Part 17
_(Ap.)_ Aquí apacible voz suena, Donde con trágico estilo Llora un mortal cocodrilo, Canta una dulce sirena; ¿Tampoco pudo la pena De mi memoria, que ha sido De la Vanidad olvido? Pues ya mi sombra le asombra, A ver si puede mi sombra Lo que mi voz no ha podido. Con el opio y el beleño De los montes de la luna Entorpezca su fortuna Mi imágen pálida, el sueño. Sea de su vida dueño (En que se acuerde de mí) Un letargo, un frenesí, Una imágen, un veneno, Un horror de horrores lleno.
_(Quédase dormido Baltasar.)_
VANIDAD.
¿Parece que duerme?
IDOLAT.
Sí.
VANIDAD.
Pues entre sueños espero, Porque al despertar se halle Ufano, representalle Un aplauso lisonjero. _(Vase.)_
IDOLAT.
Yo significarle quiero Dónde el vuelo ha de llegar De mi deidad singular. _(Vase.)_
PENSAM.
Mi afan aquí descansó, Pues sólo descanso yo Cuando duerme Baltasar. _(Échase á dormir.)_
ESCENA XI.
BALTASAR Y EL PENSAMIENTO, _dormidos_.—LA MUERTE.
MUERTE.
Descanso del sueño hace El hombre ¡ay Dios! sin que advierta Que cuando duerme y despierta, Cada dia muere y nace; Que vivo cadáver yace Cada dia, pues (rendida La vida á un breve homicida) Que es su descanso, no advierte Una licion que la Muerte Le va estudiando á la vida. Veneno es dulce que, lleno De lisonjas, desvanece, Aprisiona y entorpece; ¡Y hay quien beba este veneno! Olvido es, de luz ajeno, Que aprisionado ha tenido En sí uno y otro sentido, Pues ni oyen, tocan ni ven, Informes todos; ¡y hay quien No se acuerda deste olvido! Frenesí, pues á sí Várias especies atray, Que goza inciertas; ¡y hay Quien ame este frenesí! Letargo es, á quien le di De mi imperio todo el cargo, Y con repetido embargo Del obrar y el discurrir, Enseña al hombre á morir; ¡Y hay quien busque este letargo! Sombra es, que sin luz asombra, Que es su obscura fantasía Triste oposicion del dia; ¡Y hay quien descanse á esta sombra! Imágen, al fin, se nombra De la Muerte, sin que ultrajen, Sin que ofendan, sin que atajen Los hombres su adoracion, Pues es sola una ilusion; ¡Y hay quien adore esta imágen!... Pues ya Baltasar durmió, Ya que el veneno ha bebido Y ha olvidado aquel olvido, Ya que el frenesí pasó, Ya que el letargo sintió, Ya de horror y asombro lleno Vió la imágen, pues su seno Penetra horror, que se nombra Ilusion, letargo y sombra, Frenesí, olvido y veneno; Y pues Baltasar durmió, Duerma, á nunca despertar, Sueño eterno Baltasar De cuerpo y alma.
_(Saca la espada y quiere matarle.)_
ESCENA XII.
DICHOS.—DANIEL.
DANIEL.
Eso no.
_(Detiene el brazo á la Muerte.)_
MUERTE.
¿Quién tiene mi mano?
DANIEL.
Yo, Porque el plazo no ha llegado. Número determinado Tiene el pecar y el vivir, Y el número ha de cumplir Ese aliento, ese pecado.
MUERTE.
Llegarán (¡hado cruel!), Cumpliránse (¡pena fiera!), Para que algun justo muera, Tus semanas, Danïel, Y no un pecador. ¡Oh fiel Juez de la ejecucion mia! ¿Qué espera? Que si este dia Logra una temeridad, Oye allí la Vanidad, Mira allí la Idolatría
ESCENA XIII.
BALTASAR Y EL PENSAMIENTO, _dormidos_.—LA MUERTE, DANIEL, LA VANIDAD, LA IDOLATRÍA.—UNA ESTATUA.
_(Ábrese una apariencia á un lado, y parece una estatua de color de bronce, á caballo, y la Idolatría teniéndole el freno; y al otro lado, sobre una torre, aparece la Vanidad, con muchas plumas, y un instrumento en la mano.)_
IDOLAT.
Baltasar de Babilonia, Que á las lisonjas del sueño, Sepulcro tú de tí mismo, Mueres vivo y vives muerto...
VANIDAD.
Baltasar de Babilonia Que en el verde monumento De la primavera, eres Un racional esqueleto...
BALTAS.
_(Entre sueños.)_ ¿Quién me llama? ¿Quién me llama? Mas, si á mis fantasmas creo, Ya, Vanidad, ya te miro; Ya, Idolatría, te veo.
IDOLAT.
Yo, la sacra Idolatría, Deidad que del sol desciendo, A consagrarte esta estatua, Del supremo alcázar vengo, Porque tenga adoracion Hoy tu imágen en el suelo.
VANIDAD.
Yo, la humana Vanidad, Que en los abismos me engendro, Y naciendo entre los hombres, Tengo por esfera el cielo; Para colocar la estatua, Este imaginado templo Te dedico, que de pluma He fabricado en el viento.
BALTAS.
_(Entre sueños.)_ ¡Qué triunfos tan soberanos! ¡Qué aplausos tan lisonjeros! Ofréceme, Idolatría, Altares, aras, inciensos, Y adórense mis estatuas Por simulacros excelsos. Tú, Vanidad, sube, sube A coronarte al imperio; Ilústrese una volando, Ilústrese otra cayendo.
_(Baja la estatua y sube la torre, y cantan versos Vanidad é Idolatría.)_
IDOLAT.
_(Cantando.)_ _¡Bajad, estatua, bajad!_ _A ser adorada id._
VANIDAD.
_(Cantando.)_ _¡A ser eterno subid,_ _Templo de la Vanidad!_
IDOLAT.
_¡Corred, bajad!_
VANIDAD.
_¡Subid, volad!_
LAS DOS.
_Pues hoy de los vientos fía..._
IDOLAT.
_Estatuas la Idolatría..._
VANIDAD.
_Y templo la Vanidad._
MUERTE.
Suéltame, Daniel, la mano; Verás qué osado y soberbio Acabo, como Sanson, Con el ídolo y el templo.
DANIEL.
Ya yo te la soltaré, Veloz cometa de fuego, En siendo tiempo al rigor; Pero hasta que sea tiempo, Aquesa estatua de bronce Le dé otro mental acuerdo, Que trompeta de metal, Tocada por mi precepto, Será trompeta de juicio.
MUERTE.
A los dos está bien eso, Que en tocando la trompeta, A su voz el universo Todo espirará; y así, ¡Oh tú, peñasco de acero! ¿Qué espíritu aborrecido Vive por alma en tu pecho? Deidad mentida de bronce, Desengáñate á tí mesmo. _(Vase con Daniel.)_
ESCENA XIV.
BALTASAR Y EL PENSAMIENTO, _dormidos_.—LA VANIDAD, LA IDOLATRÍA, LA ESTATUA.
ESTATUA.
¡Baltasar!
BALTAS.
¿Qué es lo que quieres, Ilusion ó fingimiento, Que me matas, que me afliges?
ESTATUA.
Oye, y velen á mi aliento Hoy los sentidos del alma, Miéntras duermen los del cuerpo; Que contra la idolatría Aspid de metal me vuelvo, Porque como el áspid, yo Muera á mi mismo veneno; Y en tanto que el labio duro Del bronce articula acentos, Enmudezcan esas voces, Que son lisonjas del viento. Yo soy la Estatua que vió Nabuco, hecha de diversos Metales, con piés de barro, A quien una piedra luégo Deshizo, piedra caída Del monte del Testamento. No la adoracion divina Tiranices á los cielos, Que yo por verme adorar De tres jóvenes hebreos, El horno de Babilonia Encendí, donde su esfuerzo Al fuego se acrisoló, Y no se deshizo al fuego. Sidrac, Misac y Abdenago Son vivos testigos desto. Los dioses que adoras son De humanas materias hechos; Bronce adoras en Moloc, Oro en Astarot, madero En Baal, barro en Dagon, Piedra en Baalin, y hierro En Moab; y hallando en mí El _juicio de Dios_ inmenso, A mis voces de metal Os rendid las dos, rompiendo Las plumas y las estatuas.
_(Sube la estatua y baja la torre.)_
VANIDAD.
¡Que me abraso!
IDOLAT.
¡Que me hielo!
VANIDAD.
Ya á los rayos de otro sol He desvanecido el vuelo.
IDOLAT.
Y yo á la luz de otra fe, Mis sombras desaparezco.
_(Cúbrese la apariencia con la estatua, la Vanidad y la Idolatría.)_
ESCENA XV.
BALTASAR, EL PENSAMIENTO.
BALTAS.
_(Despertándose.)_ ¡Oye, espera, escucha, aguarda! ¡Oh, no me niegues tan presto Tal vanidad, tal ventura!
_(Despierta el Pensamiento.)_
PENSAM.
¿De qué das voces? ¿Qué es esto?
BALTAS.
¡Ay, Pensamiento! No sé; Pues cuando deidad me miento, Pues cuando señor me aclamo Y de mi engaño recuerdo, Solas tus locuras hallo, Solas tus locuras veo.
PENSAM.
Pues ¿qué es lo que te ha pasado?
BALTAS.
Yo ví en el pálido sueño Donde estaba descansando Todo el aplauso que tengo. Subia mi Vanidad A dar con su frente al cielo; Bajaba mi Idolatría Desde su adorado imperio. Aquella un templo me daba; Ésta una estatua, y al tiempo Que ésta y aquélla tenía Hecha la estatua y el templo Una voz de bronce, una Trompeta, que áun ahora tiemblo, De aquella abrasó las plumas, Desta deshizo el intento, Quedando el templo y la estatua Por despojos de los vientos... ¡Ay de mí! la Vanidad Es la breve flor de almendro, La Idolatría la rosa Del sol; aquella, al primero Suspiro, se rinde fácil A las cóleras del cierzo; Ésta á la ausencia del dia Desmaya los rizos crespos; ¡Breve sol y breve rosa De las injurias del tiempo!
ESCENA XVI.
BALTASAR, EL PENSAMIENTO, LA IDOLATRÍA.
IDOLAT.
No ha de vencer mis glorias Una voz, ni un engaño mis victorias; Triunfe la pompa mia, En esta noche de la luz del dia.— Baltasar, soberano Príncipe, rey divino más que humano, Miéntras que suspendido Diste al sueño la paz de tu sentido, Treguas del pensamiento, Mi amor, á tus aplausos siempre atento, Velaba en tus grandezas; Que no saben dormirse las finezas. Una opulenta cena, De las delicias y regalos llena Que la gula ha ignorado, Te tiene prevenida mi cuidado, Adonde los sentidos Todos hallan sus platos prevenidos. En los aparadores La plata y oro brillan resplandores, Y con ricos despojos Hartan la hidropesía de los ojos. Perfumes lisonjeros Son aromas de flores, en braseros De verdes esmeraldas, Que Arabia la feliz cria en sus faldas; Para tí solo plato, Que el hambre satisface del olfato. La música acordada, Ni bien cerca de tí, ni retirada, En numeroso acento suspendido, Brinda á la sed con que nació el oido. Los cándidos manteles, Bordados de azucenas y claveles, A dibujos tan bellos, Que hace nuevo valor la nieve en ellos, Son al tacto süave Curiosidad que lisonjearle sabe. Néctares y ambrosías, Frias bebidas (basta decir frias), Destiladas de rosas y azahares, Te servirán á tiempo entre manjares, Porque con salva y aparato justo Alternen con las copas hoy al gusto; Y porque aquéstas sean En las que más tus triunfos hoy se vean, Los vasos que al gran Dios de Israel sagrados Trujo Nabucodonosor robados De aquella gran Jerusalen, el dia Que al Oriente extendió su monarquía, Manda, señor, traellos; Hoy á los dioses brindarás con ellos, Profanando el tesoro De tu templo los ídolos que adoro. Postres serán mis brazos, Fingiendo redes y inventando lazos, Cifrando tus grandezas, Tus pompas, tus trofeos, tus riquezas, Este maná de amor, donde hacen plato Olfato, ojos y oidos, gusto y tacto.
BALTAS.
En viéndote, me olvido De cuantos pensamientos he tenido, Y despierto á tu luz hermosa, creo Más que lo que imagino, lo que veo; Sólo tu luz podia Divertir la fatal melancolía Que mi pecho ocupaba.
PENSAM.
¡Eso sí, vive el cielo! que esperaba, Segun estás de necio, Que de tal cena habias de hacer desprecio; Haya fiesta, haya holgura; Deja el llanto esta noche: mi locura A borrachez se pasa... Pero todo se cae dentro de casa.
BALTAS.
Los vasos que sirvieron en el templo, Eterna maravilla sin ejemplo, A sacerdotes de Israel, esclavo, Sírvanme á mí tambien.
PENSAM.
Tu gusto alabo.
BALTAS.
Vayan por ellos.
ESCENA XVII.
BALTASAR, EL PENSAMIENTO, LA IDOLATRÍA, LA VANIDAD.—MÚSICA, ACOMPAÑAMIENTO.
VANIDAD.
Excusado ha sido; Que ya la Vanidad los ha traido.
IDOLAT.
Sacad las mesas presto A aqueste cenador.
PENSAM.
¿A mí? ¿Qué es esto?
VANIDAD.
Pues ¿quién habla contigo?
PENSAM.
¿Quien dice cenador no habla conmigo? Pues si yo he de cenar, señora, es cierto Que soy el cenador; y ahora advierto Que por mí se haría Aquella antigua copla que decia: _¡Para mí se hicieron cenas,_ _Para mí, que las tengo por buenas!_ _¡Para mí, para mí,_ _Que para cenar nací!_
_(Sacan la mesa con vasos de plata, y van sirviendo platos de comida á su tiempo.)_
BALTAS.
Sentáos las dos, y luégo por los lados Sentáos todos mis deudos y criados; Que cena donde están por tales modos Vasos del templo, es cena para todos; Y las gracias que demos, celebrando Hoy á los dioses, ha de ser cantando.
MÚSICA.
_Esta mesa es este dia_ _Altar de la Idolatría,_ _De la Vanidad altar;_ _Pues adornan sin ejemplo_ _Todos los vasos del templo_ _La cena de Baltasar._
_(Pónense á cenar todos.)_
ESCENA XVIII.
DICHOS.—LA MUERTE, _disfrazada_.
MUERTE.
_(Ap.)_ A la gran cena del Rey Disfrazado ahora vengo; Pues en esta cena estó Escondido y encubierto, Entre los criados suyos Que podré encubrirme creo. Descuidado á Baltasar De mis memorias le veo, Cercado de sus mujeres Y los grandes de su reino. Los vasos que Salomon Consagró al Dios verdadero, Y donde sus sacerdotes Los sacrificios hicieron, Sus aparadores cubren... ¡Oh juicio de Dios eterno! Suelta ya tu mano, suelta La mia, porque ya el peso De sus pecados cumplió Con tan grande sacrilegio.
BALTAS.
Dadme de beber.
_(Toma el Pensamiento los platos y come.)_
PENSAM.
_(A la Muerte.)_ ¡Hola, aho, Camarada! ¿no oís aquello? Llevad de beber al Rey, Miéntras que yo estoy comiendo.
MUERTE.
(_Ap._ Por criado me han tenido; Servirle la copa quiero, Pues no podrá conocerme Quien está olvidado y ciego. Este vaso del altar La vida contiene, es cierto, Cuando á la vida le sirve De bebida y de alimento; Mas la muerte encierra, como La vida; que es argumento De la muerte y de la vida, Y está su licor compuesto De néctar y de cicuta, De triaca y de veneno.)— Aquí está ya la bebida.
_(Llega á dar la bebida al Rey.)_
BALTAS.
Yo de tu mano la acepto. ¡Qué hermoso vaso!
MUERTE.
_(Ap.)_ Ay de tí, Que no sabes lo que hay dentro.
IDOLAT.
El Rey bebe; levantáos todos.
_(Levántanse todos.)_
BALTAS.
Glorias de mi imperio, En este vaso del Dios De Israel brindo á los nuestros. ¡Moloc, dios de los asirios, Viva! _(Bebe despacio.)_
PENSAM.
La razon haremos; Sólo hoy me parecen pocos Treinta mil dioses, y pienso Hacer la razon á todos.
IDOLAT.
Cantad miéntras va bebiendo.
MÚSICA.
_Esta mesa es este dia_ _Altar de la Idolatría,_ _De la Vanidad Altar,_ _Pues le sirven sin ejemplo_ _El cáliz, vaso del templo,_ _En que bebe Baltasar..._
_(Suena un trueno muy grande.)_
BALTAS.
¡Qué extraño ruido! ¿Qué asombro Alborota con estruendo, Tocando al arma las nubes, La campaña de los vientos?
IDOLAT.
Como bebiste, será Salva que te hacen los cielos Con su horrible artillería.
VANIDAD.
De sombra y de horror cubiertos, Nos esconden las estrellas.
MUERTE.
¡Cuánto las sombras deseo, Como padre de las sombras!
BALTAS.
Caliginosos y espesos Cometas el aire vano Cruzan, pájaros de fuego; Bramidos da de dolor Preñada nube, gimiendo; Parece que está de parto, Y es verdad, pues de su seno Rompió ya un rayo, abrasado Embrïon que tuvo dentro; Y siendo su fruto el rayo, Ha sido el bramido un trueno.
_(Da un gran trueno, y con un cohete de pasada sale una mano, que vendrá á dar á donde habrá en un papel escritas estas letras: _Mané_, _Techél_, _Farés_.)_
¿No veis? ¡ay de mí! ¿no veis Que rasgado, que rompiendo El aire trémulo, sobre Mi cabeza está pendiendo De un hilo que en la pared Toca? ¡y si su forma advierto, Una mano es, una mano, Que la nube al monstruo horrendo Le va partiendo á pedazos! ¿Quién vió, quién, rayo compuesto De artérias? No sé, no sé Lo que escribe con el dedo; Porque en habiendo dejado Tres breves rasgos impresos, Otra vez sube la mano A juntarse con el cuerpo... Perdido tengo el color, Erizado está el cabello, El corazon palpitando Y desmayado el aliento. Los caracteres escritos, Ni los alcanzo ni entiendo, Porque hoy es Babel de letras Lo que de lenguas un tiempo.
VANIDAD.
Un monte de fuego soy.
IDOLAT.
Y yo una estatua de hielo.
PENSAM.
Yo no soy monte ni estatua, Mas tengo muy lindo miedo.
BALTAS.
Idolatría, tú sabes De los dioses los secretos. ¿Qué dicen aquellas letras?
IDOLAT.
Ninguna de ellas acierto, Ni áun el carácter conozco.
BALTAS.
Tú, Vanidad, cuyo ingenio Ciencias comprendió profundas En magos y en agoreros, ¿Qué lees? dí. ¿Qué lees?
VANIDAD.
Ninguna Se da á partido á mi ingenio; Todas, todas las ignoro.
BALTAS.
¿Qué alcanzas tú, Pensamiento?
PENSAM.
¡A buen sabio lo preguntas! Yo soy loco, nada entiendo.
IDOLAT.
Daniel, un hebreo que ha sido Quien interpretó los sueños Del árbol y de la estatua, Lo dirá.
ESCENA XIX.
DICHOS.—DANIEL.
DANIEL.
Pues oid atentos: _Mané_ dice que ya Dios Ha numerado tu reino; _Techél_, y que en él cumpliste El número, y que en el peso No cabe una culpa más; _Farés_, que será tu reino Asolado y poseido De los persas y los medos. Así la mano de Dios Tu sentencia con el dedo Escribió, y esta justicia La remite por derecho Al brazo seglar; que Dios La hace de tí, porque has hecho Profanidad á los vasos, Con baldon y con desprecio; Porque ningun mortal use Mal de los vasos del templo, Que son á la ley de gracia Reservado sacramento, Cuando se borre la escrita De las láminas del tiempo. Y si profanar los vasos Es delito tan inmenso, Oid, mortales, oid, Que hay vida y hay muerte en ellos, Pues quien comulga en pecado Profana el vaso del templo.
BALTAS.
¿Muerte hay en ellos?
MUERTE.
Sí, cuando Yo los sirvo, que soberbio Hijo del pecado soy, A cuyo mortal veneno, Que bebiste, has de morir.
BALTAS.
Yo te creo, yo te creo, A pesar de mis sentidos, Que torpes y descompuestos, Por el oido y la vista, A tu espanto y á tu estruendo, Me están penetrando el alma, Me están traspasando el pecho.— Ampárame, Idolatría, Deste rigor.
IDOLAT.
Yo no puedo, Porque á la voz temerosa De aquel futuro misterio Que has profanado en los vasos Hoy en rasgos y bosquejos, Todo el valor he perdido, Postrado todo el aliento.
BALTAS.
Socórreme, Vanidad.
VANIDAD.
Yo soy humildad del cielo.
BALTAS.
Pensamiento...
PENSAM.
Tu mayor Contrario es tu Pensamiento, Pues no quisiste creerle Tantos mortales acuerdos.
BALTAS.
Daniel.
DANIEL.
Soy juicio de Dios; Está ya dado el decreto, Está el número cumplido, Baltasar.
PENSAM.
_Nulla est redemptio._
BALTAS.
¡Todos, todos me dejais En el peligro postrero! ¿Quién ampararme podrá Deste horror, deste portento?
MUERTE.
Nadie; que no estás seguro En el abismo, en el centro De la tierra.
BALTAS.
¡Ay, que me abraso!
MUERTE.
Muere, ingrato.
_(Saca la espada y dale una estocada, y luégo se abraza con él, como que luchan.)_
BALTAS.
¡Ay que me muero! ¿El veneno no bastaba, Que bebí?
MUERTE.
No; que el veneno La muerte ha sido del alma, Y ésta es la muerte del cuerpo.
BALTAS.
Con las ánsias de la muerte, Triste, confuso y deshecho, A brazo partido lucho, El cuerpo y alma muriendo. ¡Oid, mortales, oid El riguroso proverbio Del _Mané_, _Techél_, _Farés_, Del juicio de Dios Supremo! ¡Al que vasos profana Divinos postra severo, Y el que comulga en pecado Profana el vaso del templo!
_Éntranse luchando los dos, y tras ellos el Pensamiento._
ESCENA XX.
LA IDOLATRÍA, LA VANIDAD, DANIEL.—_Luego_ LA MUERTE.
IDOLAT.
De los sueños de mi olvido Como dormida despierto; Y pues á la Idolatría Dios no excepta, segun veo, En la sábana bordada De tantos brutos diversos Como Cristo mandará Que mate y que coma Pedro, ¡Quién viera la clara luz De la ley de gracia, cielos, Que ahora es la ley escrita!
_(Sale la Muerte, de galan, con espada y daga, y el manto lleno de muertes.)_
MUERTE.
Bien puedes verla en bosquejo En la piel de Gedeon, En el maná del desierto, En el panal de la boca Del leon, en el cordero Legal, en el pan sagrado De proposicion.
DANIEL.
Y si esto No lo descubre, descubra En profecía este tiempo Esta mesa transformada En pan y vino; estupendo Milagro de Dios, en quien Cifró el mayor Sacramento.
_(Descúbrese, con música, una mesa con pié de altar, y en medio un cáliz y una hostia, y dos velas á los lados.)_
IDOLAT.
Yo, que fuí la Idolatría, Que di adoracion á necios Ídolos falsos, borrando Hoy el nombre de mí y de ellos, Seré Latría, adorando Este inmenso Sacramento. Y pues su fiesta celebra Madrid, al humilde ingenio De Don Pedro Calderon Suplid los muchos defectos; Y perdonad nuestras faltas Y las suyas, advirtiendo Que nunca alcanzan las obras Donde llegan los deseos.
LA VIDA ES SUEÑO.
PERSONAS.
EL PODER. LA SABIDURÍA. EL AMOR. LA SOMBRA. LA LUZ. EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS. EL HOMBRE. LA TIERRA. EL AIRE. EL FUEGO. EL ENTENDIMIENTO. EL ALBEDRÍO. MÚSICOS.
MEMORIA DE LAS APARIENCIAS.
El primer carro ha de ser un globo, lo más capaz que pueda dar de sí la fachada del carro. Su primer cuerpo ha de estar pintado de boscajes, y entre ellos varios animales, y el globo lineado como mapa de esfera terrestre, y entre sus líneas cuajado de rosas y flores, lo más hermoso que se pueda. Ha de haber delante dos árboles de recortado, en que descanse á su tiempo el medio globo, que se ha de abrir en dos mitades; y de la que quede fija, ha de salir una mujer, caballera en un leon corpóreo.
El segundo carro ha de ser otro globo, igual en sus tamaños al primero, con diferencia de que su pintura ha de ser en su primer cuerpo de nubarrones y estrellas, y en su globo lineado como esfera celeste, con signos é imágenes del zodiaco, y todo con resplandores. Tambien se ha de abrir á su tiempo, descansando la mitad, que cae en dos columnas de recortado, pintadas como pirámides de fuego, y ha de salir de otra mitad, que queda fija, otra mujer, caballera en una salamandra, tambien corpórea.
El tercer carro ha de ser otro globo igual á los dos, con diferencia de que su pintura sea de color de mar, cuajado entre ondas cerúleas, todo de diversos pescados. Su mitad ha de descansar sobre otros dos piés, pintados de ovas, conchas y corales y demas adornos marinos, y salir dél otra mujer, caballera en un delfin corpóreo.
El cuarto carro, en correspondencia de los tres, ha de ser pintado de color de aire, cuajado de diversas aves. Ha de descansar su medio globo en dos bichas, con dos pájaros en su remate; la mujer que ha de salir de él ha de venir sobre un águila corpórea.
En uno destos globos ha de haber en lo bajo del tablado hecha una gruta, que ha de abrirse á su tiempo, y verse en ella un hombre dormido sobre un peñasco; y porque una mejor con su pintura, podrá ser en el globo terrestre.—_D. Pedro Calderon de la Barca._
_Region fantástica del universo, recien sacada de la nada.—Se ven las esferas del Aire, del Agua, de la Tierra y del Fuego._
ESCENA PRIMERA.
_De sus respectivas esferas salen_ LA TIERRA, _cabalgando en un leon_, EL FUEGO _en una salamandra_. EL AGUA, _en un delfin_, _y_ EL AIRE _en un águila_. _Apéanse, y asiendo á un tiempo de una corona que habrá en el escenario, luchan en rueda, por llevársela.—Dentro las voces de_ EL PODER, LA SABIDURÍA Y EL AMOR.—MÚSICA.
AGUA.
¡Mia ha de ser la corona!
AIRE.
¡El laurel ha de ser mio!
TIERRA.
¡No hará miéntras yo no muero!
FUEGO.
¡No será miéntras yo vivo!
AGUA.
Este lazo de los cuatro, Nunca hasta aquí dividido, No ha de romperse si yo No reino.
TIERRA.
Que en el principio Dios hizo el cielo y tierra Se dirá; luego debido Me es el vasallaje, siendo La que á los tres me anticipo, Pues será de fe que á mí A par del cielo me hizo.
AIRE.
Tierra, que árida y vacía Estás, que así ha de decirlo La misma letra, si soy El Aire, á cuyos alivios Has de beber los alientos, ¿Por qué compites conmigo?
AGUA.
El espíritu de Dios, Inspirado de sí mismo Sobre las aguas fluctúa, Que son la faz del abismo; Luego si sobre las aguas El Espíritu divino De Dios es llevado, al Agua Debeis los demas rendiros.
FUEGO.