Part 4
Para mí, no hay nada tras la última mueca. Si hay algo, vendré a decírtelo.
RUBÉN
¡Calla, Max, no quebrantemos los humanos sellos!
MAX
Rubén, acuérdate de esta cena. Y ahora, mezclemos el vino con las rosas de tus versos. Te escuchamos.
_Rubén se recoge estremecido, el gesto de ídolo, evocador de terrores y misterios. Max Estrella, un poco enfático, le alarga la mano. Llena los vasos Don Latino. Rubén sale de su meditación con la tristeza vasta y enorme esculpida en los ídolos aztecas._
RUBÉN
Veré si recuerdo una peregrinación a Compostela... Son mis últimos versos.
MAX
¿Se han publicado? Si se han publicado, me los habrán leído, pero en tu boca serán nuevos.
RUBÉN
Posiblemente no me acordaré.
_Un joven que escribe en la mesa vecina, y al parecer traduce, pues tiene ante los ojos un libro abierto y cuartillas en rimero, se inclina tímidamente hacia Rubén Darío._
EL JOVEN
Maestro, donde usted no recuerde, yo podría apuntarle.
RUBÉN
¡Admirable!
MAX
¿Dónde se han publicado?
EL JOVEN
Yo los he leído manuscritos. Iban a ser publicados en una revista que murió antes de nacer.
MAX
¿Sería una revista de Paco Villaespesa?
EL JOVEN
Yo he sido su secretario.
DON LATINO
Un gran puesto.
MAX
Tú no tienes nada que envidiar, Latino.
EL JOVEN
¿Se acuerda usted, maestro?
_Rubén asiente con un gesto sacerdotal, y tras de humedecer los labios en la copa, recita lento y cadencioso, como en sopor, y destaca su esfuerzo por distinguir de eses y cedas._
RUBÉN
¡¡¡La ruta tocaba a su fin. Y en el rincón de un quicio oscuro, Nos repartimos un pan duro Con el Marqués de Bradomín!!!
EL JOVEN
Es el final, maestro.
RUBÉN
Es la ocasión para beber por nuestro estelar amigo.
MAX
¡Ha desaparecido del mundo!
RUBÉN
Se prepara a la muerte en su aldea, y su carta de despedida fue la ocasión de estos versos. ¡Bebamos a la salud de un exquisito pecador!
MAX
¡Bebamos!
_Levanta su copa, y gustando el aroma del ajenjo, suspira y evoca el cielo lejano de París. Piano y violín atacan un aire de opereta, y la parroquia del café lleva el compás con las cucharillas en los vasos. Después de beber, los tres desterrados confunden sus voces hablando en francés. Recuerdan y proyectan las luces de la fiesta divina y mortal. ¡París! ¡Cabaretes! ¡Ilusión! Y en el ritmo de las frases, desfila con su pata coja, Papá Verlaine._
ESCENA DÉCIMA
_PASEO CON JARDINES. El cielo raso y remoto. La luna lunera. Patrullas de caballería. Silencioso y luminoso rueda un auto. En la sombra clandestina de los ramajes, merodean mozuelas pingonas y viejas pintadas como caretas. Repartidos por las sillas del paseo, yacen algunos bultos durmientes. Max Estrella y Don Latino caminan bajo las sombras del paseo. El perfume primaveral de las lilas, embalsama la humedad de la noche._
UNA VIEJA PINTADA
¡Morenos! ¡Chis!... ¡Morenos! ¿Queréis venir un ratito?
DON LATINO
Cuando te pongas los dientes.
LA VIEJA PINTADA
¡No me dejáis siquiera un pitillo!
DON LATINO
Te daré _La Corres_, para que te ilustres, publica una carta de Maura.
LA VIEJA PINTADA
Que le den morcilla.
DON LATINO
Se la prohíbe el rito judaico.
LA VIEJA PINTADA
¡Mira el camelista! Esperaros, que llamo a una amiguita. ¡Lunares! ¡Lunares!
_Surge La Lunares, una mozuela pingona, medias blancas, delantal, toquilla y alpargatas. Con risa desvergonzada se detiene en la sombra del jardinillo._
LA LUNARES
¡Ay, qué pollos más elegantes! Vosotros me sacáis esta noche de la calle.
LA VIEJA PINTADA
Nos ponen piso.
LA LUNARES
Dejadme una perra, y me completáis una peseta para la cama.
LA VIEJA PINTADA
¡Roñas, siquiera un pitillo!
MAX
Toma un habano.
LA VIEJA PINTADA
¡Guasíbilis!
LA LUNARES
Apáñalo, panoli.
LA VIEJA PINTADA
¡Sí que lo apaño! ¡Y es de sortija!
LA LUNARES
Ya me permitirás alguna chupada.
LA VIEJA PINTADA
Este me lo guardo.
LA LUNARES
Para el Rey de Portugal.
LA VIEJA PINTADA
¡Infeliz! ¡Para el de la Higiene!
LA LUNARES
¿Y vosotros, astrónomos, no hacéis una calaverada?
_Las dos prójimas han evolucionado sutiles y clandestinas, bajo las sombras del paseo: La vieja pintada está a la vera de Don Latino de Hispalis: La Lunares a la vera de Mala Estrella._
LA LUNARES
¡Mira qué limpios llevo los bajos!
MAX
Soy ciego.
LA LUNARES
¡Algo verás!
MAX
¡Nada!
LA LUNARES
Tócame. Estoy muy dura.
MAX
¡Un mármol!
_La mozuela con una risa procaz, toma la mano del poeta, y la hace tantear sobre sus hombros, y la oprime sobre los senos. La vieja, sórdida bajo la máscara de albayalde, descubre las encías sin dientes, y tienta capciosa a Don Latino._
LA VIEJA PINTADA
Hermoso, vente conmigo, que ya tu compañero se entiende con la Lunares. No te receles. ¡Ven! Si se acerca algún guindilla, lo apartamos con el puro habanero.
_Se lo lleva sonriendo, blanca y fantasmal. Cuchicheos. Se pierden entre los árboles del jardín. Parodia grotesca del Jardín de Armida. Mala Estrella y la otra prójima quedan aislados sobre la orilla del paseo._
LA LUNARES
Pálpame el pecho... No tengas reparo... ¡Tú eres un poeta!
MAX
¿En qué lo has conocido?
LA LUNARES
En la peluca de Nazareno. ¿Me engaño?
MAX
No te engañas.
LA LUNARES
Si cuadrase que yo te pusiese al tanto de mi vida, sacabas una historia de las primeras. Responde: ¿Cómo me encuentras?
MAX
¡Una ninfa!
LA LUNARES
¡Tienes el hablar muy dilustrado! Tu acompañante ya se concertó con la Cotillona. Ven. Entrégame la mano. Vamos a situarnos en un lugar más oscuro. Verás cómo te cachondeo.
MAX
Llévame a un banco para esperar a ese cerdo hispalense.
LA LUNARES
No chanelo.
MAX
Hispalis es Sevilla.
LA LUNARES
Lo será en cañí. Yo soy chamberilera.
MAX
¿Cuántos años tienes?
LA LUNARES
Pues no sé los que tengo.
MAX
¿Y es siempre aquí tu parada nocturna?
LA LUNARES
Las más de las veces.
MAX
¡Te ganas honradamente la vida!
LA LUNARES
Tú no sabes con cuántos trabajos. Yo miro mucho lo que hago. La Cotillona me habló para llevarme a una casa. ¡Una casa de mucho postín! No quise ir... Acostarme no me acuesto... Yo guardo el pan de higos para el gachó que me sepa camelar. ¿Por qué no lo pretendes?
MAX
Me falta tiempo.
LA LUNARES
Inténtalo para ver lo que sacas. Te advierto que me estás gustando.
MAX
Te advierto que soy un poeta sin dinero.
LA LUNARES
¿Serías tú, por un casual, el que sacó las coplas de Joselito?
MAX
¡Ese soy!
LA LUNARES
¿De verdad?
MAX
De verdad.
LA LUNARES
Dilas.
MAX
No las recuerdo.
LA LUNARES
Porque no las sacaste de tu sombrerera. Sin mentira, ¿cuáles son las tuyas?
MAX
Las del Espartero.
LA LUNARES
¿Y las recuerdas?
MAX
Y las canto como un flamenco.
LA LUNARES
¡Que no eres capaz!
MAX
¡Tuviera yo una guitarra!
LA LUNARES
¿La entiendes?
MAX
Para algo soy ciego.
LA LUNARES
¡Me estás gustando!
MAX
No tengo dinero.
LA LUNARES
Con pagar la cama concluyes. Si quedas contento y quieres convidarme a un café con churros, tampoco me niego.
_Máximo Estrella, con tacto de ciego, le pasa la mano por el óvalo del rostro, la garganta y los hombros. La pindonga ríe con dejo sensual de cosquillas. Quítase del moño un peinecillo gitano, y con él peinando los tufos, redobla la risa y se desmadeja._
LA LUNARES
¿Quieres saber cómo soy? ¡Soy muy negra y muy fea!
MAX
¡No lo pareces! Debes tener quince años.
LA LUNARES
Esos mismos tendré. Ya pasa de tres que me visita el nuncio. No lo pienses más y vamos. Aquí cerca hay una casa muy decente.
MAX
¿Y cumplirás tu palabra?
LA LUNARES
¿Cuála? ¿Dejar que te comas el pan de higos? ¡No me pareces bastante flamenco! ¡Qué mano tienes! No me palpes más la cara. Pálpame el cuerpo.
MAX
¿Eres pelinegra?
LA LUNARES
¡Lo soy!
MAX
Hueles a nardos.
LA LUNARES
Porque los he vendido.
MAX
¿Cómo tienes los ojos?
LA LUNARES
¿No lo adivinas?
MAX
¿Verdes?
LA LUNARES
Como la Pastora Imperio. Toda yo parezco una gitana.
_De la oscuridad surge la brasa de un cigarro y la tos asmática de Don Latino. Remotamente, sobre el asfalto sonoro, se acompasa el trote de una patrulla de caballería. Los focos de un auto. El farol de un sereno. El quicio de una verja. Una sombra clandestina. El rostro de albayalde de otra vieja peripatética. Diferentes sombras._
ESCENA UNDÉCIMA
_UNA CALLE DEL MADRID AUSTRIACO. Las tapias de un convento. Un casón de nobles. Las luces de una taberna. Un grupo consternado de vecinas, en la acera. Una mujer despechugada y ronca, tiene en los brazos a su niño muerto, la sien traspasada por el agujero de una bala. Max Estrella y Don Latino, hacen un alto._
MAX
También aquí se pisan cristales rotos.
DON LATINO
¡La zurra ha sido buena!
MAX
¡Canallas!... ¡Todos!... ¡Y los primeros nosotros, los poetas!...
DON LATINO
¡Se vive de milagro!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Maricas, cobardes! ¡El fuego del Inferno os abrase las negras entrañas! ¡Maricas, cobardes!
MAX
¿Qué sucede, Latino? ¿Quién llora? ¿Quién grita con tal rabia?
DON LATINO
Una verdulera, que tiene a su chico muerto en los brazos.
MAX
¡Me ha estremecido esa voz trágica!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Sicarios! ¡Asesinos de criaturas!
EL EMPEÑISTA
Está con algún trastorno, y no mide palabras.
EL GUARDIA
La Autoridad también se hace el cargo.
EL TABERNERO
Son desgracias inevitables para el restablecimiento del orden.
EL EMPEÑISTA
Las turbas anárquicas me han destrozado el escaparate.
LA PORTERA
¿Cómo no anduvo usted más vivo en echar los cierres?
EL EMPEÑISTA
Me tomó el tumulto fuera de casa. Supongo que se acordará el pago de daños a la propiedad privada.
EL TABERNERO
El pueblo que roba en los establecimientos públicos, donde se le abastece, es un pueblo sin ideales patrios.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Verdugos del hijo de mis entrañas!
UN ALBAÑIL
El pueblo tiene hambre.
EL EMPEÑISTA
Y mucha soberbia.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Maricas, cobardes!
UNA VIEJA
¡Ten prudencia, Romualda!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Que me maten como a este rosal de mayo!
LA TRAPERA
¡Un inocente sin culpa! ¡Hay que considerarlo!
EL TABERNERO
Siempre saldréis diciendo que no hubo los toques de Ordenanza.
EL RETIRADO
Yo los he oído.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Mentira!
EL RETIRADO
Mi palabra es sagrada.
EL EMPEÑISTA
El dolor te enloquece, Romualda.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Asesinos! ¡Veros es ver al verdugo!
EL RETIRADO
El Principio de Autoridad es inexorable.
EL ALBAÑIL
Con los pobres. Se ha matado por defender al comercio, que nos chupa la sangre.
EL TABERNERO
Y que paga sus contribuciones, no hay que olvidarlo.
EL EMPEÑISTA
El comercio honrado no chupa la sangre de nadie.
LA PORTERA
¡Nos quejamos de vicio!
EL ALBAÑIL
La vida del proletario no representa nada para el Gobierno.
MAX
Latino, sácame de este círculo infernal.
_Llega un tableteo de fusilada. El grupo se mueve en confusa y medrosa alerta. Descuella el grito ronco de la mujer, que al ruido de las descargas aprieta a su niño muerto en los brazos._
LA MADRE DEL NIÑO
¡Negros fusiles, matadme también, con vuestros plomos!
MAX
Esa voz me traspasa.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Que tan fría, boca de nardo!
MAX
¡Jamás oí voz con esa cólera trágica!
DON LATINO
Hay mucho de teatro.
MAX
¡Imbécil!
_El farol, el chuzo, la caperuza del sereno, bajan con un trote de madreñas por la acera._
EL EMPEÑISTA
¿Qué ha sido, sereno?
EL SERENO
Un preso que ha intentado fugarse.
MAX
Latino, ya no puedo gritar... ¡Me muero de rabia!... Estoy mascando ortigas. Ese muerto sabía su fin... No le asustaba, pero temía el tormento... La Leyenda Negra en estos días menguados es la Historia de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza. Me muero de hambre satisfecho de no haber llevado una triste velilla en la trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo canalla? Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes una peseta, y propagas la mala literatura, por entregas. Latino, vil corredor de aventuras insulsas, llévame al Viaducto. Te invito a regenerarte con un vuelo.
DON LATINO
¡Max, no te pongas estupendo!
ESCENA DUODÉCIMA
_RINCONADA EN COSTANILLA, Y UNA IGLESIA BARROCA POR FONDO. Sobre las campanas negras, la luna clara. Don Latino y Max Estrella filosofan sentados en el quicio de una puerta. A lo largo de su coloquio, se torna lívido el cielo. En el alero de la iglesia pían algunos pájaros. Remotos albores de amanecida. Ya se han ido los serenos, pero aún están las puertas cerradas. Despiertan las porteras._
MAX
¿Debe estar amaneciendo?
DON LATINO
Así es.
MAX
¡Y qué frío!
DON LATINO
Vamos a dar unos pasos.
MAX
Ayúdame, que no puedo levantarme. ¡Estoy aterido!
DON LATINO
¡Mira que haber empeñado la capa!
MAX
Préstame tu carrik, Latino.
DON LATINO
¡Max, eres fantástico!
MAX
Ayúdame a ponerme en pie.
DON LATINO
¡Arriba, carcunda!
MAX
¡No me tengo!
DON LATINO
¡Qué tuno eres!
MAX
¡Idiota!
DON LATINO
¡La verdad es que tienes una fisonomía algo rara!
MAX
¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela!
DON LATINO
Una tragedia, Max.
MAX
La tragedia nuestra no es tragedia.
DON LATINO
¡Pues algo será!
MAX
El Esperpento.
DON LATINO
No tuerzas la boca, Max.
MAX
¡Me estoy helando!
DON LATINO
Levántate. Vamos a caminar.
MAX
No puedo.
DON LATINO
Deja esa farsa. Vamos a caminar.
MAX
Échame el aliento. ¿A dónde te has ido, Latino?
DON LATINO
Estoy a tu lado.
MAX
Como te has convertido en buey, no podía reconocerte. Échame el aliento, ilustre buey del pesebre belenita. ¡Muge, Latino! Tú eres el cabestro, y si muges vendrá el Buey Apis. Le torearemos.
DON LATINO
Me estás asustando. Debías dejar esa broma.
MAX
Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.
DON LATINO
¡Estás completamente curda!
MAX
Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO
¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX
España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO
¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX
Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO
Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX
Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar, con matemática de espejo cóncavo, las normas clásicas.
DON LATINO
¿Y dónde está el espejo?
MAX
En el fondo del vaso.
DON LATINO
¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX
Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.
DON LATINO
Nos mudaremos al callejón del Gato.
MAX
Vamos a ver qué palacio está desalquilado. Arrímame a la pared. ¡Sacúdeme!
DON LATINO
No tuerzas la boca.
MAX
Es nervioso. ¡Ni me entero!
DON LATINO
¡Te traes una guasa!
MAX
Préstame tu carrik.
DON LATINO
¡Mira cómo me he quedado de un aire!
MAX
No me siento las manos y me duelen las uñas. ¡Estoy muy malo!
DON LATINO
Quieres conmoverme, para luego tomarme la coleta.
MAX
Idiota, llévame a la puerta de mi casa, y déjame morir en paz.
DON LATINO
La verdad sea dicha, no madrugan en nuestro barrio.
MAX
Llama.
_Don Latino de Hispalis, volviéndose de espalda, comienza a cocear en la puerta. El eco de los golpes tolondrea por el ámbito lívido de la costanilla, y como en respuesta a una provocación, el reloj de la iglesia da cinco campanadas bajo el gallo de la veleta._
MAX
¡Latino!
DON LATINO
¿Qué antojas? ¡Deja la mueca!
MAX
¡Si Collet estuviese despierta!... Ponme en pie para darle una voz.
DON LATINO
No llega tu voz a ese quinto cielo.
MAX
¡Collet! ¡Me estoy aburriendo!
DON LATINO
No olvides al compañero.
MAX
Latino, me parece que recobro la vista. Pero ¿cómo hemos venido a este entierro? ¡Esa apoteosis es de París! ¡Estamos en el entierro de Víctor Hugo! Oye, Latino, pero ¿cómo vamos nosotros presidiendo?
DON LATINO
No te alucines, Max.
MAX
Es incomprensible cómo veo.
DON LATINO
Ya sabes que has tenido esa misma ilusión otras veces.
MAX
¿A quién enterramos, Latino?
DON LATINO
Es un secreto que debemos ignorar.
MAX
¡Cómo brilla el sol en las carrozas!
DON LATINO
Max, si todo cuanto dices no fuese una broma, tendría una significación teosófica... En un entierro presidido por mí, yo debo ser el muerto... Pero por esas coronas, me inclino a pensar que el muerto eres tú.
MAX
Voy a complacerte. Para quitarte el miedo del augurio, me acuesto a la espera. ¡Yo soy el muerto! ¿Qué dirá mañana esa canalla de los periódicos?, se preguntaba el paria catalán.
_Máximo Estrella se tiende en el umbral de su puerta. Cruza la Costanilla un perro golfo que corre en zig-zag. En el centro, encoje la pata y se orina: El ojo legañoso, como un poeta, levantado al azul de la última estrella._
MAX
Latino, entona el gori-gori.
DON LATINO
Si continúas con esa broma macabra, te abandono.
MAX
Yo soy el que se va para siempre.
DON LATINO
Incorpórate, Max. Vamos a caminar.
MAX
Estoy muerto.
DON LATINO
¡Que me estás asustando! Max, vamos a caminar. Incorpórate. ¡No tuerzas la boca, condenado! ¡Max! ¡Max! ¡Condenado, responde!
MAX
Los muertos no hablan.
DON LATINO
Definitivamente, te dejo.
MAX
¡Buenas noches!
_Don Latino de Hispalis se sopla los dedos arrecidos y camina unos pasos, encorvándose bajo su carrik pingón, orlado de cascarrias. Con una tos gruñona retorna al lado de Max Estrella: Procura incorporarle hablándole a la oreja._
DON LATINO
Max, estás completamente borracho, y sería un crimen dejarte la cartera encima, para que te la roben. Max, me llevo tu cartera, y te la devolveré mañana.
_Finalmente se eleva tras de la puerta la voz achulada de una vecina. Resuenan pasos dentro del zaguán. Don Latino se cuela por un callejón._
LA VOZ DE LA VECINA
¡Señá Flora! ¡Señá Flora! Se le han apegado a usted las mantas de la cama.
LA VOZ DE LA PORTERA
¿Quién es? Esperarse, que encuentre la caja de mixtos.
LA VECINA
¡Señá Flora!
LA PORTERA
Ahora salgo. ¿Quién es?
LA VECINA
¡Está usted marmota! ¿Quién será? ¡La Cuca que se camina al lavadero!
LA PORTERA
¡Ay, qué centella de mixtos! ¿Son horas?
LA VECINA
¡Son horas, y pasan de serlo!
_Se oye el paso cansino de una mujer en chanclas. Sigue el murmullo de las voces. Rechina la cerradura, y aparecen en el hueco de la puerta dos mujeres: La una canosa, viva y agalgada, con un saco de ropa cargado sobre la cadera: La otra jamona, refajo colorado, pañuelo pingón sobre los hombros, greñas y chancletas. El cuerpo del bohemio resbala y queda acostado sobre el umbral, al abrirse la puerta._
LA VECINA
¡Santísimo Cristo, un hombre muerto!
LA PORTERA
Es Don Max el poeta, que la ha pescado.
LA VECINA
¡Está del color de la cera!
LA PORTERA
Cuca, por tu alma, quédate a la mira un instante mientras subo el aviso a Madama Collet.
_La portera sube la escalera chancleando: Se la oye renegar. La Cuca viéndose sola, con aire medroso, toca las manos del bohemio, y luego se inclina a mirarle los ojos entreabiertos bajo la frente lívida._
LA VECINA
¡Santísimo Señor! ¡Esto no lo dimana la bebida! ¡La muerte talmente representa! ¡Señá Flora! ¡Señá Flora! ¡Que no puedo demorarme! ¡Ya se me voló un cuarto de día! ¡Que se queda esto a la vindicta pública, señá Flora! ¡Propia la muerte!
ESCENA DECIMOTERCIA
_VELORIO EN UN SOTABANCO. Madama Collet y Claudinita, desgreñadas y macilentas, lloran al muerto, ya tendido en la angostura de la caja, amortajado con una sábana, entre cuatro velas. Astillando una tabla, el brillo de un clavo aguza su punta sobre la sien inerme. La caja, embetunada de luto por fuera, y por dentro de tablas de pino sin labrar ni pintar, tiene una sórdida esterilla que amarillea. Está posada sobre las baldosas, de esquina a esquina, y las dos mujeres, que lloran en los ángulos, tienen en las manos cruzadas el reflejo de las velas. Dorio de Gádex, Clarinito y Pérez, arrimados a la pared, son tres fúnebres fantoches en hilera. Repentinamente, entrometiéndose en el duelo, cloquea un rajado repique, la campanilla de la escalera._
DORIO DE GÁDEX
A las cuatro viene la Funeraria.
CLARINITO
No puede ser esa hora.
DORIO DE GÁDEX
¿Usted no tendrá reloj, Madama Collet?
MADAMA COLLET
¡Que no me lo lleven todavía! ¡Que no me lo lleven!
PÉREZ
No puede ser la Funeraria.
DORIO DE GÁDEX
¡Ninguno tiene reloj! ¡No hay duda que somos unos potentados!
_Claudinita, con andar cansado, trompicando, ha salido para abrir la puerta. Se oye rumor de voces, y la tos de Don Latino de Hispalis. La tos clásica del tabaco y del aguardiente._
DON LATINO
¡Ha muerto el Genio! ¡No llores, hija mía! ¡Ha muerto, y no ha muerto!... ¡El Genio es inmortal!... ¡Consuélate, Claudinita, porque eres la hija del primer poeta español! ¡Que te sirva de consuelo saber que eres la hija de Víctor Hugo! ¡Una huérfana ilustre! ¡Déjame que te abrace!
CLAUDINITA
¡Usted está borracho!
DON LATINO
Lo parezco. Sin duda lo parezco. ¡Es el dolor!
CLAUDINITA
¡Si tumba el vaho de aguardiente!
DON LATINO
¡Es el dolor! ¡Un efecto del dolor, estudiado científicamente por los alemanes!
_Don Latino tambaléase en la puerta, con el cartapacio de las revistas en bandolera, y el perrillo sin rabo y sin orejas, entre las cañotas. Trae los espejuelos alzados sobre la frente, y se limpia los ojos chispones con un pañuelo mugriento._
CLAUDINITA
Viene a dos velas.
DORIO DE GÁDEX
Para el funeral. ¡Siempre correcto!
DON LATINO
Max, hermano mío, si menor en años...
DORIO DE GÁDEX
Mayor en prez. Nos adivinamos.
DON LATINO
¡Justamente! Tú lo has dicho, bellaco.
DORIO DE GÁDEX
Antes lo había dicho el maestro.
DON LATINO
¡Madama Collet, es usted una viuda ilustre, y en medio de su intenso dolor debe usted sentirse orgullosa de haber sido la compañera del primer poeta español! ¡Murió pobre como debe morir el Genio! ¡Max, ya no tienes una palabra para tu perro fiel! Max, hermano mío, si menor en años, mayor en...
DORIO DE GÁDEX
Prez.
DON LATINO
¡Ya podías haberme dejado terminar, majadero! ¡Jóvenes modernistas, ha muerto el maestro, y os llamáis todos de tú en el Parnaso Hispano-Americano! ¡Yo tenía apostado con este cadáver frío, sobre cuál de los dos emprendería primero el viaje, y me ha vencido en esto, como en todo! ¡Cuántas veces cruzamos la misma apuesta! ¿Te acuerdas, hermano? ¡Te has muerto de hambre, como yo voy a morir, como moriremos todos los españoles dignos! ¡Te habían cerrado todas las puertas, y te has vengado muriéndote de hambre! ¡Bien hecho! ¡Que caiga esa vergüenza sobre los cabrones de la Academia! ¡En España es un delito el talento!
_Don Latino se dobla, y besa la frente del muerto. El perrillo, a los pies de la caja, entre el reflejo inquietante de las velas, agita el muñón del rabo. Madama Collet levanta la cabeza con un gesto doloroso dirigido a los tres fantoches en hilera._
MADAMA COLLET
¡Por Dios, llévenselo ustedes al pasillo!
DORIO DE GÁDEX
Habrá que darle amoniaco. ¡La trae de alivio!
CLAUDINITA
¡Pues que la duerma! ¡Le tengo una hincha!
DON LATINO
¡Claudinita! ¡Flor temprana!
CLAUDINITA
¡Si papá no sale ayer tarde, está vivo!
DON LATINO
¡Claudinita, me acusas injustamente! ¡Estás ofuscada por el dolor!
CLAUDINITA
¡Golfo! ¡Siempre estorbando!
DON LATINO
¡Yo sé que tú me quieres!
DORIO DE GÁDEX
Vamos a damos unas vueltas en el corredor, Don Latino.
DON LATINO
¡Vamos! ¡Esta escena es demasiado dolorosa!
DORIO DE GÁDEX
Pues no la prolonguemos.
_Dorio de Gádex empuja al encurdado vejete, y le va llevando hacia la puerta. El perrillo salta por encima de la caja, y los sigue, dejando en el salto torcida una vela. En la fila de fantoches pegados a la pared, queda un hueco lleno de sugestiones._
DON LATINO
Te convido a unas tintas. ¿Qué dices?
DORIO DE GÁDEX
Ya sabe usted que soy un hombre complaciente, Don Latino.