Teatro selecto, tomo 4 de 4

Part 9

Chapter 93,903 wordsPublic domain

Aquí estaba Un poco ántes que se fuese.

MARI-NU.

A buscar á entrambas voy Con este papel.

D. TORIB.

Detente, Que ántes he de verle yo Que ellas.

MARI-NU.

¿Qué llama verle? Que aunque no importara nada, No le he de dar, por no hacerle Tan dueño de casa ya.

D. TORIB.

¿Qué va...

MARI-NU.

¿Qué?

D. TORIB.

Que de un puñete Te abollo sesos y toca?

MARI-NU.

¿Qué va que no es mayor que este?

_(Dale una puñada.)_

D. TORIB.

Los dientes debieron de irse, Pues he perdido los dientes.

MARI-NU.

_(A voces.)_ ¡Ay, que me matan! ¡Señores, Acudan á socorrerme!

D. TORIB.

Sólo me faltaba ahora Ser ella la que se queje.

MARI-NU.

¡Que me matan!

ESCENA V.

EUGENIA, CLARA, DON ALONSO, BRÍGIDA.—DON TORIBIO, MARI-NUÑO.

D. ALON.

¿Qué es aquesto?

CLARA.

¿Qué ha sucedido? ¿Qué tienes?

MARI-NU.

Don Toribio, mi señor, Colérico é impaciente, Porque no le quise dar Aqueste papel, que viene Para las dos, puso en mí Las manos.

LAS DOS.

¡Jesus mil veces!

D. ALON.

Por cierto, señor sobrino, Vuestro enojo, sea el que fuere, Es muy sobrado. ¡A criada De mis hijas desta suerte Se ha de tratar!

D. TORIB.

Vive Dios, Que soy yo...

D. ALON.

No hableis.

D. TORIB.

Quien tiene De qué quejarse...

D. ALON.

Ya basta. Dadme vos, dadme el billete; Que quiero ver la ocasion Que tuvo para ofenderse.

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Ay de mí, si fuese acaso De alguno de los ausentes!

CLARA.

_(Ap. á Eugenia.)_ Quiera el cielo que no sea Que algo de tus cosas cuente.

D. ALON.

_(Lee.)_ _Sobrinas mias, yo tengo balcon en que esta tarde veais la entrada de la Reina nuestra señora: el coche va por vosotras; que no dudo que mi primo..._

Ahora de nuevo vuelvo A enojarme y ofenderme De que escrúpulo haya habido En vuestro juicio. En aqueste, Doña Violante, mi prima, Hijas, os dice que quiere Que con ella vais adonde Veais la entrada excelente De la Reina, cuya vida El cielo por siglos cuente.— Tomad, lêdle vos; vereis Cuán necio, cuán imprudente Habeis pensado otra cosa; Que no quiero que se ausenten, Hasta que vos le leais.

D. TORIB.

Mostrad. _(Toma el papel.)_ Dice desta suerte: _(Lee.)_ _Sobrinas mias, yo tengo_ _Balcon..._ Tio, finalmente, ¿Hasta que yo lea, no han de ir?

D. ALON.

No.

D. TORIB.

Pues muy bien me parece; Que no irán de aquí á dos años.

D. ALON.

¿Por qué?

D. TORIB.

Porque no sé lêrle, Y esos habré menester Para aprenderlo.

D. ALON.

¿Que llegue A tanto vuestra ignorancia?

D. TORIB.

¿Pues qué defecto es aqueste? Como desos lêr no saben, Y lo saben todo. Esténse, Hasta que lo aprenda, en casa, Y entónces irán.

D. ALON.

Mal pueden, Si hoy es la entrada.

D. TORIB.

¿Habrá más De que la entrada se quede, Hasta que yo sepa lêr?

D. ALON.

Hijas, aquesto sucede Una vez en una edad: Verlo es justo. Brevemente Os poned los mantos, y id, _(Vase Brígida.)_ O pésele ó no le pese A Don Toribio; que yo, A causa de mi accidente, No saldré de casa, y basta Que vuestra voz me lo cuente, Cuando volvais.

CLARA.

A tu gusto Humilde estoy y obediente.

EUGENIA.

Si me das licencia á mí, Contigo es bien que me quede.

D. ALON.

No, hija, ambas habeis de ir.

_(Vuelve Brígida.)_

BRÍGIDA.

Aquí ya los mantos tienen.

CLARA.

Pónme, Mari-Nuño, el mio. (_Ap. á ella._ Toma, y lo que digo advierte.)

_(Dala un papel, y habla bajo con ella.)_

EUGENIA.

_(Ap.)_ Sola esta vez salgo triste, Porque alguno no me encuentre Destos dos necios amantes.

CLARA.

_(Ap.)_ Sola esta vez salgo alegre, Por si en las fiestas, por dicha, A este caballero viese.

MARI-NU.

_(Ap. á Clara.)_ Ve segura, y fía de mí.

D. TORIB.

_(Ap.)_ Aunque desairado quede, Me huelgo, que quedo en casa, Éntre la Reina ó no éntre, Por si puedo averiguar A mis solas esta fuerte Sospecha, que en vivos celos Amor en el alma enciende. _(Vanse.)_

* * * * *

_Sala en casa de Don Félix._

ESCENA VI.

DON FÉLIX, HERNANDO.

HERNAN.

¿Sin ver la fiesta te vienes, Señor, hasta casa?

D. FÉLIX.

Sí, Que no hay fiesta para mí Donde no hay gusto.

HERNAN.

¿Qué tienes, Que estás tan triste, señor?

D. FÉLIX.

¿Qué más tu lengua quisiera De que yo te lo dijera?

HERNAN.

Ya me has dicho que es amor, Con sólo eso.

D. FÉLIX.

¿Por qué?

HERNAN.

Porque obligarte á callar, Sólo puede ser estar Enamorado.

D. FÉLIX.

No sé Cómo te diga que sí, Y que una rara belleza Es causa de mi tristeza: Tan imposible, que ví En el primero deseo El primero inconveniente.

HERNAN.

¿Cómo?

D. FÉLIX.

A quien Don Juan ausente Ama, y á Don Pedro veo Venir siguiendo, es la dama Que mi libertad robó; Y aunque siempre he de estar yo De la parte de mi fama, Aun no estriba mi cuidado En esta especie de celos, Sino que de sus desvelos Uno y otro me han fiado El secreto; de manera, Que obligado á embarazar Su empeño estoy, y á callar.

ESCENA VII.

MARI-NUÑO, _en la calle_.—DON FÉLIX, HERNANDO.

MARI-NU.

_(Llamando por una reja.)_ Señor Don Félix.

D. FÉLIX.

Espera. ¿A quién han llamado?

MARI-NU.

A vos.

D. FÉLIX.

¿Pues qué es lo que me mandais?

MARI-NU.

Doña Eugenia, que leais Aqueste papel, y adios.

_(Arrójale un papel y vase.)_

D. FÉLIX.

_(Lee.)_ _Agradecida al aviso que me disteis, he empezado ya á obedeceros; y para ejecutarlo mejor, me importa hablaros. Venid esta noche, que yo os estaré aguardando. El cielo os guarde._

¿Quién vió confusion más fiera, Puesto que ni ir ni dejar De ir puedo ya excusar?

ESCENA VIII.

DON JUAN.—DON FÉLIX, HERNANDO.

D. JUAN.

_(Ap. al salir.)_ ¡Cielos! ¿qué haré?

HERNAN.

_(Ap. á su amo.)_ Considera Que viene Don Juan aquí.

D. FÉLIX.

¿Si vió arrojar el papel?

HERNAN.

No.

D. JUAN.

_(Ap.)_ ¡Qué sospecha tan cruel!

D. FÉLIX.

Don Juan, pues ¿qué haceis aquí? ¿No sois de fiestas?

D. JUAN.

No sé Lo que os diga...

D. FÉLIX.

_(Ap.)_ ¡Muerto quedo!

D. JUAN.

Que ni hablar ni callar puedo.

D. FÉLIX.

¿Callar ni hablar?

D. JUAN.

Sí.

D. FÉLIX.

¿Por qué?

D. JUAN.

Porque os ofendo en hablar, Y en callar me ofendo á mí: Con que es preciso que aquí No pueda hablar ni callar.

D. FÉLIX.

No os entiendo.

D. JUAN.

Yo tampoco; Mas si entenderme quereis, Como licencia me deis (Propia dádiva de un loco), Diré el dolor que me aqueja.

D. FÉLIX.

Sí doy. (_Ap._ ¡Empeño cruel!)

D. JUAN.

Pues enseñadme un papel Que os dieron por esta reja.

D. FÉLIX.

Sólo eso en el mundo hubiera, Siendo quien somos los dos, Que yo no hiciera por vos; Y no haciéndolo, quisiera Que el crédito de mi fe Os debiese crêr de mí Que soy vuestro amigo.

D. JUAN.

Así Lo creo; mas ¿no podré (Viendo que habeis excusado, Con pretexto de otro honor, Ser tercero de mi amor, Y que habiéndome llamado Eugenia en el coche ahora, Muy enojada me diga Que ni la vea ni siga Mas), no podré (¿quién lo ignora?) Entrar en temor de que Vuestra excusa y su crueldad Nacen de otra novedad? Y más viendo que llegué A tiempo que daros ví Por esa reja un papel, Y que los secretos dél Tanto recatais de mí, Que turbado le escondais, Habiendo yo el nombre oido De Eugenia, y que ella ha sido La que os dice que leais.

D. FÉLIX.

_(Ap.)_ ¡Válgame el cielo! ¿Qué haré? Que el papel me llama á mí, Y si me disculpo aquí, A Don Pedro culparé.

D. JUAN.

¿Qué me respondeis?

D. FÉLIX.

Ya os tengo Respondido con saber Que soy, Don Juan, y he de ser Amigo, y callar prevengo.

D. JUAN.

Confieso que sois mi amigo, Y que vuestro huésped soy; Pero el empeño en que estoy, Vos le sabeis: y así, os digo Sólo que me aconsejeis En este lance, por Dios. ¿Qué hicierais conmigo vos?

D. FÉLIX.

Aunque contra mí teneis Alguna razon, si yo En el empeño me viera, Que erais mi amigo creyera, Y no os apurara.

D. JUAN.

No Es tan fácil de tomar Como de dar un consejo, Y así de admitirle dejo, Volviéndôs á suplicar Que me enseñeis el papel.

D. FÉLIX.

Si otra causa no tuviera Que la vuestra, yo lo hiciera.

D. JUAN.

Pues ¿hay otra causa en él Más que ser suyo y venir A vuestra mano?

D. FÉLIX.

Sí hay, Pues la causa que le tray Es la que no he de decir.

D. JUAN.

¿No fiais de mí un secreto?

D. FÉLIX.

Sí, mas no aqueste.

D. JUAN.

Mirad Que puede nuestra amistad Dilatar en mí el efeto De verle, mas no excusalle.

D. FÉLIX.

Pues mirad cómo ha de ser, Porque no le habeis de ver.

D. JUAN.

Saliéndonos á la calle.

D. FÉLIX.

Guiad donde quisiereis vos, Que á guardarle estoy dispuesto. _(Vanse.)_

* * * * *

_Calle._

ESCENA IX.

DON PEDRO, _que se encuentra con_ DON FÉLIX, DON JUAN Y HERNANDO, _al salir de la casa_.

D. PED.

¡Don Juan, Don Félix! ¿qué es esto? ¿Dónde vais así los dos?

D. FÉLIX.

Paseándonos vamos.

D. PED.

No Es la deshecha bastante A desmentir el semblante; Y habiendo llegado yo A tiempo que ya empuñadas De ambos las espadas ví, No habeis de pasar de aquí.

D. JUAN.

Prevenciones excusadas Son las vuestras, vive el cielo.

HERNAN.

No son, que mi amo y Don Juan A reñir, Don Pedro, van.

D. FÉLIX.

Calla, pícaro. _(Vase Hernando.)_

D. PED.

¿Qué duelo Hay, que entre amigos lo sea Que no se pueda ajustar, Félix, ántes de llegar Al último trance? Vea Yo que haceis esto por mí, Y sepa la causa.

D. FÉLIX.

Yo No he de decirla, que no Me está á mí bien.

D. JUAN.

A mí sí, Que no quiero que se diga Que sobre la obligacion De huésped, es sinrazon La que á este trance me obliga. Y pues que sois caballero, Que nos dejaréis reñir, La ocasion he de decir...

D. FÉLIX.

No direis; porque primero Yo...

D. PED.

Tened.

D. FÉLIX.

_(Ap.)_ ¡Oh quién pudiera Su discurso suspender!

D. JUAN.

Que quiero con vos hacer Lo que con otro no hiciera. Yo, Don Pedro, he fiado De Don Félix que estoy enamorado De una dama; y habiéndome valido Dél, no sólo[3] ayudarme ha pretendido, Pero contra su honor, contra su fama, Sé que festeja aquesta misma dama. Ved si es justa mi queja, Pues dándole un papel por esta reja...

[3] No solo _no_ ha pretendido ayudarme.

D. PED.

_(Ap.)_ ¡Qué es lo que escucho, cielos!

D. JUAN.

Oí (que oyen mucho contra sí los celos) Que dijo la tercera Que el dueño suyo Doña Eugenia era. Su nombre dije, poco habrá importado El haberla nombrado, Siendo quien sois.

D. FÉLIX.

_(Ap.)_ Con nuevas penas lucho.

D. PED.

Esperad, que no importa, sino mucho, Porque aquese desvelo Me toca á mí con ambos, ¡vive el cielo! Con vos, pues habeis sido De Eugenia amante, que es la que he seguido; Y con él, pues de vos á oir he llegado Que está Don Félix de ella enamorado: De suerte que en los dos vengar prevengo La razon que teneis y la que tengo.

D. JUAN.

Si vos os declarais de Eugenia bella Amante, cuando yo muero por ella, Ya con vos es mayor empeño el mio, Pues ya son dos de quien mis penas fío, Y dos los que me ofenden.

D. FÉLIX.

Dos son tambien los que agraviar pretenden Mi amistad, presumiendo Que, siendo yo quien soy, á ambos ofendo, Cuando en mi valor hallo Que al uno por el otro su amor callo, Y excusar el empeño solicito, Pasando la fineza á ser delito.

D. JUAN.

¿Fineza es, cuando impío...

D. PED.

Cuando ingrato...

D. JUAN.

Con falsa fe...

D. PED.

Con fementido trato...

LOS DOS.

Ofendeis mi amistad?

D. FÉLIX.

Oidme primero, Pues á los dos satisfacer espero.

D. JUAN.

Pláticas acortemos, Y puesto que tenemos Nuestro duelo empezado, Venid conmigo.

D. PED.

Habiendo yo llegado A tiempo que he sabido Que los dos me ofendeis, ¿cómo he podido Dejar de ir con los dos?

D. FÉLIX.

Y ¿cómo puedo Yo dejar que los dos con tal denuedo Presumais que traidor puedo haber sido?

LOS TRES.

De ambos está ofendido Mi valor.

D. FÉLIX.

Por mi honor volver espero.

D. JUAN.

Calle la lengua pues, y hable el acero.

_(Riñen los tres.)_

ESCENA X.

DON ALONSO, DON TORIBIO.—DON FÉLIX, DON JUAN, DON PEDRO.

D. TORIB.

_(Dentro)_ ¡Pendencia hay á la puerta de mi casa!

_(Salen Don Alonso y Don Toribio con espadas desnudas.)_

D. ALON.

¿Cómo entre tres amigos eso pasa?

D. JUAN.

Guárdeos Dios, que ya el duelo está acabado.

_(Vase.)_

D. ALON.

Esperad, porque habiendo yo llegado, Ofendeis mi valor...

D. PED.

Nada esto ha sido. (_Ap._ Seguir quiero á Don Juan, pues ya se ha ido.)

_(Vase.)_

D. TORIB.

Tenedlos, tio; que para ajustarlo, Sobre mi ejecutoria han de jurarlo. Aguardad; que ya vengo, Miéntras voy á sacarla; que la tengo Metida en las alforjas, como vino, Porque no se me ajase en el camino.

D. ALON.

Merezca yo saber qué furia airada Os ha obligado aquí á sacar la espada.

D. FÉLIX.

Nació esta competencia Sobre una diferencia Que en el juego los tres hemos tenido; Y habiendo vos venido A tan buena ocasion, no fuera justo Que entre amigos durara este disgusto. Perdonadme, señor, y dad permiso Que los siga.

D. ALON.

Será muy cuerdo aviso. Id, Don Félix, con Dios, que sabe el cielo Que siento no cumplir hoy con el duelo, Habiéndome aquí hallado.

_(Vase Don Félix.)_

(_Ap._ Pero es tal mi cuidado, Que no éntre Don Toribio en mi sospecha, Que más con él me importa la deshecha.)

_(Vanse.)_

* * * * *

_Cuarto de Eugenia en casa de Don Alonso._

ESCENA XI.

DON TORIBIO, _muy preocupado, trayendo á_ DON ALONSO _de la mano_.

D. ALON.

¿De qué tan pensativo Habeis quedado?

D. TORIB.

Imaginando vivo, Si nuestra solariega sangre acierta En que riñendo, tio, á nuestra puerta, Se vayan atufados Sin ir los dos muy bien descalabrados, Y áun los tres.

D. ALON.

¡Qué notable desvarío! Pues ¿qué nos toca su disgusto?

D. TORIB.

¡Ay, tio! ¡Si hablara yo!...

D. ALON.

¿De qué es el sentimiento?

D. TORIB.

De mucho.

D. ALON.

Pues hablad.

D. TORIB.

Estadme atento. Cuando yo iba á buscar fílis Y fuisteis vos á traerme, Desengañado de que Burla de mi prima fuese, Siendo hablilla que las damas Decir por donaire suelen; Al volver á casa, oimos Voces, diciendo impaciente Clara que un hombre habia en ella.

D. ALON.

Es verdad, y yendo á verle, No le hallamos, aunque toda La anduvimos.

D. TORIB.

Pues de aquese Exámen que en ella hicimos Todo mi dolor procede, Todas mis penas se causan, Y todos mis celos penden.

D. ALON.

¿Por qué?

D. TORIB.

Fáltame el aliento, La voz duda, el labio teme... Porque como no dejamos Nada por ver diligentes, Detrás de la cama (¡ay triste!) De Eugenia...

D. ALON.

_(Ap.)_ ¡Cielos, valedme!

D. TORIB.

Ví...

D. ALON.

¿Qué? ¿Al hombre?

D. TORIB.

¡Mas nonada! ¿Verle y no darle la muerte? ¿No bastó ver...

D. ALON.

Proseguid.

D. TORIB.

Una clara seña, un fuerte Indicio de que á deshora En el cuarto salga y éntre?

D. ALON.

Ved, sobrino, qué decís: No algun engaño os empeñe A decir...

D. TORIB.

¿Cómo que engaño, Si lo ví más claramente Que cinco y cinco son diez, Y diez y diez serán veinte?

D. ALON.

Pues ¿qué visteis?

D. TORIB.

Una escala Que Eugenia escondida tiene.

D. ALON.

¿Escala escondida?

D. TORIB.

Sí, Y de hartos pasos, con fuertes Cuerdas y hierros atada.

D. ALON.

¡Vive Dios, si verdad fuese, Que habia!...

D. TORIB.

¿Cómo verdad, Si sólo porque la vieseis, Os traigo aquí, cuando solo Está el cuarto? Un punto breve Esperáos: vereis cuán presto Aquí la mirais patente. _(Vase.)_

D. ALON.

¡Ay de mí! No en vano, cielos, Previne ausentar prudente De la corte á Eugenia. Pero Si ya Don Toribio tiene Tan vivas sospechas, ¿cómo Es posible que la llave? Pues ya...

_(Vuelve Don Toribio con un guardainfante.)_

D. TORIB.

Mirad si es verdad... Con más de dos mil pendientes De gradas, aros y cuerdas.

D. ALON.

¡Necio, loco, impertinente! ¿Esa es escala?

D. TORIB.

Y escala Que si se desdobla, debe Poderse escalar con ella, Segun las revueltas tiene, La torre de Babilonia. Esto es para quien lo entiende. No la sé armar.

D. ALON.

¡Vive Dios, Que no sé cómo consiente Mi cólera no deciros Mil pesares! porque ese Es guardainfante, no escala.

D. TORIB.

¿Guarda... qué?

D. ALON.

¡Qué impertinente! Guardainfante.

D. TORIB.

Peor es eso Que esotro. ¿Qué infante tiene Mi prima, que este le guarde?

D. ALON.

Hablar con vos es hacerme Perder el juicio. No entienda Aquesto nadie: volvedle Donde estaba, y estimadme, Bárbaro, y agradecedme Que no os digo mil locuras. _(Vase.)_

D. TORIB.

Escalado seas mil veces, Guardainfante de mi prima, Quienquiera que fuiste y fueses: ¡Bueno me han puesto por tí De bárbaro impertinente!... Y hasta saber el oficio Que en cas de mis primas tienes, No he de parar.

_VOCES._

_(Dentro.)_ Pára, pára.

D. ALON.

_(Dentro.)_ Pues que ya mis hijas vienen, Poned luces en su cuarto.

ESCENA XII.

MARI-NUÑO.—DON TORIBIO.

MARI-NU.

¡Ay de mí! que en él hay gente. ¿Quién es?

D. TORIB.

Yo soy, que no es nadie.

MARI-NU.

¿Qué haces aquí desta suerte, Con aquese guardainfante?

D. TORIB.

Aquí, si saberlo quieres, Me estaba pensando cosas...

MARI-NU.

Sitio habrá donde las pienses. Suelta, y mira no te hallen Aquí dentro cuando lleguen, Que ya vienen.

D. TORIB.

Mira tú No me obligues á que vengue El pasado mojicon.

MARI-NU.

Mejor será, si lo adviertes, No quieras que te dé otro.

D. TORIB.

¿Qué va que no es mayor que este?

_(Dala una puñada.)_

¡Ay, que me han muerto! ¡Señores, Acudid á socorrerme! ¡Ay, que me matan!

ESCENA XIII.

EUGENIA, CLARA, DON ALONSO, BRÍGIDA.—DON TORIBIO, MARI-NUÑO.

D. ALON.

¿Qué es esto?

CLARA.

¡Qué voces!

EUGENIA.

¿Qué ruido es este?

D. TORIB.

Mari-Nuño, mi señora, Estando en este retrete, Porque la dije no más Que buenas noches tuviese, Puso las manos en mí.

MARI-NU.

Mas me dijo...

_(Ap. á Don Alonso, oyéndolo Don Toribio.)_

Pues pretende Que le favorezca yo, Porque dice que no quiere Señora de guardainfante, Y trae por testigo este, De quien está haciendo burla.

D. TORIB.

¡Qué testimonio tan fuerte!

MARI-NU.

_(Ap.)_ A un traidor dos alevosos.

D. ALON.

_(Ap. á Mari-Nuño.)_ Advertid vos que no lleguen. A entender nada las dos, _(Ap. á Don Toribio.)_ Que de vuestras sencilleces, O ignorancias ó locuras, Estoy cansado de suerte... Pero hablemos de otra cosa, No sean delirios siempre.

_(A las damas.)_

¿Cómo en la fiesta os ha ido?

EUGENIA.

Como á quien viene, señor, De ver el triunfo mayor Que nuestra España ha tenido Desde que su monarquía A ser la mayor llegó.

D. ALON.

Ya que no lo he visto yo, De algun consuelo sería Oirlo de las dos aquí.

EUGENIA.

Yo, señor, te contaré Lo que me acuerdo. (_Ap._ Veré Si desvelar puedo así La pena en que me ha tenido La competencia cruel Que vió Clara en su papel.)

CLARA.

_(Ap. á Mari-Nuño.)_ ¿Viste á Félix?

MARI-NU.

Y advertido, No dudo que venga.

CLARA.

Pues Véle á abrir.

MARI-NU.

¿Cómo, si aquí Todos están?

CLARA.

Mira, así. (_A su padre._ Como atento nos estés, Lo que ella olvide, señor, Yo acordárselo pretendo.)

_(Ap. á Mari-Nuño.)_

¿Entiéndesme?

MARI-NU.

Ya te entiendo.

EUGENIA.

Oirás la fiesta mayor Que habrás oido en tu vida.

CLARA.

Y vos oid tambien.

D. TORIB.

¿Pues no?

CLARA.

_(Ap. á Mari-Nuño.)_ Vé por él, miéntras que yo Les doy con la entretenida.

_(Vase Mari-Nuño.)_

ESCENA XIV.

DON ALONSO, CLARA, EUGENIA, DON TORIBIO, BRÍGIDA.

EUGENIA.

Llegó el dia que trocando La divina Marïana En felices posesiones Perezosas esperanzas, De Madrid amanecieron, Para su dichosa entrada, En felices aparatos Cubiertas calles y plazas. Todas las vimos, porque Transcendiendo por las vallas Fingidas de jaspe y bronce, Llegamos adonde estaba En el Prado un arco excelso Que á las nubes se levanta.

CLARA.

Aquí en el nacional traje Madrid de su antigua usanza, Esperó á su nueva Reina, Vestida de blanco y nácar; Y para significar De sus afectos las ánsias Con que liberal quisiera Poner el mundo á sus plantas, Ya que no la puso el mundo, Puso, por lo ménos, tantas Significaciones dél, Que en este arco y los que faltan Representó de sus cuatro Partes las coronas várias Que en él amante la ofrece Quien la mereció monarca; Y así esta parte fué Europa, Como principal estancia, Donde sus imperios tienen Las demas por tributarias.

EUGENIA.

Querer pintar que en él vimos En casi vivas estatuas A Castilla y á Leon, Por los reinos; Alemania Por la cuna, y por la fe De la religion á Italia, Sin otras muchas señales, Imposible es ya, pues basta Que en este arco y los demas Apelemos á la estampa, Cuando lo expliquen sus letras Latinas y castellanas.

CLARA.

Solo por mayor diremos Que á las cuatro dilatadas Partes del mundo, en quien tuvo Dominio el planeta de Austria, Correspondieron los cuatro Elementos, siendo en claras Significaciones, doctos Reversos de sus fachadas: Y así á Europa se dió el aire, Por ser en quien más templadas Sus influencias se gozan Dulces, süaves y blandas.

EUGENIA.

Y como del aire es El águila remontada Emperatriz, cuyo nido Favorable aspira el aura, El águila coronó Este elemento, adornada De jeroglíficos que Todos del aire se sacan.

CLARA.

A esta puerta pues, la Villa (La ceremonia acabada Del besamano) empezó (Haciendo al compas la salva, No sólo de los clarines, Las trompetas y las cajas, Sino de la voz del pueblo, Que es la más sonora salva) A caminar con el palio, Con tanto aplauso, con tanta Majestad, que no se vió En términos de vasalla Nadie con más causa humilde, Ni soberbia con más causa.

EUGENIA.

De aquí pues á la carrera De San Jerónimo pasa, Donde no ménos vistoso La recibió el triunfo de Austria.

CLARA.

De sesenta y dos coronas Que en la India rinden á España Feudo, los bultos de algunas Significaron las ánsias De servir su buena Reina Con dones y empresas cuantas Mide este imperio al Oriente, Donde su poder alcanza.

EUGENIA.

Y como Asia es la mayor Parte del mundo, que abraza Gánges, Nilo, Eufrates, Tígris, Señora de tierras tantas, Fué su elemento la tierra, En quien se vió coronada La melena del leon, Como su mayor monarca.

CLARA.

Llegó pues el Sol, del Sol A la Puerta, en cuya estancia África en el triunfal arco, A vista suya se planta. Y así, todas sus pinturas Fueron las fuerzas y plazas Que España en África goza, Desde que dos reinas santas, Política una en Madrid, Victoriosa otra en Granada, Arrancaron las raíces Desta venenosa planta. A África correspondiendo El fuego, ó por su abrasada Libia, ó porque ha de ser hoy La Puerta del Sol su estancia, El sol, planeta de fuego, Entre pirámides altas Se vió colocado, bien Como exaltado en su casa.

EUGENIA.

Siguióse la Platería, De tal manera adornada, Que sólo un arte tan noble Así pudiera ilustrarla; Pues casi desde este arco Se corrieron dos barandas De bichas y de columnas, Que empezándose desde altas Pirámides, prosiguieron, Hasta que en otras rematan, Poblando sus corredores, Por una y por otra banda, Aparadores cubiertos De diamantes, oro y plata.

CLARA.

La América en otro arco A Santa María estaba, En cuyo templo el fiel culto El _Te Deum laudamus_ canta Fueron divinas empresas Cuantas dió el agua á sus aras, Siendo perennes milagros Manzanares y Jarama.

EUGENIA.