Category: Short Stories

La vida en los campos: novelas cortas

Nacido en Catania en 1840, Giovanni Verga es en la literatura de la _Nueva Italia_ genuino representante de la bravía Sicilia en que vió la luz. Sus primeras obras, influídas del sentimentalismo francés, en que moría el género romántico, muestran ya, sin embargo, uno de los ca...

Chapters

1. Part 1

Nacido en Catania en 1840, Giovanni Verga es en la literatura de la _Nueva Italia_ genuino representante de la bravía Sicilia en que vió la luz. Sus primeras obras, influídas de...

2. Part 2

El hogar doméstico era siempre a mis ojos una figura retórica, buena para encuadrar los afectos más dulces y serenos, como el rayo de luna para besar las rubias cabelleras; pero...

3. Part 3

Un pardillo, el friolero pajarillo de noviembre, se puso a cantar entre la leña seca que coronaba la tapia frontera y la puerta, y saltando entre los espinos y el rastrojo, la m...

4. Part 4

De cuando en cuando, el tifus, el cólera, el mal año o la borrasca dan un buen barrido en aquel rebullicio, que, a la verdad, parece que no debiera desear cosa mejor que ser bar...

5. Part 5

Jeli entonces soltó la presa sin decir nada, y la chica se puso a recoger las moras que se le habían caído por el suelo, mirando de reojo de cuando en cuando a su adversario con...

6. Part 6

-- Esos gasten sin pensar -- decía Jeli -- y no están apurados como yo por falta de un amo, cuando tanto sudan y se afanan por gusto, como si estuvieron a jornal.

7. Part 7

Era un día hermoso y cálido en los campos rubios con los setos en flor y las largas hileras verdes de las viñas. Las ovejas brincaban y balaban del contento al sentirse despojad...

8. Part 8

En las hermosas noches de verano, cuando relucían las estrellas sobre la jara también, y el campo estaba todo negro como la lava, "Malpelo", cansado de la larga jornada de traba...

9. Part 9

-- Ya que sucede esto -- había concluído el alcalde -- y que no se puede sacar un santo sin que haya palos, que es una verdadera porquería, no quiero más fiestas ni más Cuarenta...