Teatro selecto, tomo 4 de 4

Part 3

Chapter 34,064 wordsPublic domain

Deste modo: Yo le diré que estás tan enojada, Tan ofendida y tan desesperada, Que una y doscientas veces me has mandado No admitir papel suyo ni recado; Mas que no obstante, sólo por hacelle Gusto, me he de atrever...

D.ª BEAT.

¿A qué?

INÉS.

A ponelle Donde te pueda hablar; con que consigo Tres cosas: la una, que él se vea contigo, La otra, que tú rogarle no parezca, Y la otra, que él á mí me lo agradezca.

D.ª BEAT.

Inés, yo estoy celosa, cuerda eres: Harto he dicho, haz tú allá lo que quisieres, Y en esta parte más no discurramos, Porque Isabel no entienda lo que hablamos.

ESCENA VI.

LEONOR, _con unos lazos en una bandeja_.—DOÑA BEATRIZ, INÉS.

LEONOR.

Aquestas son, señora, Las flores que mandaste hacer.

D.ª BEAT.

Ahora Gusto, Isabel, no tengo para nada; Yo las veré despues.

LEONOR.

¡Qué poco agrada Quien sirve sin estrella!

D.ª BEAT.

_(Ap.)_ Ménos agrada quien amó sin ella.

_(Vase.)_

LEONOR.

¿Qué es esto, Inés? ¿Qué tiene nuestra ama?

INÉS.

Esto es, amiga, reventar de dama. Tiene una hipocondría, Con que, de una hora á otra, cada dia Muda mil pareceres. Oye, ve y calla, si agradarla quieres. _(Vase.)_

ESCENA VII.

LEONOR.

LEONOR.

Harto oigo y harto veo, Y harto callo tambien. Loco deseo, ¿Para qué neciamente Persuadirme procuras que aquí ausente De mi casa, mi patria y padre, puedo Perder ya más á mi desdicha el miedo, Si está tan cerca el daño, Que es locura aguardar el desengaño, Y me pone tan léjos la esperanza, Que es locura tener la confianza En lo instable del tiempo? Pues decia Uno que enfermo de mi mal estaba: «¡Ay triste del que fía Su cura al tiempo!» Porque examinaba Que es remedio, aunque sabio, tan incierto, Que ya el mal le habria muerto, Cuando á curarle el médico llegara, Matando mil para uno que sanara. ¿Quién jamás se habrá visto (¡Mal el dolor, mal la pasion resisto!) En tan mísero estado, Como yo, sin haber (¡ay de mí!) dado Ocasion á fortuna tan tirana? Pues nunca fué...

ESCENA VIII.

DON JUAN.—LEONOR.

D. JUAN.

Isabel, ¿qué hace mi hermana?

LEONOR.

En su cuarto, señor (¡oh pena fuerte!), Está.

D. JUAN.

Pues hablaréte de otra suerte, Si sola estás. ¿Qué hacías, Leonor bella?

LEONOR.

Lo que siempre, quejarme de mi estrella. ¿Has visto á Cárlos?

D. JUAN.

Sí, porque no fuera Justo...

LEONOR.

¿Qué?

D. JUAN.

Que sin verle se partiera.

LEONOR.

¿Luego ya se ha partido?

D. JUAN.

Sí, Leonor.

LEONOR.

¡Sin haberse despedido De mí! ¡Qué poco á sus finezas debo!

D. JUAN.

No, Leonor, con afecto ahora nuevo Dejes tu entendimiento Fácilmente llevar del sentimiento. Yo estoy en guarda tuya, Y no sin causa tu discurso arguya Que de mí defendida, Por tí he de aventurar honor y vida.

LEONOR.

No dudo esa fineza De tu valor, tu sangre y tu nobleza; Y porque sepas cuánto, Don Juan, fío De tan hidalgo y noble ofrecimiento, Puesto que el pecho mio No es posible negarse al sentimiento, Dáme, señor, licencia Para que en tanta pena, en dolor tanto Me retire á llorar de tu presencia; Que no es razon que descortés mi llanto Pierda á tus confianzas el decoro. No llore yo, sabiendo tú que lloro. _(Vase.)_

ESCENA IX.

DON JUAN.

D. JUAN.

¡Qué cuerdamente decia Aquel sabio, que entre el ver Padecer y el padecer, Ninguna distancia habia! Díjela que se habia ido Cárlos, que encerrado ya Dentro de mi cuarto está, Porque él y yo hemos querido Que nadie sepa este grave Empeño, porque en efeto, Ninguno guarda un secreto Mejor que el que no le sabe; Fuera de que estando aquí Hoy el padre de Leonor, Para todos es mejor.

_(Llégase á una puerta, la abre, pasa el umbral y dice:)_

Cárlos.

ESCENA X.

DON CÁRLOS.—DON JUAN.

D. CÁRL.

_(Dentro.)_ ¿Estais solo?

D. JUAN.

Sí, Que no entrara acompañado.

_(Vuelve Don Juan, y sale Don Cárlos.)_

D. CÁRL.

¿Habeis hablado á Leonor?

D. JUAN.

Sí, Cárlos, y de su amor Y de su virtud me han dado Bastante satisfaccion Sus lágrimas. Ha sentido Pensar que os habeis partido Con tan discreta pasion, Que he llegado á persuadirme, Aunque el indicio la culpa, Que ella está, Cárlos, sin culpa.

D. CÁRL.

Poco teneis que decirme En eso; pero aunque yo El desengaño deseo, Miéntras no le toco y veo, ¿Tengo de creerle?

D. JUAN.

No.

D. CÁRL.

Luego hablar dél es error, Supuesto que en mis recelos Han de ir borrando los celos Cuanto pintare el amor. ¿Dijiste que habia venido Su padre?

D. JUAN.

No, que no fuera Justo que más la afligiera De lo que está.

D. CÁRL.

Bien ha sido. ¿Y qué mandasteis á Fabio?

D. JUAN.

Que en la posada esté, pues Él conocido no es, Para que leal y sabio Siempre á la mira estuviese Del padre, y que procurase Penetrar cuanto intentase.

D. CÁRL.

Medio muy frívolo es ese; Que claro es que él no dirá A nadie á lo que ha venido.

D. JUAN.

Con todo eso... Mas ¿qué ruido Es este? _(Ruido dentro.)_

_(Don Cárlos mira por la cerradura de una puerta.)_

D. CÁRL.

Ser cierto ya, Don Juan, el lance mayor Que sucedernos pudiera. Quien sube por la escalera Es el padre de Leonor.

D. JUAN.

¿Qué decís?

D. CÁRL.

Que yo por esa Llave le ví y conocí.

D. JUAN.

¿El padre de Leonor?

D. CÁRL.

Sí.

D. JUAN.

Pues retiráos apriesa Vos á esa escuadra; que yo A recibirle saldré, Y lo que intenta sabré.

D. CÁRL.

Detenéos: eso no; Que no es, adonde Leonor Y yo estamos venir él, Lance tan poco cruel, Que permita mi valor Dejaros.

D. JUAN.

Pues siempre os queda Libre el paso á accion igual, No anticipemos el mal: Dejémosle que suceda. Escuchémosle primero. Retiraos de aquí.

D. CÁRL.

Sí haré; Pero á la mira estaré.

_(Escóndese Don Cárlos, y abre la puerta Don Juan.)_

ESCENA XI.

DON PEDRO, _vestido de camino_.—DON JUAN; DON CÁRLOS, _oculto_.

D. JUAN.

¿A quién buscais, caballero?

D. PED.

Suplícôs que me digais, Pues por caballero os toca Honrarme, si Don Juan Roca En casa está.

D. JUAN.

¿Qué mandais? Que yo Don Juan Roca soy.

D. PED.

Que vuestros brazos me deis, Pues que vos sólo podeis Ser de mis fortunas hoy Puerto, á cuya confianza Todas mis penas entrego, Cuando á vuestra casa llego A lograr una esperanza, Seguro de que ha de hallar Mi infeliz tirana estrella Todo cuanto busco en ella.

D. CÁRL.

_(Al paño.)_ ¿Qué más se ha de declarar?

D. JUAN.

(_Ap._ Sin duda que ya ha sabido Que Don Cárlos y Leonor Están aquí.) Yo, señor, A mi suerte agradecido Estoy, cuando así me honrais; Pero es fuerza padecer Mil dudas, hasta saber Quién sois, y qué me mandais.

D. PED.

Sentáos, y quién soy, señor, De aquesta sabreis primero. _(Dale una carta.)_ Luego sabreis lo que espero Fiar de vuestro valor. _(Siéntanse.)_

D. JUAN.

Del Marqués mi señor es La carta. (_Ap._ Dudando estoy.)

D. PED.

Lêd: sabreis della quién soy, Y mi pretension despues.

_(Abre Don Juan la carta, y lee.)_

_El señor Don Pedro de Lara, mi pariente y amigo, va á esa ciudad en seguimiento de un hombre, de quien importa á su honor satisfacerse: mi poca salud no me da lugar á acompañarle; pero fío que donde vos estais, no le hará falta mi persona; y así os digo que su ofensa es mia, y su satisfaccion corre por mi cuenta.—Dios os guarde.—El Marqués de Denia._

D. JUAN.

Lo que me escribe el Marqués Mi señor, habeis oido: Lo que yo respondo á esto Es, que aquí para serviros Me teneis á todo trance.

D. PED.

Guárdeos Dios; que así lo fío De las noticias que traigo, Y de las partes que miro En vos: con cuyo resguardo, Solo y secreto he venido, En confianza no más Desa carta, porque dijo El Marqués, que en vos tendria Mi honor valedor y amigo, Por muchas obligaciones Que á su casa habeis tenido.

D. JUAN.

Todas las confieso, y todas Veréis en vuestro servicio Empleadas igualmente; Pero para esto es preciso Saber, señor, la ocasion, Que á Valencia os ha traido. (_Ap._ Apuremos de una vez Todo el veneno al peligro.)

D. PED.

Yo lo diré, si es que yo Puedo acabarlo conmigo. Noble soy, Don Juan, y sobre Ser noble, estoy ofendido: Mi enemigo está en Valencia, Tras él vengo: harto os he dicho.

D. JUAN.

Y yo lo he entendido todo, Tan bien ya como vos mismo.

D. PED.

Discreto sois; y así, sólo Quiero que esteis prevenido Para cuando yo os avise De que de vos necesito. _(Levántase.)_

D. JUAN.

Esperad, que falta más.

D. PED.

Decid, ¿qué falta?

D. JUAN.

Advertiros De que yo tengo en Valencia Deudos, parientes y amigos; Y así, sin saber quién es, Don Pedro, vuestro enemigo, Ni el Marqués puede mandarme Cosa contra el valor mio, Ni yo ofrecer favor que Resulte contra mí mismo.

D. PED.

De vuestra sangre y cordura Ha sido reparo digno; Y aunque sea contra mí, Os lo agradezco y estimo. Y para que no dejemos El escrúpulo indeciso, ¿Qué teneis con un Don Diego Centellas?

D. JUAN.

Ser conocido Mio no más.

D. CÁRL.

_(Al paño.)_ Este es Aquel competidor mio.

D. PED.

Segun eso, ¿ya el reparo Es ninguno?

D. JUAN.

Así lo afirmo.

D. PED.

Pues este una noche (¡ay triste! ¡Con qué dolor lo repito!) Quedó por muerto en mi casa: Con que no pudo mi brío Satisfacerse; que fuera Villano rencor, indigno De mi valor, emplear En un cadáver los filos De mi vengativo acero, Pero no tan vengativo, Que vida no diera muerto A quien diera muerte vivo. Llegó justicia, y yo alcé La mano al instante mismo A venganzas y querellas; Porque no fuera bien visto Que hombre como yo tratara De vengarse por escrito. Entre el alboroto huyó Una hija mia... Al decirlo Me embaraza la vergüenza. ¡Mal haya el primero que hizo Ley tan rigurosa, pacto Tan vil, duelo tan impío, Y entre el hombre y la mujer Un tan desigual partido, Como que esté el propio honor Sujeto al ajeno arbitrio! Huyó, digo, de mi casa; Y aunque de aqueste delito Fueron dos los agresores, A éste con dos causas sigo. La primera, que no sé Del otro; y así, es preciso Que aquel de quien sé primero, Pruebe primero el castigo. La segunda, que viniendo Ahora por el camino, Que un caballero venía Recatado y prevenido Con un criado y una dama, En mil posadas me han dicho; Y por las señas es ella; Que habiendo él convalecido Y ella faltado, es muy fácil Presumir que se ha valido Dél en su fuga. Y así, Con este segundo indicio, Más irritado le busco, Y más osado le sigo, O para que se reparen Las ruinas del edificio De mi honor, que está por tierra, O para que vengativo Haga que áun éstas no queden, Sin que los incendios vivos De mi pecho les abrasen. Y pues mi agravio os he dicho, Y ya no hay inconveniente En ayudar mis designios, Despues volveré á buscaros: Que ahora de vos me retiro A hacer otra diligencia, De que os vendré á dar aviso, Como á quien ya desde aquí Mi amparo ha de ser y asilo, No tanto porque á ello os mueva La carta que os he traido, Cuanto por la obligacion En que os pone haberme visto Dar lágrimas á la tierra, Y dar al cielo suspiros.

_(Vase Don Pedro y sale Don Cárlos.)_

ESCENA XII.

DON CÁRLOS.—DON JUAN.

D. CÁRL.

¿Quién en el mundo se vió En las dudas que me miro?

D. JUAN.

Vamos recorriendo, Cárlos, Lo que nos ha sucedido.

D. CÁRL.

Vos teneis en vuestra casa A la dama de un amigo...

D. JUAN.

Hija de un hombre, que hoy A valer de mí se vino.

D. CÁRL.

El amigo está tambien En vuestra casa escondido.

D. JUAN.

Y á efecto de que me ayude A vengar agravios mios.

D. CÁRL.

El enemigo que aquél Busca es tambien mi enemigo.

D. JUAN.

Y yo de todos prendado, No sé á qué me determino: De Leonor, porque es mujer; De vos, porque sois mi primo; Por el Marqués, de Don Pedro; Y de mi honor, por mí mismo. ¿Qué puedo hacer?

D. CÁRL.

Resolveros A que el tiempo ha de decirlo, Obrando en los lances, como Se vinieren sucedidos.

D. JUAN.

Pues si habemos de esperarlos, Cárlos, no hay que prevenirlos; Que ellos vendrán: y hasta entónces, Vos en mi cuarto escondido, Sed de mi honor centinela, En tanto que yo advertido Hago la deshecha fuera De que sin cuidado vivo.

D. CÁRL.

Pues adios. ¡Piadosos cielos...

D. JUAN.

Adios pues. ¡Cielos divinos...

D. CÁRL.

Sacadme de tantas penas!

D. JUAN.

Negadme á tantos peligros!

_(Vase cada uno por su puerta, y Don Cárlos se cierra por dentro.)_

* * * * *

_Calle._

ESCENA XIII.

DON DIEGO; GINÉS, _cojeando_.

D. DIEG.

Tú has de ir.

GINÉS.

Yo no he de ir.

D. DIEG.

¿Por qué?

GINÉS.

Porque la más singular Razon que hay para no andar, Es tener quebrado un pié.

D. DIEG.

¡Válgate Dios! ¡qué notable Estás!

GINÉS.

Para entre los dos, Me acuerda el «válgate Dios» Cierto cuento razonable. En un pozo un portugues Cayó: al verlo dijo un hombre: «¡Válgate Dios!» y el de abajo Le respondió: «já naom pode.» Fácil es la aplicacion, Y á propósito ha venido, Si es lo mismo haber caido A un pozo que de un balcon.

D. DIEG.

¿Yo tambien no salté, y no Me hice daño?

GINÉS.

Pues ¿qué quieres, Si tú quebradizo no eres, Y soy quebradizo yo?

D. DIEG.

Tu poca maña condeno.

GINÉS.

Estreno, señor, de piés: Malo para uno es Lo que para otro es bueno. Con hambre y cansancio un dia A una posada llegó Cierto fraile, y preguntó A la huéspeda qué habia Que comer. «Si una gallina No mato (le dijo ella), Nada hay.—¿Quién podrá comella (Respondió con gran mohina), Acabada de matar? —Tierna estará (replicó La huéspeda), porque yo Sé un secreto singular Con que se ablande.» Y cogiendo La polla, que viva estaba, Vió que los piés la quemaba: Con que á nuestro reverendo Muy blanda le pareció; Y aunque el hambre pudo hacello, Atribuyéndolo á aquello, En la cama se acostó. Estaba la cama dura, Tanto que le tenía inquieto; Y él, cayendo en el secreto, Pegarla á los piés procura La luz. Dijo, al ver la llama La huéspeda: «Padre, ¿qué es Eso?» Y él dijo: «Nuestra ama, Porque se ablande la cama, Quemo á la cama los piés.»— Así, no te dé mohina, Que en los dos no haga el secreto Su efecto, porque en efeto Tú eres cama, y yo gallina.

D. DIEG.

Por más que tu voz me diga, No has de escaparte, Ginés, De ir á ver á Inés.

GINÉS.

Inés, ¿No es una fiera enemiga, Que anoche con mil rigores, Tras tenernos á un rincon, Nos vació por un balcon, Al fin, como servidores, Yo suyo, y tú de su ama? Pues vive Dios, de no vella En mi vida.

D. DIEG.

Antes por ella Se aseguró vida y fama De Beatriz, y agradecido Debo á la fineza ser.

GINÉS.

Yo no: que áun agradecer No puede un hombre caido.

D. DIEG.

Ya es notable tu extrañeza.

GINÉS.

Pues ¿no quieres que me enoje, Señor, si á los dos nos coge Tu amor de piés á cabeza?

D. DIEG.

Por mí has de ir allá.

GINÉS.

Yo iré; Pero por partido tomo Traerte mal despacho.

D. DIEG.

¿Cómo?

GINÉS.

Como voy con muy mal pié.

D. DIEG.

En esta esquina te espero.

GINÉS.

Poco tendrás que esperar, Si sólo á Inés has de hablar.

D. DIEG.

¿Por qué?

GINÉS.

Porque, á lo que infiero Del traje, el brío y el talle, Es ella la que salió De su casa.

D. DIEG.

Ella es, y no Quisiera hablarla en la calle. Díla que en este portal Estoy, que se llegue aquí.

_(Retírase á un portal.)_

ESCENA XIV.

INÉS, _con manto_.—GINÉS; DON DIEGO, _retirado_.

INÉS.

_(Para sí.)_ Desde la ventana ví A Don Diego; y aunque es tal Mi temor, le hablaré, pues Fiada en la industria mia, Mi ama echadiza me envía.

GINÉS.

¿Qué importa, traidora Inés, Lo tapadillo, si el brío Va diciendo á voces que eres Coliflor de las mujeres?

INÉS.

¿Qué es aqueso, Ginés mio?

GINÉS.

Esto es cojear.

INÉS.

Ya lo veo. Pero ¿de qué achaque es?

GINÉS.

De un achaque tuyo, Inés.

INÉS.

Mientes como un cojifeo.

GINÉS.

Mi achaque fué tu balcon, Luego claramente arguyo Que es mi achaque achaque tuyo.

INÉS.

Negara la conclusion, A no ir en cas de Violante A un recado; y no quisiera Que contigo hablar me viera Nadie de casa.

GINÉS.

Al instante Que te hable mi señor En esta parte no más Que una palabra, te irás.

INÉS.

Aquesto fuera peor; Que si mi ama supiera Que le hablaba, me matara. _(Llega D. Diego.)_

D. DIEG.

¿Por qué, Inés?

INÉS.

Porque es tan rara Su cólera, y es tan fiera La ira que tiene contigo, Que no tomar me ha mandado Papel tuyo, ni recado.

D. DIEGO.

Pues, Inés, ¡tanto castigo Para quien la adora!

INÉS.

Darte Quisiera ahora...

D. DIEG.

¿Por qué? dí.

INÉS.

Porque no adores aquí, Y ofrezcas en otra parte.

GINÉS.

Si cesa la indignacion Con decir los enojados: «Mandaré á cuatro criados Que os echen por un balcon»; Y ella, con mandarlo á una Sola criada, nos echó Tan á la letra, que yo Voy cojeando mi fortuna, ¿Qué más quiere?

D. DIEG.

¿Tú tambien Eres, Inés, contra mí?

INÉS.

Esto que te digo aquí, Sé allá disfrazar más bien; Que sabe Dios si me cuesta Más de dos pesares ya Disculparte.

D. DIEG.

Pues si está Tanto en mi favor dispuesta Tu voluntad, haz, Inés, Que sólo un instante vella Pueda yo.

INÉS.

¡En eso está ella!

D. DIEG.

Y fía de mí, despues Desto que ahora te da Mi amor, la satisfaccion. _(Dala un bolsillo.)_

INÉS.

Para mí excusadas son Estas cosas.

GINÉS.

Claro está.

INÉS.

Y porque veas que tengo Gana de servirte, haré Una cosa. Yo diré Que ya del recado vengo; Y pues ya empieza á cerrar La noche, y mi amo está fuera, Tú á solo que yo éntre espera; Que dejándome al entrar La puerta abierta...

D. DIEG.

¡Ay, Inés! Hoy nueva vida me das.

INÉS.

Entrarte tras mí podrás... Y obre fortuna despues.

D. DIEG.

Dices bien, y yo te sigo.

GINÉS.

¡Ay, Inés, lo que te quiero!

INÉS.

¿Habla vusted, caballero, Con el bolsillo, ó conmigo?

GINÉS.

Con quien quisieres que sea; Mas ponle á mi parte nombre.

INÉS.

Quita, que no hablo yo á hombre Que sé de qué pié cojea. _(Vase.)_

ESCENA XV.

DON DIEGO, GINÉS.

D. DIEG.

Sígueme, Ginés.

GINÉS.

¿Yo?

D. DIEG.

Sí.

GINÉS.

¿Adónde?

D. DIEG.

Conmigo ven.

GINÉS.

El diablo me lleve, amén, Si yo pasare de aquí. ¿Qué me quieres encerrado? Si es por saltar uno más, En la calle me hallarás, Y haz cuenta que ya he saltado.

D. DIEG.

Ese temor me ha advertido Que irme sólo es lo mejor.

GINÉS.

Es muy cuerdo ese temor, Y haz cuenta que ya he partido. _(Vanse.)_

* * * * *

_Sala en casa de Don Juan._

ESCENA XVI.

DOÑA BEATRIZ, LEONOR.

D.ª BEAT.

Haz que pongan unas luces, Isabel, en esa cuadra, Y espera, en tanto que yo, De la labor enfadada, Me divierto en esta reja Un rato.

LEONOR.

Haré lo que mandas. (_Ap._ Malo es servir, y peor Servir con desconfianza. Recatándose de mí Siempre Beatriz é Inés andan. Una salió fuera, y otra Aquí debe de esperarla. Quiero dar lugar, pues sé En qué estos secretos paran, A que hablen. Yo me acuerdo Cuando solia en mi casa Tener el mismo recato, Y la misma confianza, De unas y de otras, que entónces Me servian. Basta, basta, Memoria; y pues ahora sirves, Leonor, oye, mira y calla.) _(Vase.)_

ESCENA XVII.

INÉS.—DOÑA BEATRIZ.

INÉS.

No dirás que me he tardado.

D.ª BEAT.

Por saber lo que te pasa Con Don Diego, estoy, Inés, Esperando en esta sala. ¿Qué ha habido?

INÉS.

Que mi papel No ha echado á perder la traza. Tras mí viene, sin que entienda Que tú, señora, le llamas. No hay sino hacer ahora el tuyo, Mostrándote muy airada, Y conmigo la primera.

D.ª BEAT.

_(Alzando la voz.)_ Inés, mira quién andaba Ahí fuera.

INÉS.

¡Ay, señora! Un hombre.

D.ª BEAT.

¿Quién así?...

ESCENA XVIII.

DON DIEGO.—DOÑA BEATRIZ.

D. DIEG.

Quien á tus plantas, Hermosa Beatriz, ofrece Una y mil veces el alma.

D.ª BEAT.

¿Qué es esto, Inés?

INÉS.

Yo, señora, La puerta dejé cerrada.

D.ª BEAT.

Mientes, que esta es traicion tuya. No has de estar una hora en casa.

D. DIEG.

¿Para qué riñes á Inés, Beatriz, si yo soy la causa De tu enojo? En mí tus iras Se rompan y se deshagan; Que yo no quiero más premio, Que solo darte venganzas.

D.ª BEAT.

Señor Don Diego, bien estas Demasías excusadas Pudieran estar, sabiendo Cuánto es hoy vuestra esperanza Para conmigo imposible.

D. DIEG.

Siempre lo fué; que mis ánsias Nunca, Beatriz, presumieron Que mereciesen lograrla.

D.ª BEAT.

Sí, mas nunca ménos que hoy.

D. DIEG.

¿Por qué?

D.ª BEAT.

Porque es muy contraria Política del amor, Que merezca quien agravia.

D. DIEG.

Disculpar esa sospecha Pretendo.

D.ª BEAT.

Mal disculparla Podreis.

D. DIEG.

Quizá bien.

D.ª BEAT.

Don Diego, La hora es muy aventurada. Aquesa puerta está abierta, Muy dispuesta mi desgracia: Idos, no querais perderme De dos suertes.

D. DIEG.

Ya que alcanza Esta ocasion mi deseo, No tengo de despreciarla. En oyéndome, me iré.

D.ª BEAT.

Inés, esa puerta guarda, Ya que es fuerza que le oiga, A precio de que se vaya.

_(Va Inés hácia la puerta.)_

D. DIEG.

Yo salí, Beatriz hermosa, De Valencia... _(Vuelve Inés, muy asustada.)_

INÉS.

¡Ay desdichada!

D.ª BEAT.

¿Qué es eso?

INÉS.

Mi señor viene.

D.ª BEAT.

¡Triste de mí!

INÉS.

Ea, ¿qué aguardas? Del aposento de anoche Hoy el sagrado nos valga.

D. DIEG.

¡Qué desdichado que ha sido Siempre mi amor! _(Escóndese.)_

D.ª BEAT.

¡Qué tirana Ha sido siempre mi estrella!

INÉS.

¿Qué te turbas y desmayas? No temas, que mi señor No trae recelo de nada, Pues entra en su cuarto ántes Que en el tuyo.

D.ª BEAT.

¡Ay, Inés, cuánta Es mi pena!

ESCENA XIX.

DON JUAN, DON CÁRLOS.—DOÑA BEATRIZ, INÉS; DON DIEGO, _al paño_.

D. JUAN.

_(Ap. á Cárlos.)_ Yo venía, Cárlos, como digo, á casa. Cuando ví que un hombre en ella Entró: en la calle me aguarda, Y por ventana ni puerta Dejes que ninguno salga.

D. CÁRL.

Entra y fía, que seguras Tienes, Don Juan, las espaldas. _(Vase.)_

D. JUAN.

Beatriz...

D.ª BEAT.

Hermano.

D. JUAN.

¿Qué hacias?

D.ª BEAT.

Aquí con Inés estaba.

D. JUAN.

Está bien.

D.ª BEAT.

¿Adónde vas?

D. JUAN.

¿Es novedad que en mi casa Éntre yo donde quisiere?

D.ª BEAT.

No lo es; pero extraño...

D. JUAN.

Aparta.

D.ª BEAT.

El modo de hablarme.

D. JUAN.

Quita De delante.

D.ª BEAT.

_(Ap.)_ ¡Pena extraña!

D. DIEG.

_(Ap. al paño.)_ Hácia este aposento viene; Salida tiene á otra cuadra: Quiero ver si más seguro Lugar mis recelos hallan. _(Vase.)_

D. JUAN.

Desta suerte he de salir De una vez de dudas tantas. _(Saca la espada.)_

D.ª BEAT.

_(Ap.)_ Para entrar al aposento (¡Ay de mí!) la espada saca.

_(Entra Don Juan en el cuarto donde estaba Don Diego.)_

INÉS.

Muertes de hombres ha de haber.

D.ª BEAT.

Inés, la suerte está echada.

INÉS.

Y echada á perder, señora.

D.ª BEAT.

Sin vida estoy y sin alma.

INÉS.

Pues cualquiera dellas es Importantísima alhaja. Huyamos.

D.ª BEAT.

Aun para huir Aliento y valor me falta.

INÉS.

Don Diego del aposento Salió, pues que no le halla En él.

ESCENA XX.

LEONOR, _y luego_ DON DIEGO.—DOÑA BEATRIZ, INÉS.

LEONOR.

_(Dentro.)_ ¡Ay de mí infelice!

D.ª BEAT.

Pasando de cuadra en cuadra, Dió adonde estaba Isabel. Ella de verle se espanta, Y huyendo dél, hasta aquí Viene... A este lado te aparta.

_(Retíranse las dos, y sale Leonor con luz, y tras ella Don Diego.)_

LEONOR.

Hombre, que más me pareces Sombra, ilusion ó fantasma, ¿Qué me quieres? ¿No bastó El echarme de mi casa, Sino tambien de la ajena?

D. DIEG.

Mujer, que más me retratas Fantasma, ilusion ó sombra, ¿Mis desdichas no me bastan, Sin las que tú ahora me añades, Pues segunda vez me matas? Pero no, pues hoy...

ESCENA XXI.

DON JUAN.—LEONOR, DON DIEGO; DOÑA BEATRIZ É INÉS, _retiradas_.

D. JUAN.