Part 8
ROSAURA.
Tu esclava soy.
ESTREL.
Pues para decirlo en breve, Mi primo Astolfo (bastara Que mi primo te dijese, Porque hay cosas que se dicen Con pensarlas solamente), Ha de casarse conmigo, Si es que la fortuna quiere Que con una dicha sola Tantas desdichas descuente. Pesóme que el primer dia Echado al cuello trajese El retrato de una dama: Habléle en él[4] cortésmente, Es galan, y quiere bien, Fué por él, y ha de traerle Aquí; embarázame mucho Que él á mí á dármele llegue: Quédate aquí, y cuando venga, Le dirás que te le entregue Á tí. No te digo más; Discreta y hermosa eres: Bien sabrás lo que es amor. _(Vase.)_
[4] _Hablar en_ equivalia ántes á _hablar de_.
ESCENA XIII.
ROSAURA.
¡Ojalá no lo supiese! ¡Válgame el cielo! ¿quién fuera Tan atenta y tan prudente, Que supiera aconsejarse Hoy en ocasion tan fuerte? ¿Habrá persona en el mundo Á quien el cielo inclemente Con más desdichas combata Y con más pesares cerque? ¿Qué haré en tantas confusiones, Donde imposible parece Que halle razon que me alivie, Ni alivio que me consuele? Desde la primer desdicha, No hay suceso ni accidente Que otra desdicha no sea; Que unas á otras suceden, Herederas de sí mismas. Á la imitacion del Fénix, Unas de las otras nacen, Viviendo de lo que mueren, Y siempre de sus cenizas Está el sepulcro caliente. Que eran cobardes, decia Un sabio, por parecerle Que nunca andaba una sola; Yo digo que son valientes, Pues siempre van adelante, Y nunca la espalda vuelven: Quien las llevare consigo, Á todo podrá atreverse, Pues en ninguna ocasion No haya miedo que le dejen. Dígalo yo, pues en tantas Como á mi vida suceden, Nunca me he hallado sin ellas, Ni se han cansado hasta verme, Herida de la fortuna, En los brazos de la muerte. ¡Ay de mí! ¿qué debo hacer Hoy en la ocasion presente? Si digo quien soy, Clotaldo, Á quien mi vida le debe Este amparo y este honor, Conmigo ofenderse puede; Pues me dice que callando Honor y remedio espere. Si no he de decir quien soy Á Astolfo, y él llega á verme, ¿Cómo he de disimular? Pues aunque fingirlo intenten La voz, la lengua y los ojos, Les dirá el alma que mienten. ¿Qué haré? ¿Mas para qué estudio Lo que haré, si es evidente Que por más que lo prevenga, Que lo estudie y que lo piense, En llegando la ocasion Ha de hacer lo que quisiere El dolor? porque ninguno Imperio en sus penas tiene. Y pues á determinar Lo que ha de hacer no se atreve El alma, llegue el dolor Hoy á su término, llegue La pena á su extremo, y salga De dudas y pareceres De una vez; pero hasta entónces Valedme, cielos, valedme.
ESCENA XIV.
ASTOLFO, _que trae el retrato_.—ROSAURA.
ASTOLFO.
Este es, señora, el retrato; Mas ¡ay Dios!
ROSAURA.
¿Qué se suspende Vuestra Alteza? ¿qué se admira?
ASTOLFO.
De oirte, Rosaura, y verte.
ROSAURA.
¿Yo Rosaura? Hase engañado Vuestra Alteza, si me tiene Por otra dama; que yo Soy Astrea, y no merece Mi humildad tan grande dicha Que esa turbacion le cueste.
ASTOLFO.
Basta, Rosaura, el engaño, Porque el alma nunca miente, Y aunque como á Astrea te mire, Como á Rosaura te quiere.
ROSAURA.
No he entendido á vuestra Alteza, Y así no sé responderle: Sólo lo que yo diré Es que Estrella (que lo puede Ser de Vénus) me mandó Que en esta parte le espere, Y de la suya le diga Que aquel retrato me entregue, Que está muy puesto en razon, Y yo misma se lo lleve. Estrella lo quiere así, Porque áun las cosas más leves Como sean en mi daño, Es Estrella quien las quiere.
ASTOLFO.
Aunque más esfuerzos hagas, ¡Oh qué mal, Rosaura, puedes Disimular! Dí á los ojos Que su música concierten Con la voz; porque es forzoso Que desdiga y que disuene Tan destemplado instrumento, Que ajustar y medir quiere La falsedad de quien dice, Con la verdad de quien siente.
ROSAURA.
Ya digo que sólo espero El retrato.
ASTOLFO.
Pues que quieres Llevar al fin el engaño, Con él quiero responderte. Dirásle, Astrea, á la Infanta, Que yo la estimo de suerte Que, pidiéndome un retrato, Poca fineza parece Enviársele, y así, Porque le estime y le precie Le envío el original; Y tú llevársele puedes, Pues ya le llevas contigo, Como á tí misma te lleves.
ROSAURA.
Cuando un hombre se dispone, Restado, altivo y valiente, Á salir con una empresa, Aunque por trato le entreguen Lo que valga más, sin ella Necio y desairado vuelve. Yo vengo por un retrato, Y aunque un original lleve Que vale más, volveré Desairada: y así, déme Vuestra Alteza ese retrato, Que sin él no he de volverme.
ASTOLFO.
¿Pues cómo, si no he darle, Le has de llevar?
ROSAURA.
Desta suerte. Suéltale, ingrato. _(Trata de quitársele.)_
ASTOLFO.
Es en vano.
ROSAURA.
¡Vive Dios, que no ha de verse En manos de otra mujer!
ASTOLFO.
Terrible estás.
ROSAURA.
Y tú aleve.
ASTOLFO.
Ya basta, Rosaura mia.
ROSAURA.
¿Yo tuya? Villano, mientes.
_(Están asidos ambos del retrato.)_
ESCENA XV.
ESTRELLA.—ROSAURA, ASTOLFO.
ESTREL.
Astrea, Astolfo, ¿qué es esto?
ASTOLFO.
_(Ap.)_ Aquesta es Estrella.
ROSAURA.
(_Ap._ Déme Para cobrar mi retrato, Ingenio el amor.) Si quieres _(A Estrella.)_ Saber lo que es, yo, señora, Te lo diré.
ASTOLFO.
_(Ap. á Rosaura.)_ ¿Qué pretendes?
ROSAURA.
Mandásteme que esperase Aquí á Astolfo, y le pidiese Un retrato de tu parte. Quedé sola, y como vienen De unos discursos á otros Las noticias fácilmente, Viéndote hablar de retratos, Con su memoria acordéme De que tenía uno mio En la manga. Quise verle, Porque una persona sola Con locuras se divierte; Cayóseme de la mano Al suelo: Astolfo, que viene Á entregarte el de otra dama, Le levantó, y tan rebelde Está en dar el que le pides, Que en vez de dar uno, quiere Llevar otro; pues el mio Aun no es posible volverme, Con ruegos y persuasiones: Colérica é impaciente Yo, se le quise quitar. Aquel que en la mano tiene, Es mio, tú lo verás Con ver si se me parece.
ESTREL.
Soltad, Astolfo, el retrato.
_(Quítasele de la mano.)_
ASTOLFO.
Señora...
ESTREL.
No son crueles Á la verdad los matices.
ROSAURA.
¿No es mio?
ESTREL.
¿Qué duda tiene?
ROSAURA.
Ahora dí que te dé el otro.
ESTREL.
Toma tu retrato, y véte.
ROSAURA.
_(Ap.)_ Yo he cobrado mi retrato, Venga ahora lo que viniere. _(Vase.)_
ESCENA XVI.
ESTRELLA, ASTOLFO.
ESTREL.
Dadme ahora el retrato vos Que os pedí; que aunque no piense Veros ni hablaros jamás, No quiero, no, que se quede En vuestro poder, siquiera Porque yo tan neciamente Le he pedido.
ASTOLFO.
(_Ap. ¿Cómo puedo Salir de lance tan fuerte?) Aunque quiera, hermosa Estrella, Servirte y obedecerte, No podré darte el retrato Que me pides, porque...
ESTREL.
Eres Villano y grosero amante. No quiero que me le entregues; Porque yo tampoco quiero, Con tomarle, que me acuerdes Que te le he pedido yo. _(Vase.)_
ASTOLFO.
Oye, escucha, mira, advierte.— ¡Válgate Dios por Rosaura! ¿Dónde, cómo ó de qué suerte Hoy á Polonia has venido Á perderme y á perderte? _(Vase.)_
* * * * *
_Prision del Príncipe en la torre._
ESCENA XVII.
SEGISMUNDO, _como al principio, con pieles y cadena, echado en el suelo_; CLOTALDO, DOS CRIADOS _y_ CLARIN.
CLOTAL.
Aquí le habeis de dejar, Pues hoy su soberbia acaba Donde empezó.
UN CRIADO.
Como estaba, La cadena vuelvo á atar.
CLARIN.
No acabes de dispertar, Segismundo, para verte Perder, trocada la suerte, Siendo tu gloria fingida, Una sombra de la vida Y una llama de la muerte.
CLOTAL.
Á quien sabe discurrir Así, es bien que se prevenga Una estancia, donde tenga Harto lugar de argüir.— Este es al que habeis de asir, _(A los criados.)_ Y en este cuarto encerrar.
_(Señalando la pieza inmediata.)_
CLARIN.
¿Por qué á mí?
CLOTAL.
Porque ha de estar Guardado en prision tan grave, Clarin que secretos sabe, Donde no pueda sonar.
CLARIN.
¿Yo, por dicha, solicito Dar muerte á mi padre? No. ¿Arrojé del balcon yo Al Icaro de poquito? ¿Yo sueño ó duermo? ¿Á qué fin Me encierran?
CLOTAL.
Eres Clarin.
CLARIN.
Pues ya digo que seré Corneta, y que callaré, Que es instrumento ruin.
_(Llévanle, y queda solo Clotaldo.)_
ESCENA XVIII.
BASILIO, _rebozado_.—CLOTALDO, SEGISMUNDO, _adormecido_.
BASILIO.
Clotaldo.
CLOTAL.
¡Señor! ¿así Viene vuestra Majestad?
BASILIO.
La necia curiosidad De ver lo que pasa aquí Á Segismundo (¡ay de mí!), Deste modo me ha traido.
CLOTAL.
Mírale allí reducido Á su miserable estado.
BASILIO.
¡Ay Príncipe desdichado Y en triste punto nacido! Llega á dispertarle, ya Que fuerza y vigor perdió Con el opio que bebió.
CLOTAL.
Inquieto, señor, está, Y hablando.
BASILIO.
¿Qué soñará Ahora? Escuchemos, pues.
SEGISM.
_(Entre sueños.)_ Piadoso príncipe es El que castiga tiranos: Clotaldo muera á mis manos. Mi padre bese mis piés.
CLOTAL.
Con la muerte me amenaza.
BASILIO.
Á mí con rigor y afrenta.
CLOTAL.
Quitarme la vida intenta.
BASILIO.
Rendirme á sus plantas traza.
SEGISM.
_(Entre sueños.)_ Salga á la anchurosa plaza Del gran teatro del mundo Este valor sin segundo: Porque mi venganza cuadre Vean triunfar de su padre Al príncipe Segismundo. _(Despierta.)_ Mas ¡ay de mí! ¿dónde estoy?
BASILIO.
Pues á mí no me ha de ver: _(Á Clotaldo.)_ Ya sabes lo que has de hacer. Desde allí á escucharle voy. _(Retírase.)_
SEGISM.
¿Soy yo por ventura? ¿soy El que preso y aherrojado Llego á verme en tal estado? ¿No sois mi sepulcro vos, Torre? Sí. ¡Válgame Dios, Qué de cosas he soñado!
CLOTAL.
_(Ap.)_ Á mí me toca llegar Á hacer la deshecha ahora.— ¿Es ya de dispertar hora?
SEGISM.
Sí, hora es ya de dispertar.
CLOTAL.
¿Todo el dia te has de estar Durmiendo? ¿Desde que yo Al águila que voló Con tardo vuelo seguí, Y te quedaste tú aquí, Nunca has dispertado?
SEGISM.
No, Ni áun agora he dispertado; Que segun, Clotaldo, entiendo, Todavía estoy durmiendo: Y no estoy muy engañado; Porque si ha sido soñado Lo que ví palpable y cierto, Lo que veo será incierto; Y no es mucho que rendido, Pues veo estando dormido, Que sueñe estando despierto.
CLOTAL.
Lo que soñaste me dí.
SEGISM.
Supuesto que sueño fué, No diré lo que soñé, Lo que ví, Clotaldo, sí. Yo disperté, yo me ví (¡Qué crueldad tan lisonjera!) En un lecho, que pudiera Con matices y colores Ser el catre de las flores Que tejió la primavera. Aquí mil nobles rendidos Á mis piés nombre me dieron De su príncipe, y sirvieron Galas, joyas y vestidos. La calma de mis sentidos Tú trocaste en alegría, Diciendo la dicha mia, Que, aunque estoy desta manera, Príncipe en Polonia era.
CLOTAL.
Buenas albricias tendria.
SEGISM.
No muy buenas: por traidor, Con pecho atrevido y fuerte Dos veces te daba muerte.
CLOTAL.
¿Para mí tanto rigor?
SEGISM.
De todos era señor, Y de todos me vengaba; Sólo á una mujer amaba... Que fué verdad, creo yo, En que todo se acabó, Y esto solo no se acaba. _(Vase el Rey.)_
CLOTAL.
(_Ap._ Enternecido se ha ido El Rey de haberle escuchado.) Como habíamos hablado De aquella águila, dormido, Tu sueño imperios han sido; Mas en sueños fuera bien Honrar entónces á quien Te crió en tantos empeños, Segismundo, que áun en sueños No se pierde el hacer bien. _(Vase.)_
ESCENA XIX.
SEGISMUNDO.
Es verdad; pues reprimamos Esta fiera condicion, Esta furia, esta ambicion, Por si alguna vez soñamos: Y sí haremos, pues estamos En mundo tan singular, Que el vivir sólo es soñar; Y la experiencia me enseña Que el hombre que vive, sueña Lo que es, hasta dispertar. Sueña el rey que es rey, y vive Con este engaño mandando, Disponiendo y gobernando; Y este aplauso, que recibe Prestado, en el viento escribe; Y en cenizas le convierte La muerte (¡desdicha fuerte!): ¿Que hay quien intente reinar, Viendo que ha de dispertar En el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza, Que más cuidados le ofrece; Sueña el pobre que padece Su miseria y su pobreza; Sueña el que á medrar empieza, Sueña el que afana y pretende, Sueña el que agravia y ofende, Y en el mundo, en conclusion, Todos sueñan lo que son, Aunque ninguno lo entiende. Yo sueño que estoy aquí Destas prisiones cargado, Y soñé que en otro estado Mas lisonjero me ví. ¿Qué es la vida? Un frenesí: ¿Qué es la vida? Una ilusion, Una sombra, una ficcion, Y el mayor bien es pequeño; Que toda la vida es sueño, Y los sueños sueños son.
JORNADA TERCERA.
ESCENA PRIMERA.
CLARIN.
En una encantada torre, Por lo que sé, vivo preso: ¿Qué me harán por lo que ignoro, Si por lo que sé me han muerto? ¡Que un hombre con tanta hambre Viniese á morir viviendo! Lástima tengo de mí; Todos dirán: «bien lo creo»; Y bien se puede creer, Pues para mí este silencio No conforma con el nombre Clarin, y callar no puedo. Quien me hace compañía Aquí, si á decirlo acierto, Son arañas y ratones: ¡Miren qué dulces jilgueros! De los sueños desta noche La triste cabeza tengo Llena de mil chirimías, De trompetas y embelecos, De procesiones, de cruces, De disciplinantes; y estos Unos suben, otros bajan, Unos se desmayan viendo La sangre que llevan otros: Mas yo, la verdad diciendo, De no comer me desmayo; Que en una prision me veo, Donde ya todos los dias En el filósofo leo Nicomédes, y las noches En el concilio Niceno. Si llaman santo al callar, Como en calendario nuevo, San secreto es para mí, Pues le ayuno y no le huelgo; Aunque está bien merecido El castigo que padezco, Pues callé, siendo criado, Que es el mayor sacrilegio.
_(Ruido de cajas y clarines, y voces dentro.)_
ESCENA II.
SOLDADOS.—CLARIN.
SOLD. 1.º
_(Dentro.)_ Esta es la torre en que está. Echad la puerta en el suelo: Entrad todos.
CLARIN.
¡Vive Dios! Que á mí me buscan, es cierto, Pues que dicen que aquí estoy. ¿Qué me querrán?
SOLD. 1.º
_(Dentro.)_ Entrad dentro.
_(Salen varios soldados.)_
SOLO. 2.º
Aquí está.
CLARIN.
No está.
SOLDADOS
_(Todos.)_ Señor...
CLARIN.
_(Ap.)_ ¿Si vienen borrachos estos?
SOLD. 1.º
Tú nuestro príncipe eres; Ni admitimos ni queremos Sino al señor natural, Y no á príncipe extranjero. Á todos nos da los piés.
SOLDADOS
¡Viva el gran Príncipe nuestro!
CLARIN.
_(Ap.)_ Vive Dios, que va de véras. ¿Si es costumbre en este reino Prender uno cada dia Y hacerle príncipe, y luego Volverle á la torre? Sí, Pues cada dia lo veo: Fuerza es hacer mi papel.
SOLDADOS
Danos tus plantas.
CLARIN.
No puedo, Porque las he menester Para mí, y fuera defecto Ser príncipe desplantado.
SOLD. 2.º
Todos á tu padre mesmo Le dijimos que á tí sólo Por príncipe conocemos, No al de Moscovia.
CLARIN.
¿Á mi padre Le perdísteis el respeto? Sois unos tales por cuales.
SOLD. 1.º
Fué lealtad de nuestro pecho.
CLARIN.
Si fué lealtad, yo os perdono.
SOLD. 2.º
Sal á restaurar tu imperio. ¡Viva Segismundo!
TODOS.
¡Viva!
CLARIN.
_(Ap.)_ ¿Segismundo dicen? Bueno: Segismundos llaman todos Los príncipes contrahechos.
ESCENA III.
SEGISMUNDO.—CLARIN, SOLDADOS.
SEGISM.
¿Quién nombra aquí á Segismundo?
CLARIN.
_(Ap.)_ ¡Mas que soy príncipe huero!
SOLD. 1.º
¿Quién es Segismundo?
SEGISM.
Yo.
SOLD. 2.º
_(A Clarin.)_ ¿Pues cómo, atrevido y necio, Tú te hacías Segismundo?
CLARIN.
¿Yo Segismundo? Eso niego. Vosotros fuísteis los que Me segismundeasteis: luego Vuestra ha sido solamente Necedad y atrevimiento.
SOLD. 1.º
Gran príncipe Segismundo (Que las señas que traemos Tuyas son, aunque por fe Te aclamamos señor nuestro), Tu padre el gran rey Basilio, Temeroso que los cielos Cumplan un hado, que dice Que ha de verse á tus piés puesto, Vencido de tí, pretende Quitarte accion y derecho Y dársele á Astolfo, duque De Moscovia. Para esto Juntó su corte, y el vulgo, Penetrando ya y sabiendo Que tiene rey natural, No quiere que un extranjero Venga á mandarle. Y así, Haciendo noble desprecio De la inclemencia del hado, Te ha buscado donde preso Vives, para que asistido De sus armas, y saliendo Desta torre á restaurar Tu imperial corona y cetro, Se la quites á un tirano. Sal, pues; que en ese desierto, Ejército numeroso De bandidos y plebeyos Te aclama: la libertad Te espera; oye sus acentos.
_Voces._
_(Dentro.)_ ¡Viva Segismundo, viva!
SEGISM.
¿Otra vez (¡que es esto, cielos!) Quereis que sueñe grandezas, Que ha de deshacer el tiempo? ¿Otra vez quereis que vea Entre sombras y bosquejos La majestad y la pompa Desvanecida del viento? ¿Otra vez quereis que toque El desengaño, ó el riesgo Á que el humano poder Nace humilde y vive atento? Pues no ha de ser, no ha de ser Mirarme otra vez sujeto A mi fortuna; y pues sé Que toda esta vida es sueño, Idos, sombras, que fingís Hoy á mis sentidos muertos Cuerpo y voz, siendo verdad Que ni teneis voz ni cuerpo; Que no quiero majestades Fingidas, pompas no quiero Fantásticas, ilusiones Que al soplo ménos ligero Del aura han de deshacerse, Bien como el florido almendro, Que por madrugar sus flores, Sin aviso y sin consejo, Al primer soplo se apagan, Marchitando y desluciendo De sus rosados capillos Belleza, luz y ornamento. Ya os conozco, ya os conozco, Y sé que os pasa lo mesmo Con cualquiera que se duerme; Para mí no hay fingimientos; Que, desengañado ya, Sé bien que _la vida es sueño_.
SOLD. 2.º
Si piensas que te engañamos, Vuelve á esos montes soberbios Los ojos, para que veas La gente que aguarda en ellos Para obedecerte.
SEGISM.
Ya Otra vez ví aquesto mesmo Tan clara y distintamente Como ahora lo estoy viendo, Y fué sueño.
SOLD. 2.º
Cosas grandes Siempre, gran señor, trajeron Anuncios; y esto sería, Si lo soñaste primero.
SEGISM.
Dices bien, anuncio fué; Y caso que fuese cierto, Pues que la vida es tan corta, Soñemos, alma, soñemos Otra vez; pero ha de ser Con atencion y consejo De que hemos de dispertar Deste gusto al mejor tiempo; Que llevándolo sabido, Será el desengaño ménos; Que es hacer burla del daño Adelantarle el consejo. Y con esta prevencion De que cuando fuese cierto, Es todo el poder prestado Y ha de volverse á su dueño, Atrevámonos á todo.— Vasallos, yo os agradezco La lealtad; en mí llevais Quien os libre osado y diestro De extranjera esclavitud. Tocad al arma, que presto Vereis mi inmenso valor. Contra mi padre pretendo Tomar armas, y sacar Verdaderos á los cielos. Presto he de verle á mis plantas... (_Ap._ Mas si ántes desto despierto, ¿No será bien no decirlo, Supuesto que no he de hacerlo?)
TODOS.
¡Viva Segismundo, viva!
ESCENA IV.
CLOTALDO.—SEGISMUNDO, CLARIN, SOLDADOS.
CLOTAL.
¿Qué alboroto es este, cielos?
SEGISM.
Clotaldo.
CLOTAL.
Señor... (_Ap._ En mí Su rigor prueba.)
CLARIN.
_(Ap.)_ Yo apuesto, Que le despeña del monte. _(Vase.)_
CLOTAL.
Á tus reales plantas llego, Ya sé que á morir.
SEGISM.
Levanta, Levanta, padre, del suelo; Que tú has de ser norte y guía De quien fie mis aciertos; Que ya sé que mi crianza Á tu mucha lealtad debo. Dame los brazos.
CLOTAL.
¿Qué dices?
SEGISM.
Que estoy soñando, y que quiero Obrar bien, pues no se pierde El hacer bien, áun en sueños.
CLOTAL.
Pues, señor, si el obrar bien Es ya tu blason, es cierto Que no te ofenda el que yo Hoy solicite lo mesmo. ¡Á tu padre has de hacer guerra! Yo aconsejarte no puedo Contra mi rey, ni valerte. Á tus plantas estoy puesto, Dáme la muerte.
SEGISM.
¡Villano, Traidor, ingrato! (_Ap._ Mas ¡cielos! El reportarme conviene, Que aún no sé si estoy despierto.) Clotaldo, vuestro valor Os envidio y agradezco. Idos á servir al Rey, Que en el campo nos veremos.— Vosotros tocad al arma.
CLOTAL.
Mil veces tus plantas beso. _(Vase.)_
SEGISM.
A reinar, fortuna, vamos; No me despiertes, si duermo, Y si es verdad, no me aduermas. Mas sea verdad ó sueño, Obrar bien es lo que importa; Si fuere verdad, por serlo; Si no, por ganar amigos Para cuando despertemos.
_(Vanse, tocando cajas.)_
* * * * *
_Salon del Palacio Real._
ESCENA V.
BASILIO y ASTOLFO.
BASILIO.
¿Quién, Astolfo, podrá parar prudente La furia de un caballo desbocado? ¿Quién detener de un rio la corriente Que corre al mar soberbio y despeñado? ¿Quién un peñasco suspender valiente De la cima de un monte desgajado? Pues todo fácil de parar se mira, Mas que de un vulgo la soberbia ira. Dígalo en bandos el rumor partido, Pues se oye resonar en lo profundo De los montes el eco repetido, Unos _¡Astolfo!_ y otros _¡Segismundo!_ El dosel de la jura, reducido A segunda intencion, á horror segundo, Teatro funesto es, donde importuna Representa tragedias la fortuna.
ASTOLFO.
Señor, suspéndase hoy tanta alegría; Cese el aplauso y gusto lisonjero, Que tu mano feliz me prometia; Que si Polonia (á quien mandar espero) Hoy se resiste á la obediencia mia, Es porque la merezca yo primero. Dadme un caballo, y de arrogancia lleno, Rayo descienda el que blasona trueno. _(Vase.)_
BASILIO.
Poco reparo tiene lo infalible, Y mucho riesgo lo previsto tiene: Si ha de ser, la defensa es imposible, Que quien la excusa más, más la previene. ¡Dura ley! ¡fuerte caso! ¡horror terrible! Quien piensa huir el riesgo, al riesgo viene: Con lo que yo guardaba me he perdido; Yo mismo, yo mi patria he destruido.
ESCENA VI.
ESTRELLA.—BASILIO.
ESTREL.
Si tu presencia, gran señor, no trata De enfrenar el tumulto sucedido, Que de uno en otro bando se dilata Por las calles y plazas dividido, Verás tu reino en ondas de escarlata Nadar, entre la púrpura teñido De su sangre, que ya con triste modo, Todo es desdichas y tragedias todo. Tanta es la ruina de tu imperio, tanta La fuerza del rigor duro, sangriento, Que visto admira, y escuchado espanta. El sol se turba y se embaraza el viento; Cada piedra un pirámide levanta, Y cada flor construye un monumento, Cada edificio es un sepulcro altivo, Cada soldado un esqueleto vivo.
ESCENA VII.
CLOTALDO.—BASILIO, ESTRELLA.
CLOTAL.
¡Gracias á Dios que vivo á tus piés llego!
BASILIO.
Clotaldo, ¿pues qué hay de Segismundo?
CLOTAL.
Que el vulgo, monstruo despeñado y ciego, La torre penetró, y de lo profundo Della sacó su príncipe, que luego Que vió segunda vez su honor segundo, Valiente se mostró, diciendo fiero, Que ha de sacar al cielo verdadero.
BASILIO.
Dadme un caballo, porque yo en persona Vencer valiente un hijo ingrato quiero; Y en la defensa ya de mi corona Lo que la ciencia erró, venza el acero. _(Vase.)_
ESTREL.
Pues yo al lado del Sol seré Belona: Poner mi nombre junto al suyo espero; Que he de volar sobre tendidas alas Á competir con la deidad de Pálas.
_(Vase, y tocan al arma.)_
ESCENA VIII.
ROSAURA, _que detiene á_ CLOTALDO.
ROSAURA.