Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2)

Part 32

Chapter 323,320 wordsPublic domain

Comenzó Bethe sus investigaciones reproduciendo íntegramente los experimentos de Philippeaux y Vulpian, esto es, resecando en mamíferos de pocos días trozos de nervio ciático y apartando y ocultando los cabos de suerte que toda reunión y, por tanto, todo restablecimiento de la continuidad fisiológica, fuera imposible.

Trabajando en las referidas condiciones, declaró dicho sabio que en un cierto número de casos (no en todos, limitación muy significativa), el examen macro-microscópico de la cicatriz reveló interrupción absoluta de los segmentos, al mismo tiempo que una regeneración más ó menos avanzada del periférico, como lo denotó el hecho de su excitabilidad fisiológica. Estas observaciones, así como la comprobación de todas las fases intermedias entre las células de Schwann y los tubos nerviosos jóvenes, fases ya señaladas por Büngner, condujéronle á suponer, á semejanza de éste, que los nervios separados radical y definitivamente de su centro trófico son capaces de autorregenerarse. Cada axon, pues, representaría la obra común de muchas células de Schwann, en cuyo protoplasma, arribado á madurez, se diferenciarían ulteriormente las neurofibrillas, signo positivo de la aparición de la conductibilidad nerviosa.

Fundaba Bethe tan radical poligenismo, más que sobre observaciones histológicas precisas, en los resultados de los experimentos fisiológicos. Así, cuando en cualquiera de los casos de sección nerviosa citados se excita eléctricamente el cabo periférico autorregenerado, el animal, insensible al dolor (indicio de incomunicación sensitiva), mueve los músculos de la pierna y pie; mientras que no se obtienen contracciones musculares si el segmento estimulado es el central. Las excepciones de esta regla interprétalas Bethe suponiendo que, á pesar de sus precauciones, hanse creado comunicaciones eventuales entre los dos cabos.

Comprobaciones más ó menos completas de estas conclusiones fueron publicadas no sólo por los afiliados al reticularismo, sino, según dejo apuntado, hasta por neuronistas tan convencidos como Marinesco y van Gehuchten.

En esta situación del ambiente moral emprendimos en 1905 nuestras investigaciones sobre la _regeneración de los nervios_[235]. Duraron cerca de dos años, y recayeron sobre gran número de animales (conejo, gato, perro, etc.). Las principales conclusiones de estos estudios van condensadas en las siguientes proposiciones:

[235] Una extensa relación de nuestras observaciones, ilustrada con profusión de grabados, fué publicada, bajo el título de _Mecanismo de la degeneración y regeneración de los nervios_, en _Trabajos del Lab. de Investig. biol._, tomo IV, 1905. Bajo la forma de resumen, aparecieron también estos trabajos en el _Boletín del Instituto de Alfonso XIII_, números 2 y 3 de 1905. En fin, otra comunicación complementaria cierra nuestra investigación sobre el argumento, á saber: _Les metamorphoses précoces des neurofibrilles dans la régénération et la dégénération des nerfs._ _Trab. del Lab. de Investig. biol._, tomo V, fasc. 2, 1907.

Añadamos aún que de los referidos estudios salió á luz una traducción alemana, bajo la forma de libro; y que, en fin, acerca del tema de la _Regeneración de los nervios_ versó también nuestro discurso de ingreso en la Academia de Medicina de Madrid. Esta oración, leída en 30 de Junio de 1907, fué honrada y enaltecida con un bellísimo discurso de contestación de D. Federico Olóriz, el ilustre anatómico de San Carlos.

[Ilustración: Fig. 117.--Cabo central y comienzo de la cicatriz intermediaria del nervio ciático seccionado y examinado tres días después de la operación. Gato de pocos días.-- F, fibra del cabo central; _a_, rama terminal nacida del axon preexistente; C, _b_, botones finales de las fibras que marchan por la cicatriz; _d_, botón de que brotan nuevas ramas.]

1. Cuando se corta el nervio ciático de un mamífero joven y se sacrifica el animal varios días después de la operación, adviértese en los preparados efectuados según el citado proceder de impregnación, que gran número de los cilindros-ejes del cabo central son asiento de un fenómeno muy activo de retoñamiento. Este retoñamiento se efectúa de dos maneras: _a_, la fibra ó fibras nuevas poseen carácter de terminales y brotan del cabo ensanchado del axon viejo; _b_, los nuevos conductores representan ramas colaterales nacidas en ángulo recto ó agudo del antiguo cilindro-eje. En ambos casos, las ramas neoformadas afectan aspecto semejante á las fibras de Remak, es decir, que carecen de vaina medular, invaden el exudado interpuesto entre los cabos nerviosos, se ramifican á menudo en su camino, y, en fin, acaban libremente á favor de una _maza ó botón terminal_, especie de ariete, destinado á empujar las cédulas mesodérmicas y á fraguar una ruta al través de la futura trama cicatricial (fig. 117, C, _b_).

El descubrimiento de esta excrecencia terminal, confirmada después por las investigaciones de Perroncito, Marinesco, Nageotte, Sala, Tello, Dustin, Rossi, etcétera, reviste cierta importancia para la resolución del problema debatido, pues gracias á dicho botón protoplásmico final, cabe precisar en los cortes, no sólo el nivel á que ha llegado el proceso regenerativo, sino el origen y orientación de los cilindros-ejes neoformados.

2. Durante sus fases iniciales, las fibras nerviosas neoformadas, así como sus botones terminales, carecen de núcleos ó de células de Schwann; pero desde el tercero ó cuarto día en adelante, los corpúsculos conectivos embrionarios son atraídos, y aparecen en torno de los axones desnudos núcleos marginales. Esta precedencia formativa de los axones regenerados sobre los corpúsculos de Schwann, compromete singularmente la teoría catenaria, pues demuestra que durante las primeras fases de la evolución de las fibras, faltan por completo las cadenas celulares (véanse las figs. 117 y 118).

[Ilustración: Fig. 118.--Cabo central del nervio ciático del gato, donde aparecen los restos del axon necrosado recubiertos por ramas nacidas de la porción vivaz del axon: estas ramas no aciertan, á veces, á emerger rápidamente hacia la cicatriz y generan ovillos complicados (B, C). (La autopsia efectuóse cincuenta y dos horas después de la operación).]

3. Estudiando la marcha de las fibras neoformadas durante los seis días siguientes á la interrupción nerviosa, reconócese fácilmente que las mazas terminales crecen al azar en el sentido de la menor resistencia: un gran número de ellas retrograda, tanto dentro del cabo central, donde se remontan mucho, como en los territorios perinerviosos; otra parte de estos conductores, desorientados y errantes, detiénense ante los obstáculos, trazan revueltas complicadas y se pierden, en definitiva, para los efectos de la neurotización del cabo periférico.

[Ilustración: Fig. 119.--Trozo de cicatriz y cabo periférico del gato joven, cuyo nervio ciático fué seccionado setenta y dos días antes. Adviértase cómo los retoños llegados á dicho cabo no forman cadenas, penetrando ya entre, ya dentro de los estuches del segmento periférico (vainas viejas de Schwann), á lo largo de las cuales crecen rápidamente (_f_).-- A, cicatriz; B, cabo periférico. (La reunión de los cabos fué dificultada por obstáculos mecánicos).]

Tales axones extraviados, muy abundantes en los casos de resección de nervios ó de apartamiento intencional de los cabos nerviosos, caracterízanse por exhibir una maza ó esfera terminal gigantesca capsulada, frecuentemente en vías de degeneración. Estas bolas finales enormes pertenecen á fibras detenidas en su crecimiento (fig. 120, _c_).

4. Transcurridos diez ó doce días en los animales adultos, y seis ó siete en los de pocas semanas, las fibras jóvenes no extraviadas, errantes por el tejido cicatricial intercalar, asaltan los estuches del cabo periférico, dentro de los cuales caminan, apartando á su paso los detritus de mielina todavía no reabsorbidos. Al nivel de los obstáculos, las nuevas fibras se dividen á menudo, y las ramas marchan flexuosas, caminando indiferentemente, tanto por las bandas de Büngner, como por sus intersticios (fig. 119, _b_, _c_).

[Ilustración: Fig. 120.--Curiosos ovillos de fibras regeneradas creados junto al cabo central ó dentro de éste, á causa de los obstáculos que para desembocar en la cicatriz encuentran los retoños. Muchos de éstos siguen trayectos retrógrados, trazando espiras innumerables. Algunos, en fin, rompen la vieja membrana de Schwann, exhibiendo recio botón final, revelador de larga detención (_c_, _d_, _b_).]

5. Cuando, repitiendo el experimento de Vulpian, Brown-Sequard, Bethe, etcétera, tras la interrupción traumática de un nervio se interponen obstáculos á la reunión inmediata de los cabos nerviosos, obsérvase frecuentemente, dos o tres meses después de la operación, una regeneración muy avanzada del segmento periférico. Examinado éste con ayuda de nuestro proceder de teñido, percíbense en su interior numerosos axones jóvenes que se terminan constantemente, y á niveles diferentes, dentro del cordón nervioso periférico, á favor de un menudo botón de crecimiento ó de un espesamiento fusiforme (figura 119, _f_).

La exploración de la extensa y accidentada cicatriz que junta los cabos nerviosos distantes, revela, no la ausencia de fibras nerviosas unitivas, según admitían arbitrariamente los partidarios de la teoría catenaria, sino un plexo nervioso complicado, formado por hacecillos de fibras ameduladas, y extendido sin interrupción desde el cabo central al periférico.

6. Las fibras nerviosas neoformadas divídense repetidamente en la cicatriz, y muy especialmente en la frontera del cabo periférico, donde, frecuentemente, cada axon grueso se resuelve en un _bouquet_ de finas ramillas terminales. Las ramas generadas por cada axon no van consignadas á un solo tubo viejo, antes bien, se reparten en varios de los vacíos estuches; de donde resulta que, un grupo relativamente pobre de axones aferentes, puede inervar buena parte del nervio degenerado (figura 119, _b_, _d_). Notemos que las consabidas ramas, siempre orientadas hacia la periferia, así como sus mazas libres, son hechos absolutamente inconciliables con la teoría catenaria.

7. El proceso de la multiplicación de las células de Schwann del cabo periférico obedece, no al fin de producir cadenas de elementos transformables por autorregeneración, según afirman Büngner y Bethe, en cilindros-ejes, sino al de segregar substancias estimulantes, susceptibles de atraer y encauzar hacia las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas las fibras nerviosas jóvenes errantes por la cicatriz.

[Ilustración: Fig. 121.--Fenómenos de retoñamiento abortado de los axones del cabo central. Gato de varias semanas, siete días después de la operación.-- A, tubo con brotes abortados; B, axon varicoso con bola final; C, tubo dentro del cual los retoños han producido haces y ovillos complicados.]

Dejo dicho ya que un joven investigador italiano, Aldo Perroncito[236], discípulo del ilustre histólogo de Pavía, sirvióse también del método del nitrato de plata reducido (cuya utilidad para las investigaciones anatomo-patológicas fué ya anunciada por mí en 1904), para el estudio de la regeneración de los nervios. Las conclusiones á que llegó este sabio coincidieron casi exactamente con las mías, salvo haber logrado sorprender la existencia de divisiones y de ramas neoformadas en el cabo central en fecha más temprana que yo, es decir, desde el segundo día de la sección, y haber descrito perfectamente las formas iniciales de los haces y ovillos nerviosos, señalados por diversos autores y detalladamente descritos por nosotros (figuras 120 y 121, C).

[236] _A. Perroncito_: Sulla questione della rigenerazione autogena delle fibre nervose. Nota preventiva. _Boll. della Società Medico chirurgica di Pavia._ Seduta 19 Maggio, 1905. (Publicado en Septiembre de 1905). Un trabajo extenso y con grabados apareció en 1906, del cual se publicó traducción en _Beiträge zur pathol. Anat. u. zur Allgem. Pathologie v. Ziegler_, Bd. XLII, 1907.

* * * * *

Mi aludido trabajo sobre la _Regeneración de los nervios_ tuvo por objetivo esencial conseguir la prueba objetiva de que las nuevas fibras aparecidas en el _cabo periférico_ de un nervio cortado representan incontestablemente brotes axónicos del _cabo central_. En cambio, descuidamos algo el examen de los actos iniciales de la regeneración misma (comportamiento de los axones del cabo central durante los dos primeros días), tema muy ilustrado, según dejamos dicho, por Perroncito. Á subsanar esta falta se encaminó cierta comunicación publicada en 1907[237]. En ella, además de comprobar algunos hechos interesantes señalados por el joven discípulo de Golgi, pusimos de manifiesto:

[237] _Cajal_: Les metamorphoses précoces des neurofibrilles, etc. _Trab. del Lab._, tomo V, 1907.

1. Que los primeros retoños del cabo central brotan de preferencia al nivel de los espesamientos axónicos vecinos del _disco de soldadura_ (tubos medulados).

2. Que los cilindros-ejes del cabo periférico no mueren instantáneamente al ser bruscamente interrumpidos de su centro trófico; antes bien, pasan, señaladamente en la vecindad de la cicatriz, por cierto proceso agónico, durante el cual ensayan la formación de mazas de crecimiento, botones y ramificaciones, producciones efímeras y frustradas por no ser influídas por efluvios vivificantes emanados del centro trófico (neurona con su núcleo).

[Ilustración: Fig. 122.--Cilindros-ejes del cabo periférico de un nervio cortado. Nótese en la zona próxima á la herida fenómenos de supervivencia y regeneración de las neurofibrillas (C, D). (Gato, cuarenta y ocho horas de la operación).]

3. Que cuando el axon muere súbitamente por aplastamiento ú otras injurias traumáticas, el protoplasma necrosado, de aspecto pálido y granuloso, es frecuentemente invadido por neurofibrillas aisladas, de reciente formación, las cuales acaban mediante anillos, asas y otras figuras (véanse en la figura 123, _a_, _c_, _d_, los curiosos retoñamientos intra-axónicos de las neurofibrillas nacidas en la porción viva del axon). Semejantes fenómenos se desarrollan también en el cabo periférico de los nervios cortados (fig. 122, _a_).

[Ilustración: Fig. 123.--Fenómenos de retoñamiento intra-axónico de las neurofibrillas en axones mortificados por la presión de las pinzas (_a_, _b_, _d_, _c_).-- D, porción central de un axon de que emanan retoños. (Cincuenta y dos horas de la operación en el gato).]

4. En fin, que estos y otros actos vegetativos de neurofibrillas aisladas, así como los fenómenos más atrás señalados de metamorfosis del esqueleto neurofibrillar del soma neuronal (rabia, acción del frío, etc.), implican la idea de que las hebras del axon coloreables por la plata se componen de unidades vivientes infinitesimales, las _neurobionas_, capaces de crecer y multiplicarse con relativa autonomía en el seno del neuroplasma, y susceptibles de disponerse, según las circunstancias, en colonias intra-axónicas de variable arquitectura. La mencionada hipótesis de las _neurobionas_, explicativa de muchos cambios estructurales de las neuronas, fué acogida simpáticamente por los autores.

Á causa de estos trabajos, buen número de autores regresaron al neuronismo. Entre los arrepentidos recordamos á Dorhn, Levi, Marinesco y van Gehuchten. Siguieron luego los trabajos de confirmación de Guido Sala, Nageotte, Minea, Lugaro, Dustin, Sala y Cortese, Modena, y sobre todo de Tello, á quien debemos un brillante estudio sobre la _regeneración de las placas motrices_ y terminaciones sensitivas[238]. Ni hay que olvidar aquellos que, sirviéndose de otros métodos, apoyaron el monogenismo: Krassin, Mott y Halliburton, Stewart, Poscharisky, Edmont, Stuart, etc. La opinión reaccionó, al fin, vigorosamente en favor de la doctrina clásica del _desarrollo continuo_ ó _monogenista_.

[238] _F. Tello_: Dégénération et régénération des plaques motrices après la section des nerfs. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907.

_Idem_: La régénération dans les fuseaux de Kühne. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, fasc. 4, vol. V, 1907.

Hasta Alfredo Bethe, el batallador campeón del catenarismo, en sus réplicas, no exentas de vivacidad y acrimonia, y señaladamente en cierto trabajo polémico aparecido en 1907, mostrose bastante conciliador, pues no negaba ya la capacidad regenerativa de las fibras del cabo central ni la llegada de sus brotes hasta las fronteras del cabo periférico; limitábase solamente á defender la necesidad del concurso de las _células de Schwann_ de este último segmento para hacer efectiva la restauración nerviosa. Algún tiempo después, apremiado quizá por los argumentos irrebatibles aducidos por Perroncito, Lugaro, Marinesco y nosotros, el inquieto fisiólogo de Estrasburgo tomó el partido de abandonar el campo[239]. _¡Victis honos!_

[239] Así me lo anunció varios años después, no sin algún dejo de melancolía, al acusar amablemente recibo de mi obra en dos volúmenes, _Degeneración y regeneración del sistema nervioso_.

Añadamos aún que autoridades tan prestigiosas como Retzius, v. Lenhossék, Schiefferdecker, Edinger, Heidenhain, Verworn, Harrison, etc., que asistieron de lejos, aunque con simpática atención, á los incidentes del debate, adoptaron explícita ó implícitamente en sus escritos la doctrina monogenista ó de la continuidad.

Huelga decir que la maltratada _concepción neuronal_ salió de la prueba fortalecida y subyugante. Lejos de hallar, según esperaban sus adversarios, en el tema de la regeneración nerviosa insuperables dificultades, encontró, por el contrario, nuevos argumentos, á cuya luz no pocos fenómenos enigmáticos de la estructura y mecanismo vegetativo del protoplasma nervioso recibieron inesperados esclarecimientos.

[Ilustración: Fig. 124.--Corte de la médula espinal, ganglio raquídeo y raíz anterior de un embrión de pollo de tres días. Adviértase que todos los axones son continuos, partiendo de sendos neuroblastos.-- A, raíz anterior; B, ganglio raquídeo; _b_, _c_, neuroblastos jóvenes.]

* * * * *

El otro trabajo aludido al principio del presente capítulo versó sobre la _Génesis de los nervios y expansiones neuronales en el embrión_[240]. Según era de presumir, conseguí corroborar, con ayuda del nuevo método, todas las interesantes revelaciones hechas de 1890 con auxilio de la reacción cromo-argéntica. Y después de señalar é impugnar errores de interpretación en que, engañados por técnicas imperfectas, cayeron Balfour, Beard, Dorhn, Paton, Capobianco, Fragnito, Besta, Pighini, O. Schültze, etc., logré sentar las siguientes conclusiones:

[240] _Cajal_: Génesis de las fibras nerviosas del embrión y observaciones contrarias á la teoría catenaria. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo IV, 1906.

_a_) Que el _axon_ representa constantemente una prolongación primaria del _neuroblasto_ ó célula nerviosa embrionaria, según descubrió His y confirmamos nosotros, Lenhossék, Kölliker, Harrison, etc. (fig. 124, A, _a_).

_b_) Que todas las vías nerviosas primeramente aparecidas, desde el tercer día de la incubación en el pollo, en el eje cerebro-raquídeo, constan exclusivamente de axones continuos sin el menor rastro de núcleos ni de cadenas celulares.

_c_) Que asimismo faltan dichas cadenas celulares en los nervios ó vías nerviosas extracentrales, siendo escasísimos al principio los núcleos de origen mesodérmico (del tercero al cuarto día de la incubación) intercalados en ellas.

_d_) Que el nervio óptico carece al principio de todo núcleo intercalar.

_e_) Que las dendritas se forman posteriormente al axon, resultando del estiramiento en direcciones múltiples del protoplasma neuroblástico, y no por aposición de materia indiferenciada ni por fusión de series celulares.

_f_) Que las _neurofibrillas_ se diferencian primeramente en la porción del neuroblasto donde surge el _cono de crecimiento_, extendiéndose después á lo largo del axon rudimentario y modelando dentro del cono mismo una especie de pincel ó paquete fusiforme.

_g_) Que algunos axones, durante su marcha al través de los tejidos, exhiben una _maza terminal_ ó hinchazón olivar libre, semejante á la peculiar de las fibras nerviosas en vías de regeneración (más adelante interpretamos estas tumefacciones finales como _conos de crecimiento_ de axones extraviados é hinchados por detención en su marcha) (fig. 125, _a_).

Omitimos aquí la enumeración de muchos datos referentes á las metamorfosis del armazón neurofibrillar de las neuronas, al crecimiento y complicación estructural de los nervios, á la aparición de las terminaciones nerviosas sensoriales (retina y aparato acústico), á la diferenciación de las neuronas de los ganglios raquídeos, etc., etc.

Un resumen de estas investigaciones (confirmadas en principio por Held, según veremos más adelante) fué comunicado á la _Sección anatómica del Congreso internacional de Medicina_ celebrado en Lisboa en Abril de 1906.

Ardía yo en deseos de ensayar la nueva fórmula en el análisis de las _degeneraciones y regeneraciones de las vías centrales_, tema sobre el cual habíanse publicado infinidad de monografías (Eichorst, Stroebe, Schiefferdecker, Kahler, Homen, Lowenthal, Ziegler, Coën, Barbacci, Lugaro, Nageotte, etc.).

[Ilustración: Fig. 125.--Fibras nerviosas del trigémino marchando libremente al través del mesodermo. Repárese en la ausencia de cadenas celulares.-- _a_, botón de crecimiento; _b_, bifurcación. (Embrión de pollo á los tres días y medio de la incubación.)]

Aunque con algunas variantes de apreciación, casi todos los autores convenían en que es imposible la regeneración de la _substancia blanca_ de la médula espinal, cerebro, cerebelo, etc., acaso por ausencia de elementos orientadores ó _células de Schwann_. Mis observaciones, recaídas en el _nervio óptico y médula espinal_, confirmaron en principio la precedente conclusión; pero demostraron también que la irregenerabilidad no es ley fatal é ineluctable, sino resultado secundario de ambiente químico desfavorable al crecimiento de los retoños. En el cabo central de los axones cortados prodúcense también _mazas_ y _botones de crecimiento_ que penetran en la cicatriz; de estos conos emanan á veces proyecciones secundarias prolijamente subdivididas. Mas, en virtud de causas desconocidas, días después de la lesión, los brotes axónicos recién formados se marchitan sin cruzar la cicatriz, acabando por reabsorberse.

Durante el año de 1907 dí también á la estampa otras monografías, sobre cuyo contenido no puedo insistir aquí. Citemos un trabajo efectuado con la colaboración de Rodríguez Illera[241] sobre la _estructura comparada del cerebelo_; otro concerniente al _aparato reticular interno de Golgi-Holmgren_[242], teñido mediante cierta variante especial del método del nitrato de plata reducido; algunas _notas microfotográficas_[243] con la descripción de aparatos destinados á la proyección cinematográfica de copias de preparaciones espesas ó de planos múltiples; cierta exploración sobre la _regeneración y degeneración_ de las fibras del cerebro y cerebelo[244] (descubrimiento de la llamada _bola de retracción_ del cabo central del axon y de otros curiosos fenómenos); algunas _nuevas fórmulas de fijación_[245] _destinadas á la técnica de las impregnaciones argénticas_; y, en fin, dos artículos de carácter polémico publicados en el _Anatomischer Anzeiger_.

[241] _S. R. Cajal_ y _R. Illera_: Quelques nouveaux details sur la structure de l’écorce cérébelleuse. (Avec 9 gravures). _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907.