Orígenes de la novela, Tomo III
Part 53
_Clau._--Afficion grande, desseo de seruir te, apetito de offrescer me por tu muy fiel criada, para que como a tal me mandes lo que a tu seruicio cumpliere.
_Dor._--Debaxo de la buena palabra está el engaño.
_Flo._--Pues, comadre mía, cómo te va? Vieja te vas haziendo; muy desffigurada estás despues que no te he visto.
_Clau._--E cómo, señora mia, burlando lo dizes? Tal ha passado por mí despues que deste barrio me passé; trabajos he padescido que el menor dellos bastara a acabar tan poca vida como la mia, pues si el principal se considera, la misma muerte no es tan penosa.
_Flo._--Qué mal es el que tanto te duele, madre?
_Clau._--No será mal de amores, mal pecado, que con las muelas le he dexado, sino biudez, señora de mi alma, que no ay dolor que se le yguale: Dios te guarde a aquel Señor, e nunca te veas sin él, amen, que por mi vejez la que buen marido pierde no sé yo por qué no le acompaña so la tierra.
_Flo._--No lo digas burlando, comadre, nunca oyste lo que dicen de los getas? que vn tiempo las mugeres biudas no dubdauan de hazer se matar sobre los cuerpos muertos de sus maridos? y avn porque entre ellos alguno tenia muchas mugeres, aquella era más estimada que con su marido se sepultaua.
_Clau._--Sancto vínculo es el del matrimonio, e como sea vnion intrinseca e espiritual, con lo más biuo del ánima se deue sentir la diuision.
_Flo._--Veemos que entre los animales que de entendimiento carescen, este amor matrimonial está esculpido, pues las tortolicas passan su vida contentas con vna sola compañia. E si aquélla muere, la que queda no beue más agua clara, ni se pone en ramo verde, ni canta ni haze señal de alegria, señalando la cuytadica quán dura cosa es perder su dulce compañia.
_Clau._--Ay, ay, quántos daños acarrea la falta del varon en casa; no los sabe sentir sino la triste que passa por ellos.
_Flo._--Trabajoso dolor deue ser, pero quando el Señor da semejante llaga, tambien prouee de remedio para ella. Trabaje la honrrada biuda de ser honesta de costumbres, e guarde la limpieza que las tales son obligadas, que para sus necessidades Dios es el verdadero marido.
_Clau._--No lo niego yo, mi alma, pero guardete Dios de pobreza con soledad, que esta es muy ruyn tramojo de roer. De alli nascen los cuydosos pensamientos, e avn a vezes no muy sanctos; alli se toma licencia para las dissolutas palabras, e avn para los desonestos tratos, e avn se deprenden los officios deshonrrados. Ay del solo, que quando en tales hoyos cayere no tiene quien le dé la mano.
_Flo._--Verdad es, madre, que mejor se passan las penas quando para lleuarlas ay compañero. E quedaron te hijos de Alberto tu marido?
_Clau._--Sí, mi reyna; e vn varon que ha siete años que salió desta ciudad e no he sabido dél ni biuo ni muerto, e otra donzella que en casa tengo.
_Dor._--Donzellita es el diablo.
_Flo._--Qué dizes?
_Dor._--Digo que es vna muy bonita moça.
_Clau._--Dizes, hija, tu virtud, aunque en ella no lo aya, pero en fin como huérfanos sin castigo de padre, faltos de doctrina e cargados de pobreza. Y a todo esto se obliga la muger aquel triste dia que cobra nombre de viuda. O señora de mi vida, quán pesada carga es de llenar el hijo crescido de cuerpo e menguado de castigo, que en cabo del año pienssa la pobre madre tener buena vejez, e ha criado vn cueruo que le saque el ojo. Pues todo esto es nada en respecto de lo que con hijas se passa, que como, mal pecado sea vn ganadillo tan malo de guardar, a buelta de cabeça, y a vn encierra ojo e abre, hallays la casa a mal recaudo, e la honrra de las moças beuida en gostaduras. No hay cosa oy en el mundo tan fragil e delicada como la honrra de la donzella, que no paresce sino que de vn cabello está colgada. Nunca por buena que sea le faltan ocasiones para ser mala, ni avn por bien que se guarde caresce de murmuradores. Si habla poco es tenida por grossera; si mucho, por liuiana; a los que no saben les paresce nescia, e a los ressabidos, maliciosa; si luego no responde, tienen la fantastiga, e si a todos da respuesta, a peligro de caer; si está assentada con reposo, nunca le falta un nombre de traydora dissimulada; si alça los ojos e mira, luego dizen que allá miran ojos, etc. O señora Florinarda, e quien solo vn juyzio tiene, cómo hará guisados que a tantos haya de contentar?
_Flo._--Poca necessidad tiene la donzella de poner su honrra en tal discrimen; mi hija retrayda ha de estar hasta que quien la merezca se precie de yr delante della.
_Clau._--Jesus, Jesus e pienssas, mi señora, que con nuestra platica no auia oluidado de preguntar por Philomena? No yre de aqui sin ver a su merced, ansi goze yo de mí.
_Flo._--En buena fe, comadre, que esta noche passada se sintio mal dispuesta e no he consentido que se leuante de la cama.
_Clau._--Pues, señora de mis entrañas, da me licencia para que la vea, que avn a mí algo se me entendera de estos dolorcillos.
_Flo._--De muy buena voluntad, por cierto, madre mia. Corre, Dorotea: entra con la madre vieja al aposento de mi hija, e perdona me por mi amor que no voy contigo, que tengo por acá en que entender.
_Clau._--Huelga con salud, señora mia, que yo bien sé ya esta casa más ha de mil dias. Dónde está mi señora?
_Dor._--Entra madre, en este retraymiento.
_Clau._--Gozo bueno vea yo de essa cara de alegria.
_Phil._--Bien seas venida, madre.
_Clau._--Jesu, coraçon mio, e gesto es esse de enferma? Tal sea mi salud e se me torne mi vejez; qué es esto, hija de mi alma? qué sientes? yo juraré que deue ser regalo.
_Phil._--No, madre, que no soy tan regalada, sino que dende anoche he sentido vn dolor en este lado izquierdo, que, ansi goze de mí, no me dexa reposar.
_Clau._--Pues, señora mia, manda salir allá a Dorotea porque quiero tentar el lugar donde te duele, y plazera al Señor que quedes con mejoria.
_Phil._--Dorotea, sal allá fuera.
_Dor._--Todo va bueno; plega a Dios que yo mienta, e que esto sea agua limpia.
_Clau._--Descúbrete, entrañas, veamos la parte del dolor.
_Phil._--Mas arriba lo siento, sobre el coraçon.
_Clau._--Ya, hija mia, lo he visto, y avn conoscido la causa de donde nasce el dolor: que por mis pecados maestra vieja soy de curar estas passiones. Quiero saber, coraçon mio, si antes que este dolor sintiesses resciuiste por auentura alguna alteracion. E mira, señora, que al médico y al confessor se deue dezir la verdad.
_Phil._--Por cierto, madre, es verdad que con essa moça yo rescebi passion, de donde pienso aver se causado mi indisposicion.
_Clau._--Verás por mi vida si conosci yo luego ser tu mal de turbacion. No será nada, hija, yo tengo la mediçina para sanar estos dolores. Aunque por mucho que la passion te aquexe no es de marauillar, hija mia, porque es ley de Dios que quien a hierro mata con hierro pierda la vida.
_Phil._--Burlas, madre, como me ves con dolor?
_Clau._--O angelica ymagen, y qué graciosa eres. Mas dime por mi vida, entrañas, a quántos en esta vida abrás tu sido causa de dolor de coraçon? Pues justicia es que padezcas alguna de las penas que a otros has tú causado; toma, señora, este anillo, que tiene virtud contra todo dolor cordial, e mira, hija mia, que no me le pierdas, que no es más mi vida de quanto comigo le tengo.
_Phil._--En gran cargo me pone tu tan buena voluntad, aqui estoy para hazer todo lo que te cumpliere.
_Clau._--Tal confiança tengo yo de tu graciosa cara, que siempre me has de hazer muy señalados fauores, e para principio dellos te suplico, mi alma, tengas atención a mi breue mensage, el qual, aunque te parezca culpable, te ruego no me hagas cargo de culpa, pues no ay en mí otra sino ser yo la mensagera, y esta ya sabes que es digna de indulgencia. Un cauallero gentilhombre, doctado de toda disciplina, no menos militar que literaria, cuyo nombre sabras a su tiempo, me mandó llamar con vno de sus siruientes, e como yo cumpliesse con la obligacion que a los semejantes deuo, fui a su casa, donde le hallé en vna cama, e tan en el extremo de vna enfermedad del coraçon que a tu causa dize que padesce, que sin dubda yo penssé que hablandome la vida se le acabara. Finalmente, con la mayor fuerça que fingir pudo me dio parte del principio de su mal, e me pidio que le pussiese remedio. Pues como sea mayor virtud consolar al atribulado que substentar al hombre próspero, acordé de tomar a mi cargo su medicina, poniendo me en este peligro, porque tengo por mejor perder obrando virtud que ganar dexandola de hazer.
_Phil._--E quién es esse cauallero que dizes?
_Clau._--Ya te sientes?
_Phil._--Qué rezas entre dientes? qué tengo yo que hazer con las enfermedades agenas? Dime ya quién es el enfermo, que me tienes suspensa, o vete con Dios, que harto tengo que ver en mi mal.
_Clau._--O perla mia, dasme licencia por mi vida?
_Phil._--Di lo ya, no seas pesada, sea quien fuere.
_Clau._--Pues tu rostro de paz me da atreuimiento, no quiero ser couarde en obra tan piadosa. Bien conosceras, mi coraçon, vn cauallero de illustrissima sangre que biue en esta ciudad que se llama Policiano.
_Phil._--Anda, anda, vieja maldicta, con la malauentura, y agradesce a Dios el sufrimiento que el zelo de mi honestidad me pone, que yo te hiziera yr al infierno a pedir las albricias de tu menssage.
_Dor._--Passo, passo, señora, no alborotes la casa, qué cosa es esta? qué has hecho, madre señora?
_Clau._--No hize nada, hija mia, sino que mi mala dicha quiere que por buen seruicio resciba mal galardon.
_Phil._--Avn lloras, vieja ruyn? mala fin ayas tú e tus maldictos passos. Echame de ay a essa vieja, si no quieres que ay la mande matar a palos.
_Flo._--Qué es esto, comadre? qué dizes del mal de Philomena?
_Clau._--No rescibas pena, señora, que vn dolorcillo es causado de tristeza del coraçon. Ay la dexo vn anillo con que vera mejoria muy presto: no consientas, señora, que se le quite del dedo; yo me voy, porque me he mucho detenido. Señora Philomena, si para tu salud yo fuere menester algun dia, bien sabe esta donzella mi posada, no dexes de embiarme a mandar, que yo vendré de voluntad.
_Flo._--Essa se te agradesce por cierto, comadre.
_Clau._--A Dios, a Dios, mis señoras.
_Phil._--Ve en buen hora, madre mia.
ARGUMENTO DEL DOZENO ACTO
Palermo [y] Piçarro van a casa de Cornelia y Orosia para traerlas a su estancia, van por el camino temiendo topar con los criados de Policiano; llegados a casa de estas mugeres, las traen consigo, etc.
PALERMO. PIÇARRO. CORNELIA. OROSIA.
[_Pal._]--Hola, Piçarro hermano, salgamos ya de casa pesar de Lucifer, y vamos a traer aquella gentezilla a la estancia.
_Piç._--A boca de sorna me paresce más seguro, porque si escandalo ouiere podamos tomar calças, ya me entiendes? que despecho del galeon[542] de Francia si me querria asir con nadie. El espada tengo hecha vn assador, vn broquel traygo sin aro, el guante paresce arañuelo; pues el casquete sirve agora de orinal. Blanca para comprar armas, rape el diablo la que yo mando, que por vn real me pueden agora ahorcar.
_Pal._--No me cuentes plagas, descreo de la vida en que biuo sino vamos a casa de aquellas putas, e veamos si por allá ay algun cayro. Sepamos si quiera qué moneda corre. Pese a tal con dayfas tan sin prouecho, e tan amigas de poner a hombre en ruydo. Yo, descreo de la torre mocha, toda mi vida fui más amigo de tomar cuenta a la yça a tercera noche, e abrir el ojo que no eche dado falso, que de buscar pendencias donde se ponga el pellejo en condic[i]on. Mira bien dónde vamos, que si estos moços de Policiano allá nos apañan nos quitaran el puto del cañon sin que aya quien se lo estorue.
_Piç._--Ora las pelosas vayan a punto, porque si por caso valiere huyda no se queden [en] poder de vellacos.
_Pal._--Nunca otra prenda me arrebaten, que por el peligroso passo en que vamos, en toda mi capa no se ate vn quartillo de trigo.
_Piç._--Pues que la mia, por el cuerpo de la tramulla, no vale quatro sueldos.
_Pal._--Ora la Magdalena nos guie. Mira, Piçarro, el passo más sin peligro.
_Piç._--Cerca llegamos, e mira, Palermo hermano, que suelen dezir que los hombres de honra precian más la muerte dichosa que la vida deshonrrada. No te engañe a ti esta opinion de locos, sino da al diablo la honrra e pongamos en cobro la vida.
_Pal._--Pospuesto que auemos de ser más ligeros en los pies que en las manos, tambien es menester que para que estas piltrafas no nos tengan en poco, hagas, hermano, del feroz, e hables de la hermania el espada en la mano, el passo en primera, los ojos en arco, la boca medio torcida e hablemos los acostumbrados desgarros, pues aqui somos tenidos por hombres de seguida. E mira que no me dexes de contar algun contezuelo. Ya me entiendes.
_Piç._--Bien dizes, marcadamente hablas; pues ya que llegamos, lo que se hablare sea cosa de tomo.
_Pal._--Hola, Piçarro, marcha delante, mira si ay dentro quien nos defienda la entrada.
_Piç._--Deffender o qué? O despecho del anima de Berzebuy, escucha, veamos quién suena dentro, e si hombre es biuo mandale confessar.
_Pal._--Quién está en su casa?
_Cor._--Quién es el que llama? Sube, señor Palermo. Tú seas bien venido con la buena compañia.
_Oros._--Jesu, señor Piçarro, y acertaste a venir por esta calle?
_Piç._--Descreo de tal, señora Orosia, si el señor Palermo que está presente no me hiciera fuerça, si yo escampara por aca por toda esta semana. Harto tiene hombre que hazer agora en buscar armas e andar a punto para castigar aquellos garçones, sin embaraçar nos en visitaciones de damas. Pero por agradar al compañero se ha de hazer toda gentileza.
_Pal._--Señora Cornelia, ya sabes quántas vezes te he rogado que tú e la compañera passeys el hato a la estancia, porque en nuestra compañia no se puede perder nada; no te has determinado hasta saber la voluntad de la señora Orosia tu prima: porque ella agora está presente, será bien, dama, que sepas que es mi voluntad que luego te determines a venir comigo a mi estancia, e ayudar me a passar mis trabajos, pues no me dexas solo en mis mayores passatiempos; e si en esto pensares no contentar me, haz cuenta que me perdiste para todos los días que biuieres.
_Oros._--Señor Palermo, aunque mi prima me perdone en tomar la mano a responder en su presencia, despues que ella se ha determinado a hazer contigo esta jornada, yo la he dicho como a amiga e parienta lo que de su yda siento. Pero como ella está penada, ni rescibe mis palabras, ni conosce la voluntad con que se las digo, porque ni los ojos enfermos pueden mirar la luz, ni los animos apassionados la razon. Pero como lo poco que yo sé del mundo me dé a conoscer que mi prima no lo acierta, no puedo dexar importunamente de dezirle lo que siento, porque a ti, señor Palermo, conozco, e avn tu voluntad entiendo mejor que a mí me sé entender; nosotras, como tú sabes, somos vnas mugeres de seguida que substentamos honrra haziendo seruicio a los buenos. De nuestros passados no heredamos otra hazienda, e si esta nos falta, la vida nos sobra. Pues metidas con vn hombre en vn rincon de la Ciudad, perdemos los amigos e no ganamos dineros. Lo que por ti, señor, digo a mi prima que haga es tenerte por amigo para reñir sus quistiones, e quando menester la ouieres que te ayude con dos doblas, acuda a tu estancia, prouea lo que cumpla, pero no soy de parescer que se desaperroche nuestra casa.
_Cor._--Prima, bien conozco tus razones endereçadas en mi prouecho, e ansi las rescibo como Dios resciba esta ánima quando deste mundo vaya. Mas por ver me vengada de aquel moço de espuelas, me yre con vn negro donde llevar me quisiere.
_Pal._--Señora Orosia, de la voluntad que yo tengo a Cornelia tu prima Dios y el señor Piçarro son buenos testigos; y en lo que toca a sus quistiones, quexando se ella a mi, e dando me parte de ellas, no seria yo Palermo, hijo del merino de Ronda, si no pusiesse por ella la vida e todo el resto, porque sin lo que a su persona se deue es ley de gentiles hombres hazer por las mugeres quando rescibieren agrauios e demasias. Yo la pienso poner donde sea conoscida e tenida por quien es.
_Oros._--En la puteria.
_Pal._--No hables entre dientes, señora, que yo lo haré no menos que lo digo: e de vn pan que hombre aya, la mitad no puede mancar; pero si a ti, señora, paresce que cumple otra cosa, hagase como ordenares, que como aya provecho passará hombre su soledad.
_Piç._--Señora Cornelia, bien abrás sentido que yo del tiempo viejo te solia ser amigo, y agora por causa del parentesco que con esta dama tienes, y el amistad que ay entre mí y el señor Palermo, estoy determinado a morir por lo que a tu honrra tocare; y en esto, señor, al tiempo hago testigo. Pero si a tu honor e prouecho impide hazer mudança, ordena como vieres que cumple á los amigos. En casa dexamos la olla hirviendo, e solo al mochacho soplando los tizones; por mi vida, damas, que allá nos vamos a comer.
_Oros._--Essas cosas, amigo, antes seran hechas que mandadas. Prima, toma tu manto, e vamos donde quisieren.
_Cor._--Vamos si quisieres, que yo estoy a punto.
_Pal._--Echate vnos manteles en la manga, que boto a tal no ya[543] en qué nos limpiemos sino es a las barbas.
_Oros._--Ora galanes, andad delante, que nosotras muy presto llegamos.
NOTAS:
[542] En el original, _gaLeon_.
[543] Así en el original, probablemente por _hía_ contracta de _había_.
ARGUMENTO DEL XIII ACTO
Policiano, muy penado del dolor que siempre le aquexa, habla consigo solo e quexasse de la dilacion que la vieja pone en su remedio. La Claudina viene e le cuenta lo que con Philomena ha passado, etc.
POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. SILUANICO. CLAUDINA.
[_Pol._]--O ánima mia tan desierta de plazer quanto acompañada de cuydosos pensamientos, qué será de ti? En qué ha de fenescer este triste auiso que has comendado? Cada momento estoy esperando quándo mi carne, canssada de suffrir tantos dolores, ha de apartar la vnion que contigo tiene; mas ay de mí, que biuo, e biuiendo muero, e muriendo no satisfago a aquella cruel e sangrienta lamia, que con su fferidad despedaça sus hijos, con cuya muerte queda contenta, e Philomena no con la mia. O vieja Claudina, qué hazes? En qué te detienes? No te duele a ti donde a mí, si no tú apressurarias los passos. Maldigo tu perezosa solicitud, que para todos tienes obras, e a mí me çeuas con tus palabras. O mi angelica Philomena, si te acuerdas algun tiempo del dia deste tu captiuo Policiano? Dónde estás, mi alma? En qué estás agora ocupada? Por qué no alças tus ojos para embiar algun rayo de claridad sobre este caliginoso coraçon? Moços, moços.
_Sal._--Señor.
_Pol._--Entra aca, qué se suena de mi remedio? En qué estado está el processo que amor contra mi vida haze? Si ha dado ya sentencia contra mí el coraçon de aquella que puede matar me con quererlo, e dar me la vida con querer me?
_Sal._--No temas señor, ser condenado, que quien padre tiene alcalde, seguro va a juicio.
_Pol._--Qué a mí con quien me juzga?
_Sal._--Basta que seas nascido de muger para que confies no morir por feminil consentimiento, mayormente que Philomena es misericordiosa, e la Claudina solícita, e no ay piedra tan dura a quien la instante gotera no penetre.
_Pol._--O Claudina, qué hazes? No sé si tenga tanta quexa de tu tardança quanta de mi poco suffrimiento, pues no rescibo menor agrauio de tardarte tú que de penar me yo. No osaré sospechar que te descuydas por no acabar la vida con ymaginacion dubdosa, pero mal sabor tiene tu tardança o yo tengo dañado el apetito.
_Sal._--Señor no sé si lo causa que delicadamente siento tu pena, pero mayor dolor siento porque padesces que en poner mi vida porque descansses. Qué hare yo, señor, para que tu mal tenga algun refrigerio?
_Pol._--Mira, Salucio, tengo tan abatidos mis cuydosos pensamientos, que sólo mi abatimiento bastaria para causar en vn coraçon libre vergonçosa confusion; pero siento me tan vencido, que aquello que a la voluntad sana suele apocar la fe, a mi coraçon apassionado acrescienta el amor. O Claudina, grauissima prouisora de mis ansiosos cuydados, como creo que tendras más tiempo para arrepentir te por tu negligencia que para remediar me con tu solicitud, porque me siento tal, que si algun fabor Cupido piensa darme, sola mi fe que le meresce tengo biua para sentirle, pero grande quexa lleuaré del amor si se me acaba la vida sin algunas arras de mi gloria.
_Sil._--Señor, la vieja Claudina viene por esta calle del Conde muy passo a passo, e la cabeça baxa sanctiguandose algunas vezes como quien de poder del diablo se ha escapado.
_Pol._--Viene sola?
_Sil._--Sí, señor, que ninguno viene con ella.
_Pol._--Corre, espera la a la puerta, e rescibe la con mucha alegria, porque no enturbie la que yo estoy esperando con ninguna accidental tristeza. Qué haze? No llega?
_Sil._--Señor, no, que está hablando con un despensero.