Category: Novels

El señorito Octavio

Ni las ventanas cerradas con todo esmero, ni las sendas cortinas que sobre ellas se extendían, eran dique suficiente para la luz, que vergonzantemente se colaba por los intersticios de las unas y la urdimbre de las otras. Pero esta luz apenas tenía fuerza para mostrar tímidame...

Chapters

1. Part 1

Ni las ventanas cerradas con todo esmero, ni las sendas cortinas que sobre ellas se extendían, eran dique suficiente para la luz, que vergonzantemente se colaba por los intersti...

2. Part 2

Ella también era una fruta del país, sazonada y dulce como pocas. El conde de Trevia, en una de las expediciones de caza que hizo á su vuelta de Francia, la vió colgada al balcó...

3. Part 3

--He oído hablar bastante de su papá--prosiguió el conde, con mayor pausa aún y sin apartar su mirada fría y escudriñadora del rostro del mancebo.--Es, según tengo entendido, un...

4. Part 4

Al fin, nuestro señorito decidióse á tomar una de las copas que aún quedaban sobre la mesa. Empezó á observarla escrupulosamente, dándole vueltas y más vueltas en la mano, hacié...

5. Part 5

Octavio seguía al lado de la condesa y conversaba con ella sobre cosas indiferentes, alusivas unas veces á los objetos que tenían á la vista, otras (las más) á las particularida...

6. Part 6

--¿Qué se os alcanza á vosotros todavía sobre los altos asuntos de la política? Como sois unos muchachos (Paco tenía treinta años), camináis desenfrenados persiguiendo un ideal...

7. Part 7

La condesa concluyó por fijar su mirada extraviada en el brazo que tenía fuera de la cama: hizo un gesto de dolor, sacó el otro que tenía entre sábanas, y suave y lentamente emp...

8. Part 8

--Sí, señora; me tocó la suerte. Cuando me marché, la víspera de San Antonio, creí que todos estos picachos se me venían encima. Iba más triste que la medianoche. Este pobre Can...

9. Part 9

Apenas entró nuestro señorito en amores francos con la hija de D. Marcelino, principió á desbordarse de su fantasía el torrente de emociones vagas y refinadas, sentimientos alam...

10. Part 10

La joven reía sin cesar y sin motivo, como quien se desquita de largo ayuno. Eran sus carcajadas sonoras y claras, pero no en tono agudo, sino grave. Las notas firmes y llenas q...

11. Part 11

--No encuentro motivo para que usted desee la muerte, Octavio. Una pasión, por imposible que sea, arrastra consigo muchos y dulces placeres. Solamente el amar es ya una felicida...

12. Part 12

Las costumbres del Canelo no podían ser más sencillas y metódicas. En el invierno se tumbaba al sol, y en el verano á la sombra. La única variante que á veces introducía en este...

13. Part 13

Quizás sepas por los periódicos que vamos á tener elecciones para el mes de Diciembre. Es el caso que me he comprometido á apoyar con todas mis fuerzas la candidatura del señor...

14. Part 14

Empezó á soñar despierto. Ofrecióle su imaginación inmediatamente un cuadro risueño y venturoso. La condesa le amaba. Se lo había dicho al oído cuando menos lo esperaba, despidi...

15. Part 15

--Y yo me alegro de haber caído á pesar de mi orgullo... Pero, te lo confieso; aunque me haga feliz tu amor, tengo momentos en que soy muy desgraciada. No puedo olvidar la posic...

16. Part 16

La mañana estaba nublada y fresca. El toldo de nubes que cerraba herméticamente el horizonte no era, sin embargo, muy espeso: la luz pasaba por él sin trabajo. Del lado del Orie...

17. Part 17

Mi querido Manolo: Aunque no he tenido el gusto de ver letra tuya hace ya bastante tiempo, te escribo para noticiarte un suceso que tiene preocupada hace ya algunos días á toda...