Part 10
La amena literatura de los moriscos está representada por un número bastante crecido de tradiciones, leyendas, cuentos y fábulas maravillosas, traducciones casi todas de originales árabes conocidos. Ya decía el P. Bleda en su _Crónica de los moros_ que los moriscos «eran muy amigos de burlerías, cuentos y novelas». Algo hay que rebajar, sin embargo, del fervor y entusiasmo de la primera hora, con que D. Serafín Calderón anunciaba en 1848, desde su cátedra de árabe del Ateneo, la importancia de este ramo de la novelística. «El que quiera entrar por regiones desconocidas sin dejar de ser españolas, hallando fuentes inagotables de ideas nuevas, de pensamientos peregrinos y de maravillas y portentos semejantes á _Las Mil y una noches_, no tiene más trabajo que el abrir, por medio de las nociones del árabe, las ricas puertas de la literatura aljamiada. Ella es, por decirlo así, las Indias de la literatura española, que están casi por descubrir y que ofrecen grandes riquezas á los Colones primeros que las visiten[122].
El éxito no ha correspondido del todo á tan risueñas esperanzas. En los tres tomos de _Leyendas Moriscas_[123] recogidas y doctamente ilustradas por D. Francisco Guillén Robles, hay muchas que por referirse únicamente á las creencias muslímicas, tienen más interés en la historia religiosa que en la literatura general, y hablando con toda propiedad no puede decirse que fueran novelas á los ojos de quien las escribía, ó por mejor decir, las traducía literalmente del árabe, considerándolas como escritos edificantes. Así, las que se refieren á la infancia de Jesús, conforme á la tradición de los evangelios apócrifos seguida por Mahoma; el _Recontamiento de Isa y la calavera_, que contiene una descripción del infierno; las relativas á Job, Moisés y otros personajes del Antiguo Testamento; el gran ciclo de las tradiciones relativas al falso profeta Mahoma, con la leyenda de su ascensión á los cielos, y las primeras batallas de los apóstoles del Islam, especialmente del califa Omar. Pero no hay inconveniente alguno en clasificar dentro del género de imaginación las caballerescas leyendas que cuentan las proezas de Alí ben Abí Talib, tales como el _Alhadits del alcázar de oro y la estoria de la culebra_ y el _Alhadits de Alí con las cuarenta doncellas_.
Singular entre todas las historias moriscas, por ser un tema de _folk-lore_ universal, que tiene innumerables formas en todas las literaturas de Europa, y acaso explica los orígenes de nuestro romance de _Silvana_ ó _Delgadina_, uno de los más populares y vulgarizados en toda la Península á pesar de lo ingrato y repugnante de su argumento, es el _Recontamiento de la donzella Carcayona, hija del rey Nachrab con la paloma_. Un rey gentil de la India, llamado Aljafre, que adoraba _una ídola de oro_, se enamora brutalmente de su hija como el Antíoco del libro de Apolonio. La doncella Arcayona se resiste á sus incestuosos deseos, y el rey manda cortarla las manos, como en la leyenda de la hija del rey de Hungría y en muchas similares, y abandonarla en un monte fragoso, donde se le aparece una hermosa y blanca cierva que la guía á su cueva y la regala y conforta, al modo que en la leyenda de Santa Genoveva de Brabante. El príncipe de Antioquía, andando un día de caza, persigue á la cierva, que se refugia en la cueva y se arroja á los pies de la doncella. Enamórase de ella el príncipe y se casa con ella. La aborrece su madrastra, como en el romance de _Doña Arbola_, y aprovechando una ausencia del príncipe, la hace exponer en un monte juntamente con su hijo recién nacido. La desvalida princesa hace un acto de fe musulmana pronunciando las sacramentales palabras _leylaha y la alla_, y al despertar del dulce sueño que Allah infunde en ella se encuentra otra vez con las lindas manos que la habían cortado y es recogida amorosamente por el príncipe su esposo, que la conduce en triunfo á la ciudad. Seguramente esta conseja no es árabe en cuanto á sus elementos novelescos, y ya lo indica el poner la escena en la India, y la mención que luego se hace de Antioquía y de las orillas del río de Alfirat ó Eufrates; pero está fuertemente islamizada mediante la intervención de la maravillosa paloma que instruye á la doncella en el islamismo, y la revela las delicias del paraíso y los tormentos del infierno.
Muy curioso es también el _Alhadiz de Musa_ (Moisés) _con Jacob el carnicero_, que tiene por objeto inculcar la piedad filial con un ejemplo muy semejante al que sirve de eje á nuestro admirable drama teológico _El condenado por desconfiado_. La profunda y sagaz erudición de D. Ramón Menéndez Pidal ha perseguido hasta las últimas raíces de esta leyenda, y hoy sabemos á ciencia cierta que tanto este cuento árabe como otro hebreo muy análogo y las versiones cristianas que son en gran número tienen su primer tipo en un episodio del inmenso poema _Mahabharata_ y en uno de los relatos de la colección también india que se designa con el nombre de _Çukasaptati_ ó _cuentos del Papagayo_[124].
El _Recontamiento muy bueno de lo que aconteció á una partida de sabios zelihes_ (santones), tiene también un fin religioso y aun ascético. Trátase de la caída de un anacoreta musulmán, que enamorado locamente de una mujer cristiana llega á abjurar de su fe y se degrada hasta guardar una piara de animales inmundos; pero haciendo luego áspera penitencia con terribles ayunos y maceraciones, logra no sólo el perdón de Allah, sino la conversión al mahometismo de la mujer adorada. Parece que hay varias versiones de esta anécdota, popular todavía entre los musulmanes de Africa.
Entre los personajes de la Biblia ninguno tiene entre los árabes una historia fabulosa tan desarrollada y peregrina como el sabio rey Salomón, á quien los orientales atribuyen mil conocimientos peregrinos, además de los que la Escritura le concede, suponiendo, entre otras cosas, que tenía á sus órdenes los vientos y podía ser trasladado por ellos en breve espacio de un lugar á otro; que entendía el canto de las aves, el susurro de los insectos y el rugir de las fieras; que veía á enormes distancias; que le obedecían sumisos los leones y las águilas; que poseía incalculables tesoros y un sello mediante el cual conocía lo pasado y lo porvenir, y dictaba sus órdenes á los genios, para que le construyesen templos y alcázares, etc. Verdad es de que de poco le sirvió tanta prosperidad y tanta ciencia, porque habiéndose dejado arrastrar del orgullo, le reprobó Allah, y tuvo Salomón que peregrinar cuarenta días, demandando su sustento de puerta en puerta, mientras que los genios, libres ya de la servidumbre en que los tenía, se apoderaron de su sello y penetrando en su palacio forzaron á todas sus esclavas. Ésta y otras cosas estupendas se refieren en varios libros árabes y aljamiados, de los cuales es muestra el _Recontamiento de Sulaimen nabí Allah_ (profeta de Dios), _cuando lo reprobó Allah en quitarle la onrra y andó cuarenta días como pobre demandando limosna en servicio de Allah_. Pero falta en lo que conocemos hasta ahora de la literatura de los moriscos la más interesante y poética de las leyendas relativas á Salomón, la de sus amores con la reina de Saba, Balquis, _la de pie de cabra_, aunque este cuento oriental (que todavía en nuestros días ha contado deliciosamente Anatolio France) arraigó muy temprano en España, y ya en el siglo XIV se encuentra en el _Nobiliario_ del Conde Don Pedro de Barcellos, aplicado á Don Diego López de Haro, para explicar la genealogía de los señores de Vizcaya.
Posee la literatura aljamiada dos extensas narraciones en prosa, que con buen acuerdo ha separado el Sr. Guillén Robles de las restantes[125]. Una es la de _José y Zelija_, asunto también del más antiguo poema mudéjar conocido. Ni este poema ni la leyenda en prosa tienen por única fuente la Sura XII del Korán, sino que están enriquecidas con todos los peregrinos pormenores que en tiempo del califato de Omar inventó ó puso en circulación un judío del Yemen, converso al islamismo, cuya autoridad invoca continuamente nuestra leyenda en prosa llamándole _Caab el historiador_, y á quien cita también y toma por guía el gran poeta persa Firdusi en su poema de _Yúsuf y Zuleija_. Ni estos textos ni el que la _Grande et general Estoria_ copió del libro genealógico del Rey de Niebla, están conformes en todos los detalles, pero en ninguno faltan las principales adiciones de Caab: el episodio del lobo que habla á Jacob para excusarse de la muerte de José que le achacan sus hermanos, el llanto de José en el sepulcro de su madre, la carta de venta de José, el palacio que Zalija adornó de pinturas licenciosas para triunfar de la castidad del mancebo, la medida mágica que servía á éste para descubrir las verdades y las mentiras; atavíos todos de una fantasía opulenta, aunque desquiciada por el mal gusto[126].
No menos interés ofrece la lectura del _Recontamiento del Rey Alixandre_, llamado por los árabes _Dulkarnain_. La historia fabulosa del conquistador macedonio, elaborada ya en la antigüedad por el Pseudo Calistenes, Julio Valerio, Quinto Curcio y otros retóricos y sofistas, se prolongó triunfalmente en la Edad Media occidental siguiendo las etapas que marcan entre otras muchas obras la _Alexandreis_, de Gualtero de Châtillon; el _Roman d'Alexandre_, de Lambert Li Tors, y nuestro poema de _mester de clerecía_, cuyo autor, tenido antes por leonés, resulta ahora ser Gonzalo de Berceo, si hemos de dar fe al testimonio de un códice recientemente hallado. Un desarrollo análogo, pero mucho más prolífico y monstruoso, habían recibido en Oriente estas ficciones griegas, que ya en el siglo V estaban traducidas al armenio y que la poesía persa del siglo X inmortalizó en él _Xah-Nameh_ de Firdusi, trasunto de otra crónica en prosa intitulada _Bastán Nameh_ ó _Syur al muluc_. La literatura persa influyó, como de costumbre, en la árabe, y el _Iskender-Dulkarnain_ (Alejandro el de los dos cuernos), apareció totalmente islamizado y convertido en brazo de Dios y propagandista del dogma de su unidad. El Alejandro de la leyenda aljamiada no se contenta con menos que con «ligar sus caballos al signo del Buey y arrimar sus armas á las Cabriellas»; y el fin de sus conquistas no es otro que dilatar la religión de Allah, y quebrar los ídolos y confundir á sus adoradores. Cuantos prodigios de pueblos fabulosos, con un solo ojo, con cabeza de perro, con orejas que les dan sombra; cuantas aves y animales prodigiosos; cuantas virtudes escondidas en los metales y en las piedras pueden hallarse en las leyendas griegas y persas de Alejandro, otras tantas se ven reunidas en esta prodigiosa historia.
Particular elogio ha merecido de la crítica el fantástico _Recontamiento de Temim Addar_ (uno de los compañeros de Mahoma), en que la intervención de genios buenos y malos, los viajes maravillosos por tierra y mar á regiones incógnitas, y por decirlo así suspendidas en el límite entre el mundo de la realidad y el de los sueños, y las visiones místicas del protagonista, forman un conjunto más extraño que bello, pero de rica invención al cabo.
Es tan raro encontrar en la literatura de los moriscos (gente piadosísima á su manera) ningún cuento enteramente profano, que sólo por esta circunstancia merecería ya atención el _Alhadiz del baño de Zarieb_, novelita cordobesa del género de _Las Mil y una noches_, recomendable además por lo sencillo y gracioso de la fábula, reducida al inocente ardid con que una doncella logra salvarse de las manos de un libertino y tahur, en cuya casa había entrado por equivocación buscando el baño de Zarieb. Pero el verdadero interés de esta novela consiste en su carácter semihistórico y en los curiosos pormenores que da acerca de la vida doméstica de los árabes andaluces en los años de mayor esplendor y prosperidad del califato, puesto que la acción se coloca en tiempo de Almanzor _el Victorioso_. El Zarieb mismo que da el nombre al baño es aquel famoso músico de Bagdad, _arbiter elegantiarum_ en la corte de Abderramán II é inventor de la quinta cuerda del laúd. La descripción de baño merece citarse, no sólo por la curiosidad arqueológica, sino como muestra del raro lenguaje en que están compuestos estos libros.
«Yo querria fazer un baño con cuatro casas, y que haya debaxo de la tierra cañones de cobres y de plomo frío, que entre el agua fría á la casa caliente y que salga el agua caliente á la casa fría. Y en somo de cada cañón figuras con ochos (ojos) de vidrio bermecho, y otras figuras de alatón de aves, que lançen el agua fría por sus picos, y otras figuras de vidrio, que lançen el agua caliente por sus picos. Y en las partes clavos de plata blanca. Y sea todo el baño con tiles (_sic_) de oro y de plata con escripturas fermosas. Y que sean las piedras mármoles, puestas macho con hembra y que haya en medio del baño un _assehrech_ (bolsa ó estanque) con figuras de pagos (¿pavos?) y de gacelas, y leones de cobre y de mármol colorado, que lançen el agua caliente dentro en la _assehrech_, y otros que lançen el agua fría, y que puedan sacar agua sutilmente de la _assehrech_, y que sean los lugares de _l'alguado_ (ablución) de vidrio colorado, y las cosas de _l'alguado_ pintadas y debuxadas con ladrillos y con oro y plata y _azarcón_ (minio) y clavos de _archén_ (plata), de manera que se trobe en el baño de todas figuras de animales del mundo, y que haya en el baño mançanas roldadas de oro y de perlas preciosas y xafires y esmeraldas. Y que haya allí un cruzero de bóveda con estrellas archentadas y el campo de azul cárdeno. Y que haya una gran sala y muy alta con _finestraches_ de cuatro partes y con grandes _perchadas_»[127].
De _Las Mil y una noches_ sólo un cuento figura hasta ahora en las colecciones moriscas, y este seguramente no procede de aquella colección, sino de fuentes mucho más antiguas, puesto que conserva más puro el rastro de las tradiciones fabulosas relativas á la pérdida de España. Refiérome á la _Estoria de la ciudad de Alatón y de los alcancames_, ó vasijas, en que _Sulaymén_ (Salomón) tenía encerrados los diablos[128]. Las maravillas de esta encantada ciudad; de latón ó azófar, á cuyos habitantes encontró Muza como aletargados ó sorprendidos por repentina muerte, colócalas todavía el narrador aljamiado en España, al paso que el compilador de _Las Mil y una noches_ las lleva al centro de África.
Finalmente, como solitaria muestra de que no fueron enteramente desconocidas á los míseros descendientes de la grey musulmana las obras de ficción y pasatiempo compuestas por los cristianos, debe citarse el extenso fragmento de la novela caballeresca, de origen provenzal, _Paris y Viana_, traducida, al parecer del catalán, por un morisco aragonés[129].
La prosa de los moriscos vale siempre más que sus versos, y suele tener un dejo muy sabroso de antigüedad y nativa rustiqueza, libre de afectaciones latinas é italianas, aunque enturbiada por gran número de arabismos inadmisibles. Gente, al fin, de pocas letras, no curtida en aulas ni en palacios, que decía sencilla y llanamente lo que pensaba, claro es que había de mostrar, á falta de otros méritos, el de la ingenuidad y sencillez. Voces hay, en estos libros aljamiados, de buen sabor y buena alcurnia, felices, pintorescas y expresivas, que ya en aquel entonces rechazaban como plebeyas los doctos; pero que el pueblo usaba y aún usa, y que los moriscos, gente toda plebeya y humilde, no tenían reparo en escribir.
Sirven además estos libros para fijar la mutua transcripción de los caracteres árabes y los comunes, tal como en España se hacía, y por lo tanto, para resolver muchas cuestiones de pronunciación hasta ahora embrolladas. Y son, finalmente, rico tesoro del dialecto aragonés; en que casi todos fueron compuestos, percibiéndose en algunos, como _el Baño de Zarieb_, gran número de voces y modismos valencianos.
NOTAS:
[6] Víctor Le Clerc, en su memorable estudio sobre los _Fabliaux_ (_Histoire Littéraire de la France_, tomo XXIII, pág. 71), indica como tales el de la Matrona de Éfeso, «mucho más antiguo que Petronio y que se encuentra hasta en la China», y dos episodios de Apuleyo (_Metamorph._, IX), el del tonel y el de las sandalias de Philesietero.
[7] _Calila et Dimna ou Fables de Bildpay, en arabe, avec la Moallaca de Lebid_... Paris, imprimerie Royale, 1816.
Del texto árabe publicado por Sacy proceden dos traducciones, una inglesa (_Kalila and Dimna or the fables of Bildpai, translated from the Arabic by the Rev. Windham Knatchbull, A. M._ Oxford, 1819), y otra castellana de D. José Antonio Conde, inédita en la Academia de la Historia, y que es la tercera, ó por mejor decir la cuarta de las que tenemos en nuestra lengua, como iremos viendo.
Sacy hizo su edición con tres manuscritos de la Biblioteca Nacional de París, pero existen otros varios que ofrecen considerables divergencias, no sólo en el texto, sino en el número de los cuentos, como puede verse en los _Studii sul texto arabo del libro di Calila e Dimna_, por Ignacio Guidi (Roma, 1873). Estos estudios tienen por base un códice del Vaticano, otro de los Maronitas de Roma y otro de Florencia.
[8] _Kalilag u. Damnag, von G. Bickell, mit einer Einleitung von Th. Benfey_ (Leipzig, 1876).
Hay otra versión siriaca publicada por Wright en 1884 y traducida al inglés por M. Keith-Falconer en 1887, pero procede del texto árabe y es más bien una paráfrasis que una traducción.
[9] Ha sido publicado por Kosegarten y traducido y sabiamente comentado por Benfey: _Pantschatantrum sive Quinquepartitum, edidit E. G. L. Kosegarten_ (Bonn, 1848). _Pantschatantra, fünf Bücher indischer Fabeln Märchen und Erzählungen aus dem sanskrit übersetz. Von Th. Benfey_ (Leipzig, 1859), 2 vols. Con una introducción de 600 páginas, que es lo más profundo y completo que se ha escrito sobre el apólogo indio. Á juicio de Benfey, el _Pantschatantra_ es obra de un budista que vivía lo más tarde en el siglo III de nuestra era.
[10] Vid. sobre estas cuestiones la muy interesante _History of the Æsopic Fable_ de José Jacobs (_London, published by David Nutt_, 1889), y su estudio anterior sobre las fábulas de Bildpai, con un cuadro cronológico-bibliográfico de las diversas adaptaciones y traslaciones del original sánscrito, y una concordancia analítica de los cuentos, que acompaña á la _Filosofía Moral del Doni_, traducida del italiano al inglés por Tomás North (1888).
[11] _Hitopadesa ó provechosa enseñanza; colección de fábulas, cuentos y apólogos; traducida del sanscrito por José Alemany y Bolufer._ Granada, 1895.
El _Hitopadesa_ es uno de los libros sanscritos que han tenido más editores y traductores. Mencionaré sólo algunos de los más conocidos:
_Hitopadesa, id est institutio salutaris. Textum codd. mss. collatis recensuerunt... A. G. à Schlegel et Ch. Lassen_ (Bonn, 1829).
_Hitopadesa, eine alte indische Fabelsammlung aus dem sanscrit zum ersten mal in das Deutsche übersetz_ (por Max Müller). Leipzig, 1844.
_Hitopadesa, with interlinear translation, grammatical analysis, and English translation_ (por el mismo Max Müller en sus _Manuales para el estudio del sanscrito_). Londres, 1854.
_Hitopadeza, ou l'instruction utile. Recueil d'apologues et de contes, traduit du sanscrit par Ed. Lancereau_, París, 1882 (tomo 8.º de la colección titulada _Les littératures populaires de toutes les nations_).
También ha sido traducido al persa, al indostaní y á otras lenguas orientales.
Aunque el _Hitopadesa_ sea un compendio del Pantschatantra, hay en él algunos cuentos que proceden de otra colección desconocida. Dos de ellos tienen analogías con el VII, VIII y IX de la _Disciplina Clericalis_ de Pedro Alfonso, que los tomó seguramente de algún libro árabe de engaños y astucias de mujeres.
[12] _The Anwar-i suhaili, or the lights of Canopus, being the Persian version of the fables of Bilpay, or the book, Kalilâh and Damnah, rendered into Persian by Husain Váiz U-L-Kashifi litteraly translated by E. B. Eatswick._ Hertford, 1854.
_Specimen Sapientice Indorum veterum, id est Liber Ethico-politicus pervetustus, dictas Arabice Kalilat ue Demnah, Graece Stephanites et Ichnelates, nunc primum Graece ex ms. cod. Holsteniano prodit cum versione latina, opera S. G. Starkii_ (Berlin, 1697).
[13] _Livre des lumières de la conduite des roys, composé par le sage Pilpay indien, traduit en français par David Sahid d'Ispahan, ville capitale de Perse_ (Paris, chez Simeon Piget, 1644). Reimpresa en 1698. Las imitaciones de Lafontaine están en los cinco últimos libros de sus fábulas, publicados en 1678 y 1679.
[14] _Specimen Sapientiae Indorum veterum, liber olim è lingua Indica in Persicam a Perzoe medico; è Persica in Arabicam ab anonimo; ex Arabica in Graecam a Simeone Seth, a Petro Possino Societ. Iesu, novissime ex Graeca in latinam translatus._ En el apéndice al primer tomo de su edición de la crónica de Pachymeres (_Georgii Pachymeris Michael Palaeologus, sive Historia rerum a M. P. gestarum, edidit Petrus Possinus, Romae_, 1666). El P. Possino suprimió algunas fábulas que le parecieron demasiado libres, por lo cual su versión es menos completa que la de Stark.
[15] _Espejo Político y Moral para Príncipes y Ministros y todo género de personas_, por Vicente Bratuti Raguseo, etc. Madrid, dos tomos, impreso el primero en 1654 por Domingo García y Morras y el segundo por Josef Fernández de Buendía, 1659. El tercero, que debía contener los seis últimos capítulos de los catorce en que el libro turco se divide, no llegó á publicarse. Los nombres de Calila y Dimna están sustituidos con los de _Chelio_ y _Demenio_.
[16] _Les Contes et Fables indiennes de Bidpaï et de Lokman traduites de Ali-Tchelebi-ben-Saleh, auteur turc; œuvre posthume, par M. Galland._ (París, 1724, 2 vols.).
Esta traducción fué completada muchos años después por Cardonne, _Contes et Fables indiennes... ouvrage commencé par feu M. Galland, continué et fini par M. Cardonne_ (París, 1778, 3 vols. 12.º.).
[17] _Deux versions hebraïques du livre de Kalilâh et Dimnâh. La première accompagnée d'une traduction française, publiées d'après les manuscrits de Paris et d'Oxford, par Joseph Derenbourg._ París, Vieweg, 1881.
[18] _Johannis de Capua. Directorium vitæ humanae, alias Parabola antiquorum sapientum. Version latine du livre de Kalilâh et Dimnah, publiée et annotée par Joseph Derenbourg._ (París, Vieweg, 1887). Tanto esta publicación como la anterior forman parte de la _Bibliothèque de l'École des Hautes Études_.
Las antiguas ediciones latinas del _Directorium_ son extraordinariamente raras. Brunet enumera cuatro, la primera de 1480. Llevan grabados en madera, lo mismo que las ediciones en alemán y en castellano, y convendría compararlas.
[19] También son de singular rareza las ediciones del _Beispiele der Weisen von geschlecht zu geschlecht_, ó más brevemente llamado _Das Buch der Weisheit_, impresas en los siglos XV y XVI. Ha sido reimpresa por W. Ludwig Holland en el tomo 56 de la _Bibliothek des Literarischen Vereins_ de Stuttgart (1860).
[20] Ocho son, por lo menos, las ediciones del _Examplario contra engaños y peligros del mundo_ (Vid. Gayangos, _Escritores en prosa anteriores al siglo_ XV):
_a_) Colofón, _Acábase el escellente libro intitulado: Aviso e enxēplos contra los engaños e peligros del mundo. Emprētado en la insigne e muy noble ciudat de Çaragoça de Aragon con industria e espensas de Paulo Hurus, aleman de Constancia, fecho e acabado a XXX dias de Março del año de nuestra salvacion_ Mill CCCC. XCIII. Fol. gót.
_b_) _Emprētado en la muy noble e leal ciudad de Burgos por maestre Fadrique aleman de Basilea, a xvi dias del mes de febrero. Año de nuestra saluacion. Mill. CCCC. XC. VIII_ (1498).
_c_) _Acabose el escellente libro... Emprētado en la insigne... ciudad de Çaragoça de Aragon. Por la industria de George Coci Aleman. Acabose a XX dias del mes de Octubre del año de nuestra saluacion. Mil quinientos y treinta y uno._