Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2)
Part 19
En los laboratorios ingleses estaba entonces muy en boga aplicar el método de las _degeneraciones secundarias_, asociado á la llamada _coloración_ de Marchi (teñido de las piezas nerviosas en ácido ósmico, etc.). Este proceder, que empleaban con la mira de precisar el origen y curso de las principales vías que asocian el cerebro y cerebelo con el bulbo y médula espinal, exige, según es sabido, como condición previa, la ejecución de arriesgadas y difíciles vivisecciones en monos ó perros. Una de las practicadas por el profesor Ferrier en el macaco, impresionóme profundamente, así por la maestría de la manipulación como por la brillantez del resultado: tratábase de la extirpación total de ambos lóbulos occipitales del cerebro. Gracias á la habilidad incomparable del operador y á las exquisitas asepsia y hemostasia logradas, el animal sobrevivió á tan radical mutilación y fué posible explorar, en su día, las degeneraciones secundarias sobrevenidas. Verdad es que los fisiólogos ingleses y particularmente Ferrier, el sabio eminente que comparte con Hirtzig y Munk el descubrimiento de las _localizaciones cerebrales_, son prodigiosos experimentadores.
Cuando un profesor extranjero de cierta notoriedad viaja por Inglaterra y se pone al habla con sus sabios, es de rigor convidarle á visitar las prestigiosas é históricas Universidades de Cambridge y Oxford, donde, según es notorio, se adoctrinan la juventud dorada y la aristocracia intelectual de la raza anglo-sajona. Y si el forastero distinguido ha sido designado además para la _Croonian Lecture_ ó ha sido agraciado con alguna otra merced académica, entonces suele proponérsele el honor de conferirle en Oxford ó en Cambridge, según los estudios del candidato, el grado de Doctor en Ciencias, _honoris causa_, ceremonia académica que se celebra con gran solemnidad.
Tal me ocurrió á mí. Ya desde los primeros días de mi estancia en Londres recibí atentas misivas del _Vice chancellor_ de la Universidad de Cambridge y del infatigable Secretario M. Foster (que pertenecía al Claustro de dicho Centro), requiriéndome amablemente para que aceptase honor tan señalado.
Á este propósito, varios profesores, entre ellos el citado Secretario de la _Sociedad Real_, me condujeron á la histórica ciudad del Cam, alojándome en un espléndido pabellón del _King’s College_. Y después de descansar un día visitando y admirando la estupenda capilla gótica del colegio, sus excelentes laboratorios, amplias aulas, riquísimas colecciones, extensos campos de juego dilatados por ambas márgenes del río, etc., etc., llegó la hora de la solemne fiesta académica.
Celebróse, si mal no recuerdo, el 5 de Marzo, días antes de mi Conferencia de la _Sociedad Real_, en el magnífico salón de actos del _Senate House_. Conocida la devoción inglesa por la tradición, ocioso parece advertir que la ceremonia se desarrolló con arreglo á los más rancios cánones. Á ella asistieron el V. Canciller, las autoridades locales y académicas, el claustro de Doctores y muchos internos de los colegios aristocráticos adscritos á la Universidad. Maestros y alumnos vistieron los tradicionales trajes de doctor, consistentes en una especie de toga ú hopalanda roja y un birrete especial, en cuya cúspide sobresale apéndice piramidal de base cuadrada.
Rindiendo á su vez homenaje á la costumbre, el candidato, un poco azorado, vistió también la original indumentaria. Hubo música de Beethoven y discurso latino del _orator_, á estilo medioeval[130]. Acabado el discurso de ritual, el Vicecanciller, dirigiéndose al candidato, declaró que, atendiendo á sus merecimientos, la Universidad le otorgaba el _Grado de doctor en Ciencias_. Durante el acto hube de estampar mi firma --con pluma de ave, para no romper ni aun en cosa nimia los usos tradicionales-- en el gran libro de honor donde figuraban los nombres de todos los graduados _ad honorem_. Y, en fin, acabada la solemnidad académica, celebróse un gran banquete en el _King’s College_, seguido un día después de una comida íntima y familiar en el precioso hotel que extramuros de la villa poseía el Dr. Foster.
[130] He aquí la curiosa oración del _orator_ oficial, que se repartió impresa durante la ceremonia. Contiene algunos datos biográficos que hube de facilitar yo mismo para este efecto.
Hodie laudis genus novum libenter auspicati, Hispanae gentis civem nunc primum salutamus. Salutamus virum de physiologiae scientia optime meritum, qui inter flumen Hiberum montesque Pyrenaeos duo et quadraginta abhinc annos natus et fluminis eiusdem in ripa Caesaraugustae educatus, primum ibidem, deinde Valentiae, deinceps Barcelonae munere Academico functus, tot honorum spatio feliciter decurso, nunc denique in urbe, quod gentis totius caput est, histologiae scientiam praeclare profitetur. Fere decem abhinc annos professoris munus Valentiae auspicatus, fore auguratus est, ut intra annos decem studiorum suorum in honorem etiam inter exteras gentes nomem suum notesceret. Non fefellit augurium; etenim nuper etiam nostras ad oras a Societate Regia Londinensi honoris causa vocatus, muneri oratorio, virorum insignium nominibus iampridem ornato, in hunc annum destinatus est. Omitto opera eius maiora de histologia et de anatomia conscripta; praetereo etiam opuscula eiusdem quadraginta intra lustra duo in lucem missa; haec enim omnia ad ipsa scientiae penetralia pertinent. Quid vero dicam de artificio pulcherrimo quo primum auri, deinde argenti ope, in corpore humano fila quaedam tenuissima sensibus motibusque ministrantia per ambages suas inextricabiles aliquatenus explorari poterant? In artificio illo argenti usum, inter Italos olim inventum, inter Hispanos ab hoc viro in melius mutatum et ad exitum feliciorem perductum esse constat. Si poeta quidam Romanus regione in eadem penitus, si Valerius Martialis, inquam, qui expertus didicit fere nihil in vita sine argento posse perfici, hodie ipse adesset, procul dubio popularem suum verbis suis paululum mutatis non sine superbia appellaret:--
«Vir Celtiberis non tacende gentibus Nostraeque laus Hispaniae,... Te _nostri Hiberi ripa_ gloriabitur, Nec me tacebit Bilbilis»[131].
Duco ad vos virum et in Hispania et inter exteras gentes laudem meritu adeptum, histologiae professorem insignem, SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL.
[131] Martial, i 49, 1-2; 61, 11-12.
De mi visita á Oxford, la admirable ciudad gótica, inestimable joya medioeval, donde cada casa es un relicario histórico y cada colegio compite en riqueza y grandiosidad con una mansión real, sólo diré que, ante tantas maravillas, estaba como embelesado. ¡Qué Bibliotecas, qué Museos, qué Capillas góticas, qué amplitud, riqueza y comodidad en las habitaciones destinadas á los colegiales! En parangón del _King’s College_, filigrana del renacimiento, del _Baliol College_, del _Corpus Christi College_ y del _Magdalen College_, exquisitos modelos del estilo gótico, ó del grandioso _John’s College_, medio oculto entre cortinas de yedra, etcétera, el mejor de nuestros edificios docentes oficiales semeja destartalado y sórdido caserón. Huelga expresar que fuí muy atendido por los profesores, y singularmente por el sabio Bourdon-Sanderson. Acerca de este maestro, me es grato expresar que tan encantado quedé de la actividad y sabia organización de su laboratorio de Fisiología, como de sus talentos y demás prendas personales.
Para evitar enfadosas prolijidades, omito la narración de otras muchas cosas que, tanto en Oxford como en Cambridge, excitaron mi admiración ó despertaron mi interés. Mencionaré no más dos fiestas de carácter docente, de que guardo grato recuerdo.
Como obsequio á los profesores de Fisiología forasteros congregados en Cambridge, con ocasión de la citada solemnidad, el sabio Langley, que ha ilustrado su nombre con importantes descubrimientos relativos á la actividad del _Gran simpático_, invitónos á presenciar uno de sus favoritos experimentos. Tratábase de un gato envenenado con nicotina, en el cual, con insuperable habilidad, había dicho profesor puesto al descubierto casi todos los ganglios de la cadena simpática de un lado. Estos ganglios, no obstante su pequeñez, mostrábanse clarísimos, limpios de sangre y libres de las vísceras torácicas y abdominales, que habían sido pulcramente, y sin daño de su integridad, apartadas lateralmente y sujetas con pinzas y cordones asépticos. El cómo, después de tan formidable traumatismo, latía todavía el corazón y se conservaban casi íntegras todas las funciones vitales del animal, constituye para mí misterio impenetrable. Aplicó á seguida la excitación farádica á los ganglios (lo que equivale prácticamente á estimular aisladamente las fibras simpáticas, porque la cocaína paraliza el cuerpo de las células nerviosas), y la contracción de los músculos lisos de los pelos (_arrectores pili_), desarrollada en fajas cutáneas ó anillos regulares y sucesivos, demostró elegantemente, no sólo que cada ganglio inerva un área especial periférica, sino que esta zona cutánea tiene significación metamérica, á semejanza de las áreas de distribución de los ganglios sensitivos.
Á la otra fiesta, igualmente instructiva, aunque de índole mundana y social, asistí por feliz casualidad. Acertó por aquellos días á celebrarse en Cambridge lo que allí se llama una _conversación científica_, especie de tertulia interuniversitaria, destinada á la exposición popular de los descubrimientos efectuados por los profesores ingleses y á promover entre ellos ese espíritu de solidaridad intelectual que tanto se echa de menos entre los investigadores de las naciones latinas. Á este propósito, congregáronse en un gran salón del _King’s College_ profesores llegados de todos los centros científicos del Reino Unido, acompañados de sus familias y de numerosos invitados. Antes de la sesión, cada investigador dispuso en una mesa el instrumental necesario para sus demostraciones. Los histólogos y embriólogos aportaron sus preparaciones microscópicas; los físicos, sus recientes invenciones científicas; los químicos, muestras de las substancias descubiertas y esquemas del mecanismo de su producción; los bacteriólogos, cultivos de las nuevas especies microbianas y preparaciones de los gérmenes patógenos; los astrónomos, dibujos y fotografías --singularmente espectrales-- de los astros, etc. De esta suerte, los sabios, además de conocerse personalmente, participan de las inquietudes espirituales de sus colegas y ayúdanse recíprocamente en la resolución de los problemas de actualidad. En cuanto al público lego, así como á los alumnos, reciben el inestimable beneficio de una ciencia fresca, viva, variada y doblemente sugestiva, por llevar consigo el incentivo de la novedad y ser declarada por la palabra autorizada, cálida y entusiasta de su creador. Añadamos todavía que, terminadas las demostraciones científicas, hízose un poco de música, acabando la sesión á beneficio de la gente moza, que se entregó á las delicias del baile.
Aunque el tema es harto conocido y sobre él se han escrito muchos libros, quisiera decir algo acerca de las Instituciones universitarias inglesas y de sus frutos docentes. Á la verdad, un mes de estudios apresurados y superficiales, durante cuyo tiempo vime obligado, por imperio de las circunstancias, á poner más atención en la exposición de trabajos propios que en la apreciación de la obra ajena, no me permiten formular un juicio firme y documentado. Me limitaré á mera impresión personal, basada parte en lo que ví y parte en las manifestaciones de profesores conocedores del problema de la enseñanza superior.
Mi opinión podría sintetizarse en esta frase: en Inglaterra las Instituciones docentes hállanse admirablemente organizadas para fabricar _hombres_, pero no para forjar _sabios_. Y, sin embargo el sabio abunda y alcanza, á menudo, las más altas cimas de la originalidad genial. Pero en dicha nación, los científicos y pensadores más eminentes deben poco á la Universidad: son temperamentos privilegiados que se abren camino, á pesar de la deficiente é incompleta organización de los Centros docentes. Porque el investigador no representa aquí, como en Alemania, el producto directo de la Escuela, sino el fruto indirecto del cultivo de la personalidad y del robustecimiento de todas las energías del espíritu. Con algunas restricciones, cabría afirmar que en el país teutón la organización docente suple al hombre, mientras que en Inglaterra el hombre suple á la organización. Falta saber si, tratándose de una raza tan admirablemente dotada como la inglesa, no rendiría aún mejores frutos el método alemán de instruir mucho educando poco, que el método anglo-sajón de educar mucho y de instruir sobriamente. Acaso está el ideal, como muchos piensan, en un perfecto equilibrio entre ambos tipos culturales.
Que las Universidades y Colegios mayores ingleses, con su carácter de Instituciones privadas, su plena libertad de programas, su potestad de escoger maestros hasta entre los desprovistos de título profesional, y su estrecha sujeción á las demandas esencialmente utilitarias de la clientela, etc., dejan algo que desear en punto á la función de formar investigadores, confiésanlo paladinamente los mismos maestros ingleses, muchos de los cuales debieron refinar su adaptación técnica y su instrucción teórica en las más renombradas Escuelas oficiales alemanas. Algunos de ellos hiciéronme notar chocantes deficiencias. En efecto, al ojear los programas de estudios de algunas Facultades médicas, noté con sorpresa que en la mayoría de ellas toda la labor docente se inspira en el _practicismo_ y el _profesionalismo_, hasta el punto de que importantes disciplinas teóricas incluídas en el plan de estudios de las Universidades francesas, alemanas, italianas y hasta españolas, faltan por completo ó se les consagra insignificante atención. Á esta causa hay que atribuir la escasez relativa de histólogos, anatomo-patólogos, embriólogos y bacteriólogos de Inglaterra por comparación con Alemania ó Francia. Semejante estado de cosas tiende, sin embargo, á desaparecer. Nos consta que, durante los últimos años, se han colmado muchas lagunas en los cuadros de enseñanza, muy particularmente en la organización de las Universidades de tipo moderno, creadas en Londres, Liverpool, Manchester, etcétera, costeadas casi enteramente por el Estado é inspeccionadas directamente por él. En estas novísimas escuelas, sin descuidar la adaptación al mejor rendimiento profesional, se ha concedido ya á la ciencia pura ó teórica --que en el fondo es la más exquisitamente práctica de todas, ya que encierra los gérmenes de toda futura aplicación á los fines de la vida-- el debido desarrollo, á imitación de los programas de los Centros docentes similares de Alemania.
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Terminada la misión que me condujo á las islas británicas y satisfecha mi curiosidad científica y artística, dispuse el viaje de regreso, no sin reiterar antes á mis generosos huéspedes el Dr. Sherrington, al Dr. Foster y á otros profesores que me colmaron de atenciones, la ofrenda de mi cordial gratitud.
¡Qué desencanto al llegar á nuestro Madrid, donde, por incomprensible contraste, se ofrecen la máxima cultura española con los peores edificios docentes! Habituada la retina á la imagen de tantos esplendores y grandezas, infundíame tristeza pensar en nuestra ruin y antiartística Universidad, en el vetusto y antihigiénico Colegio de San Carlos, en las lobregueces peligrosas del Hospital Clínico, en el liliputiense Jardín Botánico del Paseo de Trajineros y en el Museo de Historia Natural, siempre errante y fugitivo ante el desahucio de la Administración.
Causóme también desilusión el ver á nuestros estudiantes aislados, sin espíritu corporativo, desperdigados en ruines, insalubles y sórdidas casas de huéspedes, y entregados á una libertad muy parecida al abandono; y á los profesores mismos, encastillados en sus Cátedras como lechuzas en campanario, desconociéndose entre sí y ajenos por completo á los nobles anhelos de una colaboración orgánica, como si no formaran parte de un mismo cuerpo ni conspiraran al mismo fin...
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Al pisar el umbral de mi casa, latíame tumultuosamente el corazón. Por incidentes imprevistos, no pude avisar mi llegada. ¿Cómo encontraría á mi hija? El optimismo de las cartas maternas, ¿no sería quizás piadoso ardid encaminado á prestarme ánimo durante mi arriesgada misión?... Por fortuna, los vaticinios de Hernando se habían confirmado. Aunque muy débil y quebrantada, la enferma entraba ya en franca convalecencia.
Cuando al siguiente día, rodeado de la alegría y bullicio de los niños, desembalé los regalos comprados en Londres, advertí con sorpresa que se me habían adelantado en el obsequio: La señora de D. Facundo Riaño, la hija del sabio Dr. P. Gayangos, con una delicadeza de sentimientos que nunca olvidaré, había, durante la ausencia del padre, consolado á los pequeños obsequiándoles con preciosos juguetes. También prodigó á mi esposa --fatigada y doliente por un mes de insomnios-- atenciones y solicitudes inestimables. ¡Bien haya aquella santa mujer, hija y esposa de sabios, cuyas virtudes le granjearon la estima y veneración de cuantos tuvieron la dicha de tratarla!...
[Ilustración: Mi familia en 1894, dos años después de mi traslado á Madrid.]
[Ilustración]
CAPÍTULO XIII
Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896. -- Disposiciones nuevas observadas en la estructura del _bulbo raquídeo_, _protuberancia_, _tálamo óptico_, _cuerpo estriado_, _glándula pineal_, _cuerpo pituitario_, _retina_, _ganglios_, etcétera. -- Algunas observaciones sobre la textura del _protoplasma_ y _núcleo_. -- Para eliminar posibles objeciones, consigo comprobar, con el método de Ehrlich, al azul de metileno, los hechos más importantes recogidos con ayuda del cromato de plata.
Temo fatigar y aun mortificar al lector con la relación de mis investigaciones durante el trienio de 1894, 1895 y 1896. Y, sin embargo, algo he de decir de ellas, aunque sea muy lacónicamente, á menos de ser infiel al plan expositivo que vengo siguiendo.
Hasta aquí fué tarea fácil, mediante descripciones simplificadas y figuras esquemáticas, dar al lector idea de mis hallazgos anatómicos más culminantes. Á ello se prestaba la regularidad arquitectónica y relativa sencillez de los órganos estudiados. Mas ahora trátase de pesquisas efectuadas en centros nerviosos de textura singularmente intrincada, tales como: el _bulbo raquídeo_, la _protuberancia_, el _tálamo óptico_, los _tubérculos cuadrigéminos_, etc., órganos mirados con razón por el estudiante y aun por el maestro como los páramos de la Neurología. En semejante materia se impone, para no perderse en un dédalo de senderos entrecruzados, el consultar muy de antemano, y con grandísima atención, esas cartas topográficas basadas en la comparación de series regulares de cortes transversales, trazadas por la paciencia de Meynert, Schwalbe, Obersteiner, Flechsig, Cramer, Edinger, van Gehuchten y otros muchos. Mas, por razones fácilmente presumibles, yo no puedo ahora suplir estos guías autorizados sin desnaturalizar completamente la índole de este librito. No abusaré, pues, de la paciencia del lector, ajeno ó poco aficionado á los estudios neurológicos, y me limitaré á dar una lista bibliográfica, con la escueta enumeración de los hallazgos más interesantes. Algunas figuras suplirán en lo posible el laconismo del texto.
La principal exploración verificada durante el mencionado trienio tuvo por objeto el conocimiento del _bulbo raquídeo_, el páramo tedioso á que antes aludía. Sin embargo, no hay paramera, por adusta que sea, que no ofrezca al botánico alguna flor modesta, pero de exquisita fragancia. Con la esperanza de hallarla me aventuré en este difícil dominio, no sin escudriñarlo antes, macroscópicamente, en series regulares de secciones microtómicas, efectuadas en el hombre, perro, gato, conejo, ratón. Y, como de ordinario, demandé también al método de Golgi, aplicado en los embriones y animales jóvenes, sus valiosísimas y terminantes revelaciones.
Como resultado general, las citadas pesquisas aportaron la prueba de que, en el _bulbo_, _protuberancia_, _tálamo_, etcétera, imperan también, tanto la ley anatómica del _contacto_ entre somas y arborizaciones nerviosas, como la ley fisiológica de la _polarización dinámica_. Á semejanza de la médula espinal, las raíces sensitivas ó aferentes de los nervios craneales _trigémino_, _vestibular_, _acústico_, etc., ofrecen la clásica bifurcación en rama ascendente y descendente (salvo las raíces sensitivas del _glosofaríngeo_ y _pneumogástrico_, que sólo poseen rama descendente); y asimismo contraen, á favor de ramas colaterales y terminales, íntima conexión con el soma y dendritas de las neuronas motrices (focos del _facial_, _motor del trigémino_, de los _motores oculares_, etc.), constituyendo el cauce automático de los movimientos reflejos.
De igual manera, descúbrense en el bulbo y protuberancia numerosas _células de asociación_ (_fascículo longitudinal posterior_, _fibras de la substancia reticular_, etc.).
El conocido adagio filosófico «todo es uno y lo mismo» aplícase singularmente al plan estructural de los centros nerviosos. Inspirada en móviles exquisitamente económicos, la naturaleza gusta de repetirse. Gracias á estas providenciales rutinas de la vida, es posible la ciencia. Reconfórtase el espíritu lógico, ansioso de sencillez y de unidad, al reconocer que el principio organizador adopta los mismos medios para iguales fines. «Unidad de plan con infinita variedad de formas» parece ser la divisa de la vida. Al modo del arquitecto, ajústase en las líneas generales á un cierto estilo, pero reservándose el derecho de variar hasta la prolijidad los motivos ornamentales. Á causa de esta inagotable variedad de recursos, evítase la monotonía y el cansancio en la obra del investigador. Porque precisamente, esas inesperadas é ingeniosas adaptaciones con que la naturaleza modifica, en cada caso particular, sus normas esenciales, es lo que alimenta la curiosidad y mantiene vivo el fuego sagrado del hombre de Laboratorio.
Por desgracia, yo llegaba al filón un poco tarde para alcanzar grandes sorpresas y descubrimientos de primera fuerza. Edinger, van Gehuchten, y particularmente Kölliker y Held, se me habían adelantado en la aplicación afortunada del método de Golgi al análisis estructural de los focos bulbares y protuberanciales. Debía, por tanto, espigar en campo segado. Algo, empero, pude recolectar: fué tarea paciente y modesta de perfeccionamientos, de ampliaciones, de cominerías descriptivas, harto más trabajosa que brillante. Relatemos brevemente algunas de mis principales aportaciones.
[Ilustración: Fig. 47.--Trozo de un corte de protuberancia de ratón, donde aparece el origen de los pedúnculos cerebelosos medios.-- A, vía motriz; C, células protuberanciales; E, porción epitelial de la hipófisis.]
Comenzaré por recordar la publicación de una extensa monografía[132] inserta en los _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_. En ella se tocan diversos temas neurológicos: _estructura del puente de Varolio_, de la _hipófisis_, del _cuerpo estriado_, de los _focos acústicos_, etc.
[132] _Cajal_: Algunas contribuciones al conocimiento de los ganglios del encéfalo. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo XXIII, 1894. Con 12 grabados.
[Ilustración: Fig. 48.--Corte longitudinal de la vía piramidal (gato) al cruzar la protuberancia, donde aparecen las ramas colaterales que dicha vía envía á las neuronas protuberanciales, con las cuales entran en íntimo contacto.]
He aquí una lista de los datos más salientes:
_Con relación al puente de Varolio_[133].--_a_) La demostración de que las células de la _protuberancia_ envían su axon á los pedúnculos cerebelosos medios (fig. 47, _b_, _c_). (Confirmado por Pusateri y van Gehuchten).