Orígenes de la novela, Tomo III
Part 106
_Just._--Todo se hará a punto. Agora, mientras saco lo que te he de dar destas arcas, me di, qué tal queda Belisea?
_Mar._--Mira, hermana, no me entres por ay; a quien cueze y amassa, no hurtes hogaça; todo lo oyste, y cuerda eres, y a ti no va menos que a tu señora; por esso en dos palabras concluyo: en que pues queda en tu gouierno el hecho y en mi consejo, yo les mandaré a los requebrados de entramas que vengan juntos esta noche a la vna, que es propria hora de reposo. Por esso dime por dónde y de presto, que ciernen estas mugeres en torno de nosotras, no nos entiendan, y di me qué venia en el papel de tu galan, y qué respuesta le embias.
_Just._--Toma ya todo lo que te mandaron dar y ve con Dios; que a esso que me pides, pues han de venir, vengan por el jardin, que si yo pudiere, les tendre abierta la puerta entre doze y vna; o si no, suban se por las paredes, porque ansi dire yo que ellos se entraron: y despues de hecho, yo lo aure bien con mi señora, aunque se torne a mí; porque si se lo digo, no baxará allá.
_Mar._--Pues tú y Polytes asuadas que no ayays menester liga para asir os; porque, Dios os guarde, la mocedad os ayuda, y la semejança es causa de amor.
_Just._--Anda, que no quiero altercar contigo, que todo lo calas y nada callas; pero mira que les auises que son las paredes muy altas por de dentro más que de fuera.
_Mar._--Bien paresce que como amas, temes: yo lo tramaré todo allá, y voy me.
_Just._--Dios vaya contigo. Pero al diablo la no encomiendo, y qué taymada y auisada está en todo, y qué desembuelta va; yo seguro que no le deue yr mal a ella en estas romerias; que quando de acá lleua tanto, qué sera de allá? Pero buena pro le haga, que con los buenos han de medrar los siruientes menesterosos; porque si el gualardon no terciasse, ni auria señor seruido, ni pobre subjecto. Yo quiero acudir a Belisea, por desembaraçar me, para tener a punto alguna buena colacion para sobre plática en el jardin, aunque yo sé que ella no baxaria allá si supiesse que ellos han de estar dentro, porque ella por entre las puertas del jardin a la calle le quiere hablar. Pero porque aquello no es tan seguro, más quiero que se torne a mí, y despues me loe lo hecho, que no hazer lo que manda sin mirar lo que le cumple, aunque, si por bien es, ellos se concertarán, y quedará todo apaciguado.
ARGUMENTO DE LA SCENA XXVI
Entrando Justina halla a Belisea desmayada y llena de congoxas: y concertando el cómo hablar a Floriano essa noche, entra Lucendo, y tracta con la hija de lo que otras vezes le ha propuesto.
BELISEA, JUSTINA, LUCENDO.
[_Bel._]--O soberano Dios y quán rodeada me veo de congoxas, que cada una de ellas basta a ponerme a las manos de la muerte. Porque lo que tracto al presente es muy contra lo quo deuo a la virtud, y al estado de mi recogimiento, y a las costumbres de donzella, al crédito que de mi es tenido, al tierno amor de mi cano padre y a la antigua nobleza de mi sangre. Ay de mí, que no sé cómo ya puede estar segura la virtud en vn tan combatido y flaco supuesto como el mio. Ay, mi viejo padre, que si tú no pusieras en mí más crédito del que mi flaqueza y poca experiencia requeria, ni la libertad a mí me vuiera dado occasion a desmandar me, ni la honra de tu casa y el sosiego de tu vejez esperara de mí el pago que agora tracto de te dar. Porque bien sé que hago mal en admitir sin tu licencia estas mensajerias de parte del que espero hablar esta noche. Pero pues ya no puedo no amarle, ni en lo hecho ay tanto yerro que no pueda ser todo guiado en bien, quiero leer esta carta, para ver si él quiere amar me en aquel amor que yo en Prado le dixe. Porque si con amor limpio me ama, estendere yo las velas de mis desseos en querer le. Pero si toda via guia como antes desordenadamente, yre yo, con el diuino acorro, teniendo la rienda a su pasion con la guarda de mi honestidad, aunque no podré menos de mostrarle aquellas muestras de amor que me meresce su perseuerancia.
CARTA DE FLORIANO A BELISEA
Ha querido vuestra misericordia, angel mio y mi señora Belisea, hazer tanto por mí en hauer querido ver me y oyr me, y tener memoria deste tan enfermo de vuestro amor, y tan preso de vuestra hermosura, y tan subjecto a vuestro poder, que mi ningun merescimiento sabe ya más que os pedir. Pero puesto que para mí es sobrado lo que hasta aqui aueys hecho, para vos es tan poco, que si más no hazeys por este vuestro paciente, hauiendo començado a poner la mano en su cura, él no puede dexar de tornar a empeorar, y a morir en la empeora. Porque dado que para mí sea el fauor muy sobrado, como mis desseos sean los más nobles y encumbrados de todos los amantes, aun el fauor no ha allegado a les dar cumplido remedio; porque toda cosa que sea menos que vos, no puede suplir la minima necessidad de mis desseos. E suplico os que, pues vuestro poder no suelta mi coraçon, que vuestra misericordia y hermosura lo acabe de sanar, o vuestra justicia de castigar. Allá os lleua essa mensajera vuestro anillo, no porque no le aya bien menester en vuestra absencia para sustentar la penada vida, como reliquia vuestra, pero como él no me sana sino da fuerças para esperar de vos la salud, ansi os le embio para que allá no haga falta. Y para que vos sepays quel vuestro enfermo no queda sin peligro de muerte, y ansi torneys por vuestra honra, en que no se os muera el que vuestra mano començó a dar la salud. Essotra joya que os lleua la mesma mensajera no os la embio por seruicio, sino para que en vos torne a recobrar la piedra tan rica y buena la virtud natural que en mí perdia. Y sepa yo, mi señora, de vuestra salud, para que la mia torne a auiuar se. Y no me atreuo a pedir os que me mandeys que os vea, pero mirad que la presencia de la vista del sabio y poderoso médico es gran parte para el aliuio del paciente. E perdonad me si excedo de lo que me mandastes, en mostrar que os amo, no como me distes licencia, porque si en ella os doy pena, sabed que ni de mí se puede sacar sino pena, ni puedo (obuiando a mi contentamiento) guiar por el aranzel de vuestro casto amor. Y pues si esto es peccado, e yo no puedo arrepentir me dél, concluyd con matarme, o perdonad mis importunidades. Y socorred a este que más lagrimas echa escriuiendo que letras lleua este papel, pues tras estas lluuias vienen los rayos del coraçon, que me ponen a la muerte.
_Bel._--O, la más sin ventura de las mugeres! ay, que muero!
_Just._--Y calla, no quiero más estar escuchando, que cierto ha hablado altamente. A, señora, señora! o, sin abrigo, mezquina yo, que está muerta! Pero qué papel es éste? carta deue ser de Floriano, y en estos papeles le deue aquella Marcelia traer algun mal. O, qué traspassada está! quiero echarle desta agua rosada en el rostro; ya comiença a tornar en sí. A, señora, esfuerça por vn solo Dios; cata que te tractas mal. Yo quiero yr a llamar a mi señor Lucendo, porque ya no cabe en razon dissimular con este tu mal; porque tengo temor que alguna vez te quedes ayslada.
_Bel._--Buelue acá, no me dexes, que yo me esforçaré; dame de vestir, que no me va bien en la cama.
_Just._--De carmesi te tengo aparejadas aqui las ropas, porque me paresce que has bien menester acorro para alegrar te oy.
_Bel._--Ya bien pienso que me dexará primero el viuir que esta tristeza. Cierra essa puerta de essa quadra y vestireme; pero dime, diste lo que te mandé a aquella dueña?
_Just._--Sí, señora, y luego se fue.
_Bel._--Y tú oyste lo que ella e yo passamos a solas?
_Just._--Señora, no sé más de que por mucho que le pregunté lo que la querias, no pude sacar le más de que me encargó que te regozijasse, y te hiziesse tomar todo el más plazer que pudiesse, y aun me encomendó que te vistiesse vestiduras de colorado.
_Bel._--Y para qué fin?
_Just._--Porque muchas vezes de la alegria exterior redunda alegria y aliuio al triste de coraçon; y el spiritu alegre haze enmocescer los viejos y refresca a los moços; y por el contrario, el spiritu triste consume el viuir, no sólo del hombre, pero de los sensibles brutos.
_Bel._--Pues dime, y ella no te dio parte de lo que me queria?
_Just._--Dixo me tan solamente que yua muy alegre con el don que le diste, y con el sí que le prometiste.
_Bel._--Qué sí?
_Just._--De que holgauas que aquel buen cauallero Floriano te viniesse a hablar de media noche arriba en el jardin.
_Bel._--Ay, que nunca tal sí le di; y pues ella no lleua las palabras como se las dizen, tampoco yo le atendere aun a lo que le prometi.
_Just._--Cata, señora, que peor es, concedida vna cosa, no atender la, que no el no prometerla; porque dizen que al buey por el cuerno, y al hombre le tienen por la palabra. Y pues tú le dixiste que le mandasse venir, e yo espero en Dios que será para bien, no te arrepientas de lo dicho, pues que antes no lo miraste.
_Bel._--Cata que yo no le dixe sino que viniesse, que por la portezilla del jardin le oyria, y aun aquello fué por escabullirme de sus importunidades.
_Just._--Pues di me: sí que para hablarle. Ya que te pones a ello, y él no dexará ya de venir, ni ella de se lo dezir, mejor es que sea donde ni él en ser visto de los que passan corra peligro, ni tu honra detrimento en que se sepa.
_Bel._--Ay, que no es de donzellas andar a tales horas escondiendo los hombres.
_Just._--Por ninguna via es licito a ti, si a esso miramos; pero ya que se haze, prudencia es hazer lo sagazmente: porque más vale que sólo sea tachada nuestra vida de solo Dios, que no de Dios y de las gentes, que nada callan y en nada perdonan.
_Bel._--Perplexa estoy; porque negar le la habla, voy contra lo que prometi, y tambien (pues no te quiero celar cosa) no hallo sossiego en mí. Y quiero ver de dónde nascen estos mis desaboramientos; porque la sensualidad, en mí ya muy mandona, me persuade y aun fuerça a esto.
_Just._--Anda, señora, un dia en el año dexa te gouernar por mi mal seso y buen desseo de tu descanso, y bien, y honra, y aun por ventura a mayor seruicio de Dios. Porque dizen: que si no fueres casto, sey cauto, y con razon, porque de la honra ha de hazer el hombre gran caudal. Pero, mudando plática, por mi salud que esse volante con essos pinjantes, acompañado con la saboyana y verdugado de carmesi, te pone tal, que quisiera ser me yo agora quien yo me sé, para gozar de ver cosa tan bella.
_Bel._--Calla ya, boua, que no estoy para essas burlas.
_Just._--Pues esfuerça te a estarlo, y escucha, que mi señor Lucendo está a la puerta de la quadra.
_Bel._--Pues abre presto, y dexa me sola, que quiero rezar las horas de nuestra señora.
_Luc._--Di, Justina, qué hazia mi hija?
_Just._--Señor, queda rezando.
_Luc._--Y qué tal está?
_Just._--Señor, no anda muy buena; que porque anda triste la hize vestir de colorado.
_Luc._--Bien heziste; pero qué siente?
_Just._--No lo alcanço, pero deurias la de mandar a solazar por el jardin algunos ratos.
_Luc._--Y quién se lo quitó nunca? que ella se tiene la llave, y sabe que me haze plazer. Pero anda ve, di que se vista el capellan para la missa, que luego salgo, que quiero ver a Belisea. Qué hazes tú, hija? nunca acabas de rezar? cata que no te haze prouecho a la cabeça.
_Bel._--Señor, poco ha que comence las horas de la reyna del cielo, que rezo cada dia, que, mal peccado, no soy tan deuota como me pintas.
_Luc._--Pues dizen me que no has dormido esta noche, y aun que no has tenido sossiego en la cama.
_Bel._--Por pensar que lo ha hecho la calor, me he leuantado algo tarde.
_Luc._--Bien estoy en esso; pero para qué permites que tan de mañana te entren a quitar el sueño de la vida, en especial mugeres de fuera? Porque ya de mañana diz que vino a te despertar vna vecina, y tú, de bien acondicionada, a todas das audiencia; no lo hagas, ansi te gozes. Pero dime: venia te a pedir alguna cosa? que pienso que te han olido por santera. Y si comienças a darles crédito, nunca acabarán de molestar te con lloros, diziendo que mueren de hambre, aunque a la verdad las necessidades de las gentes oy en dia son grandes. Pero ay algunas personas que el dar les para ayuda de passar su vida las haze holgazanas y viciosas; porque desque abren boca al pedir y los ojos cierran a la verguença, atan las manos al trabajar y los pies a la solicitud, y ansi vienen a caer en mil inconuenientes.
_Just._--Agora os digo yo que el viejo está en la cuenta; por mi salud que creo que tiene tanta opinion de la hija, que aunque la hallasse el galan en la cama, no pensasse que era para mal; pues eche se a dormir, que quiças quando buscare tocinos no hallará estacas, y aun que en lugar de virginidad con que la case, le dara la hija un nieto que crie, si las cosas van adelante por los passos que Marcelia las encamina; pero allá lo ayan; agora me voy a lo que me mandó, y no quiero escuchar les más.
_Bel._--Ay, señor, como ya te he dicho que ni soy tal que me tengan por tan misericordiosa, ni aun tan poco sin tu expresso mandado no osaria disponer de cosa.
_Luc._--Anda, hija, que como yo te ame tanto, y tú sepas que lo tendre yo por bueno, basta esto para que sin scrupulo pueda tu prudencia hacer por tres viuos y defunctos el bien que yo con occupaciones y negocios no puedo todas vezes. Pero qué te quería aquella muger? y quién era?
_Bel._--Señor, es vna que fue casada con vn criado de casa, que agora dias ha que embiudó, y es vna buena muger, por cierto, segun lo que de ella me dizen.
_Luc._--Su nombre?
_Bel._--Marcelia.
_Luc._--Ya, ya, conozco la como a ti. Pues essa bien tiene por qué reconoscer seruicio a esta casa; que en no sé qué mala famezilla la rastreó la justicia agora vn año, y era en cosa fea, y que no librara bien si no entendiera yo en ello. Y piensa, hija, que de estas que ansi moças quedan viudas tienen trabajo y aun peligro, mayormente si les sabe la casa la ociosidad, madrastra de las virtudes y abogada y madre de los vicios.
_Bel._--En esso ni sé cosa, ni quiero tomar cargo de peccados agenos; basta me que a todos tendre por buenos, mientras no les viere fuera del camino de la virtud, y aun ay lo vere. Y si suelda tiene el defecto, lo tengo de interpretar a la mejor parte, y no creerme por lo que el vulgo afama, por no tener que errar, ni hallar de qué me arrepentir.
_Luc._--Pues por tu vida, hija, qué buscaua?
_Bel._--Rogar me que le recibiesse vna su hija.
_Luc._--Ya creo que estará grandezilla, y aun muy libre para lleuar tus recogimientos. Pero allá te auen, con tanto que ésta venga las menos vezes que ser pueda a ti, y a tu cama nunca, porque éstas tienen otras oraciones que tú ni sabes ni entiendes. Y asuadas que luego te buscasse la madre, que vosotras llamays, y te vendiesse del ojo, y otras cosas deste jaez.
_Bel._--No vuo nada de esso; pero a la verdad dixo me que pensaua que tenia algun friaje que me causaua estos desasosiegos.
_Luc._--Bien conozco yo vuas de mi majuelo. Pero mudando plática, me di, qué te ha parescido sobre lo que te hablé este dia?
_Bel._--Y qué, señor?
_Luc._--Bien muestras el poco cuydado que tengas deste mundo, ni aun me paresce mal ver las doncellas oluidadizas en cosas de casamiento. Ya tú sabes quántos te me piden y con quánta importunidad, y con ser de los principales de la corte, y aun del reyno, con ninguno he concluydo, por dos cosas que ya te dixe este dia. La vna, por no te apartar de mí, y la otra, porque en todo te quiero consolar y complazer.
_Bel._--Ya pensé que era esso oluidado.
_Luc._--Yo quisiera poder, hija mia, oluidarlo, por no me necessitar a te acordar al fin de mis dias partir de mí, visto que yo podré turar muy poco.
_Bel._--Pues el morir a ninguno perdona, nuestro señor querrá que, para quitar te de essos cuydados, yo vaya delante en essa jornada.
_Luc._--Dexando essos juyzios a Dios, me di en esto lo que te parezca, pues ya no paresce bien ni a mí ni a ti no te buscar vn marido, y tal compañero con que yo gane contigo otro hijo más. Porque hemos de disponer nos segun la voluntad de Dios, segun lo que la naturaleza pide, que yo tracte para mí de la sepultura y para ti del principio del viuir.
_Bel._--Pues suplico te que ya que essa es tu voluntad, de querer tambien esperar la mia, que por el sí de mi respuesta me esperes solos otros dos meses. Y en tanto, que no me hables del partirme de ti, si quieres que de mis malas disposiciones yo sane y no vaya la soga tras el calderon, como dizen, de manera que lo vengas a perder todo con enterrar me primero.
_Luc._--Cata que lo yerras; porque dado que, para mi consolacion, y aun la tuya, nos parezca bueno esso; pero no cumple a la razon sino que se haga, y quiero lo hazer de mi mano.
_Bel._--Pues ansi lo confio yo en Dios; pero tiempo ay.
_Luc._--Pues que ansi quieres, aunque hago mal en dexar me gouernar por ti en esto, pero no te quiero dar más pena. Y anda acá, que nos aguarda con la missa el capellan.
_Bel._--Vamos donde mandares.
ARGUMENTO DE LA SCENA XXVII
Estando Grisindo el paje de cámara de Lucendo con Liberia a solas, entra Marcelia de buelta de casa de Belisea, y ella le absconde. Y estando la madre y la hija en sus razones, sobreuiene el despensero. Y estando ansi juntos, sobreuienen Fulminato y Felisino, y sobre cierto entremes se absconde Fulminato de miedo en el establillo.
LIBERIA, GRISINDO, MARCELIA, DESPENSERO, FULMINATO, FELISINO.
[_Lib._]--Ay, Señor, por tu vida que te baste ya, y me dexes y te vayas, que pues me dixiste que quedaua mi madre con Belisea, no tardará ya. Y pues yo tuue resistencia en tu voluntad, no quieras tú quebrar mi honra, y especial que tengo madre, y muy zelosa.
_Gris._--Ya por demas seran sus sospechas, ni aun la esperes acá de esta parte de vísperas, quanto más que ya te he dicho que ella dixo que yo viniesse, y sabe que venia a cortar camisas.
_Lib._--Y aun la escusa será razonable no hauiendo lienço ni costura! Pero ay, mezquina de mí, que ya viene: yo no osaré parar en casa si te ve solo.
_Gris._--Pues qué quieres que haga?
_Lib._--Que te subas aquí a la solana y presto: mala landre me mate, que aun la escalera no cerré con tus priessas, e ya sube.
_Gris._--Pues subo, aunque contra mi voluntad, pero por amor de ti.
_Lib._--Pues mira que por poco que te menees arriba serás sentido, e yo perdida; que yo cierro esta portezilla hasta su tiempo, que tendre cuydado de abrirtela.
_Mar._--Qué hazes, hija, que paresce que estás alborotada?
_Lib._--Como te senti subir, turbéme, que pensé que era otro, y dexé la lauor.
_Mar._--Pues por qué dexas la puerta abierta? que no sabes quién passa por tu calle; pero, quién esta arriba en la solaneja?
_Lib._--Será algun gato a más andar, que yo no siento qué sea. Pero, qué traes, que ansi vienes tan sobarcada?
_Mar._--Pense, hija, que como cerrauas aquella portezuela, que venias de estarte al sol ociosa; que a la fe, boua, este es el saber baratar la vida, que no tú que nunca valdras nada.
_Lib._--A la he, bien que baratas tú la vida, y la casa anda sin dueño, que no te acuerdas que hemos de comer oy.
_Mar._--Y dime, hija, la racion de palacio no vino?
_Lib._--Qué ignorancias las de mi madre! hauiendo se concertado con el despensero de Floriano que se la dé en dinero?
_Mar._--Por tu vida que no me acordé que me auia ayer dado seys reales por esta semana.
_Lib._--Pues yo seguro que gana él bien contigo, porque quando la embiauan hauia para cinco personas.
_Mar._--Calla, boua, que mejores son seys reales cada semana que no aquella perdicion de vianda; porque como lo auiamos de repartir con los vezinos, que a nosotros montaua poco; y ellos mesmos que lo comian, al cabo nos darían por gracias el juzgar de dónde o cómo viniesse; sí que mejor es que gane con nosotros el criado del que nos lo da, en especial que no se pierde nada con él. Y aun tambien sí que mejor es tener con qué te comprar el chapin, y el botin, el manto, la saya, la camisa, la toca y otras mil redrosacas que salen de cada dia. A la fe, bouilla, si no miras más de al papo, guay del saco.
_Lib._--Bien que sea esso: pero sí que razon es que sintamos mejoria con el don del bueno; sino que tú, como deues de vntar los dientes por allá antes que vengas, con lleuar te los dineros en tu bolsa, quieres que espere yo a que se te antoje de me comprar el vestido, y en tanto, que me quede yo en casa royendo de la lana del almohadilla.
_Mar._--Ay, landre que te dexe, y qué braua te me pones, porque me has visto el sayuelo de terciopelo a la marquesota; porque bien vees tú que esta ropa no la he de vestir yo; y aun con el rico volante rie se te el ojo. Pues toma lo, y viste lo, y asseate con ello, y sea tuyo, en pago de mis seys reales. Agora contento está todo el mundo, ya no hay hambre ni pariente pobre. Pues otro dia sepa callar y dexar hazer a la que te parió, y guarda me essa holanda, que más ay de ocho baras, y no les faltará para qué sean.
_Lib._--Pues agora te quiero, madre, dar algo yo.