Orígenes de la novela, Tomo I

Part 66

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[583] Son muy escasos los datos que poseemos acerca de Ginés Pérez de Hita. Fueron recogidos, no con el mejor orden, por el difunto magistrado D. Nicolás Acero y Abad, en su libro _Ginés Pérez de Hita, estudio biográfico y bibliográfico_ (tomo I, único publicado), Madrid, imprenta de Hernández, 1889.

No es seguro que pertenezca á nuestro Hita la partida bautismal de un Ginés Pérez, hallada por el Sr. Acero en la parroquia de San Miguel de la villa de Mula, pero todo induce á creer, que nació en aquella villa, que tan expresivamente elogia en la segunda parte de las _Guerras Civiles_ (cap. IV):

Francisco de Melgarejo De Mula salió alistado, Fuerte villa del Marqués Y la mejor del reinado.

En la portada de sus libros se titula «vecino de la ciudad de Murcia», y de aquella capital le supone hijo el P. Morote, en su _Antigüedad y blasones de la ciudad de Lorca_ (pp. 340 y 358). Según las noticias genealógicas sacadas por el Sr. Acero del Archivo municipal de Mula, la familia de los Hitas se encuentra sin interrupción en aquella villa y procede de uno de los primeros pobladores de ella.

Además de las _Guerras Civiles de Granada_ se conocen dos obras de Ginés Pérez de Hita, compuestas, por desgracia, no en su apacible prosa, sino en pésimos metros. La una es cierto poema ó más bien crónica rimada que en 1572 escribió en octavas reales y en diez y seis cantos con el título de _Libro de la población y hazañas de la muy noble y muy leal ciudad de Lorca_, y que, sin gran menoscabo de las letras patrias, ha permanecido inédita hasta nuestros días, estragándose más y más en las repetidas copias, después de haber servido de fondo principal á la narración en prosa del P. Morote. Le ha publicado íntegro el Sr. Acero en su libro ya citado (pp. 341-368). La otra, que ya hemos tenido ocasión de mencionar, es una versión de la _Crónica Troyana_ en verso suelto, con algunos trozos rimados. En la Biblioteca Nacional se conserva el manuscrito, al parecer autógrafo, rubricado en todas las planas para la impresión y encabezado así: _Los diez y siete libros de Daris del Belo troyano, agora nuevamente sacado de las antiguas y verdaderas ystorias, en verso, por guines perez de hita, vecino de la ciudad de Murcia_. Año 1596.

Había militado á las órdenes de D. Luis Fajardo, marqués de los Vélez, en la guerra contra los moriscos (1569-1571), y la relación de estas campañas forma el principal asunto de la segunda parte de las _Guerras Civiles de Granada_, donde quedan muchas pruebas de la nobleza de su corazón, de su humanidad con los vencidos y del horror y lástima que le causaban los desmanes de sus compañeros de armas. Al fin condena en términos expresos el destierro de los moriscos: «Finalmente, los moriscos fueron sacados de sus tierras, y fuera mejor que no se les sacara por lo mucho que han perdido dello su Majestad y todos sus reinos». Se precia de haber salvado, en el horrible estrago que en el pueblo de Felix hizo el endiablado escuadrón de Lorca, á veinte mujeres y un niño de pecho (Parte II, cap. VIII).

[584] «Estas y otras lastimosas cosas decia la afligida Sultana con intento de romper sus transparentes venas para desangrarse; y resuelta en darse este genero de muerte, llamó a Celima y _a una doncella cristiana llamada Esperanza de Hita_, que la servía, _la cual era natural de la villa de Mula_, y llevandola su padre y cuatro hermanos a Lorca a desposarla, fueron salteados de moros de Tirieza y Xiquena, y defendiendose los cristianos mataron más de diez y seis moros; y siendo mortalmente heridos los cristianos, cayeron muertos los caballeros». (Parte I, cap. XIV).

[585] Eguilaz (D. Leopoldo), _Glosario etimológico de las palabras españolas de origen oriental_ (Granada, 1886), p. 10.

[586] _Relaciones de los últimos tiempos del reino de Granada_, p. 9.

[587] Pág. 5 de las _Relaciones_.

[588] Como tradiciones análogas á la del degüello de los Abencerrajes recuerda Schack (_Poesía y arte de los árabes en España_, traducción de D. Juan Valera, tomo II, 1868, pp. 236-238), la leyenda oriental del exterminio de la tribu de Teccin por un rey de Persia, y la famosa _noche toledana_ del tiempo de Alhaken II (siglo IX). Pudo haber imitación en los pormenores del relato, pero la leyenda granadina no es una mera trasplantación, puesto que tiene un fondo histórico.

[589] «Hubo en Granada un linaje de caballeros, que llamaban los Abencerrajes, que eran la flor de todo aquel reino, porque en gentileza de sus personas, buena gracia, disposicion y gran esfuerzo hacían ventaja a todos los demas; eran muy estimados del rey y de todos los caballeros, y muy amados y quistos de la gente comun. En todas las escaramuzas que entraban salian vencedores, y en todos los regocijos de caballería se señalaban. Ellos inventaban las galas y los trajes, de manera que se podia bien decir que en ejercicio de paz y guerra eran ley de todo el reino. Dicese que nunca hubo Abencerraje escaso ni cobarde, ni de mala disposicion; no se tenia por Abencerraje el que no tenia dama, ni se tenia por dama la que no tenia Abencerraje por servidor. Quiso la fortuna, enemiga de su bien, que desta escelencia cayesen de la que oiras. El rey de Granada hizo a dos destos caballeros, los que más valian, un notable e injusto agravio, movido de falsa informacion que contra ellos tuvo, y quisose decir, aunque yo no lo creo, que estos dos, y a su instancia otros diez, se conjuraron de matar al rey y dividir el reino entre sí, vengando su injuria. Esta conjuracion, siendo verdadera o falsa, fue descubierta, y por no escandalizar el rey al reino, que tanto los amaba, los hizo a todos en una noche degollar; porque a dilatar la injusticia, no fuera poderoso de hacella. Ofrecieronse al rey grandes rescates por sus vidas, mas él aun escuchallo no quiso. Cuando la gente se vio sin esperanza de sus vidas, comenzó de nuevo a llorarlos: lloranbanlos los padres que los engendraron y las madres que los parieron; llorabanlos las damas a quien servian y los caballeros con quien se acompañaban, y toda la gente comun alzaba un tan grande y continuo alarido, como si la ciudad se entrara de enemigos... Sus casas fueron derribadas, sus heredades enajenadas y su nombre dado en el reino por traidor».

[590] _Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada_ (Málaga, por Juan René, 1600), lib. I, cap. XII.

[591] En esto de la hermosura no parece que anduvo muy bien informado Mármol, porque Hernando de Baeza que la conoció, aunque ya vieja, dice que le pareció que «no habia sido mujer de buen gesto».

[592] _The history of the Mohammedan dynasties in Spain... by Ahmed ibn Mohamed Al-Makkari... translated by Pascual de Gayangos_... London, 1843, t. II, pp. 370 y 371.

[593] Siguiendo fielmente la prosa de Hita se compusieron luego dos romances vulgares de _La gran Sultana_, que todavía venden los ciegos (ns. 1.208 y 1.209 del _Romancero_ de Durán).

[594] _Histoire des Mores Mudejares et des Morisques ou des Arabes d'Espagne sous la domination des chrétiens, por M. le Comte Albert de Circourt._ París, 1846, t. III, p. 325.

[595] También el romance endecasílabo de su hijo D. Leandro sobre _La toma de Granada_, presentado á un concurso de la Academia Española en 1779, debe toda su erudición morisca á las _Guerras Civiles_, que el clásico Inarco leía con fruición cuando niño. «Libro deliciosisimo para mí», dice en unos apuntes autobiográficos.

[596] Y de Mad. de Villedieu en sus _Aventures et galanteries grenadines, divisées en cinq parties_ (Lyon, 1711), que es en parte traducción y en parte imitación del libro de Pérez de Hita. Otras varias novelas del género granadino, compuestas por autores más ó menos conocidos de los siglos XVII y XVIII, pueden verse extractadas en la _Bibliothèque universelle des romans_, que es el panteón de toda la novelística olvidada.

[597] No cabe duda que manejó las _Guerras Civiles_, puesto que de ellas imitó con bastante gracia el romance de _Abenámar, Abenámar-moro de la morería_.

[598] _A Chronicle of the Conquest of Granada. From the ms. of Fray Antonio Agapida. By Washington Irving._ Paris, Didot, 1829. 2 vols. Irving remedó á Pérez de Hita hasta en atribuir su crónica á un historiador fabuloso, como lo es el llamado Fr. Antonio Agapida.

De Walter-Scott se refiere que leyó en sus últimos años las _Guerras Civiles_, y que lamentaba no haberlas conocido antes para haber puesto en España la escena de alguna de sus novelas. El gran maestro de la novela histórica no podía menos de estimar á uno de sus predecesores más ilustres. Vid. Ferd. Denis, _Chroniques chevaleresques_ (París, 1839), t. I, p. 323.

[599] En la advertencia que precede á _Moraima_, dice Martínez de la Rosa: «Compuse esta tragedia seis años después de _La viuda de Padilla_, y como menos mozo y más avisado, procuré escoger un argumento que ofreciese menos inconvenientes y que se brindase de mejor grado á una composición dramática. La casualidad también me favoreció en la elección: acababa de caer en mis manos, no sé cómo, un libro muy vulgar en España, pero que yo no había leído hasta entonces, la _Historia de las Guerras Civiles de Granada_, y bien fuera por lo extraño y curioso de la obra, bien por el interés que debía excitar en mí, ausente á la sazón de mi patria y con pocas esperanzas de volverla á ver, lo cierto es que la lectura de tal libro me cautivó mucho, y que tuve por buena dicha poder sacar de él un argumento, alusivo cabalmente á mi país natal y á propósito para presentarse en el teatro».

[600] _Bulletin Hispanique_, enero á mayo de 1903.

[601] Fué también menos imitada que la primera; pero además del espléndido drama de _El Tuzani_ que inspiró á Calderón, todavía se encuentra su rastro en _Aben-Humeya_, excelente drama histórico de Martínez de la Rosa; en _La Alpujarra_, de Alarcón, y aun en _Los Monfies de la Alpujarra_, tremebunda novela de D. Manuel Fernández y González.

[602] Hay que exceptuar dos ó tres únicamente: el que comienza

Las tremolantes banderas Del grande Fajardo parten Para las nevadas sierras Y van camino de Ohánez, ¡Ay de Ohánez!... (cap. X),

que tiene mucho ímpetu bélico y produce cierto efecto de tañido fúnebre con la repetición de las palabras finales, y el de la toma de Galera (cap. XXII), que no es de Pérez de Hita, sino de un amigo suyo, y conserva algunos felices rasgos del bellísimo romance popular de _El Conde Arnaldos_. Pero la joya poética de esta segunda parte son las proféticas y sombrías endechas que canta una mora delante de Aben Humeya, «haciendo un sonido sordo y melancólico con un plato de estaño» y cayendo muerta al terminar su lúgubre canción:

La sangre vertida De mi triste padre Causó que mi madre Perdiese la vida. Perdí mis hermanos En batalla dura, Porque la ventura Fue de los cristianos. Sola quedé, sola, En la tierra ajena; ¡Ved si con tal pena Me lleva la ola! La ola del mal Es la que me lleva Y hace la prueba De dolor mortal. Dejadme llorar La gran desventura Desta guerra dura Que os dará pesar. De las blancas sierras Y ríos y fuentes, No verán sus gentes Bien de aquestas guerras; Menos en Granada Se verá la zambra En la ilustre Alhambra Tanto deseada; Ni á los Alijares Hechos á lo moro, Ni á su río de oro, Menos á Comares. Ni tú, don Fernando, Verás tus banderas Tremolar ligeras Con glorioso bando; Antes destrozadas, Presas y abatidas Y muy doloridas, Tus gentes llevadas A tierras ajenas; Metidas en hierros Por sus grandes yerros Pasarán mil penas. No verán los hijos Dónde están sus padres, Y andarán las madres Llenas de letijos, Con eternos llantos Muy descarriados En sierras, collados, Hallarán quebranto. Y tú, don Fernando, No verás los males De los naturales Que te están mirando; Porque tus amigos Quiere el triste hado Te habrán acabado Siéndote enemigos. Otro rey habrá También desdichado, Que amenaza el hado Como se sabrá. Y tú, Habaquí, Por cierto concierto También serás muerto ¡Mezquino de ti! El cristiano bando Viene poderoso; Volverá glorioso Despojos llevando; Y yo estoy llorando Mi gran desventura, Y la sepultura Ya me está aguardando (Cap. XIV).

[603] Sin proponernos apurar aquí la extensa bibliografía de la obra de Ginés Pérez, apuntaremos sólo las ediciones más notables:

_Historia de los vandos de los Zegries y Abencerrages, Caualleros moros de Granada, de las Civiles guerras que huuo en ella, y batallas particulares que huuo en la Vega entre Moros y Christianos, hasta que el Rey D. Fernando Quinto la gano. Agora nvevamente sacado de un libro Arauigo, cuyo autor de vista fue un Moro llamado Aben-Amin, natural de Granada. Tratando desde su fundacion. Traduzido en Castellano por Gines Perez de Hita, vezino de la ciudad de Murcia. En Çaragoça. Impreso en casa de Miguel Ximeno Sanchez. M.D.LXXXXV. A costa de Angelo Tabano._ 8.º 8 hs. pres. y 307 de texto.

Esta rarísima edición se halla en la Biblioteca Nacional de París, y por ella publicó varios capítulos el Sr. Acero en su curioso centón sobre Pérez de Hita, ya mencionado. Hasta ahora no se conoce otra más antigua, y el editor Angelo Tavano dice rotundamente que era libro _nunca hasta ahora impresso_. Cítase vagamente una de Alcalá, 1588, pero Brunet duda de su existencia.

Esta primera parte fué reimpresa en Valencia, 1597; Alcalá de Henares, 1598; Lisboa, 1598; Alcalá, 1601; Lisboa, 1603; Barcelona, 1604; Alcalá, 1604; Valencia, 1604; Málaga, 1606; París, 1606 (con dedicatoria de un tal Fortan á la Marquesa de Vernoil; el mismo Fortan aclara al margen varias palabras para inteligencia de los franceses); Barcelona, 1610; Sevilla, 1613; Valencia, 1613; Lisboa, 1616; Barcelona, 1619; Alcalá, 1619; Cuenca, 1619, Valencia, 1613; Sevilla, 1625; Madrid, 1631. Suprimo todas las ediciones posteriores á esta fecha. Hay, por lo menos, doce en todo lo restante del siglo XVII, y aunque vulgares y de surtido, todas son raras, lo cual prueba el gran consumo que se hacia del libro como lectura popular. En el extranjero también servía para texto de lengua; la edición de Fortan fué reimpresa varias veces, una de ellas en 1660.

Seis ediciones, por lo menos, de la primera parte suelta salieron en el siglo XVIII.

La segunda parte, como al fin de ella se declara, fué «sacada en limpio y acabada» por su autor «en 25 de noviembre de 1597», é impresa en Alcalá de Henares, por Juan Gracián, en 1604; pero de esta primera edición no se conserva (que yo sepa) ejemplar alguno, y su existencia consta sólo por los preliminares de las siguientes. Las dos más antiguas que se conocen son la de Barcelona, 1619, por Esteban Liberós, y la de Cuenca, 1619, por Domingo de la Iglesia, una y otra con este título: _Segunda parte de las guerras civiles de Granada y de los crueles bandos entre los convertidos moros y vecinos cristianos con el levantamiento de todo el reino y ultima rebelion sucedida en el año de mil quinientos sesenta y ocho. Y assimismo se pone su total ruina y destierro de los moros por toda Castilla; con el fin de las granadinas guerras por el rey nuestro señor don Felipe II de este nombre, por Gines Perez, vecino de la ciudad de Murcia, dirigida al Excmo. Sr. Duque del Infantado, Mayordomo mayor del Rey Nuestro Señor Don Felipe III deste nombre._

Fué reimpresa en Barcelona, 1631; Madrid, 1696, por Juan García Infanzón, y tres veces más en el siglo XVIII, siendo la edición más conocida la que hizo en 1731 el famoso librero Padilla.

Las ediciones de ambas partes juntas, hechas, en Madrid, por D. León Amarita, 1833; en París, por Baudry, 1847, y en el tomo III de Rivadeneyra, están adulteradas del modo que se indica en el texto. Creo que no lo estará todavía la de Gotha, por Steudel y Keil, 1805-1811, que ocupa los tres primeros tomos de la _Bibliotheca Española_ de aquellos editores.

De la primera parte existen traducciones y arreglos en varios idiomas. En francés hay dos por lo menos: una de autor anónimo, con el título de _Histoire des guerres civiles de Grénade_ (París, 1608), y otra de A. M. Sané, con el de _Histoire chevaleresque des Maures de Grénade_ (1809). Esto sin contar con las imitaciones, de las cuales ya hemos mencionado algunas, y todavía pueden añadirse la _Histoire des guerres civiles de Grénade_ de Mademoiselle de la Roche Guilhen (París, 1683), y la _Histoire de la conquête de Grénade_, de Mad. Gómez.

En lengua alemana fué traducida por Carlos Augusto Spalding (_Geschichte der Bürgerlichen Kriege in Granada_), Berlín, 1821. En inglés, por Tomás Rodd (_Las Guerras Civiles, and the history of the factions of the Zegries and Abencerrages, to the final conquest by Ferdinand and Isabella..._ Londres, 1801).

[604] _Primera parte de los Comentarios reales que tratan del origen de los Incas, reyes que fueron del Perú; de su idolatria, leyes y gobierno en paz y en guerra, de sus vidas y conquistas, y de todo lo que fue aquel imperio y su República antes que los españoles pasaran a él. Escritos por el Inca Garcilaso de la Vega, natural del Cuzco..._ Lisboa, Pedro Crasbeck, 1609.--Reimpreso en Madrid, 1723.

[605] «El hijo tercero de Alonso Hinestrosa de Vargas y de D.ª Blanca de Sotomayor fue Garcilaso de la Vega, mi señor y padre. El qual empleó treynta años de su vida hasta que se le acabó en ayudar a conquistar y poblar el Nuevo Mundo, principalmente los grandes reynos y provincias del Peru, donde con la palabra y el exemplo enseñó y doctrinó a aquellos gentiles nuestra santa Fee catholica, y aumentó y magnificó la corona de España, tan larga, rica y poderosamente que por sólo aquel imperio que entre otros posee, le teme hoy todo lo restante del mundo. Huvome en una india llamada doña Isabel Chimpu Oello: son dos nombres, el cristiano y el gentil, porque las indias e indios en comun, principalmente los de la sangre real, han hecho costumbre de tomar por sobrenombre, después del bautismo, el nombre propio o apelativo que antes de él tenian. Y estales muy bien por la representacion y memoria de los nombres y sobrenombres reales que en sus magestades antiguas solían tener. Doña Isabel Chimpu Oello fue hija de Hualipa Tupac Inca, hijo legitimo de Inca Yupanqui y de la Coya Mama Oello, su legitima muger, y hermano de Huayna Capac Inca, ultimo rey que fue en aquel imperio llamado Peru».

Así Garcilaso, en su _Genealogía de Garci Perez de Vargas_, escrita en Granada á 5 de mayo de 1596 (apud Gayangos, notas á Ticknor, III, p, 555).

[606] Vid. _Historia critica de los falsos cronicones_, por D. José Godoy Alcántara. Madrid, 1868.

[607] _Centvria o Historia de los famosos hechos del Gran Conde de Barcelona don Bernardo Barcino, y de don Zinofre su hijo, y otros Caualleros de la Prouincia de Cathaluña. Sacada a luz por el Reverendo Padre Fray Esteuan Barellas, predicador de la Ordē del Seraphico Padre san Francisco de la misma Prouincia. Dirigida al illustre Senado de los Señores Diputados de Cathaluña... En Barcelona en casa Sebastian de Cormellas, Año M.DC._ (1600). Fol.

Torres Amat, en sus _Memorias para un diccionario de escritores catalanes_ (p. 94), dice, pero no es muy verosímil, que la palabra catalana _barrellada_, en significación de fábulas ó disparates, está tomada del apellido de este falso historiador Barellas. Esa voz debe de ser mucho más antigua, y tiene etimología bien obvia. Ni Barellas (ó Barrellas, como T. Amat escribe) fué nunca escritor de tal notoriedad que de su apellido pudieran formarse derivados.

[608] Vid. Milá y Fontanals, _Obras completas_, tomo VI (Barcelona, 1895), pp. 84-86.

[609] _Historia de las Grandezas de la Ciudad de Auila. Por el Padre Fray Luis Ariz. Monge Benito, Dirigida a la Ciudad de Auila, y sus dos Quadrillas. En la Primera Parte trata quál de los quarenta y tres Hercules fue el mayor, y cómo siendo Rey de España tuuo amores con una Africana, en quien tuuo un hijo, que fundó a Avila. Tratase qué naciones la poseyeron, hasta que la conuirtio el glorioso san Segundo, compañero de los seys obispos que embiaron san Pedro y san Pablo dende Roma, y adónde estan los seys. Prosigue el Autor los demas obispos que ha tenido Auila, y los cuerpos santos que tiene, y cómo fue hallado san Segundo, y su traslacion, con las fundaciones de sus Iglesias. Con preuilegio, En Alcala de Henares, Por Luys Martinez Grande. Año de 1607._ Además del frontis, tiene una portada grabada, que representa, á estilo de libros de caballerías, los principales episodios de la historia de Ávila.

_Segunda Parte de las Grandezas de Auila. Prosigue el Autor las vezes que fue perdida y ganada, hasta el año 992. Su poblacion por el Conde don Ramon. Quiénes y de dónde fueron los pobladores. Qué calidades han de tener los candileros, y la estimación de la honrra, y cómo pende dellos el bien de la República. Cómo fue defendido en Auila el Emperador don Alonso Ramon contra su Padrastro el Rey de Aragon. La respuesta que Auila le imbió, y cómo vino contra ella, y mató los infantes que le dieron en rehenes. Cómo fue nombrado Blasco Ximeno para reptarle, y la muerte aleuosa que le dieron, y la sentencia sobre si pudo ser reptado el Rey. Cómo fueron los Adalides de Auila a defender a Toledo, en la muerte del Rey don Alonso 6.º contra los Moros que auian alçado por Rey a Iezmin, y Aya de Talauera, con quien auia de ser casada Aja Galiana, mujer de Naluillos Blazquez, Prima hermana de Santa Casilda y del infante Petran. Por cuya conuersion y Bautismo entró por Castilla el Infante contra el Rey don Fernando I. Y cómo el Infante fue Bautizado, por mano de la Reyna de los Angeles, y fue fundador del Real Monasterio de nuestra Señora de Sopetran. Cómo Ximena Blazquez, Tia de Naluillos Blazquez, en ausencia de su marido el Alcayde, Hernan Lopez Trillo, y de los Adalides y gente de guerra de Auila, defendio la Ciudad con sus hijas y nueras, vistiendose de hombres, contra el poder del Rey Abdalla Alhaçen. Continuase la historia en el lenguaje Antiguo que la escriuio y conto el obispo don Pelayo de Obiedo, a los que yban a poblar a Auila, en Arebalo. El año mil y ochenta y siete._

Copio íntegras estas pesadísimas portadas, porque bastan para dar idea de la insensatez de la obra. Las partes tercera y cuarta son más propiamente históricas, y, como otros muchos libros de su clase, contienen noticias curiosas y útiles.

Las cuatro partes están reunidas en un volumen en folio, pero cada una de ellas tiene paginación diversa.

[610] Todavía el Sr. D. Juan Martín Carramolino, en su _Historia de Ávila_ en tres volúmenes, impresa en 1873, prohija muchas de las fábulas del P. Ariz, por lo cual su obra ha de ser _caute legenda_.

[611] El ejemplar, acaso único, que del _Epílogo_ se conoce perteneció en Londres al canónigo Riego, de cuyos herederos le adquirió D. Pascual de Gayangos. El colofón dice así: «La presente obra fue impresa en Salamanca por el muy honrrado varon Lorenço de Lion de Dei, mercader e impresor de libros. Acabose a veynte y dos dias del mes de abril, año de mill e quinientos e dezinueve años, a pedimento de Juan Gallego, vecino de Avila, para el señor Gonçalo de Ayora, capitan e coronista de sus Altezas...».

Hay una reimpresión de Madrid, 1851, con un breve prólogo de Gayangos.