Teatro selecto, tomo 2 de 4

Part 11

Chapter 113,159 wordsPublic domain

ESCENA XI.

DON LOPE Y CRESPO, _á un tiempo, con broqueles, y cada uno por su lado_.--DICHOS.

CHISPA.

_(Canta.)_ _Erase cierto Sampayo,_ _La flor de los andaluces,_ _El jaque de mayor porte_ _Y el rufo de mayor lustre._ _Este, pues, á la Chillona_ _Halló un dia..._

REBOLL.

No le culpen La fecha; que el asonante Quiere que haya sido en lúnes.

CHISPA.

_Halló, digo, á la Chillona,_ _Que brindando entre dos luces,_ _Ocupaba con el Garlo_ _La casa de las azumbres._ _El Garlo, que siempre fué,_ _En todo lo que le cumple,_ _Rayo de tejado abajo,_ _Porque era rayo sin nube,_ _Sacó la espada, y á un tiempo_ _De tajo y reves sacude._

CRESPO.

Sería desta manera.

D. LOPE.

Que sería así no duden.

_(Acuchillan Don Lope y Crespo á los soldados y á Don Mendo y Nuño; métenlos, y vuelve Don Lope.)_

Huyeron, y uno ha quedado Dellos, que es el que está aquí.

_(Vuelve Crespo.)_

CRESPO.

_(Ap.)_ Cierto es que el que queda allí, Sin duda es algun soldado.

D. LOPE.

_(Ap.)_ Ni áun este se ha de escapar Sin almagre.

CRESPO.

_(Ap.)_ Ni este quiero Que quede sin que mi acero La calle le haga dejar.

D. LOPE.

Huid con los otros.

CRESPO.

Huid vos, Que sabreis huir más bien. _(Riñen.)_

D. LOPE.

_(Ap.)_ ¡Vive Dios, que riñe bien!

CRESPO.

_(Ap.)_ ¡Bien pelea, vive Dios!

ESCENA XII.

JUAN, _con espada_.--DON LOPE, CRESPO.

JUAN.

(_Ap._ Quiera el cielo que le tope.) Señor, á tu lado estoy.

D. LOPE.

¿Es Pedro Crespo?

CRESPO.

Yo soy. ¿Es Don Lope?

D. LOPE.

Sí es Don Lope. ¿Que no habiais, no dijisteis, De salir? ¿Qué hazaña es esta?

CRESPO.

Sean disculpa y respuesta Hacer lo que vos hicisteis.

D. LOPE.

Aquesta era ofensa mia, Vuestra no.

CRESPO.

No hay que fingir; Que yo he salido á reñir Por haceros compañía.

ESCENA XIII.

SOLDADOS, EL CAPITAN.--DICHOS.

SOLDS.

_(Dentro.)_ A dar muerte nos juntemos A estos villanos.

CAPITAN.

_(Dentro.)_ Mirad...

_(Salen los soldados y el Capitan.)_

D. LOPE.

¿Adónde vais? Esperad. ¿De qué son estos extremos?

CAPITAN.

Los soldados han tenido (Porque se estaban holgando En esta calle, cantando Sin alboroto y rüido) Una pendencia, y yo soy Quien los está deteniendo.

D. LOPE.

Don Álvaro, bien entiendo Vuestra prudencia; y pues hoy Aqueste lugar está En ojeriza, yo quiero Excusar rigor más fiero; Y pues amanece ya, Orden doy que en todo el dia, Para que mayor no sea El daño, de Zalamea Saqueis vuestra compañía: Y estas cosas acabadas, No vuelvan á ser, porqué Otra vez la paz pondré, Vive Dios, á cuchilladas.

CAPITAN.

Digo que por la mañana La compañía haré marchar. (_Ap._ La vida me has de costar, Hermosísima villana.)

CRESPO.

_(Ap.)_ Caprichudo es el Don Lope; Ya haremos migas los dos.

D. LOPE.

Veníos conmigo vos, Y solo ninguno os tope. _(Vanse.)_

ESCENA XIV.

DON MENDO; NUÑO, _herido_.

D. MEND.

¿Es algo, Nuño, la herida?

NUÑO.

Aunque fuera menor, fuera De mí muy mal recibida, Y mucho más que quisiera.

D. MEND.

Yo no he tenido en mi vida Mayor pena ni tristeza.

NUÑO.

Yo tampoco.

D. MEND.

Que me enoje Es justo. ¿Que su fiereza Luego te dió en la cabeza?

NUÑO.

Todo este lado me coge. _(Tocan dentro.)_

D. MEND.

¿Qué es esto?

NUÑO.

La compañía Que hoy se va.

D. MEND.

Y es dicha mia, Pues con eso cesarán Los celos del Capitan.

NUÑO.

Hoy se ha de ir en todo el dia.

ESCENA XV.

EL CAPITAN Y EL SARGENTO, _á un lado_.--DON MENDO Y NUÑO, _al otro_.

CAPITAN.

Sargento, vaya marchando Antes que decline el dia Con toda la compañía, Y con prevencion que cuando Se esconda en la espuma fria Del océano español Ese luciente farol, En ese monte le espero, Porque hallar mi vida quiero Hoy en la muerte del sol.

SARG.

_(Ap. al Capitan.)_ Calla, que está aquí un figura Del lugar.

D. MEND.

_(Ap. á Nuño.)_ Pasar procura, Sin que entienda mi tristeza. No muestres, Nuño, flaqueza.

NUÑO.

¿Puedo yo mostrar gordura?

_(Vanse Don Mendo y Nuño.)_

ESCENA XVI.

EL CAPITAN, EL SARGENTO.

CAPITAN.

Yo he de volver al lugar, Porque tengo prevenida Una criada, á mirar Si puedo por dicha hablar A aquesta hermosa homicida. Dádivas han granjeado Que apadrine mi cuidado.

SARG.

Pues, señor, si has de volver Mira que habrás menester Volver bien acompañado; Porque al fin no hay que fiar De villanos.

CAPITAN.

Ya lo sé. Algunos puedes nombrar Que vuelvan conmigo.

SARG.

Haré Cuanto me quieras mandar. Pero si acaso volviese Don Lope, y te conociese Al volver...

CAPITAN.

Ese temor Quiso tambien que perdiese En esta parte mi amor; Que Don Lope se ha de ir Hoy tambien á prevenir Todo el tercio á Guadalupe; Que todo lo dicho supe Yéndome ahora á despedir Dél, porque ya el Rey vendrá, Que puesto en camino está.

SARG.

Voy, señor, á obedecerte.

CAPITAN.

Que me va la vida advierte.

ESCENA XVII.

REBOLLEDO, LA CHISPA.--EL CAPITAN, EL SARGENTO.

REBOLL.

Señor, albricias me da.

CAPITAN.

¿De qué han de ser, Rebolledo?

REBOLL.

Muy bien merecerlas puedo, Pues solamente te digo...

CAPITAN.

¿Qué?

REBOLL.

Que ya hay un enemigo Ménos á quien tener miedo.

CAPITAN.

¿Quién es? Dílo presto.

REBOLL.

Aquel Mozo, hermano de Isabel. Don Lope se le pidió Al padre, y él se le dió, Y va á la guerra con él. En la calle le he encontrado Muy galan, muy alentado, Mezclando á un tiempo, señor, Rezagos de labrador Con primicias de soldado: De suerte que el viejo es ya Quien pesadumbre nos da.

CAPITAN.

Todo nos sucede bien, Y más si me ayuda quien Esta esperanza me da, De que esta noche podré Hablarla.

REBOLL.

No pongas duda.

CAPITAN.

Del camino volveré; Que ahora es razon que acuda A la gente que se ve Ya marchar. Los dos sereis Los que conmigo vendreis. _(Vase.)_

REBOLL.

Pocos somos, vive Dios, Aunque vengan otros dos, Otros cuatro y otros seis.

CHISPA.

Y yo, si tú has de volver, Allá ¿qué tengo de hacer? Pues no estoy segura yo, Si da conmigo el que dió Al barbero que coser.

REBOLL.

No sé qué he de hacer de tí. ¿No tendrás ánimo, dí. De acompañarme?

CHISPA.

¿Pues no? ¿Vestido no tengo yo, Animo y esfuerzo?

REBOLL.

Sí, Vestido no faltará; Que ahí otro del paje está De jineta, que se fué.

CHISPA.

Pues yo plaza pasaré Por él.

REBOLL.

Vamos, que se va La bandera.

CHISPA.

Y yo veo ahora Por qué en el mundo he cantado: «Que el amor del soldado No dura un hora.» _(Vanse.)_

ESCENA XVIII.

DON LOPE, CRESPO, JUAN.

D. LOPE.

A muchas cosas os soy En extremo agradecido; Pero sobre todas, esta De darme hoy á vuestro hijo Para soldado, en el alma Os la agradezco y estimo.

CRESPO.

Yo os le doy para criado.

D. LOPE.

Yo os le llevo para amigo; Que me ha inclinado en extremo Su desenfado y su brío, Y la aficion á las armas.

JUAN.

Siempre á vuestros piés rendido Me tendreis, y vos vereis De la manera que os sirvo, Procurando obedeceros En todo.

CRESPO.

Lo que os suplico, Es que perdoneis, señor, Si no acertare á serviros, Porque en el rústico estudio, Adonde rejas y trillos, Palas, azadas y bieldos Son nuestros mejores libros, No habrá podido aprender Lo que en los palacios ricos Enseña la urbanidad Política de los siglos.

D. LOPE.

Ya que va perdiendo el sol La fuerza, irme determino.

JUAN.

Veré si viene, señor, La litera. _(Vase.)_

ESCENA XIX.

ISABEL, INÉS.--DON LOPE, CRESPO.

ISABEL.

¿Y es bien iros, Sin que os despidais de quien Tanto desea serviros?

D. LOPE.

_(A Isabel)_ No me fuera sin besaros Las manos y sin pediros Que liberal perdoneis Un atrevimiento digno De perdon, porque no el premio Hace el don, sino el servicio. Esta venera, que aunque Está de diamantes ricos Guarnecida, llega pobre A vuestras manos, suplico Que la tomeis y traigais Por patena, en nombre mio.

ISABEL.

Mucho siento que penseis, Con tan generoso indicio, Que pagais el hospedaje, Pues de honra que recibimos, Somos los deudores.

D. LOPE.

Esto No es paga, sino cariño.

ISABEL.

Por cariño, y no por paga, Solamente la recibo. A mi hermano os encomiendo, Ya que tan dichoso ha sido Que merece ir por criado Vuestro.

D. LOPE.

Otra vez os afirmo Que podeis descuidar dél; Que va, señora, conmigo.

ESCENA XX.

JUAN.--DICHOS.

JUAN.

Ya está la litera puesta.

D. LOPE.

Con Dios os quedad.

CRESPO.

El mismo Os guarde.

D. LOPE.

¡Ah buen Pedro Crespo!

CRESPO.

¡Ah señor Don Lope invicto!

D. LOPE.

¿Quién os dijera aquel dia Primero que aquí nos vimos, Que habíamos de quedar Para siempre tan amigos?

CRESPO.

Yo lo dijera, señor. Si allí supiera, al oiros, Que érais... _(Al irse ya.)_

D. LOPE.

Decid por mi vida.

CRESPO.

Loco de tan buen capricho.

_(Vase Don Lope.)_

ESCENA XXI.

CRESPO, JUAN, ISABEL, INÉS.

CRESPO.

En tanto que se acomoda El señor Don Lope, hijo, Ante tu prima y tu hermana Escucha lo que te digo. Por la gracia de Dios, Juan, Eres de linaje limpio Más que el sol, pero villano: Lo uno y lo otro te digo, Aquello, porque no humilles Tanto tu orgullo y tu brío, Que dejes, desconfiado, De aspirar con cuerdo arbitrio A ser más; lo otro, porque No vengas, desvanecido, A ser ménos: igualmente Usa de entrambos designios Con humildad; porque siendo Humilde, con recto juicio Acordarás lo mejor; Y como tal, en olvido Pondrás cosas que suceden Al reves en los altivos. ¡Cuántos, teniendo en el mundo Algun defecto consigo, Le han borrado por humildes! Y ¡á cuántos, que no han tenido Defecto, se le han hallado, Por estar ellos mal vistos! Sé cortés sobremanera, Sé liberal y esparcido; Que el sombrero y el dinero Son los que hacen los amigos; Y no vale tanto el oro Que el sol engendra en el indio Suelo y que conduce el mar, Como ser uno bienquisto. No hables mal de las mujeres: La más humilde, te digo Que es digna de estimacion, Porque, al fin, dellas nacimos. No riñas por cualquier cosa; Que cuando en los pueblos miro Muchos que á reñir enseñan, Mil veces entre mí digo: «Aquesta escuela no es La que ha de ser, pues colijo Que no ha de enseñarse á un hombre Con destreza, gala y brío A reñir, sino á por qué Ha de reñir; que yo afirmo Que si hubiera un maestro solo Que enseñara prevenido, No el cómo, el por qué se riña, Todos le dieran sus hijos:» Con esto, y con el dinero Que llevas para el camino, Y para hacer, en llegando De asiento, un par de vestidos, El amparo de Don Lope Y mi bendicion, yo fío En Dios que tengo de verte En otro puesto. Adios, hijo; Que me enternezco en hablarte.

JUAN.

Hoy tus razones imprimo En el corazon, adonde Vivirán, miéntras yo vivo. Dáme tu mano, y tú, hermana, Los brazos, que ya ha partido Don Lope, mi señor, y es Fuerza alcanzarle.

ISABEL.

Los mios Bien quisieran detenerte.

JUAN.

Prima, adios.

INÉS.

Nada te digo Con la voz, porque los ojos Hurtan á la voz su oficio. Adios.

CRESPO.

Ea, véte presto; Que cada vez que te miro, Siento más el que te vayas: Y haz por ser lo que te he dicho.

JUAN.

El cielo con todos quede.

CRESPO.

El cielo vaya contigo. _(Vase Juan.)_

ESCENA XXII.

CRESPO, ISABEL, INÉS.

ISABEL.

¡Notable crueldad has hecho!

CRESPO.

(_Ap._ Ahora que no le miro, Hablaré más consolado.) ¿Qué habia de hacer conmigo, Sino ser toda su vida Un holgazan, un perdido? Váyase á servir al Rey.

ISABEL.

Que de noche haya salido, Me pesa á mí.

CRESPO.

Caminar De noche por el estío, Antes es comodidad Que fatiga, y es preciso Que á Don Lope alcance luego Al instante. (_Ap._ Enternecido Me deja, cierto, el muchacho, Aunque en público me animo.)

ISABEL.

Éntrate, señor, en casa.

INÉS.

Pues sin soldados vivimos, Estémonos otro poco Gozando á la puerta el frio Viento que corre; que luégo Saldrán por ahí los vecinos.

CRESPO.

(_Ap._ A la verdad, no entro dentro, Porque desde aquí imagino, Como el camino blanquea, Que veo á Juan en el camino.) Inés, sácame á esta puerta Asiento.

INÉS.

Aquí está un banquillo.

ISABEL.

Esta tarde diz que ha hecho La villa eleccion de oficios.

CRESPO.

Siempre aquí por el Agosto Se hace. _(Siéntanse.)_

ESCENA XXIII.

EL CAPITAN, EL SARGENTO, REBOLLEDO, LA CHISPA Y SOLDADOS, _embozados_.--CRESPO, ISABEL, INÉS.

CAPITAN.

_(Ap. á los suyos.)_ Pisad sin ruido. Llega, Rebolledo, tú, Y da á la criada aviso De que ya estoy en la calle.

REBOLL.

Yo voy. Mas ¡qué es lo que miro! A su puerta hay gente.

SARG.

Y yo En los reflejos y visos Que la luna hace en el rostro, Que es Isabel, imagino, Esta.

CAPITAN.

Ella es: más que la luna, El corazon me lo ha dicho. A buena ocasion llegamos. Si ya, una vez que venimos, Nos atrevemos á todo, Buena venida habrá sido.

SARG.

¿Estás para oir un consejo?

CAPITAN.

No.

SARG.

Pues ya no te le digo. Intenta lo que quisieres.

CAPITAN.

Yo he de llegar, y atrevido Quitar á Isabel de allí. Vosotros á un tiempo mismo Impedid á cuchilladas El que me sigan.

SARG.

Contigo Venimos, y á tu órden hemos De estar.

CAPITAN.

Advertid que el sitio Donde habemos de juntarnos Es ese monte vecino, Que está á la mano derecha, Como salen del camino.

REBOLL.

Chispa.

CHISPA.

¿Qué?

REBOLL.

Ten esas capas.

CHISPA.

Que es del reñir, imagino, La gala el guardar la ropa, Aunque del nadar se dijo.

CAPITAN.

Yo he de llegar el primero.

CRESPO.

Harto hemos gozado el sitio. Entrémonos allá dentro.

CAPITAN.

_(Ap. á los suyos.)_ Ya es tiempo, llegad amigos.

_(Lléganse á los tres los soldados, detienen á Crespo y á Inés, y se apoderan de Isabel.)_

ISABEL.

¡Ah traidor! Señor, ¿qué es esto?

CAPITAN.

Es una furia, un delirio De amor. _(Llévala y vase.)_

ISABEL.

_(Dentro.)_ ¡Ah traidor!--¡Señor!

CRESPO.

¡Ah cobardes!

ISABEL.

_(Dentro.)_ ¡Padre mio!

INÉS.

_(Ap.)_ Yo quiero aquí retirarme. _(Vase.)_

CRESPO.

¡Cómo echais de ver (¡ah impíos!) Que estoy sin espada, aleves, Falsos y traidores!

REBOLL.

Idos, Si no quereis que la muerte Sea el último castigo.

_(Vanse los robadores.)_

CRESPO.

¿Qué importará, si está muerto Mi honor, el quedar yo vivo? ¡Ah! ¡quién tuviera una espada! Porque sin armas seguirlos Es en vano; y si brioso A ir por ella me aplico, Los he de perder de vista. ¿Qué he de hacer, hados esquivos; Que de cualquiera manera Es uno solo el peligro?

ESCENA XXIV.

INÉS, _con una espada_.--CRESPO.

INÉS.

Ya tienes aquí la espada.

CRESPO.

A buen tiempo la has traido. Ya tengo honra, pues tengo Espada con que seguiros _(Vanse.)_

* * * * *

_Campo._

ESCENA XXV.

CRESPO, _riñendo con_ EL SARGENTO, REBOLLEDO _y los_ SOLDADOS; _despues_ ISABEL.

CRESPO.

Soltad la presa, traidores Cobardes, que habeis cogido; Que he de cobrarla, ó la vida He de perder.

SARG.

Vano ha sido Tu intento, que somos muchos.

CRESPO.

Mis males son infinitos, Y riñen todos por mí... _(Cae.)_ --Pero la tierra que piso, Me ha faltado.

REBOLL.

Dadle muerte.

SARG.

Mirad que es rigor impío Quitarle vida y honor. Mejor es en lo escondido Del monte dejarle atado, Porque no lleve el aviso.

ISABEL.

_(Dentro.)_ ¡Padre y señor!

CRESPO.

¡Hija mia!

REBOLL.

Retírale como has dicho.

CRESPO.

Hija, solamente puedo Seguirte con mis suspiros. _(Llévanle.)_

ESCENA XXVI.

ISABEL Y CRESPO, _dentro; despues_ JUAN.

ISABEL.

_(Dentro.)_ ¡Ay de mí!

JUAN.

_(Saliendo.)_ ¡Qué triste voz!

CRESPO.

_(Dentro.)_ ¡Ay de mí!

JUAN.

¡Mortal gemido! A la entrada dese monte Cayó mi rocin conmigo, Veloz corriendo, y yo ciego Por la maleza le sigo. Tristes voces á una parte, Y á otra míseros gemidos Escucho, que no conozco, Porque llegan mal distintos. Dos necesidades son Las que apellidan á gritos Mi valor; y pues iguales A mi parecer han sido, Y uno es hombre, otro mujer, A seguir ésta me animo; Que así obedezco á mi padre En dos cosas que me dijo: «Reñir con buena ocasion, Y honrar la mujer,» pues miro Que así honro las mujeres, Y con buena ocasion riño.

JORNADA TERCERA.

_Interior de un monte._

ESCENA PRIMERA.

ISABEL, _llorando_.

Nunca amanezca á mis ojos La luz hermosa del dia, Porque á su sombra no tenga Vergüenza yo de mí misma. ¡Oh tú, de tantas estrellas Primavera fugitiva, No des lugar á la aurora, Que tu azul campaña pisa, Para que con risa y llanto Borre tu apacible vista, O ya que ha de ser, que sea Con llanto, mas no con risa! Detente, oh mayor planeta, Más tiempo en la espuma fria Del mar: deja que una vez Dilate la noche esquiva Su trémulo imperio: deja Que de tu deidad se diga, Atenta á mis ruegos, que es Voluntaria y no precisa. ¿Para qué quieres salir A ver en la historia mia La más enorme maldad, La más fiera tiranía, Que en vergüenza de los hombres Quiere el cielo que se escriba? Mas ¡ay de mí! que parece Que es crueldad tu tiranía; Pues desde que te he rogado Que te detuvieses, miran Mis ojos tu faz hermosa Descollarse por encima De los montes. ¡Ay de mí! Que acosada y perseguida De tantas penas, de tantas Ansias, de tantas impías Fortunas, contra mi honor Se han conjurado tus iras. ¿Qué he de hacer? ¿Dónde he de ir? Si á mi casa determinan Volver mis erradas plantas, Será dar nueva mancilla Al anciano padre mio, Que otro bien, otra alegría No tuvo, sino mirarse En la clara luna limpia De mi honor, que hoy ¡desdichado! Tan torpe mancha le eclipsa. Si dejo, por su respeto Y mi temor afligida, De volver á casa, dejo Abierto el paso á que digan Que fuí cómplice en mi infamia; Y ciega y inadvertida Vengo hacer de la inocencia Acrêdora á la malicia. ¡Qué mal hice, qué mal hice De escaparme fugitiva De mi hermano! ¿No valiera Más que su cólera altiva Me diera la muerte, cuando Llegó á ver la suerte mia? Llamarle quiero, que vuelva Con saña más vengativa Y me dé muerte: confusas Voces el eco repita, Diciendo...

ESCENA II.

CRESPO.--ISABEL.

CRESPO.

_(Dentro.)_ Vuelve á matarme. Serás piadoso homicida; Que no es piedad el dejar A un desdichado con vida.

ISABEL.

¿Qué voz es esta, que mal Pronunciada y poco oida, No se deja conocer?

CRESPO.

_(Dentro.)_ Dadme muerte, si os obliga Ser piadosos.

ISABEL.

¡Cielos, cielos! Otro la muerte apellida, Otro desdichado hay más, Que hoy á pesar suyo viva.

_(Aparta unas ramas, y descúbrese Crespo atado.)_

Mas ¿qué es lo que ven mis ojos?

CRESPO.

Si piedades solicita Cualquiera que aqueste monte Temerosamente pisa, Llegue á dar muerte... Mas ¡cielos! ¿Qué es lo que mis ojos miran?

ISABEL.

Atadas atras las manos A una rigurosa encina...

CRESPO.

Enterneciendo los cielos Con las voces que apellida...

ISABEL.

Mi padre está.

CRESPO.

Mi hija veo.

ISABEL.

¡Padre y señor!

CRESPO.

Hija mia, Llégate, y quita estos lazos.

ISABEL.

No me atrevo; que si quitan Los lazos que te aprisionan, Una vez las manos mias, No me atreveré, señor, A contarte mis desdichas, A referirte mis penas; Porque si una vez te miras Con manos, y sin honor, Me darán muerte tus iras; Y quiero, ántes que lo veas, Referirte mis fatigas.

CRESPO.

Detente, Isabel, detente, No prosigas; que hay desdichas, Que para contarlas, no Es menester referirlas.

ISABEL.