por cierto y otros no, y al fin, hartos de j...

12. Part 12

Si a las primeras palabras del siciliano, Calpena vacilaba entre el asombro y la ira, por tan audaz mentir, antes de que Rapella terminase, ya pudo ver Fernando que aquel giro n...

13. Part 13

—Tengamos calma; confiemos en la pericia de nuestros generales..., y sobre todo, hay que confiar siempre en la protección del cielo, que no nos abandona, que no puede abandonarn...

14. Part 14

Replicó el chico negativamente, y al punto agregose otro bigardón afirmando que el caballero flaco había salido de Palacio con el señor Urra y el señor Echevarría, dirigiéndose...

15. Part 15

—Aprovecho este descanso, señor mío, para dar a usted noticia de las infelices personas a quienes concede hidalgamente su protección sin conocerlas. Si en todo caso merecería us...

16. Part 16

—¡Ay, si aún no le he contado todo! ¡Si nos han pasado cosas terribles, señor don Fernando! Aún no sabe usted lo mejor, digo, lo peor de aquel tristísimo caminar en busca de mi...

17. Part 17

En los breves ratos en que la atención de Calpena quedaba libre del cuidado de las simpáticas niñas y de su infeliz padre, se abstraía, metiéndose en la contemplación de sus pro...

18. Part 18

—No haga usted caso; salimos del conflicto como pudimos, por pura chiripa... Hay cuartos de hora felices, como los hay desgraciados, y este mío no ha sido de los mejores, porque...

19. Part 19

—Señor mío, este pobre viejo desea el honor de estrechar la mano del noble caballero a quien debemos el rescate de estos ángeles. No sabe usted el bien que ha hecho, señor. Dios...

20. Part 20

—¿Se acuerda, don Fernando, de que los oficiales Serrano y Alaminos nos dijeron que habían llegado al cuartel general cartas para usted? Pues temiéndome yo que aquellos loquinar...