Part 12
Hay muchas cosas que sepas, Y es forzoso que al decirlas, Tu valor se irrite, y quieras Vengarlas ántes de oirlas. --Estaba anoche gozando La seguridad tranquila Que al abrigo de tus canas Mis años me prometian, Cuando aquellos embozados Traidores (que determinan Que lo que el honor defiende, El atrevimiento rinda) Me robaron: bien así Como de los pechos quita Carnicero hambriento lobo A la simple corderilla. Aquel Capitan, aquel Huésped ingrato, que el dia Primero introdujo en casa Tan nunca esperada cisma De traiciones y cautelas, De pendencias y rencillas, Fué el primero que en sus brazos Me cogió, miéntras le hacian Espaldas otros traidores, Que en su bandera militan. Aqueste intrincado, oculto Monte, que está á la salida Del lugar, fué su sagrado: ¿Cuándo de la tiranía No son sagrado los montes? Aquí ajena de mí misma Dos veces me miré, cuando Aun tu voz, que me seguia, Me dejó; porque ya el viento, A quien tus acentos fias, Con la distancia, por puntos Adelgazándose iba: De suerte, que las que eran Antes razones distintas, No eran voces, sino ruido; Luégo, en el viento esparcidas, No eran voces, sino ecos De unas confusas noticias; Como aquel que oye un clarin, Que cuando dél se retira, Le queda por mucho rato, Si no el ruido, la noticia. El traidor pues, en mirando Que ya nadie hay que le siga, Que ya nadie hay que me ampare, Porque hasta la luna misma Ocultó entre pardas sombras, O cruel ó vengativa, Aquella ¡ay de mí! prestada Luz que del sol participa; Pretendió ¡ay de mí otra vez Y otras mil! con fementidas Palabras, buscar disculpa A su amor. ¿A quién no admira Querer de un instante á otro Hacer la ofensa caricia? ¡Mal haya el hombre, mal haya El hombre que solicita Por fuerza ganar un alma, Pues no advierte, pues no mira Que las victorias de amor, No hay trofeo en que consistan, Sino en granjear el cariño De la hermosura que estiman! Porque querer sin el alma Una hermosura ofendida, Es querer una mujer Hermosa, pero no viva. ¡Qué ruegos, qué sentimientos, Ya de humilde, ya de altiva, No le dije! Pero en vano, Pues (calle aquí la voz mia) Soberbio (enmudezca el llanto), Atrevido (el pecho gima), Descortés (lloren los ojos), Fiero (ensordezca la envidia), Tirano (falte el aliento), Osado (luto me vista), Y si lo que la voz yerra, Tal vez con la accion se explica, De vergüenza cubro el rostro, De empacho lloro ofendida, De rabia tuerzo las manos, El pecho rompo de ira: Entiende tú las acciones, Pues no hay voces que lo digan; Baste decir que á las quejas De los vientos repetidas, En que ya no pedia al cielo Socorro, sino justicia, Salió el alba, y con el alba, Trayendo la luz por guia, Sentí ruido entre unas ramas: Vuelvo á mirar quién sería, Y veo á mi hermano. ¡Ay cielos! ¿Cuándo, cuándo ¡ah suerte impía! Llegaron á un desdichado Los favores mas aprisa? Él á la dudosa luz, Que, si no alumbra, ilumina, Reconoce el daño, ántes Que ninguno se le diga; Que son linces los pesares, Que penetran con la vista. Sin hablar palabra, saca El acero que aquel dia Le ceñiste: el Capitan, Que el tardo socorro mira En mi favor, contra el suyo Saca la blanca cuchilla: Cierra el uno con el otro; Este repara, aquel tira; Y yo, en tanto que los dos Generosamente lidian, Viendo temerosa y triste Que mi hermano no sabía Si tenía culpa ó no, Por no aventurar mi vida En la disculpa, la espalda Vuelvo, y por la entretejida Maleza del monte huyo; Pero no con tanta prisa, Que no hiciese de unas ramas Intrincadas celosías, Porque deseaba, señor, Saber lo mismo que huia. A poco rato, mi hermano Dió al Capitan una herida: Cayó, quiso asegundarle, Cuando los que ya venian Buscando á su capitan, En su venganza se irritan. Quiere defenderse; pero Viendo que era una cuadrilla, Corre veloz; no le siguen, Porque todos determinan Más acudir al remedio Que á la venganza que incitan. En brazos al Capitan Volvieron hácia la villa, Sin mirar en su delito; Que en las penas sucedidas, Acudir determinaron Primero á la más precisa. Yo pues, que atenta miraba Eslabonadas y asidas Unas ánsias de otras ánsias, Ciega, confusa y corrida, Discurrí, bajé, corrí, Sin luz, sin norte, sin guia, Monte, llano y espesura, Hasta que á tus piés rendida, Antes que me des la muerte Te he contado mis desdichas. Ahora que ya las sabes, Rigurosamente anima Contra mi vida el acero, El valor contra mi vida; Que ya para que me mates, Aquestos lazos te quitan _(Le desata.)_ Mis manos: alguno dellos Mi cuello infeliz oprima. Tu hija soy, sin honra estoy Y tú libre: solicita Con mi muerte tu alabanza, Para que de tí se diga Que por dar vida á tu honor Diste la muerte á tu hija.
CRESPO.
Álzate, Isabel, del suelo; No, no estés más de rodillas; Que á no haber estos sucesos Que atormenten y que aflijan, Ociosas fueran las penas Sin estimacion las dichas. Para los hombres se hicieron, Y es menester que se impriman Con valor dentro del pecho. Isabel, vamos aprisa: Démos la vuelta á mi casa; Que este muchacho peligra, Y hemos menester hacer Diligencias exquisitas Por saber dél y ponerle En salvo.
ISABEL.
_(Ap.)_ Fortuna mia, O mucha cordura, ó mucha Cautela es esta.
CRESPO.
Camina. _(Vanse.)_
* * * * *
_Calle á la entrada del pueblo._
ESCENA III.
CRESPO, ISABEL.
CRESPO.
¡Vive Dios!, que si la fuerza Y necesidad precisa De curarse, hizo volver Al Capitan á la villa, Que pienso que le está bien Morirse de aquella herida, Por excusarse de otra ¡Y otras mil! que el ánsia mia No ha de parar, hasta darle La muerte. Ea, vamos, hija, A nuestra casa.
ESCENA IV.
EL ESCRIBANO.--CRESPO, ISABEL.
ESCRIB.
¡Oh señor Pedro Crespo! dadme albricias.
CRESPO.
¡Albricias! ¿De qué, Escribano?
ESCRIB.
El concejo aqueste dia Os ha hecho alcalde, y teneis Para estrena de justicia Dos grandes acciones hoy: La primera, es la venida Del Rey, que estará hoy aquí O mañana en todo el dia, Segun dicen; es la otra, Que ahora han traido á la villa De secreto unos soldados A curarse con gran prisa, A aquel Capitan que ayer Tuvo aquí su compañía. Él no dice quién le hirió; Pero si esto se averigua, Será una gran causa.
CRESPO.
(_Ap._ ¡Cielos! ¡Cuando vengarse imagina, Me hace dueño de mi honor La vara de la justicia! ¿Cómo podré delinquir Yo, si en esta hora misma Me ponen á mí por juez, Para que otros no delincan? Pero cosas como aquestas No se ven con tanta prisa.) En extremo agradecido Estoy á quien solicita Honrarme.
ESCRIB.
Venid á la casa Del concejo, y recibida La posesion de la vara, Hareis en la causa misma Averiguaciones.
CRESPO.
Vamos.-- A tu casa te retira.
ISABEL.
¡Duélase el cielo de mí! ¿No he de acompañarte?
CRESPO.
Hija, Ya teneis el padre alcalde: El os guardará justicia.
_(Vanse.)_
* * * * *
_Alojamiento del Capitan._
ESCENA V.
EL CAPITAN, _con banda, como herido_; EL SARGENTO.
CAPITAN.
Pues la herida no era nada, ¿Por qué me hicisteis volver Aquí?
SARG.
¿Quién pudo saber Lo que era ántes de curada? Ya la cura prevenida, Hemos de considerar Que no es bien aventurar Hoy la vida por la herida. ¿No fuera mucho peor Que te hubieras desangrado?
CAPITAN.
Puesto que ya estoy curado, Detenernos será error. Vámonos, ántes que corra Voz de que estamos aquí. ¿Están ahí los otros?
SARG.
Sí.
CAPITAN.
Pues la fuga nos socorra Del riesgo de estos villanos; Que si se llega á saber Que estoy aquí, habrá de ser Fuerza apelar á las manos.
ESCENA VI.
REBOLLEDO.--EL CAPITAN, EL SARGENTO.
REBOLL.
La justicia aquí se ha entrado.
CAPITAN.
¿Qué tiene que ver conmigo Justicia ordinaria?
REBOLL.
Digo Que ahora hasta aquí ha llegado.
CAPITAN.
Nada me puede á mí estar Mejor: llegando á saber Que estoy aquí, no hay temer A la gente del lugar; Que la justicia, es forzoso Remitirme en esta tierra A mi consejo de guerra: Con que, aunque el lance es penoso, Tengo mi seguridad.
REBOLL.
Sin duda, se ha querellado El villano.
CAPITAN.
Eso he pensado.
ESCENA VII.
CRESPO, EL ESCRIBANO, LABRADORES.--DICHOS.
CRESPO.
_(Dentro.)_ Todas las puertas tomad, Y no me salga de aquí Soldado que aquí estuviere; Y al que salirse quisiere, Matadle.
CAPITAN.
Pues ¿cómo así Entrais? (_Ap._ Mas ¡qué es lo que veo!)
_(Sale Pedro Crespo con vara, y labradores con él.)_
CRESPO.
¿Cómo no? A mi parecer, La justicia ¿ha menester Más licencia?
CAPITAN.
A lo que creo, La justicia (cuando vos De ayer acá lo seais) No tiene, si lo mirais, Que ver conmigo.
CRESPO.
Por Dios, Señor, que no os altereis; Que sólo á una diligencia Vengo, con vuestra licencia, Aquí, y que solo os quedeis Importa.
CAPITAN.
_(Al Sargento y á Rebolledo.)_ Salíos de aquí.
CRESPO.
_(A los labradores.)_ Salíos vosotros tambien. (_Ap. al Escribano._ Con esos soldados ten Gran cuidado.)
ESCRIB.
Harélo así.
_(Vanse los labradores, el Sargento, Rebolledo y el Escribano.)_
ESCENA VIII.
CRESPO, EL CAPITAN.
CRESPO.
Ya que yo, como justicia, Me valí de su respeto Para obligaros á oirme, La vara á esta parte dejo, Y como un hombre no más, Deciros mis penas quiero,
_(Arrima la vara.)_
Y puesto que estamos solos, Señor Don Álvaro, hablemos Más claramente los dos, Sin que tantos sentimientos Como han estado encerrados En las cárceles del pecho Acierten á quebrantar Las prisiones del silencio. Yo soy un hombre de bien, Que á escoger mi nacimiento, No dejara (es Dios testigo) Un escrúpulo, un defecto En mí, que suplir pudiera La ambicion de mi deseo. Siempre acá entre mis iguales Me he tratado con respeto: De mí hacen estimacion El cabildo y el concejo. Tengo muy bastante hacienda, Porque no hay, gracias al cielo, Otro labrador más rico En todos aquestos pueblos De la comarca; mi hija Se ha criado, á lo que pienso, Con la mejor opinion, Virtud y recogimiento Del mundo: tal madre tuvo: Téngala Dios en el cielo. Bien pienso que bastará, Señor, para abono desto, El ser rico, y no haber quien Me murmure; ser modesto, Y no haber quien me baldone; Y mayormente, viviendo En un lugar corto, donde Otra falta no tenemos Mas que saber unos de otros Las faltas y los defectos, Y ¡pluguiera á Dios, señor, Que se quedara en saberlos! Si es muy hermosa mi hija, Díganlo vuestros extremos... Aunque pudiera, al decirlo, Con mayores sentimientos Llorarlo, porque esto fué Mi desdicha.--No apuremos Toda la ponzoña al vaso; Quédese algo al sufrimiento. --No hemos de dejar, señor, Salirse con todo al tiempo; Algo hemos de hacer nosotros Para encubrir sus defectos. Este, ya veis si es bien grande; Pues aunque encubrirle quiero, No puedo; que sabe Dios Que á poder estar secreto Y sepultado en mí mismo, No viniera á lo que vengo; Que todo esto remitiera, Por no hablar, al sufrimiento. Deseando pues remediar Agravio tan manifiesto, Buscar remedio á mi afrenta, Es venganza, no es remedio: Y vagando de uno en otro, Uno solamente advierto, Que á mí me está bien, y á vos No mal; y es, que desde luego Os tomeis toda mi hacienda, Sin que para mi sustento Ni el de mi hijo (á quien yo Traeré á echar á los piés vuestros) Reserve un maravedí, Sino quedarnos pidiendo Limosna, cuando no haya Otro camino, otro medio Con que poder sustentarnos. Y si quereis desde luego Poner una S y un clavo Hoy á los dos y vendernos, Será aquesta cantidad Más del dote que os ofrezco. Restaurad una opinion Que habeis quitado. No creo Que desluzcais vuestro honor, Porque los merecimientos Que vuestros hijos, señor, Perdieren por ser mis nietos, Ganarán con más ventaja, Señor, por ser hijos vuestros. En Castilla, el refran dice Que el caballo (y es lo cierto) Lleva la silla.--Mirad _(De rodillas.)_ Que á vuestros piés os lo ruego De rodillas, y llorando Sobre estas canas, que el pecho, Viendo nieve y agua, piensa Que se me están derritiendo. ¿Qué os pido? Un honor os pido, Que me quitasteis vos mesmo; Y con ser mio, parece, Segun os le estoy pidiendo Con humildad, que no es mio Lo que os pido, sino vuestro. Mirad que puedo tomarle Por mis manos, y no quiero, Sino que vos me le deis.
CAPITAN.
Ya me falta el sufrimiento. Viejo cansado y prolijo, Agradeced que no os doy La muerte á mis manos hoy, Por vos y por vuestro hijo; Porque quiero que debais No andar con vos más cruel, A la beldad de Isabel. Si vengar solicitais Por armas vuestra opinion, Poco tengo que temer; Si por justicia ha de ser, No teneis jurisdiccion.
CRESPO.
¿Que en fin, no os mueve mi llanto?
CAPITAN.
Llanto no se ha de creer De viejo, niño y mujer.
CRESPO.
¿Que no pueda dolor tanto Mereceros un consuelo?
CAPITAN.
¿Qué más consuelo quereis, Pues con la vida volveis?
CRESPO.
Mirad que echado en el suelo, Mi honor á voces os pido.
CAPITAN.
¡Qué enfado!
CRESPO.
Mirad que soy Alcalde en Zalamea hoy.
CAPITAN.
Sobre mí no habeis tenido Jurisdiccion: el consejo De guerra enviará por mí.
CRESPO.
¿En eso os resolveis?
CAPITAN.
Sí, Caduco y cansado viejo.
CRESPO.
¿No hay remedio?
CAPITAN.
Sí, el callar Es el mejor para vos.
CRESPO.
¿No otro?
CAPITAN.
No.
CRESPO.
Pues juro á Dios, Que me lo habeis de pagar.-- ¡Hola! _(Levántase y toma la vara.)_
ESCENA IX.
LABRADORES.--CRESPO, EL CAPITAN.
UN LAB.
_(Dentro.)_ ¡Señor!
CAPITAN.
_(Ap.)_ ¿Qué querrán Estos villanos hacer?
_(Salen los labradores.)_
LABRADS.
¿Qué es lo que mandas?
CRESPO.
Prender Mando al señor Capitan.
CAPITAN.
¡Buenos son vuestros extremos! Con un hombre como yo, Y en servicio del Rey, no Se puede hacer.
CRESPO.
Probaremos. De aquí, si no es preso ó muerto, No saldreis.
CAPITAN.
Yo os apercibo Que soy un capitan vivo.
CRESPO.
¿Soy yo acaso alcalde muerto? Dáos al instante á prision.
CAPITAN.
No me puedo defender: Fuerza es dejarme prender. Al Rey desta sinrazon Me quejaré.
CRESPO.
Yo tambien De esotra:--y áun bien que está Cerca de aquí, y nos oirá A los dos.--Dejar es bien Esa espada.
CAPITAN.
No es razon Que...
CRESPO.
¿Cómo no, si vais preso?
CAPITAN.
Tratad con respeto...
CRESPO.
Eso Está muy puesto en razon. Con respeto le llevad A las casas, en efeto, Del concejo; y con respeto Un par de grillos le echad Y una cadena; y tened, Con respeto, gran cuidado Que no hable á ningun soldado; Y á esos dos tambien poned En la cárcel; que es razon, Y aparte, porque despues, Con respeto, á todos tres Les tomen la confesion. Y aquí para entre los dos, Si hallo harto paño, en efeto, Con muchísimo respeto Os he de ahorcar, juro á Dios.
CAPITAN.
¡Ah villanos con poder!
_(Vanse los labradores con el Capitan.)_
ESCENA X.
REBOLLEDO, LA CHISPA, EL ESCRIBANO.--CRESPO.
ESCRIB.
Este paje, este soldado Son á los que mi cuidado Sólo ha podido prender; Que otro se puso en huida.
CRESPO.
Este el pícaro es que canta: Con un paso de garganta No ha de hacer otro en su vida.
REBOLL.
¿Pues qué delito es, señor, El cantar?
CRESPO.
Que es virtud siento, Y tanto, que un instrumento Tengo en que canteis mejor. Resolveos á decir...
REBOLL.
¿Qué?
CRESPO.
Cuanto anoche pasó...
REBOLL.
Tu hija mejor que yo Lo sabe.
CRESPO.
O has de morir.
CHISPA.
_(Ap. á él.)_ Rebolledo, determina Negarlo punto por punto: Serás, si niegas, asunto Para una jacarandina Que cantaré.
CRESPO.
A vos despues Tambien os harán cantar.
CHISPA.
A mí no me pueden dar Tormento.
CRESPO.
Sepamos pues, ¿Por qué?
CHISPA.
Eso es cosa asentada, Y que no hay ley que tal mande.
CRESPO.
¿Qué causa teneis?
CHISPA.
Bien grande.
CRESPO.
Decid, ¿cuál?
CHISPA.
Estoy preñada.
CRESPO.
¿Hay cosa más atrevida? Mas la cólera me inquieta. ¿No sois paje de jineta?
CHISPA.
No, señor, sino de brida.
CRESPO.
Resolveos á decir Vuestros dichos.
CHISPA.
Sí diremos Aun más de lo que sabemos; Que peor será morir.
CRESPO.
Eso excusará á los dos Del tormento.
CHISPA.
Si es así, Pues para cantar nací, He de cantar, vive Dios: _(Canta.)_ _Tormento me quieren dar._
REBOLL.
_(Canta.)_ _¿Y qué quieren darme á mí?_
CRESPO.
¿Qué haceis?
CHISPA.
Templar desde aquí, Pues que vamos á cantar. _(Vanse.)_
* * * * *
_Sala en casa de Crespo._
ESCENA XI.
JUAN.
Desde que al traidor herí En el monte, desde que Riñendo con él (porque Llegaron tantos) volví La espalda, el monte he corrido, La espesura he penetrado, Y á mi hermana no he encontrado. En efecto, me he atrevido A venirme hasta el lugar Y entrar dentro de mi casa, Donde todo lo que pasa A mi padre he de contar. Veré lo que me aconseja Que haga ¡cielos! en favor De mi vida y de mi honor.
ESCENA XII.
INÉS, ISABEL, _muy triste_.--JUAN.
INÉS.
Tanto sentimiento deja; Que vivir tan afligida, No es vivir, matarte es.
ISABEL.
¿Pues quién te ha dicho ¡ay Inés! Que no aborrezco la vida?
JUAN.
Diré á mi padre... (_Ap._ ¡Ay de mí! ¿No es esta Isabel? Es llano Pues ¿qué espero?) _(Saca la daga.)_
INÉS.
¡Primo!
ISABEL.
¡Hermano! ¿Qué intentas?
JUAN.
Vengar así La ocasion en que hoy has puesto Mi vida y mi honor.
ISABEL.
Advierte...
JUAN.
¡Tengo de darte la muerte, Viven los cielos!
ESCENA XIII.
CRESPO, LABRADORES.--DICHOS.
CRESPO.
¿Qué es esto?
JUAN.
Es satisfacer, señor, Una injuria, y es vengar Una ofensa y castigar...
CRESPO.
Basta, basta; que es error Que os atrevais á venir...
JUAN.
¿Qué es lo que mirando estoy?
CRESPO.
Delante así de mí hoy, Acabando ahora de herir En el monte un capitan.
JUAN.
Señor, si le hice esa ofensa, Que fué en honrada defensa, De tu honor...
CRESPO.
Ea, basta, Juan.-- Hola, llevadle tambien Preso.
JUAN.
¿A tu hijo, señor, Tratas con tanto rigor?
CRESPO.
Y áun á mi padre tambien Con tal rigor le tratara. (_Ap._ Aquesto es asegurar Su vida, y han de pensar Que es la justicia más rara Del mundo.)
JUAN.
Escucha por qué, Habiendo un traidor herido, A mi hermana he pretendido Matar tambien.
CRESPO.
Ya lo sé; Pero no basta sabello Yo como yo; que ha de ser Como alcalde, y he de hacer Informacion sobre ello. Y hasta que conste qué culpa Te resulta del proceso, Tengo de tenerte preso. (_Ap._ Yo le hallaré la disculpa.)
JUAN.
Nadie entender solicita Tu fin, pues sin honra ya, Prendes á quien te la da, Guardando á quien te la quita.
_(Llévanle preso.)_
ESCENA XIV.
CRESPO, ISABEL, INÉS.
CRESPO.
Isabel, entra á firmar Esta querella que has dado Contra aquel que te ha injuriado.
ISABEL.
Tú, que quisiste ocultar La ofensa que el alma llora, ¡Así intentas publicarla! Pues no consigues vengarla, Consigue el callarla ahora.
CRESPO.
No: ya que como quisiera, Me quita esta obligacion Satisfacer mi opinion, Ha de ser desta manera. _(Vase Isabel.)_ Inés, pon ahí esa vara; Que pues por bien no ha querido Ver el caso concluido, Querrá por mal. _(Vase Inés.)_
ESCENA XV.
DON LOPE, SOLDADOS.--CRESPO.
D. LOPE.
_(Dentro.)_ Pára pára.
CRESPO.
¿Qué es aquesto? ¿Quién, quién hoy Se apea en mi casa así? Pero ¿quién se ha entrado aquí?
_(Salen Don Lope y soldados.)_
D. LOPE.
¡Oh Pedro Crespo! Yo soy; Que volviendo á este lugar De la mitad del camino (Donde me trae, imagino, Un grandísimo pesar), No era bien ir á apearme A otra parte, siendo vos Tan mi amigo.
CRESPO.
Guárdeos Dios; Que siempre tratais de honrarme.
D. LOPE.
Vuestro hijo no ha parecido Por allá.
CRESPO.
Presto sabreis La ocasion: la que teneis, Señor, de haberos venido, Me haced merced de contar; Que venís mortal, señor.
D. LOPE.
La desvergüenza es mayor Que se puede imaginar. Es el mayor desatino Que hombre ninguno intentó. Un soldado me alcanzó Y me dijo en el camino... --Que estoy perdido, os confieso, De cólera.
CRESPO.
Proseguí.
D. LOPE.
Que un alcaldillo de aquí Al Capitan tiene preso.-- Y ¡vive Dios! no he sentido En toda aquesta jornada Esta pierna excomulgada, Sino es hoy, que me ha impedido El haber ántes llegado Donde el castigo le dé. ¡Vive Jesucristo, que Al grande desvergonzado A palos le he de matar!
CRESPO.
Pues habeis venido en balde, Porque pienso que el alcalde No se los dejará dar.
D. LOPE.
Pues dárselos, sin que deje Dárselos.
CRESPO.
Malo lo veo; Ni que haya en el mundo creo Quien tan mal os aconseje. ¿Sabeis por qué le prendió?
D. LOPE.
No; mas sea lo que fuere, Justicia la parte espere De mí; que tambien sé yo Degollar, si es necesario.
CRESPO.
Vos no debeis de alcanzar, Señor, lo que en un lugar Es un alcalde ordinario.
D. LOPE.
¿Será más que un villanote?
CRESPO.
Un villanote será, Que si cabezudo da En que ha de darle garrote, Par Dios, se salga con ello.
D. LOPE.
No se saldrá tal, par Dios; Y si por ventura vos, Si sale ó no, quereis vello, Decid dónde vive ó no.
CRESPO.
Bien cerca vive de aquí.
D. LOPE.
Pues á decirme vení Quién es el alcalde.
CRESPO.
Yo.
D. LOPE.
¡Vive Dios, que si sospecho!...
CRESPO.
¡Vive Dios, como os lo he dicho!
D. LOPE.
Pues, Crespo, lo dicho dicho.
CRESPO.
Pues, señor, lo hecho hecho.
D. LOPE.
Yo por el preso he venido, Y á castigar este exceso.
CRESPO.
Pues yo acá le tengo preso Por lo que acá ha sucedido.
D. LOPE.
¿Vos sabeis que á servir pasa Al Rey, y soy su juez yo?
CRESPO.
¿Vos sabeis que me robó A mi hija de mi casa?
D. LOPE.
¿Vos sabeis que mi valor Dueño desta causa ha sido?
CRESPO.
¿Vos sabeis cómo atrevido Robó en un monte mi honor?
D. LOPE.
¿Vos sabeis cuánto os prefiere El cargo que he gobernado?
CRESPO.
¿Vos sabeis que le he rogado Con la paz, y no la quiere?
D. LOPE.
Que os entrais, es bien se arguya, En otra jurisdiccion.
CRESPO.
Él se me entró en mi opinion, Sin ser jurisdiccion suya.
D. LOPE.
Yo sabré satisfacer, Obligándome á la paga.
CRESPO.
Jamás pedí á nadie que haga Lo que yo me puedo hacer.
D. LOPE.
Yo me he de llevar el preso. Ya estoy en ello empeñado.
CRESPO.
Yo por acá he sustanciado El proceso.
D. LOPE.
¿Qué es proceso?
CRESPO.
Unos pliegos de papel Que voy juntando, en razon De hacer la averiguacion De la causa.
D. LOPE.
Iré por él A la cárcel.
CRESPO.
No embarazo Que vais: solo se repare, Que hay órden que al que llegare Le den un arcabuzazo.
D. LOPE.
Como esas balas estoy Enseñado yo á esperar. Mas no se ha de aventurar Nada en esta accion de hoy.-- Hola, soldado, id volando, Y á todas las compañías Que alojadas estos dias Han estado y van marchando, Decid que bien ordenadas Lleguen aquí en escuadrones, Con balas en los cañones Y con las cuerdas caladas.
UN SOLD.
No fué menester llamar La gente; que habiendo oido Aquesto que ha sucedido, Se han entrado en el lugar.
D. LOPE.
Pues vive Dios, que he de ver Si me dan el preso ó no.
CRESPO.
Pues vive Dios, que ántes yo Haré lo que se ha de hacer. _(Vanse.)_
* * * * *
_Sala de la cárcel._
ESCENA XVI.
DON LOPE, EL ESCRIBANO, SOLDADOS, CRESPO, _todos dentro_.
_(Suenan cajas.)_
D. LOPE.
Esta es la cárcel, soldados, Adonde está el Capitan: Si no os le dan, al momento Poned fuego y la abrasad, Y si se pone en defensa El lugar, todo el lugar.
ESCRIB.
Ya, aunque la cárcel enciendan, No han de darle libertad.