Part 9
Aunque el valor que se encierra En tu pecho, desde allí Da voces, óyeme á mi, Que yo sé que todo es guerra. Bien sabes que yo llegué Pobre, humilde y desdichada A Polonia, y amparada De tu valor, en tí hallé Piedad; mandásteme (¡ay cielos!) Que disfrazada viviese En palacio, y pretendiese, Disimulando mis celos, Guardarme de Astolfo. En fin El me vió, y tanto atropella Mi honor, que viéndome, á Estrella De noche habla en un jardin: Deste la llave he tomado, Y te podré dar lugar De que en él puedas entrar A dar fin á mi cuidado. Así altivo, osado y fuerte, Volver por mi honor podrás, Pues que ya resuelto estás A vengarme con su muerte.
CLOTAL.
Verdad es que me incliné, Desde el punto que te ví, A hacer, Rosaura, por tí (Testigo tu llanto fué) Cuanto mi vida pudiese. Lo primero que intenté, Quitarte aquel traje fué; Porque, si acaso, te viese Astolfo en tu propio traje, Sin juzgar á liviandad La loca temeridad Que hace del honor ultraje. En este tiempo trazaba Cómo cobrar se pudiese Tu honor perdido, aunque fuese (Tanto tu honor me arrastraba) Dando muerte á Astolfo. ¡Mira Qué caduco desvarío! Si bien, no siendo rey mio, Ni me asombra, ni me admira. Darle pensé muerte; cuando Segismundo pretendió Dármela á mí, y él llegó, Su peligro atropellando, A hacer en defensa mia Muestras de su voluntad, Que fueron temeridad, Pasando de valentía. ¿Pues cómo yo ahora (advierte), Teniendo alma agradecida, A quien me ha dado la vida Le tengo de dar la muerte? Y así, entre los dos partido El efecto y el cuidado, Viendo que á tí te la he dado, Y que dél la he recibido, No sé á qué parte acudir: No sé á qué parte ayudar, Si á tí me obligué con dar, Dél lo estoy con recibir; Y así, en la accion que se ofrece, Nada á mi amor satisface, Porque soy persona que hace, Y persona que padece.
ROSAURA.
No tengo que prevenir Que en un varon singular, Cuanto es noble accion el dar, Es bajeza el recibir. Y este principio asentado, No has de estarle agradecido, Supuesto que si él ha sido El que la vida te ha dado, Y tú á mí, evidente cosa Es, que él forzó tu nobleza A que hiciese una bajeza, Y yo una accion generosa. Luego estás dél ofendido, Luego estás de mí obligado, Supuesto que á mí me has dado Lo que dél has recibido; Y así debes acudir A mi honor en riesgo tanto, Pues yo le prefiero, cuanto Va de dar á recibir.
CLOTAL.
Aunque la nobleza vive De la parte del que da, El agradecerla está De parte del que recibe. Y pues ya dar he sabido, Ya tengo con nombre honroso El nombre de generoso: Déjame el de agradecido; Pues le puedo conseguir Siendo agradecido, cuanto Liberal, pues honra tanto El dar como el recibir.
ROSAURA.
De tí recibí la vida, Y tú mismo me dijiste, Cuando la vida me diste, Que la que estaba ofendida No era vida: luego yo Nada de tí he recibido; Pues vida no vida ha sido La que tu mano me dió. Y si debes ser primero Liberal que agradecido (Como de tí mismo he oido), Que me des la vida espero, Que no me la has dado; y pues El dar engrandece más, Si ántes liberal, serás Agradecido despues.
CLOTAL.
Vencido de tu argumento, Ántes liberal seré. Yo, Rosaura, te daré Mi hacienda, y en un convento Vive; que está bien pensado El medio que solicito; Pues huyendo de un delito, Te recoges á un sagrado; Que cuando desdichas siente El reino, tan dividido, Habiendo noble nacido, No he de ser quien las aumente. Con el remedio elegido Soy en el reino leal, Soy contigo liberal, Con Astolfo agradecido; Y así escoge el que te cuadre, Quedándose entre los dos, Que no hiciera ¡vive Dios! Más, cuando fuera tu padre.
ROSAURA.
Cuando tú mi padre fueras, Sufriera esa injuria yo; Pero no siéndolo, no.
CLOTAL.
¿Pues qué es lo que hacer esperas?
ROSAURA.
Matar al Duque.
CLOTAL.
¿Una dama, Que padre no ha conocido, Tanto valor ha tenido?
ROSAURA.
Sí.
CLOTAL.
¿Quién te alienta?
ROSAURA.
Mi fama.
CLOTAL.
Mira que, á Astolfo has de ver...
ROSAURA.
Todo mi honor lo atropella.
CLOTAL.
Tu rey, y esposo de Estrella.
ROSAURA.
¡Vive Dios que no ha de ser!
CLOTAL.
Es locura.
ROSAURA.
Ya lo veo.
CLOTAL.
Pues véncela.
ROSAURA.
No podré.
CLOTAL.
Pues perderás...
ROSAURA.
Ya lo sé.
CLOTAL.
Vida y honor.
ROSAURA.
Bien lo creo.
CLOTAL.
¿Qué intentas?
ROSAURA.
Mi muerte.
CLOTAL.
Mira Que eso es despecho.
ROSAURA.
Es honor.
CLOTAL.
Es desatino.
ROSAURA.
Es valor.
CLOTAL.
Es frenesí.
ROSAURA.
Es rabia, es ira.
CLOTAL.
En fin, ¿que no se da medio A tu ciega pasion?
ROSAURA.
No.
CLOTAL.
¿Quién ha de ayudarte?
ROSAURA.
Yo.
CLOTAL.
¿No hay remedio?
ROSAURA.
No hay remedio.
CLOTAL.
Piensa bien si hay otros modos...
ROSAURA.
Perderme de otra manera. _(Vase.)_
CLOTAL.
Pues si has de perderte, espera, Hija, y perdámonos todos. _(Vase.)_
* * * * *
_Campo._
ESCENA IX.
SEGISMUNDO, _vestido de pieles_; SOLDADOS, _marchando_; CLARIN.
_(Tocan cajas.)_
SEGISM.
Si este dia me viera Roma en los triunfos de su edad primera, ¡Oh, cuánto se alegrara Viendo lograr una ocasion tan rara, De tener una fiera Que sus grandes ejércitos rigiera, A cuyo altivo aliento Fuera poca conquista el firmamento! Pero el vuelo abatamos, Espíritu; no así desvanezcamos Aqueste aplauso incierto, Si ha de pesarme cuando esté despierto, De haberlo conseguido Para haberlo perdido; Pues miéntras ménos fuere, Ménos se sentirá si se perdiere.
_(Tocan un clarin.)_
CLARIN.
En un veloz caballo (Perdóname, que fuerza es el pintallo En viniéndome á cuento), En quien un mapa se dibuja atento, Pues el cuerpo es la tierra, El fuego el alma que en el pecho encierra, La espuma el mar, y el aire es el suspiro, En cuya confusion un caos admiro; Pues en el alma, espuma, cuerpo, aliento, Monstruo es de fuego, tierra, mar y viento; De color remendado, Rucio, y á su propósito rodado, Del que bate la espuela; Que en vez de correr vuela; A tu presencia llega Airosa una mujer.
SEGISM.
Su luz me ciega.
CLARIN.
¡Vive Dios, que es Rosaura! _(Retírase.)_
SEGISM.
El cielo á mi presencia la restaura.
ESCENA X.
ROSAURA, _con vaquero, espada y daga_.—SEGISMUNDO, SOLDADOS.
ROSAURA.
Generoso Segismundo, Cuya majestad heroica Sale al dia de sus hechos De la noche de sus sombras; Y como el mayor planeta, Que en los brazos de la aurora Se restituye luciente A las plantas y á las rosas, Y sobre montes y mares, Cuando coronado asoma, Luz esparce, rayos brilla, Cumbres baña, espumas borda; Así amanezcas al mundo, Luciente sol de Polonia, Que á una mujer infelice, Que hoy á tus plantas se arroja, Ampares por ser mujer Y desdichada: dos cosas, Que para obligarle á un hombre, Que de valiente blasona, Cualquiera de las dos basta, Cualquiera de las dos sobra. Tres veces son las que ya Me admiras, tres las que ignoras Quién soy, pues las tres me viste En diverso traje y forma. La primera me creiste Varon en la rigurosa Prision, donde fué tu vida De mis desdichas lisonja. La segunda me admiraste Mujer, cuando fué la pompa De tu majestad un sueño, Una fantasma, una sombra. La tercera es hoy, que siendo Monstruo de una especie y otra, Entre galas de mujer Armas de varon me adornan. Y porque compadecido Mejor mi amparo dispongas, Es bien que de mis sucesos Trágicas fortunas oigas. De noble madre nací En la corte de Moscovia, Que, segun fué desdichada, Debió de ser muy hermosa. En esta puso los ojos Un traidor, que no le nombra Mi voz por no conocerle, De cuyo valor me informa El mio; pues siendo objeto De su idea, siento ahora No haber nacido gentil, Para persuadirme loca A que fué algun dios de aquellos Que en metamorfósis llora Lluvia de oro, cisne y toro En Dánae, Leda y Europa. Cuando pensé que alargaba, Citando aleves historias, El discurso, hallo que en él Te he dicho en razones pocas Que mi madre, persuadida A finezas amorosas, Fué, como ninguna, bella, Y fué infeliz como todas. Aquella necia disculpa De fe y palabra de esposa La alcanzó tanto, que áun hoy El pensamiento la llora; Habiendo sido un tirano Tan Eneas de su Troya, Que la dejó hasta la espada. Enváinese aquí su hoja, Que yo la desnudaré Ántes que acabe la historia. Deste, pues, mal dado nudo Que ni ata ni aprisiona, Ó matrimonio ó delito, Si bien todo es una cosa. Nací yo tan parecida, Que fuí un retrato, una copia, Ya que en la hermosura no, En la dicha y en las obras; Y así, no habré menester Decir que poco dichosa Heredera de fortunas, Corrí con ella una propia. Lo más que podré decirte De mí, es el dueño que roba Los trofeos de mi honor, Los despojos de mi honra. Astolfo... ¡Ay de mí! al nombrarle Se encoleriza y se enoja El corazon, propio efecto De que enemigo le nombra.— Astolfo fué el dueño ingrato, Que olvidado de las glorias (Porque en un pasado amor Se olvida hasta la memoria), Vino á Polonia, llamado De su conquista famosa, A casarse con Estrella, Que fué de mi ocaso antorcha. ¿Quién crêrá, que habiendo sido Una estrella quien conforma Dos amantes, sea una Estrella La que los divida ahora? Yo ofendida, yo burlada, Quedé triste, quedé loca, Quedé muerta, quedé yo, Que es decir, que quedó toda La confusion del infierno Cifrada en mi Babilonia; Y declarándome muda (Porque hay penas y congojas Que las dicen los afectos Mucho mejor que la boca), Dije mis penas callando, Hasta que una vez á solas, Violante mi madre (¡ay cielos!) Rompió la prision, y en tropa Del pecho salieron juntas, Tropezando unas con otras. No me embaracé en decirlas; Que en sabiendo una persona Que, á quien sus flaquezas cuenta, Ha sido cómplice en otras, Parece que ya le hace La salva y le desahoga; Que á veces el mal ejemplo Sirve de algo. En fin, piadosa Oyó mis quejas, y quiso Consolarme con las propias: Juez que ha sido delincuente, ¡Qué fácilmente perdona! Escarmentando en sí misma, Y por negar á la ociosa Libertad, al tiempo fácil, El remedio de su honra, No le tuvo en mis desdichas; Por mejor consejo toma Que le siga, y que le obligue, Con finezas prodigiosas, A la deuda de mi honor; Y para que á ménos costa Fuese, quiso mi fortuna Que en traje de hombre me ponga. Descuelga una antigua espada Que es esta que ciño: ahora Es tiempo que se desnude, Como prometí, la hoja, Pues confiada en sus señas, Me dijo: «Parte á Polonia, Y procura que te vean Ese acero que te adorna, Los más nobles; que en alguno Podrá ser que hallen piadosa Acogida tus fortunas, Y consuelo tus congojas.» Llegué á Polonia, en efecto: Pasemos, pues que no importa El decirlo, y ya se sabe, Que un bruto que se desboca Me llevó á tu cueva, adonde Tú de mirarme te asombras. Pasemos que allí Clotaldo De mi parte se apasiona, Que pide mi vida al Rey, Que el Rey mi vida le otorga, Que informado de quién soy, Me persuade á que me ponga Mi propio traje, y que sirva A Estrella, donde ingeniosa Estorbé el amor de Astolfo Y el ser Estrella su esposa. Pasemos que aquí me viste Otra vez confuso, y otra Con el traje de mujer Confundiste entrambas formas; Y vamos á que Clotaldo, Persuadido á que le importa Que se casen y que reinen Astolfo y Estrella hermosa, Contra mi honor me aconseja Que la pretension deponga. Yo, viendo que tú, ¡oh valiente Segismundo! á quien hoy toca La venganza, pues el cielo Quiere que la cárcel rompas De esa rústica prision, Donde ha sido tu persona Al sentimiento una fiera, Al sufrimiento una roca, Las armas contra tu patria Y contra tu padre tomas, Vengo á ayudarte, mezclando Entre las galas costosas De Dïana, los arneses De Pálas, vistiendo ahora Ya la tela y ya el acero, Que entrambos juntos me adornan. Ea, pues, fuerte caudillo, A los dos juntos importa Impedir y deshacer Estas concertadas bodas: A mí, porque no se case El que mi esposo se nombra, Y á tí, porque, estando juntos Sus dos estados, no pongan Con más poder y más fuerza En duda nuestra victoria. Mujer vengo á persuadirte Al remedio de mi honra, Y varon vengo á alentarte A que cobres tu corona. Mujer vengo á enternecerte Cuando á tus plantas me ponga, Y varon vengo á servirte Con mi acero y mi persona. Y así piensa, que si hoy Como mujer me enamoras, Como varon te daré La muerte en defensa honrosa De mi honor; porque he de ser, En su conquista amorosa, Mujer para darte quejas. Varon para ganar honras.
SEGISM.
_(Ap.)_ Cielos, si es verdad que sueño, Suspendedme la memoria, Que no es posible que quepan En un sueño tantas cosas. ¡Válgame Dios, quién supiera, Ó saber salir de todas, Ó no pensar en ninguna! ¿Quién vió penas tan dudosas? Si soñé aquella grandeza En que me ví, ¿cómo ahora Esta mujer me refiere Unas señas tan notorias? Luego fué verdad, no sueño; Y si fué verdad (que es otra Confusion, y no menor), ¿Cómo mi vida le nombra Sueño? Pues ¿tan parecidas A los sueños son las glorias, Que las verdaderas son Tenidas por mentirosas, Y las fingidas por ciertas? ¡Tan poco hay de unas á otras, Que hay cuestion sobre saber Si lo que se ve y se goza, Es mentira ó es verdad! ¿Tan semejante es la copia Al original, que hay duda En saber si es ella propia? Pues si es así, y ha de verse Desvanecida entre sombras La grandeza y el poder, La majestad y la pompa, Sepamos aprovechar Este rato que nos toca, Pues sólo se goza en ella Lo que entre sueños se goza. Rosaura está en mi poder, Su hermosura el alma adora; Gocemos, pues, la ocasion; El amor las leyes rompa Del valor y la confianza Con que á mis plantas se postra. Esto es sueño; y pues lo es, Soñemos dichas ahora, Que despues serán pesares. Mas ¡con mis razones propias Vuelvo á convencerme á mí! Si es sueño, si es vanagloria, ¿Quién por vanagloria humana Pierde una divina gloria? ¿Qué pasado bien no es sueño? ¿Quién tuvo dichas heroicas Que entre sí no diga, cuando Las revuelve en su memoria: Sin duda que fué soñado Cuanto ví? Pues si esto toca Mi desengaño, si sé Que es el gusto llama hermosa, Que la convierte en cenizas Cualquiera viento que sopla, Acudamos á lo eterno, Que es la fama vividora Donde ni duermen las dichas, Ni las grandezas reposan. Rosaura está sin honor; Más á un príncipe le toca El dar honor, que quitarle. ¡Vive Dios! que de su honra He de ser conquistador, Ántes que de mi corona. Huyamos de la ocasion, Que es muy fuerte.—Alarma, _(A un soldado.)_ Que hoy he dar la batalla, Ántes que la oscura sombra Sepulte los rayos de oro Entre verdinegras ondas.
ROSAURA.
¡Señor! ¿pues así te ausentas? ¿Pues ni una palabra sola No le debe mi cuidado, Ni merece mi congoja? ¿Cómo es posible, señor, Que ni me mires ni oigas? ¿Aun no me vuelves el rostro?
SEGISM.
Rosaura, al honor le importa, Por ser piadoso contigo, Ser cruel contigo ahora. No te responde mi voz, Porque mi honor te responda; No te hablo, porque quiero Que te hablen por mí mis obras, Ni te miro, porque es fuerza, En pena tan rigurosa, Que no mire tu hermosura Quien ha de mirar tu honra.
_(Vase, y los soldados con él.)_
ROSAURA.
¿Qué enigmas, cielos, son estas? Despues de tanto pesar, ¡Aún me queda que dudar Con equívocas respuestas!
ESCENA XI.
CLARIN.—ROSAURA.
CLARIN.
¿Señora, es hora de verte?
ROSAURA.
¡Ay Clarin! ¿dónde has estado?
CLARIN.
En una torre encerrado Brujuleando mi muerte, Si me da, ó si no me da; Y á figura que me diera, Pasante quínola fuera Mi vida: que estuve ya Para dar un estallido.
ROSAURA.
¿Por qué?
CLARIN.
Porque sé el secreto De quien eres, y en efeto, Clotaldo... ¿Pero qué ruido Es este? _(Suenan cajas.)_
ROSAURA.
¿Qué puede ser?
CLARIN.
Que del palacio sitiado Sale un escuadron armado A resistir y vencer El del fiero Segismundo.
ROSAURA.
¿Pues cómo cobarde estoy, Y ya á su lado no soy Un escándalo del mundo, Cuando ya tanta crueldad Cierra sin órden ni ley? _(Vase.)_
ESCENA XII.
CLARIN.—SOLDADOS, _dentro_.
_Voces._
_(De unos.)_ ¡Viva nuestro invicto Rey!
_Voces._
_(De otros.)_ ¡Viva nuestra libertad!
CLARIN.
¡La libertad y el Rey vivan! Vivan muy enhorabuena, Que á mí nada me da pena Como en cuenta me reciban Que yo, apartado este dia En tan grande confusion, Haga el papel de Neron, Que de nada se dolía, Si bien me quiero doler De algo, y ha de ser de mí: Escondido, desde aquí Toda la fiesta he de ver. El sitio es oculto y fuerte, Entre estas peñas.—Pues ya La muerte no me hallará, Dos higas para la muerte.
_(Escóndese: tocan cajas, y suena ruido de armas)._
ESCENA XIII.
BASILIO, CLOTALDO Y ASTOLFO, _huyendo_.—CLARIN, _oculto_.
BASILIO.
¡Hay más infelice rey! ¡Hay padre más perseguido!
CLOTAL.
Ya tu ejército vencido Baja sin tino ni ley.
ASTOLFO.
Los traidores vencedores Quedan.
BASILIO.
En batallas tales Los que vencen son leales, Los vencidos los traidores. Huyamos, Clotaldo, pues, Del cruel, del inhumano Rigor de un hijo tirano.
_(Disparan dentro y cae Clarin herido de donde está.)_
CLARIN.
¡Válgame el cielo!
ASTOLFO.
¿Quién es Este infelice soldado, Que á nuestros piés ha caido En sangre todo teñido?
CLARIN.
Soy un hombre desdichado, Que por quererme guardar De la muerte, la busqué. Huyendo della, encontré Con ella, pues no hay lugar, Para la muerte, secreto: De donde claro se arguye, Que quien más su efecto huye, Es quien se llega á su efeto. Por eso tornad, tornad A la lid sangrienta luego; Que entre las armas y el fuego Hay mayor seguridad Que en el monte más guardado, Pues no hay seguro camino A la fuerza del destino Y á la inclemencia del hado; Y así, aunque á libraros vais De la muerte con huir, Mirad que vais á morir, Si está de Dios que murais. _(Cae dentro.)_
BASILIO.
¡Mirad que vais á morir, Si está de Dios que murais! ¡Qué bien (¡hay cielos!) persuade Nuestro error, nuestra ignorancia A mayor conocimiento Este cadáver que habla Por la boca de una herida, Siendo el humor que desata Sangrienta lengua que enseña Que son diligencias vanas Del hombre, cuantas dispone Contra mayor fuerza y causa! Pues yo, por librar de muertes Y sediciones mi patria, Vine á entregarla á los mismos De quien pretendí librarla.
CLOTAL.
Aunque el hado, señor, sabe Todos los caminos, y halla A quien busca entre lo espeso De las peñas, no es cristiana Determinacion decir Que no hay reparo á su saña. Sí hay, que el prudente varon Victoria del hado alcanza; Y si no estás reservado De la pena y la desgracia, Haz por donde te reserves.
ASTOLFO.
Clotaldo, señor, te habla Como prudente varon Que madura edad alcanza, Yo como jóven valiente. Entre las espesas matas De ese monte está un caballo, Veloz aborto del aura; Huye en él, que yo entre tanto Te guardaré las espaldas.
BASILIO.
Si está de Dios que yo muera, Ó si la muerte me aguarda Aquí, hoy la quiero buscar, Esperando cara á cara.
_(Tocan al arma.)_
ESCENA XIV.
SEGISMUNDO, ESTRELLA, ROSAURA, SOLDADOS, ACOMPAÑAMIENTO.—BASILIO, ASTOLFO, CLOTALDO.
SOLDADO.
En lo intrincado del monte, Entre sus espesas ramas, El Rey se esconde.
SEGISM.
¡Seguidle! No quede en sus cumbres planta Que no examine el cuidado, Tronco á tronco, y rama á rama.
CLOTAL.
¡Huye, señor!
BASILIO.
¿Para qué?
ASTOLFO.
¿Qué intentas?
BASILIO.
Astolfo, aparta.
CLOTAL.
¿Qué quieres?
BASILIO.
Hacer, Clotaldo, Un remedio que me falta.— Si á mí buscándome vas, _(A Segismundo.)_ Ya estoy, príncipe, á tus plantas:
_(Arrodillándose.)_
Sea dellas blanca alfombra Esta nieve de mis canas. Pisa mi cerviz, y huella Mi corona; postra, arrastra Mi decoro y mi respeto; Toma de mi honor venganza, Sírvete de mí cautivo; Y tras prevenciones tantas, Cumpla el hado su homenaje, Cumpla el cielo su palabra.
SEGISM.
Corte ilustre de Polonia, Que de admiraciones tantas Sois testigos, atended, Que vuestro príncipe os habla. Lo que está determinado Del cielo, y en azul tabla Dios con el dedo escribió, De quien son cifras y estampas Tantos papeles azules Que adornan letras doradas, Nunca engaña, nunca miente; Porque quien miente y engaña Es quien, para usar mal dellas, Las penetra y las alcanza. Mi padre, que está presente, Por excusarse á la saña De mi condicion, me hizo Un bruto, una fiera humana: De suerte, que cuando yo Por mi nobleza gallarda, Por mi sangre generosa, Por mi condicion bizarra Hubiera nacido dócil Y humilde, sólo bastara Tal género de vivir, Tal linaje de crianza, Á hacer fieras mis costumbres: ¡Qué buen modo de estorbarlas! Si á cualquier hombre dijesen: «Alguna fiera inhumana Te dará muerte:» ¿escogiera Buen remedio en despertalla Cuando estuviera durmiendo? Si dijeran: «Esta espada Que traes ceñida, ha de ser Quien te dé la muerte;» vana Diligencia de evitarlo Fuera entónces desnudarla Y ponérsela á los pechos. Si dijesen: «Golfos de agua Han de ser tu sepultura En monumentos de plata;» Mal hiciera en darse al mar, Cuando soberbio levanta Rizados montes de nieve, De cristal crespas montañas. Lo mismo le ha sucedido Que á quien, porque le amenaza Una fiera, la despierta; Que á quien, temiendo una espada, La desnuda; y que á quien mueve Las ondas de una borrasca: Y cuando fuera (escuchadme) Dormida fiera mi saña, Templada espada mi furia, Mi rigor quieta bonanza, La fortuna no se vence Con injusticia y venganza, Porque ántes se incita más; Y así, quien vencer aguarda Á su fortuna, ha de ser Con cordura y con templanza. No ántes de venir el daño Se reserva ni se guarda Quien le previene; que aunque Puede humilde (cosa es clara) Reservarse dél, no es Sino despues que se halla En la ocasion, porque aquesta No hay camino de estorbarla. Sirva de ejemplo este raro Espectáculo, esta extraña Admiracion, este horror, Este prodigio; pues nada Es más, que llegar á ver Con prevenciones tan várias, Rendido á mis piés á un padre, Y atropellado á un monarca. Sentencia del cielo fué; Por más que quiso estorbarla Él, no pudo; ¿y podré yo Que soy menor en las canas, En el valor y en la ciencia, Vencerla?—Señor, levanta, _(Al Rey.)_ Dame tu mano; que ya Que el cielo te desengaña De que has errado en el modo De vencerla, humilde aguarda Mi cuello á que tú te vengues: Rendido estoy á tus plantas.
BASILIO.
Hijo, que tan noble accion Otra vez en mis entrañas Te engendra, príncipe eres. A tí el laurel y la palma Se te deben; tú venciste; Corónente tus hazañas.
TODOS.
¡Viva Segismundo, viva!
SEGISM.
Pues que ya vencer aguarda Mi valor grandes victorias, Hoy ha de ser la más alta Vencerme á mí.—Astolfo dé La mano luego á Rosaura, Pues sabe que de su honor Es deuda y yo he de cobrarla.
ASTOLFO.
Aunque es verdad que la debo Obligaciones, repara Que ella no sabe quién es; Y es bajeza y es infamia Casarme yo con mujer...
CLOTAL.
No prosigas, tente, aguarda; Porque Rosaura es tan noble Como tú, Astolfo, y mi espada Lo defenderá en el campo; Que es mi hija, y esto basta.
ASTOLFO.
¿Qué dices?
CLOTAL.
Que yo hasta verla Casada, noble y honrada, No la quise descubrir. La historia desto es muy larga; Pero, en fin, es hija mia.
ASTOLFO.
Pues siendo así, mi palabra Cumpliré.