Part 16
[349] _En mareta_ es el movimiento de las olas del mar, cuando se empiezan a levantar con el viento. P. VEGA, 1, 10, 2: “Cuando se levanta mareta, claro está que menea y bambolea a los que están dentro”. _Licenc. Vidriera_: “Fatigan las maretas”. _Marete_ es casi lo mismo. _Diál. montería_, 11: “Las vueltas que da (el lebretón) con que muele a los galgos, las cuales llamamos los cazadores regates y maretes”. Y _mar-ot-ear_, en Córdoba lo tengo oído por huir y volver la res, defendiéndose con maña de los perros que la acosan.
[350] _Sayo vaquero_, vestido exterior para todo el cuerpo, atacado por una abertura atrás en lo que hace de jubón. Después lo usaron los niños y se llamaba sólo vaquero. LOPE, _Rim. Sagr._, f. 173: “El sayo vaquero | de color de nácar”.
[351] _Como los que curan_, los que se están curando y curtiendo en infusión de perfumes, de ámbar, etc.
[352] La gran sortija de los médicos era tan conocida como la de los Obispos. En éstos indica el desposorio de Cristo con su Iglesia; en aquéllos hubo de provenir de las virtudes curanderas que a las piedras se atribuían, y así en el anillo llevaban una bien grande.
[353] _De platicantes_, que practicaban curando o cuidando de las mulas de sus amos los médicos, por lo que los llama lacayos.
[354] _Cala_, la tienta del cirujano, con que va penetrando y tanteando lo hondo de la herida. Dice _de cala en parche, como de punta en blanco_, en el sentido etimológico de la segunda frase, que es el de apuntando al blanco, y así apuntando con la cala a la piel del herido o al parche de la herida.
[355] _Socrocio_, emplasto o pítima de color de azafrán, de _subcroceum_, _croceum_, de azafrán. BURG., _Gatom._, 1: “Que alguna vez el ocio | es de las armas cordial socrocio”.
[356] _Redomado_, que han pasado largo tiempo en redoma, y que es doblada, cautelosa, que se dijo del no manifestar claramente la intención, sino tenerla muy guardada, como en redoma. QUEV., _Tac._, 21: “Con una alcorzada y otra redomada”. Q. BENAV., 1, 147: “¡Pues y a unos bellacotes redomados!”
[357] _Pasacalles_ y pasacalle, música de la guitarra. _Tacaño_, 10: “Tocando un pasacalles, publicas en las costillas de cinco laudes (azotando)”. NAVARRETE Y RIVERA, _Esc. del danzar_: “Quisiera un baile nuevo...--¿Un pasacalle? | Eso es de azotados. | Dios me libre de bailes arriesgados”.
[358] _Tableteado_, tecleado o acción de teclear o tabletear con los dedos tomando el pulso.
[359] _Jara_, saeta o palo arrojadizo. _Quij._, 2, 23: “Que no la alcanzara una jara”.
[360] _Bote_, vaso de botica, y golpe arrojando o botando lanza, pica, pelota. NISENO, _Juev., 3_, _Cuar., 2_: “Desdeñando los acerados botes de las lanzas”.
[361] “a muerte”. (Edic. de Barcelona, 1635).
[362] _Erres_, la _R_, que significa _Récipe_ en las recetas, de donde se dijo _darle_ o _echarle un récipe_ por reprenderle, por lo amargas que solían ser las medicinas. A los delincuentes asaeteaba la Santa Hermandad en Peralvillo, junto a Ciudad Real.
[363] _Ana_, cifra con que los médicos denotan que sean de peso o partes iguales los ingredientes de una receta. Véase en “Clásicos Castellanos” mi edición de HITA, 1335. _Annás_, sumo sacerdote en Jerusalén, depuesto por Valerius Gratus para cuando Jesús murió; pero que todavía conservaba una preeminencia real y para los judíos era el único pontífice legítimo, aunque los romanos habían nombrado a su yerno Caifás. Al uno y al otro llevaron preso a Jesús, o al _Justo_ para que le condenasen.
[364] _Uncias_ u onzas, en las recetas, como se ve en el lugar citado del Arcipreste.
[365] _Buphthalmus_, planta llamada ojo de buey; _opopanax_, el zumo de la panacea, hierba silvestre llamada heraclio; _leontopétalon_, especie de col, cuya raíz, bebida en vino, es medicinal contra el veneno de las serpientes; _tragoriganum_, orégano cabruno; _potamogeton senos pugillos_, seis puñados de hierba potamogéton, que nace en lugares acuosos; _diacathalicon_, electuario hecho de cañafístola, ruibarbo, tamarindos, etc.; _petroselinum_, especie de perejil que nace entre las piedras; _scilla_, cebolla albarrana; _rapa_, nabo. En cuantas ediciones se han hecho de este _Sueño_ durante dos siglos se han apurado los desatinos al estampar tales nombres. Los manuscritos aún están más disparatados.
[366] “_El que no te conoce te compre._ Usamos deste refrán para encarecer las faltas que alguno tiene; tómase la metáfora de la cabalgadura que tiene tachas encubiertas, que si no es encubriéndolas y concertándose con el albéitar que no las diga, no se puede vender”. (S. BALLESTA.)
[367] _Elingatis_, de _elingere_, lamer; _catapotium_, píldora que se traga sin mascar; _clyster_, la ayuda, melecina o lavativa; _glans_ o _balanus_, cala, mecha que se hace con jabón, aceite, sal y otros ingredientes para exonerar el vientre; _errhinae_, medicina que se toma para estornudar.
[368] _Guillén Servén_; en _B_: _Guillén Cervén_.
[369] CORR., 550: “_Lo que va del c... al pulso._ (En lo que hay gran diferencia)”. Ídem, 200: _Lo que va del c... al pulso._ Ídem, 475: _Mucho va del c... al pulso._ Ídem, 335: _¿Qué tiene que ver el c... con el pulso?_
[370] _Avahándose_, llenándose de vaho los médicos de grandes barbas. HERR., _Agr._, 3, 3: “Y cuanto pro hace el estiércol a las raíces... tanto daño hace el humo dello al árbol avahando la flor”. VILLALVA, _Empres._, 2, 21: “Querría, pues, el demonio quitarle la lisura y buena tez y avahar si pudiese este espejo en que se mira Dios”.
[371] _Hedentina_, hedor fuerte y malo. HERR., _H. Ind. Dec._, 3, 2, 8: “Dormían entre los muertos y estaban en perpetua hedentina, de donde nació la peste, que acabó a muchos”.
[372] _Tienta_, hierro para tentar el cirujano la herida. TORR., _Filos, mor._, 2, 1: “Es también como la tienta del zurujano, que hurga la herida”.
[373] _Ajigotar_, hacer jigote o menuzos, desmenuzar.
[374] _Desconfían_, hacen desconfiar de _Santa Polonia_, abogada del dolor de muelas, factitivo.
[375] _Gatillo_, para arrancar muelas, y juega del vocablo.
[376] _Ellos_ (son), helos que entran.
[377] _Gratis data_, en plural neutro, de los dones y gracias espirituales.
[378] _Puntear_ la guitarra es pizcar las cuerdas; _rasgar_ o _rasguearla_, arrastrar los dedos por ellas.
[379] _Saltaren_, _chacona_, _folía_, varias tocatas, cantos y bailes de la época, en que entendían los barberos, como hasta poco ha.
[380] En _P B_: _en plata y oro._
[381] En _P B_: _sobajar una zalea._
[382] _Azuda_, noria para sacar agua.
[383] _De hilván_, seguidamente, hilvanando razones como en hilo seguido.
[384] _Calepino_ (Ambrosio), famoso autor del Diccionario en siete lenguas, a las cuales éstos añadían la suya.
[385] _Escampar_, aclararse el cielo nublado, dejando de llover. QUEV., _Jac_. 8: “Llueva cárceles mi cielo | diez años sin escampar”.
[386] _Secos_, que no chispean salivillas al hablar.
[387] _Tarabilla_, la cítola o tarara del molino, que golpetea y dícese del charlatán ser una tarabilla. (CORR., 607).
[388] _Espulgar_, examinar cuidadosamente, como quien se espulga. _Quij._, 2, 60: “Acudieron los bandoleros a espulgar al rucio y a no dejarle cosa de cuantas en las alforjas y la maleta traía”. _Diál. perr._: “Para recebir un criado, primero le espulgan el linaje”.
[389] _Sólo paz de la ambición_, dice el ejemplar de Pamplona de 1631; _Solapas de la ambición_, el de Barcelona, 1635, y todas las impresiones posteriores hasta la de don Aureliano.
[390] _Cosa y cosa_, o como en _P B_: _cosi y cosa_, o _cosicosa_, o _quisicosa_, o _cosillina_ en León, o _recosita_ en Segovia, es la adivinanza y enigma. BALT. VITOR., 2, 411: “Un enigma o cosicosa”. TIRSO, _Mari Hern._, 2, 10: “Ven acá, ¿qué es cosicosa, | que lo que adoro aborrezco, | lo que me pesa hallar busco, | lo que me abrasa es de yelo?”
[391] “(como vulgarmente se dice)”. (Edic. de Barcelona, 1635).
[392] “y díjome sin más ni más, con una voz muy seca y delgada” (_A_).
[393] _Trasijos_, de trasijado o estrecho de ijares, el de ijar que forma un hueco o hundimiento más o menos hondo. Quiere decir que hablaba cortando las razones, como el que va ijadeando, lo cual se hace hundiendo los ijares al alentar de cansado. D. MURILLO, _Juev. dom._, 4 cuar.: “Es un pobre, flaco, trasijado”. A. PÉREZ, _Ceniza_, f. 32: “Como el perro de buena raza, cuantos más palmos echa de lengua y más ijadeando va, es señal que por más suya lleva la presa”. _G. Alfarache_, 1, 2, 7: “Andando en este cuidado solícito, dándole mil trasijos”.
[394] _Ya sé, veo señas de la muerte, porque a ella nos la pintan_, imprimieron todos los ejemplares antiguos. Ibarra y Sancha: _Ya se ven señales_, etc., y así todos los modernos. El Ms. fija la verdadera lección, que adoptamos nosotros.
[395] “y en frailes, como se ve en la Cartuja”. (Ms. de la Bibl. Nacional y la edic. de Pamplona, 1631).
[396] “clérigos millares, teólogos muchos y letrados todos”. (Ms. ídem).
[397] _Din_, _din-ero_, contribuyendo a ello el sonsonete de la moneda menuda, que suena con _i_, y el de la gorda, que suena _o_, y así _din_, _don_ y _din dan_. _Bañ. Arg._, 1: “Como yo soy sacristán, | toco el din, el don y el dan”. Q. BENAV., 1, 56: “¿Quién la tañe?--La campana. |--¿Quién la canta?--El sacristán. | Din, dan, din, dan”.
[398] “tres enemigos del alma”. (Ms.).
[399] “Así que quien tiene el uno, tiene a todos tres”. (Ms.).
[400] “al otro el juicio, así me dijo la muerte”, etc. (Edición de Pamplona. 1631).
[401] _Minos_, el otro juez gentílico de los infiernos.
[402] “porque hasta agora”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).
[403] _No entrarle de los dientes adentro_, no gustarle, tenerle inquina a la cosa o persona. CORR., 562: “_No me entra de los dientes adentro; no me entró nunca, no me entrará._ (Dícese de uno que no se quiere bien)”.
[404] “cuarto, como bolo”. (Edic. de Barcelona, 1635). Acaso _cinca_, término del juego de bolos, cuando la bola no entra por la caja, cuando no va rodando, cuando no pasa por la raya, y al birlar, cuando no birla siete bolos y en otros lances, según ponen por condición los jugadores, en estos casos se pierden cinco rayas. Quiere decir que es marido y le sucedió mal con su mujer.
[405] “de otros diez” (_A_). Que a su mujer le sucederá doblemente mal, perdiendo diez rayas.
[406] “como siempre”. (Edic. de Barcelona, 1635).
[407] _Píramo y Tisbe_, etc. De todos estos amantes hablé en mi edición de _La Celestina_. A los portugueses llamaban _sebosos_ por lo amartelados, pegajosos y derretidos de amor; pero acaso primeramente de los _suevos_. ROSAL: “Los portugueses se llamaron sevosos, por suevosos, de los suevos, que sortearon con los alanos la parte occidental de España, y los alanos asentaron en Galicia y Asturias, los suevos en Portugal”.
[408] “obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como no tienen”, etc. (El Ms. y la edición de Pamplona, 1631). Así debe leerse el texto para que sea recto el sentido.
[409] “por quien se dijo: _Fugit impius, nemine persequente._--_Proverb._, XXVIII, 1”. (Ídem).
[410] Nació en 1469, y joven, siguió la corte, logrando colocación en la casa y familia del primer duque de Alba don Fadrique de Toledo, donde se distinguió en representaciones privadas: músico, poeta y cómico gracioso. Por junio de 1496 se publicó en Salamanca el _Cancionero de las obras de Juan del Encina_, colección importantísima para la historia literaria de aquel tiempo, en la cual se encuentran imitaciones y traducciones no infelices de Virgilio, romances de algún artificio, piezas dramáticas, verdaderos albores de nuestro teatro, y _El Arte de trobar_, lleno de noticias sumamente curiosas. Incluyó en el _Cancionero_ los _Disparates trobados_, que comienzan:
“Anoche, de madrugada, Ya después de mediodía”, etc.,
que cerca de tres siglos después en más de una ocasión parodió el autor de las _Fábulas literarias_, y, como los farsantes del siglo XVI los acomodasen en lugar de loa y entremés al aderezar las representaciones dramáticas, hiciéronlos populares en toda España y quedaron por proverbio en el vulgo. Véase Cejador, _Hist. Leng. y Liter. Cast._, I, 433. _Esteban._: “Mientras vos queréis ganar premios con vuestros disparates de Juan de la Encina”.
[411] _Pudrirse_, sentir demasiado males ajenos, como en el _Hospital de los podridos_, de _Cervantes_ (?).
[412] _Sacarle el ojo_, como _quebrarle el ojo_, es el mayor daño que se puede hacer a una persona. ZAMORA, _Mon. mist._, 3. Visit.: “Ella, la que pudo quebrar el ojo al demonio”. _G. Alf._, 2, 2, 1: “No pudo este filósofo... quebrarle los ojos con mayor golpe o pedrada que con llamarle hombre sin amigos”. _Mirones_: “Su madre, en lugar de consolarla, sacábale los ojos con los dedos”. A. PÉREZ, _Viern. dom._, 1 cuar, f. 271: “Toda Jerusalén, que a un grito le quería hundir y sacar los ojos porque llevaba aquella carga”.
[413] _Parates_, burlesco vocablo, quitado el _dis._
[414] CORR., 490: “_Haz bien y no cates a quién; haz mal y guárdate”._ (Con letras de oro había de estar escrito este refrán, digno de la nobleza y caridad española, que no le he visto en otra lengua. Haz bien y no cates a quién; la otra parte: haz mal y guárdate, aunque está en imperativo, por concordar con el primero, aquí es condicional, y quiere decir: si hicieres mal, guárdate, y debajo de esto, por la consecuencia del daño que se te seguiría, amonesta que no hagas mal, que así como del bien se coge fruto cierto, aunque se haga a los que no pensamos ver más, así también del mal se recibe castigo por caminos no pensados; es la razón que Dios está a la mira para premiar el bien y castigar el mal. Algunos escarmentados truecan las palabras y dicen: “Haz mal y no cates a quién; haz bien y guárdate”. Lo primero, según leyes del mundo, porque hay muchos que hacen mal y no son castigados, y se pasean libres hasta que lo pagan por juicio de Dios, y porque para hacer mal no son menester rodeos, y de suyo se está dicho que se deben guardar. Lo segundo, haz bien y guárdate, se dice con escarmiento y aviso, por ser tan ordinario recibir daño por hacer bien, de que hay muchos ejemplos cada día, como quien presta no cobra, si cobra, no tal, si tal, enemigo mortal; por fianzas, cuántos vemos perdidos y cuántas quejas de ingratitudes y malas correspondencias, y así amonesta al que hiciere bien, mire cómo le hace, y se abroquele para el daño como se fía para pagar; si da la mano a uno que se ahoga, désela de manera que se asegure primero, y tenga cuidado para que el otro no le lleve detrás de sí a lo hondo y se ahoguen entrambos)”. Deshace Quevedo refranes, riéndose irónicamente de ellos, como de los idiotismos en el _Cuento de cuentos_, “siendo contra el Espíritu Santo, que dice: _Si benefeceris, scito cui feceris, et erit gratia in bonis tuis multa_; si hicieres bien”, etc. (Edic. de Pamplona y el Ms.).
[415] CORR., 214: “_Ni teme ni debe._ (Dícese de un atrevido y arrojado y de un desvergonzado)”.
[416] SORAPAN, _Medic._, 14: “De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero”.
[417] _De los pescados, el carnero_, como el refrán. _De las aves, el lechón_, o _De las aves que vuelan, el cebón, el cerdo, el cochino_.
[418] _La presentada_, la regalada por otro.
[419] _Calvario_ de cruces, por los malos apodos que le colgaron. En _A_: _era calvo._
[420] “es muerte, y todos son Encinas”. (Todos los impresos. El manuscrito es únicamente quien dice _monte_).
[421] _Emparejó con. Vid. Núñ. Alba_, p. 96: “Cuando emparejó con nuestros escuadrones”. QUEV., _Tac._, 12: “Emparejando le saludé”. CÁCERES, _ps._ 49: “Emparejabas con el que más corría”.
[422] CORR., 107: “_El rey que rabió; y llevaba la manta arrastrando_”. Suele decirse _El rey que rabió por gachas_, o ser algo _del tiempo del rey que rabió por gachas_, queriendo indicar tiempo muy antiguo, cuando hasta los Reyes tenían desdichas y dificultades, lo cual es de todo tiempo. Es, pues, irónico el refrán, y no hay que buscar tal rey, pues siempre los habrá. _Gachas_ debe interpretarse por graves dificultades, como en vascuence suena y lo da a entender lo otro de _y llevaba la manta arrastrando_.
[423] _Visiones_, viejas y viejos que parecen fantasmas.
[424] _Carroña_, adjetivado por Quevedo, propiamente es substantivo: el cadáver a que acuden los buitres y grajos y lo dejan mondo en los huesos.
[425] CORR., 521: “_El rey Grillo_, _el rey Perico_, _el rey Mandinga._ (De mandinga, por reyezuelos)”. Úsase como el anterior, denotando mal tiempo, en que era rey un pobretón y para poco, lo cual confirma que _el que rabió por gachas_ ha de entenderse como declaré con Correas, de un rey que tuvo que sufrir desdichas. _Perico_ es diminutivo apocado y despectivo de _Pero_ o Pedro. Hay quien acude a Chilperico; pero eso es buscar ruidos de balde.
[426] _Bajar_, _mirar_, infinitivos, como imperativos (véase CEJADOR, _Lengua de Cervantes_, I, 214).
[427] “mal tiempo si sabe”, etc. (Ediciones de Pamplona, 1631, y Barcelona, 1635, y todos los impresos).
[428] CORR., 559: “_No dijera más Mateo Pico._ (A la cosa disparatada que dicen)”. Llamó así el pueblo al que disparataba por mucho hablar, por su _pico_, que es por lo que dice de él Quevedo que era _agudo_ y que _sin hacer_ más _cortesía_ metía su cucharón.
[429] PEDRO VEGA, _ps._ 6, 4, 2: “Los que apelan con las mil y quinientas aventuran tanta moneda como depositan, por ver su pleito en mejores manos”. H. SANTIAGO, _Juev. dom._, 1 cuar., f. 155: “Aunque vee tres sentencias conformes contra sí, apela con las mil y quinientas al último y supremo tribunal de la misericordia”. Eran las mil y quinientas doblas que depositaban para recurrir en última apelación judicial en una de las salas del Consejo de Castilla. (_Novís. Recopil._, l. 4, t. 5. l. 1).
[430] “que se rezumaba” (_A_); “coyunturas” (_A B_).
[431] “bullía en un hervor” (_A_).
[432] “nacido de un jigotado” (_A_).
[433] 1621 dice el Ms., copia muy antigua de lo que hasta fin de aquel año tenía bosquejado Quevedo. Sin número son las erratas que la desdoran por torpeza del amanuense, que no entendía los originales; pero debemos a toda ley reconocerla como utilísima para aclarar y fijar el texto de este Sueño, uno de los más estropeados por antiguos y modernos impresores.
[434] “el marqués de Villena? ¿No has oído”, etc. (El manuscrito).
[435] Don Enrique de Villena fué nieto del Marqués de Villena, primer Condestable de Castilla, y después Duque de Gandía, hijo del infante don Pedro de Aragón. Tuvo don Enrique por madre a doña Juana, hija bastarda del rey don Enrique III, y trabajó más en las ciencias que en las armas, afición natural que en vano contrariaron sus padres, queriéndole más caballero que letrado. La ignorancia, legislador universal, le trató con desdén; la envidia extendió que el Marqués supo mucho en el cielo y poco en la tierra; la malicia le disfamó con el vulgo y con todas las generaciones: le dió los nombres de estrellero y nigromante, haciendo aprender al vulgo que el Marqués dispuso que le picasen y convirtiesen en jigote y le encerrasen en una redoma para volver a segunda vida. Fué historiador y poeta y murió en Madrid de cincuenta años, a 15 de diciembre de 1434. Depositaron su cuerpo en el convento de San Francisco. (Fernán Pérez de Guzmán, _Generaciones y semblanzas_, cap. XXVIII).
[436] _Dijes_, _dij_ ó dije en singular: evangelios, relicarios, chupadores, campanillas y otras bujerías que ponen a los niños en la garganta, etc., para preservarlos de algún mal, divertirlos o adornarlos.
[437] “Sabe, dijo, que no fuí marqués de Villena, que ese título me da la inocencia: llamáronme don Enrique de Villena, fuí infante de Castilla; estudié y escribí”, etc. (El manuscrito). Pertenecióle el marquesado de Villena legítimamente; pero fué desheredado de él, quedando anulado su derecho por el mismo poder que se lo otorgara, aún en vida del agraciado con él, su abuelo don Alfonso de Aragón, disfrutándolo en tiempo de don Enrique dos Infantes de aquel reino. Llamóse él siempre, en son de protesta, _de Villena_, no usando nunca su apellido, así como su hija doña Isabel, que se llamó _de Villena_ (véase Felipe Benicio Navarro, en su edición del _Arte Cisoria_).
[438] Con motivo de esta quema bárbara, el bachiller de Cibdarreal escribió al autor de _Las Trescientas_: “No le bastó a don Enrique de Villena su saber para no morirse, ni tampoco le bastó ser tío del Rey para no ser llamado por encantador. Dos carretas son cargadas de los libros que dejó que al Rey le han traído; e porque diz que son mágicos e de artes non cumplideras de leer, el Rey mandó que a la posada de fray Lope de Barrientos fuesen llevados; e fray Lope, que más se cura de andar del Príncipe que de ser revisor de nigromancias, fizo quemar más de cien libros, que no los vió él más que el Rey de Marroecos, ni más los entiende que el Deán de Cidá Rodrigo; ca son muchos los que en este tiempo se fan dotos faciendo a otros insipientes e magos; e peor es que se fazan beatos faciendo a otros nigromantes”. (_Epístola_ 66). Sabido es que las _Cartas_ de Cibdarreal son apócrifas, pues se escribieron el siglo XVII. El mismo Barrientos, en su _Tratado de las especies de adivinanza_, dice al tratar del libro mágico del _Angel Raziel_: “Este libro es aquél que después de la muerte de don Enrique de Villena, tú, como rey christianissimo (era don Juan II), mandaste a mí, tu siervo et fechura, que lo quemasse a vuelta de otros muchos, lo cual yo puse en ejecución en presencia de algunos tus servidores, e puesto que aquéste fué et es de loar, pero por otro respecto en alguna manera es bueno de guardar los dichos libros, tanto que estuviessen en guarda e poder de buenas personas fiables”. La _Crónica de D. Juan II_ dice: “Fr. Lope miró los libros e fizo quemar _algunos e los otros quedaron en su poder_”.
[439] “estabas enterrado en San Francisco de Madrid; mas hoy me he desengañado”. (Ms.).
[440] “¿Hay paz en el mundo?” “Paz, respondí, universal. No hay guerra con nadie”. “¿Eso pasa? Torna a tapar, que en tiempo de paz mandarán los poltrones, medrarán los vicios, valdrán los ignorantes, gobernarán los tiranos, tiranizarán los letrados, letradeará el interés, porque la paz es enemiga (amiga) de pícaros. No quiero nada de allá fuera: bien estoy en la redoma. Vuélvome jigote”. Afligióme grandemente, porque empezaba ya a desmigajarse, y díjele: “Aguarda, que toda paz que no se hace con buena (voluntad) es sospechosa. Paz rogada, y comprada y pretendida es salsa y apetito para guerras. No hay para quién sea la paz; porque si los ángeles dijeron: _Pax hominibus in terra bonae voluntatis_, el sobrescrito de la paz viene a muy pocos de los que hoy viven en el mundo. Está para dar un estallido; todo se va revolviendo”. Con esto se sosegó y puesto en pie, dijo: “Con esperanzas de guerra saldré de aquí, porque la necesidad fuerza que los príncipes conozcan y diferencien al bueno del que lo parece. En la guerra se acaban las raposerías de la pluma y la hipocresía de los dotores, y se restaña el pujamiento de licenciados. Abre ahí; pero dime primero: ¿hay mucho dinero en España?”, etc. (Ms.). El penúltimo párrafo confirma haberse bosquejado la _Visita de los chistes_ en 1621, época en que terminaba la tregua de doce años con los holandeses y en que dominaba en todos los españoles el espíritu guerrero, por creer que dicha tregua y la paz que hubo en gran parte del reinado de Felipe III fueron origen de todos los males de la Monarquía. Rota la guerra en el mismo año y vistos los desastrosos resultados de ella, la opinión varió completamente, y Quevedo, al retocar su discurso, eliminó el párrafo.
[441] “Génova ha hecho unas sanguijuelas”, etc. (Ms. y edición de Pamplona, 1631).
[442] _Los ginoveses_, con sus cambios, recambios y demás mohatras, se llevaban todo el dinero de España.