allpages

De sobremesa

Recogida por la pantalla de gasa y encajes, la claridad tibia de la lámpara caía en círculo sobre el terciopelo carmesí de la carpeta, y al iluminar de lleno tres tazas de China, doradas en el fondo por un resto de café espeso, y un frasco de cristal tallado, lleno de licor tr...

Chapters

15. Part 15

cottage rodeado de árboles y de flores, y seré feliz... Si me ofreces venir, no pido el divorcio; tolero lo de hoy a cambio de que estés tranquilo y me ames. Júrame que irás......

16. Part 16

  Usted sueña en eso porque tiene músculos de jayán y nervios de artista del Renacimiento; a todos estos parisienses les parezco vulgar, de fijo; para ellos la distinción c...

14. Part 14

  Venga usted a las nueve de la noche y hablaremos. No pregunte mi nombre al portero; lo esperaré yo misma en la puerta, como si volviera de la calle; entraremos juntos, di...

7. Part 7

Salieron del comedor, él adelante, ella atrás, y al volver la cabeza para que fuera mía otra mirada larga, pensativa y profunda de los grandes ojos azules, el brillo de éstos, l...

3. Part 3

La idea de la lucha contra el mal la domina ahora... hay que luchar... un año destinado a vencerlo será suficiente. En plena salud más tarde ganará el tiempo perdido; tules diáf...

9. Part 9

  Abandone usted esos sueños, continuó; abandone los sueños de gloria, de arte, de amores sublimes, de grandes placeres, la ciencia universal, todos los sueños. El sueño es...

13. Part 13

Sólo una ventaja retiré de las entrevistas con el General des Zardes, con Mortha y con el obsequioso judío, que mi amor por Helena, de quien conozco ya la familia, la historia d...

6. Part 6

  ¡Tres tazas de té has bebido, tres tazas!, le gritó Sáenz a Fernández, sin poderse contener al verlo llenar por tercera vez la frágil tacita de porcelana y agitar el arom...

1. Part 1

Recogida por la pantalla de gasa y encajes, la claridad tibia de la lámpara caía en círculo sobre el terciopelo carmesí de la carpeta, y al iluminar de lleno tres tazas de China...

12. Part 12

El regalo de Rivington, una copia suntuosamente enmarcada y hecha por mano de maestro del cuadro que adorna su sala, llegó hace cuatro días a mi hotel. Fue en el salón donde abr...

8. Part 8

Al penetrar en la alcoba la sangre me encendía las mejillas y me zumbaba en los oídos y vi a la sombra de las cortinas verdemar de azulosos cambiantes el oro del amplio catre y...

11. Part 11

  Oye las noticias de la tierra, comenzó Vicente, con su vivacidad de mico y el insoportable entusiasmo que pone en contar todo lo que se refiere a los demás. ¿Tú no has re...

10. Part 10

No soy práctico. Rivington me lo ha dicho en tono despreciativo y yo que lo sé mejor que él me sonrío al pensar en el desprecio que revelaba su voz al decírmelo. No soy práctico...

5. Part 5

La naturaleza, pero la naturaleza contemplada así, sin que una voz humana interrumpa el diálogo que con el alma pensativa que la escucha entabla ella, con las voces de sus aguas...

4. Part 4

De la tarde de ayer sólo me quedan dos sensaciones, el puño de la camisa empapado en sangre y la orla negra de la carta; de la noche el ruido del tren al cruzar la sombra... A e...

2. Part 2

  Porque no lo entenderían tal vez, como no entendieron los «Cantos del más allá», dijo el poeta con dejadez. ¿Ya no recuerdas el artículo de Andrés Ramírez en que me llamó...

17. Part 17

Muebles y objetos de arte, caballos y coches, todo el fastuoso tren que fue como la decoración en que me moví en estos años de vida en el viejo continente, me esperan ya en el v...