Teatro selecto, tomo 4 de 4

Part 2

Chapter 23,981 wordsPublic domain

No sé Con qué estilos, con qué modos Pueda explicar mi dolor.

INÉS.

¡Quién vió partir al señor (¡Oh fuego de Dios en todos!) Ofreciendo maravillas!... Que como los alfareros De amor, no sólo pucheros Hacen, sino cantarillas.— Y al fin duran sus extremos Hasta que otra cara ven. Pero, pícaros, tambien Nosotras lo mismo hacemos; Y al cabo de la jornada, Bien sabe mi santo Dios Que estamos en paz, y no os Quedamos á deber nada.

D.ª BEAT.

De rabiosos celos muerta Estoy.

INÉS.

Tienes mil razones.

D.ª BEAT.

Y durarán mis pasiones Hasta que... Pero á esa puerta, Inés, ¿no han llamado?

INÉS.

Sí.

D.ª BEAT.

Pues llega, mira quién es.

INÉS.

_(Para sí, yéndose.)_ ¡Ay de tí, pobre Ginés, Si otro escribiera de tí Que en Madrid descalabrado, Mi casto honor ofendias! _(Vase.)_

D.ª BEAT.

Locas confusiones mias, Ya que á ver habeis llegado Efectos de una mudanza, Haced, pues todo es del viento, Que me lleve el pensamiento Quien me llevó la esperanza. Diera por ver á la dama Que pudo empeñarle así, El alma y la vida.

ESCENA VIII.

INÉS _con_ LEONOR, _vestida pobremente, con manto_.—DOÑA BEATRIZ.

INÉS.

Aquí Está, entrad.

D.ª BEAT.

Inés, ¿quién llama?

LEONOR.

Quien, si merece, señora, Besar vuestra blanca mano, Podrá desmentir, no en vano, Sus fortunas desde ahora, Pues de su golfo cruel, Puerto toma en vuestro cielo.

D.ª BEAT.

Álcese, amiga, del suelo.

LEONOR.

_(Ap.)_ ¡Qué mal me ha sonado el _él_!

D.ª BEAT.

¿Qué es lo que quiere?

LEONOR.

Este aquí

_(Dala un papel.)_

Carta de creencia es.

D.ª BEAT.

¿Cúyo es?

LEONOR.

De Violante.

D.ª BEAT.

_(Ap. á ella.)_ Inés, ¡Qué buena cara!

INÉS.

Así, así.

LEONOR.

_(Ap.)_ Fortuna, ¿á qué más extremo Puedes haberme traido? Y áun lo que lloro no ha sido Tanto como lo que temo.

D.ª BEAT.

Violante me escribe aquí, Sabiendo que una criada Que he tenido, está casada, Que en su lugar...

LEONOR.

_(Ap.)_ ¡Ay de mí!

D.ª BEAT.

La reciba, porque tiene Bastante satisfaccion Que su virtud y opinion A mi servicio conviene. Muy agradecida quedo A la intercesion...

LEONOR.

Los piés Me da otra vez.

D.ª BEAT.

¿De dónde es?

LEONOR.

Soy de tierra de Toledo.

D.ª BEAT.

Pues ¿á qué á Valencia vino?

LEONOR.

Con una dama, señora, De la vireina, que ahora Ha muerto; y así, previno Mi suerte buscar á quien Servir pueda en la ciudad.

D.ª BEAT.

Su buena gracia, en verdad, Y su persona tambien Me agradan. ¿De qué servia?

LEONOR.

De doncella de labor.

INÉS.

_(Ap.)_ Eso sí, que fuera error Esotra doncellería.

LEONOR.

Yo la tocaba, y no dudo Que daros gusto sabré En esta parte, porqué Abril inventar no pudo Flor que yo de tal manera No imite, que ese cabello Competir hermoso y bello Le haré con la primavera. Enaguas, valonas, tocas, No habrán menester salir De casa para lucir; Pues, como yo, sabrán pocas Aderezallas ni hacellas Del uso que más se tray. No hay labor blanca, no hay Puntas sutiles y bellas, Que no haga con perfeccion Tanta, que dirás, no en vano, Que allí no anduvo la mano, Sino la imaginacion. Bordo razonablemente Broca, cañamazo y gasa.

D.ª BEAT.

Lo que há menester mi casa Me ha venido cabalmente; Y así, puede desde luego Quedarse en casa, que aunqué Dueño mio y della fué Mi hermano, á dudar no llego Que siendo esto gusto mio, Él no lo embarazará.

LEONOR.

Que no se disgustará, Señora, en quien es confío; Que hacer á un triste feliz, Es de nobles como él.

D.ª BEAT.

¿Cómo se llama?

LEONOR.

Isabel.

D.ª BEAT.

Quítese el manto.

ESCENA IX.

DON JUAN.—LEONOR, DOÑA BEATRIZ, INÉS.

D. JUAN.

Beatriz...

D.ª BEAT.

Hermano Don Juan...

D. JUAN.

¿Qué hacias?

D.ª BEAT.

Una fineza por tí Haciendo estoy.

D. JUAN.

¿Cómo así?

D.ª BEAT.

Porque sabiendo que habias De agradecer, como amante, Dar gusto á tu dama bella, Recibí aquesa doncella, Por ser cosa de Violante.

D. JUAN.

La buena cortesanía Y la malicia agradezco.— Y así, esta casa os ofrezco, _(A Leonor.)_ Por vos y quien os envía; Porque si para los dos Tal encomienda traeis, Vos á Beatriz servireis, Pero yo os serviré á vos.

LEONOR.

Guárdeos el cielo, señor, Por la merced que me haceis: En mí una esclava tendreis.

D. JUAN.

_(Ap. á ella.)_ ¿Qué te parece, Leonor, De la casa y Beatriz bella?

LEONOR.

Que solamente con esto Que hoy la he debido, se ha puesto En paz conmigo mi estrella.

D. JUAN.

Beatriz, hablarte quisiera En una cosa que hoy Por mí has de hacer.

D.ª BEAT.

Tuya soy. Idos las dos allá fuera.

_(Hablan en secreto los dos hermanos.)_

INÉS.

_(Retirándose con Leonor.)_ Usted, señora Isabel, Me conozca por criada, Por amiga y camarada; Que uno y otro seré fiel, Como su mucho valor Solamente haga una cosa.

LEONOR.

¿Qué es?

INÉS.

No serme escrupulosa En un tantico de amor.

LEONOR.

Esa caduca costumbre Ya espiró: y si verdad digo, Tambien traigo yo conmigo Mi poca de pesadumbre.

INÉS.

Como eso tu voz me diga, Desde aquí de mejor gana Seré amiga más que hermana.

LEONOR.

Y yo hermana más que amiga. (_Ap._ ¡Que hable yo así! ¡Cielos! ¿quién Aquesto crêrá de mí?) _(Vanse las dos.)_

ESCENA X.

DON JUAN, DOÑA BEATRIZ.

D.ª BEAT.

¡Cárlos en Valencia!

D. JUAN.

Sí; Mas publicarlo no es bien, Porque de secreto pasa A Nápoles, y esto ha sido Causa de que no ha venido A servirse desta casa. Mas vendrá al anochecer A verte; y lo que quisiera Que por mí tu amor hiciera, Es prevenir y tener Algun regalo que hacelle.

D.ª BEAT.

Digo que yo trastearé Mis escritorios: veré Qué hay en ellos que ofrecelle; Que aunque estoy desalhajada Para casos semejantes, Habrá bolsas, lienzos, guantes, Y de la ropa excusada Que hay por estrenar, verás Un azafate, que creo Que le acredite el deseo.

D. JUAN.

Notable gusto me das.

D.ª BEAT.

Esto y la cena, de mí Fía.

D. JUAN.

Pues yo vuelvo luégo. Adios.

D.ª BEAT.

_(Ap.)_ ¡Oh, traidor Don Diego, Quién se vengara de tí! _(Vase.)_

D. JUAN.

A Cárlos quiero avisar El efecto que ha tenido El papel; y aunque haya sido Su mayor cuidado estar, Lo que há que está, tan secreto Que ninguno pudo velle, Esta noche he de traelle Conmigo á casa, en efeto. _(Vase.)_

* * * * *

_Calle._

ESCENA XI.

DON DIEGO Y GINÉS, _de camino_.

D. DIEG.

Gran gusto es volver un hombre A ver la patria, Ginés.

GINÉS.

Y más, cuando ha estado tan A pique de no volver.

D. DIEG.

Convaleciente me ví Y libre apénas (porqué Contra mí no hubo querella), Cuando al instante traté De ausentarme de Madrid, Por el recelo de que Los parientes de Leonor Muerte á su salvo me den.

GINÉS.

Si esto de morir es burla Pesada para una vez, ¿Qué será para dos veces? Tú hiciste, señor, muy bien.

D. DIEG.

¿No es Don Juan aquel que sale De su casa?

GINÉS.

Sí.

D. DIEG.

Ginés, Todo parece que hoy Me va sucediendo bien.

GINÉS.

Pues ¿qué maula te has hallado?

D. DIEG.

¿Es poca dicha saber Que estando ahora Don Juan Fuera de casa, podré Ver á Beatriz?

GINÉS.

¿De Beatriz Te acuerdas?

D. DIEG.

¿Cuándo olvidé Yo su gran belleza?

GINÉS.

Cuando Por otra que yo me sé, Te dieron en la cabeza, O de tajo ú de reves, Un tanto con que por cuánto No vuelves acá otra vez.

D. DIEG.

Eso de servir un hombre En ausencia otra mujer, Es licencia concedida Al amante mas fïel.

GINÉS.

Lo mismo hacen ellas.

D. DIEG.

Llega, Y pregunta por Inés, Y díla que estoy aquí, Y advierte una cosa.

GINÉS.

¿Qué?

D. DIEG.

Que del pasado suceso A nadie noticia des, Y más en cas de Beatriz.

GINÉS.

¿Eso habia yo de hacer? Crê que hoy no sabrá de mí Más de lo que supo ayer, Que no la ví de mis ojos.

D. DIEG.

Llega pues, llama. _(Vanse.)_

* * * * *

_Sala en casa de Don Juan._

ESCENA XII.

INÉS, _y luego_ GINÉS Y DON DIEGO.

_(Llaman dentro.)_

INÉS.

_(Dentro.)_ ¿Quién es?

GINÉS.

_(Dentro.)_ Señora Inés, un criado De toda vuesa merced, Que tan amante y rendido Se viene, como se fué. _(Salen Inés y Ginés.)_

INÉS.

¡Ginés mio! ¿no me das Un abrazo?

GINÉS.

Y dos y tres, Que no soy yo miserable.

INÉS.

¿Cómo has venido?

GINÉS.

Despues Lo sabrás muy por extenso; Que no hay tiempo ahora, porque Mi señor te quiere hablar.

INÉS.

¿Luego ha venido tambien? _(Sale Don Diego.)_

D. DIEG.

Sí, Inés, y con mil deseos De verte á tí, y de saber Cómo está Beatriz.

INÉS.

Pues buena La hallarás, sabiendo...

ESCENA XIII.

DOÑA BEATRIZ.—DICHOS.

D.ª BEAT.

Inés, ¿Quién llamaba, que con tanta Conversacion estás?

D. DIEGO.

Quien Peregrino y derrotado De la tormenta cruel De una ausencia, quien, rendido El zozobrado bajel De amor á uno y otro embate, Sufrió uno y otro vaiven, Hasta que tranquilo el mar Con el bello rosicler De los amigos celajes, Toma puerto á vuestros piés, Adonde consagra humilde La tabla que tumba fué En el templo de su amor, Al ídolo de su fe.

D.ª BEAT.

(_Ap._ ¡Que mientan así los hombres! Mas disimular es bien.) Aunque más, señor Don Diego... Pero luego os lo diré.— Inés, mira que no salga A aquesta cuadra Isabel; Que no es bien que el primer dia Mis penas sepa.

INÉS.

Haces bien. Ginés, despues nos veremos.

GINÉS.

Como nos veamos despues, Yo haré verdad el refran De «Un poco te quiero, Inés.» _(Vase Inés.)_

ESCENA XIV.

DOÑA BEATRIZ, DON DIEGO, GINÉS.

D.ª BEAT.

Aunque más, señor Don Diego, Vuelvo á decir otra vez, (Ap. ¡Qué mal se encubre el dolor!) Encarezcais ni pinteis De la ausencia las tormentas, Significar no podreis Las que he padecido yo Siempre amante y siempre fiel.

D. DIEG.

_(Ap. á Ginés.)_ Albricias, que nada sabe.

GINÉS.

¿Cómo lo habia de saber?

D.ª BEAT.

¿Cómo en la corte os ha ido?

D. DIEG.

Como ausente de vos, pues No hay gusto en ausencia amando, Sino es uno.

D.ª BEAT.

¿Cuál?

D. DIEG.

Volver A vista de lo que se ama.

D.ª BEAT.

(_Ap._ ¡Que falso conmigo esté! Un áspid tengo en el pecho, Y en la garganta un cordel.) ¿En qué estado el pleito queda?

D. DIEG.

Como estaba le dejé, Porque mi poca salud Me trae á convalecer.

D.ª BEAT.

¿De qué achaque?

D. DIEG.

De no veros.

D.ª BEAT.

Pues ¿no hay en Madrid que ver? ¿No son bizarras sus damas?

D. DIEG.

Como á ninguna miré, No puedo dar voto en ellas.

D.ª BEAT.

¿Ninguna?

D. DIEG.

Dí tú, Ginés, La fineza que en mí viste.

GINÉS.

Tanta fineza ví en él, Que le ví muerto de amor.

D.ª BEAT.

Sí, mas no dices de quién.

D. DIEG.

¿Quién fuera que tú no fueras?

D.ª BEAT.

¿Luego vos no sois aquel Que trocando en criminal El civil pleito á que fué, A sala de competencia Le llevasteis, donde al ver En estrado, no en estrados, Vuestra causa una mujer, En vista os condenó á muerte, De que ministro cruel Fué cierto competidor?

GINÉS.

_(Ap.)_ ¿Cómo lo habia de saber? ¡Hémosla hecho buena!

D. DIEG.

_(Ap.)_ Muerto Estoy.

GINÉS.

¿Qué miras? Aun bien Que yo no he hablado palabra.

D. DIEG.

_(Ap. á Ginés.)_ ¿Qué es esto que escucho?

GINÉS.

Es Tu suceso de pe á pa, Sin quitar y sin poner.

D.ª BEAT.

Todo se sabe, Don Diego, Y pues las razones veis Que tengo para ofenderme De un traidor, aleve, infiel, Falso, engañoso, inconstante, Atrevido y descortés, Que me pasa por finezas Los agravios, no me hableis Otra vez en vuestra vida, Si no intentais que otra vez Os dé á entender mi valor Que hay en Valencia tambien Dama por quien pueda darse La muerte á un hombre sin fe.

D. DIEG.

Mirad...

D.ª BEAT.

Mirad vos, Don Diego, Que es tarde, y no será bien Que me cueste hoy el pesar Más que me costó el placer. Idos, pues.

D. DIEG.

Hasta dejaros Desengañada de que...

ESCENA XV.

DON JUAN; _luego_ INÉS.—DICHOS.

D. JUAN.

_(Dentro.)_ ¿Cómo no hay aquí una luz?

D.ª BEAT.

¡Ay infeliz! este es Mi hermano.

GINÉS.

Pues el hermano ¿Cómo lo habia de saber? _(Sale Inés.)_

INÉS.

Señora, mi señor sube.

D. DIEG.

¿Qué quieres que haga?

D.ª BEAT.

No sé.

INÉS.

Yo sí: entrad en esta cuadra, Donde escondidos esteis, Hasta que podais salir.

D.ª BEAT.

¡Qué infeliz soy!

INÉS.

Entrad, pues.

GINÉS.

Yo tomo de buen partido Que dos mil palos me den.

_(Escóndense los dos.)_

D.ª BEAT.

Cierra la puerta hácia acá, Porque no los puedan ver.

INÉS.

Ya está la puerta cerrada.

D. JUAN.

_(Dentro.)_ Siendo ya al anochecer, ¿No hay luces en casa?

ESCENA XVI.

_Salen_ DON JUAN Y DON CÁRLOS _por una puerta, y_ LEONOR, _con luces, por otra_.—DOÑA BEATRIZ, INÉS.

LEONOR.

Aquí Las luces están.

D. CÁRL.

(_Ap._ Al ver Que es quien trae la luz Leonor, Ciego con la luz quedé.) Dadme, señora, á besar La mano, si merecer (_Ap._ ¡Ay, Leonor! ¿tú en este estado?) Puedo tanta dicha.

D.ª BEAT.

Aunque Con rendimientos, Don Cárlos, Desenojarme intenteis Del agravio que á esta casa Habeis hecho, no podreis.

D. CÁRL.

Ya dese agravio, señora, Con Don Juan me disculpé: Él me disculpe con vos, Pues ya lo estoy yo con él. Y aunque á vuestra casa hoy No vengo á honrarme, creed Que en ella, para serviros, Mi alma y vida tendreis.

D. JUAN.

Ya tengo dicho á mi hermana Las razones que teneis Para no honrarnos despacio.

D.ª BEAT.

Pues ya que de paso es La dicha, dadme licencia A que de paso tambien Os sirva como pudiere, Mal prevenida mi fe. Aquí no estais bien: entrad En mi cuarto.—¡Hola, Isabel! Alumbra á mi primo. (_Ap._ ¡Cielos! Lástima de mí tened.) _(Vase.)_

ESCENA XVII.

LEONOR, DON CÁRLOS, DON JUAN; INÉS, _retirada_.

_(Hablan los tres recatándose de la criada.)_

LEONOR.

Supuesto, señor Don Cárlos, Que he llegado á merecer Serviros hoy, ¿qué mayor Dicha, qué mayor placer?

D. CÁRL.

¡Ay, Leonor! si yo pudiera Dejarte servida, crê Que no quedaras sirviendo.

LEONOR.

Yo quedo, Cárlos, más bien Que merezco, pues que soy Tan desdichada mujer, Que no merezco de tí Que algun crédito me des.

D. CÁRL.

¿Creyó alguno lo que oye Primero que lo que ve?

LEONOR.

Sí.

D. CÁRL.

Pues hizo mal.

D. JUAN.

Mirad Que con extremos no deis Alguna sospecha en casa.

D. CÁRL.

¿Quién puede dejar de hacer Extremos viendo á Leonor En el traje de Isabel?

_(Vanse los tres.)_

ESCENA XVIII.

GINÉS Y DON DIEGO, _al paño_.—INÉS.

GINÉS.

Inés, ¿podremos salir?

INÉS.

No, que están al paso.

GINÉS.

Pues ¿Qué hemos de hacer?

INÉS.

Esperar Que el huésped se vaya.

GINÉS.

¿Quién Es este huésped?

INÉS.

Un primo De casa. Yo volveré A sacaros; y si cierra Mi amo la puerta, saldreis Cuando ya esté recogido, Por ese balcon.

GINÉS.

¿Bal... qué?

INÉS.

Balcon.

GINÉS.

Por no saltar yo, Aun no danzo al saltaren. Inés, dispónlo de suerte, Que yo salga por mi pié, Si es posible.

D. DIEG.

De cualquiera Suerte lo dispon, Inés.

GINÉS.

Como tú ya estás, señor, Enseñado á que te den, Piensas que el salir no es nada.

INÉS.

Cerrad la puerta, y no hableis.

D. DIEG.

¿Quién se vió en igual aprieto?

GINÉS.

Yo, sin qué, ni para qué.

INÉS.

Gran cochiboda hay en casa. Quiera Dios que pare en bien.

JORNADA SEGUNDA.

_Sala de la posada._

ESCENA PRIMERA.

DON CÁRLOS, FABIO.

D. CÁRL.

¿Está todo prevenido?

FABIO.

Ya la ropa y las maletas Tengo aparejadas; solo Falta que las postas vengan.

D. CÁRL.

Más falta.

FABIO.

¿Qué es?

D. CÁRL.

Que Don Juan, Que hoy he de partirme sepa, Para que dél me despida.

FABIO.

Pues ¿no sabe que hoy te ausentas?

D. CÁRL.

No: ni él ni Leonor lo saben; Que anoche áun no tenía esta Resolucion.

FABIO.

Pues yo iré A avisarle.

D. CÁRL.

Aguarda, espera; Que él parece que ha tenido De mi pensamiento nueva, Pues á la posada viene Antes casi que amanezca.

ESCENA II.

DON JUAN.—DON CÁRLOS, FABIO.

D. CÁRL.

¡Tan de mañana, Don Juan! Pues ¿qué madrugada es esta?

D. JUAN.

Lo mismo puedo deciros. ¿Dónde vais con tanta priesa?

D. CÁRL.

Anoche cuando volví De vuestra casa, en aquesta Posada supe que hay En Vinaroz dos galeras De Italia, y perder no quiero La ocasion de irme con ellas, Porque no veo la hora De hacer de Leonor ausencia; Que aunque yo por verla muero, Muero tambien por no verla. Y ya que queda segura, Tengo por la accion más cuerda Volver á todo la espalda; Y así, con vuestra licencia, Don Juan, pienso partir hoy.

D. JUAN.

Si yo, Don Cárlos, pudiera, O concederla ó negarla, Fuera muy gran conveniencia De mi dolor, poder ántes Negarla que concederla.

D. CÁRL.

¿Cómo?

D. JUAN.

Como me importara Deteneros en Valencia Unos dias, alma y vida.

D. CÁRL.

Fabio...

FABIO.

Señor.

D. CÁRL.

Cuando vengan Las postas, despediráslas.— Ved, Don Juan, con cuánta priesa Son vuestros preceptos, ántes Que preceptos, obediencias. _(Vase Fabio.)_

ESCENA III.

DON CÁRLOS, DON JUAN.

D. CÁRL.

¿Qué hay de nuevo?

D. JUAN.

¿Estamos solos?

D. CÁRL.

Sí.

D. JUAN.

Pues cerrad esa puerta.

_(Cierra la puerta Don Cárlos.)_

D. CÁRL.

Ya lo está.—¿Qué es esto?

D. JUAN.

Es Una desdicha, una pena Tan grande, Cárlos, que sólo Vos podeis de mí saberla, Como mi amigo, porque Soy mitad del alma vuestra, Y como mi sangre, Cárlos, Por ser en los dos la mesma. Mirad cuánto de un dia á otro Muda la inconstante rueda De la fortuna las cosas. Ayer en vuestras tragedias Vinisteis de mí á valeros; Y hoy en las mias es fuerza Que yo me valga de vos. ¡Oh cuán villana, cuán necia Es mi desdicha, pues cobra Con tanta prisa la deuda!

D. CÁRL.

¿Desde anoche acá hubo causa Que á tan grande extremo os mueva?

D. JUAN.

Despues que anoche salisteis De mi casa, porque en ella, Ni vos quisisteis quedaros, Ni yo quise haceros fuerza; Y despues que con instancias No dejasteis que viniera Con vos, traté recogerme; Y recorriendo las puertas De mi casa (que es en mí Costumbre, y no diligencia) En mi cuarto me entré, donde Mil ilusiones diversas Me desvelaron de suerte, Que entre confusas ideas, Apénas dormir queria, Cuando dispertaba á penas; Cuando oigo (¡tiemblo al decirlo!) Que en una cuadra de afuera Una ventana se abria. Presumiendo que por ella Alguna criada hablaba, Quise averiguar quién era, Abriendo sin hacer ruido De mi ventana la media; Pues oyendo una razon O tomando alguna seña, Sin escándalo podia Poner en el daño enmienda. A nadie en la calle ví: Con que casi satisfechas Mis dudas, se persuadieron A que el viento hacer pudiera El ruido; pero ¡qué poco Dura el bien que un triste piensa! Pues por el balcon á este Tiempo ví que se descuelga Un hombre. Acudí volando A tomar una escopeta, Y por prisa que me di, Ya otro y él dan la vuelta A la calle: á cuyo tiempo Cerraron, porque áun aquella, O tibia ó fácil ó vana Imaginacion siquiera De que eran ladrones, no Me quedase, viendo que eran Cómplices del hurto iguales Los que huyen y el que cierra. Quise arrojarme tras ellos; Mas viendo con cuánta priesa Y ventaja iban, hallé Que era inútil diligencia. Conocer quién era quise La que vestida y despierta A aquellas horas estaba; Y abriendo (¡ay de mí!) la puerta De mi cuarto, el de mi hermana Cerrado hallé: de manera Que llamar á él no era más (Pues todas en mi presencia Habian de alborotarse) Que equivocando las señas, El semblante de la culpa Ponérsele á la inocencia, Y advertir para adelante, Siendo la accion ménos cuerda Que hace un ofendido, cuando No está en términos la ofensa, Darla á entender con decirla, Para no satisfacerla. Yo no he de hacer en mi casa Novedad: de la manera Que hasta aquí me vieron todos, Me han de ver, tan sin sospecha, Que hasta mi mismo semblante Sabré hacer que el color mienta; Pero para este recato Tener un amigo es fuerza Afuera, si estoy en casa, O en casa si estoy afuera. Pues si he de fiarme de otro, ¿De quién con mayor certeza Que de vos, que como dije, Sois mitad del alma mesma, Y como deudo y amigo Os toca tanto mi afrenta? Y así, para averiguarlo, Oid lo que mi pecho intenta. Dentro de mi cuarto yo Tengo una cuadra pequeña Con libros y con papeles, Donde jamás sale ó entra Criado alguno. Aquí escondido,

_(Llaman dentro.)_

Don Cárlos... Pero á la puerta Llaman.

ESCENA IV.

FABIO.—DON CÁRLOS, DON JUAN.

D. CÁRL.

Esperad. ¿Quién es?

FABIO.

_(Dentro.)_ Yo soy, señor: abre apriesa.

D. CÁRL.

Si ves que tengo cerrado, ¿Por qué llamas? _(Abre, y sale Fabio.)_

FABIO.

Porque sepas Una grande novedad, De que importa darte cuenta.

D. CÁRL.

¿Qué es?

FABIO.

Estando desta casa Esperándote á la puerta, Llegó de camino el padre De Leonor, á ver si en ella Posada habia.

D. CÁRL.

¿Qué dices?

FABIO.

Lo que he visto. Considera Si es cosa para que oculta Un instante te la tenga; Y más habiéndole dicho Que sí, y apeádose ahí fuera, Donde te ha de ver, si sales.

D. CÁRL.

¿Hay desdicha como esta? Sin duda en mi seguimiento Y de Leonor, á Valencia Viene.

D. JUAN.

¿Conóceos él?

D. CÁRL.

Sí.

D. JUAN.

Pues mira tú cuando pueda Salir de aqueste aposento Don Cárlos, sin que le vea, Y avisa.

FABIO.

Ahora podrá, Que él en el cuarto se entra Que le han dado.

D. JUAN.

Pues salgamos De aquí una vez; que allá fuera Veremos qué hemos de hacer.

D. CÁRL.

Salgamos, Don Juan, apriesa.

D. JUAN.

Vamos á mi casa, adonde Ya es de los dos conveniencia Estar en ella escondido.

D. CÁRL.

¡Qué de temores me cercan!

D. JUAN.

¡Qué de cuidados me afligen!

D. CÁRL.

¡Ay, Leonor, lo que me cuestas! _(Vanse.)_

* * * * *

_Sala en casa de Don Juan._

ESCENA V.

DOÑA BEATRIZ, INÉS.

D.ª BEAT.

Inés, nada me digas; Que á más dolor mi sentimiento obligas.

INÉS.

Pues habiendo salido Del empeño de anoche tan sin ruido, Que sin que en casa nadie lo sintiera, A Don Diego y Ginés echamos fuera, ¿Qué es lo que ahora te aflige?

D.ª BEAT.

Tú de mi llanto mi pasion colige. ¿Qué importa que saliesen Sin que mi hermano ni Isabel los viesen, Si despues mis desvelos Quedaron sin temor, mas no sin celos? ¿Viste, Inés, en tu vida Desvergüenza mayor que la fingida Confianza y tristeza, Con que á significarme la fineza Que ausente habia tenido Llegó Don Diego, habiendo yo sabido Cuanto le habia pasado En Madrid, de otra dama enamorado?

INÉS.

Él no nos oye ahora, Y así por él he de volver, señora. ¿Qué querias que hiciera En Madrid (que es el centro y es la esfera De toda la lindura, El aseo, la gala y la hermosura) Un caballero mozo, Que le apunta el dinero con el bozo, Y está, cuando más ama, Cincuenta y tantas leguas de su dama? Ya pagó su pecado Bastantemente en cas de aquella moza, Puesto que sin venir de Zaragoza, Vino descalabrado; Y así, aunque amor en tu opinion le culpa, En la mia la ausencia le disculpa.

D.ª BEAT.

No son mis celos, no, tan poco sabios, Que no sepan, Inés, que los agravios Que tocan en el gusto y no en la fama, Tienen perdon en quien de véras ama. Y si verdad te digo, Diera por verle disculpar conmigo... No sé lo que me diera, Loca estoy, muerta estoy.

INÉS.

Aguarda, espera; Que si ese es tu deseo, Yo te le cumpliré, pues nada creo Que embarazarnos puede; Que cuando te éntre á ver, y aquí se quede, No hay ya que hacer extremos, Pues que la escapatoria nos sabemos.

D.ª BEAT.

Sí, pero no quisiera Que mi amor tan rendido conociera, Inés, que imaginase Que yo, sobre mis quejas, procurase A sus disculpas la ocasion.

INÉS.

A todo Remedio hay.

D.ª BEAT.

¿De qué modo?

INÉS.