Category: Historical Novels

Juan Martín el Empecinado

Anteriormente he contado a ustedes las hazañas de los ejércitos, las luchas de los políticos, la heroica conducta del pueblo dentro de las ciudades; pero esto, con ser tanto, tan vario y no poco interesante, aunque referido por mí, no basta al conocimiento de la gran guerra.

Chapters

1. Part 1

Anteriormente he contado a ustedes las hazañas de los ejércitos, las luchas de los políticos, la heroica conducta del pueblo dentro de las ciudades; pero esto, con ser tanto, ta...

2. Part 2

--Ya le ajustaré las cuentas a mi ayudante --dijo D. Vicente--, por no estar aquí cuando le llamo. Hágame usted el favor, tío Bartolomé, de llamar al Sr. Santurrias, que creo es...

3. Part 3

--Ese pueblo es Grajanejos --añadió--. Anoche se me metió en la cabeza que los franceses que estaban en Cogolludo habían de venir a pernoctar aquí por Miralejo... Se me metió en...

4. Part 4

Los españoles nacieron para descollar en varias y estimadísimas aptitudes, por lo cual tenemos tal número de santos, teólogos, poetas, políticos, pintores; pero con igual idonei...

5. Part 5

--Usted resistirá hasta la misma fin del mundo --dijo el Empecinado mirando a su subalterno con severidad--. Basta ya de _retruécanos_, que me voy atufando con los humos de esto...

6. Part 6

--Este clerigote es oro como militar; pero como hombre no vale una pieza de cobre. Parece mentira que Dios haya puesto en un alma cualidades tan eminentes y defectos tan enormes...

7. Part 7

--Entró ese con otros dos, ese que nos está oyendo --declaró el robado señalando otra vez a Albuín tan enérgicamente como si quisiera atravesarlo de parte a parte con su dedo ín...

8. Part 8

Púsose de nuevo en práctica el plan primitivo de D. Juan Martín, y Borja y Alagón fueron sitiadas. Respondía esto a las instrucciones del general Blake, defensor de Valencia, qu...

9. Part 9

--No crean a esta Lais bachillera, a esta loca Aspasia, a esta Samaritana sin vergüenza --exclamó Viriato--. ¿Quién hace caso de una mujer? Si le dieran cuatro tiros, como merec...

10. Part 10

Nos dispararon varios tiros; el Crudo cayó a mi lado, y una navaja atravesó mi manga derecha rozándome la piel... Sé que corrí hacia un punto donde sentía la voz de Orejitas y S...

11. Part 11

»Caí enfermo, y convaleciente aún, los alguaciles me prendieron en mi casa para llevarme como vagabundo al arsenal de Cartagena, simplemente porque les daba la gana. No pude res...

12. Part 12

--¡Rómpete, cabeza, rómpete!... ¿para qué me sirves ya? ¿De qué te vale lo que llevas dentro?... Inventa sermones para embobar a los botorritanos, y nada más. ¡Epaminondas, Césa...

13. Part 13

Esto no lo entendía, y me miraba atentamente. En mi pecho se desbordaba el sentimiento religioso, y mi alma, en su exaltación, buscaba otra alma que armonizase con ella, que la...

14. Part 14

Y diciendo y haciendo, la diligente, y más que diligente, patriota señora Bárbara, corrió a la habitación inmediata, y empuñando las asas de un enorme caldero de agua caliente,...

15. Part 15

Eché mano a la empuñadura del sable que el guerrillero llevaba en el cinto; pero con rápido movimiento Trijueque detuvo mi mano. En el mismo instante, sentí gritos de mujer que...

16. Part 16

--Que no me le traigan acá --voceó D. Juan Martín--. Que no me le pongan delante, porque si una vez maté un asno a puñetazos en Perales de Tajuña, no quiero hacer estas gracias...