Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2)
Part 18
_c_) Confirmación en la retina embrionaria de la evolución de los neuroblastos, señalada por His, nosotros y v. Lenhossék en la médula espinal, y exposición de una hipótesis encaminada á explicar, ó al menos á hacer imaginable, el establecimiento en el adulto de conexiones interneuronales específicas. De esta concepción, llamada _teoría quimiotáctica neurotrópica_, trataré oportunamente. Consignaré ahora solamente que, según la referida hipótesis, se asigna al _cono de crecimiento_ del axon embrionario la misma propiedad amiboidea atribuída á los leucocitos. Á semejanza de estos elementos, que marchan hacia los microbios orientándose por la dirección de las corrientes de difusión de las _toxinas_, el _cono de crecimiento_, impresionado por ciertas substancias estimulantes derramadas en el plasma intersticial, marcha también, crece y se orienta hacia los elementos productores de las mismas (corpúsculos musculares, neuronas situadas en planos distintos de los centros, etc.), acabando por establecer con ellos conexiones íntimas y estables. Admitida la diversidad y especificidad de las fuentes de _materias reclamos_ ó _quimiotácticas positivas_, esclarécese no sólo el automatismo de la asociación interneuronal ó entre neuronas y elementos extranerviosos (por ejemplo, con las _fibras musculares_), sino el hecho sorprendente de que semejantes alianzas dinámicas se establezcan sin errores, no dándose jamás el caso de que un corpúsculo muscular, por ejemplo, carezca de terminación nerviosa adecuada ni de que una arborización terminal axónica esté privada de conexión celular específica.
2. Otro de los temas en cuya elucidación puse toda mi atención, fué la estructura del _asta de Ammon_, el centro asociativo más antiguo del cerebro, el almacén de los recuerdos olfativos y de las reacciones motrices correspondientes.
Ha dicho B. Croce «que toda obra científica es también una obra de arte», afirmación afín del pensamiento, tantas veces repetido, de que «la naturaleza es la obra de un artista divino». Y esta hermosura no toca solamente al orden intelectual, á la exquisita adecuación entre los medios y los fines; en las ciencias naturales reviste á menudo formas plásticas admirables, según dejamos notado en capítulos anteriores. De donde resulta que, por pobre é incompleta que sea la visión objetiva del científico, siempre conservará un reflejo de la belleza natural. Y aún podría afirmarse que los elementos ilógicos y antiestéticos contenidos en la concepción científica de un fenómeno implican necesariamente error ó incompresión ideal del copista.
[Ilustración: Fig. 41.--Esquema de la arquitectura del asta de Ammon y _fascia dentata_, tal como aparece en los cortes transversales; en esta figura se han reproducido los principales tipos neuronales descritos por Golgi y Sala. --A, asta de Ammon; B, cuerpo abollonado ó _fascia dentata_; D, subículo; C, fimbria; _a_, pirámide superior; _b_, pirámide de la región inferior.]
Mas, dejando á un lado este linaje de consideraciones, recordaré que uno de los estímulos que me llevaron á escudriñar el _asta de Ammon_ y _fascia dentata_, fué la elegante arquitectura ofrecida por las células y estratos de estos centros, revelada por el ilustre Golgi en su obra magistral[119]. Adornan, en efecto, al _asta de Ammon_ y _cuerpo abollonado_, muchos rasgos de la sencilla belleza de la corteza cerebelosa. Sus células piramidales, comparables á plantas de jardín --algo así como series de jacintos--, alinéanse en setos vivos que dibujan curvas graciosas. El examen de la figura 41 dará alguna idea de esta graciosa estratificación de las neuronas ammónicas. Inútil es notar que, aprovechando el privilegio de primer ocupante, el célebre investigador de Pavía hubo de recoger los datos anatómicos más valiosos respecto á la forma y disposición celulares de los mencionados órganos nerviosos. Y la obra del maestro fué completada en algunos puntos por sus discípulos Sala y Lugaro, así como por Schäffer, histólogo alemán.
[119] _C. Golgi_: Sulla minuta anatomia degli organi centrali del sistema nervoso. Milano, 1886.
[Ilustración: Fig. 42.--Esquema destinado á presentar la conexión establecida entre el axon de los granos de la _fascia dentata_ y las gruesas pirámides del asta de Ammon (región inferior de ésta). --A, capa molecular de la _fascia dentata_; B, axon de los granos; C, pirámides grandes; D, fimbria; _c_, _b_, fibras aferentes llegadas de los centros olfativos secundarios; _a_, axon. Las flechas señalan la dirección de las corrientes.]
Sin embargo, quedaba aún mucho filón virgen para los trabajadores de refresco. Era, sobre todo, indispensable explorar los _corpúsculos de axon corto_, insuficientemente estudiados por los susodichos sabios, y urgía además abordar el problema de las _conexiones interneuronales_, estableciendo en lo posible las vías recorridas por los impulsos sensoriales ó aferentes, tarea interesante apenas desflorada por los sabios de la escuela italiana.
Tales fueron los objetivos perseguidos por mí durante el año 1892, creo que con alguna fortuna. Los resultados obtenidos motivaron la redacción de extensa monografía, publicada primeramente en los _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_[120]. En el mismo año, mi trabajo mereció la honra inestimable de ser traducido al alemán por el ilustre Kölliker, para su reputada Revista: _Zeitschrift f. wissensch. Zoologie_[121].
[120] _S. Ramón y Cajal_: Estructura del asta de Ammon y _fascia dentata_. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo XXII, 1893.
[121] Esta traducción lleva por título: «Beiträge zur feineren Anatomie des grossen Hirns. I. Über die feinere Struktur des Ammonshornes. _Zeitschrift f. wissensch. Zoologie._ Bd. LVI, 1893. Más adelante, el histólogo de Würzburgo confirmó, en trabajo especial, casi todos nuestros hallazgos.
Como hechos interesantes, fruto de propias pesquisas, mencionamos los siguientes:
1.º Demostración de que el axon de los granos de la _fascia dentata_ emite, durante todo su trayecto por la zona de las pirámides grandes, un sistema de rosáceas ó de excrecencias colaterales que se articulan con ciertos golfos y desigualdades características del tallo radial de las citadas células. En la figura 42, B, mostramos muy esquemáticamente (se ha prescindido de casi todos los elementos) esta interesante conexión entre los _granos_ y las _pirámides gigantes_.
2.º Hallazgo por debajo de la _zona de los granos_ (_fascia dentata_) de varios tipos de corpúsculos piramidales cuyo axon corto ascendente constituye, ramificándose, elegantes y tupidas cestas envolventes del soma y tallos de los granos (véase la fig. 43, B, C, donde aparece también otro elemento, cuyo axon se ramifica en el espesor de la capa molecular) (A).
[Ilustración: Fig. 43.--Figura semiesquemática donde reproducimos nuestros principales hallazgos en la _fascia dentata_. --A, célula de axon ascendente; B y C, pirámides cuyo axon (_a_) se termina, mediante nidos ó cestas (_e_), que rodean el cuerpo de los granos; D, zona molecular; F, capa de los granos; E, zona plexiforme; _e_, cestas.
_Nota._--La región copiada en la presente figura corresponde al pequeño cuadrado trazado en el grabado precedente.]
3.º Encuentro en el asta de Ammon (región superior del _stratum oriens_) de multitud de neuronas de axon corto, cuyas ramas nerviosas generan también nidos complicados en torno del soma de las pirámides. En la figura 44, A, B, C, D, mostramos las dos principales variedades de corpúsculos de esta clase.
[Ilustración: Fig. 44.--Mis principales hallazgos en el asta de Ammon (región superior), mostrados esquemáticamente.-- A, B, neuronas cuyo axon ascendente se descompone en ramas arciformes, formadoras de nidos para los somas más profundos de la capa de las pirámides.-- D, C, neuronas de axon tangencial constructores de nidos destinados á los cuerpos de las neuronas piramidales más superficiales; E, célula de axon ascendente (_a_); F, K, G, células de axon corto distribuído por el _stratum radiatum_; J, H, pirámides dislocadas cortas. La figura actual corresponde al cuadrado grande del esquema de la página 250.]
4.º Señalamiento, por primera vez, de las ramas colaterales de la substancia blanca y de las fibras terminales llegadas del _Alveus_, ó conductores arborizados en las zonas plexiformes del asta de Ammon y _fascia dentata_ (fig. 44, _b_).
5.º Encuentro en el _stratum radiatum_ de numerosas células de axon corto (fig. 44, F, G), así como algunas pirámides dislocadas (figura 44, H, J).
6.º Determinación de las variantes morfológicas que separan las pirámides de la región inferior de la constitutiva de la superior del asta de Ammon. Caracterízanse estas últimas por exhibir tallo liso; mientras que las primeras muéstranlo erizado de excrecencias verrugosas para conexionarse con las rosáceas del axon de los granos.
7.º Descripción de la neuroglia de dichos órganos.
8.º Análisis detallado de los plexos nerviosos de los mismos y, en fin, estudio estructural del _subiculum_, etc.
El citado folleto contiene, además, un estudio de la fina anatomía de la _corteza esfenoidal_ del cerebro de los pequeños mamíferos.
[Ilustración: Fig. 45.--Tipo especial de neurona multipolar exenta de cilindro-eje, que habita en torno de los ganglios de Auerbach y Meissner, entre las capas de fibras musculares y circulares del intestino, en la túnica externa de las arterias, y en fin, allí donde existe tejido muscular de fibra lisa.]
3. Nuestra exploración acerca del gran simpático intestinal tuvo menos importancia[122]. Encierra, sin embargo, bastantes hechos nuevos, entre los cuales citaremos:
[122] _Cajal_: Los ganglios y plexos nerviosos del intestino de los mamíferos, etc., con 13 grabados. Madrid, Noviembre de 1893.
_a_) El hallazgo, en los ganglios de Meissner y Auerbach, de ciertas células estrelladas de largas expansiones, las cuales ingresan en los haces del plexo de igual nombre (confirmado por Dogiel, Lavilla y Kölliker).
_b_) Descubrimiento de una variedad especial de células estrelladas pequeñas, yacentes en las mallas de dichos plexos y entre las capas de fibras musculares (confirmado por Dogiel, Lavilla y Kölliker) y caracterizadas por su carencia de cilindro-eje (fig. 45). Estos elementos fueron también demostrados en la rana por el método de Ehrlich[123].
[123] _Cajal_: Nota sobre el plexo de Auerbach de la rana. Barcelona, Febrero de 1892.
_c_) La presencia de colaterales nacidas de las fibras de paso de los ganglios y terminadas por arborizaciones libres en torno de las células de éstos (confirmado por Dogiel).
[Ilustración: Fig. 46.--Plexos de neuronas asteriformes, generadoras de plexos en la zona glandular del intestino (B) y en el interior de las vellosidades (A).]
_d_) La existencia de corpúsculos nerviosos especiales entre las glándulas y en el espesor de las vellosidades, etc., etc. (fig. 46).
_e_) Análisis de las terminaciones nerviosas en las fibras lisas.
_f_) Impregnación de las glándulas intestinales y de las fibrillas nerviosas de las vellosidades, etc., etc.
En el año de 1893 publicamos todavía otros trabajos de menor cuantía referentes á la _corteza cerebral occipital_ de los pequeños mamíferos[124], y á los _tumores malignos_ del hígado[125]. En fin, dimos á la estampa nuevas observaciones sobre la estructura de la _médula espinal_ y _gran simpático_[126].
[124] _Cajal_: Estructura de la corteza occipital de los pequeños mamíferos. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo II, 1893, con cuatro grabados.
[125] _Cajal_: Adenoma primitivo del hígado. _Revista de Ciencias Médicas de Barcelona_, 10 de Mayo de 1893.
[126] _Cajal_: Pequeñas adiciones á nuestros trabajos sobre la médula y gran simpático general. Madrid, Noviembre de 1893.
[Ilustración]
CAPÍTULO XII
La _Sociedad Real_ de Londres me encarga la _Croonian Lecture_. -- Mi conferencia ante dicha Sociedad. -- Banquetes oficiales y otros agasajos. -- Visita á los Institutos científicos de Londres y gira á las Universidades de Cambridge y Oxford. -- Se me nombra Doctor en Ciencias, _honoris causa_. -- Impresión personal acerca de la ciencia inglesa y la organización de sus Centros docentes.
Allá por Febrero de 1894 llegó á mis manos una comunicación del Dr. Foster, Secretario de la _Sociedad Real_ de Londres, invitándome, por acuerdo de tan ilustre Corporación, á pronunciar el discurso llamado _Croonian Lecture_. Tratábase de una conferencia sobre asuntos biológicos, remunerada con 50 libras esterlinas, é instituída por cierto sabio inglés con la mira de traer á Londres á un investigador nacional ó extranjero, autor de algún descubrimiento señalado. Prácticas en todo, las Corporaciones científicas inglesas, no se satisfacen con estimular de lejos la investigación personal, adjudicando al conquistador de una nueva verdad el diploma honorífico de rúbrica; desean, además, conocer al autor, oir de sus labios la exposición de sus trabajos y, sobre todo, examinar y comprobar _de visu_ los métodos de indagación con ayuda de los cuales el hecho nuevo fué descubierto. Respondiendo á finalidad tan discretamente utilitaria, las Academias inglesas han creado muchos premios, todos debidos á iniciativa particular.
El acuerdo de la referida _Sociedad Real_ cogióme de sorpresa. Estaba en realidad confundido y avergonzado por la lisonjera invitación, dudando entre aceptarla de plano ó declinarla cortésmente, temeroso de no corresponder de modo decoroso á la honra que se me dispensaba. En disculpa de mis vacilaciones, importa notar que la _Real Sociedad de Londres_ constituye la Institución científica más importante de la Gran Bretaña y acaso de todo el mundo. Á ella han pertenecido los sabios y pensadores más ilustres de Inglaterra. Para un profesor francés ó alemán merecer el título de _Fellow_ de tan prestigiosa Institución, poder añadir en las tarjetas las codiciadas iniciales F. R. S., representa suprema aspiración, de muy pocos satisfecha. Además, la _Croonian Lecture_ había sido siempre encomendada á investigadores de primera fuerza, entre los cuales recuerdo ahora al ilustre Kölliker[127]. En fin, para colmo de contrariedad, una de mis hijas cayó, por aquellos días, enferma de bastante cuidado, y mi instinto de padre se inquietaba, resistiéndose á abandonar á la paciente, no obstante los alentadores vaticinios que, para tranquilizarme, hacía el Dr. Hernando, médico de cabecera y amigo generoso de mi familia, según dejo dicho páginas atrás.
[127] Por carta del profesor de Würzburgo, se me informaba amablemente del carácter de la ceremonia, y se me aconsejaba imprimir á mi oración un giro esencialmente fisiológico. El ilustre Kölliker había pronunciado la _Croonian Lecture_ en Mayo de 1862; en ella disertó acerca de las «Terminaciones nerviosas en los músculos».
Las piadosas seguridades del compañero, la entereza de mi mujer que me aconsejaba aceptar á todo trance la invitación, una carta sumamente agradable de M. Foster y otra no menos halagadora del profesor Ch. Sherrington, acabaron por decidirme. Este último reclamaba amablemente, á título de neurólogo, el derecho de hospedarme en su casa, á lo que me instó vivamente también el Secretario de la _Sociedad Real_.
Comencé, pues, en medio de mis inquietudes, á redactar en francés la Conferencia, pues no dominaba el inglés lo bastante para expresarme decorosamente en este idioma; reuní después mis mejores preparaciones del _cerebelo_, _médula espinal_, _retina_, _cerebro_, _bulbo olfatorio_, etc., y previa licencia de mis superiores jerárquicos, emprendí el viaje á Inglaterra. Al pasar por París, saludé cordialmente á mi ilustre amigo Mr. Matías Duval y tuve el gusto de conocer personalmente á mi traductor, el Dr. Léon Azoulay, quien, lleno de bondad, revisó y corrigió el dudoso francés de mis cuartillas. En fin, arribado á Londres, púseme á disposición de la _Sociedad Real_.
Como me anunció ya el simpático Secretario de dicha Academia, la hospitalidad que merecí de Ch. Sherrington y de su admirable compañera fué agradabilísima y llena de atenciones y finezas. No fué menos benévola y cordial la acogida dispensada al modesto investigador español por Mr. Foster y otros ilustres miembros de la consabida Sociedad, entre los cuales recuerdo á Mr. Schäfer, á M. Klein, á Bourdon-Sanderson, á Horsley, á Mott y, en fin, al eximio Presidente Sir W. Thomson (Lord _Kelvin_), descubridor, según es notorio, de la telegrafía transatlántica, y uno de los hombres más campechanos, sencillos y modestos que he conocido. Á la verdad, la llaneza y cordialidad de trato de aquellos sabios, los más eminentes de Inglaterra; su total ausencia de empaque y de orgullo profesional; la placidez y alegría de sus pláticas privadas, en contraste con la elevación y profundidad de su obra científica, teníanme embobado.
En su hidalga generosidad, Mr. Sherrington, á la sazón profesor de Fisiología en una de las Facultades de Medicina de Londres (creo que en el _Bartholomew’s Hospital_), tuvo empeño, no solamente en agasajarme y guiarme al través de la formidable Babel inglesa, sino en prestarme eficaz y directo concurso en la preparación de mi Conferencia. Á este propósito, efectuó con los preparados más demostrativos de mi colección, soberbias microfotografías, destinadas á la proyección, amén de proporcionarme todo lo necesario para dibujar en colores varios esquemas de gran tamaño.
Con tales elementos demostrativos, la lección resultó, á despecho de mi emoción, bastante clara y persuasiva. Si no falla mi memoria, fué pronunciada el 8 de Marzo, en el palacio llamado _Burlington House_, casa social de la Sociedad Real. Comprendió mi discurso lo más fundamental de mis pesquisas en orden á la morfología y conexiones de las células nerviosas de la médula espinal, ganglios, cerebelo, retina, bulbo olfatorio, etc. Y para ponerme á tono con el auditorio, donde predominaban fisiólogos y médicos, y satisfacer al mismo tiempo el gusto inglés, que exige á cada cosa un valor práctico ó doctrinal, terminé mi oración desprendiendo de los hechos expuestos algunas interpretaciones fisiológicas y aun psicológicas más ó menos verosímiles[128]. De ellas trataré en otro lugar.
[128] Esta conferencia fué publicada con el título de «La fine structure des centres nerveux», en _Proceedings of the Royal Society_, vol. 55, 1894. Contiene muchos grabados, copias de los esquemas utilizados para la lección dada ante la _Sociedad Real_. La Prensa inglesa dió también cuenta de ella, publicando extractos bastante precisos. El lector curioso podrá consultar, entre otras Revistas, _The Ilustrated London News_ de 7 de Abril de 1894.
Mencionemos un detalle que tiene su valor. Para no perder la hilación del discurso, cada oyente tenía en las manos, según costumbre inglesa, un resumen impreso de lo más importante de aquél. Ni debo olvidar otra particularidad reveladora de la exquisita cortesía anglo-sajona: sobre el estrado presidencial, ocupado por Lord Kelvin y varias autoridades académicas, flameaban entrelazadas las banderas inglesa y española.
Terminado el acto, fuí calurosamente felicitado. Entre los que estrecharon efusivamente mi mano, reconocí con satisfacción al ministro de España, D. Cipriano del Mazo, acompañado del Secretario, del simpático hijo de D. Facundo Riaño, agregado entonces de Embajada, y de algunos más representantes distinguidos de la colonia española. Fué un día de grata y noble emoción, de los que viven en la memoria asociados al dulce sentimiento de la patria.
Sucediéronse luego en serie ininterrumpida numerosos agasajos, donde se puso de realce la afectuosa esplendidez de la hospitalidad anglo-sajona. Imposible fuera recordar todas las invitaciones recibidas y los banquetes celebrados.
Mención particular merece, sin embargo, el banquete de la Sociedad Real, al cual asistieron muchos invitados llegados de Cambridge y Oxford. Á la hora del _champagne_, brindóse calurosamente en honor de las ciencias inglesa y española, y se hicieron votos por la confraternidad cordial é intelectual de ambas naciones. Recuerdo todavía parte del elocuente discurso de Mr. Foster, orador agudo y ocurrente, que sazonaba sus frases con esa fina sal del _humour_ anglo-sajón, casi desconocida entre nosotros. Dijo, entre otras cosas halagadoras para España y para mí, «que gracias á mis trabajos, el bosque impenetrable del sistema nervioso se había convertido en parque regular y deleitoso, y que mis investigaciones habían establecido _colaterales de conexión_ y _placas motrices_ entre las almas de España y de Inglaterra, antes apartadas por siglos de incomprensión y desvío.»
Más íntimo y menos solemne fué el banquete celebrado en casa del Dr. Paget, donde tuve el gusto de conocer á los neurólogos y médicos más famosos de la capital inglesa.
Recuerdo asimismo la deliciosa gira al _cottage_ de mi amigo el Dr. Schäfer, profesor de Fisiología é Histología de una de las Facultades médicas de Londres. En esta quinta, rodeada de praderas y bosquecillos, que animaban el juego de los niños y la voz autoritaria de las _nurses_, tuve la primera visión de la holgura, comodidad y elegancia del _home_ inglés, así como del decoro con que en la opulenta Albión viven los sabios y educan á sus hijos.
Ingrato fuera en este momento omitir la fiesta familiar y el espléndido banquete celebrados en la Embajada española, con asistencia de lo más distinguido de la colonia (figuraba entre los invitados el sabio y venerable Gayangos). Llegada la hora de los brindis, el anfitrión, D. Cipriano del Mazo, después de encomiar hasta la paradoja mis escasos merecimientos, entonó un cántico elocuentísimo á la ciencia y filosofía hispanas. Sus vibrantes y sentidas palabras nos conmovieron á todos, y á mí, especialmente, que apenas tuve la serenidad suficiente para agradecer sus elogios[129].
[129] Entre otras frases, hiperbólicamente corteses, recuerdo ruboroso la siguiente: «En mis repetidos viajes por el mundo, tres veces he sido vivamente impresionado: una, en presencia de las cataratas del Niágara; otra, en Roma, contemplando el Coliseo, y otra, oyendo la conferencia de Cajal ante la Sociedad Real.»
Claro es que, terminados recepciones y banquetes, dediqué algunos días á admirar las curiosidades y bellezas de la estupenda capital inglesa: sus suntuosos y artísticos monumentos, el puerto y los muelles del Támesis, el _Museo británico_, la _Ciudad de Cristal_, los parques incomparables, etc. No sin viva emoción contemplé en Westminster la estatua de Newton y el sepulcro de Darwin.
Excusado es decir que, aprovechando los buenos oficios de mi huésped, que se desvivía por complacerme, giré también visitas instructivas á las principales Instituciones docentes de la ciudad, entre otras, al _King’s College Hospital_, al _Bartholomew’s Hospital_, al _London Hospital_, Centros todos de enseñanza médica, al _Royal College of Surgeons_, en fin, á la _Royal Medical and Chirurgical Society_. Sin embargo, lo que más atrajo mi atención fueron los laboratorios. En ellos tuve la fortuna de presenciar experimentos fisiológicos de Ferrier, de Horsley y de Mott, y de examinar las preparaciones histológicas de Schäfer y de Sherrington. Á este propósito no holgará dar algunos detalles: