Teatro selecto, tomo 2 de 4

Part 18

Chapter 183,867 wordsPublic domain

¿Quién, ladron Del mismo tesoro suyo, Dentro de su misma casa Buscó sus bienes por hurto? Hasta ahora la esclava no Abrió. ¡Qué triste discurro El cuarto á la media luz De escaso esplendor nocturno, Que allí horrores late, y más Si á sus reflejos descubro De mujeriles adornos, Ajadamente difusos, Sembrando el suelo! ¿Qué es esto? No me propongas, discurso, Que bajel que echa la ropa Al mar, padece infortunios; Que casa que se despoja De las alhajas que tuvo, Estragos de fuego corre; Pues ni la tormenta dudo Ni el incendio ignoro, cuando Entre dos aguas fluctúo, Entre dos fuegos me hielo, Viendo que me embisten juntos, Para zozobrar, suspiros, Para hacerme llorar, humos. Estas arrojadas señas, ¿No son de ilustres, de augustos Faustos despojos? ¿Aqueste No es el fiero puñal duro, _(Levantándolo.)_ Que registro de los astros Es aguja de sus rumbos? ¿No es este el que yo á Otaviano Dejé? Sí. ¿Pues quién le trujo Aquí entre arrastradas pompas? Pero ¿para qué lo apuro, Si es de los desconfiados La imaginacion verdugo? ¡Tarde hemos llegado, celos, Tarde, tarde! Pues no dudo Que quien arrastra despojos, Habrá celebrado triunfos. Si es dichoso el desdichado, Que siéndolo no lo supo; ¡Desdichado del dichoso, Que ya sin serlo lo tuvo Por cierto! Y pues que me ponen En mi mano mis influjos, A ellos muera, ántes que...

ESCENA XVI.

OTAVIANO, MARIENE.--EL TETRARCA.

OTAVIAN.

_(Dentro.)_ Espera, Aguarda.

TETRARC.

Pero ¡Qué escucho!

_(Sale Mariene huyendo, y Otaviano tras ella.)_

MARIENE.

Será en vano, pues primero Que logres... Mas ¡cielos justos! ¿Qué es lo que miro?

TETRARC.

Turbado He quedado.

OTAVIAN.

Yo confuso.

MARIENE.

Y yo confusa y turbada, Pues entre dos daños, de uno Doy en otro, y ya no sé Cuál dejo, ni cuál procuro, Cuál pierdo, ó cuál solicito, Cuál hallo, al fin, ó cuál busco; Pues siempre tengo peligro, Cuando paro, y cuando huyo.

TETRARC.

Vista tu fuga, á tu honor Este pecho será muro.

OTAVIAN.

No temas, que de tu vida Este pecho será escudo.

TETRARC.

Cumple, pues, lo que prometes.

OTAVIAN.

Así verás si lo cumplo.

_(Sacan las espadas.)_

MARIENE.

¡Ay de mí! Para salir De tan justo ó tan injusto Duelo, estas luces apague. _(Apaga las luces.)_

TETRARC.

¿Adónde, César perjuro, Te escondes?

OTAVIAN.

Yo no me escondo.

TETRARC.

No te encuentro, aunque te busco.

MARIENE.

Tente, esposo. ¡Ay infelice De mí! _(Encuéntranse, los dos y riñen.)_

OTAVIAN.

A mi violento impulso Muere, aleve.

TETRARC.

Aunque la espada Perdí, con aqueste agudo Puñal morirás.

_(Encuentra con Mariene, y la hiere.)_

MARIENE.

¡Ay triste! Tened piedad, dioses justos, Pues aquí muero inocente. _(Cae.)_

OTAVIAN.

¡Qué es lo que oigo!

TETRARC.

¡Qué escucho!

OTAVIAN.

Vengaré su muerte.

ESCENA XVII.

TOLOMEO, SOLDADOS, DAMAS, _con luces; y despues_, LIBIA, ARISTÓBOLO, FILIPO Y POLIDORO.--EL TETRARCA, OTAVIANO.

SOLDS.

Entrad Todos, que es grande el tumulto.

DAMAS.

Llegad todas.

LIBIA.

A tan grande Estruendo, romper no excuso Mi prision.

ARISTÓB. Y FILIPO.

Señor, ¿qué es esto?

POLIDOR.

No haber gozado el indulto Marïene como yo.

OTAVIAN.

Dar muerte al hombre más bruto, Más bárbaro, más sangriento, Que ha eclipsado el sol más puro.

TETRARC.

Yo no la he dado la muerte.

TODOS.

¿Pues quién?

TETRARC.

El destino suyo, Pues que muriendo á mis celos, Que son sangrientos verdugos, Vino á morir á las manos Del mayor monstruo del mundo.

ARISTÓB.

_El mayor monstruo los celos_ Son siempre.

TETRARC.

Porque ninguno De mí la venganza tome, Vengarme de mí procuro, Buscando desde esa torre En el ancho mar sepulcro. _(Vase.)_

OTAVIAN.

Seguidle todos, seguidle.

TOLOM.

Desesperado y confuso Se arrojó al mar.

OTAVIAN.

Retirad Aquese cielo caduco, Y diga en su monumento Para los siglos futuros El epitafio: «Aquí yace, Desfigurado su vulto, La beldad más milagrosa, Muerta por celos injustos.»

TOLOM.

Libia, tu mano merezca Quien al peligro se expuso De libertarte.

LIBIA.

En llorando De Mariene el infortunio.

FILIPO.

En que acaba la tragedia, Donde se cumplió su influjo.

POLIDOR.

Como la escribió su autor; No como la imprimió el hurto De quien es su estudio echar A perder otros estudios.

AMAR DESPUES DE LA MUERTE.

PERSONAS.

DON ÁLVARO TUZANÍ. DON JUAN MALEC, _viejo_. DON FERNANDO DE VÁLOR. ALCUZCUZ, _morisco_. CADÍ, _morisco viejo_. DON JUAN DE MENDOZA. EL SEÑOR DON JUAN DE AUSTRIA. DON ALONSO DE ZÚÑIGA, _corregidor_. DON LOPE DE FIGUEROA. GARCÉS, _soldado_. DOÑA ISABEL TUZANÍ. DOÑA CLARA MALEC. BEATRIZ, _criada_. INÉS, _criada_. _Un criado._ _Moriscos y moriscas._ _Soldados cristianos._ _Soldados moriscos._

_La escena es en Granada y en varios puntos de la Alpujarra._

JORNADA PRIMERA.

_Sala en casa de Cadí, en Granada._

ESCENA PRIMERA.

MORISCOS, _con casaquillas y calzoncillos, y_ MORISCAS _con jubones blancos é instrumentos_; CADÍ Y ALCUZCUZ.

CADÍ.

¿Están cerradas las puertas?

ALCUZC.

Ya el portas estar cerradas.

CADÍ.

No éntre nadie sin la seña Y prosígase la zambra. Celebremos nuestro dia, Que es el viérnes, á la usanza De nuestra nacion, sin que Pueda esta gente cristiana, Entre quien vivimos hoy Presos en miseria tanta, Calumniar ni reprender Nuestras ceremonias.

TODOS.

Vaya.

ALCUZC.

Mé pensar hacer astilias, Sé tambien entrar en danza.

UNO.

_(Canta.)_ _Aunque en triste cautiverio,_ _De Alá por justo misterio,_ _Llore el africano imperio_ _Su mísera ley esquiva..._

TODOS.

_(Cantando.)_ _¡Su ley viva!_

UNO.

_Viva la memoria extraña_ _De aquella gloriosa hazaña_ _Que en la libertad de España_ _A España tuvo cautiva._

TODOS.

_¡Su ley viva!_

ALCUZC.

_(Cantando.)_ _Viva aquel escaramuza_ _Que hacer el jarife Muza,_ _Cuando darle en caperuza_ _Al españolilio antigua._

TODOS.

_¡Su ley viva!_ _(Llaman dentro muy recio.)_

CADÍ.

¿Qué es esto?

UNO.

Las puertas rompen.

CADÍ.

Sin duda cogernos tratan En nuestras juntas; que como El Rey por edictos manda Que se venden, la justicia, Viendo entrar en esta casa A tantos moriscos, viene Siguiéndonos. _(Llaman.)_

ALCUZC.

Pues ya escampa.

ESCENA II.

DON JUAN MALEC.--DICHOS.

MALEC.

_(Dentro.)_ ¿Cómo os tardais en abrir A quien desta suerte llama?

ALCUZC.

En vano llama á la puerta Quien no ha llamado en el alma.

UNO.

¿Qué haremos?

CADÍ.

Esconder todos Los instrumentos, y abran Diciendo que solo á verme Venisteis.

OTRO.

Muy bien lo trazas.

CADÍ.

Pues todos disimulemos.-- Alcuzcuz, corre: ¿qué aguardas?

ALCUZC.

Al abrir del porta, temo Que ha de darme con la estaca Cien palos el alguacil En barriga, é ser desgracia Que en barriga de Alcuzcuz El leña, y no alcuzcuz haya.

_(Abre Alcuzcuz, y sale Don Juan Malec.)_

MALEC.

No os receleis.

CADÍ.

Pues, señor Don Juan, cuya sangre clara De Malec os pudo hacer Veinticuatro de Granada, Aunque de africano orígen, ¡Vos desta suerte en mi casa!

MALEC.

Y no con poca ocasion Hoy vengo buscándôs: basta Deciros que á ella me traen Arrastrando mis desgracias.

CADÍ.

_(Ap. á los moriscos.)_ Él sin duda á reprendernos Viene.

ALCUZC.

Eso no perder nada. ¿Prender no fuera peor Que reprender?

CADÍ.

¿Qué nos mandas?

MALEC.

Reportáos todos, amigos, Del susto que el verme os causa, Hoy entrando en el cabildo, Envió desde la sala Del rey Felipe Segundo El presidente una carta, Para que la ejecucion De lo que por ella manda, De la ciudad quede á cuenta. Abrióse, empezó en voz alta A leerla el secretario Del cabildo; y todas cuantas Instrucciones contenia, Todas eran ordenadas En vuestro agravio. ¡Qué bien Pareja del tiempo llaman A la fortuna, pues ambos Sobre una rueda y dos alas, Para el bien ó para el mal Corren siempre y nunca paran! Las condiciones, pues, eran Algunas de las pasadas Y otras nuevas que venian Escritas con más instancia, En razon de que ninguno De la nacion africana, Que hoy es caduca ceniza De aquella invencible llama En que ardió España, pudiese Tener fiestas, hacer zambras, Vestir sedas, verse en baños, Ni oirse en alguna casa Hablar en su algarabía, Sino en lengua castellana. Yo, que por el más antiguo, El primero me tocaba Hablar, dije que aunque era Ley justa y prevencion santa Ir haciendo poco á poco De la costumbre africana Olvido, no era razon Que fuese con furia tanta; Y así, que se procediese En el caso con templanza, Porque la violencia sobra Donde la costumbre falta. Don Juan, Don Juan de Mendoza Deudo de la ilustre casa Del gran marqués de Mondéjar, Dijo entónces: «Don Juan habla Apasionado, porque Naturaleza le llama A que mire por los suyos, Y así, remite y dilata El castigo á los moriscos, Gente vil, humilde y baja.-- Señor Don Juan de Mendoza (Dije), cuando estuvo España En la opresion de los moros Cautiva en su propria patria, Los cristianos, que mezclados Con los árabes estaban, Que hoy mozárabes se dicen, No se ofenden, ni se infaman De haberlo estado, porque Más engrandece y ensalza La fortuna al padecerla A veces, que al dominarla. Y en cuanto á que son humildes, Gente abatida y esclava, Los que fueron caballeros Moros no debieron nada A caballeros cristianos El dia que con el agua Del bautismo recibieron Su fe católica y santa; Mayormente los que tienen, Como yo, de reyes tanta.-- Sí; pero de reyes moros, Dijo.--Como si dejara De ser real, le respondí, Por mora, siendo cristiana La de Válores, Cegríes, De Venegas y Granadas.» De una palabra á otra, en fin, Como entramos sin espadas, Unos y otros se empeñaron... ¡Mal haya ocasion, mal haya, Sin espadas y con lenguas, Que son las peores armas, Pues una herida mejor Se cura que una palabra! Alguna acaso le dije Que obligase á su arrogancia A que (aquí tiemblo al decirlo) Tomándome (¡pena extraña!) El báculo de las manos, Con él... Pero hasta esto basta; Que hay cosas que cuesta más El decirlas que el pasarlas. Este agravio que en defensa, Esta ofensa que en demanda Vuestra á mí me ha sucedido, A todos juntos alcanza, Pues no tengo un hijo yo Que desagravie mis canas, Sino una hija, consuelo Que aflige más que descansa. Ea, valientes moriscos, Noble reliquia africana, Los cristianos solamente Haceros esclavos tratan; La Alpujarra (aquesa sierra Que al sol la cerviz levanta, Y que poblada de villas, Es mar de peñas y plantas, Adonde sus poblaciones Ondas navegan de plata, Por quien nombres las pusieron De Galera, Berja y Gavia) Toda es nuestra: retiremos A ella bastimentos y armas. Elegid una cabeza De la antigua estirpe clara De vuestros Abenhumeyas, Pues hay en Castilla tantas, Y hacéos señores, de esclavos; Que yo, á costa de mis ánsias, Iré persuadiendo á todos Que es bajeza, que es infamia Que á todos toque mi agravio, Y no á todos mi venganza.

CADÍ.

Yo para el hecho que intentas...

OTRO.

Yo para la accion que trazas...

CADÍ.

Mi vida y mi hacienda ofrezco.

OTRO.

Ofrezco mi vida y alma.

UNO.

Todos decimos lo mismo.

MORISCA.

Y yo en el nombre de cuantas Moriscas Granada tiene, Ofrezco joyas y galas.

_(Vanse Malec y varios moriscos.)_

ALCUZC.

Mé, que solo tener una Tendecilia en Vevarambla De aceite, vinagre é higos, Nueces, almendras é pasas, Cebolias, ajos, pimientos, Cintas, escobas de palma, Hilo, agujas, faldriqueras, Con papel blanco é de estraza, Alcamonios, agujetas De perro, tabaco, varas, Caniones para hacer plumas, Hostios para cerrar cartas, Ofrecer llevarla á cuestas Con todas sus zarandajas, Porque me he de ver, si llegan A colmo mis esperanzas, De todos los Alcuzcuzes Marqués, conde ó duque.

UNO.

Calla, Que estás loco.

ALCUZC.

No estar loco.

OTRO.

Si no loco, es cosa clara Que estás borracho.

ALCUZC.

No estar, Que jonior Mahoma manda En su alacran no beber Vino, y en mi vida nada Lo he bebido... por los ojos; Que si alguna vez me agrada, Por no quebrar el costumbre, Me lo bebo por la barba.

_(Vanse.)_

* * * * *

_Sala en casa de Malec._

ESCENA III.

DOÑA CLARA, BEATRIZ.

D.ª CLAR.

Déjame, Beatriz, llorar En tantas penas y enojos; Débanles algo á mis ojos Mi desdicha y mi pesar. Ya que no puedo matar A quien llegó á deslucir Mi honor, déjame sentir Las afrentas que le heredo, Pues ya que matar no puedo, Pueda á lo ménos morir. ¡Qué baja naturaleza Con nosotras se mostró, Pues cuando mucho, nos dió Un ingenio, una belleza Adonde el honor tropieza, Mas no donde pueda estar Seguro! ¿Qué más pesar, Si á padre y marido vemos Que quitar su honor podemos, Y no le podemos dar? Si hubiera varon nacido, Granada y el mundo viera Hoy, si con un jóven era Tan soberbio y atrevido El Mendoza, como ha sido Con un viejo... Y por hacer Estoy que llegue á entender Que no por mujer le dejo; Pues quien riñó con un viejo, Podrá con una mujer. Pero es loca mi esperanza. Esto es solamente hablar. ¡Oh si pudiera llegar A mis manos mi venganza! Y mayor pena me alcanza Verme ¡ay infelice! así, Porque en un dia perdí Padre y esposo, pues ya Por mujer no me querrá Don Álvaro Tuzaní.

ESCENA IV.

DON ÁLVARO.--DOÑA CLARA, BEATRIZ.

D. ÁLV.

Por mal agüero he tenido, Cuando ya en nada repara Mi amor, haber, bella Clara, Mi nombre en tu boca oido; Porque si la voz ha sido Eco del pecho, sospecho Que él, que en lágrimas deshecho Está, sus penas dirá: Luego soy tu pena ya, Pues que me arrojas del pecho.

D.ª CLAR.

No puedo negar que llena De penas el alma esté, Y andas tú en ellas, porqué No eres tú mi menor pena. De tí el cielo me enajena: ¡Mira si eres la mayor! Porque es tan grande mi amor, Que tu mujer no he de ser, Porque no tengas mujer Tú, de un padre sin honor.

D. ÁLV.

Clara, no quiero acordarte Cuánto respeto he tenido A tu amor, y cuánto ha sido Mi respeto en adorarte; Sólo quiero en esta parte Disculparme de que así Haya entrado hoy hasta aquí, Antes de haberte vengado; Porque haberlo dilatado Es lo más que hago por tí. Que aunque en las leyes del duelo Con mujer no se ha de hablar, Y aunque puedo consolar Tu pena y tu desconsuelo Con decir á tu desvelo Que no llore y que no sienta; Porque la accion que se intenta Sin espada (mayormente Cuando hay justicia presente) Ni agravia, ofende ni afrenta; De uno ni otro me aprovecho, Mas de otra disculpa sí, Y es decir que entrarme aquí Antes de haber satisfecho (Pasando al Mendoza el pecho) A tu padre, accion ha sido Cuerda; porque recibido Está que no se vengó Bien del ofensor, si no Le dió muerte el ofendido, Si no es que su hijo sea O sea su hermano menor: Y así para que su honor Hoy imposible no vea La venganza que desea, Una fineza he de hacer, Que es pedirte por mujer A Don Juan: y así, colijo Que en siendo una vez su hijo, Le podré satisfacer. Solo á esto, Clara, he venido; Y si me tuvo hasta aquí Cobarde en pedirte así, Haber tan pobre nacido; Hoy que esto le ha sucedido, Sólo le pida mi labio Su agravio en dote: y es sabio Acuerdo dármele, pues Ya sabe el mundo que es Dote de un pobre un agravio.

D.ª CLAR.

Ni yo, Don Álvaro, espero Acordarte, cuando lloro, La verdad con que te adoro Y la fe con que te quiero. No intento decir que muero Hoy, dos veces ofendida, No que á tu aficion rendida, No que en amorosa calma Eres vida de mi alma Y eres alma de mi vida; Que sólo dar á entender Quiero en confusion tan brava, Que quien fuera ayer tu esclava, Hoy no será tu mujer; Porque si cobarde ayer No me pediste, y hoy sí, No quiero yo que de tí, Murmurando el mundo, arguya Que para ser mujer tuya Hubo que suplir en mí. Rica y honrada pensé Yo que áun no te merecia; Mas como era dicha mia, Solamente lo dudé: Mira cómo hoy te daré En vez de favor castigo, Haciendo al mundo testigo Que fué menester, señor, Que me hallases sin honor Para casarte conmigo.

D. ÁLV.

Yo lo intento por vengarte.

D.ª CLAR.

Yo lo excuso por temerte.

D. ÁLV.

Esto, Clara, ¿no es quererte?

D.ª CLAR.

¿No es esto, Álvaro, estimarte?

D. ÁLV.

No has de poder excusarte...

D.ª CLAR.

Darme la muerte podré.

D. ÁLV.

Que yo á Don Juan le diré Mi amor.

D.ª CLAR.

Diré que es error.

D. ÁLV.

Y eso ¿es lealtad?

D.ª CLAR.

Es honor.

D. ÁLV.

Y eso ¿es fineza?

D.ª CLAR.

Esto es fe; Pues á los cielos les juro De no ser de otro mujer, Como mi honor llegue á ver De toda excepcion seguro. Solo esto lograr procuro.

D. ÁLV.

¿Qué importa si?...

BEATRIZ.

Mi señor Sube por el corredor Con mucho acompañamiento.

D.ª CLAR.

Retírate á este aposento.

D. ÁLV.

¡Qué desdicha!

D.ª CLAR.

¡Qué rigor!

_(Vanse Don Álvaro y Beatriz.)_

ESCENA V.

DON ALONSO DE ZÚÑIGA, DON FERNANDO VÁLOR Y DON JUAN MALEC.--DOÑA CLARA; DON ÁLVARO, _oculto_.

MALEC.

Clara...

D.ª CLAR.

Señor...

MALEC.

(_Ap._ ¡Ay de mí! ¡Con cuánta pena te encuentro!) Éntrate, Clara, allá dentro.

D.ª CLAR.

_(Ap. á su padre.)_ ¿Qué es esto?

MALEC.

Oye desde ahí.

_(Vase Doña Clara al cuarto donde está Don Álvaro, quedándose tras la puerta entreabierta.)_

D. ALON.

Don Juan de Mendoza preso Queda en el Alhambra ya; Y así preciso será, En tanto que este suceso Se compone, que lo esteis Vos en vuestra casa.

MALEC.

Aceto La carcelería, y prometo Guardarla.

VÁLOR.

No lo estareis Mucho; que pues me ha dejado El señor Corregidor (Porque en el duelo de honor Nunca la justicia ha entrado) A mí hacer las amistades, Yo las haré, procurando El fin.

D. ALON.

Señor Don Fernando De Válor, con dos verdades Se sanea una malicia; Pues que no hay agravio, es ley, Ni en el palacio del Rey Ni en tribunal de justicia. Todos lo somos allí, Y allí no le puede haber.

VÁLOR.

El medio pues ha de ser Este...

D. ÁLV.

_(Ap. á D.ª Clara.)_ ¿Oyeslo todo?

D.ª CLAR.

Sí.

VÁLOR.

Que en este caso no hay medio Que le sanee mejor. Escuchadme.

MALEC.

¡Ay del honor Que se cura con remedio!

VÁLOR.

Don Juan de Mendoza es Tan bizarro caballero Como ilustre, está soltero, Y Don Juan de Malec, pues, En quien sangre ilustre dura De los reyes de Granada, Tiene una hija celebrada Por su ingenio y su hermosura. A nadie toca tomar, Si satisfaccion desea, La causa, sino á quien sea Su yerno. Pues con casar A Don Juan con Doña Clara, Estará cierto...

D. ÁLV.

_(Ap.)_ ¡Ay de mí!

VÁLOR.

Que no pudiendo por sí Vengarse la ofensa rara, Pues habiendo á un tiempo sido Interesado en su honor, Como tercero ofensor, Y como su hijo ofendido; En no teniendo de quién Estar ofendido pueda, Por la misma razon queda Seguro. Don Juan tambien, No habiendo de darse muerte A sí mismo en tanto abismo, Vendrá á tener en sí mismo Su mismo agravio: de suerte Que no pudiendo agraviarse Un hombre á sí, haciendo sabio Dueño á Don Juan del agravio, No tiene de quién vengarse, Y queda limpio el honor De los dos, pues en efeto No caben en un sujeto Ofendido y ofensor.

D. ÁLV.

_(Ap. á D.ª Clara.)_ Yo responderé.

D.ª CLAR.

Detente, No me destruyas, por Dios.

D. ALON.

Eso está bien á los dos.

MALEC.

Hay mayor inconveniente, Pues toda nuestra esperanza Que Clara deshaga entiendo...

D.ª CLAR.

_(Ap.)_ El cielo me va trayendo A las manos la venganza.

MALEC.

Que mi hija, no sabré Si hombre que aborreció ya Con tanta ocasion, querrá Por marido. _(Sale D.ª Clara.)_

D.ª CLAR.

Sí querré; Que importa ménos, señor, Si aquí tu opinion estriba, Que yo sin contento viva, Que vivir tú sin honor. Porque si fuera tu hijo, La ira me estaba llamando, Bien muriendo ó bien matando, Y siendo tu hija, colijo Que en el modo que pudiere Te debo satisfacer, Y así, seré su mujer: De cuyo efecto se infiere Que estoy tu honor defendiendo, Que estoy tu fama buscando. (_Ap._ Y pues no puedo matando, Quiero vengarte muriendo.)

D. ALON.

Vuestro ingenio solo pudo En un concepto cifrar Conclusion tan singular.

VÁLOR.

Y ya el efecto no dudo. Escríbase en un papel Esto que aquí se trató, Para que le lleve yo.

D. ALON.

Ambos iremos con él.

MALEC.

_(Ap.)_ Quiero usar de aqueste medio, Miéntras empieza el motin.

VÁLOR.

Todo esto tendrá buen fin, Pues estoy yo de por medio.

_(Vanse los tres.)_

D.ª CLAR.

Ahora que á un aposento Se han retirado á escribir, Podrás, Álvaro, salir.

ESCENA VI.

DON ÁLVARO.--DOÑA CLARA.

D. ÁLV.

Sí haré, sí haré, y con intento De no volver á ver más Alma tan mudable en pecho Tan noble; y el no haber hecho, Cuando la muerte me das, Un notable extremo aquí, No fué respeto, no fué Temor, gusto sí, porqué Mujer tan baja...

D.ª CLAR.

¡Ay de mí!

D. ÁLV.

Que á un tiempo, con vil intento, Fe injusta, estilo liviano, Ofrece á un hombre la mano Y á otro tiene en su aposento, No me está bien que se diga Que nunca la quise bien.

D.ª CLAR.

La voz, Álvaro, deten, A que un engaño te obliga; Que yo te satisfaré Con el tiempo.

D. ÁLV.

Estas no son Cosas de satisfaccion.

D.ª CLAR

Podrán serlo.

D. ÁLV.

¿No escuché Yo que la mano darias Hoy al de Mendoza?

D.ª CLAR.

Sí; Pero no sabes de mí El fin de las ánsias mias.

D. ÁLV.

¿Qué fin? Darme muerte. Advierte Si hay disculpa que te cuadre, Pues él agravió á tu padre Y á mí me ha dado la muerte.

D.ª CLAR.

El tiempo, Álvaro, podrá Desengañarte algun dia Que es constante la fe mia, Y que esta mudanza está Tan de tu parte...

D. ÁLV.

¿Quién vió Tan sutil engaño? Dí, ¿No le das la mano?

D.ª CLAR.

Sí.

D. ÁLV.

¿No has de ser su mujer?

D.ª CLAR.

No.

D. ÁLV.

Pues ¿qué medio puede haber...

D.ª CLAR.

No me preguntes en vano.

D. ÁLV.

Clara, entre darle la mano Y entre no ser su mujer?

D.ª CLAR.

Darle la mano, quizá Será traerle á mis brazos, Con que le he de hacer pedazos. ¿Estás satisfecho ya?

D. ÁLV.

No; que si él muere en tus lazos, Dejará ¡ay Dios! al morir Muy desvalido el vivir, Porque son, Clara, tus brazos Para verdugos muy bellos. Pero ántes que (ya que sea Ese tu intento) él se vea Ni áun para morir en ellos, Curaré de mis desvelos Yo con su muerte el rigor.

D.ª CLAR.

Eso ¿es amor?

D. ÁLV.

Es honor.

D.ª CLAR.

Esa ¿es fineza?

D. ÁLV.

Son celos.

D.ª CLAR.

Mira, mi padre escribió. ¡Quién detenerte pudiera!

D. ÁLV.

¡Qué poco menester fuera Para detenerme yo! _(Vanse.)_

* * * * *

_Sala en la Alhambra._

ESCENA VII.

DON JUAN DE MENDOZA, GARCÉS.

MENDOZA.

Nunca en razon la cólera consiste.

GARCÉS.

No te disculpes. ¡Qué! Muy bien hiciste En ponerle la mano; Que no por viejo el que es nuevo cristiano Piense que inmunidad el serlo goza De atreverse á un Gonzalez de Mendoza.

MENDOZA.

Hay mil hombres que en fe de sus estados Son soberbios, altivos y arrojados.

GARCÉS.

Para aquestos traia el condestable Don Iñigo (el acuerdo era admirable) En la cinta una espada, Y otra que le servia de cayada. Preguntándole un dia, Que dos espadas á qué fin traia, Dijo: «La de la cinta se prefiere Para aquel que en la cinta la trajere. Estotra, que de palo me ha servido, Para quien no la trae y es atrevido.»

MENDOZA.

Muy bien mostró deber los caballeros Traer para dos acciones dos aceros. Ya que el triunfo ha salido De espadas, dáme aquesa que has traido, Porque á cualquier suceso No me halle sin espada aunque esté preso.

GARCÉS.