Nuestra Pampa; libro de lectura
Part 9
Hasta este fundo inmenso llevará el ferrocarril del Sur sus rieles, movido por el interés común. Son 75 kilómetros de línea, comenzada ya, que facilitarán la conquista, empalmando en el trayecto de Gaviotas y Río Colorado. Sobre esta intersección, tenemos fe en que ha de organizarse, en forma vertiginosa, una ciudad de porvenir, núcleo central del Sur pampeano.
Conjuntamente con estos campos, el señor A. ha adquirido 40.000 hectáreas vecinas, que comprende el campo de los Achával, en cuya superficie desarrollará con preferencia, su plan de colonización. Hasta allí irá un ramal de 5 kilómetros, cuyas ventajas allanarán los preliminares de la cultura agrícola a que están destinados.
Hasta el presente la comarca vecina a estos campos desconoce en absoluto las labores agrícolas. Algunas vegas están pobladas de ganadería lanar, pero en forma de crianzas rudimentarias. El futuro centro de población, el ferrocarril, que ya comienza a afirmar sus durmientes y la explotación mixta que usufructuará el monte y hará rendir forraje y cereal a la tierra desbrozada, van a sacudir la molicie del Sur y a abrir un nuevo horizonte industrial y económico a la Pampa, completando para el gran territorio, la cenefa que cerró magistralmente Pico por el Norte y por el Este el rosario de pueblos recostados sobre el Meridiano Quinto.
VOCABULARIO
=Forestal.= Perteneciente a los bosques.
=Ciclo.= Período.
=Boyal.= Relativo a los bueyes.
=Tierras de pan llevar.= Las que son aptas para el cultivo del trigo.
=Rubicón.= El Rubicón es un pequeño río del norte de Italia que, en época de la república romana, separaba las provincias gobernadas por Julio César de las que administraba Pompeyo. Cuando aquél se dicidió a luchar contra el segundo, atravesó el Rubicón al frente de sus soldados, con lo que, al invadir el territorio de Pompeyo, iniciaba la guerra. Desde entonces se dice “pasar el Rubicón”, para significar que se inicia alguna empresa difícil al vencer el primer obstáculo.
=Sui géneris.= Expresión latina que se emplea para denotar algo especial, que no puede ser confundido con cosas análogas.
=Fuero Juzgo.= Leyes españolas del tiempo de los godos.
=Si algún onme enciende monte asieno o árboles de cual manera quier, préndalo el juez e faga dar C azotes e faga enmiendo de lo quemó cuemo asmaren onmes buenos.= (Tomado al pie de la letra del texto del Fuero Juzgo, en castellano antiguo). He aquí la correspondencia literal en castellano moderno: “Si algún hombre enciende monte ajeno, o árboles, de cualquier manera que sea, préndalo el juez y haga darle 100 azotes, y pague (el incendiario) indemnización por lo que hizo, según lo estimen personas honestas y entendidas".
=Pragmáticas.= Leyes, ordenanzas.
=Impolutas.= Que no han sido exploradas; vírgenes aún.
=Summum munus homini datum.= Expresión latina: la mayor riqueza dada a los hombres.
=Vega.= Tierra baja, llana y fértil.
MINERIA PAMPEANA
--Lihuel Calel--nos informa en General Acha un fuerte afincado en el Noveno Departamento--es una tierra rica en minerales de cobre y oro... ¿Por qué no la visita?
Deseos tendríamos, en verdad, de hacer una excursión a estas montañas, que, con la Sierra Chica, constituyen un raro sistema orográfico perdido en la inmensidad de los campos; pero nuestra visita, a simple título contemplativo, a ninguna explicación concreta podría arribar sobre las condiciones científicas de aquellos minerales. El viejo beneficio, que tentó la codicia de algunos mineros profesionales en el espacio de veinte años, a partir de 1885, está completamente abandonado. Baste saber, a mérito informativo, que los pozos cavados en este asiento, tienen algunos una profundidad de setenta metros. El explotador de las minas de Lihuel Calel, fué don Juan de Dios Sepúlveda, quien las trabajó durante diez años enviando su producto a Chile. Durante los años de 1902 a 1903, la explotación estuvo en manos de una compañía de Bahía Blanca. El embarque de minerales se hacía por Pichi Mahuida--F. C. S.--a veinte y cinco leguas de distancia. Probablemente, los gastos originados por el transporte fueron óbice para continuar la explotación. Y ahí están los trabajos paralizados, a la espera, tal vez, de que se formalice la línea proyectada por el ferrocarril Pacífico, de General Acha al occidente, acortando en una tercera parte la distancia ferrocarrilera que conviene a la explotación.
La minería, industria incipiente todavía en nuestro país, no ha despertado en este territorio el interés de la empresa. Los buscadores de fortuna, tentados por el oro de las mieses, no salen de las especulaciones trilladas. Las arenas de estos médanos--no es una novedad para nadie--poseen un buen porcentaje de pirita de fierro. Esta proporción que por su abundancia pudiera tener su interés para la industria minera, vale mucho más para la explotación agrícola, en forma indirecta y en el sentido práctico de los colonos. El aprovechamiento racional está en la inmovilidad de esos médanos ferruginosos, y sobre ellos el cultivo adaptable y eficaz. Engolosina, de primera intención, la riqueza metálica de las arenas. Pero no se pone en cuenta las dificultades y el costo de la explotación. Es un ingenuo lirismo esta novedosa teoría de explotar los médanos, alejándolos de su destino natural de ser tierra firme con el tiempo. Y hasta hay personas graves, que nos dicen con énfasis, como si hubieran encontrado la piedra filosofal:
--¡30 por ciento de fierro! ¡Si es una riqueza colosal!...
Ante este entusiasmo desmedido en vías de dar consagración a una novelería, cabe preguntar, lo que sería de esta Pampa, si le quitaran el hierro que constituye, precisamente, el poco de densidad de sus médanos. Las dunas, lejos de civilizarse con plantaciones y sementeras, se convertirían en un piélago de arenas indóciles, reacias a todo empeño de cultura agrícola y de inmovilidad, destinadas a eterno juguete de los vientos y azote de las poblaciones...
Cuando el general Roca, a punto de culminar su campaña civilizadora, llegó al río Colorado, los oficiales descubrieron en las arenas vecinas una mezcla poderosa de fierro titánico. Por medio de un imán, se extrajo el mineral; y era tan pequeña la cantidad de arena pura, que quedaba, después de esta separación, que apenas rendía un diez por ciento... Esta existencia de fierro titánico, que venía a dar la presunción de un arrastre aurífero, despertó en el público una gran predisposición por las tierras del Colorado. Felizmente no se produjo el éxodo californiano, a pesar de la aseveración optimista de los sabios teutones que acompañaban la expedición. Quedó, sin embargo, un vaticinio augural, que suscribió el redactor militar de la cruzada.
--Tengo la esperanza--decía el coronel Olascoaga--de oir decir un día que se ha descubierto un rico lavadero o mina de oro en cualquier parte del río Colorado; y más probable entre sus nacimientos y las inmediaciones de Pichi Mahuida.
Van corridos treinta y ocho años y aun la profecía está en pie. Aquellas tierras se han poblado, pero el oro del ensueño no ha despertado aun la avidez de los buscadores.
Tal, la amable fábula de esta industrialización de los médanos, con la diferencia que exprimir el hierro de los médanos sería fomentar el Sahara infecundo, despiadado y eterno...
Cuando se estudie con detención el subsuelo de la Pampa, nada de extraño será que se abra un nuevo horizonte capaz de concentrar fecundas actividades. Este territorio, geológicamente considerado, es una prolongación de las pampas mendocinas que tienen su punto de arranque en las nacientes del Atuel, en donde los cateos acaban de revelar la existencia de carbón (que ya se explota), alquitrán y petróleo, fuera de los ricos minerales de cobre, conocidos y trabajados de tiempo atrás. Esta derivación es probable que nos reserve algunas sorpresas. La necesidad de buscar el surgente, que es la vida económica y firme de los cultivos intensivos, ha de despejar la incógnita en el momento menos pensado, revelando la existencia de hulla o la cuenca petrolífera significada en fecundo nacedor.
VOCABULARIO
=Lihuel-Calel.= (Voz araucana). Pico de serranía.
=Contemplativo.= De “contemplar”: mirar, registrar, considerar profundamente.
=Beneficio.= Labor que se da a los campos, árboles, minas, etc.
=Pirita de fierro.= Mineral con azufre, arsénico y hierro.
=Enfasis.= Fuerza de entonación con que se acentúa lo que se dice o se lee.
=Piélago.= Poéticamente, significa “mar".
=Teutones.= Alemanes.
=Cateos.= De “catear”: voz antigua y americana que significa “buscar, descubrir, especialmente minas".
=Nacedor.= Expresión campera (término nuevo) que significa “manantial de agua".
LAS LAGUNAS DE SAL
La sal común es el único mineral que actualmente se explota en la Pampa. Las fuentes productoras están al sureste, comprendiendo tres o cuatro lagunas en los departamentos Tercero y Cuarto. Estos criaderos de sal en pleno beneficio hoy, fueron focos de atracción otrora de las tribus nómades que pululaban por el desierto, antes de la campaña militar. La labor elemental y rendidora de la explotación, y el abandono en que yacían estos bienes del Estado, dieron pie a la depredación de las indiadas, completando así, con las haciendas mal habidas, el comercio inmoral en los mercados de ultracordillera.
--Yo he visto con mis propios ojos--nos dice un anciano, peón todavía en Pico--¡ah, criollo!--que actuó como soldado en toda la campaña, desde los preliminares de Alsina hasta la concentración histórica de Choele-Choel--yo he visto las arrias indígenas, cargadas de sal, camino de Naicó, rumbo a las cordilleras. Y le garanto que eran por lo menos cincuenta cargueras y más de treinta lanzas que les venían pisando los garrones... Estaba yo entonces, destacado en patrulla volante y bajo las órdenes del comandante Clodomiro Villar... Eramos diez de la partida, internados campo afuera, siguiendo los rastros de una indiada, que había pasado tres días atrás. Como a doce leguas de la laguna Mari Mamuel, la cruzada de un monte de caldenes nos separó y quedé con dos soldados entre unos medanales más traicioneros!... sin víveres, sin pilchas y hasta sin tabaco... ¡pa pior! Era una corajeada bárbara... A eso de oraciones habíamos descendido al reparo de una barranquita, cuando vimos pasar como a dos cuadras, como botón de chaleco, a la indiada... Venían del lao de las salinas... ¡La suerte que no nos habían tomado el olor!...
--“¿Atacamos?"--les pregunté a los muchachos.
--“¿Pa qué?"--me dijeron...--¡Si es al ñudo!... ¿Pa que nos pongan como arneros a lanzasos?...
--Tenían razón. Era morir. ¡Sin güelta! Morir en lay, pero sin provecho para la nación. Y le garanto que sentí como qu’el corazón se me achicaba. Y pensé en los versos de Martín Fierro que sabía leer mi sargento en el fortín de Carhué:
“El hombre hasta el más beyaco aflueja andando en la mala y es blando como manteca"...
En Macachín, gentilmente acompañados por un progresista vecino, uno de los iniciadores del progreso agrícola-ganadero de la comarca, hemos visitado las Salinas Grandes, distante tres leguas del centro urbano y bajo la explotación, actualmente, de la Compañía Introductora de Buenos Aires.
Un auto volador--es el automóvil, elemento de locomoción consagrado en toda la Pampa--nos pone bien pronto sobre el camino, entre sementeras y predios alfalfados que son una maravilla. Minutos después, desde una lomada que bordea la ribera, se domina la cuenca extendida como un inmenso manto color gris. Estamos en presencia de uno de los más cuantiosos criaderos de sal de la Pampa. El panorama es absolutamente nuevo. Se diría un lago de nieve, donde el cielo indeciso de la tarde ha impuesto su brumosa palidez. El trajín de la ribera, nos habla con elocuencia del emporio industrial. Se destaca, en primer término, el cuerpo principal de la fábrica, a la izquierda, con sus galpones espaciosos y bien construídos. Se alínean, a renglón seguido, las casas de los obreros, uniformes, aseadas; la maestranza, el depósito de maquinarias y otras dependencias auxiliares; luego la casa de la administración, aparte, a la derecha, sobre la barranca poetizada un tanto entre enredaderas y jarillas.
La impresión que nos causa este asiento salinero, es la de un puerto mediterráneo y singular. Un puerto sin barcos, pero con aparejos, con desvíos, con todo el aparato ribereño para la carga y el transporte y--¡asombráos!--con su largo muelle de punta que se interna decididamente hasta el corazón de la salina. Por este muelle, corren las locomotoras y el convoy industrial transportando la sal virgen, descortezada a la laguna.
Hemos querido presenciar la faena para recoger nuestra impresión objetiva sobre esta gran industria. A lo lejos, muy lejos, hormiguean unos puntos negros perdidos en el piélago impoluto de la salina. Son los obreros que apilan el noble producto en las parvas alineadas a lo largo del carril. Dos puntos más grandes, definidos con contornos de maquinaria, se mueven también, rastreando en ruta ondulada sobre la tersa superficie. Son los motores que traccionan los aparatos raspadores.
¿Qué distancia nos separa al foco de labor? Sobre el manto blanco, sin un punto de comparación se pierde el cálculo del trayecto. Para nosotros no puede pasar del kilómetro la distancia. Y nos ponemos en marcha. Primero seguimos sobre el muelle a paso largo. Pero el muelle es como una aguja interminable. Después comenzamos a cortar campo sobre la sal endurecida, salvando, sin dificultad, los charcos de agua pluvial esparcidos por todas partes y que no han entrado todavía en el estado de saturación, con los 25 grados Beaumé de base para su cristalización. Un hálito salobre se compenetra en nuestro cutis. Los labios son de sal; las manos se alisan notablemente. Sin sentir, vamos ganando trecho; pero los puntos que hormigueaban a lo lejos, siguen siendo los mismos puntos, a la lontananza como si nada hubiéramos adelantado en la incursión. Por fin llegamos.
--¿No sabe cuánto hemos recorrido?--nos interroga el administrador de la salina, que nos ha acompañado en la travesía.
--¿Una legua, quizá?...
--No tanto; pero algo así como unos cuatro kilómetros largos.
La novedad de la labor atempera el poco de cansancio que se ha apoderado de nosotros. Con razón, el señor P. no ha querido moverse del puerto, abstraído tal vez, en la poesía del panorama...
La tarea es simplísima. Los motores--una especie de Champion, de 25 caballos de fuerza, a nafta--mueven un aparejo sencillo, patentado por la empresa. Este acoplado, consta, en síntesis, de una cuchilla como de un metro de largo que funciona en sentido perpendicular a la dirección que lleva el motor y raspa el suelo horizontalmente. El funcionamiento elemental de este aparato nos recuerda el aplanador que usan los hortelanos, una especie de arado superficial que va desmontando suavemente las sinuosidades del terreno. Sobre este implemento, que en esta explotación obra de máquina fundamental, dos hombres gradúan la labor y levantan la cuchilla a espacios de tiempo regulares, formando así pequeños montículos de sal. Viene, entonces la operación de los paleros y acarreadores. De la superficie, pasa la sal, en carretillas, a las pilas. Luego, al “decauville” y después a la línea central, al muelle, rumbo al puerto.
La labor, de la extracción, por lo mismo que es sencilla, es rendidora. Un peón, tomado en conjunto con relación a los diversos menesteres del ingenio, vale por algo más de dos toneladas diarias. Gana un jornal de tres pesos, estirable a seis, en tiempos de cosecha.
En épocas de trabajo intenso, han laborado en la extracción hasta cuatrocientos obreros con un rendimiento de mil toneladas por día. La faena no es tan pesada como la de los leñateros ni la de los emparvadores de cereal, salvo durante el rigor de las estaciones, con la crudeza de los fríos pampeanos y el azote del sol del estío. El esfuerzo muscular, por otra parte, no es abrumador. Reina el mayor orden y aseo en estas labores fiscalizadas por capataces expertos. Durante el trabajo, un convoy de víveres y elementos de uso personal, ocupa el desvío, contribuyendo a la economía de tiempo y a la higiene reclamada, por el trabajo. Actualmente los hombres de labor de este ingenio alcanzan a 140 con un rendimiento de más de 200 toneladas de sal por día.
El yacimiento de esta laguna es inagotable, no sólo por la profundidad de algunos de sus criaderos, si no por la cooperación de las aguas pluviales que contribuyen, al saturarse, al crecimiento por yuxtaposición del preciado mineral. El raspaje se practica superficialmente, porque el espesor no es el mismo en toda la laguna. Hay parajes, determinados ya por el calado, en donde la sal se concentra en núcleos de consideración, formando lo que podríamos llamar la verdadera mina.
Veamos ligeramente lo que compete a la faena de industrialización. Las vagonetas del convoy vuelcan su carga de sal gruesa en unos buzones cilíndricos de cedazos metálicos y en donde el mineral se somete a un lavado con agua dulce, a fin de quitarle las impurezas superficiales. De ahí, recogida nuevamente la sal por un convoy que circula a nivel inferior, es llevada a los departamentos de laboración para la molienda. Allí se practica la separación. La sal gruesa que ha de salir al mercado, no requiere preparaciones accesorias. Se embala en bolsas, simplemente. La sal de mesa, pasa al molino--que no tiene diferencia fundamental con el harinero--y después de la acción de práctica, bajo la fuerza de pistones y trituradoras, queda en condiciones de consumo.
La sal de Salinas Grandes, por el resultado de sus análisis y su agradable paladar está conceptuada análoga a la sal de Cádiz, de fama universal. La sal de mesa se prepara en bolsitas de tela blanca, de un kilo de peso y se ha difundido bajo la marca de Dos Anclas.
De las salinas parte una línea de trocha angosta hasta la estación Hidalgo, distante nueve kilómetros. Por este tren industrial se evacúa el producto sobre la línea del Pacífico. Para tal servicio, la empresa cuenta con 10 locomotoras y más de 300 vagonetas de transporte. La sal de este yacimiento se distribuye en todo el país.
Nuestra impresión general del establecimiento y sus dependencias ha sido inmejorable.
Regresamos. La tarde agoniza. Nuestra máquina vuela por el camino amplio y polvoroso. Del campo dormido, viene como una suave caricia del perfume de los pastos artificiales. Venus se abre en el cielo con su luz radiosa y tutelar. Al cruce de un camino se intercepta una tropa de vacunos que vuelve de la feria en bulliciosa caravana.
--¿De quién son, ché?--interroga nuestro acompañante a los reseros.
--De don Fulano... No alcanzaron a venderse por falta de tiempo... Estuvieron fuerte los negocios...
Aquella tarde--supimos después--en la feria de Macachín se habían vendido animales por más de 100.000 pesos...
VOCABULARIO
=Pululaban.= De “pulular”: abundar y bullir en un paraje personas o cosas.
=Depredación.= Pillaje, devastación, saqueo con violencia.
=Pilchas.= Expresión criolla que significa “prendas de vestir” o las correspondientes a la silla de montar (recado).
=Locomoción.= Mudanza de lugar, movimiento de traslación.
=Maestranza.= Lugar que ocupan los talleres.
=Jarillas.= Arbusto difundido en la zona pampásica.
=Traccionan.= De “tracción”: acción y efecto de traer o de arrastrar.
=Sinuosidades.= De “sinuoso”: torcido, quebrado, irregular.
="Decauville".= Expresión francesa para indicar pequeños trenes de carga, o las líneas o vías sobre las cuales corren, que son de trocha muy angosta. Pronúnciase “decovil".
=Ingenio.= Expresión americana con la que se indica un establecimiento en el cual se benefician minerales o productos de la tierra.
=Yacimiento.= El sitio donde se halla un mineral, fósiles, etc.
=Yuxtaposición.= La forma de crecer los minerales, al revés de las plantas, superponiéndose.
=Cedazos.= Tela de fibras, o metálica, destinada a separar en ciertas operaciones las partes gruesas de las finas.
=Venus.= Uno de los más bellos planetas, que alumbra al anochecer o al amanecer, llamado comúnmente “el lucero del alba".
=Mari Mamuel.= (Voz araucana). Diez árboles.
WINIFREDA Y LAS COLONIAS VECINAS
La línea férrea de Valentín Gómez a Winifreda la hemos recorrido en una mañana de noviembre. El día es amable, soleado, tibio. Hay alegría, verdor y luz en las praderas. La primera impresión, inconfundible, al cruzar tierra pampeana, es la laguna, volcada junto al tren sobre un campo de gramillas silvestres. La garbosa novillada, de inequívoco tipo Durham, de pulpas firmes, de líneas gráciles, y en vísperas, tal vez, de frigorificación, se ha dado cita junto al agua, tranquila, familiarizada ya con el bullicio ciclópeo del tren...
Winifreda, es una alquería, con contornos de pueblo, que nos produce, de llegada, buena impresión. La calle principal, se abre a lo largo de la vía, abarrotada de pequeños negocios: la fonda, la botica, la peluquería, el almacén. Más allá, la carnicería. Se comienza el diseño de las calles adyacentes. Se aguirnaldan de verde follaje algunos sauces, en la línea de la acera que da al tren. Pero, con displicencia, a la ventura, sin propósitos de edilidad. Numerosos galpones junto a los desvíos, anticipan la exigencia agraria de abundosas cosechas. Basta este síntoma de los tinglados, para adjudicar la importancia de la región. Así como la estación sin pueblo, nos da la idea del latifundio ganaderil vecino, la estación pobre en galpones, nos habla con elocuencia de cosechas precarias o de una incipiente agricultura. Winifreda se sintomatiza como comarca productora en esta exteriorización de sus trojes de hierro galvanizado, en donde vuelcan los colonos sus ingentes cosechas. Se puebla la estación a la hora del tren. Hormiguean los sulkis por los caminos y las chatas promiscuas. Algunas bateas rusas fuertes, sin elásticos, trasunto de la estepa ventosa o de las tierras de pan, de Odessa, se prodigan en la cancha de espera junto a un par de baqueteados automóviles, signos de prosperidad colonial.
Espléndidos están los trigales. En esta zona se ha cultivado este año alrededor de 70.000 hectáreas.
Hace algo menos de ocho años que se organizó esta colonia. Campos pelados, incultos aún, sin la más remota perspectiva de ferrovía, fué una valiente empresa afrontar su cultivo. Todo el mundo--es decir “celui que ne comprend pas"--puso su irónica dubitación en la aventura. Aquella era una utopía, una empresa descabellada. Si la estación próxima dista más de cuatro leguas de la zona de producción--aconseja la economía agrícola--no compensa los gastos de acarreo. Más de diez leguas tuvieron que recorrer los primeros trigos de Winifreda.
--Las grandes dificultades--nos dice el organizador de esta colonia--las tuve al principio. Aquella de encontrar agua potable, fué un problema. Después de consecutivos e infructuosos ensayos, pude allanar el obstáculo, encontrando napas muy buenas. Créame que los tres primeros años fueron para mí un verdadero fracaso. No desmayé, sin embargo. Seguí proporcionando a mis colonos elementos, semillas, dinero, para que no se malograra la labor.
--Pero ha triunfado al fin...
--No puedo quejarme. Moralmente, siento la gran satisfacción de haber dado vida a una rica zona de la Pampa, luchando abiertamente por su cultura agrícola, por su población y por su expandimiento ferroviario.
“Suele haber, sin embargo, un cierto prejuicio con los extranjeros--arguye, con cierta amarga ironía.--La creencia de que nuestro único móvil es embolsar dinero, no siempre es razonable y justificada. Verdad es que nadie trabaja por amor al arte... Pero, puedo asegurarle que esta empresa colonizadora me ha costado muchos quebrantos en los primeros tiempos. ¿Que han reaccionado las perspectivas? ¿que después de tan rudo bregar debo recoger el fruto de mi empeñosa labor? No hay duda alguna. Pero, aun en el éxito, no se dirá que abandono a mis colonos...”