Part 7
Bien dentro de casa entré Sin que fuese conocida. Lindamente le he engañado, Aunque él más, pues me ha dejado Tan afrentada y corrida. ¡Que dijera que era fea! No importaba, aunque lo fuese, Ni importaba que dijese Que necia y que sucia sea; Pero ¡aceite un ojo á mí, Y otro arrope! No, por Dios. Y áun si lloraran los dos Una cosa, entónces sí Que callara; ¿mas que tope Un picarón, un taimado, Que mis ojos han llorado Uno aceite y otro arrope?
ESCENA IX.
DOÑA LEONOR.--SIRENA.
D.ª LEON.
Sirena.
SIRENA.
Señora mia.
D.ª LEON.
¡Cuánto tu ausencia me cuesta! ¿Hablástele?
SIRENA.
Y la respuesta En este papel te envía; Y de palabra me dijo, Que si él una vez te hablara, Él se fuera y te dejara.
D.ª LEON.
Con mayor causa me aflijo. ¿Para qué el papel tomaste?
SIRENA.
Para traerte el papel.
D.ª LEON.
_(Ap.)_ ¡Ay, pensamiento cruel, Qué fácil entrada hallaste En mi pecho!
SIRENA.
Pues ¿qué importa Que le tomes y le leas?
D.ª LEON.
¿Eso es bien que de mí creas? La voz, Sirena, reporta, Con abrasarle y romperle. (_Ap._ Entiéndeme, necia, y sea Rogándome que le vea; Que estoy muerta por leerle.)
SIRENA.
¿Qué culpa tiene el papel Que viene mandado aquí, Señora, para que así Vengues tu cólera en él?
D.ª LEON.
Pues si le tomo, verás Que es sólo para rompelle.
SIRENA.
Rómpele despues de lêlle.
D.ª LEON.
_(Ap._ Eso sí, ruégame más.) Pesada estás, y por tí Rompo la nema y le leo, Por tí sola.
SIRENA.
Ya lo veo. Abrele pues.
D.ª LEON.
Dice así:
_(Abre el papel Doña Leonor, y lee.)_ «Leonor, si yo pudiera obedecerte, Y pudiera olvidar, vivir pudiera: Fuera contigo liberal, si fuera Bastante yo conmigo á no quererte. »Mi muerte injusta tu rigor me advierte, Si mi vida en amarte persevera, ¡Pluguiera á Dios! y de una vez muriera Quien de tantas no acierta con su muerte. »¿Que te olvide pretendes? ¿Cómo puedo Despreciado olvidar y aborrecido? ¿No ha de quejarse de dolor el labio? »Quiéreme tú; que si obligado quedo, Yo olvidaré despues, favorecido; Que el bien puede olvidarse, no el agravio.»
SIRENA.
¿Lloras, leyendo el papel? Son, en fin, pasadas glorias.
D.ª LEON.
Lloro unas tristes memorias Que vienen vivas en él.
SIRENA.
Quien bien quiere tarde olvida.
D.ª LEON.
Como el que muerte me dió Está presente, brotó Reciente sangre la herida. Este hombre ha de obligarme, Con seguirme y ofenderme, A matarme y á perderme (Que áun fuera ménos matarme), Si no se ausenta de aquí.
SIRENA.
Pues tú lo puedes hacer.
D.ª LEON.
¿Cómo?
SIRENA.
Oyéndole; que él dice Que en oyéndole una vez, Se ausentará de Lisboa.
D.ª LEON.
¿Cómo, Sirena, podré? Que á trueco de que se vaya, Imposibles sabré hacer. ¿Cómo vendrá?
SIRENA.
Escucha atenta: Ahora es al anochecer, Que es la hora más segura, Porque ni temprano es Para que á un hombre conozcan, Ni tarde para temer Que la vecindad lo note. De mi señor, ya tú ves Que nunca viene á esta hora. Don Luis, no dudo que esté En la calle: podrá entrar A esta sala, donde hableis Los dos, y entónces podrás Decirle tu parecer. Óyele lo que dijere, Y obre fortuna despues.
D.ª LEON.
Tan fácilmente lo dices, Que no le dejas que hacer Al temor, ni áun al honor Que dudar ni que temer. Vé ya por Don Luis. _(Vase Sirena.)_
ESCENA X.
DOÑA LEONOR.
Amor, Aunque en la ocasion esté, Soy quien soy, vencerme puedo. No es liviandad, honra es La que á esta ocasion me puso: Ella me ha de defender; Que cuando ella me faltara, Quedara yo, que tambien Supiera darme la muerte, Si no supiera vencer.-- Temblando estoy; cada paso Que siento, pienso que es Don Lope, y el viento mismo Se me figura que es él. ¿Si me escucha? ¿si me oye? ¡Qué propio del miedo fué! ¡Que á tales riesgos se ponga Una principal mujer!
ESCENA XI.
SIRENA Y DON LUIS.--DOÑA LEONOR.
SIRENA.
Esta es Leonor.
D. LUIS.
¡Ay de mí! ¡Cuantas veces esperé Esta ocasion! Ya quisiera No haberla llegado á ver.
D.ª LEON.
Ya, señor Don Luis, estais En mi casa, ya teneis La ocasion que habeis deseado. Hablad aprisa, porqué Os volvais; que temerosa De mí misma, tengo al pié Grillos de hielo, y el alma De mi aliento puede hacer Al corazon un cuchillo Y á la garganta un cordel.
D. LUIS.
Ya sabeis, Leonor hermosa, (Si es que olvidado no habeis pasados gustos, y ya Ignorais lo que sabeis), Que en Toledo, nuestra patria (Perdonadme), os quise bien, Desde que en la Vega os ví Un dia al amanecer, Que aumentado nuevas flores Al campo hermoso, tal vez Lo que las manos robaron, Restituyeron los piés. Ya sabeis...
D.ª LEON.
Esperad, yo Seré más breve. Ya sé Que muchos dias rondasteis Mi calle, y á mi desden Constante siempre, tuvisteis Amor firme, y firme fe. Hasta que os favorecí. ¿Qué no han llegado á vencer Lágrimas de amor, que lloran Los hombres que quieren bien? Y favorecido ya, Siendo tercera fïel La noche (¿qué no consiguen Una reja y un papel?), Tratábamos de casarnos, Cuando os hicieron merced De una jineta, y fué fuerza Iros á servir al Rey. Fuisteis á Flándes...
D. LUIS.
Si fuí (Que aqueso yo lo diré), Donde dimos un asalto, Y murió valiente en él Un Don Juan de Benavides, Caballero aragones. La equivocacion del nombre Dió causa para entender Que fuese yo el muerto: ¡cuánto Una mentira se crê! Llegó la nueva á Toledo...
D.ª LEON.
Eso diré yo más bien, Que sin vida la sentí, Y con la vida lloré; Pero callo aquí, aunque aquí Os pudiera encarecer Los sentimientos que hice, Las tristezas que pasé. En efecto, persuasiones De muchos pudieron ser Bastantes á que en Toledo Me casase por poder.
D. LUIS.
Yo lo supe en el camino, Y pensando deshacer El casamiento, corrí Hasta que os ví y os hablé, Con equívocas razones, En traje de mercader.
D.ª LEON.
Estaba casada ya; Y pues os desengañé, ¿A qué habeis venido aquí?
D. LUIS.
Solo he venido por ver Si hay ocasion de quejarme; Que si culpando tu fe Descanso, iré luego á Flándes, Donde una bala me dé, Porque la pólvora cumpla Lo que me ofreció otra vez.
SIRENA.
Gente sube la escalera.
D.ª LEON.
¡Ay cielos! ¿qué puedo hacer? Oscura está aquesta sala: Que aquí te quedes es bien, Porque á tí solo te hallen; Y habiendo entrado quien es, Podrás irte, no á Castilla; Que ocasion habrá despues Para acabar de quejarte.
SIRENA.
Yo voy contigo tambien. _(Vanse las dos.)_
ESCENA XII.
DON LUIS.
¿Qué confusion es esta, Que á mi desdicha iguala? Oscura está la sala, Y la noche funesta Ya de sombra cubierta Baja. No sé la casa ni la puerta; Que otra vez no he llegado Aquí. ¡Forzosa pena! Temerosa Sirena Y Leonor, me han dejado Confuso y sin sentido.
ESCENA XIII.
DON JUAN, _que andando á oscuras, encuentra con_ DON LUIS.
D. JUAN.
¿A estas horas, no hubieran encendido Una luz?--Mas ¿qué es esto? ¿Quién es? ¿No me responde?
D. LUIS.
_(Ap.)_ ¡Hallé puerta por donde Salir!
D. JUAN.
Responda presto. O ya desenvainada, Lengua de acero, lo dirá mi espada.
_(Al entrarse Don Luis por la puerta que va al cuarto de Doña Leonor, alcanzado por Don Juan, saca la espada y la cruza con él, retirándose luégo.)_
ESCENA XIV.
DON LOPE Y MANRIQUE.--DON JUAN.
D. LOPE.
¡Ruido de cuchilladas, Y oscuro el aposento!
D. JUAN.
Aquí los pasos siento.
MANRIQ.
Voy por luz. _(Vase.)_
D. LOPE.
¡Aquí espadas! Ya es fuerza que me asombre.
D. JUAN.
Ya le he dicho otra vez que diga el nombre.
D. LOPE.
¿Quién mi nombre pregunta?
D. JUAN.
Quien, porque hableis, sospecho Que abrirá en vuestro pecho Mil bocas con la punta Deste acero.
ESCENA XV.
DOÑA LEONOR, SIRENA Y MANRIQUE.--DON LOPE, DON JUAN.
D.ª LEON.
_(Dentro.)_ ¡Luz, presto!
_(Salen Doña Leonor y Sirena, y Manrique con luz.)_
D. LOPE.
¡Don Juan!
D. JUAN.
¡Don Lope!
D.ª LEON.
¡Ay cielos!
D. LOPE.
¿Pues qué es esto?
D. JUAN.
En esta cuadra entraba, Cuando un hombre salía.
D.ª LEON.
Algun hombre sería, Que robarla intentaba.
D. LOPE.
¡Hombre!
D. JUAN.
Sí, y preguntando Quién era, la respuesta dió callando.
D. LOPE.
(_Ap._ Disimular conviene, No crea que yo puedo Tener tan bajo miedo, Que mi valor condene.) ¡Bueno fuera, á fe mia, Mataros! Yo era el mismo que salia; Que (tan desconocida La voz) viendo que un hombre Me preguntaba el nombre En mi casa, ofendida La paciencia y turbada, Callando doy respuesta con la espada.
SIRENA.
¡Por cuánto aquí se viera Un infeliz suceso!
D. JUAN.
¿Cómo puede ser eso, Si el que yo digo que era Dentro está, cosa es cierta, Pues no pudo salir por esta puerta, Que vos entrasteis?
D. LOPE.
Digo Que era yo.
D. JUAN.
Es cosa extraña.
D. LOPE.
(_Ap._ ¡Oh cuánto á un hombre daña Un ignorante amigo! ¡Que no puedan los cuerdos, los más sabios Celar de un necio amigo los agravios!) Pues si por cosa cierta Teneis que dentro ha entrado, Fuerte y determinado Guardadme aquella puerta, En tanto, si eso pasa, Que yo examino toda aquesta casa.
D. JUAN.
Pues no saldrá por ella. Mirar seguro puedes.
D. LOPE.
Mira que en ella quedes, Y no te apartes della.--
_(Vase Don Juan.)_
(_Ap._ Hoy seré cuerdamente, Si es que ofendido soy, el más prudente, Y en la venganza mia Tendrá ejemplos el mundo, Porque en callar la fundo.) Ea, Manrique, guia Con esa luz.
MANRIQ.
No oso, Que yo de duendes soy poco goloso.
_(Quiere Don Lope entrar en un aposento, y detiénele Doña Leonor.)_
D.ª LEON.
No entreis, señor, aquí: yo soy testigo Que aseguraros este cuarto puedo.
D. LOPE.
_(A Manrique.)_ Pues ¿de qué tienes miedo?
MANRIQ.
De todo.
D. LOPE.
_(A D.ª Leonor.)_ Suelta, digo.--_(A Manrique.)_ Y tú véte de aquí... (_Ap._ Que ántes es dicha Que falte otro testigo á mi desdicha.)
_(Toma la luz y éntrase, y Manrique se va por otra puerta.)_
ESCENA XVI.
DOÑA LEONOR, SIRENA.
D.ª LEON.
¡Ay Sirena! ¿qué suerte Es esta tan airada? Estoy, desesperada, Por darme aquí la muerte; Pues ya es fuerza que tope A Don Luis escondido ¡ay Dios! Don Lope. El pensó que salia Por la puerta que entraba A mi cuarto; allí estaba. ¿Mas por qué mi porfia Duda lo que ha pasado? Ya le ha visto Don Lope, ya le ha hablado. ¿Qué haré? Irme no puedo; Porque en desdichas tantas, Oprimidas las plantas, Cadenas pone el miedo De cobardes prisiones. Toda soy confusion de confusiones.
ESCENA XVII.
DON LUIS, _que sale con la espada desnuda y embozado, y tras él_ DON LOPE, _con la espada desnuda y luz_.--DOÑA LEONOR, SIRENA.
D. LOPE.
No os encubrais, caballero.
D. LUIS.
Detened, señor, la espada; Que en la sangre de un rendido Más que se ilustra se mancha. Yo soy de Castilla, donde Por los celos de una dama, Di á un caballero la muerte Cuerpo á cuerpo en la campaña. Vine á ampararme á Lisboa, Donde estoy por esta causa De Castilla desterrado. He sabido esta mañana Que aquí un hermano del muerto Cautelosamente anda Encubierto, por vengarse Con traicion y con ventaja. Con este cuidado, pues, Por esta calle pasaba, Cuando tres hombres me embisten A las puertas desta casa. Viendo que (aunque el corazon Algunas veces engaña) Era imposible defensa Contra tres de mano armada, Subíme por la escalera; Y ellos, ó por ver que estaba En sagrado, ó por no hacer Tan dudosa la venganza, No me siguieron, y estuve En esa primera sala Esperando á que se fuesen, Y sintiendo sosegada La calle, bajarme quise; Pero al salir de la cuadra, Hallé un hombre que me dijo: «¿Quién va?» Yo, que imaginaba Que eran mis propios contrarios, No le respondo palabra. De una sala en otra, entré Hasta aquí. Esta es la causa De haberme hallado, señor, Escondido en vuestra casa. Ahora dadme la muerte; Que como yo dicho haya La verdad, y no padezca Alguna virtud sin causa, Moriré alegre, rindiendo El sér, la vida y el alma A un honrado sentimiento, Y no á una infame venganza.
D. LOPE.
(_Ap._ ¿Pueden juntarse en un hombre Confusiones más extrañas? ¿Tantos asombros y miedos, Penas y desdichas tantas? Si en la calle este hombre ¡cielos! Tantos pesares me daba, ¿Qué vendrá á darme escondido Dentro de mi misma casa? Basta, basta, pensamiento; Sufrimiento, basta, basta, Que verdad puede ser todo; Y cuando no, aquí no hay causa Para mayores extremos: Sufre, disimula y calla.) Caballero castellano, Yo me alegro de que haya Sido contra una traicion Sagrado vuestro mi casa. En ella, á ser hoy soltero, Os sirviera y hospedara; Porque un caballero debe Amparar nobles desgracias. Lo que podré hacer por vos, Será acudiros en cuantas Ocasiones se os ofrezcan, Porque á ese lado mi espada, Contra tres mil, no os suceda Otra vez volver la espalda. Y ahora, porque salgais Más secreto de mi casa, Podreis salir del jardin Por aquella puerta falsa... Yo la abriré... y tambien hago Prevencion tan recatada, Porque criados, que al fin Son enemigos de casa, No cuenten que os hallé en ella, Y sea fuerza que vaya A todos satisfaciendo De cuál ha sido la causa. Porque aunque es cierto que nadie Dude una verdad tan clara, Y yo de mí mismo tengo La satisfaccion que basta, ¿Quién de una malicia huye? ¿Quién de una sospecha escapa? ¿Quién de una lengua se libra? ¿Quién de una intencion se guarda? Y si llegara á creer... ¿Qué es á creer? si llegara A imaginar, á pensar Que álguien pudo poner mancha En mi honor... ¿qué es mi honor? En mi opinion y en mi fama, Y en la voz tan solamente De una criada, una esclava, No tuviera, ¡vive Dios! Vida que no le quitara, Sangre que no le vertiera, Almas que no le sacara; Y éstas rompiera despues, A ser visibles las almas. Venid, iréos alumbrando Hasta que salgais.
D. LUIS.
_(Ap.)_ Helada Tengo la voz en el pecho. ¡Qué portuguesa arrogancia! _(Vanse los dos.)_
ESCENA XVIII.
DOÑA LEONOR, SIRENA; _despues_ DON LOPE.
D.ª LEON.
Aun mejor ha sucedido, Sirena, que yo pensaba. Sola una vez vino el mal Menor que el que se esperaba. Ya puedo hablar, y ya puedo Mover las heladas plantas. ¡Ay, Sirena, en qué me ví! Vuelva á respirar el alma.
(_Vuelve Don Lope._)
D. LOPE.
Leonor.
D.ª LEON.
Señor, ¿pues qué intentas? ¿Ya no supiste la causa Con que él entró? Ya supiste Que yo no he sido culpada.
D. LOPE.
¿Tal pudiera imaginar Quien te estima y quien te ama? No, Leonor; sólo te digo Que ya que aquí se declara Con nosotros...
D.ª LEON.
¿Ya él no dijo Que aquí de Castilla estaba Ausente por una muerte? Pues yo, señor, no sé nada.
D. LOPE.
No te disculpes, Leonor. Mira... mira que me matas. Tú, Leonor, ¿pues de qué habias De saberlo? Pero basta Que él se fie de nosotros, Para que de aquí no salga. Y tú, Sirena, no digas Lo que entre los tres nos pasa A ninguno, ni á Don Juan.
ESCENA XIX.
DON JUAN.--DICHOS.
D. JUAN.
_(Ap.)_ Tanto Don Lope se tarda, Que me ha dado algun cuidado.
D. LOPE.
¡Por Dios, Don Juan, linda gracia Es hacerme andar así Mirando toda la casa, Siendo cierto que fuí yo! Tomad otro poco el hacha, Y andadla vos.
D. JUAN.
¿Para qué, Si ya aquí me desengaña El saber que fuisteis vos? Ya conozco mi ignorancia.
D. LOPE.
Con todo habemos los dos Segunda vez de mirarla.
D.ª LEON.
_(Ap.)_ ¡Qué prudencia tan notable!
D. JUAN.
_(Ap.)_ ¡Qué valor y qué arrogancia!
SIRENA.
_(Ap.)_ ¡Qué temor!
D. LOPE.
_(Ap.)_ Desta manera, El que de vengarse trata, Hasta mejor ocasion, Sufre, disimula y calla.
JORNADA TERCERA.
_Atrio de un palacio del Rey en Lisboa._
ESCENA PRIMERA.
DON JUAN, MANRIQUE.
D. JUAN.
¿Dónde está Don Lope?
MANRIQ.
Cuando Entró en palacio, yo aquí Me quedé.
D. JUAN.
Búscale, y dí Que yo le estoy esperando.
_(Vase Manrique.)_
ESCENA II.
DON JUAN.
Quedaréme imaginando A solas, sin mí y conmigo, El dudoso fin que sigo, Y la obligacion que tiene Quien á hacer discursos viene En la opinion de un amigo. Yo de Don Lope lo soy Tanto, que no ha celebrado Amigo más obligado La antigüedad hasta hoy. Huésped en su casa estoy, Su hacienda gasto, y es mia, Su vida y alma me fia: ¿Pues cómo ¡cielos! podré Ser ingrato á tanta fe, Amistad y cortesía? ¿Podré yo ver y callar Que su limpio honor padezca, Sin que mi vida le ofrezca Para ayudarle á vengar? ¿Podré yo ver murmurar Que este castellano adore A Leonor, que la enamore, Y le dé lugar Leonor, Y padeciendo su honor, Yo lo sepa y él lo ignore? No podré; pues si él quedara Satisfecho, siendo mia La venganza, en este dia Al castellano matara. A él sin él yo le vengara, Prudente, advertido y sabio; Mas de la intencion del labio Satisfaccion no se alcanza, Si el brazo de la venganza No es del cuerpo del agravio. Yo á Don Lope le diré Clara y descubiertamente Que no hable al Rey ni se ausente. Mas si me dice por qué, ¿Cómo le responderé La causa? Duda mayor Es esta; que al que el valor Eterno honor le previene, Quien dice que no le tiene Es quien le quita el honor. ¿Qué debe hacer un amigo En tal caso, pues entiendo Que si le callo, le ofendo Y le ofendo si lo digo, Oféndole si castigo Su agravio? Yo fuí su espejo: ¿Por qué bien no le aconsejo?-- Mas él mismo viene allí. No ha de quejarse de mí. Él me ha de dar el consejo.
ESCENA III.
DON LOPE, MANRIQUE.--DON JUAN.
D. LOPE.
Vuélvete, Manrique, y dí Que luégo á la quinta voy; Que esperando á hablar estoy Al Rey.
MANRIQ.
Don Juan está allí, Y viene á hablarte. _(Vase.)_
D. LOPE.
(_Ap._ ¡Ay de mí! ¿Qué puede haber sucedido? ¿A qué puede haber venido?) Don Juan, ¿pues qué hay por acá?-- (_Ap._ ¡Oh, cómo un cobarde está Siempre á su temor rendido!)
D. JUAN.
Don Lope, amigo, yo vengo (Si estamos solos los dos) A aconsejarme con vos En una duda que tengo.
D. LOPE.
(_Ap._ Ya para oir me prevengo Alguna desdicha mia.) Decid.
D. JUAN.
Un caso me envía Un amigo á preguntar, Y quiérole consultar Con vos.
D. LOPE.
¿Y es?
D. JUAN.
Jugando un dia Dos hidalgos, se ofreció Una duda, en caso tal Forzosa, sobre la cual Uno á otro desmintió. Con las voces, no lo oyó Entónces el desmentido; Un amigo lo ha sabido, Y que se murmura dél; Y por serlo tan fiel, Esta duda se ha ofrecido. ¿Si éste tendrá obligacion De decirlo claramente Al otro, que está inocente; O si dejar es razon Que padezca su opinion, Pues él no basta á vengalle? Si lo calla es agravialle, Y si lo dice es error De amigo. ¿Cuál es mejor, Que lo diga, ó que lo calle?
D. LOPE.
Dejadme pensar un poco. (_Ap._ Honor, mucho te adelantas; Que una duda sobre tantas Bastará á volverme loco. En otro sujeto toco Lo que ha pasado por mí. Don Juan pregunta por sí: Luego alguna cosa vió. ¿Haré que la diga? no; Pero que la calle, sí.) Don Juan, yo he considerado, Si es que mi voto he de dar, Que no puede un hombre estar Ignorante y agraviado. Aquel que ha disimulado Su ofensa por no vengalla, Es quien culpado se halla; Porque en un caso tan grave, No yerra el que no lo sabe, Sino el que lo sabe y calla. Y yo de mí sé decir Que si un amigo cual vos (Siendo quien somos los dos) Tal me llegara á decir, Tal pudiera presumir De mí, tal imaginara, El primero en quien vengara Mi desdicha, fuera en él; Porque es cosa muy cruel Para dicha cara á cara. Y no sé que en tal rigor Haya razon que no asombre, Y que se le pueda á un hombre Decir: «No teneis honor.» ¡Darme el amigo mayor El mayor pesar!--Testigo En Dios (otra vez lo digo), Que si yo me lo dijera, A mí la muerte me diera, Y soy mi mayor amigo.
D. JUAN.
Ya quedo ahora de vos Enseñado. Eso diré, Y á este amigo avisaré Que calle. Quedad con Dios. _(Vase.)_
ESCENA IV.
DON LOPE.
¿Quién duda que entre los dos Pasa el caso que ponia En tercero, y que sabía Que Leonor matarme intenta? --Pues el que supo mi afrenta, Sabrá la venganza mia. Y el mundo la ha de saber. Basta, honor: no hay que esperar; Que quien llega á sospechar, No ha de llegar á creer, Ni esperar á suceder El mal; y pues su mudanza Logra tan baja esperanza, Volveré donde contemplo Que dé su traicion ejemplo, Y escarmiento mi venganza.
ESCENA V.
EL REY, ACOMPAÑAMIENTO.--DON LOPE.
REY.
Aunque en la quinta, que _del Rey_ la llama El vulgo, aquesta noche duerma, digo Que no me he de quedar hoy en Lisboa. Esté la gente toda prevenida, Que desde allí saldrá la más lucida A competir con plumas y colores Del sol los rayos, del Abril las flores.
D. LOPE.
(_Ap._ Cobarde al Rey me llego; Que esta pena, esta rabia y este fuego Tan cobarde me tiene, que sospecho, Con vergüenza, dolor y cobardía, Que todos saben la desdicha mia.) Dáme tus piés; será feliz mi boca, Si con su aliento esas esferas toca.
REY.
¡Ah Don Lope de Almeida! Si tuviera En Africa esa espada, yo venciera La morisca arrogante bizarría.
D. LOPE.
¿Pues pudiera quedar la espada mia En la paz, en la vaina que se os muestra, Cuando vos, gran señor, sacais la vuestra? Con vos voy á morir. ¿Qué causa hubiera Que en Portugal, señor, me detuviera En aquesta ocasion?
REY.
¿No estais casado?
D. LOPE.
Sí, señor; mas no el serlo me ha estorbado El ser quien soy; porque ántes hoy me llama Tener mayor honor á mayor fama.
REY.
¿Cómo, recien casada, Quedará vuestra esposa?
D. LOPE.
Muy honrada En ver que os ha ofrecido A esta empresa un soldado en su marido; Que es noble, es varonil, y más sintiera Que á vuestro lado, gran señor, no fuera; Pues si ántes por mi fama os acudia, Ahora por la suya y por la mia. Y no es inconveniente á mi deseo El ausentarme della.
REY.
Así lo creo; Que yo lo dije porque no era justo Descasaros tan presto, y desto gusto; Que en vuestra casa, aunque la empresa es alta, Podreis hacer, Don Lope, mayor falta.
_(Vase el Rey y acompañamiento.)_
ESCENA VI.
DON LOPE.