Part 8
¿Habrá desdicha mayor? ¿Que no me baste el no amar, Para saberme librar De impertinencias de amor? ¿Qué haré entre uno y otro amigo, Que cada uno en su esperanza Hace de mí confianza? Pues nada enmendar consigo, Viendo tan cerca á los dos De la dama, ¿qué podré De mi parte hacer? No sé Que haya medio, vive Dios, Si ya no es que á ver alcance Que las damas solas son Las que en cualquier ocasion Hacen bueno ó malo el lance. Mas ¿cómo podré atrevido Hablar en materia tal A una mujer principal, Ni darme por entendido? Cara á cara he de saber Si á los dos quiso ó no quiso; Pero hasta dar el aviso, Un papel lo podrá hacer; Que á su opinion no se atreve Quien por salvar su opinion, La advierte de una ocasion. Ahora falta quien le lleve... Pero ¿ha de faltarme modo, Sin que lo llegue á fiar De otro, de poderle dar? Ahora bien, salir á todo Me toca, haciendo testigos Los cielos, que aventurar Yo un empeño, es por sacar De otro empeño á dos amigos. _(Vase.)_
* * * * *
_Sala en casa de Don Alonso._
ESCENA XI.
EUGENIA, CLARA, BRÍGIDA, MARI-NUÑO.
CLARA.
Ten, Mari-Nuño, este manto. ¡Oh quién en casa tuviera Capellan, para no ir fuera, Y más á concurso tanto!
EUGENIA.
Mucho me holgara venir Ahora de buen humor, Para poder con mejor Título que tú, decir: ¡Quién la parroquia tuviera Diez leguas, para tener Más que andar y más que ver!
MARI-NU.
Aténgome á la primera.
BRÍGIDA.
Yo á la segunda.
MARI-NU.
¿Por qué?
BRÍGIDA.
Porque no he visto en mi vida Escrupulosa aturdida, Que al primer lance no dé De ojos. _(Vanse Mari-Nuño y Brígida.)_
ESCENA XII.
DON ALONSO; DON TORIBIO, _que se queda á la puerta_.—CLARA, EUGENIA.
D. ALON.
En tu cuarto espera, Que yo la llegaré á hablar.
D. TORIB.
Sí haré. (_Ap._ Desde aquí escuchar Lo que responde quisiera.) _(Quédase al paño.)_
D. ALON.
(_Ap._ Saber que á Eugenia eligió Ha sido ventura extraña: Llévesela á la montaña, Porque lo ménos que yo En la corte he menester, Es una hija discreta, Retórica ni poeta, Y no de mal parecer.) Eugenia, yo vengo á hablarte; No tienes, Clara, que irte; Que albricias he de pedirte _(A Eugenia.)_ Del pésame que he de darte. _(A Clara.)_
EUGENIA.
¿Albricias á mí, señor?
CLARA.
¿Pésame, señor, á mí?
D. ALON.
Pésame y albricias, sí.
LAS DOS.
¿De qué?
D. ALON.
Efectos son de amor. Don Toribio, enamorado, Me ha dicho cuánto desea Que Eugenia su mujer sea;— Y aunque ponerte en estado A tí, por ser la mayor, _(A Clara.)_ Primera obligacion era, Él elige de manera, Que del gozo y del dolor, Pésame tuyo á ser pasa.— Hoy tu parabien, por ver _(A Eugenia.)_ Que pierdes, y ganas, ser _(A las dos.)_ La cabeza de tu casa.
CLARA.
Aunque pérdida es penosa, Yo estimo que el bien posea Eugenia, para que sea Mi hermana la venturosa, Feriando el pesar á precio Del parabien que la doy. Gócesle mil años. (_Ap._ Hoy Sólo hizo gusto el desprecio.) _(Vase.)_
ESCENA XIII.
DON ALONSO, EUGENIA; DON TORIBIO, _oculto_.
D. TORIB.
_(Ap. al paño.)_ ¡Qué triste va de perderme La escudera de su hermana! Veamos ella qué ufana Responde de merecerme.
EUGENIA.
_(Ap.)_ Esto solo me faltaba Que añadir (confusa estoy) A las novedades de hoy.
D. ALON.
¿Qué me respondes? Acaba De dudar.
EUGENIA.
Que agradecida Una y mil veces, señor, Rindo por tanto favor A tu obediencia mi vida. Que aunque no me toca á mí Elegir, pues no he de hacer Nunca más que obedecer, Haré mal, si viendo en tí Gusto, en mi primo amor fiel, No respondo agradecida... (_Ap._ ¡Mal haya mi alma y mi vida, Si me casare con él!)
D. ALON.
No en vano esperaba yo De tu mucho entendimiento, Eugenia, ese rendimiento.
D. TORIB.
_(Ap.)_ Yo tambien.
D. ALON.
Él esperó En su cuarto, y ganar quiero Con él las gracias tambien. _(Vase.)_
D. TORIB.
_(Ap.)_ Que á mí las gracias me den, Será más razon.
EUGENIA.
Hoy muero, Pues tras mis penas, he sido Objeto de un ignorante.
ESCENA XIV.
DON TORIBIO, _que sale de donde estaba_.—EUGENIA.
D. TORIB.
(_Ap._ ¡Que airoso sale un amante, Cuando está favorecido!) Sea muy enhorabuena El ser, prima, tan dichosa, Que merezcais ser mi esposa.
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¡Esto faltaba á mi pena!
_(Vuelve la espalda.)_
D. TORIB.
¿Por qué adorándome...
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¡Ay Dios!
D. TORIB.
Me desadorais?
EUGENIA.
Porqué, Si ántes con mi padre hablé, Ahora he de hablar con vos. Señor Don Toribio, yo, Por no responder aquí Resuelta á mi padre, di Una palabra, que no He de cumplir, si supiera Perder mil veces, rendida A sus enojos, la vida. Y siendo desta manera Que no he de casar con vos, De la eleccion desistid Que habeis hecho, y advertid Que estamos solos los dos: Y si de lo que aquí os digo, Algo á mi padre decís, He de decir que mentís.
D. TORIB.
¿Cómo se habla eso conmigo, Escudera de mi casa, Ingrata, desconocida, Falsa, aleve y fementida?
EUGENIA.
No deis voces; que esto pasa Entre los dos, y no es, no, Para que salga de aquí.
D. TORIB.
¿Vos no sois mi prima?
EUGENIA.
Sí.
D. TORIB.
¿No soy vuestro esposo?
EUGENIA.
No.
D. TORIB.
Decidme, ¿no soy galan?
EUGENIA.
No lo dudo.
D. TORIB.
¿Y entendido?
EUGENIA.
¿Pues no?
D. TORIB.
¿Hidalgo?
EUGENIA.
Cierto ha sido.
D. TORIB.
¿Airoso?
EUGENIA.
Mucho.
D. TORIB.
¿Y amante?
EUGENIA.
Tambien.
D. TORIB.
Pues de mis cuidados ¿En qué estriban los desvelos?
EUGENIA.
Preguntádselo á los cielos, A los astros y á los hados, Que no inclinan mi albedrío.
D. TORIB.
Pues en algo está el busílis.
EUGENIA.
En que vos no teneis fílis Para ser esposo mio. _(Vase.)_
ESCENA XV.
DON TORIBIO.
D. TORIB.
¿Cómo que fílis no tengo? ¿Tal á un hombre se le dice, Que tiene un solar con más De tantísimos de fílis, Que no hay otra cosa en él, Por do quiera que se mire, Sino fílis como borra? Que aunque yo qué es no adivine, Bien lo puedo asegurar; Pues siendo algo que sea insigne, Es preciso que no deje De estar allá entre mis timbres. ¡A mí, que fílis no tengo! ¿Esto los cielos permiten? ¿Esto consienten los hados? Prima, ved lo que dijisteis: Más fílis tengo que vos.
ESCENA XVI.
DON ALONSO.—DON TORIBIO.
D. ALON.
¿Adónde, sobrino, os fuisteis, Cuando os busco para daros Mil norabuenas felices De que vuestra prima ya, Agradecida y humilde, Sabiendo vuestra eleccion, No hay cosa que más estime?
D. TORIB.
Mi prima (si es que es mi prima) Es una mujer terrible, Con todos sus aderezos De sirena, áspid y esfinge. Aquí me ha dicho una cosa, Que no pudiera decirse A un barquillero asturiano De los de quite y desquite.
D. ALON.
¿A vos?
D. TORIB.
En toda esta cara.
D. ALON.
Fuerza será que me admire. ¿Qué fué?
D. TORIB.
Que fílis no tengo.— Y para que se averigüe Si los hombres como yo Tienen ó no tienen fílis, Por no obligarme á retarla En extranjeros países, Haced que me compren luego Cuantos fílis sean vendibles, Y cuesten lo que costaren.
D. ALON.
Esa es locura terrible.
D. TORIB.
¿Tan caros son? Pues no importa. Dónde se venden, decidme, O yo lo preguntaré; Que volver no se permite A su vista, hasta volver Todo cargado de fílis. _(Vase.)_
D. ALON.
¿Hay delirio semejante? Sobrino, escuchad, oidme.
ESCENA XVII.
CLARA, EUGENIA.—DON ALONSO.
CLARA.
¿Qué es esto? ¿Con quién das voces?
EUGENIA.
¿Con quién te enojas y riñes?
D. ALON.
Contigo, ingrata.
EUGENIA.
¿Conmigo, El dia que más humilde Sólo trato obedecerte?
D. ALON.
Ven acá: ¿qué le dijiste A tu primo, que enojado, No hay quien con él se averigüe?
EUGENIA.
¡Yo á mi primo! En todo hoy Ni le hablé ni ví.
D. ALON.
¿Qué dices?
EUGENIA.
Lo que es cierto.
D. ALON.
¡Vive Dios, Si disimulada finges, Y es verdad que le has hablado Bachilleramente libre, Que te he de hacer!...—Tras él voy, Por si puedo reducirle A que no ande preguntando Adónde se venden fílis. _(Vase.)_
ESCENA XVIII.
CLARA, EUGENIA.
EUGENIA.
Yo á mi primo, ¿qué pudiera, Que fuese ofensa, decirle?
CLARA.
No te disculpes conmigo, Pues sé, aunque no llegué á oirte, Que perderás tu remedio, Sólo por decir un chiste.
EUGENIA.
Aunque eso de mi remedio Con falsedad me lo dices, Lo oigo yo como lisonja, Viendo que hasta un tonto, un simple, Aun el alma que no tiene, A mi vanidad la rinde.
CLARA.
¿Qué quieres decirme en eso? ¿Que nadie hay que á mí se incline, Neciamente imaginando Que á méritos me compites? Pues no es sino que no hay nadie Que sin respeto me mire, Porque sé yo hacer que todos De otra manera me estimen Que á tí, siendo solamente Lo que á las dos nos distingue, El verte á tí no sé cómo, Pero á mí como á imposible.
EUGENIA.
¡Ay! que no es eso.
CLARA.
Pues ¿qué?
EUGENIA.
Obligarásme á decirte Lo que á mi primo.
CLARA.
¿Qué es?
EUGENIA.
Que Tampoco tú tienes fílis. _(Vase.)_
CLARA.
No lo dirás, porque yo A responder no me obligue, Que cuando... Pero ¡qué miro! ¿Quién hay que esta cuadra pise, Para estorbar el que lleguen Mis enojos á sus fines?
ESCENA XIX.
DON FÉLIX.—CLARA.
CLARA.
¿A quién buscais, caballero?
D. FÉLIX.
_(Ap._ ¡Ay amistad! pues que vine A hacer por tí una fineza, A una infamia no me inclines; Pues ví hermosura, á quien mal Mi libertad se resiste.) Viendo á vuestro primo ir fuera, A quien vuestro padre sigue, Me atreví á llegar á hablaros.
CLARA.
¿A mí?
D. FÉLIX.
A vos.
CLARA.
Hombre, ¡qué dices! ¿A mí hablarme?
D. FÉLIX.
Sí, señora, Porque sé que en esto os sirve Mi deseo, y no os ofende.
CLARA.
_(Ap.)_ ¡Plegue á Dios, que no me obligue Una necia á que me huelgue De que!... Pero no es posible.
ESCENA XX.
EUGENIA, _al paño_.—CLARA, DON FÉLIX.
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¿Con quién hablará mi hermana? Desde aquí es bien que lo mire.
CLARA.
¿A mí (dejadme dudarlo Mil veces), _(Ap._ Mal reprimirme Puedo.) me buscais?
D. FÉLIX.
A vos.
CLARA.
Pues ántes que oseis decirme...
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¡Oh si fuera algo de aquello De posible y de imposible!
CLARA.
Quién sois y qué me quereis, Que os vais es bien que os suplique, Sin decirlo; que á mí nada Hay que á buscarme os obligue.
D. FÉLIX.
Sin decíroslo, me iré, Si en eso mi pecho os sirve; Mas no sin que lo sepais; Que en este papel se escribe, Para que con esto llegue A saberse, sin decirse.
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¡Oh si tomara el papel, Porque hubiera qué decirle!
D. FÉLIX.
Tomad, y adios.
CLARA.
¡Yo papel!
D. FÉLIX.
Y porque á verle os anime, Solo os diré que el honor Vuestro en leerle consiste, Y que Don Pedro y Don Juan No arriesguen y precipiten, No digo su vida, que ese Es peligro muy humilde, Sino vuestro honor, que fuera Pérdida más infelice.
EUGENIA.
_(Ap.)_ Si toma el papel, soy muerta.
CLARA.
Hombre, mira lo que dices. Ni á tí, á Don Juan, ni á Don Pedro Conozco yo.
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¡Ay de mí triste! Que todo esto sobre mí Viene, si el papel recibe. Mas por engaño la habla.
CLARA.
_(Ap._ ¿Que sola una vez que quise Yo no ser yo, no he podido?) ¿Qué aguardas pues para irte?
D. FÉLIX.
Aunque tan desentendido Vuestro decoro porfíe, Y agradecer no pretenda La fineza de que os dije Mi empeño y el de los dos; Ya que lo que debo hice A amigo y á caballero, Me iré. Adios.
CLARA.
No os vais, oidme. _(Ap._ Sin duda que aquí hay engaño, Y así, es bien que le averigüe.) ¿Con quién presumís que hablais, Porque la fineza estime?
D. FÉLIX.
¿No sois Doña Eugenia?
CLARA.
Sí.
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¿Hay mujer más infelice?
CLARA.
Dad ahora el papel, y adios.
EUGENIA.
_(Ap._ Que le deje es bien que evite, Barajando el lance.) _(Sale.)_ Hermana...
CLARA.
¿Qué tienes? ¿De qué te afliges?
EUGENIA.
Mi padre y mi primo vienen, Y porque tú no peligres, Vengo á avisarte; que yo Ya tú ves cuánto estoy libre. Mira lo que hemos de hacer.
D. FÉLIX.
_(Ap.)_ ¿Quién vió empeño tan terrible?
CLARA.
¿Qué se ha de hacer, sino que entren Y que todo se averigüe, Para que no quedes vana Tú de que por mí lo hiciste? ¡Padre! ¡Señor! ¡Primo! ¡Otáñez!
EUGENIA.
_(Ap.)_ Si fuera cierto el venite, Muy buen lance hubiera echado.
CLARA.
¿No hay nadie que pueda oirme?
ESCENA XXI.
DON ALONSO, _y luego_ DON TORIBIO, BRÍGIDA, MARI-NUÑO Y OTÁÑEZ.—DICHOS.
D. ALON.
_(Dentro.)_ Voces da Clara.
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¡Ay de mí! Que ya es verdad lo que dije Por fingimiento.
CLARA.
Llegad Todos.
EUGENIA.
No á voces publiques Que está aquí este hombre.
CLARA.
Sí quiero.
D. FÉLIX.
Aquí es bien que me retire, Por asegurar la espalda.
_(Escóndese Don Félix, y salen Don Alonso, Don Toribio, Brígida, Mari-Nuño y Otáñez.)_
TODOS.
¿Qué es esto?
CLARA.
Que un hombre...
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¡Ay triste!
CLARA.
Dentro está de nuestra casa: Yo desde aquesos jardines Le he visto en el corredor Del desvan: por un tabique Saltó. Subid allá todos: Quedarse no solicite A robarnos esta noche.
D. ALON.
Aquesos serán sus fines.
MARI-NU.
En casa de indiano, ¿quién Duda que eso solicite?
D. TORIB.
Nadie primero que yo El primer escalon pise; Que á mí me toca el asalto, Si fuese el desvan Mastrique. Vea mi prima que tengo Pujanza, ya que no fílis. _(Vase.)_
D. ALON.
Contigo voy. _(Vase.)_
CLARA.
Subid vos, Otáñez.
OTÁÑEZ.
Ya á los dos siguen Los filos de la tizona. Conmigo van dos mil Cides. _(Vase.)_
CLARA.
Vosotras, desde allá dentro, Ved que entrar no solicite Por otra parte á esconderse.
MARI-NU.
Un árgos seré. _(Vase.)_
BRÍGIDA.
Yo un lince. _(Vase.)_
ESCENA XXII.
CLARA, EUGENIA; DON FÉLIX, _oculto_.
CLARA.
Todas tus bachillerías Mira de lo que te sirven, Que al primer lance te pasmas, Y al primer susto te rindes.
_(Llega adonde se escondió Don Félix.)_
Ya tienes franca la puerta, Hombre: ya bien puedes irte.
_(Sale Don Félix.)_
Déjame el papel, y adios.
D. FÉLIX.
Él os guarde: y pues difícil No es lo que os advierto, ved Lo que importa. _(Dale el papel.)_
EUGENIA.
_(Ap.)_ ¡Ay de mí triste! ¿Que no pudiese estorbarlo?
D. FÉLIX.
_(Ap. yéndose.)_ Amor, no me precipites, Que aunque ingenio y hermosura Todo en ella se compite, Es dama de mis amigos, Y adorarla es imposible. _(Vase.)_
CLARA.
_(A voces.)_ ¡Señor! ya el hombre á otra casa Pasado ha; no solicites Buscarle.
ESCENA XXIII.
DON ALONSO, DON TORIBIO.—CLARA, EUGENIA.
D. ALON.
Forzoso era, Pues no fué hallarle posible.
D. TORIB.
Nigromántica es su dicha, Pues me le ha hecho invisible.
CLARA.
Digo que pasó á otra casa, Que yo le ví sano y libre.
D. ALON.
Con todo eso, á verla toda Vamos. _(Vase.)_
D. TORIB.
Y ahora, ¿qué dices? ¿Tengo ó no fílis?
EUGENIA.
No sé, Que ahora no estoy para fílis.
_(Vase Don Toribio.)_
CLARA.
Esto, necia, presumida, He hecho, para que mires Que tener valor y ingenio, Es tenerle y no decirle: Y véte de aquí, que quiero Ver lo que el papel me dice.
EUGENIA.
_(Ap.)_ No sosegaré (¡Ay de mí!) Hasta ver lo que la escribe. _(Vase.)_
ESCENA XXIV.
CLARA.
CLARA.
De aquí la envié, porque Si este hombre este engaño finge Para escribirme á mí, ella No lo entienda, ni imagine. _(Lee.)_ _No se atreve á vuestro honor,_ _Quien por vuestro honor se atreve_ _A presumir que os obliga_ _Con lo mismo que os ofende._ _Y así, en esta confianza De pensar que errando acierte,_ _Lo que hay que culparme vaya_ _Par lo que hay que agradecerme._ _Don Juan, más enamorado_ _Que fué de vos, de vos vuelve,_ _Y Don Pedro os sigue, más_ _Fino cuanto más ausente._ _Que dejen de declararse,_ _No es posible, ni que dejen_ _De remitir al acero_ _La competencia, de suerte_ _Que á dar escándalo pase;_ _Y pues podeis fácilmente_ _Remediarlo con mandar_ _A Don Pedro que se ausente,_ _O á Don Juan que se retire,_ _Quedando vos dueño siempre_ _Del desden y del favor,_ _Quitad el inconveniente;_ _Que á mí el aviso me toca,_ _Procediendo desta suerte_ _Con vos, conmigo y con ellos,_ _Caballero, amigo y huésped._ ¡Válgame Dios! ¡Qué de cosas Tan várias, tan diferentes, En un punto me combaten, Y en un instante me vencen! En lo que dice y no dice, Es muy cierto que me ofende Este papel: es verdad, Que si aqueste papel viene A Eugenia, cuando pensaba Que papel para mí fuese, Solicitando aquel medio Que me ha obligado á leerle, He sentido que no sea Su intento aquel, sino este. ¿Cómo puedo yo decirlo, Si no es ya que en mí reviente No sé qué callada mina Que amor en el alma enciende? ¿Amor dije? Pues no siento, Sino haber tan neciamente Persuadídome que á mí Me buscase: y es de suerte La vanidad de una dama Persuadida á que la quieren, Que aunque la ofenda el amor, Más el engaño la ofende: Y más cuando está á la mira Una necia, una imprudente, Una loca...
ESCENA XXV.
EUGENIA.—CLARA.
EUGENIA.
_(Ap., quedándose al paño.)_ Esta soy yo.
CLARA.
De tan várias altiveces, Que presume que ella sola Todo cuanto mira vence. ¡Oh envidia, oh envidia! ¡Cuánto Daño has hecho á las mujeres! Pues por vengarme de Eugenia, Diera... _(Sale Eugenia.)_
EUGENIA.
¿En qué Eugenia te ofende, Para pensar á tus solas El cómo della te vengues?
CLARA.
Ese papel te lo diga. Que acaso á mis manos viene Por las tuyas.
EUGENIA.
Ya lo sé.
CLARA.
Pues si lo sabes, y tienes Tan á riesgo tu opinion, Que estriba sólo en que lleguen A declararse dos hombres; Mira si es justo que piense Cómo he de vengar, ingrata, Falsa, atrevida y aleve, La ocasion en que...
EUGENIA.
Oye, aguarda, Que para que consideres Tanta amenazada ruina Cuán fácil remedio tiene, Me huelgo de haber venido A esta ocasion. _(Llega á una ventana.)_
CLARA.
¿Pues qué emprendes?
EUGENIA.
_(Llamando)_ ¡Señor Don Pedro!
CLARA.
¿Qué haces?
EUGENIA.
Hablar un instante breve A un caballero, que está En la calle.
CLARA.
¿A eso te atreves?
EUGENIA.
Sí, que en su cuarto mi padre Está ya con su accidente De la gota, que hoy le ha dado, Y Don Toribio no puede Ver desde el suyo esta reja; Y así he de satisfacerte.— ¡Señor Don Pedro!
ESCENA XXVI.
DON PEDRO, _á la reja_.—DICHAS.
D. PED.
Bien fué Menester oir dos veces Mi nombre, para que alguna Creyera que dél se acuerde Vuestra memoria; que un triste No crê su bien fácilmente.
EUGENIA.
No prosigais, que esta reja Es de otras tan diferente, Cuanto hay de no serlo á ser Ahora de las paredes De mi padre; y si allí pudo La seguridad hacerme Usar de algunas licencias, Mi honor prisionera tiene Su libertad ya, y tan otra Habeis de ver que procede, Cuanto hay de que otros me guarden A guardarme yo. Así, hacedme Merced de volveros luego Donde otra vez no os encuentre Ni en mi calle ni en mi reja, Suplicándôs que prudente Deis de mano á una esperanza Que no hay sobre qué se asiente.
D. PED.
Oid.
EUGENIA.
Perdonad, que no puedo.
D. PED.
Cuando por veros...
EUGENIA.
Hareisme Ser, sobre ingrata, grosera.
D. PED.
¿Vos?
EUGENIA.
Sí.
D. PED.
¿Cómo?
EUGENIA.
Desta suerte.
_(Cierra la ventana.)_
CLARA.
Y al otro ¿qué has de decirle?
EUGENIA.
Haz cuenta que si le viere, Le diré lo mismo al otro, Clara; porque las mujeres Como yo, puestas en salvo, Si se esparcen y divierten, Es para aquesto no más; Que amor bachiller no tiene Más fondo que sólo el ruido. Aquel emblema lo acuerde Del perdido caminante, A quien de noche acontece Que avisado del estruendo Con que del monte desciende Pequeño arroyo, le asusta, Le perturba y estremece; Y huyendo dél, da en el rio: Porque á todos les parece Que es manso cristal aquel Que áun las guijas no le sienten Y en su agua perecen. Pues Que no tiene riesgo advierte La ruidosa, porque el riesgo El agua mansa le tiene: Y así, fué del agua mansa Lo mejor guardarse siempre. _(Vase.)_
ESCENA XXVII.
CLARA.
CLARA.
¡Qué escucho, cielos! ¡qué escucho! «Que no tiene riesgo advierte La ruidosa, porque el riesgo El agua mansa le tiene: Y así, fué del agua mansa Lo mejor guardarse siempre.» Sin duda (¡ay de mí!) que oyó Cuanto dije, ó lo parece, Segun el concepto habla De lo que mi pecho siente. Pues ya que el acaso hizo, En las respuestas que ofrece, Lo que el cuidado debiera; Ya que por ella me tiene El caballero que trajo El papel, lograr intente La ocasion, que con su nombre Amor á mi amor ofrece; Porque con más verdad pueda Decir que riesgo no tiene La ruidosa, porque el riesgo El agua mansa le tiene: Y así, fué del agua mansa Lo mejor guardarse siempre.
JORNADA TERCERA.
ESCENA PRIMERA.
CLARA, MARI-NUÑO.
CLARA.
Esto pasa, y sólo á tí Lo dijera.
MARI-NU.
Ya tú tienes Experiencia de lo mucho Que fiar de mí amor puedes. Pero deja que me admire De oir que á tal extremo lleguen Los despejos de tu hermana.
CLARA.
Dos caballeros pretenden Su favor, y á mí me toca Que el escándalo remedie, Ya que llegó á mi noticia; Y así es fuerza hablar á este Que me dió el aviso. Y para Hacer que el daño se enmiende, Tú has de darle un papel mio En su nombre, porque llegue, Ignorando que soy yo, A hablarme más claramente Esta noche, y... Pero luego Proseguiré; que parece Que anda gente ahí fuera: mira Quién es. _(Vase Mari-Nuño.)_
Bien de aquesta suerte Con la verdad se ha engañado Mari-Nuño, que ha de hacerme Lugar para conseguir Hablarle de noche y verle, Ya que mi pena...
ESCENA II.
DON TORIBIO, _que quiere entrar, y_ MARI-NUÑO _lo impide_.—CLARA.
MARI-NU.
Esperad, Que no es bien que nadie éntre, Sin avisar, á este cuarto.
D. TORIB.
Dos veces para mí eres Dueña hoy.
MARI-NU.
¿De qué manera Se entiende eso de dos veces?
D. TORIB.
Una en la que estorbas, y otra En lo que un cuarto defiendes.
MARI-NU.
¿Será justo, si no están Decentes, que á verlas lleguen?
D. TORIB.
¿Pues cómo pueden no estar Siempre mis primas decentes?
CLARA.
¿Qué es eso?
D. TORIB.
Que esa estantigua A mí el paso me defiende.
CLARA.
Hace muy bien, porque aquí, Sin mi padre, nadie puede Entrar.
D. TORIB.
Sí puede, y ya sé De qué ese ceño procede, Y así no quiero enojarme, Porque sé tambien que tienen Licencia las desvalidas De llorar amargamente.
CLARA.
Yo confieso que lo estoy; Y pues la dichosa en este Cuarto no está, no teneis Qué hacer en él: brevemente Dél os id, ó yo me iré, Porque de mí no se piense Que me vengo en estorbaros, Cuando hay más en que me vengue.
D. TORIB.
Eso es poco y mal hablado.
CLARA.
Ven, Mari-Nuño. (_Ap._ Que tienes Que hacer por mí esta fineza.)
MARI-NU.
Tuya soy y seré siempre. _(Llaman.)_ Pero aguárdate, veré Quién llama.
_(Vanse Clara y Mari-Nuño.)_
ESCENA III.
DON TORIBIO.
D. TORIB.
¡Cielos, valedme! Que este remoquete, sobre Aquella sospecha fuerte, Que áspid del pecho, á bocados Todo el corazon me muerde, Es, ahora que caigo en ello, Un bellaco remoquete. Cuando buscamos la casa, Ví... Lengua mia, detente: No lo digas, sin que ántes Te haya dicho yo que mientes. Ví que detras de la cama De Eugenia ¡oh malicia aleve!... Estaba detras...
ESCENA IV.
MARI-NUÑO, _saliendo apresurada_.—DON TORIBIO.
MARI-NU.
Señora, Albricias, que este billete Con coche y balcon...
D. TORIB.
Mujer, En lo que dices advierte; Que balcon, billete y coche, Sobre dueña, me parece Es traer todo el yerro armado.
MARI-NU.
(_Ap._ Mal encuentro fuera este, Si importara.) Mi señora...
D. TORIB.
_(Ap.)_ Memoria, no me atormentes.
MARI-NU.
¿Aquí no estaba?
D. TORIB.