Part 9
Yo Soy, señor, si es que me deja El sentimiento, no el fuego, Alma y vida, con que pueda Conoceros, para hablaros, Cuando vida y alma atentas A esta desdicha, á este asombro, A este horror, á esta tragedia, Yacen postradas y mudas. Esta muerta beldad, esta Flor en tanto fuego helada, Que solo el fuego pudiera Abrasarla, que de envidia Quiso que no resplandezca, Esta, señor, fué mi esposa, Noble, altiva, honrada, honesta, Que en los labios de la fama Deja esta alabanza eterna. Esta es mi esposa, á quien yo Quise con tanta terneza De amor, porque sienta más El no verla y el perderla Con una tan gran desdicha, Como en vivo fuego envuelta, En humo denso anegada; Pues cuando librarla intenta Mi valor, rindió la vida En mis brazos. ¡Dura pena! ¡Triste horror! ¡fuerte suceso! Aunque un consuelo me deja, Y es, que ya podré serviros; Pues libre desta manera, En mi casa no haré falta. Con vos iré, donde pueda Tener mi vida su fin, Si hay desdicha que fin tenga.-- Y vos, valiente Don Juan, _(Ap. á él.)_ Decid á quien se aconseja Con vos, cómo ha de vengarse Sin que ninguno lo sepa; Y no dirá la venganza Lo que no dijo la afrenta.
REY.
¡Notable desdicha ha sido!
D. JUAN.
Pues óigame vuestra Alteza A parte; porque es razon Que solo este caso sepa. Don Lope sospechas tuvo, Que pasaron de sospechas Y llegaron á verdades; Y en resolucion tan cuerda, Por dar _á secreto agravio_ Tambien _venganza secreta_, Al galan mató en el mar, Porque en un barco se entra Con él solo: así el secreto Al agua y fuego le entrega, Porque el que supo el agravio Sólo la venganza sepa.
REY.
Es el caso más notable Que la antigüedad celebra; Porque secreta venganza Requiere secreta ofensa.
D. JUAN.
Esta es verdadera historia Del gran Don Lope de Almeida, Dando con su admiracion Fin á la tragicomedia.
EL ALCALDE DE ZALAMEA.
DRAMA EN TRES JORNADAS.
PERSONAS.
EL REY FELIPE II. DON LOPE DE FIGUEROA. DON ÁLVARO DE ATAIDE, _capitan_. UN SARGENTO. LA CHISPA. REBOLLEDO, _soldado_. PEDRO CRESPO, _labrador viejo_. JUAN, _hijo de Pedro Crespo_. ISABEL, _hija de Pedro Crespo_. INÉS, _prima de Isabel_. DON MENDO, _hidalgo_. NUÑO, _su criado_. UN ESCRIBANO. _Soldados._ _Un tambor._ _Labradores._ _Acompañamiento._
_La escena en Zalamea y sus inmediaciones._
JORNADA PRIMERA.
_Campo cercano á Zalamea._
ESCENA PRIMERA.
REBOLLEDO, CHISPA, SOLDADOS.
REBOLL.
¡Cuerpo de Cristo con quien Desta suerte hace marchar De un lugar á otro lugar Sin dar un refresco!
TODOS.
Amén.
REBOLL.
¿Somos gitanos aquí, Para andar desta manera? Una arrollada bandera ¿Nos ha de llevar tras sí, Con una caja...
SOLD. 1.º
¿Ya empiezas?
REBOLL.
Que este rato que calló, Nos hizo merced de no Rompernos estas cabezas?
SOLD. 2.º
No muestres deso pesar, Si ha de olvidarse, imagino, El cansancio del camino A la entrada del lugar.
REBOLL.
¿A qué entrada, si voy muerto? Y aunque llegue vivo allá, Sabe mi Dios si será Para alojar; pues es cierto Llegar luégo al comisario Los alcaldes á decir Que si es que se pueden ir, Que darán lo necesario. Responderles, lo primero, Que es imposible, que viene La gente muerta; y si tiene El concejo algun dinero, Decir: «Señores soldados, Orden hay que no paremos: Luégo al instante marchemos.» Y nosotros, muy menguados, A obedecer al instante Orden, que es en caso tal, Para él órden monacal, Y para mí mendicante. Pues ¡voto á Dios! que si llego Esta tarde á Zalamea, Y pasar de allí desea Por diligencia ó por ruego, Que ha de ser sin mí la ida; Pues no, con desembarazo, Será el primer tornillazo Que habré yo dado en mi vida.
SOLD. 1.º
Tampoco será el primero Que haya la vida costado A un miserable soldado; Y más hoy, si considero Que es el cabo desta gente Don Lope de Figueroa, Que si tiene fama y loa De animoso y de valiente, La tiene tambien de ser El hombre más desalmado, Jurador y renegado Del mundo, y que sabe hacer Justicia del más amigo, Sin fulminar el proceso.
REBOLL.
¿Ven ustedes todo eso? Pues yo haré lo que yo digo.
SOLD. 2.º
¿Deso un soldado blasona?
REBOLL.
Por mí muy poco me inquieta; Pero por esa pobreta, que viene tras la persona...
CHISPA.
Seor Rebolledo, por mí Voacé no se aflija, no; Que, como ya sabe, yo, Barbada el alma, nací: Y ese temor me deshonra; Pues no vengo yo á servir Ménos que para sufrir Trabajos con mucha honra; Que para estarme, en rigor, Regalada, no dejara En mi vida, cosa es clara, La casa del regidor, Donde todo sobra, pues Al mes mil regalos vienen; Que hay regidores que tienen Mesa franca con el mes. Y pues al venir aquí, A marchar y padecer Con Rebolledo, sin ser Postema, me resolví, Por mí ¿en qué duda ó repara?
REBOLL.
¡Viven los cielos, que eres Corona de las mujeres!
SOLD. 2.º
Aquesa es verdad bien clara. ¡Viva la Chispa!
REBOLL.
¡Reviva! Y más si por divertir Esta fatiga de ir Cuesta abajo y cuesta arriba, Con su voz al aire inquieta Una jácara ó cancion.
CHISPA.
Responda á esa peticion Citada la castañeta.
REBOLL.
Y yo ayudaré tambien. Sentencien los camaradas, Todas las partes citadas.
SOLD. 1.º
¡Vive Dios, que ha dicho bien!
_(Cantan Rebolledo y la Chispa.)_
CHISPA.
_Yo soy titiri, titiri, tina, Flor de la jacarandina._
REBOLL.
_Yo soy titiri, titiri, taina, Flor de la jacarandaina._
CHISPA.
_Vaya á la guerra el alférez, Y embárquese el capitan._
REBOLL.
_Mate moros quien quisiere, Que á mí no me han hecho mal._
CHISPA.
_Vaya y venga la tabla al horno, Y á mí no me falte pan._
REBOLL.
_Huéspeda, máteme una gallina; Que el carnero me hace mal._
SOLD. 1.º
Aguarda; que ya me pesa (Que íbamos entretenidos En nuestros mismos oidos) De haber llegado á ver esa Torre, pues es necesario Que donde paremos sea.
REBOLL.
¿Es aquella Zalamea?
CHISPA.
Dígalo su campanario. No sienta tanto voacé, Que cese el cántico ya: Mil ocasiones habrá En que lograrle, porque Esto me divierte tanto, Que como de otras no ignoran Que á cada cosita lloran, Yo á cada cosita canto, Y oirá uced jácaras ciento.
REBOLL.
Hagamos alto aquí, pues Justo, hasta que venga, es, Con la órden el Sargento, Por si hemos de entrar marchando Y en tropas.
SOLD. 1.º
Él solo es quien Llega ahora; mas tambien El Capitan esperando Está.
ESCENA II.
EL CAPITAN, EL SARGENTO.--DICHOS.
CAPITAN.
Señores soldados, Albricias puedo pedir: De aquí no hemos de salir, Y hemos de estar alojados Hasta que Don Lope venga Con la gente que quedó En Llerena; que hoy llegó Orden de que se prevenga Toda, y no salga de aquí A Guadalupe, hasta que Junto todo el tercio esté, Y él vendrá luego; y así, Del cansancio bien podrán Descansar algunos dias.
REBOLL.
Albricias pedir podias.
TODOS.
¡Víctor nuestro Capitan!
CAPITAN.
Ya está hecho el alojamiento: El comisario irá dando Boletas, como llegando Fueren.
CHISPA.
Hoy saber intento Por qué dijo, voto á tal, Aquella jacarandina: «Huéspeda, máteme una gallina; Que el carnero me hace mal.» _(Vanse.)_
* * * * *
_Calle._
ESCENA III.
EL CAPITAN, EL SARGENTO.
CAPITAN.
Señor Sargento, ¿ha guardado Las boletas para mí, Que me tocan?
SARG.
Señor, sí.
CAPITAN.
¿Y dónde estoy alojado?
SARG.
En la casa de un villano, Que el hombre más rico es Del lugar, de quien despues He oido que es el más vano Hombre del mundo, y que tiene Más pompa y más presuncion Que un infante de Leon.
CAPITAN.
Bien á un villano conviene Rico aquesa vanidad.
SARG.
Dicen que esta es la mejor Casa del lugar, señor: Y si va á decir verdad, Yo la escogí para tí, No tanto porque lo sea, Como porque en Zalamea No hay tan bella mujer...
CAPITAN.
Dí.
SARG.
Como una hija suya.
CAPITAN.
Pues Por muy hermosa y muy vana, ¿Será más que una villana Con malas manos y piés?
SARG.
¿Que haya en el mundo quien diga Eso?
CAPITAN.
¿Pues no, mentecato?
SARG.
¿Hay más bien gastado rato (A quien amor no le obliga, Sino ociosidad no más) Que el de una villana, y ver Que no acierta á responder A propósito jamás?
CAPITAN.
Cosa es que en toda mi vida, Ni áun de paso, me agradó; Porque en no mirando yo Aseada y bien prendida Una mujer, me parece Que no es mujer para mí.
SARG.
Pues para mí, señor, sí, Cualquiera que se me ofrece. Vamos allá; que por Dios, Que me pienso entretener Con ella.
CAPITAN.
¿Quieres saber Cuál dice bien de los dos? El que una belleza adora, Dijo, viendo á la que amó: «Aquella es mi dama,» y no: «Aquella es mi labradora.» Luego si dama se llama La que se ama, claro es ya Que en una villana está Vendido el nombre de dama. Mas ¿qué ruido es ese?
SARG.
Un hombre, Que de un flaco rocinante A la vuelta desa esquina Se apeó, y en rostro y talle Parece á aquel Don Quijote, De quien Miguel de Cervántes Escribió las aventuras.
CAPITAN.
¡Qué figura tan notable!
SARG.
Vamos, señor; que ya es hora.
CAPITAN.
Lléveme el Sargento ántes A la posada la ropa, Y vuelva luégo á avisarme. _(Vanse.)_
ESCENA IV.
DON MENDO, NUÑO.
D. MEND.
¿Cómo va el rucio?
NUÑO.
Rodado, Pues no puede menearse.
D. MEND.
¿Dijiste al lacayo, dí, Que un rato le pasease?
NUÑO.
¡Qué lindo pienso!
D. MEND.
No hay cosa Que tanto á un bruto descanse.
NUÑO.
Aténgome á la cebada.
D. MEND.
¿Y que á los galgos no aten, Dijiste?
NUÑO.
Ellos se holgarán; Mas no el carnicero.
D. MEND.
Baste; Y pues han dado las tres, Cálzome palillo y guantes.
NUÑO.
¿Si te prenden el palillo Por palillo falso?
D. MEND.
Si álguien, Que no he comido un faisan, Dentro de sí imaginare, Que allá dentro de sí miente, Aquí y en cualquiera parte Le sustentaré.
NUÑO.
¿Mejor No seria sustentarme A mí, que al otro? que en fin Te sirvo.
D. MEND.
¡Qué necedades! --En efecto, ¿que han entrado Soldados aquesta tarde En el pueblo?
NUÑO.
Sí, señor.
D. MEND.
Lástima da el villanaje Con los huéspedes que espera.
NUÑO.
Más lástima da y más grande Con los que no espera...
D. MEND.
¿Quién?
NUÑO.
La hidalguez; y no te espante; Que si no alojan, señor, En cas de hidalgos á nadie, ¿Por qué piensas que es?
D. MEND.
¿Por qué?
NUÑO.
Porque no se mueran de hambre.
D. MEND.
En buen descanso esté el alma De mi buen señor y padre, Pues en fin me dejó una Ejecutoria tan grande. Pintada de oro y azul, Exencion de mi linaje.
NUÑO.
Tomáramos que dejara Un poco del oro aparte.
D. MEND.
Aunque si reparo en ello, Y si va á decir verdades, No tengo que agradecerle De que hidalgo me engendrase, Porque yo no me dejara Engendrar, aunque él porfiase, Si no fuera de un hidalgo, En el vientre de mi madre.
NUÑO.
Fuera de saber difícil.
D. MEND.
No fuera, sino muy fácil.
NUÑO.
¿Cómo, señor?
D. MEND.
Tú, en efecto, Filosofía no sabes, Y así ignoras los principios.
NUÑO.
Sí, mi señor, y áun los ántes Y postres, desde que como Contigo; y es, que al instante, Mesa divina es tu mesa, Sin medios, postres ni ántes.
D. MEND.
Yo no digo esos principios. Has de saber que el que nace, Sustancia es del alimento Que ántes comieron sus padres.
NUÑO.
¿Luego tus padres comieron? Esa maña no heredaste.
D MEND.
Esto despues se convierte En su propia carne y sangre: Luego si hubiera comido El mio cebolla, al instante Me hubiera dado el olor, Y hubiera dicho yo: «Tate, Que no me está bien hacerme De excremento semejante.»
NUÑO.
Ahora digo que es verdad...
D. MEND.
¿Qué?
NUÑO.
Que adelgaza la hambre Los ingenios.
D. MEND.
Majadero, ¿Téngola yo?
NUÑO.
No te enfades; Que si no la tienes, puedes Tenerla, pues de la tarde Son ya las tres, y no hay greda Que mejor las manchas saque, Que tu saliva y la mia.
D. MEND.
Pues esa, ¿es causa bastante Para tener hambre yo? Tengan hambre los gañanes; Que no somos todos unos; Que á un hidalgo no le hace Falta el comer.
NUÑO.
¡Oh, quién fuera Hidalgo!
D. MEND.
Y más no me hables Desto, pues ya de Isabel Vamos entrando en la calle.
NUÑO.
¿Por qué, si de Isabel eres Tan firme y rendido amante, A su padre no la pides? Pues con eso tú y su padre Remediaréis de una vez Entrambas necesidades: Tú comerás, y él hará Hidalgos sus nietos.
D. MEND.
No hables Más, Nuño, en eso. ¿Dineros Tanto habian de postrarme, Que á un hombre llano por suegro Habia de admitir?
NUÑO.
Pues ántes Pensé que ser hombre llano, Para suegro, era importante; Pues de otros dicen, que son Tropezones, en que caen Los yernos. Y si no has De casarte, ¿por qué haces Tantos extremos de amor?
D. MEND.
¿Pues no hay sin que yo me case, Huelgas en Búrgos, adonde Llevarla, cuando me enfade? Mira si acaso la ves.
NUÑO.
Temo, si acierta á mirarme Pedro Crespo...
D. MEND.
¿Qué ha de hacerte, Siendo mi criado, nadie? Haz lo que manda tu amo.
NUÑO.
Sí haré, aunque no he de sentarme Con él á la mesa.
D. MEND.
Es proprio De los que sirven, refranes.
NUÑO.
Albricias, que con su prima Inés á la reja sale.
D. MEND.
Dí que por el bello oriente, Coronado de diamantes, Hoy, repitiéndose el sol, Amanece por la tarde.
ESCENA V.
ISABEL É INÉS, _á una ventana_.--DICHOS.
INÉS.
Asómate á esa ventana, Prima, así el cielo te guarde: Verás los soldados que entran En el lugar.
ISABEL.
No me mandes Que á la ventana me ponga, Estando este hombre en la calle, Inés, pues ya cuánto el verle En ella me ofende sabes.
INÉS.
En notable tema ha dado De servirte y festejarte.
ISABEL.
No soy más dichosa yo.
INÉS.
A mi parecer, mal haces De hacer sentimiento desto.
ISABEL.
¿Pues qué habia de hacer?
INÉS.
Donaire.
ISABEL.
¿Donaire de los disgustos?
D. MEND.
_(Llegando á la ventana.)_ Hasta aqueste mismo instante, Jurara yo á fe de hidalgo (Que es juramento inviolable) Que no habia amanecido; Mas ¿qué mucho que lo extrañe, Hasta que á vuestras auroras Segundo dia les sale?
ISABEL.
Ya os he dicho muchas veces, Señor Mendo, cuán en balde Gastais finezas de amor, Locos extremos de amante Haciendo todos los dias En mi casa y en mi calle.
D. MEND.
Si las mujeres hermosas Supieran cuánto las hace Más hermosas el enojo, El rigor, desden y ultraje, En su vida gastarian Más afeite que enojarse. Hermosa estais, por mi vida. Decid, decid más pesares.
ISABEL.
Cuando no baste el decirlos, Don Mendo, el hacerlos baste De aquesta manera.--Inés, Éntrate acá dentro, y dale Con la ventana en los ojos. _(Vase)_
INÉS.
Señor caballero andante, Que de aventurero entrais Siempre en lides semejantes, Porque de mantenedor No era para vos tan fácil, Amor os provea. _(Vase.)_
D. MEND.
Inés, Las hermosuras se salen Con cuanto ellas quieren.--Nuño.
NUÑO.
¡Oh que desairados nacen Todos los pobres!
ESCENA VI.
PEDRO CRESPO; _despues_ JUAN CRESPO.--DICHOS.
CRESPO.
_(Ap.)_ ¡Que nunca Entre y salga yo en mi calle, Que no vea á este hidalgote Pasearse en ella muy grave!
NUÑO.
_(Ap. á su amo.)_ Pedro Crespo viene aquí.
D. MEND.
Vamos por esotra parte; Que es villano malicioso.
_(Sale Juan Crespo.)_
JUAN.
_(Ap.)_ ¡Que siempre que venga, halle Esta fantasma á mi puerta, Calzada de frente y guantes!
NUÑO.
_(Ap. á su amo.)_ Pero acá viene su hijo.
D. MEND.
No te turbes ni embaraces.
CRESPO.
_(Ap.)_ Mas Juanico viene aquí.
JUAN.
_(Ap.)_ Pero aquí viene mi padre.
D. MEND.
_(Ap. á Nuño._ Disimula.) Pedro Crespo, Dios os guarde.
CRESPO.
Dios os guarde.
_(Vanse Don Mendo y Nuño.)_
ESCENA VII.
PEDRO Y JUAN CRESPO.
CRESPO.
_(Ap.)_ Él ha dado en porfiar, Y alguna vez he de darle De manera que le duela.
JUAN.
(_Ap._ Algun dia he de enojarme.) ¿De dónde bueno, señor?
CRESPO.
De las eras; que esta tarde Salí á mirar la labranza, Y están las parvas notables De manojos y montones, Que parecen al mirarse Desde léjos montes de oro, Y áun oro de más quilates, Pues de los granos de aqueste Es todo el cielo el contraste. Allí el bieldo, hiriendo á soplos El viento en ellos süave, Deja en esta parte el grano, Y la paja en la otra parte; Que áun allí lo más humilde Da el lugar á lo más grave. ¡Oh, quiera Dios que en las trojes Yo llegue á encerrarlo, ántes Que algun turbion me lo lleve, O algun viento me lo tale! Tú, ¿qué has hecho?
JUAN.
No sé cómo Decirlo sin enojarte. A la pelota he jugado Dos partidos esta tarde, Y entrambos los he perdido.
CRESPO.
Haces bien, si los pagaste.
JUAN.
No los pagué; que no tuve Dineros para ello: ántes Vengo á pedirte, señor...
CRESPO.
Pues escucha ántes de hablarme. Dos cosas no has de hacer nunca: No ofrecer lo que no sabes Que has de cumplir, ni jugar Más de lo que está delante; Porque si por accidente Falta, tu opinion no falte.
JUAN.
El consejo es como tuyo; Y porque debo estimarle, He de pagarte con otro. En tu vida no has de darle Consejo al que ha menester Dinero.
CRESPO.
Bien te vengaste. _(Vanse.)_
* * * * *
_Patio ó portal de la casa de Pedro Crespo._
ESCENA VIII.
CRESPO, JUAN, EL SARGENTO.
SARG.
¿Vive Pedro Crespo aquí?
CRESPO.
¿Hay algo que usted le mande?
SARG.
Traer á su casa la ropa De Don Álvaro de Ataide, Que es el capitan de aquesta Compañía, que esta tarde Se ha alojado en Zalamea.
CRESPO.
No digais más: eso baste; Que para servir á Dios, y al Rey en sus capitanes, Está mi casa y mi hacienda. Y en tanto que se le hace El aposento, dejad La ropa en aquella parte, Y id á decirle que venga Cuando su merced mandare A que se sirva de todo.
SARG.
El vendrá luego al instante. _(Vase.)_
ESCENA IX.
CRESPO, JUAN.
JUAN.
¿Que quieras, siendo tan rico, Vivir á estos hospedajes Sujeto?
CRESPO.
Pues ¿cómo puedo Excusarlos ni excusarme?
JUAN.
Comprando una ejecutoria.
CRESPO.
Díme por tu vida, ¿hay álguien Que no sepa que yo soy, Si bien de limpio linaje, Hombre llano? No por cierto: Pues ¿qué gano yo en comprarle Una ejecutoria al Rey, Si no le compro la sangre? ¿Dirán entónces que soy Mejor que ahora? Es dislate. Pues ¿qué diran? Que soy noble Por cinco ó seis mil reales. Y eso es dinero, y no es honra; Que honra no la compra nadie. ¿Quieres, aunque sea trivial, Un ejemplillo escucharme? Es calvo un hombre mil años, Y al cabo dellos se hace Una cabellera. Este En opiniones vulgares, ¿Deja de ser calvo? No, Pues que dicen al mirarle: «¡Bien puesta la cabellera Trae Fulano!» Pues ¿qué hace, Si aunque no le vean la calva, Todos que la tiene saben?
JUAN.
Enmendar su vejacion, Remediarse de su parte, Y redimir las molestias Del sol, del hielo y del aire.
CRESPO.
Yo no quiero honor postizo, Que el defecto ha de dejarme En casa. Villanos fueron Mis abuelos y mis padres; Sean villanos mis hijos. Llama á tu hermana.
JUAN.
Ella sale.
ESCENA X.
ISABEL, INÉS.--CRESPO, JUAN.
CRESPO.
Hija, el Rey nuestro señor, Que el cielo mil años guarde, Va á Lisboa, porque en ella Solicita coronarse Como legítimo dueño: A cuyo efecto marciales Tropas caminan con tantos Aparatos militares Hasta bajar á Castilla El tercio viejo de Flándes Con un Don Lope, que dicen Todos que es español Marte. Hoy han de venir á casa Soldados, y es importante Que no te vean; y así, hija, Al punto has de retirarte En esos desvanes, donde Yo vivia.
ISABEL.
A suplicarte Me dieses esta licencia Venía. Yo sé que el estarme Aquí, es estar solamente A escuchar mil necedades. Mi prima y yo en ese cuarto Estaremos, sin que nadie, Ni áun el mismo sol, hoy sepa De nosotras.
CRESPO.
Dios os guarde. Juanito, quédate aquí, Recibe á huéspedes tales, Miéntras busco en el lugar Algo con que regalarles. _(Vase.)_
ISABEL.
Vamos, Inés.
INÉS.
Vamos, prima; Mas tengo por disparate El guardar á una mujer, Si ella no quiere guardarse.
_(Vanse Isabel y Juan.)_
ESCENA XI.
EL CAPITAN, EL SARGENTO.--JUAN.
SARG.
Esta es, señor, la casa.
CAPITAN.
Pues del cuerpo de guardia al punto pasa Toda mi ropa.
SARG.
_(Ap. al Capitan.)_ Quiero Registrar la villana lo primero. _(Vase.)_
JUAN.
Vos seais bien venido A aquesta casa; que ventura ha sido Grande venir á ella un caballero Tan noble como en vos le considero. (_Ap._ ¡Qué galan! ¡Qué alentado! Envidia tengo al traje de soldado.)
CAPITAN.
Vos seais bien hallado.
JUAN.
Perdonaréis no estar acomodado; Que mi padre quisiera Que hoy un alcázar esta casa fuera. Él ha ido á buscaros Que comais; que desea regalaros, Y yo voy á que esté vuestro aposento Aderezado.
CAPITAN.
Agradecer intento La merced y el cuidado.
JUAN.
Estaré siempre á vuestros piés postrado.
_(Vase.)_
ESCENA XII.
EL SARGENTO.--EL CAPITAN.
CAPITAN.
¿Qué hay, Sargento? ¿Has ya visto A la tal labradora?
SARG.
Vive Cristo, Que con aquese intento No he dejado cocina ni aposento, Y no la he encontrado.
CAPITAN.
Sin duda el villanchon la ha retirado.
SARG.
Pregunté á una criada Por ella, y respondióme que ocupada Su padre la tenía En ese cuarto alto, y que no habia De bajar nunca acá; que es muy celoso.
CAPITAN.
¿Qué villano no ha sido malicioso? Si acaso aquí la viera, Della caso no hiciera; Y sólo porque el viejo la ha guardado, Deseo, vive Dios, de entrar me ha dado Donde está.
SARG.
Pues ¿qué haremos Para que allá, señor, con causa entremos, Sin dar sospecha alguna?
CAPITAN.
Sólo por tema la he de ver, y una Industria he de buscar.
SARG.
Aunque no sea De mucho ingenio, para quien la vea Hoy, no importará nada; Que con eso será más celebrada.
CAPITAN.
Óyela, pues, ahora.
SARG.
Dí, ¿qué ha sido?
CAPITAN.
Tú has de fingir...--Mas no; pues ha venido
_(Viendo venir á Rebolledo.)_
Ese soldado, que es más despejado, Él fingirá mejor lo que he trazado.
ESCENA XIII.
REBOLLEDO, LA CHISPA.--DICHOS.
REBOLL.
_(A la Chispa.)_ Con este intento vengo A hablar al Capitan, por ver si tengo Dicha en algo.
CHISPA.
Pues háblale de modo Que le obligues; que en fin no ha de ser todo Desatino y locura.
REBOLL.
Préstame un poco tú de tu cordura.
CHISPA.
Poco y mucho pudiera.
REBOLL.
Miéntras hablo con él, aquí me espera.
_(Adelántase.)_
--Yo vengo á suplicarte...
CAPITAN.
En cuanto puedo Ayudaré, por Dios, á Rebolledo, Porque me ha aficionado Su despejo y su brío.
SARG.
Es gran soldado.
CAPITAN.
Pues ¿qué hay que se ofrezca?
REBOLL.
Yo he perdido Cuanto dinero tengo y he tenido Y he de tener, porque de pobre juro En presente, pretérito y futuro. Hágaseme merced de que, por vía De ayudilla de costa, aqueste dia El alférez me dé...
CAPITAN.
Diga: ¿qué intenta?
REBOLL.
El juego del boliche por mi cuenta; Que soy hombre cargado De obligaciones, y hombre al fin honrado.
CAPITAN.
Digo que eso es muy justo, Y el alférez sabrá que ese es mi gusto.
CHISPA.
_(Ap.)_ Bien le habla el capitan. ¡Oh si me viera Llamar de todos yo la Bolichera!
REBOLL.
Daréle ese recado.
CAPITAN.
Oye, primero Que le lleves. De tí fiarme quiero Para cierta invencion que he imaginado, Con que salir espero de un cuidado.
REBOLL.
Pues ¿qué es lo que se aguarda? Lo que tarda en saberse, es lo que tarda En hacerse.
CAPITAN.
Escúchame. Yo intento Subir á ese aposento Por ver si en él una persona habita, Que de mí hoy esconderse solicita.
REBOLL.
Pues ¿por qué á él no subes?
CAPITAN.