Part 5
El abate Brasseur de Bourbourg opinaba, que los americanos procedían de los _Cares_, que tuvieron gran poder en Asia, Africa y Europa; que de ellos procedían los _Guanches_ de las islas Canarias, los _Berberiscos_ del norte africano y también los _Caribes_ é _Indo-antillanos_.[84] Esta opinión cae por su base, pues tanto los guanches como los berberiscos son _blancos trigueños_ y los caribes é indo antillanos _oliváceos canelas_. Aquellos, en su índice cefálico, dolicocéfalos (cabezas alargadas), y éstos, casi todos sub-braquicéfalos ó mesaticéfalos (cabezas redondas ó medianas). En el sistema piloso, aquellos barbudos, más ó menos, y éstos barbilampiños; y en el índice nasal, aquellos leptorrinos (narices alargadas) y éstos mesorrinos (narices cortas). Lo demás que nos refiere dicho abate, de los hermanos _Tupí_ y _Guaraní_ abordando á las costas del Brasil, después de una gran inundación, es una leyenda. Y más desacertado está este autor, en sus investigaciones históricas é interpretaciones de manuscritos mejicanos, cuando asevera, que los hombres americanos salieron de la isla _Boriquén_ á poblar la América, convirtiendo de golpe y porrazo nuestra ínsula en el paraiso terrenal indio, de donde salieron los indígenas Adan y Eva de su leyenda. Lo cual, como idea ingeniosa, no es nueva, pues ya la tenemos apuntada en la leyenda haytiana, que nos narra Fray Román Pane, pero atribuyendo el cuento á la inmediata Quisqueya.[85]
Es de creer, que Brasseur de Bourbourg se apoyaba en Retzius, que agrupaba los aborígenes americanos en dos grandes divisiones: una, ocupando el oeste, la braquicefálica; y la otra, el este, la dolicocefálica; y _ésta_ procedente de guanches y berberiscos.[86] Virchow ha demostrado que tal clasificación es insostenible, porque los cráneos redondos y alargados se encuentran en ambos lados del continente americano[87]: aunque Topinard quiso explicar la hipótesis de Retzius, suponiendo que el _autóctono_ es el esquimal, arrinconado por una raza braquicéfala venida del Asia.[88]
El profesor Broca piensa, que se ha exajerado mucho la unidad de las razas americanas. Para establecer la pluralidad de ellas, entre otras pruebas, atribuye el autor una gran importancia al color de la piel, puesto que se encuentra entre los americanos tintes muy constantes y muy diversos, desde el blanco hasta el casi negruzco, más pronunciado aún que el de los mulatos.[89]
Humbold notó, que no había raza en el mundo que tuviera el frontal tan inclinado hacia atrás como la de los americanos; y en la cual la frente fuese tan pequeña. Haciendo observar que la pequeñez de la frente estaba compensada de alguna manera por su longitud, que es generalmente grande.[90]
Según Morton, el habitante de la Tierra del Fuego tiene los mismos rasgos característicos que el indio de los planos tropicales, aunque sea en un grado exajerado. Se parece el fuegoniano al indígena de las tribus que están al O. de las _Montañas Rocosas_, á los del valle del Mississipí y á los esquimales del Norte. Todos poseen igualmente cabellos largos, lisos y negros, piel morena ó color de canela, cejas gruesas, pestañas espesas, ojo melancólico y adormido, labios gruesos y apretados, y nariz sobresaliente y dilatada. La misma conformidad de organización en los caracteres osteológicos, con cráneos redondos, ó casi cuadrados, occipucio aplastado ó vertical, mandíbulas gruesas, grandes órbitas cuadrangulares y frente estrecha y ligera.[91] Pero, después el mismo Morton ha notado diferencias considerables y ensayó una clasificación, con la guía del índice cefálico y la división en braquicéfalos y dolicocéfalos de Retzius.[92] Nott sigue también la separación en cráneos alargados y redondos; haciendo hincapié en que los _Toltecas_ tienen la braquicefalia acentuada y los _Iroqueses_, _Cheroqueses_ y _Choctaws_ la dolicocefalia.[93] Y el sabio Virchow ha demostrado grandes diferencias entre las razas del Nuevo Mundo por la configuración de los cráneos; pero sin precisar su antigüedad, ni procedencias genealógicas.[94] Dally es partidario del _tipo étnico_ americano, pero aceptando las _razas_, con diferencias más ó menos marcadas, como en el antiguo Continente.[95] Deniker utiliza los rasgos característicos de la nariz, además de la configuración del cráneo, para clasificar los aborígenes americanos.[96] Y Brinton separa las razas americanas en tres grandes ramas y siete troncos.[97] ¡Qué lejos nos encontramos ya de la clasificación de Ulloa, que visto _un_ indio estaban vistos _todos_!
Zaborowski cayó en el error de opinar, que todos los indígenas de las Antillas eran _Caribes_, representados hoy por los _Galibis_ de la Guayana y del Bajo Amazonas.[98] Los indígenas del Archipiélago antillano, grandes y pequeñas islas, antes de la invasión caribeña, eran todos _Aruacas_. Y en el periodo del Descubrimiento las grandes islas estaban aún en poder de los _Aruacas_ y todas las de Barlovento habían caido en poder de los _Caribes_. Los indo-antillanos _Aruacas_ tenían con los indo-antillanos _Caribes_ el punto de unidad de proceder del gran tronco brasilio-guaraniano de D’Orbigny: tronco que es necesario _desligar_ ya, pues los _Botocudos_, primeros habitantes del Brasil, eran de cráneo dolicocéfalo, demostrado por Lacerda y Peixoto.[99] El punto de unidad, pues, de _Caribes_ y _Aruacas_ está en el grupo étnico importante _Guaraní_. El _Guaraní_ de los españoles es el _Tupí_ de los portugueses. El guaraní tenía el ojo ligeramente oblicuo, aspecto _mongoloide_ que hemos comprobado en las pictografías de la cueva de _Miraflores_, de Arecibo, y en una cara pétrea de nuestra Colección arqueológica, hallada en Barros. Martius perfeccionó la obra iniciada por D’Orbigny, diferenciando los _Aruacas_ de las Guayanas de los _Caribes_ de Venezuela y Colombia.[100] Por eso, dice con mucha razón Girard de Rialle, que los habitantes de las Antillas cuando la venida de los españoles, pertenecían á varias naciones; que la más antigua, la de los _Siboneyes_, en Cuba, parecía haber sido originaria de la América Central; venía, en seguida, la de los _Aruacas_, comedores de harina de yuca; á la cual recientemente se le había sobrepuesto en algunas islas del Archipiélago, la de los terribles _Caribes_. Opinión que corrobora _en parte_ la nuestra, pues nosotros opinamos, apoyándonos en la Filología, que los indios de Cuba eran tribus hermanas de los haytianos, jamaiquinos y boriqueños.
Sintetisemos. Sea de origen asiático el hombre americano, ó vice-versa[101]; haya habido varios centros de creación, ó no: cuestiones todas que se debaten aún en el campo de la ciencia y que no nos corresponde en este estudio ocuparnos de ellas; lo cierto y positivo es, que la piel roja, la cabeza redonda ó cuadrada, el cabello abundoso y acrinado, con ojos pequeños por lo general, la pupila oscura, la nariz comunmente aguileña, la cara barbilampiña y los pies y manos pequeños, en tallas variables, constituyen un _tipo_ antropológico, que dentro de la unidad de la especie humana, podemos considerar como un _tronco principal_. Es ya una variedad dentro de la unidad.
Si uno ó muchos rasgos individuales, característicos, se exageran de manera de hacer del individuo que los presenta una excepción marcada, este individuo constituye, _per se_, una variedad. Cuando los caracteres propios á una variedad vienen á ser hereditarios y sostenidos, de manera que se va esbozando un grupo distinto por muchos conceptos típicos del originario, nace la _raza_. Así, de la _especie_ se puede engendrar un número indefinido de _razas_. Además, cada raza puede á su vez presentar individuos que se distingan de sus hermanos por algunos caracteres especiales sostenidos y se origina la _subraza_.[102] El cruzamiento trae las _razas mixtas_.
La especie es la unidad: las razas y sub-razas fracciones de la unidad. En el _tipo étnico_ americano tenemos cabezas redondas y alargadas y cabezas de configuración mediana; bajo el índice céfalico vienen á ser dos razas fundamentales y una tercera por cruzamiento. Encontramos, en general, ojos pequeños ó grandes, horizontales ú oblicuos; piel olivácea canela hasta blanquear, y en otros descender el rojo fundamental hasta el negruzco; nariz aguileña tendiendo á alargarse, ó recta tendente á corta. Todo esto es la influencia del medio ambiente, con el trascurso del tiempo; aunque los caracteres adquiridos en el período de formación de las primeras razas no se borran jamás por completo; se modifican, pero cada una mantiene sus diferencias de origen.[103]
El _Caribe_ insular, comedor de carne fresca, de instinto belicoso y aventurero, sanguinario y cruel antropófago era antitético del _Aruaca_, el aborigen antillano, comedor de harinas, pacífico, hospitalario, dulce é indolente. No producía tal estado en el _Caribe_ la escacez de vituallas en las pequeñas islas de Barlovento, porque en el continente inmediato, con abundancia de comida, era también carnívoro y antropófago, activísimo y batallador. Y el _Aruaca_ de las islas Lucayas era más pobre y desprovisto de bastimentos que el _Caribe_ de Santa Cruz y Guadalupe, y tenía los instintos y condiciones de los naturales de las grandes Antillas. Era que estos dos pueblos, el _Aruaca_ y el _Caribe_ constituían dos sub-razas, á pesar del entronque genésico continental. El carácter moral de esos dos pueblos, esas aptitudes é inclinaciones tan bien conservadas en las crónicas y tradiciones colombinas, eran indudablemente efecto de caracteres físicos especiales, temperamentos y constituciones diversos, é influencias desconocidas, cuyas causales ignoramos aún, pero cuyos resultados nos son patentes por la veracidad histórica. Las investigaciones paleontológicas y el detallado estudio osteológico de sus osamentas las han de confirmar. Según Girard de Rialle[104] el cráneo del _Caribe_ es dolicocéfalo y los ojos pequeños; según nuestras investigaciones el _Aruaca_ continental era braquiocéfalo y el _Aruaca_ antillano mesaticéfalo y de ojos grandes. Es innegable que dos razas fundamentales, la dolicocéfala y la braquicéfala, en la noche de los tiempos, se han superpuesto y fusionado en el suelo de América hasta originar la intermedia, mesaticéfala; y que esta influencia, que originó razas y sub-razas, se sintió también en el Archipiélago antillano.[105]
CAPITULO V.
Nuestras investigaciones sobre los _Aruacas_.—El pueblo de _Aruacay_ en Tierra Firme.—Datos filológicos: _yaya_ é _iguana_.— Exploración de Ordaz.—Los pacíficos _Aruacas_ y los belicosos _Caribes_.—Datos aducidos por Cristóbal Colón.—La intrusión de Cedeño en la gobernación de Ordaz trajo la perturbación en Costa Firme.—Mal ejemplo de los conquistadores disputándose un fortín.—El alzamiento general.—Destrucción de _Aruacay_ y guerra á sangre y fuego.—La cacería de indígenas para sostener las cuadrillas mineras de San Juan y Santo Domingo, y la pesquería de perlas en Cubagua.—Jamás volvió el indio de Tierra Firme á una franca paz, como al principio, porque las expediciones de Ojeda y Guerra fueron también atropelladoras.— Los Oficiales Reales de Santo Domingo dieron lugar á todos estos errores—Informe de Zuazo.—Informe y sentencia de Rodrigo de Figueroa.—Los _Aruacas_ tenían la misma alimentación que los indo-antillanos y aplicaban los mismos vocablos á sus vituallas.—Los naturales de las islas Trinidad y Cubagua también eran _Aruacas_.—La guerra trajo el error y la confusión.—Aplicación de epítetos al capricho.—Los pacíficos _Aruacas_ ocuparon primero á Venezuela y Colombia é iban siendo suplantados por los belicosos _Caribes_.—La Filología confirma esta tesis.
¿Qué datos fehacientes podemos tener para opinar que los indios de _Boriquén_ procedían de las tribus _Aruacas_ del Continente meridional de la América? Veamoslos.
La primera noticia sobre los _Aruacas_ la encontramos en Oviedo.[106] El conquistador Diego de Ordaz, nombrado gobernador de Paria por el emperador Carlos V., remontó el río Orinoco, en 1532, y llegó á un pueblo que los naturales llamaban _Aruacay_. ¿Dónde estaba situada esta aldehuela indígena? No lo dice el historiador Oviedo, pero nosotros podemos determinarla gracias á los trabajos y mapas de Codazzi y Schomburgk. Este poblejo _aruaca_ estaba emplazado cerca del actual pueblo venezolano de San Rafael de Barrancas. En el ángulo formado por la confluencia de los grandes caños _Macareo_ y _Manamo_, frente á una islilla, que los indígenas llamaban _Yaya_, y cerca de la cual está la actual isla de _Tórtola_, que los nativos denominaban _Iguana_. Empezamos por recoger estos dos datos, que nos suministra la Filología: _Yaya_ é _Iguana_, son dos vocablos, que encontramos en el lenguaje boriqueño y en el indo-antillano general.[107]
Refiere el cronista Oviedo, que los naturales de _Aruacay_ y todos sus vecinos vinieron de paz en seguida ante el conquistador, pero que Diego de Ordaz los trató muy mal. Los atropellos de la soldadesca y la caza establecida para obtener indios y llevarlos á La Española y San Juan al laboreo de las minas ocasionó el alzamiento total de la costa de Paria. Los _Aruacas_ tuvieron que unirse á sus mortales enemigos los _Caribes_, para rechazar á los conquistadores. De este hecho surge la confusión de creer algunos escritores que todo el pueblo indígena venezolano era _caribe_. Y no hay tal cosa. Todavía en nuestros días pueden encontrarse los pacíficos _Aruacas_ representados por los _Guaraúnos_ de los deltas del Orinoco; y con el mismo nombre de _Aruacas_ se hallan también en la sierra de Santa Marta, de la República de Colombia. Estos indígenas son los despojos de un gran pueblo, que, en el período del Descubrimiento, venía ya de derrota en derrota bajo el formidable empuje de los audaces y crueles _Caribes_, acabando de sucumbir en la servidumbre á que lo sometió el conquistador con sus _Encomiendas_, nutridas con la cacería de hombres en Tierra Firme. Bondadoso el _Aruaca_ se acogió al lado del invasor, buscando en los nuevos hombres, apoyo y alianza para hacer frente á su terrible é irreconciliable enemigo el _Caribe_.
Teniendo en cuenta lo ya anotado, oigamos al cronista, y veremos como del relato de los mismos historiadores van surgiendo los _dos_ pueblos antagónicos precolombinos. Dice Oviedo: “Tornando á la historia, el gobernador Diego de Ordaz, é su gente, entendieron en la pacificación de las tres provincias, que se dijo de suso, Curao, Tuy é Baratubarú; é porque los indios de Baratubarú, en un pueblo que tienen quatro leguas de _Aruacay_... no quisieron dar casabí á ciertos christianos... fué Ordaz allá con gente é hizo otra crueldad, é los indios vinieron de paz y él los recibió. Paresciera mejor perdonarlos, pues no habían herido ni muerto ningún christiano, é traerlos á concordia é buena amistad, que no mostrarse tan riguroso con gente que á él se vino desarmada. Hízolos meter en un bohío é allí los mandó poner á cuchillo, é porque algunos dellos por escapar de muerte se escondían entre los otros muertos, hizo poner fuego al bohío para asegurar su sospecha é que ninguno quedase con vida. Así fueron quemados más de cien indios, é tomando las mujeres de estos para hacer casabí, é repartirlas por las casas del pueblo de _Aruacay_, donde fueron llevadas prisioneras.”[108]
Nótese, que estos indígenas venezolanos no habían herido, ni muerto, ningún español. Recuérdese lo que decía Cristóbal Colón de la mansedumbre de los _yucayos_ de las islas Bahamas y de la bondad del cacique _Guacanagarí_ y su gente, cuando tan lealmente le auxiliaron en el naufragio de una de las carabelas, la Santa María, ocurrido frente á Haytí, en el primer viaje. Fijémonos también en que el conquistador Velázquez se apoderó de la isla de Cuba sin pérdida de un solo hombre, porque los _Siboneyes_ no hicieron mayor resistencia al conquistador, y el cacique _Hatüey_, que los impelía á la guerra y al combate era _haytiano_ y tal vez de sangre _caribe_. Los indios de Boriquén y los de Trinidad eran más flecheros que los de Cuba y Santo Domingo, porque ya se encontraban en la _marca_ de la invasión caribeña, y la lucha por la existencia les obligaba á ser guerreros. Creemos más: opinamos que entre ellos había ya jefes de orígen caribe. _Caonabó_, el destructor del fuerte de Navidad, en Quisqueya, era de procedencia caribe; y es de aceptar que el valiente _Guarionex_, soberano del _Otoao_ (Utuado), que atacó é incendió á _Sotomayor_ en las cercanías de Aguada, lo fuera también. En Santo Domingo había otro cacique llamado _Guarionex_, también luchador. Los indios de Trinidad habían avanzado hasta usar rodelas y flechas envenenadas, como los caribes. Sabido es que la guerra es un medio de progreso y que los combatientes suelen tomar unos de otros el modo de pelear y la clase de armas. En la _marca_ ó frontera también suelen los pueblos mezclar su sangre, por enemigos que sean, porque el amor se impone imperiosamente. Lo positivo es que lo mismo los indios de _Boriquén_, que los de Trinidad y Costa-Firme recibieron, en un principio, á los españoles de paz: y que el alzamiento en una y otra parte, lo originó el abuso y atropello de los conquistadores. Oviedo y Las Casas están contestes en este punto.
Después de la inútil matanza de _Baratubarú_, en Tierra Firme, Diego de Ordaz remontó el Orinoco unas doscientas leguas y se encontró con los _Caribes_, que, aún siendo en menor número, no tuvieron miedo en combatir y hacer frente. Los indios serían unos setenta con arcos, flechas, macanas y rodelas. Los españoles, seis de á caballo y cien de á pie. La caballería atacó por retaguardia á los indígenas. Los Caribes pelearon con bravura é intrepidez. No se rindió ninguno. Hubo doce españoles heridos. Ordaz, viendo la _nueva clase de gente_ con quien tenía que habérselas, regresó desconsertado al poblejo de _Aruacay_, donde fué siempre bien recibido por sus pacíficos habitantes.
_Aruacay_ se componía de 200 bohíos redondos grandes. El régulo principal se llamaba _Naricagua_ y tenía á sus órdenes nueve caciques. La alimentación de esos _Aruacas_ era, además de caza y pescado, el casabe hecho de la harina de la yuca brava, preparada de igual modo que lo hacían los indo-antillanos; y tenían las mismas viandas y frutas, aplicándoles los mismos nombres á las batatas, boniatos, maíz, guayabas, guanábanas, hicacos, tunas, piñas, jobos, etc. La bebida se componía de casabe ó maíz fermentado. Vese, pues, que los indígenas de _Aruacay_ tenían las mismas costumbres y modo de vivir que los boriqueños y daban los mismos nombres á sus productos agrícolas, porque eran indudablemente tribus de igual origen.
Del relato de la expedición de Diego de Ordaz se deduce claramente la existencia también en los territorios de Venezuela de los dos grandes pueblos antagónicos y enemigos irreconciliables, los _Aruacas_ y los _Caribes_. Ordaz no pudo pactar con los _Caribes_; y haciéndose _guaitiao_ (amigo) de los _Aruacas_ fundó, mucho más arriba de la aldehuela indígena _Aruacay_, una población de españoles, que se llamó la villa de San Miguel de Paria; y dejando allí un destacamento hizo rumbo al Océano.
Fijémonos ahora en la descripción que hizo el Almirante de los naturales de la costa de Paria, en Costa Firme. Este relato se conserva en la obra del hijo del Descubridor.[109] Refiere el historiador, que una canoa con tres indios se acercó á las carabelas para indagar quienes eran ellos, que los indígenas fueron conducidos á la presencia del Almirante, quien los agasajó, regaló y envió á tierra, en cuyas playas se divisaba una gran multitud de indios. Visto el recibimiento cariñoso que tuvo á bordo la primera canoa, inmediatamente se vió el mar cubierto de almadías, y empezó desde luego el canje de objetos. El indio trocaba sus cosas, _que eran como las de las islas descubiertas antes_, por las chucherías que querían darles los españoles. Hemos subrayado esta última frase de Colón por lo confirmativa que es de nuestras opiniones. Y el gran Explorador genovés anotó en sus apuntes, que aquellos indios no tenían rodelas ó tablachinas, ni yerba envenenada para las flechas. Gente más tratable aún que los de La Española. Algunos indígenas traín unos espejillos de oro[110] al cuello y también perlas en brazaletes y collares. Colón recogió á bordo seis de estos _Aruacas_, para hacerlos intérpretes; y siguió viaje costeando hacia Occidente; y antes de llegar al canal _Boca de la Sierpe_ torció el rumbo hacia el Norte, admirando el cultivo de los campos y las rancherías de indios. Pasó el canal _Boca del Dragón_ y llegó á la islilla llamada _Cubagua_, donde obtuvo de los pacíficos naturales hermosísimas perlas á cambio de cascabeles y otras baratijas. El Almirante encontró todos los indios de aquellas costas tan pacíficos y buenos, que los consideró por sus atenciones y zalamerías hasta importunos. Los halló más blancos que cuantos había visto hasta entonces, de gentil presencia, mejor cara y los cabellos cortados al nivel de la mitad de la oreja. Todos estos indígenas á que hace referencia el célebre Explorador genovés eran _Aruacas_.
Cuando Antonio Cedeño, en 1530, fué desde Puerto Rico á tomar el cargo de Gobernador de la isla de Trinidad, desembarcó primero en Costa Firme, en las tierras del cacique _Turipari_, quien le recibió de paz y fué con él á Trinidad, donde puso á dicho Gobernador en muy buena amistad con el cacique _Maruaná_, uno de los régulos de aquella isla, acompañándole además á las rancherías de otros cuatro caciques. No quiso Cedeño poblar aquella ínsula de su gobernación y regresó al inmediato Continente, á la aldehuela de _Turipari_, levantando un fortín de madera á una legua de distancia del aduar del régulo indio y dejando allí un pequeño destacamento español.
Este fortín vino á ser la manzana de la discordia entre aquellos conquistadores. Cedeño no tenía derecho á poblar en Tierra Firme. Su concesión real se limitaba á la gobernación y colonización de la isla de Trinidad. Diego de Ordaz, que ya hemos citado más arriba como explorador del río Orinoco, había obtenido en la Corte cédula del Emperador para ser Gobernador de Paria. Al ir á tomar posesión de su gobierno fué Ordaz muy bien recibido por los indígenas, hasta el punto, que aprovechando sus buenas disposiciones de amistad y cordialidad, bautizó unos ochocientos indios. Al encontrarse Ordaz con el fuerte levantado por Cedeño hizo presente sus derechos á aquella gobernación; y dejando en él una fuerte guarnición, marchó á explorar el Orinoco. Ya hemos hablado de esta expedición al gran río, que dió por resultado encontrar á _Aracuay_ y toparse con los indomables _Caribes_.
Diego de Ordaz, hombre rico, esperaba de España otra armada, que había ordenado preparar á su teniente Alonso de Herrera. Esta escuadrilla había llegado á la isla de _Cubagua_, para secundar la acción de Ordaz; pero las autoridades de esta islilla, que marchaban de acuerdo con Antonio Cedeño, hombre también rico y Contador por S. M. en Puerto Rico, le avisaron del violento ataque de Ordaz al fortín de Paria. Cedeño, que era tan impetuoso en sus medidas como Ordaz, tomó sus resoluciones y dió sus órdenes reservadas. Y cuando Diego de Ordaz, regresando de su expedición al alto Orinoco, hizo rumbo al Océano y quiso reconocer á _Cariaco_, al llegar á _Cumaná_, el fuerte de S. M. en este sitio le largó un par de tiros, con pólvora solamente, en señal de _alerta_, y no le permitió saltar en tierra, ordenándole pasara de largo á recalar á _Cubagua_. En Nueva Cádiz, capital de esta islilla, estaba preso Alonso de Herrera, y al llegar Ordaz lo hicieron prisionero también y lo enviaron á La Española, bajo partida de registro. El atropellado Gobernador de Paria marchó á España á querellarse á S. M. contra Cedeño y en la travesía sucumbió.