Part 16
El Tetrarca para tí Con esta carta me envía; Que de los dos solos fía La accion que contiene en sí. Muerto él, nos manda que muera Marïene; pero ya Que de tu valor está Vista la fe verdadera, Quédese el caso encubierto; Que si él vive, estarlo es bien, Y si acaso muere, ¿quién Ha de obedecer á un muerto?
TOLOM.
Dices bien; pero aun es mucha Mi duda: sepa qué es esto. ¿Quién en tal furor le ha puesto?
FILIPO.
Si quieres saberlo, escucha. Otaviano enamorado De un retrato que...
TOLOM.
Detente, Que por aquí viene gente.
FILIPO.
A los dos nos ha importado Que no me vean, y así, Por desmentir la sospecha, Quédate á hacer la deshecha, Y vénte despues tras mí; Que en ese monte te espero, Y mil prodigios sabrás. _(Vase.)_
ESCENA XVI.
TOLOMEO.
¿Qué tengo que saber más, Si ya de lo que sé muero? Mariene era, ya torció A los jardines el paso; Y yo suspenso del caso Que me ha sucedido, no Sé de una accion tan cruel Cuántas cosas anticipo. Vuelvo á seguir á Filipo, Volviendo á lêr el papel.
ESCENA XVII.
SIRENE.--TOLOMEO.
SIRENE.
Decidme si por aquí Ha pasado Marïene; Que en su seguimiento... Pero Si hubiera visto quién eres, Ni áun esto te preguntara, Por no hablarte, por no verte.
TOLOM.
Espera, Sirene, aguarda.
SIRENE.
¿Para qué, tirano aleve, Ingrato, falso, inconstante?
TOLOM.
Para que sepas, Sirene, Que los hombres como yo, Con principales mujeres Bien pueden no ser amantes, Pero no el no ser corteses. Yo, por soldado, no tuve Inclinacion...
SIRENE.
Cese, cese Tu voz, que áun satisfacciones De tí no quiero.
ESCENA XVIII.
LIBIA, _que se queda retirada, escuchando á_ TOLOMEO Y SIRENE.
LIBIA.
_(Ap.)_ ¡Valedme, Cielos! ¡Qué escucho! Mas ¿cómo Lo dudo? pues claramente Dice que la satisface La que dice que no quiere Oir satisfacciones.
TOLOM.
Ya Que aquesta ocasion ofrece El acaso de encontrarme, Por mí mismo has de oirme: atiende.
SIRENE.
No haré tal; que cortesana Yo tambien, no quiero hacerte El pesar de que no leas El papel que te divierte Tan á solas; y así es bien (Porque él sea el que me vengue, Mostrando cuán poco ó nada Mis vanidades lo sienten) Que pues leyéndole te hallo, Que leyéndole te deje. _(Vase.)_
ESCENA XIX.
TOLOMEO, LIBIA.
LIBIA.
_(Ap.)_ ¿Qué papel, cielos, será El que la venga y la ofende?
TOLOM.
Haces bien, pues, aunque vuelva A lêrle una y muchas veces, Una y muchas volveré A dudar lo que contiene.
LIBIA.
_(Ap.)_ Mi sufrimiento ¿qué aguarda?
TOLOM.
_(Lee.)_ «A mi servicio conviene...»
LIBIA.
_(Adelantándose y asiendo á Tolomeo el papel.)_ Suelta, ingrato.
TOLOM.
¿Qué es aquesto?
LIBIA.
Saber qué papel es este.
TOLOM.
Pues no lo has de saber, Libia.
LIBIA.
¿Cómo no?
TOLOM.
Si es que merece Algo contigo mi honor, Si me estimas, si me quieres, Débate yo la fineza De no verle.
LIBIA.
¿Qué es no verle? Si lo que á decirte vuelvo Es que en el jardin no entres, De cuya puerta la llave Mi amor te entregó imprudente, Hasta que una seña mia Te asegure de Sirene, Porque quejosa de tí, Y de mí celosa, suele Estar en él á deshoras; ¿Cómo, dí, ingrato, pretendes, Hallándote con la misma De quien recatarte debes, Dándola satisfaciones, Y diciéndola que aqueste Papel la venga de tí, Que sin mirarle le deje?
TOLOM.
Aunque tienes razon, Libia, Vive Dios, que no la tienes. El papel ni á ella ni á tí Toca, y en fin no has de verle.
LIBIA.
He de verle.
TOLOM.
Mira...
LIBIA.
Aparta.
TOLOM.
Considera...
LIBIA.
Quita.
TOLOM.
Advierte, No desatento...
LIBIA.
¿Tú?
TOLOM.
Sí.
LIBIA.
¿De qué suerte?
TOLOM.
Desta suerte.
LIBIA.
¿Tú conmigo tan grosero?
TOLOM.
¿Tú conmigo tan aleve?
LOS DOS.
Suelta el papel.
_(Parten entre los dos el papel.)_
ESCENA XX.
MARIENE, TOLOMEO, LIBIA.
MARIENE.
¿Qué papel?
TOLOM.
_(Ap.)_ ¡Grave mal!
LIBIA.
_(Ap.)_ ¡Desdicha fuerte!
TOLOM.
¿Qué pudiste engendrar, Libia, Sino áspides y serpientes?
LIBIA.
¿Qué más áspides que celos?
MARIENE.
¿Pues qué atrevimiento es este? ¿Así mi esplendor se agravia? ¿Así mi sombra se ofende? ¿Mi decoro se aventura, Y mi respeto se pierde? ¿En mi casa, y á mis ojos, Vuestras acciones se atreven A profanar un palacio, Templo de honor tal, que á verle El sol no entrara, á no entrar Con disculpa de que viene A darle la luz; que el sol Aun no entrara de otra suerte? Dáme esa parte tú, y tú Esotra: de ellas conviene Informar á mi recato.
TOLOM.
Que es una víbora advierte, Que dividida en mitades, Con cualquier extremo muerde.
MARIENE.
Véte tú, Libia, de aquí.
LIBIA.
_(Ap.)_ Piedad es el que me ausente, Por no verla tan airada. _(Vase.)_
ESCENA XXI.
MARIENE, TOLOMEO.
MARIENE.
Tú tambien, ¿qué aguardas? Véte.
TOLOM.
Si por ventura han podido Mis servicios merecerte Sola una merced que sea Capaz de muchas mercedes, Rompe ese papel, y no Le leas, señora: atiende Que cuanto por verle ahora, Darás despues por no verle.
MARIENE.
¿Qué deseo de mujer Se rindió al inconveniente?
TOLOM.
El que advertido de mí Sepa que, á fin diferente De que llegase á tus manos, Está inficionado ese Papel de un mortal veneno, Tan rigoroso y tan fuerte, Que matará á quien le mire, Que es la causa porque el lêrle A Libia le defendia, Viendo que entre estos laureles Era ella quien le habia hallado, No siendo ella á quien previene Matar mi fe en tu servicio; Que hay en él algun aleve, Con quien se escribe Otaviano. Y así, que de tí le eches, Con lágrimas á tus piés, Te suplico humildemente.
MARIENE.
Quien advierte de un peligro Nunca suplicando advierte, Porque el beneficio manda, Y no ruega: luego mientes; Que si estos extremos haces Cuando me acuerdas los bienes, ¿Qué dejas que hacer, qué dejas Cuando los males acuerdes? Letra del Tetrarca es, Con que ya se desvanece El que fuese tuyo, y ya, Que viva ó muera, he de lêrle.
TOLOM.
¡Ay infelice de tí!
MARIENE.
Dice á partes desta suerte: _Muerte_ es la primer razon Que he hallado: _honor_ contiene Esta. _Marïene_ aquí Se escribe. ¡Cielos, valedme! Que dice mucho en tres voces _Marïene, honor y muerte_. _Secreto_ aquí, aquí _respeto_, _Servicio_ aquí, aquí _conviene_, Y aquí, _muerto yo_, prosigue. Mas ¿qué dudo? ya me advierten Los dobleces del papel Adonde están los dobleces, Llamándose unos á otros. Sé, oh prado, lámina verde, En que ajustándolos lea.
_(Pone los pedazos en el suelo, y júntalos.)_
_(Lee.)_ _A mi servicio conviene,_ _A mi honor y á mi respeto,_ _Que muerto yo_, ¡hados crueles! _Deis_... ¡con qué temor respiro! _Deis la muerte á Marïene._ Bien dijiste que era fiero Tósigo y veneno fuerte, Puesto que si no me mata, Por lo ménos lo pretende.-- ¿Quién este papel te dió?
TOLOM.
Filipo, que con él viene De Egipto. Pero, señora, Estar satisfecha puedes De su lealtad y la mia, Pues los dos...
MARIENE.
Otra vez mientes; Que ni él ni tú sois leales. Pues cobardes, pues aleves, O viva ó muera, no sois, Como debeis, obedientes Al precepto de mi esposo. ¿Quién más es cómplice en este Secreto?
TOLOM.
Nadie, señora.
MARIENE.
Pues mira lo que te advierte Mi voz, que ninguno sepa, Ni áun Filipo, que á entenderle Llegué yo.
TOLOM.
Un mármol seré. _(Vase.)_
ESCENA XXII.
MARIENE.
¡Oh infeliz una y mil veces La que se ve aborrecida De la cosa que más quiere! ¿En qué, amado esposo mio, En qué mi vida te ofende, Que te pesa de que viva La que de adorarte muere? Cuando yo tu libertad Trato, y á imperios de nieve Doy, Semíramis de ondas, Babilonias de bajeles; Cuando en mi imaginacion, Despues que vives ausente, Adorando estoy tu sombra, Y á mis ojos aparente, Por burlar mi fantasía, Abracé el aire mil veces; ¿Tú en una obscura prision, Funesto mísero albergue, En vez de abrazar mi imágen, Estás trazando mi muerte? O te quiero ó no. Si no Te quiero, ¿no es más decente A un noble, que de mujer Que le olvida no se acuerde? Y si te quiero, ¿por qué, Despues de muerto, pretendes Que muera? ¿No sabré yo, Sin mandarlo, obedecerte? Luego olvidando ¡ay de mí! O queriendo, de una suerte Ofendes tu vanidad, O mi gratitud ofendes. Si del mundo el mayor monstruo Me está amenazando en ese Encuadernado volúmen, Mentira azul de las gentes, Y tú me matas, será Bien decirse de tí que eres El mayor monstruo del mundo. ¡Mas ay! que en llegando á este Término, no se qué nuevo Espíritu me enfurece; Y pues me tocan al alma Afectos tan diferentes De los mios, ¡plegue al cielo, Fementido esposo aleve, Que el socorro que te envío Nunca á tomar puerto llegue! Entre las Sirtes y Scilas De Egipto á pique le echen Los zozobrados embates, Los contrastados vaivenes De las ráfagas de Eolo, O los sepulcros de Tétis. No sólo en tu libertad Milite, pero de suerte Irrite á Otaviano, que Apresurando tu... ¡Tente, Lengua! no su muerte digas; Basta que él diga mi muerte; Que una cosa es ser quien soy, Y otra ofenderme él. ¡Oh plegue Al cielo que victoriosa Tan en su favor navegue La armada de tu socorro, Que sobre el puerto de Ménfis En tan grande estrecho ponga La confusion de sus gentes, Que temerosa de que Las mias sus muros entren A sangre y fuego, á partido Reducidas, me lo entreguen Vivo, para que á mis brazos...! Pero ¿qué digo? Suspende, Lengua, otra vez el acento, Si no es que decir intentes: «A mis brazos, para que Vengativa é impaciente En ellos le haga pedazos.» --¡Ay de mí! ¡qué fácilmente De un extremo á otro se pasan En afectos de mujeres Las lástimas á ser iras, Y los favores desdenes! De mujeres dije; pero Dije mal, que excluirse deben Las mujeres como yo De lo comun de las leyes. Y pues piadosas en una Parte y en otra crueles Mis ánsias lidian, en tanto Tropel como me acomete De divididos afectos, De encontrados pareceres Y opuestas obligaciones; ¡Déme el cielo industria, déme Medio el hado, para que Tanto unas como otras temple, Que como esposa ofendida, Y como reina prudente, Cumpla con el mando, y cumpla Conmigo, cuando á ver lleguen Cielo, sol, luna y estrellas, Astros y signos celestes, Montes, mares, troncos, plantas, Hombres, fieras, aves, peces, Que como reina perdone, Y como mujer me vengue!
JORNADA TERCERA.
ESCENA PRIMERA.
JUDÍOS, MÚSICOS, _y luego_ MARIENE, SOLDADOS ROMANOS, EL CAPITAN, Y OTAVIANO.
JUDÍOS.
_(Dentro.)_ Viva Otaviano.
MÚSICOS.
_(Dentro.)_ _Viva._
JUDÍOS.
_(Dentro.)_ Y en los campos de Oriente...
MÚSICOS.
_(Dentro.)_ _Y en los campos de Oriente..._
JUDÍOS.
_(Dentro.)_ Ciñan su augusta frente...
MÚSICOS.
_(Dentro.)_ _Ciñan su augusta frente..._
JUDÍOS.
Sacro el laurel, pacífica la oliva.
_(Tocan cajas destempladas.)_
MARIENE.
_(Dentro.)_ La aclamacion festiva Convertida en lamento De mísero concento, Diga en mi pena fiera Que muera yo donde mi esposo muera.
SOLDS.
_(Dentro.)_ A tierra, á tierra.
_(Salva y chirimías dentro.)_
CAPITAN.
_(Dentro.)_ Marche, Inspirado el clarin, herido el parche, A la ciudad en órden nuestra gente.
_(Salen Otaviano, el Capitan y soldados romanos.)_
OTAVIAN.
Salve, tú, oh gran metrópoli de Oriente, Jerusalen divina. Salve, oh tú, emperatriz de Palestina Y del Asia señora, Que en el rosado imperio del aurora, Con luciente voz muda El sol en su primera edad saluda. Salve otra vez, y admite Tu César, cuyo nombre, que compite Al tiempo y al olvido, Dos veces al laurel restituido, Pisa tu arena: una En favor del poder y la fortuna; Y otra, por más blasones, A pesar de traidoras sediciones; Pues cuando presumias Que del romano yugo sacudias La cerviz con haber hoy enviado A Aristóbolo tanto leño alado A librar tu Tetrarca, Yo como en fin caudillo de la parca, Habiéndole encontrado en el camino, Y á fuerza del destino Dejádole su armada En las costas de Jafa derrotada, Llego á tí, donde intento Que el primer escarmiento Que tu muralla vea, De tu Tetrarca la cabeza sea; A cuyo fin, por más infeliz suerte, Su muerte dilaté, porque su muerte Le dé terror más fiero, Y más al filo de este infausto acero[15], Desagraviando de camino aquella Que ofendió, soberana deidad bella. De ese, pues, bajel donde Más le sepulta el buque que le esconde, A tierra le sacad con el criado, Que tambien, por haberme á mí engañado, Y que él era Aristóbolo fingido, Ha de morir. ¿Mas qué confuso ruido
_(Vanse los soldados, y suenan á un lado cajas y á otro música.)_
De músicas en una Parte se escucha? ¿Quién (en otra alguna Sedicion) cajas toca destempladas, Repitiendo encontradas, Allí con voz altiva...?
[15] El puñal de Heródes, que trae ceñido.
JUDÍOS Y MÚSICOS.
_(Dentro.)_ _Viva Otaviano, viva._
OTAVIAN.
Y allí con voz severa...
MARIENE.
_(Dentro.)_ Y muera yo donde mi esposo muera.
CAPITAN.
De la ciudad abiertas A tu salva, señor, miro dos puertas Que de aquí se divisan, Y várias de un extremo en otro avisan; Que por una de hombres el festivo Vulgo, aclamando tu renombre altivo, A recibirte sale; Y porque el llanto al regocijo iguale, Por otra, negros lutos arrastrando, Y haciendo las mujeres nuevo bando, Salen tambien diciendo, En ambos coros uno y otro estruendo...
JUDÍOS Y MÚSICOS.
_Viva Otaviano, viva_; _Y en los campos de Oriente_ _Ciñan su augusta frente_ _Sacro el laurel, pacífica la oliva._
MARIENE.
_(Dentro.)_ La aclamacion festiva, Convertida en lamento De mísero concento, Diga de otra manera, Que muera yo donde mi esposo muera.
ESCENA II.
_Salen, por un lado_, FILIPO, _con una fuente y en ella unas llaves, y_ TOLOMEO _con otra, y en ella un laurel; y por el lado opuesto_, MARIENE Y DAMAS, _vestidas de luto, con un velo en el rostro_; JUDÍOS, MÚSICOS.--DICHOS.
TOLOM.
Pues la ciudad no tiene Más medio, aunque lo sienta Marïene, Fuerza es rendirnos. Llega, Y tú las llaves y el laurel entrega.
FILIPO.
_(A Otaviano.)_
En albricias del fin de penas tantas, Jerusalen, señor, hoy á tus plantas Sus llaves rinde...
TOLOM.
Y su laurel y oliva...
LOS DOS.
Diciendo á voces...
TODOS.
Otaviano viva.
MARIENE.
A tus piés infelice Llega tambien quien afligida dice, Bien que en cláusula ménos lisonjera, Que muera yo donde mi esposo muera.
OTAVIAN.
En extremos tan raros, Que agradeceros tengo y que estimaros A vosotros;--mas no que agradeceros
_(A Mariene.)_
Ni estimaros á vos, llegando á veros Con señas tan funestas, De mis aplausos perturbar las fiestas.-- Marche el campo.
_(Vuelve la espalda, y ella le detiene.)_
MARIENE.
Primero Me has de escuchar.
OTAVIAN.
Si enternecer no espero Mis iras, ¿para qué con ellas luchas?
MARIENE.
¿Para qué tú gobiernas si no escuchas?
OTAVIAN.
Dices bien, oirte quiero; mas no ignoro Que tampoco es respeto ni decoro Que tapada escucharte haya, sin verte.
MARIENE.
Tambien tú dices bien: ahora advierte.
_(Quítase el velo.)_
OTAVIAN.
_(Ap.)_ ¡Cielos! ¿qué es lo que veo? ¿De cuándo acá tomó cuerpo el deseo?
MARIENE.
_(Ap.)_ ¡Cielos! ¿qué es lo que miro? Todo el aliento al corazon retiro Al verme en su presencia descubierta.
OTAVIAN.
_(Ap.)_ ¿No es esta la beldad que adoré muerta?
MARIENE.
_(Ap.)_ Suspensa al verle quedo.
OTAVIAN.
_(Ap.)_ Al mirarla, ni crêr ni dudar puedo.
TOLOM.
_(Ap.)_ ¿Qué extremo es este? ¡Ay infeliz! sin duda Viene á que el César á vengarla acuda De aquel rigor. ¿No basta, pena mia, Presa á Libia tener desde aquel dia, Sino querer ahora Descubrir el secreto?
FILIPO.
_(Ap.)_ Pues ignora A qué fué mi venida, No hay que temer, segura está mi vida.
MARIENE.
_(Ap.)_ Mal cobarde me aliento.
OTAVIAN.
_(Ap.)_ Mal osado me animo.
MARIENE
_(Ap.)_ Mas ¿por qué me reprimo?
OTAVIAN.
(_Ap._ ¿Pero por qué lo que he de estimar siento?) Mujer, ¿qué quieres?
MARIENE.
Que me estés atento.
OTAVIAN.
¿Qué aguardas pues?
MARIENE.
Escucha. (_Ap._ Mucha es mi turbacion.)
OTAVIAN.
_(Ap.)_ Mi pena es mucha, Pues la muerta ceniza es viva llama.
MARIENE.
Inclito César, cuya heroica fama...
ESCENA III.
SOLDADOS _que traen al_ TETRARCA Y Á POLIDORO.--DICHOS.
UN SOLD.
Con el criado aquí el Tetrarca viene.
TETRARC.
_(Ap á Polidoro.)_ ¡Qué miro! ¿con el César Marïene? ¿Pues no bastaba ¡cielos! Ir á morir, sino á morir de celos?
POLIDOR.
¿Qué son celos? ¡pluguiera A Baco, para mí celos hubiera, Y no hubiera un garrote Que anda desde la nuez hasta el cogote, Ya haciéndome cosquillas!
OTAVIAN.
Su castigo Diré despues: prosigue.
MARIENE.
Ya prosigo. Inclito César cuya heroica fama Al alcázar se eleva de la luna, Cuando con labios de metal te aclama Su Júpiter, y dios de la fortuna: Si cuando él á relámpagos se inflama, El íris le serena, en mi importuna Suerte que eres mi Júpiter se vea, Y el íris de mi paz tu laurel sea. Y pues tu nombre en láminas se escribe, Que el tiempo que más vuela, que más corre, Ni con las torpes alas le derribe, Ni con las plantas trágicas le borre; Vive piadoso, generoso vive. Y del sol coronada la alta torre Que al águila de Roma le dió nido, Verás triunfar del tiempo y del olvido. Yo soy la desdichada Marïene... Dijera bien la desdichada esposa De ese, contra quien ya tu ceño tiene Blandida la cuchilla rigorosa. Si una línea de púrpura detiene Del más noble animal la más furiosa Accion, deten tú el paso á tus enojos, Pues son líneas de púrpura mis ojos. Mas ¡ay! que en vano á tus piedades pido La vida que has de darme generoso; Que eres Rey, y has de ser compadecido; Que eres valiente, y has de ser piadoso; Que eres noble, has de ser agradecido; Que eres tú, y has de ser tan victorioso Que conozcas que alcanza ménos gloria El que con sangre mancha la victoria. No pues el que te espera heróico asiento Construyas en cadalso duro y fuerte, No el triunfal carro en triste monumento, No el fausto en ceremonias de la muerte, No la música en mísero lamento, No la felicidad en triste suerte, La gala en luto, en pena la alegría. No eches á mal tan venturoso dia. Entra triunfando, pero no venciendo, Entra venciendo, pero no vengando; Que más aplausos has de ganar, entiendo, Perdonando, señor, que castigando: Halle piedad la que lloró pidiendo, Halle piedad la que pidió llorando; Y pues son dos, siquiera una reciba, O que yo muera, ó que mi esposo viva.
TETRARC.
_(Ap.)_ ¿Quién de dos muertes sitiada Vió su vida tan á un tiempo, Que negada ó concedida, De cualquiera suerte muero?
POLIDOR.
_(Ap.)_ ¡Hay tal infamia! ¡que llore Por su marido, pudiendo Llorar por mí, que á estas horas Más de sentenciado tengo La cara que él!
OTAVIAN.
(_Ap._ Bien se deja Ver que Aristóbolo al trueco Del criado, y ver que estaba En el retrato suspenso, Fingiendo ser muerta, quiso Desvanecer mis afectos. Por mí, por ella y por él Importa que satisfecho Viva, pues ha de vivir. ¿Adónde hallará el ingenio Disculpas para un marido Que es plática de tal riesgo, Que áun satisfaciendo agravia? Mas no hablando con él, puedo Darle á él la satisfaccion.) Alzad, señora, del suelo. Una vida me pedís, Y aunque es verdad que lo siento, Enmiende el pesar de oiros El gusto de obedeceros. Mas no me lo agradezcais; Que si una vida os ofrezco, Es porque os debo una vida, Sin saber á quién la debo. Vuestro hermano, entre otras joyas, Perdió este retrato vuestro, Y sin saber cúyo fuese (De que hago testigo al cielo, Y á cuantos dioses adoro), Sólo por ser tan perfecto, Mandé á un pintor que me hiciese Dél una imágen de Vénus. Esta pues, constituida Ya una vez en deidad, viendo Un peligro en que me hallaba (Decir cuál fuese no quiero, Porque olvidaré el perdon Si del delito me acuerdo), Dél me libró; de manera, Que aunque Vénus fuese el dueño Del acaso, fuisteis vos Del acaso el instrumento; Y así en términos pagando El haberos interpuesto Entre otro acero y mi vida, He de hacer con vos lo mesmo, Hoy que os advierto interpuesta Entre otra vida y mi acero. Viva vuestro esposo, y no Solamente viva, pero A su honor restituido; Y por no dejar á riesgo Vuestros ojos de que lloren Otra vez, ni oiros ni veros En mi vida... (_Ap._ La voz miente, No el alma.) perdon concedo A vuestro hermano, y á cuantos En este levantamiento Cómplices fueron; y en fin, Porque ni al llanto ni al ruego Quede nada que pedirme, Aun vuestro retrato os vuelvo; Que no es decoro ser mio, El dia que sé que es vuestro. Tomad, pues. _(Dásele.)_
MARIENE.
Vivas los siglos Del Fénix.
TETRARC.
Y tan eternos Como deseará esta vida, Que ya como tuya ofrezco, Porque el ser dádiva tuya Le crezca el merecimiento A Marïene.
MARIENE.
¡Felice, Dulce esposo, amado dueño, El dia que vuelvo á verte En mis brazos! Quien en ellos... (_Ap._ Mas no, que el de mi decoro No es el de mi sentimiento.)
TETRARC.
_(Ap.)_ ¡Qué dichosos desengaños! Haber sabido, el primero, El acaso del retrato, Y el segundo hallar secreto Aquel rigor que fié De Filipo y Tolomeo.
TOLOM.
_(Ap.)_ Ya ¿qué tengo que temer? Pues anda tan fina, es cierto Que tener quiere su enojo En la cárcel del silencio. ¡Y luégo dirán que no hay Mujer que guarde secreto! Así me sucedan bien Los medios que tengo puestos En la libertad de Libia, De que avisada la tengo Con el mismo que esta noche Ha de abrir el aposento Para que pueda librarla.
OTAVIAN.
Mi tienda armad; que no quiero Entrar en Jerusalen Hasta que el recibimiento De imperial triunfo aperciba. (_Ap._ Hermoso prodigio bello, ¿Qué me sirve haberte hallado, Si cuando te hallo te pierdo?)
MARIENE.
Hasta dejarle en su tienda, Vamos todos.
TETRARC.
Yo el primero, Como el más interesado, Seré quien vaya diciendo: ¡Viva Otaviano!
TODOS.
_(Música.)_ _Viva,_ _Y en los campos de Oriente Ciñan su augusta frente_ _Sacro el laurel, pacífica la oliva._ _¡Viva Otaviano, viva!_
_(Vanse todos, menos Polidoro y unos soldados.)_
ESCENA IV.
POLIDORO, SOLDADOS.
SOLD. 1.º
¿Por qué vos, pues perdonado Estais, en su seguimiento No vais, dándole con todos Las gracias?
POLIDOR.
Porque no quiero; Que tan gran superchería Como conmigo se ha hecho, No se hiciera, vive Apolo, No digo yo con un negro, Pero ni con un capon, Que áun es muchísimo ménos, Cuanto va desde ser hombre, A sólo empezar á serlo.
SOLD. 1.º
¿Qué superchería?
POLIDOR.
¿No fuisteis Vos quien me dijo, viniendo, Que venía á ser ahorcado?
SOLD. 1.º
Yo lo dije.
POLIDOR.