Nuestra Pampa; libro de lectura
Part 19
--La alfalfa da bien, siempre que la lluvia sea pródiga--nos dice.--Hay que refinar el campo paulatinamente, pues por la flojedad de la tierra, resulta que con un par de aradas se forma médano. Al comienzo sembramos de 6 a 7.000 hectáreas. No llovió y se perdieron. El agua es problemática, además. Las napas corren de diez a quince metros, pero suelen estar a profundidades no menores de cien. El anterior fué un año pésimo para la alfalfa.
--¿Y este año?--interrogamos.--Porque el cuadro próximo a la estancia es un primor...
--Vea usted lo que ha ocurrido con ese cuadro. En el mes de mayo, imbuído del pesimismo anterior, sembramos ese campo, pero a la de Dios que es grande: sin arar la tierra. Se empleó solamente la rastra de discos, tanto para desparramar la simiente. Y ahí tiene usted: la alfalfa es una maravilla. El prodigio lo ha hecho la lluvia; ni más ni menos.
--¿Y cuál es el promedio de lluvia en la comarca?
--En 1915 llovió 467 milímetros; en 1916, 244; y en lo que llevamos de 1917 hasta octubre, 363 milímetros.
Como se ve por estas cifras, no es la escasez pluvial lo que ocasiona el fracaso en los forrajes; es la falta de oportunidad en las lluvias. Así vemos que con un milimetraje tan exiguo como el que registran estos tres trimestres, los alfalfares de mayo han alcanzado una lozanía excepcional, con sólo aventar la semilla y distribuirla en la tierra con un rastrillaje superficial.
No siendo hasta ahora de un resultado seguro la alfalfa, el procedimiento de los silos no se ha puesto en práctica aún. El almiar es un depósito más inmediato para los momentos apremiosos del ganado. Arguye, además el señor L., que para los silos subterráneos no se presta el suelo, por su falta de densidad. La arena es un inconveniente insalvable, según su opinión.
Nos explicamos que este espíritu de hombre de progreso, trabajado por ingratas alternativas en el rendimiento de su labor rural, tenga su poco de pesimismo, después de haber afrontado con voluntad serena aquellos difíciles preliminares del refinamiento ganaderil. Tal vez dentro de aquella acción tesonera ha faltado un poco de iniciativa para alternar los cultivos del campo con rendimientos de otra naturaleza, o un empecinamiento cerrado ha circunscripto la constante labor alrededor del círculo vicioso de cebar vacunos en alfalfares problemáticos. Y no se puede tomar como ejemplo, ninguna desilusión aquí en Victorica, donde cuarenta leguas afuera hay establecimientos como Ventreucó con diez y seis leguas de campo destinadas a cría y engorde y a donde ha ido a plantar alambrados con postes de fierro la garra inglesa, valiente y tenaz.
--¿Y el monte?--interrogamos.
--El monte he dejado de explotarlo--nos dice el señor L.--Hoy por hoy, no rinde la leña como negocio. Son malos los caminos. Son pesados los fletes...
Momentos después nos despedimos de don Armando y de su hijo. Ascendimos por el camino. Ganó el “charret” la loma. Desde la meseta volvimos la vista atrás. Abajo, en el valle, verde como una esmeralda, levantaban el henar los horquilleros, mientras los pájaros silvestres saludaban la mañana radiosa con una pastoral...
VOCABULARIO
=Virlocho.= Volantín pequeño muy usado en el campo.
=Henar.= Parva.
=Carolinos.= Arboles que adquieren gran desarrollo. (De la familia de los álamos).
=Ingentes.= Importantes, grandes.
=Exigüidad.= Pequeñez.
=Argüirse.= De argüir: argumentar, dar razones, sostener una opinión.
=Napas.= Corrientes subterráneas de agua.
=Imbuído.= Estar imbuído de una cosa: estar convencido de ella.
=Simiente.= Semilla.
=Circunscripto.= Limitado.
=Charret.= Carruaje pequeño.
=Meseta.= Llanura más elevada que el terreno que la rodea.
=Pastoral.= En literatura se aplica este calificativo a la poesía que canta la vida de los pastores.
UN POBLADOR DE GARRA
Pesa sobre la zona oeste de la Pampa un injusto prejuicio, el mismo que hace poco más de veinte años gravitaba sobre todo el territorio, malogrando las más bellas iniciativas. La campaña al desierto cerró el legendario interrogante. Roto el misterio para la incredulidad de Buenos Aires, el capital inteligente buscó su acomodo en la tierra conquistada. Se extendió el horizonte de la ganadería, se abrió paso a paso, llevando con sus rieles civilización y bienestar. Y bien: no se ha hecho toda la conquista. Las pampas del oeste esperan todavía, como el bíblico solar, el advenimiento transformador. Malos gobiernos, iniciativas débiles, indolencia oficial y privada, han sido los factores negativos puestos como una infranqueable barrera para la prosperidad de aquellos campos. Por eso, cuando aparece una figura de garra, que se levanta como la sombra de Anteo a retar el obstáculo, el escepticismo intolerante no admite en la acción nueva el propósito levantado, sino la tentativa especuladora y aviesa.
Tal habrá ocurrido a ese hombre de envergadura, a ese gran francés, tipo de los modernos colonos del Madagascar, don Alfonso Capdeville. ¿Y quién es Capdeville?--preguntarán los burócratas de todo el país, los afincados cómodos que pasan el día mirándose la panza como los fetiches.--¡Pues nadie!... Capdeville fué el fundador de Telén, buscador del vellocino que plantó su tienda--qué decimos: ¡su castillo!--treinta leguas más allá de los últimos durmientes del ferrocarril; que dió impulso formidable a una inmensa comarca; que depuró de bandidaje los campos, allanó los caminos y llevó el intercambio comercial hasta los puntos más remotos del oeste, hasta Colonia Mitre, hasta el Odre, hasta Santa Isabel, Algarrobo del Aguila y la Copelina. Y después de dar vitalidad a toda esta región, de organizar su comercio, de estabilizar una nutrida población, fomentar las industrias rurales, valorizar la tierra, fundar bancos y propender a todas las iniciativas, envuelto en la veleidad de los negocios--¡Anteo, al fin!--va a poblar el establecimiento El Sosneado, llevando, como un águila, el empuje de su espíritu civilizador hasta los valles mendocinos del sur, ignotos y feraces.
El tren del Oeste no llegaba a General Pico aun, cuando Capdeville planta la primera piedra de la naciente población. Como medida previa, se organiza un servicio de comunicaciones y pasajeros entre Victorica y Telén, a base de las diligencias bisemanales en comunicación regular y directa con la capital del territorio. Para el transporte de las mercaderías y productos regionales, se establece un servicio de tropas, nutrido y bien aviado. Pero esto no era el desiderátum para la economía vecinal, destinada a una costosa edificación con el encarecimiento de los materiales. Capdeville, que no sabe abandonar a los suyos, afronta con valentía las dificultades preliminares y da el ejemplo en la empeñosa labor. Su casa, sita en el punto más alto de Telén, no es una casa: es una montaña, aferrada al suelo como un sello inconfundible de estabilidad. Con esta fábrica, que parece una ciudadela, se inicia la edificación urbana. Sigue su casa de negocio que abarca una manzana con amplio hotel, talleres de carpintería y herrería montados con maquinarias modernas y una barraca de frutos con prensa hidráulica y a donde por muchos años, vino a volcarse la cosecha de lanas de toda la región hasta los límites con San Luis y Mendoza. Complementan estas construcciones hechas a todo costo, los edificios para el correo y la escuela. En este tren vertiginoso de progreso, nada de extraño es que Telén sea el primer pueblo de la Pampa que haya tenido luz eléctrica. ¡Bello apresuramiento esta electrificación de su alumbrado público, cuando aun no había llegado el tren! Esta sola nota da la medida del gran espíritu de su fundador.
Conjuntamente con estas primeras manifestaciones edilicias, se daba la nota amable con la plaza pública que es un primor y la que fué necesario tapiar con una pared de un metro de alto, para resguardar contra los vientos las plantas exóticas que dieron tonalidad y alegría a sus jardines. La iglesia parroquial, de tipo elegante, reclamó para su construcción, una suma no menor de 50.000 pesos. Fueron tiempos felices aquellos de la infancia de esta interesante población, cuando la abundancia fué nota característica de una creciente prosperidad vecinal, y la gran casa del señor Capdeville, verdadero emporio y verdadero banco de la zona, vió eternamente en sus canchas de embalaje y en las calles adyacentes, hasta cincuenta carros diarios cargando y descargando mercadería.
Fué quello una racha de bienestar para todos los pobladores, situación que se hizo más accesible con la fundación del Banco de Crédito Rural de Telén, establecimiento constituído por acciones y con un buen capital. Este banco trabajó seis años holgadamente. Con el decaimiento de Telén clausuró sus operaciones, estando actualmente en liquidación.
Son estos, en síntesis, los primeros pasos de Telén. Pero, como todas las obras personalísimas que llevan el sello inconfundible de sus gestores, Telén sintió el vacío, cuando reveses de fortuna alejaron de su seno a su esforzado fundador y “alma mater” de aquella brillante iniciación. Hoy ha decaído. Pero somos optimistas sobre el futuro que le está reservado todavía. Telén supervivirá al sacudón y al amodorramiento. En esta parálisis en que vegeta hoy, son diversos los factores que operan con fuerzas negativas, pero que irán desapareciendo poco a poco.
Capdeville no fué un visionario. El tenía fe en el éxito de la aventura. El sabía que el triunfo de Telén sería definitivo, cuando los campos circundadores cayeran en cultivos. La agricultura haría el prodigio. Pero la agricultura se ha retardado demasiado, y esto no estaba en los libros del señor Capdeville. ¿Por qué se prolonga esta evolución que tiene que venir fatalmente? Porque el latifundio ahoga todavía al centro urbano. Y los terratenientes, que antes de fundarse Telén, hubiesen realizado sus campos por dos cobres, una vez floreciente el centro urbano, se dejaron llevar por el optimismo y pidieron cifras fabulosas por su heredad. No se pudo subdividir y en consecuencia, no se pudo sembrar.
Cuando esto ocurra, Telén renacerá con más vigor.
VOCABULARIO
=Garra (de).= De empuje; capaz de grandes empresas.
=Legendario.= Propio de la leyenda.
=Advenimiento.= La llegada de algo que se espera.
=Envergadura.= En sentido figurado: gran capacidad para realizar las empresas que un hombre emprendedor se propone realizar.
=Burócratas.= Oficinistas.
=Vellocino.= En sentido figurado: la fortuna.
=Durmientes.= Travesaños de madera dura sobre los cuales se asientan los rieles del ferrocarril.
=Depuró.= De “depurar”: purificar, limpiar.
=Ignotos.= Ignorados, desconocidos.
=Prensa hidráulica.= Aparato que se usa para comprimir y reducir a su menor volumen los fardos de lana, forraje, etc., y que se mueve por medio del agua.
=Exóticas.= Extrañas, extranjeras.
=Emporio.= Centro comercial de un país o de una región.
=Adyacentes.= Que están muy próximas.
=Síntesis.= Resumen.
=Alma mater.= En latín: alma madre. Se dice de la persona que es necesaria para el funcionamiento y progreso de alguna empresa.
=Terratenientes.= Propietario de una gran extensión de campo.
EL OESTE LEJANO
Toda la zona oeste que arranca de Victorica está comprendida por establecimientos pastoriles, algunos de notoria importancia. Hasta Santa Isabel, treinta leguas al oeste, los campos están alambrados. Las condiciones agrológicas del suelo, son variadas. Donde el agua está próxima a la superficie, no tardan en arraigarse los alfalfares. Pero las napas son veleidosas y corren a profundidades de 3 a más de 100 metros. Y ocurre a menudo que en los campos donde el agua está más distante, la tierra, morena y blanca, es de condiciones excepcionales para cultivos.
Mucho más retirado, al sudoeste, la ganadería lanar se especifica en cruzas Rambouillet y Lincoln. Los prados artificiales son escasos. Se aprovechan las hondonadas para alfalfares, pues los terrenos altos son, por lo común, pedregosos.
La sección 20 letras B y C, está muy poblada con hacienda ovina. Lo propio ocurre con las secciones 10 y 15 del lado de Pichi-Mahuida. En la colonia de los puelches, a treinta y cinco leguas al oeste de General Acha, han mestizado sus ovejas. Tienen también sus moradores numerosos rebaños de cabras. Los pobladores aborígenes, últimos restos en el dominio secular, van retirándose para el Colorado y las cordilleras. La población de esta comarca central oeste es española, en general. Hay pocos italianos y algunos franceses. Los campos son regulares, a veces medanosos, pero en general, con buenos pastos. Sus ocupantes aseguran que pueden mantener 1.000 ovejas por legua; pero puede afirmarse, que bien explotados estos campos, dan un rendimiento muy superior, 1.000 lanares por legua es el resultado del aprovechamiento rutinario, sin aspiraciones y a la de Dios que es grande. En las proximidades del Salado o Desaguadero la tierra tiene precios que oscilan entre cinco y ocho pesos la hectárea. Los campos tienen, por lo común, montes de arilla, piquillín y alpataco.
Pero hablamos de tierras muy distintas de Telén y en el paralelo de General Acha. Volvamos a la región tributaria del oeste.
¿Precios de la tierra? Imposible fijarlos por el momento, dado la época anormal para esta clase de transacciones. Antes de la conflagración europea, la tierra de esta zona, de Telén afuera, tenía un valor de 30 a 40 pesos la hectárea. Estas mismas tierras se cotizan hoy con precios que oscilan entre 15 y 18 pesos; y entre 12 a 15, tratándose de terrenos alejados de las poblaciones. Pero estas cotizaciones, lógico es, no son definitivas. Desaparecidas las trabas que dificultan las operaciones en tierras, estos campos marcarán cotizaciones estimables. En nuestro concepto los capitalistas podrían emplear muy bien su dinero en adquisición de tierras en el oeste, en la seguridad de que con solo el repunte de los precios, que vendrá muy en breve, se realizarían pingües negocios. Por lo pronto, los arrendamientos han comenzado a subir, arguyendo los propietarios para fijar sus aumentos, la valorización de los productos de la ganadería y especialmente de las lanas.
En materia de caminos, no podemos, por desgracia, decir nada halagador. En general, son pésimos. Nada han hecho los gobiernos por mejorar la vialidad del oeste. Los convoyes con mercaderías que van a los centros y colonias retirados, desde Victorica y Telén, emplean por lo general, toda una semana en viaje redondo. Esta demora se debe, en parte, a los malos caminos. Los propietarios de campo, tan alejados de la fiscalización gubernativa, no cumplen con las prescripciones del código rural en lo que se relaciona con los caminos carreteros. Comúnmente cercan grandes extensiones de campo, sin abrir las tranqueras reglamentarias. De aquí que las distancias se hacen enormes y los viales quedan librados a sus malos pasos, sobre temibles médanos, quebradas fragosas, o encerrados entre interminables alambrados.
--Cuando tenga la Pampa un gobierno que se preocupe de sus intereses y se avoque a las necesidades de la zona del oeste--nos dice un vecino prestigioso de la comarca--es probable que los caminos continúen siendo malos, pero tenga seguro que las distancias serán mucho más cortas.
“La acción del gobierno--agrega--debe circunscribirse muy especialmente a satisfacer estas necesidades: extender sus líneas telegráficas; estimular el avance del ferrocarril, y mejorar la vialidad de la campaña.”
VOCABULARIO
=Puelches.= Tribu indígena que habitó la región pampásica.
=Tributaria.= Que depende, subordinada.
=Pingües.= Beneficiosos; de gran resultado.
=Convoyes.= Serie o hilera de carros--o vehículos de cualquier clase--que viajan juntos. Las tropas de carros o carretas son verdaderos convoyes.
=Tranqueras.= Especie de puertas que franquean el paso por los cercos y alambrados.
=Pichi-mahuida.= (Voz araucana). Sierra chica.
LOS FERROCARRILES PAMPEANOS
La red ferroviaria de la Pampa está dispuesta a los grandes destinos. Dos sistemas, colonizadores ambos e igualmente benéficos, han extendido su raigambre por todo el territorio. La condición de cada una de las zonas que benefician y la ubicación de los puertos a donde converge la cuantiosa producción cerealera, han definido perfectamente las comarcas de influencia, ajenas a toda previsión. El Oeste es un ferrocarril afluyente; el Pacífico, un ferrocarril exportador. Nervio esencialísimo del gran sistema del Pacífico, es la línea de Villa Dolores a Bahía Blanca, que se quiebra en Watt y que moviliza la más completa región agropecuaria del país, toda una trayectoria sin desperdicios que toma la región pastoril de San Luis, de Córdoba y la Pampa; cruza los campos agrícolas del oeste de Buenos Aires, corre el meridiano 5.º y va a rematar a los tinglados de Puerto Galván. Irradia desde esta gran arteria el sistema triangular de ramales Toay-Catriló-Bahía Blanca, que ha operado el impulso definitivo de una rica comarca, con sectores apropiados al servicio de una nutrida colonización.
El Oeste, extendido como un amplio abanico, de Colonia Alvear a Santa Rosa, parece orientado en el sentido de la gran travesía. El Pacífico, sin embargo, le sale al paso y tienta su línea transversal, proyectada de Toay a San Rafael, buscando salida portuaria para las nuevas colonias. El Oeste no puede detenerse ni en Telén ni en Toay. Su rumbo está al oeste, al riñón del territorio, sembrando pueblos. Y nada de difícil sería que a este sistema le estuviera reservado el esfuerzo más trascendental en la conquista del riel, dentro de la Pampa: su intersección con Cipoletti, atraído por la feracidad de la mesopotamia del Río Negro, o su travesía en línea recta hacia el sur mendocino. Con esta expansión ferroviaria, que viene preparándose para el futuro, por comprensión geográfica y por propio espíritu de conservación comercial, habrá, la obra de las grandes empresas, cerrado el ciclo de conquista y colonización que arranca desde la campaña al desierto. Y en verdad que estará en el interés de cada ferrocarril extender en lo posible sus líneas avanzadas hacia el oeste, centro de futuras poblaciones y de una nutrida colonización.
La política ferrocarrilera del país tiene analogía con la que se ha venido desarrollando en los Estados Unidos. El interés particular de las empresas ha hecho la obra. Y debemos confesar que lo ha hecho con tino, con prudencia, con clara visión, creando y fomentando el interés particular y el del Estado. Y es digno de mencionarse que en nuestro país no ha ocurrido el fracaso ostensible de tener que levantar rieles por improductibilidad de las líneas, espectáculo muy común en los Estados Unidos del Norte, cuando el capital invertido en un ferrocarril particular, no compensa las exigencias del interés. En estos últimos años son numerosos los pequeños ramales construídos en el territorio de la Pampa. Es un sistema original, a retazos, en crecimiento por yuxtaposición sobre las líneas matrices. Son los ramales leñateros destinados de inmediato a desmontar los predios boscosos allanando la tierra para la colonización y el poblado. Y ocurre, que como a renglón seguido de la explotación forestal, se apoderan las sementeras del campo desbrozado, el ramal, que fué una improvisación, se hace una necesidad para levantar las cosechas. Y la línea circunstancial, queda, en definitiva, ampliando a tramos, el gran sistema. Por este procedimiento--no hay que ponerlo en duda--irán las empresas conquistando el oeste, con su tejido de malla, buscando la leña para sus locomotoras y abriendo nuevos horizontes a las industrias rurales.
El desarrollo sorprendente de la Pampa, se difunde en forma tan decisiva hacia el interior, que tiene que provocarse lógicamente esta lucha de intereses entre las dos empresas: la una sirviendo la zona del Norte, con la cercanía de Buenos Aires; la otra, con su influencia distribuída en el sur y camino a los puertos de aguas hondas. Condiciones más o menos análogas, equilibran el prestigio y la acción de ambos ferrocarriles: el Oeste, con 740 kilómetros; el Pacífico, con 640. Las dos empresas se han dado cita en Toay, punto medio y equidistante del sistema pampeano. ¿A qué empresa le está reservada la travesía definitiva hasta la confluencia del Negro y el Limay, atravesando diagonalmente el territorio? Cuando esto ocurra, no sólo se habrá dado el paso más serio en la campaña civilizadora, sino que se habrá abierto a Buenos Aires una nueva ruta hacia Chile, evitando la comba del ferrocarril del Sur por Bahía Blanca, destinada, eso sí, a importantes servicios territoriales en Río Negro y Neuquén. Ya la línea del Sur ha ganado airosamente la frontera por Pino Hachado. El esfuerzo chileno tienta la combinación con su transversal por Temuco, como un nervio de su sistema medular, destinado a dar horizonte a sus puertos de Talcahuano y de Valdivia. Vemos, pues, que esta gran expansión al sudoeste, no sólo es de beneficio pampeano, sino que es de trascendencia nacional. No creemos que los resultados de este trasandino puedan ser de grandes ventajas para el comercio internacional. Tenemos el ejemplo evidente de la línea por Uspallata, sujeta a los accidentes geográficos y meteorológicos: cara, deficiente, tiránica, imposibilitada a veces, en su función por los temporales de invierno, al extremo de haberse vulgarizado en Chile--lo hemos leído en sus órganos de publicidad--la manifestación de que anteriormente con sus correos a mula estaban mejor servidos, por lo menos en la regularidad de la travesía y en el transporte de la correspondencia. Chile, con su línea por Temuco, a medio construir, tiene fe en abrirle un grandioso porvenir a su industria maderera. Ojalá no se equivoque. Mientras tanto, para nosotros, esta línea tendrá la importancia de un vínculo internacional.
La solución inmediata para el territorio pampeano, en lo que respecta al expandimiento de sus ferrovías, corresponderá a la competencia de las dos grandes empresas, competencia en tarifas, en servicios y en difusión. A medida que el Oeste avanza en líneas concéntricas sobre Buenos Aires, el Pacífico se desparrama en idéntica irradiación sobre Bahía Blanca. Y donde se cruzan, allí se entabla lucha de competencia. En cada intersección se pone en juego la prepotencia de los contendores. Se compite noblemente y se toman posiciones. No se dan tregua en el avance. Cada nuevo ramal se estira sobriamente pero sobre seguro. Y el primero que gane los campos semipoblados del occidente--es probable que esto ocurra dentro de muy breve plazo--afianzará sobre el esfuerzo inmediato el éxito más definitivo en el porvenir.
VOCABULARIO
=Converge.= De “converger” o “convergir”: dirigirse a un mismo punto dos o más líneas, dos o más corrientes comerciales.
=Sectores.= Zonas dependientes.
=Intersección.= El cruce de dos caminos, de dos ferrocarriles, etc.
=Desbrozado.= De “desbrozar”: quitar del campo los yuyos y malezas.
=Tramos.= Trecho. “A tramos”: por trechos sucesivos, poco a poco.
=Análogas.= Parecidas.
=Equidistante.= A igual distancia.
=Concéntricas.= Que tienen un centro común.
=Prepotencia.= Gran poder; poder superior al de otros.
LA FIESTA DEL GRANO