Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2)
Part 13
[Ilustración: Dr. A. van Gehuchten, profesor de la Universidad de Lovaina.]
«Me pregunta el Comité organizador de esta fiesta cómo me ocurrió la idea, hace veinticinco años, de dirigir mi actividad científica hacia los estudios del sistema nervioso. Deseoso de contestaros, he procurado revivir con el pensamiento los primeros años de mi enseñanza universitaria. Era en 1888. Estaba yo en correspondencia con Cajal, con ocasión de trabajos respectivamente publicados sobre la estructura íntima de la célula muscular. Cierto día me escribe, manifestándome que abandona sus investigaciones sobre los músculos, para ocuparse de los centros nerviosos, motivando su decisión en el hecho de haber obtenido resultados notables aplicando sobre los embriones una de las fórmulas del método de Golgi creado desde 1875. Yo comprobé sus afirmaciones, persuadiéndome de que tenía razón... El primer paso estaba dado, después otros siguiéronse naturalmente.»
En efecto, la obra cumplida por van Gehuchten á partir de aquella sugestión fué importantísima, recayendo sobre gran parte del sistema nervioso, y especialmente sobre los vertebrados inferiores. Ciñéndonos á los trabajos de confirmación publicados entonces por el sabio belga, mencionaremos unas elocuentes conferencias de divulgación pronunciadas ante la _Sociedad Belga de Microscopia_[71] y cierta extensa monografía consagrada al estudio de la médula y del cerebelo, donde el autor, además de corroborar los hechos descubiertos por mí y por Kölliker, añade detalles descriptivos nuevos é interpretaciones importantes.
[71] _Van Gehuchten_: Les découvertes récentes dans l’Anatomie et l’Histologie du système nerveux central. _Annal. de la Société Belge de Microscopie_, tomo XV, 1891.
_Idem_: La structure des centres nerveux; la moelle épinière et le cervelet. _La Cellule_, tomo VIII, fascículo 1.º 1891.
Al insigne sabio belga debí yo ser rápidamente conocido en los países de lengua francesa. En páginas ulteriores he de volver á tratar de las iniciativas científicas del malogrado maestro[72], ya que en los siguientes años nuestras actividades corrieron á menudo paralelas, acometiendo los mismos temas y contribuyendo á elaborar los mismos conceptos.
[72] Todavía joven y en plena lozanía de espíritu, el profesor van Gehuchten acaba de morir en Cambridge (Septiembre de 1914), en cuyos célebres colegios universitarios fueron cordialmente acogidos varios sabios belgas emigrados. El llorado maestro fué una de tantas víctimas de la horrenda guerra que devasta actualmente á la culta Europa (escribo en Julio de 1915). El incendio de Lovaina le había arruinado material y moralmente. Destruída la Universidad, abrasada la Biblioteca, en pavesas su magnífica colección de preparaciones y aparatos científicos, y errante, en fin, fuera de su patria, cayó van Gehuchten en un estado de melancolía y abatimiento profundos. Según noticias que me comunica el profesor Havet (otro emigrado belga), una pequeña operación (la de la apendicitis), que, en condiciones ordinarias, habría sido soportada perfectamente, motivó un incidente cardíaco seguido de muerte.
Continuaron esta labor de difusión y popularización dos insignes investigadores alemanes: Waldeyer é His. El primero publicó, en un semanario médico de Berlín[73], metódica y clarísima exposición de las nuevas ideas, que ilustró con profusión de gráficos esquemas. Suya es la palabra _neurona_ (_unidad nerviosa_), con que resumió la tesis de la individualidad morfológica, fisiológica y genética del corpúsculo ganglionar defendida por His y nosotros.
[73] _W. Waldeyer_: Ueber einige neuere Forschungen im Gebiete der Anat. des Centralennervensystem. _Vortrage in der Berliner Med. Gesellschaft_. _Deutscher Med. Wochenschrift_, 1891.
También His[74], el renombrado embriólogo de Leipzig, de quien hemos hablado ya con merecido encomio en páginas anteriores, resumió el nuevo concepto de la fina estructura de los centros en sugestivo folleto, ilustrado con numerosos esquemas. Como es natural, al exponer los hechos morfológicos señalados por mí y por Kölliker, recordaba que en los embriones más tempranos los neuroblastos se comportan como elementos independientes, se desarrollan por vía de crecimiento y son capaces de emigración.
[74] _His_: Ueber der Aufbau unseres Nervensystems. Leipzig, 1891.
[Ilustración: Dr. G. Retzius, profesor de Anatomía de la Universidad de Estocolmo.]
Interesante asimismo como obra de propaganda fué el estudio consagrado al tema por Kupffer[75], uno de los anatómicos y embriólogos más célebres de Alemania, promotor, según dejamos dicho, del concepto de la unidad genética de los nervios. Aunque publicado en fecha posterior (1894), lo citamos aquí por representar un trabajo divulgador de las nuevas direcciones neurológicas.
[75] _Kupffer_: Die Neuronenlehre in der Anat. der Nervensystems. _Medizinische Wochensch._ Bd. 41. März, 1894.
La labor del concienzudo Retzius[76] fué extraordinariamente importante. Este sabio acogió con tanto más agrado el concepto de la transmisión por contacto, cuanto que, en sus Memorias antiguas sobre la estructura de los órganos de los sentidos, habíase mostrado muy reacio en afiliarse á la teoría reticular. Además, había aplicado por entonces el método de Ehrlich (azul de metileno) al sistema nervioso de los invertebrados (crustáceos, gusanos, moluscos, etcétera) y hallado, en perfecta concordancia con mi manera de ver, que la arborización terminal de las fibras nerviosas en los ganglios no constituye jamás red, sino que aparece perfectamente libre, entrando en contacto íntimo, en la _Punktsubstanz_, con las proyecciones dendríticas de otras neuronas. Ulteriormente, habiendo usado el cromato de plata con arreglo á mis indicaciones, confirmó y amplió en una serie de magníficas monografías casi todos los hechos señalados por nosotros en la evolución ontogénica y estructura adulta de los centros nerviosos[77]. Particularmente interesante es la síntesis de la concepción neuronal con relación á la estructura de los sentidos, expuesta por dicho sabio en 1892[78]. Al recordar su precioso apoyo de entonces, fuera ingrato no mencionar que, por iniciativa del maestro sueco, obtuvieron mis trabajos la primera distinción académica, la de _miembro_ de la Real Academia de Medicina de Estocolmo, ante la cual pronunció varias conferencias resumiendo mis investigaciones, así como las de Golgi y Kölliker[79].
[76] _Retzius_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Crustaceen. _Biol. Unters. Neue Folge._ Bd. I. Stockholm, 1890.
_Idem_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Würmer. _Biol. Unters. N. F._ Bd. II, 1891.
_Idem_: Das Nervensystems der Lumbicinen. _Biol. Unters. N. F._ Bd. III, 1892.
[77] _Idem_: Die nervösen Elemente der Kleinhirnrinde. _Biol. Unters. N. F._ Bd. III, 1892.
_Idem_: Die Endigungsweise der Riechnerven. _Biol. Unters. N. F._ Bd. III.
[78] _Retzius_: Ueber der neuen Prinzipien in der Gebiete der Nervenhistologie. _Biol. Unters._ Bd. IV, 1892.
_Idem_: Die Cajal’schen Zellen der Grosshirnrinde beim Menschen und bei Säugethieren. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893.
_Idem_: Zur Kenntnis der ersten Entwicklung der nervösen Elemente im Rückenmarke der Hühnschens. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893.
_Idem_: Die nervösen Elemente im Rückenmarke der Knochenfische, etc. _Biol. Unters._ N. F. Bd. V, 1893.
[79] Así me lo comunicó en amable carta del 25 de Junio de 1891. «He expuesto --me dice-- á menudo en nuestras sociedades científicas y académicas sus bellos descubrimientos, y últimamente ha sido usted proclamado miembro de nuestra _Academia de Medicina_, etc.»
Poco después intervino Lenhossék, el profesor de Basilea, tan reservado al principio. Aparte un trabajo fundamental sobre el sistema nervioso de la lombriz de tierra[80], en que, á semejanza de Retzius, se corroboraba en los invertebrados la ley del contacto, dicho sabio publicó un soberbio libro sobre la médula espinal de los mamíferos[81]. En esta obra, de que se hicieron rápidamente dos ediciones, sancionó Lenhossék cuanto yo había afirmado acerca de la disposición terminal de las raíces posteriores, estructura de la substancia gris, origen y terminación de las fibras nerviosas, y enriqueció nuestro conocimiento sobre las colaterales sensitivas, composición de las raíces posteriores (halló en ellas _fibras motrices_), elementos nerviosos y neuróglicos de la substancia gris, etc., con valiosas contribuciones[82].
[80] _Lenhossék_: Die sensiblen Nerven des Regenwurms. Verlauf. Mitteilung. Basel. Oktober, 1891.
_Idem_: Ursprung, Verlauf und Endigung der sensiblen Nervenfasern bei Lumbricus. _Arch. f. mikros. Anat._ Bd. XXXIX, 1892.
_Idem_: Neuere Forschungen ueber den feineren Bau der Nervensystems. _Correspondenzblatt f. Schweizer Ärzte_. Jahrg. 21, 1891.
[81] _Idem_: Der feinere Bau der Nervensystems im Lichte neuester Forschungen. _Fortschrift. d. Med._ Bd. X, 1892. En fascículo separado apareció en 1893. La edición de 1894 es mucho más extensa é importante.
[82] Es altamente consolador el ver cómo saben cambiar de opinión ciertos nobles y honrados caracteres. El insigne v. Lenhossék, tan reservado al principio, escribióme en 1890 frases que, aun descontadas las usuales exageraciones de la cortesía, resultáronme muy gratas y alentadoras. «Sus reiterados y sobresalientes descubrimientos --me decía en carta que conservo-- prodúcenme gran admiración por su genio. Considero sus hallazgos como las conquistas más importantes realizadas desde hace diez años en el dominio de la Anatomía microscópica. También los profesores His y Kölliker, con quienes he conversado largamente hace poco en Basilea, y otros varios colegas participan de este juicio mío. _Siento en el alma no haber comprendido antes toda la importancia de los trabajos de usted, y haber mostrado acerca de ellos un escepticismo injustificado, que espero habrá usted sabido olvidar._» Por desgracia --lo he dicho ya-- los hombres de este temple moral abundan poco entre los sabios.
En Francia tuve la suerte de ganar para mi causa al Dr. L. Azoulay, joven de mucho talento, que confirmó no pocas de mis conclusiones acerca de la estructura del cerebelo, cerebro y médula espinal, y llegó á ser con el tiempo el generoso traductor francés de mis libros y el mejor de mis amigos; y al ilustre Matías Duval, profesor de Histología de la Facultad de Medicina de París, que llevó su adhesión á mis ideas, hasta mandar reproducir, en grandes cuadros murales destinados á la enseñanza, los esquemas de mis publicaciones neurológicas. Los que oyeron, por aquella época sus elocuentísimas lecciones (Duval era un expositor científico de primer orden), contaban que, una de sus frases favoritas al inaugurar sus conferencias acerca del sistema nervioso, era: «Por esta vez la luz nos llega del Mediodía, de la noble España, país del sol...» Parecidas afectuosas palabras repitió más tarde en el prólogo con que apadrinó, ante el público francés, la traducción de mis conferencias de Barcelona.
Aunque dados á la estampa en fechas ulteriores (1893), citaremos aún, para ser completos, un artículo de vulgarización publicado en Francia por Dagonet[83]; la elocuente exposición doctrinal de Tanzi, profesor de la Facultad de Medicina de Florencia[84]; el resumen de Bergonzini[85], y, en fin, la presentación benévola de mis ideas, hecha por el célebre Edinger en su clásico libro sobre la estructura comparativa del sistema nervioso[86].
[83] _Dagonet_: _La Médecine Scientifique_, 1893.
[84] _Tanzi_: I fatti e le induzione nell’odierna istologia del sistema nervoso. Reggio-Emilia, 1893.
[85] _Bergonzini_: Le scoperte recenti sulla istologia dei centri nervosi. _La Rassegna di Scienze Mediche._ Anno 1893.
[86] _Edinger_: Vorlesungen ueber den Bau der nervösen Centralorgane, 4 Aufl. 1893.
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No todo fueron venturas y satisfacciones durante el año de 1890 y siguiente. Tuve también inesperados contratiempos.
Uno de ellos fué, en el orden científico, mi polémica con el profesor Camilo Golgi, que, en artículo publicado en el _Anatomischer Anzeiger_[87], reclamó la prioridad del hallazgo de las fibras _colaterales_ de la médula espinal. En dicho escrito, harto desabrido y acre de tono, el maestro de Pavía exhumaba cierta breve comunicación publicada en 1880 en un periódico local de Reggio Emilia (Italia), absolutamente desconocida de los sabios. En este artículo --olvidado al parecer por el mismo Golgi, puesto que no alude á él en su obra magna del sistema nervioso (1885)-- figura un párrafo de tres líneas en que se mencionan, en efecto, las famosas ramas transversales brotadas de los tubos de los cordones.
[87] _C. Golgi_: Ueber den feineren Bau der Rückenmarkes. _Anat. Anzeiger_, Bd. V, 1890.
En términos comedidos[88] contesté yo, concediéndole de buen grado la prioridad del descubrimiento, aunque lamentando que un hecho de tamaña importancia hubiera visto solamente la luz en Revista local desconocida. Y, aprovechando la ocasión, redacté un resumen de las conclusiones más importantes deducidas de mis trabajos é hice una crítica severa de las especulaciones teóricas del sabio de Pavía (papel meramente nutritivo de las dendritas, red nerviosa difusa intersticial, significación funcional de los dos tipos neuronales, oficio vegetativo de la neuroglia, etc.).
[88] _Cajal_: Reponse à M. Golgi à propos des fibrilles collatérales de la moelle épinière et de la structure de la substance grise. _Anat. Anzeiger_, Bd. V, 1890.
La justificada reclamación de Golgi disminuyó, naturalmente, mi caudal de hallazgos en la médula espinal. El saldo en mi favor fué, sin embargo, suficiente para consolar mi amor propio, un tanto decepcionado. Considerando sólo el capítulo de las _colaterales_, figuran todavía en mi haber personal: la descripción del modo de terminación de dichas fibras en la substancia gris; sus conexiones, mediante nidos, con las neuronas motrices y funiculares; su disposición variada en los diversos cordones, y, en fin, su participación en la constitución de las comisuras blanca y gris.
De estos percances ningún observador, ni aun los mejores conocedores de la bibliografía, se verá jamás enteramente libre. ¿Cómo evitar, en efecto, que, por negligencia, comodidad de redacción, acaso por asegurar fecha lo más temprana posible, un sabio publique ó _entierre_ (¡se dan casos!) por varios años, en obscuro _boletín_ local, ó en las _Actas_ de modesta Academia provinciana, un hecho interesante recién descubierto? Ciertamente, los cultivadores de la ciencia venimos obligados á publicar nuestros trabajos en Revistas ó Archivos universalmente conocidos, para facilitar la pesquisa bibliográfica y evitar sorpresas desagradables; pero ¿quién no ha incurrido alguna vez en este pecado de pereza?
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Las demás pesadumbres pertenecen al orden familiar y no interesan al lector. Mi hijo mayor, que prometía ser mozo de entendimiento, cayó gravemente enfermo con una fiebre tifoidea, de cuyas resultas, además de paralizarse bastante su desarrollo mental, brotaron los gérmenes de la enfermedad cardíaca que le llevó, tres lustros después, al sepulcro. Y una de mis hijas, la primera nacida en Barcelona, fué víctima de la inexorable meningitis, contraída durante la convalecencia del sarampión. Porque en las grandes y húmedas urbes toda debilidad resulta peligrosa, á causa del perpetuo acecho del bacilo de la tuberculosis, suspendido en la atmósfera y en profusión sembrado por industriales desaprensivos en leches y carnes.
¡Pobre Enriqueta!... Su imagen pálida y doliente vive en mi memoria, asociada, por singular y amargo contraste, á uno de mis descubrimientos más bellos: _el cilindro-eje de los granos del cerebelo y su continuación con las fibrillas paralelas de la capa molecular_. Acaso en tan triste ocasión fué el dolor un soberano despertador. Profundamente desvelado, y rendido de fatiga y de pena, dí en la manía de embriagarme, durante las altas horas de la noche, con la _luz del microscopio_, á fin de adormecer mis crueles torturas. Y cierta noche aciaga, cuando las tinieblas comenzaban á abatirse sobre un sér inocente, brilló de repente en mi espíritu el resplandor de una nueva verdad... Pero no renovemos tristes recuerdos. Además, ¿á quién importan estas cosas?...
[Ilustración]
CAPÍTULO IX
Trabajos de 1891. -- Con la colaboración de van Gehuchten, formulo el principio de la _polarización dinámica_ de las neuronas. -- Completo mis anteriores observaciones sobre el cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios simpáticos. -- Inesperada fortuna de mis conferencias populares acerca de la estructura fundamental del sistema nervioso. -- Oposiciones á la cátedra de Histología, de Madrid. -- Mi traslación á la Corte en 1892.
La fiebre de trabajo y la tensión de espíritu remitieron algo durante el año de 1891; sin embargo, la cosecha de observaciones alcanzó aún cierta importancia. Como veremos luego, el descenso de mi actividad debióse al tiempo invertido en la preparación intensiva de mis oposiciones á la cátedra de Madrid.
Dos cosas hay que distinguir en mi labor de 1891: la elaboración teórica y el acarreo de datos.
En el orden teórico considero como la más afortunada de mis concepciones el principio de la _polarización dinámica_, contenida ya en germen en los ensayos especulativos de 1889[89]. Complázcome en reconocer que en la elaboración y formulación de este concepto tuvo el profesor v. Gehuchten participación importante.
[89] _R. Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos, 1889.
Permítame el lector un poco de historia.
No hay histólogo ó fisiólogo que, al contemplar la morfología complicada de la célula nerviosa con sus dos clases de expansiones, las _protoplásmicas_ ó cortas y la _nerviosa_ ó larga, no se haya hecho las siguientes interrogaciones: ¿Cuál es la dirección del impulso nervioso dentro de la neurona? ¿Propágase como el sonido ó como la luz en todas direcciones, ó marcha constantemente en un solo sentido á la manera del agua del molino?
Ciertamente, los fisiólogos habían aportado ya, en relación á este problema, un dato valioso: que en los axones motores la descarga nerviosa provocada por las células del asta anterior de la médula espinal, transmítese exclusivamente en sentido _celulífugo_, esto es, desde el _soma_ á la placa motriz ó terminación nerviosa periférica; y generalizando el supuesto un poco arbitrariamente, ciertos neurólogos --Gowers, Bechterew, Kölliker, Waldeyer, etc.-- atribuyeron á todos los cilindros-ejes esta misma especie de conducción.
En cuanto al modo de conducción de las expansiones protoplásmicas, no existía opinión formada. Muchos autores dudaban hasta de su capacidad de transmitir corrientes (recuérdese la concepción de Golgi sobre el papel puramente nutritivo de las dendritas). Sólo el fisiólogo Gad supuso, aunque sin base objetiva suficiente, que las dendritas podrían acaso propagar el impulso nervioso en sentido _celulípeto_, es decir, desde los cabos de estas expansiones al cuerpo celular.
La aparición en 1889 y 1890 de mis trabajos sobre la retina, bulbo olfatorio, cerebelo y médula espinal cambió algo la faz del problema, haciéndolo abordable por la vía histológica. Dos adquisiciones, una objetiva y otra teórica, facilitaron la tarea. Fué la primera la demostración rigurosa de la capacidad conductriz de las dendritas; consistió la otra en la identificación, imaginada por mí (1889) sobre la base de comparaciones morfológicas, de las gruesas expansiones periféricas de los corpúsculos sensoriales con las prolongaciones protoplásmicas de las neuronas centrales.
[Ilustración: Fig. 27.--Esquema destinado á mostrar la dirección del impulso nervioso en la retina de los vertebrados. --A, retina; B, cuerpo geniculado externo; _a_, célula bipolar para bastones; _b_, célula bipolar para conos; _c_, _d_, células gangliónicas; _e_, cono; _f_, bastoncitos. Las flechas marcan la dirección de la corriente.]
Notemos, en efecto, pasando la vista por las figuras 27 y 28, que en la membrana visual (células bipolares, conos y bastones y corpúsculos ganglionares), y en el aparato olfativo (fig. 28), la expansión ó expansiones celulares gruesas, en un todo comparables con las dendritas, miran constantemente al mundo exterior y poseen conducción evidentemente celulípeta, mientras que el axon ó prolongación celulífuga se orienta hacia los centros nerviosos. Procediendo por inducción, era natural atribuir iguales propiedades dinámicas á las dendritas de las neuronas multipolares del cerebro, cerebelo y médula espinal. Así lo expresé yo, aunque con cierta timidez, en 1889, en mi citado trabajo de _La medicina práctica_[90]. En la figura 29 mostramos la dirección que el impulso nervioso seguiría en un órgano nervioso central, el cerebelo, caso de que la referida ley posea valor general.
[90] «El papel receptor ó colector de corrientes --decíamos-- de las dendritas es indudable por lo menos en dos casos: en los glomérulos olfativos donde las fibras nerviosas llegadas de la mucosa nasal entran en relación con el penacho dendrítico de las células mitrales, y en las células de Purkinje del cerebelo, cuyas frondas protoplásmicas se ponen en contacto con fibrillas paralelas de los granos.» _La medicina práctica_, 1889.
[Ilustración: Fig. 28.--Esquema destinado á mostrar la dirección de la onda nerviosa en la mucosa y centros olfativos. --A, mucosa olfativa; B, bulbo olfatorio del cerebro; C, lóbulo esfenoidal del cerebro, donde acaban las vías nacidas del bulbo. Las flechas señalan la dirección del movimiento nervioso.]
Faltóme entonces audacia para elevar la fórmula á la categoría de ley general. Es preciso convenir en que, no obstante los progresos hechos en el conocimiento estructural de las vías sensoriales, gracias á las investigaciones de Golgi, las nuestras y las de Kölliker, Tartuferi, Retzius y Lenhossék, etc., semejante generalización resultaba prematura.
Parecióme, además, que ciertos hechos eran francamente contrarios á la supuesta conducción exclusivamente _celulípeta_ de las dendritas y _celulífuga_ del axon. Uno de ellos era la existencia en diversos centros nerviosos de los vertebrados, y particularmente en el lóbulo óptico (aves y reptiles) de zonas concéntricas, donde concurren exclusivamente apéndices protoplásmicos. En tales casos era forzoso admitir el contacto entre dendritas de origen diverso y, por tanto, una conducción indiferentemente celulípeta ó celulífuga.
La otra grave dificultad estribaba en las células de los _ganglios sensitivos_ ó raquídeos, donde la rama periférica de conducción, indiscutiblemente celulípeta, afecta, por excepción, en el adulto todos los caracteres estructurales y morfológicos del cilindro-eje.
Descorazonado ante tales escollos, abandoné la cuestión que estimé prematuramente planteada, y acaso insoluble, con ayuda de los métodos histológicos.
Transcurridos dos años, es decir, en 1891, apareció un interesante trabajo de van Gehuchten[91], donde se criticaba incidentalmente y en una nota mi atrevida identificación de las dendritas con las expansiones receptoras de los corpúsculos sensoriales, así como las consecuencias fisiológicas de semejante supuesto.
[91] _A. van Gehuchten_: La moelle epinière et le cervelet. _La Cellule_, tomo VII, 1891.
«Nos parece difícil --dice este sabio-- admitir la hipótesis, por otra parte muy ingeniosa, de Cajal, según la cual la prolongación periférica de las células ganglionares sensitivas (alude también á las bipolares olfativas, retinianas, etc.) sería una prolongación protoplásmica, mientras que la expansión central representaría un verdadero axon. Ramón y Cajal ha llegado á esta hipótesis comparando, por ejemplo, los elementos bipolares de la mucosa olfativa con los elementos de los ganglios espinales.