Orígenes de la novela, Tomo I

Part 46

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Las últimas ediciones antiguas del _Amadís_ que citan los bibliógrafos son la de Sevilla, 1586, y la de Burgos, 1587. Modernamente ha sido reimpreso tres veces (Madrid, 1838; Barcelona, 1847-1848, en el _Tesoro de Autores ilustres_, de Oliveres; Madrid, 1857, en la colección de Rivadeneyra, siguiendo el texto de la edición veneciana).

[313] Los que niegan á Montalvo la paternidad del libro cuarto entienden que esta declaración se refiere sólo al _Espandián_; pero la gramática no lo tolera, puesto que visto concierta con _libro_ y no con _Sergas_.

[314] Basta leer estos versos (_Cancionero de Baena_, edición de Leipzig, t. II, p. 320) para convencerse de que se refieren á Enrique II y no á Enrique III, como han supuesto algunos; Enrique II es el que guerreó treinta años continuos, el que murió de cincuenta y cinco años, el que estuvo casado con la reina doña Juana, el que dejó á su hijo casado con una infanta de Aragón. Nada de esto cuadra á D. Enrique _el Doliente_.

[315] En la novela catalana de _Curial y Güelfa_, que pertenece probablemente á la segunda mitad del siglo XV, se cita (pág. 498) á _Amadís_ y _Oriana_ entre los famosos amadores, juntamente con Píramo y Tisbe, Flores y Blanca Flor, Tristán é Isolda, Lanzarote y Ginebra, Frondino y Brissona, Fedra é Hipólito, Aquiles y Pirro, Troilo y Briseyda, Paris y Viana.

Los primeros trovadores portugueses que citan el _Amadís_ son Nuño Pereira y Francisco de Silveira, que en 1482 sostuvieron con otros poetas en los palacios de Santarem el certamen de _Cuidar y suspirar_, con que empieza el _Cancionero de Resende_ (tomo I de la edición de Stuttgart, pp. 7-14):

Se o disesse _Oryana_ E Iseu allegar posso... Alegays-me vos Iseu E _Oriana_ com ella, E falays no cuidar seu, Como que nunca ly eu Sospirar Tristán por ella...

[316] En la _Crónica del rey Don Rodrigo_, que Pedro del Corral compuso por los años de 1443, hay evidentes imitaciones del Amadís.

[317] Amador de los Ríos, _Sevilla Pintoresca_, 1844, p. 236.

[318] _Diccionario histórico de los profesores de las Bellas Artes en España_, por D. Juan Agustín Cean Bermúdez, Madrid, 1800, t. V, p. 299.

El mismo Cean Bermúdez, en su _Carta sobre la pintura de la escuela sevillana_ (Cádiz, 1806. p. 19), da esta definición de la palabra sargas: «Llamaban sargas á unos lienzos crudos, en los que, sin aparejo alguno, usaban de colores bien molidos con agua, y que después de secos mezclaban con agua, cola ó con agua de engrudo, sirviéndoles de blanco el yeso muerto».

[319] «Estas cousas diz o Commentador, que primeiramente esta Istoria ajunton e escreveo, vāo assy escriptas pela mais chā maneira... jaa seja que muitos auctores cubiçosos de alargar suas obras, forneciam seus livros recontando tempos, que os Principes passavam em convites, e assy de festas e jogos, e tempos alegres, de que se nem seguia outra cousa se nom a deleitaçam d'elles mesmos, assi como som os primeiros feitos de Ingraterra, que se chamava Gram Bretanha, e assi o _Liuro d'Amadis, como que somente este fosse feito a prazer de um homem, que se chamava Vasco de Lobeira, em tempo d' el Rei Dom Fernando, sendo todas las cousas do dito livro fingidas do autor_». (Cap. LXIII).

(_Collecçāo de livres ineditos de historia portugueza... publicados de ordem da Academia Real das Sciencias de Lisboa, por José Correa da Serra_, t. II, Lisboa, 1792, p. 422).

[320] _Kritischer Versuch über den Roman Amadis von Gallien, von Dr. Ludwig Braunfels_, Leipzig, 1876. Sobre esta obra publicó un elegante artículo D. Juan Valera en _La Academia_ (1877), el cual fué reproducido en sus _Disertaciones y juicios literarios_ (Madrid, 1878), pp. 319-347.

Entre los trabajos anteriores al de Braunfels merece especial consideración la tesis doctoral de Eugenio Baret: _De l'Amadis de Gaule et de son influence sur les mœurs et la littérature au XVI^e et au XVII^e siècle, d'après la version espagnole de García Ordóñez de Montalvo, avec une notice bibliographique, la seule complète, de la suite des «Amadis»_. (Paris, 1853. Cf. la recensión de Teodoro Müller en los _Götting. gelehrt. Anzeigen_, 1854).

Wolf cita con grande elogio las observaciones bibliográficas de Adalberto de Keller en su esmerada edición del primer libro del _Amadis_ alemán (Stuttgardt, 1857, 8.º). No la conozco.

[321] Ms. A-6-2 de la Biblioteca Pública de Lisboa, citado por Teófilo Braga, _Amadis de Gaula_, página 203.

[322] El diplomático brasileño F. A. de Varnhagen, en su insustancial ensayo _Da litteratura dos livros de cavallarias, estudo breve e consciencioso_ (Viena, 1872), todavía tuvo valor para atribuir al infante don Alfonso y á Vasco de Lobeira estos sonetos, enmendando la plana al hijo de Ferreira y mostrando desconocer de todo punto la historia de las formas métricas en el Parnaso peninsular (p. 62).

[323] «Os dous sonetos que vāo no fol. 24 fez meu pay na linguagem que se costumava neste Reyno en tempo del Rey Don Dinis, que he a mesma em que foi composta a historia de Amadis de Gaula por Vasco de Lobeira, natural da cidade do Porto, _cujo original anda na casa de Aveiro_. Divulgarāōse em nome do Inffante Don Affonso, filho primogenito del Rey Don Dinis, por quā mal este princepe recebera (como se vê da mesma historia) ser a fermosa Briolanja em seus amores maltratada». (_Poemas Lusitanos_, hoja 4.ª sin numerar).

[324] _Historia das Novellas Portuguesas de Cavalleria, por Theophilo Braga. Formaçāo do Amadis de Gaula_. Porto, 1873, p. 227. Hay del mismo autor otros tres escritos sobre el origen portugués del _Amadis_, coleccionados en sus _Questōes de litteratura e arte portugueza_ (Lisboa, sin año, pp. 98-122). En el segundo replica á la impugnación de Braunfels; en el tercero estudia la canción de Leonoreta, sobre la cual le llamó la atención Ernesto Monaci.

[325] La traducción latina de los _Diálogos de Medallas_ es de Andrés Scotto. En el original castellano dice Antonio Agustín: «A los quales doy yo en esto tanto crédito como á Amadis de Gaula, el qual dizen los portugueses que lo compiló Vasco Lobera». Y replica el otro interlocutor: «Esse es otro secreto que pocos lo saben». (_Antonii Augustini Archiepiscopi Tarraconensis, Opera Omnia_, Luca, 1774, t. VIII, pp. 23-24).

[326] «Y Don Hernando, segundo duque de Berganza (nieto del rey D. Alonso de Portugal, de donde aquella Real Casa salió, y rebisabuelo del gran Príncipe, duque Don Teodosio II, que hoy es), también como los demás fué escritor, que escribió á _Amadis de Gaula_, como lo supe yo de aquella Real Casa y de su Alteza la señora doña Catalina su biznieta; y bien creo yo que tan alta y generosa composición había de ser de buena casta, que hombre rudo no pudo hacerla; y así me alegré de lo saber, como fabulosamente el mismo Doncel del Mar de se hallar hijo del Rey». (_Memorial Histórico Español_, t. XI, Madrid, 1859, p. 141).

[327] Acaso Lope recordaba confusamente que el _Palmerín de Oliva_ y el _Primaleón_ habían sido escritos por una dama, aunque no era portuguesa, sino de Ciudad-Rodrigo.

[328] «E por seu mandado trasladou de francés em a nossa lingua Pero Lobeiro (_sic_), Tabaliáo d'Elvas, _o livro de Amadis_ que (a parecer de varōes doctos) he o melhor que saiu a luz de fabulosas historias». (_Agiolog. Lusit._, t. I, p. 410, Lisboa, 1652). _Apud_ T. Braga, _Amadis de Gaula_, 189.

[329] En un artículo de la _Quarterly Review_ citado por Baret, _De l'Amadis_, p. 35, y por Gayangos en su _Discurso preliminar sobre los libros de Caballerías_ (p. XXIV).

[330] _Lais de Bretanha_, p. 27.

[331] _Grundriss_, de Gröber, II b, pp. 416-438-441.

[332] _Studien zur Geschichte der Spanischen und Portugiesischen Nationalliteratur_, Berlín, 1859, p. 174 y ss. En la traducción castellana de Unamuno, t. I, p. 197 y ss.

[333] Baret quiere derivar este nombre del bretón _Lych-warch_.

[334] Aun en esta parte no le abandona la graciosa castidad de su estilo. Pero es evidente que aquel célebre pasaje del lib. I, cap. XXXV: «Assi que se puede bien decir que en aquella verde yerba, encima de aquel manto, más por gracia y comedimiento de Oriana que por la desenvoltura ni osadía de Amadis, fue fecha dueña la más fermosa doncella del mundo», procede en línea recta de estas palabras del Tristán: «_Fit sa volonté de la belle Iseult et lui tolut le dous nom de pucelle_».

[335] Más adelante tendremos ocasión de apuntar otras. Convendría un estudio minucioso del _Amadís_ en comparación con las novelas bretonas, especialmente con el _Lanzarote_, y un índice de personajes y lugares que facilitara el cotejo.

[336] «_Il est tant certain, qu'il fut_ (_el_ Amadís) _premier dans nostre langue françoise, estant Amadis Gaulois et non espagnol; et qu'ainsi soit, j'en ai trouvé encore quelques restes de un vieil livre escrit à la main en langage picard, sur lequel j'estime que les espagnols ont fait leur traduction_».

[337] Tomo XXIV de la _Histoire Littéraire de la France_, p. 540.

[338] «_Aurodonna et filii quartam partem ecclesiae de Sozello Monasterio S. Joanni de Perdorada donant_». (_Monumenta Portugalliæ historica. Diplomata et chartae_, p. 315).

[339] _Histoire Littéraire de la France_, t. XXII, pp. 758-765.

[340] Introducción al poema de _Flores y Blanca-Flor_, p. CCIV.

[341] Flórez, _España Sagrada_, t. XIV, 1758, p. 136.

[342] Por parecerme demasiado absurdas no he hecho mención de algunas opiniones acerca del origen del _Amadís_. Así el abate Quadrio (_Della Storia e Ragione d'ogni Poesia_, IV, 520) menciona la de Luis Lollino, Obispo de Belluno, el cual sostenía «che fosse quest'Opera lavoro d'un incantatore di Mauritania, che sotto falso nome di christiano, essendo mahometano, e pieno di vanità magiche, lo componesse in lingua antica di Spagna».

El P. Sarmiento, en una disertación todavía inédita, que cita Gayangos, «unas veces quiero que Lobeira sea gallego y no portugués (en esto no andaba del todo descaminado, puesto que de la provincia de Orense procedía), otras que el _Amadís_ sea la narración verídica de las amorosas aventuras de un caballero natural de la Coruña, llamado Juan Fernández de Andeiro (el que mató á puñaladas al Maestre de Avis en la corte del Rey Don Fernando); cuándo se le atribuye á Vasco Perez de Camoens, poeta del siglo XIV; cuándo al Canciller Ayala, y aun al Obispo de Burgos, D. Alonso de Cartagena». Esta última opinión apuntó D. Bartolomé Gallardo varias veces, persuadido de que el Cartagena del _Cancionero General_ era el Obispo de Burgos y _Oriana_ su dama. Para eludir el texto del Canciller Ayala, se empeñaba, con fútiles razones, en leer _Tristán_, donde los dos códices del _Rimado_ dicen uniformemente _Amadis_.

Pero entre todas las conjeturas no puede negarse la palma del desatino á la de cierto abate Jacquin en unos _Entretiens sur les romans_, citados por Pellicer (_Discurso preliminar_, en su edición del _Quijote_, 1797, p. 44), donde se atribuye el _Amadís_ á ¡Santa Teresa de Jesús! (nacida en 1515). Sin duda el abate francés había oído campanas y no sabía dónde, pues consta, por testimonio del P. Francisco de Ribera, biógrafo de la Santa (ampliando lo que ella misma dice en su _Vida_), que «se dio á estos libros con gran gusto, y gastaba en ellos mucho tiempo, y como su ingenio era tan excelente, ansí bebió aquel lenguaje y estilo, que dentro de pocos meses ella y su hermano Rodrigo Cepeda compusieron un libro de caballerías con sus aventuras y ficciones, y salió tal, que había harto que decir despues dél» (Lib. I, cap. V). No hay especie tan disparatada que no haya nacido de algo y no tenga algunas sombras y lejos de verdad.

No han faltado interpretaciones alegóricas del _Amadís_, para que aun en esta desgracia fuese parecido al _Quijote_. Un erudito de Oporto, D. José Gomes Monteiro, citado por T. Braga (_Amadís de Gaula_, p. 256), veía en el famoso libro una especie de poema simbólico de las Cruzadas. Amadís, Galaor y el Endriago eran Ricardo Corazón de León, Saladino y Santo Tomás de Canterbery.

El mismo Braga, que al principio patrocinaba estas fantasías, echó á volar en 1869 otra todavía más estupenda, de la cual afortunadamente ha prescindido después. En una nota á los _Cantos populares do Archipelago Açoriano_ (p. 405), dice, al parecer en serio: «La novela de _Amadís de Gaula_ es la historia de la persecución de los Albigenses ó del partido democrático del siglo XII».

[343] La mención de la artillería en el _Amadís_ («en señal de alegría fueron tirados muchos tiros de lombardas») no prueba, como creyó Clemencín, que la obra sea posterior á 1342, en que, con ocasión del cerco de Algeciras, hablan por primera vez nuestras crónicas de «pellas de fierro lanzadas con los truenos», porque este detalle pudo añadirle Garci Ordóñez de Montalvo en su refundición.

[344] El _Amadís_ y el _Esplandián_, como obras de larga composición, debieron de ocupar á Montalvo muchos años, según conjeturó Clemencín (_Quijote_, I, 107). Este pasaje del capítulo LII del libro IV no cuadra al tiempo de los Reyes Católicos, pero se ajusta maravillosamente al de Enrique IV:

«Pero ¡mal pecado! los tiempos de agora mucho al contrario son de los pasados, segun el poco amor e menos verdad que en las gentes contra sus Reyes se halla; y esto debe causar la costelacion del mundo ser mas envejecida, que perdida la mayor parte de la virtud, no puede llevar el fruto que debia, asi como la cansada tierra, que ni el mucho labrar ni la escogida simiente pueden defender los cardos y las espinas con las otras yerbas de poco provecho que en ella nacen. Pues roguemos a aquel Señor poderoso que ponga en ello remedio; e si a nosotros como indinos oir no le place, que oya aquellos que aun dentro en las fraguas sin dellas haber salido se fallan, que los faga nacer con tanto encendimiento de caridad e amor, como en aquestos pasados habia; e a los Reyes que, apartadas sus iras e sus pasiones, con justa mano e piadosa los traten y sostengan».

Ni en el _Amadís_ ni en las _Sergas_ se menciona acontecimiento ninguno posterior á la conquista de Granada y á la expulsión de los judíos, que está expresamente recordada en la exclamación con que finaliza el cap. CII del _Esplandián_: «No retiniendo sus tesoros, echaron del otro cabo de las mares aquellos infieles que tantos años el reino de Granada tomado y usurpado contra toda ley y justicia tuvieron; y no contentos con esto, limpiaron de aquella sucia lepra, de aquella malvada herejia que en sus reinos sembrada por muchos años estaba».

No es inverosímil, por consiguiente, que ambas novelas fuesen impresas dentro del siglo XV, aunque hasta ahora no hayan sido descubiertas tales ediciones.

[345] No se ha de perder de vista, sin embargo, que el _Amadís_ se escribió dos siglos antes de que el Concilio de Trento declarase nulos los matrimonios clandestinos. De este género es el de Amadís y Oriana, en que faltan los testigos, pero no la _forma esencial_ del sacramento, que es el mutuo consenso por palabras de presente. El autor prefirió sin duda el matrimonio secreto por ser más novelesco, pero procede con toda la corrección canónica que su tiempo permitía, haciendo que el santo ermitaño Nasciano imponga á Oriana una penitencia por el pecado de _clandestinidad_, aunque reconociendo la validez del matrimonio. «Mas ella le dijo llorando cómo al tiempo que Amadís la quitara de Arcalaus el encantador, donde primero la conoció, _tenia dél palabra como de marido se podia e debia alcanzar_. Desto fue el ermitaño muy ledo, e fue causa de mucho bien para muchas gentes... Entonces _la absolvió, e le dio penitencia cual convenía_» (lib. III, cap. IX). Y en el libro IV, capítulo XXXII, vuelve á confirmarlo el mismo ermitaño hablando con el rey Lisuarte: «Cuando esto fue oido por el Rey, mucho fue maravillado e dijo: ¡Oh padre Nasciano! ¿es verdad que mi hija es casada con Amadis?--Por cierto, verdad es (dijo él) que _él es marido de vuestra fija_, y el doncel Esplandian es vuestro nieto». Si esta doctrina no hubiese sido enteramente ortodoxa, la Inquisición no la hubiese dejado pasar, tratándose de materia tan delicada.

[346] Dice el cínico Brantôme en su libro, demasiado conocido, _Les dames galantes_, que «quisiera tener tantos centenares de escudos en la bolsa como mujeres, así seglares como religiosas, había pervertido la lectura del _Amadis_». Aunque Brantôme no sea autoridad muy abonada en estas materias, su testimonio es curioso porque concuerda con el de nuestros moralistas del siglo XVI. Y, en efecto, la experiencia enseña que los libros más peligrosos para la gente moza é inexperta suelen ser los que no lo parecen. La licencia brutal tiene atractivo para muy pocos; el _idealismo_ que pudiéramos llamar _sensual_, con aparente paradoja, es mayor escollo para las almas delicadas.

[347] Por lo general, Montalvo pasa como sobre ascuas por esta clase de escenas, y da á entender que los detalles le repugnaban; por ejemplo, en el cap. XII del primer libro: «Galaor holgó con la doncella aquella noche a su placer, e sin que más aqui os sea recontado, porque en los autos semejantes, que a virtud de honestad no son conformes, con razon debe hombre por ellos ligeramente pasar, teniendolos en aquel pequeño grado que merecen ser tenidos». ¿Podrá indicar esta salvedad que suprimió algo del texto primitivo?

[348] Esta tesis sostuvo el malogrado profesor D. Francisco de Paula Canalejas en su tratadito sobre _Los Poemas Caballerescos y los libros de caballerías_ (Madrid, 1878), p. 196 y ss.

Sobre la psicología del amor en el _Amadís_ formularon algunas ingeniosas observaciones St. Marc Girardin en el tomo III de su _Cours de Littérature Dramatique_, cap. XXXIX, y un crítico belga menos conocido de lo que merece, León de Monge, en el segundo tomo de sus _Etudes Morales et Littéraires. Epopées et romans chevaleresques_ (Bruselas, 1889), pp. 256-275.

[349] Dice don Cuadragante, en nombre de los parciales de Amadís, al rey Lisuarte: «Qué mal os acordais de cuando vos sacó de las manos de Madanfabul, de donde otro ninguno os sacar pudiera, y del vencimiento que os hizo haber en la batalla del rey Cildadan, y de cuanta sangre él y sus hermanos é parientes allí perdieron, e cómo quitó a mí de vuestro estorbo... y que todo esto se olvidase de vuestra memoria, habiendo mal galardon; pues si estos que digo contra vos en aquella batalla fuéramos, e no fuera Amadis de vuestra parte, mirad lo que dende vos pudiera venir». (Lib. II, cap. XX).

Me parece indudable que el autor del _Amadís_ se inspiró aquí en las palabras que á Bernardo atribuye la primera _Crónica General_, recordando él mismo sus servicios en ocasión idéntica, es decir, cuando va á dejar el servicio del rey Alfonso el Casto: «Et dixol Bernaldo: Sennor, por quantos servicios vos yo fis, me devedes dar mio padre, ca bien sabedes vos de cómo yo vos acorri con el mio cavallo en Venavente, quando vos mataron el vuestro, e la batalla que ovistes con el moro Ores... Otrossi quando fuistes desa ves lidiar con el moro Alchaman que yasie sobre Zamora, bien sabedes lo que yo y fiz por vuestro amor, etc.».

Es la única derivación de la epopeya castellana que he creído notar en el _Amadís_.

[350] Paréceme evidente que el autor del _Amadís_ se inspiró para este retrato en la descripción que hace la _Gran Conquista de Ultramar_ (libro II, cap. CCXLII) de la sierpe que mató Baldovín, hermano de Godofredo de Bullón. «Habia una muy gran sierpe... en aquella tierra del monte Tigris en una peña muy alta. E esta era una bestia fiera, muy grande e muy espantosa ademas, que estaba en una cueva. E tenia en el cuerpo treinta pies de largo e en la cola, que habia muy gorda, doce palmos, con que daba tan grande herida que no habia cosa viva que alcanzase que no la matase de un golpe; las uñas... de cuatro palmos, e cortaban como navajas, e eran tan agudas como alesnas... El su cuerpo era como concha, e tan duro que ninguna arma no gelo podría falsar... E avia cabellos luengos cuanto un palmo, e duros... la cabeza grande e ancha... e las orejas mayores que una adarga... E daba tan grandes voces que se podrian oir grandes dos leguas; e traia en la frente una piedra que relumbraba tanto, que podria hombre ver de noche la su claridad a dos leguas e media; e no pasaba ninguno por aquel camino que della pudiese escapar a vida. E habia destruido esa tierra yerma aderredor tres jornadas».

Si tuviéramos seguridad de que la historia del Endriago estaba ya en el _Amadís_ primitivo, y no fué una de las interpolaciones de Montalvo, tendríamos una fecha importante para circunscribir la época de la composición del libro, puesto que sabemos con certeza que la _Gran Conquista de Ultramar_ se tradujo entre 1284 y 1295, principio y fin del reinado de D. Sancho IV.

[351] «Pues que asi fue que saliendo un dia a caza, como acostumbrado lo tengo, a la parte que del Castillejo se llama, que por ser la tierra tan pedregosa y recia de andar, en ella más que en ninguna otra parte de caza se halla; y alli llegado, hallé una lechuza, y aunque viento hacía, a ella mi falcon lancé, etc.».

[352] Para todo lo relativo á la bibliografía de los libros de caballerías en lengua castellana y portuguesa, es trabajo casi único el de Gayangos (adicionado por él mismo en el primer tomo del Ensayo de Gallardo); pero ya necesita ser refundido por completo, como sin duda lo hará el Sr. Bonilla en esta misma colección. Salvá, en su _Catálogo_, describe los que poseía, que no eran muchos, pero entre los cuales había algunos de singular rareza. Para las traducciones extranjeras deben consultarse los Manuales de Brunet y Graesse, y para las italianas en especial las bibliografías de novelas y poemas caballerescos de Ferrario y Melzi.

[353] _Arte de Galanteria. Escreuiola D. Francisco de Portogal. Offrecida a las Damas de Palacio por D. Lucas de Portogal Comendador, de la villa de Fronteira, y Maestresala del Principe nuestro Señor. En Lisboa, en la Emprenta de Ivan de la Costa. M. DC. LXX_ (1670). Pág. 96.